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Clásicos de la literatura universal

Mis clásicos favoritos

Desde adolescente siempre me he tirado por los clásicos de la literatura universal. Muchísimo antes de adentrarme en la fantasía y en la ciencia ficción, mi entusiasmo literario estaba dirigido en general a los grandes títulos que todos conocemos. Aunque suelo hablar de clásicos en mi sección de Turismo literario, en esta entrada me he querido centrar específicamente en ellos, porque sin estas obras, probablemente no sería el tipo de escritora que soy ni el tipo de persona que soy. Así que, ¿qué mejor forma de demostrarlo que con un post dedicado a mis clásicos favoritos? Para delimitar hasta qué fecha considero que una novela es un clásico, he decidido tomar el año 1945 como tope por cuestiones históricas. ¿Listos? Allá vamos.

El retrato de Dorian Gray (1890) – Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray

Creo que este fue de los primeros clásicos que leí y que me dejaron una huella muy profunda. Era también la primera obra que leía de Wilde, que luego se convirtió en uno de mis autores favoritos y en una obsesión. Dorian Gray, el protagonista, es un joven apuesto y el nuevo muso del pintor Basil Hallward, el cual lo está retratando cuando Lord Henry Wotton entra en la sala y presencia el momento. Recuerdo estas escenas porque me transmitieron una claridad y una luminosidad que me parece muy acertada con el ambiente pomposo en el que vivían en la época victoriana la burguesía y la alta sociedad inglesas. También me transmitía la admiración y el deseo de Basil hacia Dorian, así como el de este último con Lord Wotton. Después, llegamos al contraste de las sombras cuando el alma de Dorian empieza a corromperse en su obsesión por la eterna juventud y la eterna belleza. Además, el humor tan característicamente cínico de Wilde siempre me ha gustado.

Narraciones extraordinarias (1839-1846) – Edgar Allan Poe

Narraciones extraordinarias

Con Edgar Allan Poe también tuve una obsesión en mi adolescencia. No recuerdo exactamente cuál fue el primer cuento que leí suyo, pero sí que tengo varios bastante grabados en la cabeza, como El pozo y el pénduloEl corazón delatorLa caída de la Casa Usher, La máscara de la Muerte Roja y, sobre todo, William Wilson, el cual me dejó muy gratamente sorprendida por la forma en la que te va llevando por la trama hasta que te desvela el sorprendente desenlace. Poe sabe cómo crear atmósferas agobiantes (como en El pozo y el péndulo) y cómo meternos en sus historias para que vivamos más de cerca el desasosiego (como en La caída de la Casa Usher). Tampoco me olvido de El cuervo, historia en verso en la que tan solo le hace falta un narrador protagonista y un cuervo para dejarte en un estado sombrío.

El cuervo Edgar Allan Poe
Los Simpsons predijeron esta entrada.

Historia de dos ciudades (1859) – Charles Dickens

Historia de dos ciudades

¿Qué puedo decir de Charles Dickens que abarque correctamente mi amor por él? Historia de dos ciudades fue la primera novela que leí del británico y para nada esperaba sentir todo lo que sentí al adentrarme en el Londres y el París de la Revolución Francesa. No solo es uno de mis clásicos favoritos, sino también una de mis novelas favoritas, en general. Para quienes no la hayáis leído, se trata de una novela histórica, género del que Dickens solo escribió otra novela más. La trama comienza en 1775 con la noticia que reciben Jarvis Lorry y Lucie Manette de que el padre de esta sigue vivo y ha salido de la Bastilla, donde estuvo preso dieciocho años. La historia continúa hasta el estallido de la Revolución Francesa mientras aparecen más personajes y vamos cambiando de escenario entre Francia e Inglaterra. Además, este comienzo

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo."

Este es uno de mis comienzos de novela favoritos, en el que Dickens nos muestra el contraste que veremos a lo largo de la novela, desde el ambiente sombrío de Londres en contraposición a uno más diáfano y claro de París, a pesar de que es esta ciudad la que vive una época de mayor caos si la comparamos con la capital inglesa. También encontramos ese contraste en muchos personajes como, por ejemplo, el señor Manette, cuyo tiempo en la Bastilla lo ha convertido en un hombre introvertido y recluido en sí mismo, y su hija, llena de bondad y amabilidad.

La señora Dalloway (1925) – Virginia Woolf

La señora Dalloway

De La señora Dalloway ya os he hablado en alguna que otra ocasión en esta entrada y en esta otra, por lo que no profundizaré tanto esta vez. Pero sí os quiero comentar que una de las cosas que más me gusta de la literatura modernista (sobre todo en lengua inglesa) es esa soltura con la que se entrelazan la narración, el monólogo interior y el stream of consciousness y que conocí de la mano de Virginia Woolf en esta obra. El pararse con los personajes a contemplar lo que les rodea y que esa contemplación les lleve a un sinfín de sentimientos abrumadores siempre me ha parecido un gran recurso literario y uno con el que me identifico bastante (sí, me gusta quedarme embobada mirando por la ventana cómo cae una hoja y pensar que, aparte de tener la sartén en el fuego, la vida es curiosa y el mundo un misterio y a ese hombre de la esquina se le ha caído un billete de cinco euros y que, madre mía, con el viento de Almería, adiós a los cinco euros). Virginia Woolf en esta obra consigue que tengamos esa sensación de que la vida entera pasa en un segundo mientras el ruido de un coche que ha tenido una avería frente a la tienda de flores nos sobresalta.

Dublineses (1914) – James Joyce

Dublineses

Cuando estuve en Escocia, aproveché y me compré varios libros, entre ellos Dublineses. Tardé en empezarlo porque me inspiraba respeto leer a Joyce en versión original, pero finalmente lo hice y la espera mereció la pena. Como sabréis, James Joyce es un autor complicado de leer y esto se debe, en parte, a que sus obras sentaron muchas de las bases del modernismo en lengua inglesa. Pero también se aprecia una evolución en sus novelas, pues comenzó con un estilo más sencillo con Dublineses hasta llegar a uno más experimental con UlisesFinnegans Wake. Dublineses es un libro de quince relatos cortos en los que Joyce retrata la clase media dublinesa de principios del XX, comenzando con relatos protagonizados por niños y adolescentes y progresando en la edad de los protagonistas hasta llegar a la adultez en los últimos relatos. Pero sin duda el relato que más destaca es el de Los muertos, que además de ser el más largo (casi una novelette) es, para mí, el más íntimo y profundo. Vemos en este relato a un personaje que de repente se siente compungido por el paso del tiempo y por lo que descubre sobre su mujer, que le hace pensar en la vida. Es también el que más ambientación tiene y en el que más se nos describe la ciudad y lo que rodea a los personajes. Además, el monólogo final es uno de los más famosos y aclamados (y bonitos) de la literatura. Os dejo esta escena de la adaptación que hizo John Huston para que os hagáis una idea:

6. El maestro y Margarita (1941/1967) – Mijaíl Bulgákov

El maestro y Margarita

Con esta novela hago un poquito de trampa, porque, aunque se publicó por primera vez (censurada) entre 1966 y 1967, el manuscrito fue acabado en 1941 por su mujer, Yelena Shilovskaya, un año después de la muerte del escritor. Como con La señora Dalloway, ya hablé de esta novela en el blog, en concreto en mi resumen de lecturas del 2016. Allí podréis leer mi comentario al que poco tengo que añadir, salvo que cuando tenía cierto descontento con algunas novelas de los grandes autores rusos que había leído, esta consiguió que me volviera a picar el gusanillo, pues era algo completamente diferente a lo que me esperaba encontrar.

 


Hasta aquí el repaso a mis clásicos de la literatura favoritos. ¿Los habéis leído? ¿Coincidís con mi selección? ¿Cuáles son los vuestros?

Visibilidad lésbica en la literatura

Mi relación con la literatura LGTBI es curiosa: he leído muy poca porque mi primer acercamiento (sin contar El color púrpura) fue bastante estrepitoso. Es algo que, según había leído, es bastante común en el colectivo. Solo encontraba historias muy parecidas en las que se trataba el mismo tema de la salida traumática del armario y ninguna llegaba a interesarme. Y me daba mucha pena porque si algo sabemos es que el apoyo al colectivo y a la visibilidad es muy importante para normalizar la situación y el arte y la ficción son herramientas imprescindibles para este objetivo. ¿Cómo podía apoyar novelas que no me decían nada?

Por suerte, hace unos años leí Carol y sentí que había recuperado la esperanza en ese sentido. Aunque no llegué a indagar más en otras novelas, sí que se me había pasado ese mal sabor de boca del principio. Luego leí Tomates verdes fritos sin tener ni idea de que era de temática lésbica y esas esperanzas volvían a resurgir gracias a Ruth e Idgie.

Poco a poco iban cayendo en mis manos más novelas, sobre todo de Virginia Woolf que hacían que me picase el gusanillo de investigar la literatura LGBTI de la misma forma en que lo hacía con el cine o las series de televisión. Ahora, gracias a blogs y páginas especializadas ya me he hecho una idea de qué novelas hay en el catálogo literario y de cuáles puedo esperar lo que busco en una historia.

Por eso, como hoy es el Día de la Visibilidad Lésbica, he querido hacer un recopilatorio de novelas con personajes lésbicos, tanto las que he leído como las que he descubierto y tengo pendientes en mi lista de libros por leer de este año.

Leídas

El color púrpura (Alice Walker)

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Ya os hablé de esta novela escrita por Alice Walker. Fue la primera que leí en la que aparecía un personaje LGTBI y, aunque en su momento no le di mucha importancia, echando la vista atrás, me doy cuenta de la relevancia de esta historia sobre la supervivencia y el apoyo entre mujeres.

La señora Dalloway (Virginia Woolf)

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Virginia Woolf, una adelantada a su tiempo en muchos aspectos, nos regaló esta obra en la que nos presenta a Clarissa Dalloway, una mujer de la clase alta inglesa que quiere dar una fiesta y, mientras organiza todos los preparativos para el festejo, hace un repaso de su vida, incluyendo la atracción y relación que tuvo con su amiga Sally Seton.

El cuento de la criada (Margaret Atwood)

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En esta novela de Margaret Atwood, conocemos al personaje de Moira a través de los recuerdos de la protagonista en su día a día como Criada. Es gracias a esos recuerdos que nos damos cuenta de la relevancia que tiene Moira para la vida de la protagonista tanto antes de que se instaurara el régimen teocrático como después. No me entretendré mucho con esta novela porque más adelante os hablaré de Margaret Atwood en la sección de ‘Mis escritoras’.

Carol (Patricia Highsmith)

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Escrita por Patricia Highsmith, fue la primera novela lésbica con final feliz para las protagonistas en una época en la que, si había algún personaje LGTBI, o moría o acaba viviendo una vida que no era la suya. Del personaje de Carol ya os hablé en esta entrada y de la obra de Highsmith os hablaré dentro de poco.

Tomates verdes fritos (Fannie Flagg)

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Junto a Carol, esta fue una de las primeras novelas lésbicas que me hizo recuperar esa esperanza. Una historia tierna y llena de amor y cariño entre Idgie y Ruth, dos mujeres que han crecido juntas desde que Ruth llegara a la casa de la familia de Idgie. La vida las lleva a separarse y a juntarse de nuevo, a abrir el café de Whistle Stop y a cuidar juntas al hijo de Ruth. Esta historia la conocemos de boca de Ninny, una anciana, cuñada de Idgie, que se la cuenta a su joven amiga Evelyn durante las visitas de esta última a su residencia. La novela no solo atrapa por su maravillosa trama, sino también por cómo se nos va descubriendo la misma: mediante varios narradores, entre los que se encuentra un boletín informativo de pueblo de la época de las protagonistas.

Todas las horas mueren (Miriam Beizana Vigo)

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Vamos de los clásicos a una novela autopublicada. Conocí a Miriam cuando ambas nos presentamos a la última edición del concurso de escritores indie de Amazon. En Todas las horas mueren tenemos a Olivia y a Dorotea, dos mujeres separadas por la edad pero unidas por una conexión que solo se forma entre dos personas rotas que se ayudan a recomponerse. Ambas escapan de algo y ambas se encuentran la una a la otra en el Café de Fontiña. Vamos adentrándonos en la historia mediante los flashbacks de ambas y los cambios del punto de vista, que nos ayudan a comprender a ambos personajes en su sufrimiento.

Por leer

Los libros que forman esta lista son todos autopublicados o de editoriales independientes. Después de empezar en este bonito y ajetreado mundo de la blogosfera, he ido conociendo nuevas autoras de temática lésbica y los títulos que más han llamado mi atención sin estos:

Lo nuestro es de otro planeta (Emma Mars)

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Emma Mars es cocreadora de Hay una lesbiana en mi sopa, una página de contenido LGTBI, y escritora de varias novelas de temática.

Elisa frente al mar (Clara Asunción García)

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Descubrí a Clara Asunción García por su relato en Cada día me gustas más, de la que os hablaré un poco más abajo.

Otoño y los palíndromos (Esther Semedo)

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Un título cuanto menos curioso, ¿verdad?

A Virginia le gustaba Vita (Pilar Bellver)

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Con este nombre y esta portada, ¿cómo no me va a llamar la atención? Esta es una novela publicada por la editorial Dos Bigotes (la cual apuesta por autores independientes y de temática LGTBI) en la que Pilar Bellver da vida a la historia de Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Cada día me gustas más (VVAA)

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Antología de relatos de varias escritoras españolas, entre las que se encuentran varias de las que ya os he hablado en este post, con prólogo de Sara R., directora de Hay una lesbiana en mi sopa.


Hasta aquí mi recuento de novelas con personajes lésbicos. Espero que os haya gustado y, por supuesto, se aceptan sugerencias 😉

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada original extraída de Photoangel – Freepik.com

Mis personajes femeninos

Una de las cosas que más nos atrapa cuando leemos una novela es sin duda sus personajes. De sobra conocemos grandes personajes que se han quedado en la memoria colectiva y que pasarán la posteridad. Aprovechando que hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora he querido hacer una pequeña lista con mis personajes femeninos favoritos.

Úrsula Iguarán (Cien años de soledad – Gabriel García Márquez)

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La matriarca de la familia Buendía, Úrsula es la fuerza que los mantiene a flote durante sus más de cien años de vida. Un ejemplo del dicho ‘detrás de un buen hombre hay una buena mujer’. Es la mujer fuerte que lleva la carga del sufrimiento por todas las desgracias y malas noticias que llegan a los Buendía. Es la mujer fuerte que, a pesar de quedarse ciega en la última etapa de su vida, sigue conociendo la casa y las personas que la rodean, porque para eso se ha pasado toda una vida luchando por ellos. No solo aporta solidez a la familia, sino también a la novela, pues, aunque se centra sobre todo en los varones, la presencia de Úrsula se hace inmensa cuando aparece en escena.

Clarissa Dalloway (La señora Dalloway – Virginia Woolf)

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Vanessa Redgrave como Clarissa Dalloway (1997)

No es ningún secreto que me encanta Virginia Woolf. Para esta entrada he dudado entre Orlando y Clarissa, pero como ya hablé de la primera en una entrada anterior, me he decantado por la que es, probablemente, la novela más conocida de Woolf. Clarissa Dalloway, la mujer que decidió que las flores para su fiesta las compraría ella; la mujer que quería encajar en la alta sociedad londinense de posguerra; la mujer que se enamoró de su amiga Sally Seton y rechazó al enigmático Peter Walsh a pesar de su mutua atracción; la mujer que, a pesar de parecer superficial con sus fiestas y soirées, tiene un genuino amor por la vida y siente una profunda comprensión del suicidio de uno de los personajes (aunque pueda parecer conceptos contradictorios). Mrs. Dalloway es, sin duda, un personaje carismático y cautivador.

Emma Morley (One day – David Nicholls)

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Anne Hathaway como Emma Morley (2011)

Emma Morley es de esas mujeres que cautivan por su sencillez. Y no, no se trata de un personaje simple, ella es inteligente, divertida, comprensiva y luchadora, pero es su aura de sencillez la que hacen de Emma un personaje que entusiasma conforme la vas conociendo. Te vas enamorando de ella —o mejor dicho, vas descubriendo que ya la amabas— a la misma vez que Dexter, el otro protagonista de la novela. Además, es una profesora querida por sus alumnos que hace representaciones teatrales del musical de Oliver! y es escritora, ¿se puede pedir más?

Hermione Granger (Saga Harry Potter – J.K. Rowling)

De Hermione Granger poco hay que decir que no sepamos si hemos leído la saga de Harry Potter. La cabeza pensante y sensata del trío mágico, la que saca las castañas del fuego a Harry y Ron y sin la cual, por mucho niño elegido que fuera Harry, Lord Voldemort seguiría con vida y liándola parda. Una chica que, como ya he dicho, es inteligente y con una fuerza y valor dignos de la casa Gryffindor (al fin y al cabo, resistió la tortura de Bellatrix Lestrange con un par de ovarios).

Emma Watson como Hermione Granger (2001-2011)
Emma Watson como Hermione Granger (2001-2011)

Carol Aird (Carol – Patricia Highsmith)

Cate Blanchett como Carol (2015)
Cate Blanchett como Carol (2015)

Para quienes hemos leído esta novela de Patricia Highsmith, ya no podemos separar el nombre de Carol de la imagen de esa mujer treintañera, elegante, independiente y segura de sí misma que Highsmith nos regaló. Porque sí, Carol la novela y Carol el personaje fueron un regalo de la autora: como novela, por ser la primera de temática lésbica que no acababa en tragedia, lo cual fue todo un soplo de aire fresco en una época en que la homosexualidad no solo era considerada una perversión, sino que se veía también como un peligro; y como personaje, por el aura cautivadora y la personalidad arrolladora de esta mujer. La vemos a través de los ojos de Therese y al igual que le pasa a la protagonista, la presencia de Carol nos va llenando de manera apabullante como un río indómito y nos va hipnotizando como una prestidigitadora.

 


Hasta aquí mi pequeño repaso a algunos de mis personajes femeninos más destacados. Espero que os haya gustado y no dudéis en añadir los vuestros en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada extraída de Dinmerican.wordpress.com

Wrap up de 2016

El final de año está ya muy cerquita y como a mí me gusta mucho hacer listas de las cosas que me han gustado (tengo tropecientas listas de Spotify con lo mejor de cada año, por poner un ejemplo), qué mejor que dedicar esta entrada a mis libros favoritos de este 2016.

 

Trilogía Crónicas del Mago Negro – Trudi Canavan

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Había visto varias veces estos libros en la librería y por fin me decidí a empezar esta saga. Formada por ‘El Gremio de los Magos’, ‘La Aprendiz’ y ‘El Gran Lord’, cuenta la historia de Sonea, que descubre que es maga durante una revuelta contra el gremio de magos de Imardin. Una saga entretenida y adictiva que tiene un plus de inclusividad LGTBI (para mí eso siempre es un punto a favor). Quizá la trama no sea la más original y que podría haber acabado de forma más épica, pero sí que cuenta con aspectos que para mí son muy interesantes (que se van descubriendo sobre todo a lo largo del segundo y tercer libro) y que parece que se desarrollan con más profundidad tanto en la novela precuela, como en la trilogía secuela.

El segador – Terry Pratchett

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Terry Pratchett me encanta. No puedo evitarlo. Da igual que tenga un libro más flojo que otro, cada uno es una piedra preciosa de humor y reflexión. Si no conocéis a Terry, os cuento brevemente: su saga del Mundodisco es muy extensa (40 libros) y tiene varios arcos argumentales correspondientes a varios personajes. Pero sus novelas son autoconclusivas y no siguen un orden estricto (como mucho se hace alguna mención a una obra anterior pero que no supone un impedimento para entender la historia) por lo que puedes leer cualquiera sin perderte y disfrutándola 100%. Mi personaje favorito es La Muerte (quién lo diría) y en esta novela es la protagonista. Terry aprovecha su humor para soltarnos sus perlas de filosofía y sus palabras cargadas de sabiduría que pueden llegar a sanar. ‘El segador’ es una novela sobre la importancia del tiempo, sobre todo, del tiempo que nos queda de vida, del tiempo prestado, de vivir con ese tiempo prestado. Porque está escrita por Terry que si no, en otras manos, ‘El segador’ podría perfectamente ser una drama.

'Se sentía como si le hubiesen quitado un enorme peso de encima. 

¿En eso consistía estar vivo? ¿En sentir cómo se acercaba la oscuridad?

¿Cómo podían soportarlo? Pero lo soportaban, y hasta parecían disfrutarlo, cuando la única opción sensata sería la desesperación. Sorprendente. Sabían que solo eran diminutos seres vivos, encajonados entre abismos de oscuridad. ¿Cómo podían soportar la vida?

Obviamente, había que nacer para ello.

La Muerte ensilló su caballo y lo hizo trotar por los campos.'

La broma – Milan Kundera

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Milan Kundera es uno de mis escritores favoritos y de los que he leído gran parte de su bibliografía. Sus novelas no suelen decepcionarme, si bien prefiero las que publicó antes de empezar a escribir en francés (después de casi veinte años viviendo ya en el país galo). ‘La broma’ es su primera novela, inspirada por su expulsión del Partido Comunista Checo, en la que, como es costumbre en él, narra desde las perspectivas de varios personajes, en este caso de Ludvik, Helena, Jaroslav y Kotska. La trama se desarrolla a partir de la expulsión de Ludvik del partido por una broma que sus compañeros no encontraron divertida sino más bien una muestra de oposición a las ideologías del régimen. Forzado a trabajar en una mina donde otros camaradas han ido a parar por motivos similares, Ludvik empieza a plantearse una serie de cosas con respecto al régimen, al poder, al amor, a la vida… Cuando estaba leyendo ‘La broma’, tuve una sensación y una reflexión muy interesante: los que no somos creyentes podemos pensar que es una tontería que los que sí lo son encuentren consuelo en los pasajes de la Biblia, pero a nosotros nos pasa igual con cualquier libro no sagrado que tenga las palabras acertadas. Para mí, leer a Kundera, especialmente en tiempos difíciles, es una fuente de consuelo muy potente, es casi como una biblia. Al fin y al cabo, las Sagradas Escrituras, desprendiéndolas de toda su repercusión histórica y cultural, son también otro libro más al que acudir en épocas de necesidad.

Ya no era un tiempo como aquel con el que me solía topar antes [...]. Ahora llegaba hasta mí desnudo, solo en sí mismo, con su aspecto original y verdadero, y me obligaba a llamarlo por su nombre propio (ya que ahora vivía el tiempo escueto, el mero tiempo vacío), a no olvidarme de él ni por un momento, a pensar permanentemente en él y a sentir continuamente su peso.

Cuando suena la música, oímos la melodía olvidándonos de que es solo una de las formas del tiempo; cuando la orquesta calla, oímos el tiempo, el tiempo en sí. Yo vivía en una pausa.

Orlando -Virginia Woolf

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Con Virginia tengo una historia curiosa. Hace años, cuando todavía era yo una jovenzuela, leí ‘La señora Dalloway’ pero me resultó una lectura difícil por aquél entonces. Después, varios años más tarde, probé a leer ‘The Waves’ (‘Las olas’ en español) en su versión original durante mi viaje a Santander. Este gif resume la genialidad de mi idea:

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De esta experiencia aprendí que a Virginia Woolf hay que leerla con la mente despejada y con cierto bagaje, igual que a su coetáneo James Joyce (que, por cierto, nacieron y murieron en los mismos años). Este año, tras releer ‘La señora Dalloway’ y maravillarme con ella, me prestaron ‘Orlando’. La Virginia feminista, la Virginia bisexual, la Virginia crítica están en ‘Orlando’, que narra los más de 300 años de vida de Orlando, un aristócrata nacido en la época de Isabel I de Inglaterra y que se transforma en mujer hasta la época actual de la novela, es decir, principios del s. XX. Una crítica de los roles de género y una reflexión sobre la identidad sexual contada casi como si de una novela propia del realismo mágico se tratase. Y gracias a releer ‘La señora Dalloway’ y a ‘Orlando’, me siento preparada para abordar por tercera vez ‘The waves’.

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*Como dato anecdótico, quería comentaros que Virginia se inspiró en Vita Sackville-West, escritora y amante de Woolf, y que a parte de dedicarle el libro, incluye algunas fotos de ella.

Solaris – Stanisław Lem

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Desde hacía tiempo sabía de la existencia de Lem y sabía que era el autor de ‘Solaris’, pero nunca había leído nada de este escritor polaco. Comencé a leerlo con ‘Congreso de futurología’, una obra con un humor muy ingenioso y un giro argumental que me dejó loca. A ‘Solaris’ le tenía muchas ganas pero nunca lo veía por las librerías de mi ciudad hasta que este año encontré una edición de la editorial Impedimenta (cuyas portadas son preciosas, como podréis comprobar) y que además, por primera vez estaba traducida directamente del polaco al español sin haber pasado por otros idiomas. ‘Solaris’ no se caracteriza por una historia frenética de aventuras, distopías, colonizaciones espaciales, viajes por todo el universo o cualquier otro elemento más común de la ciencia ficción. Solaris es un planeta formado por un océano cuyo comportamiento ha llamado la atención de los científicos durante décadas y que parece tener sus propias normas, incomprensibles a veces para los estudiosos. Se trata de una novela más filosófica que explora las dificultades de comunicarse con una forma de vida alienígena de la que, a pesar de todas las décadas de estudio, no se sabe a ciencia cierta si es inteligente (al menos, atendiendo a nuestro concepto de inteligencia humana) pues las características del océano que forma el planeta hacen de este un misterio todavía sin resolver. Muchas novelas de ciencia ficción en las que el ser humano conoce otras formas de vida no tienen en cuenta esta problemática, mientras que Lem se atrevió con esta reflexión valiéndose de una forma de vida extraterrestre muy peculiar: un planeta entero y un océano que crea formas e incluso imita a los seres queridos de los científicos que acuden a su superficie para su estudio. Una novela, para mí, diferente y con un ambiente algo tétrico y asombroso en muchos casos.

Uprooted – Naomi Novik

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Hace varios meses, estando en una librería, me fijé en un libro titulado ‘Un cuento oscuro’: tenía una portada que me llamó mucho la atención y la sinopsis fue un añadido. Lo abrí, leí la primera página (una costumbre muy típica en mí cuando estoy en una librería) y ya mi interés se acrecentó. Investigué por internet y vi que el título original era ‘Uprooted’, era una especie de retelling de cuentos polacos (yo estudié un año en Varsovia, por lo que cualquier cosa relacionada con Polonia suele llamarme la atención) y que tenía muy buenas críticas. Tiempo más tarde, en esa misma librería, estaba mirando en la sección de libros en inglés, buscando alguna oferta y vi uno llamado ‘Uprooted’. Cuando caí en qué libro era no lo dudé y me lo llevé. Hice bien. ‘Uprooted’ narra la historia de Agnieszka, una chica algo torpe y descuidada que es requerida por el brujo que vive cerca de su aldea, conocido como Dragón, y que toma cada diez años a una joven para llevarla a su torre. Pronto, Agnieszka descubre que el Dragón se encarga de mantener a raya el Bosque, cuya corrupción acecha las naciones de Polnya y Rosya. Hay cuatro aspectos que me han gustado mucho de ‘Uprooted’: primero, la maravillosa ambientación y la descripción de todo lo que rodea la trama, los personajes y los lugares, sobre todo El Bosque, un lugar tenebroso bajo una fachada hermosa; segundo, el sistema de magia me resultó muy curioso e interesante, pues se recitan los hechizos y estos funcionan mejor dándoles entonación de canciones infantiles o alterando las sílabas para obtener diferentes efectos; tercero, las relaciones entre los personajes, sobre todo la que tienen Agnieszka y su mejor amiga, Kasia; por último, el villano. El villano es El Bosque, o más bien la corrupción que se ha metido en lo más profundo de sus raíces y, si bien al final hubo cierto aspecto que se descubre del Bosque y que me resultó más flojo, me pareció muy acertada la elección de un villano que no fuera una persona. En resumidas cuentas, hay algo muy mágico en la narración y en la trama de ‘Uprooted’ que le ha otorgado un puesto en esta lista.

Amrita – Banana Yoshimoto

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Hace pocos meses me propuse sumergirme en la literatura japonesa más allá de Murakami. En mi viaje a Valladolid, en una librería de segunda mano, al ver que los dueños tenían mucho conocimiento de literatura, les pregunté por autores japoneses y me recomendaron ‘Amrita’ y ‘País de nieve’ de Yasunari Kawabata (primer autor japonés en ganar un Nobel de Literatura). ‘Amrita’, publicado en 1994, narra la historia de Sakumi, una chica de cerca de treinta años a la que la vida le ha hecho pasar por diferentes contratiempos, incluidos la muerte de su padre, el supuesto suicidio de su hermana Mayu y un golpe en la cabeza tras una caída. Es a partir de este accidente y de la posterior pérdida de parte de su memoria que Sakumi se empieza a dar cuenta de que algo en ella ha cambiado. Por otro lado, su familia es muy peculiar: su madre, una amiga de esta, su prima y su hermanastro pequeño, al que le suceden cosas paranormales, viven en la misma casa y tienen una relación y una compenetración especial. La trama gira en torno a las visiones y premoniciones que empieza a tener su hermano pequeño, las cuales causan en él una gran sentimiento de ansiedad y depresión, y la relación que entablan Sakumi y Ryuichiro, el novio de la difunta hermana. Con esas dos fuerzas en su vida, Sakumi empieza a conocerse a sí misma, a conocer esa parte de ella que ha cambiado desde su accidente. Una novela muy instrospectiva, con un toque existencialista, y cargada de esa fantasía y creencia en los desconocido y sobrenatural que parece ser común en la cultura japonesa (porque no nos engañemos, la mayoría de nosotros que solo conozcamos los animes, tanto infantiles como adultos, algunas películas y a Murakami, no podemos negar que tienen un componente fantástico muy importante).

 

Abatida, comprendí el significado del silencio antinatural de aquel espacio. El aire, impregnado de las señales de la separación, se había detenido y estancado. Una persona que hasta el día anterior dormía a estas horas bajo este mismo techo ya no volvería a vivir nunca aquí.

No hay palabras para describir el aplastante impacto de aquella sensación de soledad. Estaba como desmoronada, tenía ganas de llorar. Si hubiera conseguido hacerlo, quizá me habría sentido mejor, pero lo que había sucedido me resultaba tan extrañamente lejano que solo me producía una sensación de ahogo. 

Las huellas de Junko seguían estando por toda la casa.

Tendría que pasar tiempo, mucho tiempo, para que la energía de tantos recuerdos abandonase la casa al igual que ella.

Una de las cosas que más me ha conmovido de esta novela es la naturalidad de los diálogos y las situaciones cotidianas, de las reflexiones que se vuelcan en ellas y de las emociones que he experimentado a través del monólogo interior de Sakumi. Una buena introducción a la literatura nipona.

El maestro y Margarita – Mijaíl Bulgákov

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He seguido un orden cronológico de lectura para realizar esta lista, pero he querido dejar ‘El maestro y Margarita’ para el final porque ha sido, sin duda, el libro más singular y el que más me ha fascinado de todos los que he leído este año. Tengo una relación de amor/odio con los escritores rusos y temía, en cierto modo, que este me defraudara o me exasperara (algunos rusos me exasperan, qué le vamos a hacer). Cuando lo compré, no conocía ningún dato de la trama ni había leído la sinopsis, pero no esperaba para nada el tipo de historia que luego me encontré cuando empecé la novela. ¿Qué pasaría si en el Moscú de los años 30, comunista y ateo, el diablo decidiese hacer una visita? La novela comienza con la conversación sobre Jesucristo y Dios entre dos literatos que se ve interrumpida por la intervención de un singular personaje que, tras rebatirles, predice la desafortunada muerte de uno de sus interlocutores. Los dos literatos lo toman por loco y se alejan de él, para más tarde comprobar que aquel extraño personaje no se había equivocado en su predicción. Es así como en el Moscú más intelectual empiezan a suceder una suerte de inexplicables (y bastante humorísticos) sucesos. La historia se mezcla con pasajes de la novela ficticia de la que se habla en la trama principal sobre Poncio Pilatos y Joshuá Na-Gozri (Jesucristo), que se centra en la perspectiva del quinto prefecto de Judea sobre la crucifixión de Joshuá. El autor de esta obra es el maestro, que con ayuda de su amante Margarita consigue reescribir su manuscrito, una alegoría del propio Bulgákov, el cual escribió, quemó, volvió a escribir varias veces esta novela y que no terminó la última versión, siendo su mujer, Yelena Shilovskaya, la que concluyó la obra. Bulgákov fue autor condenado al ostracismo y algunas de sus novelas fueron proscritas y es que, tomando de ejemplo ‘El maestro y Margarita’, Bulgákov enfrentaba a la sociedad rusa atea a unas ideas que no querían aceptar y que ponía de manifiesto la existencia en el ser humano del bien y del mal, así como la ridiculización de la sociedad contemporánea y de aquella que se hace llamar intelectual. Una obra que, como ya he comentado, me ha resultado innovadora, fascinante y llena de matices que seguramente adquieran más significado con el paso de mis años.


 

Hasta aquí mis favoritos de este 2016. Y, vosotros, ¿qué libros forman vuestra lista de destacados de este año? No dudéis en comentar y compartir vuestras opiniones.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Valladolid y sus autores

Valladolid es sin duda una de las ciudades con más historia de España y goza del lujo de poder considerarse parte de los orígenes de nuestro país. Pasear por sus calles es respirar tiempos pasados, ecos de un ayer que los vallisoletanos han sabido apreciar y mantener y del que están muy orgullosos. Y no es para menos: su universidad es la tercera más antigua de España, ha sido testigo del matrimonio de los Reyes Católicos, así como del nacimiento de otros reyes, como Felipe II o el fallecimiento de Cristóbal Colón. El mismo Cervantes vivió en la ciudad y en ella escribió parte de su Quijote. Aunque no es el único escritor que ha pasado una temporada en la ciudad del Pisuerga, ya que otros, como Francisco Umbral, vivieron allí y trabajaron en sus obras. Es por esto que Valladolid rezuma historia y también literatura.

Como ya comenté en la entrada anterior, he querido aprovechar mi visita exprés para hablaros de algunos de los autores nacidos en Valladolid más destacados. Desde luego que me dejo fuera de esta pequeña lista a una gran cantidad, pero también es cierto que he preferido escoger a aquellos que he leído y conozco mejor. Me voy a centrar en tres: José Zorrilla, Rosa Chacel y Miguel Delibes.

José Zorrilla

Hablar de Zorrilla es hablar de Don Juan. Personaje que ya dio a conocer Tirso de Molina y que con Zorrilla alcanzó una renovada gloria. Aunque se fue muy joven de Valladolid, su deseo fue el de ser enterrado en su ciudad natal.

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Leyendo un poco su biografía, se puede ver que el personaje de Don Juan le va bastante bien: mujeriego, derrochador, incluso se dice que sufría alucinaciones, lo cual pudo haber inspirado algunas escenas de la segunda parte de Don Juan Tenorio.

Su obra:

Don Juan Tenorio es un poema dramático (es decir, una obra de teatro escrita íntegramente en verso) que cuenta en su primera parte las andanzas de Don Juan, un noble vividor y mujeriego, comparado por muchos personajes con el mismísimo diablo. En un alarde de arrogancia, realiza una apuesta con su amigo Don Luis para ver quién de los dos ha conseguido más mujeres y vivir más aventuras (todas ellas de dudoso honor) en el lapso de un año. Para más inri, el propio Don Juan le asegura Don Luis que será capaz de conquistar a la prometida de un amigo y a una muchacha virgen. Valiéndose de artimañas y alcahuetas, consigue ganar su apuesta, incluso raptando a la joven Doña Inés del convento donde está recluida.

¿No es cierto, ángel de amor, 
que en esta apartada orilla 
más pura la luna brilla 
y se respira mejor? 
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?

                                     Don Juan Tenorio (1844)

Si habéis leído esta obra, no os sorprenderá ver al arquetipo de Don Juan en otras obras de ficción posteriores, bien en literatura, en cine o incluso en la música: el joven mujeriego que tras aceptar una apuesta se acaba enamorando y pasándolo mal.

Empezó por una apuesta,
siguió por un devaneo,
engendró luego un deseo,
y hoy me quema el corazón.

                                     Don Juan Tenorio (1844)

Todo parece muy bonito, pero el Don Juan de Zorrilla es un personaje mucho más arrogante y cínico de lo que nos pintan. Ni siquiera en su última noche, ya en la segunda parte, parece realmente arrepentirse de sus actos y sigue enorgulleciéndose de sus atrocidades.

Recomendado e imprescindible si te gusta el romanticismo y el teatro, especialmente en verso.

Rosa Chacel

Rosa Chacel es muchas veces una olvidada de las letras españolas y, sin embargo, fue de las voces más importantes de la Generación del 27, que tuvo que exiliarse como muchos otros cuando la Guerra Civil estalló, viajando por Europa y América Latina hasta instalarse en Brasil. Rosa era una sinsombrero, nombre que recibían todas aquellas mujeres escritoras, pintoras, pensadoras y artistas que tuvieron algo que expresar y compartir con el mundo durante los años 20 y 30. Tan influyentes entre sus compañeros de generación pero apenas conocidas, muchas de ellas decidieron quitarse el sombrero en público, un gesto controvertido en la época que les ocasionó problemas, pero también las bautizó.

A su vuelta definitiva a España, en 1977, Rosa empezó a recibir el reconocimiento que se había ganado durante tantos años, gracias sobre todo a su novela Barrio de Maravillas, que ya publicara en el 76. A pesar de los premios y galardones que obtuvo, digo que es una de las escritoras olvidadas de nuestro país porque a veces se hace difícil encontrar su obras en las librerías o libros de Lengua y Literatura. Supe de la existencia de Rosa cuando, hace unos diez años, vi esta estatua en la Plaza del Poniente en Valladolid:

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A partir de entonces, siempre me causó mucha curiosidad y decidí que algún día la leería. Pero es precisamente esa dificultad que he comentado para encontrar sus novelas la que me hizo tardar tanto en leer Barrio de Maravillas de la que hablo a continuación.

Su obra:

Barrio de Maravillas es un retrato del barrio madrileño en el que pasó parte de su infancia. Narra la historia de Elena e Isabel, dos amigas que viven en la calle San Vicente, esquina con San Andrés. A través de sus ojos vemos cómo es la vida en un barrio sencillo de principios del s. XX, cómo son sus gentes y sus costumbres.

Un corazón se rompe más silenciosamente que un vaso de vidrio, no causa el estruendo con que se despide de la vida un objeto precioso: se va en silencio y deja silencio al desaparecer. Deja estupefacción porque no solo ya no es lo que era, sino que ya no es lo que iba a ser... La vida humana se patentiza en la muerte humana, en la que siempre sucumbe una preñez: el muerto se lleva un feto de futuro y los que saben la existencia de ese embrión se empeñan en sacarlo de las abolidas entrañas, en vivificar la promesa... Honores póstumos.

                                  Barrio de Maravillas (1976)

Nos adentramos en la mente de Isabel, la conocemos a ella y conocemos la imagen que tiene de Elena, casi como un ángel que todo lo puede y cuya aura parece iluminar la vida de Isabel. Con toques autobiográficos, Barrio de Maravillas es una novela visual, introspectiva e intimista que permite echar la vista atrás a nuestra infancia con otros ojos más nostálgicos y melancólicos.

Porque la decepción es eso, venir uno con sus vivencias, con lo que creyó su vida o su vivir y encontrarlo muerto..., no encontrar que se ha muerto, sino que nunca fue vivo de verdad.

                                  Barrio de Maravillas (1976)

Recomendada si te gusta el realismo y la novela intimista.

Miguel Delibes

Nuestros libros de texto de Lengua y Literatura han dedicado muchas páginas a este escritor vallisoletano, que no solo se dedicó a las novelas, sino que fue columnista, periodista y posterior director del periódico El Norte de Castilla, uno de los más antiguos del país.

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Delibes en El Norte de Castilla. Extraída de Centro Virtual Cervantes

 

Delibes, amante de la caza y el entorno rural, solía plasmar ese mundo en sus obras, como Los santos inocentes, llevada al cine por Mario Camus, o El disputado voto del señor Cayo. Se convirtió, no obstante, en un reconocido escritor ya con su primera novela La sombra del ciprés es alargada, la cual es sin duda una de sus obras más importantes y en la que ya nos podemos hacer una idea de la preocupación de Delibes por la muerte y la ausencia del ser amado.

Me percaté del suave ronroneo del tiempo que escapa, que huye, sin volver una sola vez los ojos. Advertí que las cosas empiezan a gustarnos cuando necesariamente tenemos que desprendernos de ellas [...] Ahora las cosas habían cambiado y, por lo menos, ya sabía que de una sociedad de dos, uno fatalmente ha de enterrar al otro. Sabía siquiera que la materia se desintegra, se desvanece, que es caduca, finita, limitada. Sabía que la sombra del ciprés es alargada y corta como un cuchillo.

                      La sombra del ciprés es alargada (1948)

Es precisamente este, el tema de la muerte, uno de los más recurrentes en sus novelas y el que más atrae, hipnotiza y desgarra. El fallecimiento de su esposa le marcó profundamente y fue tras este hecho que escribió, entre otras, Señora de rojo sobre fondo gris, de la cual hablo a continuación.

Su obra:

Me he decantado por Señora de rojo sobre fondo gris por ser la novela de Delibes que más me ha llegado al corazón y más me ha removido por dentro. Escrito a modo de carta dirigida a una de sus hijas, un pintor relata dos acontecimientos de su vida: el arresto de dos de sus hijos por motivos políticos y la muerte de su esposa. La novela comienza admitiendo que bebe para sobrellevar la vida y ya desde el mismo principio nos damos cuenta de que esta es una novela que nos va a doler.

No ignoro que el recurso de beber para huir es un viejo truco pero ¿conoces tú alguno más eficaz para escapar de ti mismo?
                       
                        Señora de rojo sobre fondo gris (1993)

Un soliloquio de unas 150 páginas (según edición) que sirve de catarsis y terapia para el corazón del pintor, que en su relato mantiene viva la imagen de su esposa y de los años que vivió con ella.

A ella le aburrían los libros de texto; desde niña le aburrieron. En este terreno se movía un poco en la quimera. Amaba el libro, pero el libro espontáneamente elegido. Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente esclavo de la lectura.

                       Señora de rojo sobre fondo gris (1993)

Conforme vamos avanzando, somos conscientes del vacío y la nostalgia que invade al narrador y se nos contagia esa tristeza, como si fuéramos nosotros quienes hubiésemos perdido a un ser querido y hubiésemos tenido a otro en la cárcel.

Mientras erais bebés pasaba las horas muertas con vosotros en brazos, dibujaba con un dedo vuestros bostezos, las húmedas boquitas, y os estrechaba contra su regazo como si pretendiese meteros dentro de su cuerpo otra vez. Literalmente se conmovía, se la humedecían los ojos. Sin embargo, cuando crecíais y a mí empezabais a divertirme, a ella dejabais de fascinarla, disminuía la atracción que sentía por vosotros. No es que se distanciara, pero os veía suficientes, sin una necesidad imperiosa de ella. Esta actitud volvía a cambiar cuando a los varones les apuntaba el bigote, se les rompía la voz con los primeros gallos y las niñas os desarrollabais. Diríase que revivía en vosotros su adolescencia.

                       Señora de rojo sobre fondo gris (1993)

Quizá Señora de rojo sobre fondo gris no sea la obra más conocida de Delibes, pero no dejará indiferente a quien la lea.

Recomendada si queréis llorar o leer algo terapéutico.


Hasta aquí mi pequeño homenaje a Valladolid y sus autores (al menos los que he leído). Espero que os haya gustado la entrada y no dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Los libros que cambiaron mi vida

Si ya es difícil hacer una lista de libros favoritos, una en la que recojas aquellos que te han marcado de forma especial o que han provocado un cambio en ti, ya es otro cantar. No todos los libros que me han cambiado la vida (¿suena muy exagerado?) entrarían en mi top 10, ni los libros de ese top 10 me han cambiado la vida, al menos no de la forma en la que os voy a hablar a continuación. Sin entretenerme mucho más, os dejo mi pequeña selección.

Los santos inocentes de Miguel Delibes 

Estaba yo todavía en la ESO cuando mi profesora de Lengua y Literatura (a la que tengo taaanto que agradecer) nos mandó hacer un comentario de un fragmento de Los santos inocentes. No sé qué fue lo que me llamó la atención, pero algo en el momento en que Azarías llora a su milana bonita me hizo buscar el libro completo y leerlo. Y fue el primer clásico de la literatura que leía (aunque solo se publicara hace treinta años). Gracias a Delibes comprendí realmente lo que era ‘reflejar el lenguaje de los personajes’ y jugar con el estilo. Comprendí también que no solo se podía aprender literatura estudiando las pinceladas de los libros de texto, sino leyendo con ojos curiosos las grandes novelas que la formaban.

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La joven de la perla de Tracy Chevalier

Algo más tarde, ya en Bachillerato, me pasó por primera vez lo que yo llamo ‘la llamada del libro’, que es, como os podéis imaginar, que un libro te llama, como si te estuviese esperando, como si estuviese destinado para que lo leas. En este caso, pasaba por casualidad por la sección de libros de un centro comercial, sin intención de comprar nada, cuando vi la portada de La joven de la perla y tuve que pararme, cogerlo y comprarlo. De hecho, apenas leí la sinopsis. Fue como un flechazo. Al leerlo, no solo me cautivó la historia y toda las sensaciones que me hacía sentir al imaginarme el Delft del s. XVII, sino que despertó mi curiosidad por Johannes Vermeer, que se acabó convirtiendo en uno de mis pintores favoritos y la pintura flamenca de la época en una de mis favoritas.

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La insoportable levedad del ser de Milan Kundera

Fue en mi segundo año de carrera que conocí a mi amor verdadero (¿se puede una casar con un libro?). De casualidad, buscando información de una película, acabé en la página de Wikipedia de esta novela. Y como me pasó con La joven de la perla, algo me dijo «Fani, tienes que leerlo». Cada frase que leía era como sentir el consuelo de la comprensión: ¡alguien ponía en palabras lo que había dentro de mí y no sabía cómo digerir! De repente, estaba allí, en Praga, en los años 60, junto a Tomás, Teresa, ¡Sabina! Todos hemos amado alguna vez a una Sabina.

Los que me conocen, saben estas dos cosas de mí: 1) me encanta la Historia de la Guerra Fría y en especial la Historia de los países del Este bajo el yugo del comunismo; y 2) una de mis ciudades favoritas es Praga. Ahora adivinad una cosa… ¡exacto! Todo se debe a La insoportable levedad del ser. En mi opinión, una de las cosas maravillosas del arte, y en este caso de la literatura, es que enciende la chispa de la curiosidad, del querer aprender más y más, y la obra de Kundera hizo eso conmigo. Me hizo querer saber sobre Praga, sobre el comunismo en Checoslovaquia y demás países del Bloque del Este, sobre la Primavera de Praga, la Revolución de Terciopelo… Cuando fui por primera vez a la capital checa, no podía evitar imaginarme a los personajes caminando por donde yo caminaba, respirar el mismo aire o ver los mismos paisajes. ¡Ay, el poder de la literatura!

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El color de la magia de Terry Pratchett

Los que me conocen también saben mi amor por Terry Pratchett y todo fue por pura casualidad. En un viaje a Málaga sin mucho presupuesto, no se nos ocurrió otra cosa que entrar en una Fnac. Podéis imaginaros el sufrimiento de ver tanto libro junto y no poder comprar ninguno. Pero, de repente, vi una edición de El color de la magia por solo 1’95€ y pensé que el destino me estaba queriendo incitar al consumismo. Ni siquiera había oído hablar de Pratchett y nunca había leído fantasía, pero necesitaba quitarme el mono que me estaba provocando la Fnac, así que lo compré. Cuando lo leí, no me esperaba un mundo tan completo, tanto dinamismo en las aventuras, esa caricatura del mundo real, ese humor desternillante que intercalaba con grandes frases llenas de verdad. Fue mi introducción a la fantasía y ¡qué introducción! Y, por supuesto, fue mi introducción al que es a día de hoy uno de mis escritores favoritos.

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Y por último:

One day de David Nicholls 

En España traducido como Siempre el mismo día, One day es mi mejor ejemplo de ‘la llamada del libro’. Cuando estudiaba en Varsovia, solía ver a mucha gente en el metro leyendo un libro cuyo título en polaco lograba entender (Jeden dzień). Ese verano, en unas vacaciones en Londres, volví a ver a gente en el metro leyendo el mismo libro y me llamó la atención bastante. No fue hasta el verano siguiente, esta vez en Budapest, que entré en una librería especializada en libros en inglés y lo vi de nuevo. Otra vez el destino incitándome al consumismo. Pues bien, tras leerlo quedé muy agradecida con este. Es el segundo libro que me ha hecho llorar (el primero fue Los puentes de Madison) hasta el punto de tener que cerrarlo y necesitar un día para reponerme. Y, por si fuera poco, me hizo reflexionar y darme cuenta de que me hago mayor, de que el tiempo pasa y todo cambia. Fue una conclusión tan fulminante para mí en ese momento, que cada vez que pienso en esos temas, no puedo evitar acordarme de Emma y Dexter envejeciendo juntos y en el nudo en la garganta que se me formó cuando leía el final de esta novela. ¡Maldita sea! Creo que se me ha metido algo en el ojo…

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Con esto concluyo mi humilde lista de libros que han influido mi vida y, por supuesto, me encantaría saber cuáles son los vuestros, si coincidís o no con la lista, etc.

Un saludo y que la literatura os acompañe.