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Literatura irlandesa

Irlanda a través de la literatura: Los clásicos (I)

Si alguien nos preguntase qué se nos viene a la cabeza al oír ‘Irlanda’, seguro que algunas de nuestras respuestas serían Guinness, rugby, whisky, celtas o color verde. Pero en Irlanda, aparte de todo eso, también hay literatura y muy interesante. En la isla esmeralda han nacido una gran cantidad de autores muy conocidos internacionalmente y otros que, si bien no son tan famosos en el resto del mundo, en el país son muy apreciados. En esta serie de entradas os hablaré de la literatura irlandesa, desde clásicos, hasta literatura contemporánea, autoras y todo lo que pueda caer en mis manos durante mi estancia en Dublín. Para comenzar esta nueva sección, haré un repaso de los clásicos, así que, sin demorarme más, os dejo con la primera parte de esta entrada.

Jonathan Swift (1667-1745)

Jonathan Swift

Swift nació en Dublín, aunque sus primeros años de vida los pasó en Inglaterra con su nodriza. A su vuelta a Irlanda, su madre se había ido y el joven Swift quedó bajo la tutela de su tío. Tras graduarse en el Trinity College, comenzó un máster, pero no pudo terminarlo pues el ambiente político en Irlanda le obligó a mudarse a Inglaterra. Allí trabajó como asistente de Sir William Temple hasta la muerte de este. Formó parte del círculo interno del partido Tory, cuyos miembros fueron perseguidos por traición a la muerte de la reina Ana Estuardo y el posterior ascenso de Jorge I. Antes de la caída en desgracia de los tories, Swift confiaba en conseguir un puesto en la iglesia de Inglaterra, pero sus discrepancias con la reina Ana se lo impidieron y tuvo que regresar a Irlanda en una especie de exilio forzado. De vuelta en su país natal, escribió la mayoría de sus obras más satíricas y críticas con el reino, entre las que se encuentra Los viajes de Gulliver (1726).

Busto de Jonathan Swift
Busto de Swift en la catedral de San Patricio, Dublín, de la que fue decano.

Swift escribió Los viajes de Gulliver como un cuento infantil para camuflar la dura crítica que hace en su novela a la sociedad inglesa y su gobierno. El libro se divide en cuatro expediciones que acaban en el naufragio de Lemuel Gulliver en cuatro lugares: en Lilliput, Brobdingnag, Laputa (y diferentes ciudades cercanas) y la tierra de los Houyhnhnms. Sin duda, es el país de Lilliput el más conocido y seguro que se os viene a la cabeza a Gulliver atado en el suelo y rodeado de pequeños liliputienses. Lo que tienen estos viajes en común es que Gulliver es rescatado, es tomado por un ser extraño, se le trata con amabilidad al ver que no presenta un especial peligro, aprende la lengua y las costumbres autóctonas, habla de su Inglaterra natal, luego la actitud amable cambia y Gulliver se ve obligado a escapar.

Gulliver en Laputa
Gulliver avistando la isla de Laputa

En cada país aprende algo nuevo y vive experiencias desagradables que le hacen ir desencantándose poco a poco con el ser humano: unas leyes estrictas y exageradas en Lilliput (le condenan por apagar un gran fuego orinando); la forma en la que le tratan como una mascota de circo en Brobdingnag, donde además el Rey se muestra muy crítico con la sociedad inglesa y europea; el conocimiento poco práctico de la ciencia y las matemáticas de los habitantes de Laputa; y el más desolador de sus viajes, a la tierra de los Houynhnhms, una raza de caballos parlantes que Gulliver admira, en contraste con los Yahoo, unas criaturas de gran parecido a los humanos y que son considerados seres inferiores. Es a partir de este último viaje que Gulliver empieza a ver a todos los humanos como Yahoos y decide recluirse del mundo a su regreso a Inglaterra. También es interesante leer cómo Gulliver experimenta situaciones opuestas en cada país, lo que le lleva a ver con diferente perspectiva los países que ha visitado anteriormente; por ejemplo, cuando él es el gigante en Lilliput, pero luego es una criatura pequeña en Brobdingnag, o cuando es un intelectual en Laputa, pero es considerado un Yahoo ‘avanzado’ por los Houynhnhms.

Gulliver y los Houyhnhnms
Gullier hablando con un Houyhnhnm

Esta novela es, además, todo un despliegue de imaginación que creo que en la época sería toda una novedad y, además de poder considerarse una novela “infantil”, tiene muchos elementos de fantasía y ciencia ficción.

Bram Stoker (1847-1912)

Bram Stoker

Quizá sea este uno de los escritores más famosos de toda esta lista, ya que su novela Drácula es mundialmente conocida. Como ya hablé de ella en mi Wrap up del 2017, voy a centrarme más en su biografía y en curiosidades y anécdotas sobre su vida y obra.

Abraham Stoker, Bram para los amigos, nació en Clontarf, al norte de Dublín (una zona de gran relevancia histórica al ser el escenario de la batalla en la que los irlandeses vencieron a los vikingos y, a partir de la cual, el poder de estos últimos en la isla empezó a disminuir). De pequeño sufrió una enfermedad que lo mantuvo en cama hasta lo siete años, lo que favoreció que diera rienda suelta a su imaginación. Tras recuperarse de su enfermedad, tuvo una salud más fuerte y pudo completar sus estudios y entrar en el Trinity College. Trabajó en el registro del tribunal de delitos menores, situado en el Castillo de Dublín, y también como crítico de teatro para el periódico Dubling Evening Mail, cuyo propietario era Joseph Sheridan Le Fanu, escritor de novela gótica y de los primeros en escribir novela sobre vampiros.

Casa de Bram Stoker
Residencia de Bram Stoker en Kildare Street

Stoker se casó con Florence Balcombe, cuyo antiguo pretendiente fue Oscar Wilde, amigo también de Bram. Se sospecha incluso que Bram era gay y había estado enamorado de Wilde, aunque de momento no hay nada confirmado, pero desde luego que anecdótico sí que es.

Bram también vivió en Londres, donde trabajó como manager del actor de teatro Henry Irving, de quien se hizo amigo tras una reseña para el Dublin Evening Mail. También se sospecha que Bram estaba enamorado de Irving y este es considerado una de las inspiraciones para su novela Drácula.

Si seguimos con las posibles fuentes de inspiración para este clásico, algunas de las que se barajan son la necesidad de transfusiones de sangre durante la enfermedad de su infancia, así como las criptas de la iglesia de St. Michan.

Momias de St Michan
Momias en la cripta de la Iglesia de St. Michan

Yo he oído dos versiones sobre la influencia de esta iglesia en su novela: desde una simple visita que realizó Stoker a las iglesia, donde, debido a las condiciones ambientales de la cripta, se conservan varias momias con más de cuatrocientos años de antigüedad. La otra versión es que los padres de Bram tenían antepasados enterrados en esta iglesia y él acudía allí a visitarlos, viendo por tanto las momias con bastante frecuencia. Sea cual sea la verdadera razón, las momias en sí son bastante impresionantes y no cabe duda de que algo, aunque sea un poquito, inspiraría a nuestro Bram.

Stoker murió en 1912 y sus cenicas descansan en el Crematorio de Golders Green, en Londres.

Oscar Wilde (1854-1900)

Oscar Wilde

Oscar Wilde es uno de los escritores más conocidos en el mundo, de eso no hay duda, bien sea por sus obras de teatro, por su famosa novela El retrato de Dorian Gray, o por sus frases célebres que han acabado en muchos sobres de azúcar. Este autor nació en Dublín en el año 1854, hijo de William y Jane Wilde, una poetisa nacionalista, que además se encargó de recopilar muchos cuentos populares irlandeses. Hasta los nueve años de edad fue educado en casa, donde aprendió francés y alemán; años más tarde, estudió en el Trinity College de Dublín y fue allí donde se interesó por la literatura griega. También estudió en el Magdalene College de Oxford y, tras un regreso breve a Dublín, volvió a mudarse a Inglaterra, donde se casó con Constance Lloyd. En 1891 Wilde conoció a Lord Alfred Douglas, el que se convertiría en su amante hasta que el padre de este último acusara a Oscar de sodomía. Este suceso llevó a Wilde a denunciar al padre de Douglas por injurias y calumnias, tras lo cual, el padre solo podía librarse de la condena si demostraba que sus acusaciones eran ciertas. Como ya sabréis, el padre de Douglas, el marqués de Queensberry, pudo probar que Wilde mantenía relaciones homosexuales y el escritor tuvo que hacerse cargo de los gastos del juicio, lo que provocó su bancarrota. Tras su paso por varias prisiones, acabó en la cárcel de Reading hasta que salió en 1897 y se exilió a Francia, donde murió tres años más tarde.

Casa de Oscar Wilde
Casa de Wilde en Merrion Square.

Sus obras más conocidas son El retrato de Dorian Gray, de la que ya hablé en esta entradaEl fantasma de Canterville, una novela corta (o relato corto extenso) que cuenta con su característico humor cínico; algunos cuentos, como La princesa y el enano, que, si habéis visto la película Tesis, de Alejandro Amenábar, recordaréis por esta escena:

Y, por supuesto, Oscar Wilde es conocido por sus obras de teatro, de las cuales destacan La importancia de llamarse Ernesto, Un marido ideal, El abanico de la señora Windermere o Salomé. La mayoría de sus obras de teatro se caracterizan por ser enredos que se acaban resolviendo de manera cómica y por estar cargadas de ese humor cínico y aparentemente superficial típico de Wilde. Este estilo puede interpretarse como un reflejo de la vida acomodada y llena de lujos del autor o una exageración y ridiculización de esa sociedad, pues no faltan en sus obras esas frases lapidarias que parecen ser solo juegos ingeniosos de palabras, pero que también esconden cierta acidez.

Estatua de Oscar Wilde
Estatua de Wilde en el parque de Merrion Square.

Otra obra que quiero destacar es De Profundis, la extensa carta que le escribió Oscar a Lord Alfred Douglas mientras estaba en la prisión de Reading. Una de las sensaciones que me transmitió a mi esta carta es la de realismo y crudeza. El hecho de caer en la cuenta de que no se trata de ficción sino de un hombre caído en desgracia abriéndose en canal y desahogándose a su examante le da todavía más fuerza. Gracias a esta carta conocemos el punto de vista de Wilde, cuya confianza ciega e ingenuidad en relación a Douglas le llevaron a la ruina. Desde luego que impresiona bastante leer la desesperación de Wilde en esta carta.

Patrick Kavanagh (1904-1967)

Patrick Kavanagh

Patrick Kavanagh nació y se crió en la Irlanda rural. Dejó el colegio a los trece años y pasó a ser aprendiz de zapatero con su padre, a quien también ayudaba en la granja. Publicó por primera vez en periódicos y fue gracias a esas publicaciones que conoció a George William Russel, el que sería su mentor literario. Fue principalmente poeta, aunque también escribió novela y trabajó como periodista y crítico de cine. Tuvo problemas con la bebida, pero fue un cáncer de pulmón lo que cambió su perspectiva de la vida y de su obra en sus últimos años. Durante la representación teatral de la adaptación de su novela Tarry Flynn (1948) enfermó y murió días más tarde.

Estatua de Patrick Kavanagh
Estatua de Kavanagh en el paseo del Grand Canal

Tarry Flynn es la historia de Tarry, un granjero que vive con su familia y que en sus ratos libres escribe poesía, intenta conquistar mujeres y se mete en líos con los vecinos. Se trata de una obra con gran inspiración autobiográfica en la que la vida rural irlandesa queda reflejada muy fielmente. A Kavanagh no le gustaba el ambiente ignorante que apreciaba en el entorno rural por lo que no quería que su obra lo exaltara como otras. Sin embargo, su prosa rezuma belleza cada vez que se describe la casa y el campo donde vive Flynn, y es que la habilidad poética de Kavanagh se hacen evidentes en esta novela.

 


Hasta aquí esta primera parte de clásicos irlandeses. ¿Los conocíais? ¿Sabéis de alguien más que deba estar en esta lista? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

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Leer para aprender

Leer para aprender

No es ninguna novedad que el consejo que más se repite a quienes escriben (sobre todo a quienes empiezan) es que hay que leer mucho. Puede parecer algo obvio, pero hay quien piensa que no es necesario. Como os podréis imaginar por el título del post, yo soy de las que piensan que uno de los mejores recursos de aprendizaje de todo escritor es ser un buen lector.

Supongo que, si escribís, os habrá pasado que a la hora de leer, ya no lo hacéis con esa inocencia de antes, la de coger un libro y disfrutarlo con pureza, sin importarte si el narrador es protagonista, omnisciente, etc. o si empieza in medias res o con flashbacks. Sin embargo, ahora que somos escritores, nos resulta casi imposible leer una historia y no analizar cómo se han introducido los puntos de giro, las descripciones de los personajes, el worldbuilding, si lo hay, etc. Esto, desde luego, tiene sus ventajas e inconvenientes, como bien señala Alister Mairon en este post, pero en esta entrada no voy a centrarme en eso, sino que voy a contaros las cosas que aprendí yo leyendo algunas novelas que os voy a indicar ahora. ¿Comenzamos?

Cuando vaya a incluir algún spoiler de la trama, avisaré con antelación.

1. Monólogo interior y stream of consciousness como hilos conductores de la trama

¿A qué adivino qué autora se os ha venido a la cabeza al leer este título? En efecto, de Virginia Woolf se puede aprender mucho con sus grandes obras, y en este apartado también quiero incluir a Margaret Atwood.

Virginia Woolf

Virginia Woolf

Aunque se utilizan como sinónimos, el monólogo interior y el stream of consciousness son ligeramente diferentes: mientras el monólogo interior es más organizado y analítico, el stream of consciousness (que podría traducirse por ‘oleada/flujo de conciencia’) es más caótico, suele incluir reacciones y sensaciones y, en su variante más modernista, prescinde de signos de puntuación y demás restricciones ortográficas (Ulises de James Joyce es el ejemplo más significativo). Virginia Woolf empleaba este recurso en sus novelas con todos sus personajes y, si habéis leído La señora Dalloway, entenderéis bien a qué me refiero. En esta novela, el narrador entra en la cabeza de los personajes y nos relata lo que piensan y sienten mientras hacen y les suceden cosas cotidianas como ir a comprar flores para la fiesta de la noche. Y, sin necesidad de flashbackscon esos pensamientos y sentimientos, nos hace un recorrido por el pasado de los personajes, les da profundidad, motivaciones y objetivos. Aunque la lectura puede resultar compleja si nunca se ha leído algo similar, se trata de un recurso natural y realista, pues ¿a quién no le ha pasado que, mientras hacía cualquier simple tarea, o al contemplar cualquier tontería o percibir algún olor, no se ha enfrascado en sus pensamientos y recuerdos?

Margaret Atwood

Margaret Atwood

En El cuento de la criada, la protagonista narra su vida en la República de Gilead desde que se instauró la teocracia. A diferencia de La señora Dalloway, aquí tenemos una narradora en primera persona que se acerca más al monólogo interior que al stream of consciousness y que, a modo similar que en la novela de Woolf, mediante los pensamientos de Offred vamos conociendo tanto su presente de Criada, como su pasado de mujer libre. Los diferentes rituales de las Criadas, así como el funcionamiento de la nueva sociedad, van desvelándose conforme Offred nos lo cuenta y lo entremezcla con los eventos más relevantes de su vida, sus reflexiones al respecto, sus sentimientos, etc. A Margaret Atwood tampoco le hace falta recurrir a flashbacks, ni siquiera a una acción trepidante, ya que, la elección del monólogo interior en primera persona es aquí muy acertada para que la vida actual de la protagonista (que solo cuenta con unas pocas actividades rutinarias) no haga aburrida toda la trama. Otro acierto de esta elección es la exploración de los sentimientos de Offred y la sensación claustrofóbica que nos trasmite su realidad.

De Virginia y Margaret, pues, podemos aprender a usar lo cotidiano de la acción, mediante la descripción de pensamientos y eventos privados, para profundizar en la personalidad y en los sentimientos de los personajes, así como en su pasado. 

 

2. El worldbuilding no tiene límites

Cuando creamos un mundo, lo creamos a nuestro gusto y siguiendo nuestras normas, pero, como vivimos rodeados de sesgos y patrones interiorizados, a veces hacemos una versión de nuestro mundo real o de algún otro mundo ya inventado por alguien más. Con las novelas de Ursula K. Le Guin y Javier Miró comprendí que no hay límites para el worldbuilding.

Ursula K. Le Guin

Ursula K Le Guin

Terminé de escribir esta entrada unos días antes de recibir la noticia de su muerte, que nos dejó a todos sus fans con un gran hueco en nuestro corazón que será solo para ella. Así que este pequeño apartado es otro de los muchos homenajes al legado literario que nos ha dejado Le Guin.

Si habéis leído la saga de TerramarLa mano izquierda de la oscuridad, os habréis fijado en que los protagonistas y demás personajes no son blancos, heterosexuales o cisgénero. Le Guin juega con nuestros estereotipos raciales al hacer que los habitantes de Terramar sean de piel oscura y que sean precisamente los de piel blanca los considerados como bárbaros. También nos desmonta los mitos de género con su novela de ciencia ficción La mano izquierda de la oscuridad, en la que existe una raza de humanos andróginos y hermafroditas que solo expresan caracteres sexuales durante una semana, pudiendo ser masculinos o femeninos un mes y al siguiente, lo contrario.

Javier Miró

Javier Miró

En nuestro mundo, unos países se desarrollaron de manera diferente a otros a lo largo de la historia y nosotros, al ser europeos, tendemos a tomar el desarrollo de Europa como el canon y obviar el resto de continentes que tuvieron una evolución diferente a la nuestra. Esto lo he aprendido, sobre todo, de Javier Miró y su novela La armadura de la luz. A Melay llega mucha gente para el gran torneo de artes Jhassai y cuando pensamos que estamos en un mundo con aire medieval, Javier nos lanza pistolas de magma o barcos de vapor. A pesar de que no sabemos mucho sobre la procedencia de esta tecnología (ya que no aparece en esta novela), si que nos deja entrever un complejo y variado worldbuilding que da pie a desarrollarse en otras entregas. Y es que Miró lo dice en este vídeo, las edades de la historia son diferentes en cada parte del mundo y esto también debemos tenerlo en cuenta en nuestros mundos inventados.

Por tanto, de Ursula y Javier podemos aprender que, como ya he dicho, el wolrdbuilding no tiene límites, siempre y cuando sea coherente, y que podemos construir un mundo tan variado y diferente del nuestro como queramos, tanto a nivel tecnológico como social.

 

3. Los diferentes puntos de vista y líneas argumentales para crear misterio

No hay nada como una trama en la que la intriga nos hace desear leer más y más conforme pasamos las páginas. A veces, conseguir crear ese misterio puede resultar difícil, pero yo este año he aprendido mucho de Ann Leckie y Bram Stoker.

Ann Leckie

Este apartado contiene SPOILERS. Si no has leído Justicia Auxiliar, sáltate este párrafo hasta llegar al próximo aviso

Ann Leckie

En Ancillary Justice (Justicia Auxiliar, en español), la primera entrega de la saga de El Imperio del Radch, tenemos dos tramas que se van alternando en cada capítulo, una en el presente, la otra en el pasado. Al principio, cuando no se tiene todavía mucha idea de qué está pasando en la novela, Leckie nos va soltando poco a poco información del universo en que tiene lugar la novela y sabemos que la protagonista, Breq, es una Auxiliar (cuerpos humanos controlados por la IA de la nave en la que sirven) y que cada teniente dispone de diez de estas Auxiliares, que funcionan de forma sincronizada. Hasta que ya comprendí que algunos capítulos son, en realidad, flashbacks de Breq cuando era Auxiliar en la nave Justicia de Toren, uno de mis pensamientos fue que ambas tramas estaban situadas en la misma línea temporal y se trataba de dos Auxiliares de Justicia de Toren diferentes, una de las cuales había ‘roto’, en cierta forma, su conexión con el resto y pretendía asesinar a la emperadora Radchaai. Para mí tenía toda la lógica que, a pesar de ser una práctica tan extendida en el imperio, alguno de esos cuerpos humanos usados como Auxiliares se rebelara de algún modo. Luego comprendí que eran dos líneas temporales diferentes, en una de las cuales se mostraba cómo había llegado Breq a matar a su teniente Awn. Después, al final de la novela, nos enteramos que, quien sufre esa ‘escisión’ en sus IAs, es la mismísima emperadora, Anaander Mianaai. Un giro que, si no llegas a la misma conclusión que yo llegué al principio, resulta muy efectivo; mientras que, si te pasó como a mí, te sorprende igualmente, pero acabas pensando ‘claro, tiene todo el sentido del mundo’. Esta forma de llevar los flashbacks me resultó genial porque mantuvo mi intriga durante toda la novela y no me defraudó el desenlace.

FIN DE LOS SPOILERS

Por eso, con Ann Leckie podemos aprender a planificar bien nuestros flashbacks (si decidimos incluirlos) para ver qué información vamos dando y qué sensación podemos crear en los lectores con ellos, manteniendo así el misterio de nuestra trama.

Bram Stoker

Bram Stoker

Ya os hablé de Drácula en esta entrada y esta otra, así que no me extenderé mucho en su trama y me centraré en lo interesante que me pareció el uso de los diferentes narradores (por medio de cartas y entradas de diario) para mantener la atmósfera de misterio que rodea al conde Drácula durante toda la novela. Cada personaje tiene una experiencia distinta con el vampiro, cada uno conoce algo diferente de él; más que del propio conde, de los sucesos que están ocurriendo a su alrededor: Harker lo conoce en persona, Lucy lo encuentra en su forma no humana, y Seward por medio de su paciente, Renfield. Con sus puntos de vista nos formamos una idea de cómo es Drácula como si de un cuadro impresionista se tratara, y hacia el final de la novela estas tramas convergen en el desenlace.

Por tanto, de Bram Stoker podemos aprender a usar diferentes narradores y diferentes puntos de vista para desgranar nuestra trama y presentarla en pequeñas dosis, con el fin de mantener la intriga del lector.

 

4. El poder de las pistas que pasan desapercibidas

Patrick Rothfuss

Cuando terminamos un libro, echamos la vista atrás y pensamos ‘¡claro, las pistas estaban ahí todo el tiempo, ¿cómo no me he dado cuenta?’ suele ser signo de una trama muy bien planeada. Nos han dado la información durante toda la historia, sin ponérnosla en bandeja, y, cuando esta se ha resuelto, no hay agujeros ni nos sentimos engañados porque estaba todo muy bien hilado. Pues algo parecido me pasó al leer Crónica del asesino de reyesque tuve la sensación de que cuando se resolvía una subtrama (en parte, hasta que no termine la saga no podremos decir hasta qué punto siguen abiertas o no), mi mente recordaba todos los elementos que había pasado por alto mientras leía. Esto requiere mucha planificación de todo el entramado del mundo y la historia, así como de las pistas que se van a ir ofreciendo y en qué momento se van a dejar. Es una forma de contar historias que es sutil y refleja la destreza de quien escribe.

Por eso, de Rothfuss podemos aprender que es mejor ir dejando pistas sutiles durante toda la trama, así como a planificar cómo y cuándo describiremos los pequeños detalles que luego serán clave para el desenlace.

 


Hasta aquí esta lista de lo que he aprendido de estos grandes libros. ¿Qué novelas os han ayudado a aprender sobre escritura? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía stevepb

Páginas sobre corrección

Páginas sobre corrección que debes conocer

Si habéis participado en el NaNoWriMo del pasado año o tenéis algún manuscrito en reposo significa que dentro de poco os tocará la maravillosa tarea de corregir (léase ‘maravillosa’ con cierta ironía). Como ya sabréis si seguís mi blog, tengo una serie de entradas sobre corrección de novelas, donde os doy consejos para corregir ortotipografía, estilo, contenido, y una última dedicada a los toques finales.

Para esta entrada he querido dejaros una serie de blogs muy útiles para ayudaros con la ortotipografía y el estilo (si pincháis en las imágenes, accederéis al blog en cuestión):

1. Blog de Lengua, de Alberto Bustos

Blog de Lengua de Alberto Bustos

Alberto Bustos es profesor de Didáctica de la Lengua en la Universidad de Extremadura y en su blog podemos encontrar posts sobre curiosidades de la lengua, normas gramaticales y de estilo explicadas, dudas comunes del español, e incluso ejercicios prácticos que luego corrige.

¿Por qué os lo recomiendo?

Porque, aunque no todo sea sobre corrección, las entradas sobre sintaxis y gramática vienen muy bien para refrescar la memoria y así evitar esos errores que cometemos de vez en cuando. Además, tiene un canal de Youtube donde también complementa su blog y en los que podéis ver pequeños tutoriales de corrección de textos, cómo redactar trabajos, correos, etc.

2. SinFaltas.com

sinfaltas.com

Seguro que habréis visto alguna vez esta tabla periódica de ortografía:

Pinchad en la imagen para verla ampliada

Pues la crearon en SinFaltas.com, un portal formado por lingüistas, periodistas, informáticos, abogados, y un largo etcétera, que ofrece una amplia gama de servicios lingüísticos, como corrección, traducción, revisión de trabajos académicos, etc. Además, en su blog, encontraréis entradas muy interesantes sobre lingüística.

¿Por qué os lo recomiendo?

No solo por esa pedazo de tabla periódica donde podemos repasar tanto normas más básicas como otras menos conocidas de la lengua, sino porque en sus posts también encontraréis herramientas útiles para revisar y corregir vuestros textos, muchas de ellas muy visuales, como estas infografías sobre signos de puntuación. Además, tienen un chat en el que puedes consultar vuestras dudas.

3. Estilo llano, de Pedro Jimeno

Estilo llano de Pedro Jimeno

Pedro Jimeno ha sido profesor de instituto en Pamplona y también profesor en la Universidad Pública de Navara en el Máster de Formación del Profesorado de Secundaria y su interés por la enseñanza de la Lengua le ha llevado a tener este blog en el que se centra sobre todo en la corrección de estilo.

¿Por qué os lo recomiendo?

Porque está lleno de explicaciones y ejemplos prácticos donde podréis ver los errores de estilo más comunes y la alternativa que propone para su corrección. Es de los blogs más completos que conozco que tratan el estilo y sus entradas son muy útiles para abrirnos los ojos ante esos fallos que siempre se nos escapan. Además, en su cuenta de Twitter, sube capturas de pantalla de titulares, noticias y otros textos publicados donde señala los errores y los corrige, una versión más instantánea de su tarea en el blog.

 

4. El Diccionario Panhispánico de dudas de la RAE y Fundéu

Como de estos dos recursos ya he hablado en mi tutorial de corrección de novela, tan solo os voy a dejar el enlace y una breve explicación de por qué me gustan.

Real Academia de la Lengua

En el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Rae tendréis que buscar de forma genérica el término que os esté llevando de cabeza y leer la entrada completa hasta que encontréis la respuesta. Este es el inconveniente, pero teniendo en cuenta que se trata de la norma oficial y que es por la que se rigen editoriales y demás, es imprescindible que tengamos esta página abierta durante nuestras revisiones.

 

Fundación Fundéu

La Fundación Fundéu está asesorada por la RAE y tiene un completo apartado de consultas donde podéis buscar si alguien ha tenido vuestra misma duda y, en caso contrario, encontraréis un formulario en el que plantear vuestras cuestiones. Suelen ser muy rápido en contestar y las explicaciones son muy claras y ayudan a afianzar los nuevos conocimientos.

 


 

Hasta aquí mi listado de recursos para corregir vuestro manuscrito. ¿Conocéis algunos más que deba estar en esta lista? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía StartupStockPhotos.

Wrap up 2017

Wrap up de 2017

Ya estamos en plena época navideña y, como es costumbre, toca hacer repaso de mis lecturas favoritas de este 2017. Siempre es difícil elegir y, me duele mucho dejar algunas fuera, pero tampoco quiero hacer una lista interminable y que me mandéis a freír espárragos. Aquí os dejo mis libros favoritos de este año; no están ordenados por preferencia, sino por orden de lectura.

1. Crónica del asesino de reyes – Patrick Rothfuss

Crónica del asesino de reyes

Este año me he adentrado en la saga del Asesino de Reyes, del señor Rothfuss, y la verdad es que me ha dejado maravillada por varios motivos: por la delicadeza de la narración; por sus personajes, tan bien construidos que realmente te producen cariño o rabia (a mí, por ejemplo, a veces me dan ganas de abofetear a Kvothe, mientras que Elodin me parece de los mejores); por la importancia que le da a la música y cómo la describe, casi como un personaje más; porque a lo largo de las dos primeras entregas (aún me queda por leer La música del silencio) he tenido en la cabeza mi propia imagen, tan interiorizada, de los diferentes lugares de Los Cuatro Confines de la Civilización que aparecen en la historia y cada vez que abría el libro era como volver a casa tras un largo día fuera. Y, sobre todo, por las teorías. Crónicas del asesino de reyes es una historia con tantísimas subtramas tan bien hiladas y entrelazadas, que cada pequeño detalle, por sencillo que parezca, puede esconder una clave muy importante para más adelante, y eso es algo que me encanta cuando leo una saga, el poder ir montando mi propio puzzle y comprobar si encaja o no con la realidad.

En fin, que habrá que esperar a la última entrega y este señor parece tomárselo con tranquilidad. Lo mismo hasta la serie llega antes que el propio libro, quién sabe.

2. The Handmaid’s Tale – Margaret Atwood

The Handmaid's Tale

Sin duda alguna, este ha sido uno de los libros del año, pese a haberse publicado en 1985, debido a la adaptación que ha hecho Hulu para televisión. Esta es una de las razones por las que me decidí a leerlo; la otra, porque quería regalarle a una amiga un libro que se centrara en el feminismo o tocara el tema y en muchas listas de recomendaciones aparecía El cuanto de la criada. Además, después de que Samira Wiley dejara Orange is the New Black, se anunció que había fichado para esta adaptación junto a Elisabeth Moss (aunque yo prefiero deletrearlo ‘Boss’), así que la decisión estaba más que tomada.

El cuento de la criada
Elisabeth Moss como Offred

El cuanto de la criada narra, en primera persona, la historia de Offred (Defred en la traducción española), una mujer que, tras la instauración de una asfixiante teocracia, es obligada a ser una Criada: una mujer cuyo único valor y propósito en esa sociedad es el de reproducir y dar hijos a las esposas infértiles de los hombres más poderosos de Gilead. Las mujeres que no pueden tener hijos, pero son aptas para otros trabajos domésticos se convierten en Marthas, mientras que las que imparten este nuevo adiestramiento a las futuras Criadas son conocidas como Tías. Tras los ojos de Offred vivimos esa vida asfixiante y claustofóbica que roba a las mujeres, antes libres, de sus derechos y de su dignidad. La novela va alternando presente y pasado mediante los recuerdos de Offred, que se mezclan en la trama sin previo aviso, valiéndose de un monólogo interior muy potente que te mete en la piel de la protagonista y te hace sentir esa imperturbabilidad de la vida diaria de una Criada, ese pasar de las horas en una jaula sin barrotes.

No quiero entretenerme mucho en esta entrada con El cuento de la criada, porque quiero preparar una sobre Margaret Atwood para la sección de Mis escritoras.

3. Lo nuestro es de otro planeta – Emma Mars

Lo nuestro es de otro planeta

A Emma Mars la conocí un poco de casualidad, en redes sociales, al descubrir su blog personal y que era co-fundadora de la página Hay Una Lesbiana En Mi Sopa (HULEMS). Vi que tenía varias novelas y, después leí la reseña de Miriam en A Librería y decidí leer esta novela. Cuando eres lesbiana y estás tan acostumbrada a leer historias de amor heteronormativas, coger una novela con un romance entre mujeres sienta muy bien. Y si a esta chick-lit le añadimos un toque cifi, el resultado es muy interesante. Lo nuestro es de otro planeta nos narra la historia de Diana, una chica normal y corriente que conoce a una insólita y algo excéntrica chica llamada Ada, de la que poco a poco irá descubriendo su gran secreto, tan insólito como ella misma. Esta novela es una lectura ligera que te deja una sonrisa en la boca y ganas de soñar y de amar.

4. Frankenstein – Marry Shelley

Frankenstein

De Frankenstein ya hablé hace un tiempo en esta entrada dedicada a Mary Shelley. Podéis ir directamente al post para leer mi reseña-análisis de la obra. Lo único que añadiré es que, como suele pasar con muchos clásicos cuyas tramas son ampliamente conocidas, al leer la novela, me di cuenta de unas cuantas diferencias; no obstante, la versión que yo conocía de antemano no distaba mucho de la que leí en la novela. El caso contrario os lo cuento ahora en el siguiente punto.

5. Drácula – Bram Stoker

En efecto, la versión que la gran mayoría conoce del vampiro más famoso del mundo no tiene nada que ver con la que se narra en la novela. Antes de leer Drácula, en mi mente tenía la imagen del apuesto conde enamorado de Mina a través de los tiempos.

Gary Oldman, Jonathan Rhys Meyers y Christian Camargo en diferentes adaptaciones de ‘Drácula’

Mi sorpresa fue tal cuando en la novela de Stoker no vi nada de eso. Todo lo contrario: el conde Drácula es un ser sanguinario, cruel y egoísta, nada apuesto y, desde luego el único interés que tiene por Mina o Lucy es el de servirse de ellas para mantenerse con vida.

Drácula

Drácula tiene, al igual que Frankestein, todos los componentes que se puede esperar de la novela gótica que se nos van desvelando por medio de los diarios y cartas de los protagonistas: sucesos paranormales sin explicación, un ambiente oscuro y de misterio muy estrechamente relacionado con los muertos, las dos casas del conde son también parte importante del ambiente tenebroso que consigue inspirarnos este clásico. Hablaré de Drácula en una futura entrada, cuando os hable sobre la literatura irlandesa. De momento, lo que más quiero destacar es lo extraordinaria que es la tensión que logra Stoker en su novela gracias al uso de distintos puntos de vista que hacen que nos metamos en la piel de personajes que no saben qué está pasando y no tienen más remedio que hacer frente a todos esos sucesos sobrenaturales para entender todo lo que rodea al conde Drácula.

6. La caja de Bernit – Pablo Ferradas

La caja de Bernit

Siempre veía La caja de Bernit por redes sociales y la tenía en mi lista de pendientes hasta que, durante la #SemanaAutopublicados, Carmelo Beltrán sorteó un ejemplar firmado por Pablo y me tocó a mí. Ya tenía la excusa perfecta para ponerme al fin con esta historia y me encantó volver a sentirme como una renacuaja mientras leía las aventuras de los hermanos Hojaestrella, Balpo y los hermanos Verdín y Verderón. Conforme avanza la novela, nos damos cuenta de que es casi una historia dentro de otra historia, pero en la que nunca llegas a despistarte ni perderte y que, con ciertos toques narnianos, nos lanza a la aventura y a la acción sin descanso con un ritmo adecuado para que tampoco sea demasiado abrumadora. Contamos con personajes tan variopintos y memorables como Pequeño, un juglar muy especial que además tiene la capacidad de convertir un cuento en una realidad. Muy recomendable si os gusta la fantasía juvenil.

7. Nada – Carmen Laforet

Carmen Laforet

De Nada también hablé en mi última entrada de Turismo Literario, así que no me entretendré demasiado. Para quienes os guste la novela intimista, de corte tremendista y para quienes queráis conocer las obras de la posguerra española, Nada os va a dejar un buen sabor de boca (a pesar de la amargura de la historia).

8. Elisa frente al mar – Clara Asunción García

Elisa frente al mar

Lo primero que leí de Clara Asunción García fue un relato suyo en la antología Cada día me gustas máseditada por HULEMS, y me gustó mucho su estilo y la gracia y familiaridad con la que narraba algo tan complejo como un flechazo, así que me hice con Elisa frente al mar y comprobé que no era casualidad ni suerte, y que Clara tiene un estilo muy particular y muy sensible de hablar del amor. Como ya he comentado con Lo nuestro es de otro planeta, cuando estás tan saturada de romances heteronormativos y cae en tus manos uno entre dos mujeres, te das cuenta de la necesidad que tenemos de estas historias, y con esta novela, Clara remueve muchas de las heridas pasadas que compartimos la gran mayoría de las lesbianas (y del resto de la comunidad LGBT+) y con sus palabras las convierte en arte. De una manera que me recuerda un poco a Las olas de Virginia Woolf, mediante la alternancia del presente (con una escena que se alarga durante toda la obra y cuyo fondo es el mar en continuo movimiento) y el pasado (que recorre varios momentos clave de la vida de las protagonistas) vamos conociendo quién es Elisa, quién es Nuria y quién es Valeria.

9. Aprendiz de asesino – Robin Hobb

Aprendiz de asesino

Había visto el nombre de Robin Hobb en muchos sitios, pero nunca me había parado a investigar de quién se trataba. Hobb es una de las autoras más importantes del género de la fantasía y la Trilogía del Vatídico es una de sus sagas más conocidas. En Aprendiz de asesino, la primera entrega, conocemos a Traspié, el hijo bastardo de Hidalgo, que acaba bajo el cuidado de Burrich, el caballerizo de su padre, y cuyo abuelo, el rey Artimañas, decide entrenarle como asesino de la corte. Esta novela tiene los ingredientes justos y muy bien elaborados para ser una gran saga: una trama compleja que se va desenredando conforme avanza; conflictos políticos muy bien llevados en los que no sabes en quien confiar; un sistema de magia (la Habilidad y la Maña) muy interesante del que vamos descubriendo cosas, pero siempre con la sensación de que hay mucho más que no hemos visto; muy buenos personajes, entre ellos, Traspié, un protagonista que no me cae mal, como me pasa a veces con otras novelas. Sientes su soledad de forma genuina sin que te deje ese regusto a victimismo que me sucede con otros protagonistas. Los secundarios están muy bien perfilados y con una personalidad muy bien delimitada, con sus claros y sus oscuros. Me encanta el Bufón, probablemente es mi personaje favorito junto a Traspié y Veraz. Burrich es también un gran personaje, con su inevitable conflicto entre sus creencias y su afecto por Traspié.
Y la manera de narrar de Hobb me ha parecido sencillamente maravillosa; como un cuadro impresionista en el que parece que da pinceladas de su mundo y estas se aprecian mejor al contemplar la totalidad, creando una sensación de nitidez y a la vez cierta ambigüedad que permiten dejarte con esa tensión y esa sensación de ‘quiero más’.

10. Ancillary Justice y Ancillar Sword – Ann Leckie

Ancillary Justice

Esta saga (ganadora de varios premios, entre ellos el Hugo, el Nebula y el Arthur C. Clarke) la había visto en algún blog de ciencia ficción, pero aún no había pasado la línea entre el ‘parece interesante’ y el ‘quiero leerla’; de hecho, cayó en mis manos de forma un poco fortuita, cuando estaba en la biblioteca buscando otro libro (la continuación de Aprendiz de asesino, si no recuerdo mal) y, al comprobar que no lo tenían, vi que estaba esta saga completa. Y la verdad es que me sorprendió mucho y para bien. La primera novela, Ancillary Justice, nos narra la historia de Breq, una exsoldado en busca de justicia de la que descubrimos que, en realidad, se trata de una auxiliar (IAs en cuerpos humanos que pertenecen a una nave y funcionan como un solo cuerpo) superviviente de la nave radchaai Justicia de Toren (lo cual es paradójico que la protagonista, además, esté buscando justicia). No quiero dar muchos detalles de la trama, porque, para mí, el encanto principal de esta novela fue ir descubriendo todos los entresijos y todo el worldbuilding que ha creado Ann Leckie, pero sí os diré que en la primera entrega, nos adentramos en dos tramas temporales y que el concepto de las auxiliares y las IAs de las naves que trabajan como un solo cuerpo y una sola conciencia me parece todo un acierto y uno de los aspectos más originales de la saga. Como puntos fuertes de las dos primeras entregas que he leído, os diré que Ancillary Justice (Justicia auxiliar, en español) cuenta con la novedad de este mundo, el buen ritmo de la acción que le da el tener dos tramas temporales, una ambientación muy bien conseguida, y una tensión bien llevada al ir desvelando en su justo momento los detalles de la trama relevantes, incluso dando pistas suficientes para que pienses ‘¿y si realmente está pasando otra cosa?’ sin que luego te sientas engañada al ver lo que realmente sucede. En cuanto a Ancillary Sword (Espada auxiliar, en español), la segunda entrega, el ritmo es más pausado y la trama se centra más en la psicología de los personajes, sobre todo de Breq, y enredos políticos, además de plantar las semillas de lo que seguramente sea la trama de la última novela. En definitiva, un gran descubrimiento esta saga de Ann Leckie.

 


 

Hasta aquí el repaso de mis lecturas favoritas del 2017. ¿Habéis leído estas novelas?¿Cuáles han sido vuestras lecturas favoritas de este año? No dudéis en dejar vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada por Les Chatfield

Cerrado por mudanza

Cerrado por mudanza

‘¿Dónde te mudas, Fani?’ os estaréis preguntando (o lo mismo no, pero era por comenzar de alguna forma el post). Pues bien, me voy un añito a Dublín con un proyecto de voluntariado europeo, así que estaré ausente una temporada hasta que me asiente y vuelva a tener mis rutinas. Además, quiero dedicar el tiempo libre a conocer el país y a escribir mis proyectos, por lo que es probable que actualice con menos frecuencia. Pero, eh, que no os abandono y seguiré trabajando en el blog aunque nos veamos un poquito menos.

Y mientras regreso, os dejo varias entradas para que refresquéis la memoria y así cojáis la vuelta con más ganas.

Tutorial de corrección de una novela

Para cuando acabéis vuestro manuscrito y os pongáis con esta fase que a muchos de nosotros nos quita el sueño:

Turismo literario

Si queréis viajar leyendo, os dejo los lugares a los que hemos ido con la literatura:

Mis escritoras

También le dedico una sección a mis autoras favoritas y a aquellas que voy descubriendo y voy añadiendo a mi lista de imprescindibles:

Entradas más populares

Las entradas que más visitas, comentarios, likes y shares han recibido:

Si queréis leer lo que he publicado hasta ahora…

Para quienes solo me conozcan por mis entradas del blog y sientan curiosidad por saber cómo escribo ficción, os dejo los enlaces de lo que he publicado hasta la fecha:

  • Nivel 10 (2016), mi primera novela autopublicada en Amazon. Podéis comprarla por 2.99€. Además, este mes de octubre es el #MesIndie en Amazon y ¡estará de oferta!
  • Brindis (2017), relato corto que publiqué en el blog.
  • Siempre seré loba (2017), relato corto finalista del I Concurso Literario Antro Narrativo y cuya antología podéis descargaros gratis en Lektu mediante pago social.

Y para que este post no quede tan egocéntrico:

Os voy a dejar también algunos de los blogs y entradas más recomendables que he leído estos meses:

 


Hasta aquí el recopilatorio (virgen santa qué de links). Y recordad, no es una despedida, es un hasta pronto. En redes sociales estaré algo más activa, sobre todo en Twitter, así que allí os espero.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Neda Andel

Clásicos de la literatura universal

Mis clásicos favoritos

Desde adolescente siempre me he tirado por los clásicos de la literatura universal. Muchísimo antes de adentrarme en la fantasía y en la ciencia ficción, mi entusiasmo literario estaba dirigido en general a los grandes títulos que todos conocemos. Aunque suelo hablar de clásicos en mi sección de Turismo literario, en esta entrada me he querido centrar específicamente en ellos, porque sin estas obras, probablemente no sería el tipo de escritora que soy ni el tipo de persona que soy. Así que, ¿qué mejor forma de demostrarlo que con un post dedicado a mis clásicos favoritos? Para delimitar hasta qué fecha considero que una novela es un clásico, he decidido tomar el año 1945 como tope por cuestiones históricas. ¿Listos? Allá vamos.

El retrato de Dorian Gray (1890) – Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray

Creo que este fue de los primeros clásicos que leí y que me dejaron una huella muy profunda. Era también la primera obra que leía de Wilde, que luego se convirtió en uno de mis autores favoritos y en una obsesión. Dorian Gray, el protagonista, es un joven apuesto y el nuevo muso del pintor Basil Hallward, el cual lo está retratando cuando Lord Henry Wotton entra en la sala y presencia el momento. Recuerdo estas escenas porque me transmitieron una claridad y una luminosidad que me parece muy acertada con el ambiente pomposo en el que vivían en la época victoriana la burguesía y la alta sociedad inglesas. También me transmitía la admiración y el deseo de Basil hacia Dorian, así como el de este último con Lord Wotton. Después, llegamos al contraste de las sombras cuando el alma de Dorian empieza a corromperse en su obsesión por la eterna juventud y la eterna belleza. Además, el humor tan característicamente cínico de Wilde siempre me ha gustado.

Narraciones extraordinarias (1839-1846) – Edgar Allan Poe

Narraciones extraordinarias

Con Edgar Allan Poe también tuve una obsesión en mi adolescencia. No recuerdo exactamente cuál fue el primer cuento que leí suyo, pero sí que tengo varios bastante grabados en la cabeza, como El pozo y el pénduloEl corazón delatorLa caída de la Casa Usher, La máscara de la Muerte Roja y, sobre todo, William Wilson, el cual me dejó muy gratamente sorprendida por la forma en la que te va llevando por la trama hasta que te desvela el sorprendente desenlace. Poe sabe cómo crear atmósferas agobiantes (como en El pozo y el péndulo) y cómo meternos en sus historias para que vivamos más de cerca el desasosiego (como en La caída de la Casa Usher). Tampoco me olvido de El cuervo, historia en verso en la que tan solo le hace falta un narrador protagonista y un cuervo para dejarte en un estado sombrío.

El cuervo Edgar Allan Poe
Los Simpsons predijeron esta entrada.

Historia de dos ciudades (1859) – Charles Dickens

Historia de dos ciudades

¿Qué puedo decir de Charles Dickens que abarque correctamente mi amor por él? Historia de dos ciudades fue la primera novela que leí del británico y para nada esperaba sentir todo lo que sentí al adentrarme en el Londres y el París de la Revolución Francesa. No solo es uno de mis clásicos favoritos, sino también una de mis novelas favoritas, en general. Para quienes no la hayáis leído, se trata de una novela histórica, género del que Dickens solo escribió otra novela más. La trama comienza en 1775 con la noticia que reciben Jarvis Lorry y Lucie Manette de que el padre de esta sigue vivo y ha salido de la Bastilla, donde estuvo preso dieciocho años. La historia continúa hasta el estallido de la Revolución Francesa mientras aparecen más personajes y vamos cambiando de escenario entre Francia e Inglaterra. Además, este comienzo

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo."

Este es uno de mis comienzos de novela favoritos, en el que Dickens nos muestra el contraste que veremos a lo largo de la novela, desde el ambiente sombrío de Londres en contraposición a uno más diáfano y claro de París, a pesar de que es esta ciudad la que vive una época de mayor caos si la comparamos con la capital inglesa. También encontramos ese contraste en muchos personajes como, por ejemplo, el señor Manette, cuyo tiempo en la Bastilla lo ha convertido en un hombre introvertido y recluido en sí mismo, y su hija, llena de bondad y amabilidad.

La señora Dalloway (1925) – Virginia Woolf

La señora Dalloway

De La señora Dalloway ya os he hablado en alguna que otra ocasión en esta entrada y en esta otra, por lo que no profundizaré tanto esta vez. Pero sí os quiero comentar que una de las cosas que más me gusta de la literatura modernista (sobre todo en lengua inglesa) es esa soltura con la que se entrelazan la narración, el monólogo interior y el stream of consciousness y que conocí de la mano de Virginia Woolf en esta obra. El pararse con los personajes a contemplar lo que les rodea y que esa contemplación les lleve a un sinfín de sentimientos abrumadores siempre me ha parecido un gran recurso literario y uno con el que me identifico bastante (sí, me gusta quedarme embobada mirando por la ventana cómo cae una hoja y pensar que, aparte de tener la sartén en el fuego, la vida es curiosa y el mundo un misterio y a ese hombre de la esquina se le ha caído un billete de cinco euros y que, madre mía, con el viento de Almería, adiós a los cinco euros). Virginia Woolf en esta obra consigue que tengamos esa sensación de que la vida entera pasa en un segundo mientras el ruido de un coche que ha tenido una avería frente a la tienda de flores nos sobresalta.

Dublineses (1914) – James Joyce

Dublineses

Cuando estuve en Escocia, aproveché y me compré varios libros, entre ellos Dublineses. Tardé en empezarlo porque me inspiraba respeto leer a Joyce en versión original, pero finalmente lo hice y la espera mereció la pena. Como sabréis, James Joyce es un autor complicado de leer y esto se debe, en parte, a que sus obras sentaron muchas de las bases del modernismo en lengua inglesa. Pero también se aprecia una evolución en sus novelas, pues comenzó con un estilo más sencillo con Dublineses hasta llegar a uno más experimental con UlisesFinnegans Wake. Dublineses es un libro de quince relatos cortos en los que Joyce retrata la clase media dublinesa de principios del XX, comenzando con relatos protagonizados por niños y adolescentes y progresando en la edad de los protagonistas hasta llegar a la adultez en los últimos relatos. Pero sin duda el relato que más destaca es el de Los muertos, que además de ser el más largo (casi una novelette) es, para mí, el más íntimo y profundo. Vemos en este relato a un personaje que de repente se siente compungido por el paso del tiempo y por lo que descubre sobre su mujer, que le hace pensar en la vida. Es también el que más ambientación tiene y en el que más se nos describe la ciudad y lo que rodea a los personajes. Además, el monólogo final es uno de los más famosos y aclamados (y bonitos) de la literatura. Os dejo esta escena de la adaptación que hizo John Huston para que os hagáis una idea:

6. El maestro y Margarita (1941/1967) – Mijaíl Bulgákov

El maestro y Margarita

Con esta novela hago un poquito de trampa, porque, aunque se publicó por primera vez (censurada) entre 1966 y 1967, el manuscrito fue acabado en 1941 por su mujer, Yelena Shilovskaya, un año después de la muerte del escritor. Como con La señora Dalloway, ya hablé de esta novela en el blog, en concreto en mi resumen de lecturas del 2016. Allí podréis leer mi comentario al que poco tengo que añadir, salvo que cuando tenía cierto descontento con algunas novelas de los grandes autores rusos que había leído, esta consiguió que me volviera a picar el gusanillo, pues era algo completamente diferente a lo que me esperaba encontrar.

 


Hasta aquí el repaso a mis clásicos de la literatura favoritos. ¿Los habéis leído? ¿Coincidís con mi selección? ¿Cuáles son los vuestros?

Visibilidad lésbica en la literatura

Mi relación con la literatura LGTBI es curiosa: he leído muy poca porque mi primer acercamiento (sin contar El color púrpura) fue bastante estrepitoso. Es algo que, según había leído, es bastante común en el colectivo. Solo encontraba historias muy parecidas en las que se trataba el mismo tema de la salida traumática del armario y ninguna llegaba a interesarme. Y me daba mucha pena porque si algo sabemos es que el apoyo al colectivo y a la visibilidad es muy importante para normalizar la situación y el arte y la ficción son herramientas imprescindibles para este objetivo. ¿Cómo podía apoyar novelas que no me decían nada?

Por suerte, hace unos años leí Carol y sentí que había recuperado la esperanza en ese sentido. Aunque no llegué a indagar más en otras novelas, sí que se me había pasado ese mal sabor de boca del principio. Luego leí Tomates verdes fritos sin tener ni idea de que era de temática lésbica y esas esperanzas volvían a resurgir gracias a Ruth e Idgie.

Poco a poco iban cayendo en mis manos más novelas, sobre todo de Virginia Woolf que hacían que me picase el gusanillo de investigar la literatura LGBTI de la misma forma en que lo hacía con el cine o las series de televisión. Ahora, gracias a blogs y páginas especializadas ya me he hecho una idea de qué novelas hay en el catálogo literario y de cuáles puedo esperar lo que busco en una historia.

Por eso, como hoy es el Día de la Visibilidad Lésbica, he querido hacer un recopilatorio de novelas con personajes lésbicos, tanto las que he leído como las que he descubierto y tengo pendientes en mi lista de libros por leer de este año.

Leídas

El color púrpura (Alice Walker)

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Ya os hablé de esta novela escrita por Alice Walker. Fue la primera que leí en la que aparecía un personaje LGTBI y, aunque en su momento no le di mucha importancia, echando la vista atrás, me doy cuenta de la relevancia de esta historia sobre la supervivencia y el apoyo entre mujeres.

La señora Dalloway (Virginia Woolf)

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Virginia Woolf, una adelantada a su tiempo en muchos aspectos, nos regaló esta obra en la que nos presenta a Clarissa Dalloway, una mujer de la clase alta inglesa que quiere dar una fiesta y, mientras organiza todos los preparativos para el festejo, hace un repaso de su vida, incluyendo la atracción y relación que tuvo con su amiga Sally Seton.

El cuento de la criada (Margaret Atwood)

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En esta novela de Margaret Atwood, conocemos al personaje de Moira a través de los recuerdos de la protagonista en su día a día como Criada. Es gracias a esos recuerdos que nos damos cuenta de la relevancia que tiene Moira para la vida de la protagonista tanto antes de que se instaurara el régimen teocrático como después. No me entretendré mucho con esta novela porque más adelante os hablaré de Margaret Atwood en la sección de ‘Mis escritoras’.

Carol (Patricia Highsmith)

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Escrita por Patricia Highsmith, fue la primera novela lésbica con final feliz para las protagonistas en una época en la que, si había algún personaje LGTBI, o moría o acaba viviendo una vida que no era la suya. Del personaje de Carol ya os hablé en esta entrada y de la obra de Highsmith os hablaré dentro de poco.

Tomates verdes fritos (Fannie Flagg)

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Junto a Carol, esta fue una de las primeras novelas lésbicas que me hizo recuperar esa esperanza. Una historia tierna y llena de amor y cariño entre Idgie y Ruth, dos mujeres que han crecido juntas desde que Ruth llegara a la casa de la familia de Idgie. La vida las lleva a separarse y a juntarse de nuevo, a abrir el café de Whistle Stop y a cuidar juntas al hijo de Ruth. Esta historia la conocemos de boca de Ninny, una anciana, cuñada de Idgie, que se la cuenta a su joven amiga Evelyn durante las visitas de esta última a su residencia. La novela no solo atrapa por su maravillosa trama, sino también por cómo se nos va descubriendo la misma: mediante varios narradores, entre los que se encuentra un boletín informativo de pueblo de la época de las protagonistas.

Todas las horas mueren (Miriam Beizana Vigo)

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Vamos de los clásicos a una novela autopublicada. Conocí a Miriam cuando ambas nos presentamos a la última edición del concurso de escritores indie de Amazon. En Todas las horas mueren tenemos a Olivia y a Dorotea, dos mujeres separadas por la edad pero unidas por una conexión que solo se forma entre dos personas rotas que se ayudan a recomponerse. Ambas escapan de algo y ambas se encuentran la una a la otra en el Café de Fontiña. Vamos adentrándonos en la historia mediante los flashbacks de ambas y los cambios del punto de vista, que nos ayudan a comprender a ambos personajes en su sufrimiento.

Por leer

Los libros que forman esta lista son todos autopublicados o de editoriales independientes. Después de empezar en este bonito y ajetreado mundo de la blogosfera, he ido conociendo nuevas autoras de temática lésbica y los títulos que más han llamado mi atención sin estos:

Lo nuestro es de otro planeta (Emma Mars)

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Emma Mars es cocreadora de Hay una lesbiana en mi sopa, una página de contenido LGTBI, y escritora de varias novelas de temática.

Elisa frente al mar (Clara Asunción García)

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Descubrí a Clara Asunción García por su relato en Cada día me gustas más, de la que os hablaré un poco más abajo.

Otoño y los palíndromos (Esther Semedo)

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Un título cuanto menos curioso, ¿verdad?

A Virginia le gustaba Vita (Pilar Bellver)

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Con este nombre y esta portada, ¿cómo no me va a llamar la atención? Esta es una novela publicada por la editorial Dos Bigotes (la cual apuesta por autores independientes y de temática LGTBI) en la que Pilar Bellver da vida a la historia de Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Cada día me gustas más (VVAA)

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Antología de relatos de varias escritoras españolas, entre las que se encuentran varias de las que ya os he hablado en este post, con prólogo de Sara R., directora de Hay una lesbiana en mi sopa.


Hasta aquí mi recuento de novelas con personajes lésbicos. Espero que os haya gustado y, por supuesto, se aceptan sugerencias 😉

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada original extraída de Photoangel – Freepik.com

Mis personajes femeninos

Una de las cosas que más nos atrapa cuando leemos una novela es sin duda sus personajes. De sobra conocemos grandes personajes que se han quedado en la memoria colectiva y que pasarán la posteridad. Aprovechando que hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora he querido hacer una pequeña lista con mis personajes femeninos favoritos.

Úrsula Iguarán (Cien años de soledad – Gabriel García Márquez)

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La matriarca de la familia Buendía, Úrsula es la fuerza que los mantiene a flote durante sus más de cien años de vida. Un ejemplo del dicho ‘detrás de un buen hombre hay una buena mujer’. Es la mujer fuerte que lleva la carga del sufrimiento por todas las desgracias y malas noticias que llegan a los Buendía. Es la mujer fuerte que, a pesar de quedarse ciega en la última etapa de su vida, sigue conociendo la casa y las personas que la rodean, porque para eso se ha pasado toda una vida luchando por ellos. No solo aporta solidez a la familia, sino también a la novela, pues, aunque se centra sobre todo en los varones, la presencia de Úrsula se hace inmensa cuando aparece en escena.

Clarissa Dalloway (La señora Dalloway – Virginia Woolf)

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Vanessa Redgrave como Clarissa Dalloway (1997)

No es ningún secreto que me encanta Virginia Woolf. Para esta entrada he dudado entre Orlando y Clarissa, pero como ya hablé de la primera en una entrada anterior, me he decantado por la que es, probablemente, la novela más conocida de Woolf. Clarissa Dalloway, la mujer que decidió que las flores para su fiesta las compraría ella; la mujer que quería encajar en la alta sociedad londinense de posguerra; la mujer que se enamoró de su amiga Sally Seton y rechazó al enigmático Peter Walsh a pesar de su mutua atracción; la mujer que, a pesar de parecer superficial con sus fiestas y soirées, tiene un genuino amor por la vida y siente una profunda comprensión del suicidio de uno de los personajes (aunque pueda parecer conceptos contradictorios). Mrs. Dalloway es, sin duda, un personaje carismático y cautivador.

Emma Morley (One day – David Nicholls)

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Anne Hathaway como Emma Morley (2011)

Emma Morley es de esas mujeres que cautivan por su sencillez. Y no, no se trata de un personaje simple, ella es inteligente, divertida, comprensiva y luchadora, pero es su aura de sencillez la que hacen de Emma un personaje que entusiasma conforme la vas conociendo. Te vas enamorando de ella —o mejor dicho, vas descubriendo que ya la amabas— a la misma vez que Dexter, el otro protagonista de la novela. Además, es una profesora querida por sus alumnos que hace representaciones teatrales del musical de Oliver! y es escritora, ¿se puede pedir más?

Hermione Granger (Saga Harry Potter – J.K. Rowling)

De Hermione Granger poco hay que decir que no sepamos si hemos leído la saga de Harry Potter. La cabeza pensante y sensata del trío mágico, la que saca las castañas del fuego a Harry y Ron y sin la cual, por mucho niño elegido que fuera Harry, Lord Voldemort seguiría con vida y liándola parda. Una chica que, como ya he dicho, es inteligente y con una fuerza y valor dignos de la casa Gryffindor (al fin y al cabo, resistió la tortura de Bellatrix Lestrange con un par de ovarios).

Emma Watson como Hermione Granger (2001-2011)
Emma Watson como Hermione Granger (2001-2011)

Carol Aird (Carol – Patricia Highsmith)

Cate Blanchett como Carol (2015)
Cate Blanchett como Carol (2015)

Para quienes hemos leído esta novela de Patricia Highsmith, ya no podemos separar el nombre de Carol de la imagen de esa mujer treintañera, elegante, independiente y segura de sí misma que Highsmith nos regaló. Porque sí, Carol la novela y Carol el personaje fueron un regalo de la autora: como novela, por ser la primera de temática lésbica que no acababa en tragedia, lo cual fue todo un soplo de aire fresco en una época en que la homosexualidad no solo era considerada una perversión, sino que se veía también como un peligro; y como personaje, por el aura cautivadora y la personalidad arrolladora de esta mujer. La vemos a través de los ojos de Therese y al igual que le pasa a la protagonista, la presencia de Carol nos va llenando de manera apabullante como un río indómito y nos va hipnotizando como una prestidigitadora.

 


Hasta aquí mi pequeño repaso a algunos de mis personajes femeninos más destacados. Espero que os haya gustado y no dudéis en añadir los vuestros en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada extraída de Dinmerican.wordpress.com

Wrap up de 2016

El final de año está ya muy cerquita y como a mí me gusta mucho hacer listas de las cosas que me han gustado (tengo tropecientas listas de Spotify con lo mejor de cada año, por poner un ejemplo), qué mejor que dedicar esta entrada a mis libros favoritos de este 2016.

 

Trilogía Crónicas del Mago Negro – Trudi Canavan

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Había visto varias veces estos libros en la librería y por fin me decidí a empezar esta saga. Formada por ‘El Gremio de los Magos’, ‘La Aprendiz’ y ‘El Gran Lord’, cuenta la historia de Sonea, que descubre que es maga durante una revuelta contra el gremio de magos de Imardin. Una saga entretenida y adictiva que tiene un plus de inclusividad LGTBI (para mí eso siempre es un punto a favor). Quizá la trama no sea la más original y que podría haber acabado de forma más épica, pero sí que cuenta con aspectos que para mí son muy interesantes (que se van descubriendo sobre todo a lo largo del segundo y tercer libro) y que parece que se desarrollan con más profundidad tanto en la novela precuela, como en la trilogía secuela.

El segador – Terry Pratchett

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Terry Pratchett me encanta. No puedo evitarlo. Da igual que tenga un libro más flojo que otro, cada uno es una piedra preciosa de humor y reflexión. Si no conocéis a Terry, os cuento brevemente: su saga del Mundodisco es muy extensa (40 libros) y tiene varios arcos argumentales correspondientes a varios personajes. Pero sus novelas son autoconclusivas y no siguen un orden estricto (como mucho se hace alguna mención a una obra anterior pero que no supone un impedimento para entender la historia) por lo que puedes leer cualquiera sin perderte y disfrutándola 100%. Mi personaje favorito es La Muerte (quién lo diría) y en esta novela es la protagonista. Terry aprovecha su humor para soltarnos sus perlas de filosofía y sus palabras cargadas de sabiduría que pueden llegar a sanar. ‘El segador’ es una novela sobre la importancia del tiempo, sobre todo, del tiempo que nos queda de vida, del tiempo prestado, de vivir con ese tiempo prestado. Porque está escrita por Terry que si no, en otras manos, ‘El segador’ podría perfectamente ser una drama.

'Se sentía como si le hubiesen quitado un enorme peso de encima. 

¿En eso consistía estar vivo? ¿En sentir cómo se acercaba la oscuridad?

¿Cómo podían soportarlo? Pero lo soportaban, y hasta parecían disfrutarlo, cuando la única opción sensata sería la desesperación. Sorprendente. Sabían que solo eran diminutos seres vivos, encajonados entre abismos de oscuridad. ¿Cómo podían soportar la vida?

Obviamente, había que nacer para ello.

La Muerte ensilló su caballo y lo hizo trotar por los campos.'

La broma – Milan Kundera

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Milan Kundera es uno de mis escritores favoritos y de los que he leído gran parte de su bibliografía. Sus novelas no suelen decepcionarme, si bien prefiero las que publicó antes de empezar a escribir en francés (después de casi veinte años viviendo ya en el país galo). ‘La broma’ es su primera novela, inspirada por su expulsión del Partido Comunista Checo, en la que, como es costumbre en él, narra desde las perspectivas de varios personajes, en este caso de Ludvik, Helena, Jaroslav y Kotska. La trama se desarrolla a partir de la expulsión de Ludvik del partido por una broma que sus compañeros no encontraron divertida sino más bien una muestra de oposición a las ideologías del régimen. Forzado a trabajar en una mina donde otros camaradas han ido a parar por motivos similares, Ludvik empieza a plantearse una serie de cosas con respecto al régimen, al poder, al amor, a la vida… Cuando estaba leyendo ‘La broma’, tuve una sensación y una reflexión muy interesante: los que no somos creyentes podemos pensar que es una tontería que los que sí lo son encuentren consuelo en los pasajes de la Biblia, pero a nosotros nos pasa igual con cualquier libro no sagrado que tenga las palabras acertadas. Para mí, leer a Kundera, especialmente en tiempos difíciles, es una fuente de consuelo muy potente, es casi como una biblia. Al fin y al cabo, las Sagradas Escrituras, desprendiéndolas de toda su repercusión histórica y cultural, son también otro libro más al que acudir en épocas de necesidad.

Ya no era un tiempo como aquel con el que me solía topar antes [...]. Ahora llegaba hasta mí desnudo, solo en sí mismo, con su aspecto original y verdadero, y me obligaba a llamarlo por su nombre propio (ya que ahora vivía el tiempo escueto, el mero tiempo vacío), a no olvidarme de él ni por un momento, a pensar permanentemente en él y a sentir continuamente su peso.

Cuando suena la música, oímos la melodía olvidándonos de que es solo una de las formas del tiempo; cuando la orquesta calla, oímos el tiempo, el tiempo en sí. Yo vivía en una pausa.

Orlando -Virginia Woolf

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Con Virginia tengo una historia curiosa. Hace años, cuando todavía era yo una jovenzuela, leí ‘La señora Dalloway’ pero me resultó una lectura difícil por aquél entonces. Después, varios años más tarde, probé a leer ‘The Waves’ (‘Las olas’ en español) en su versión original durante mi viaje a Santander. Este gif resume la genialidad de mi idea:

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De esta experiencia aprendí que a Virginia Woolf hay que leerla con la mente despejada y con cierto bagaje, igual que a su coetáneo James Joyce (que, por cierto, nacieron y murieron en los mismos años). Este año, tras releer ‘La señora Dalloway’ y maravillarme con ella, me prestaron ‘Orlando’. La Virginia feminista, la Virginia bisexual, la Virginia crítica están en ‘Orlando’, que narra los más de 300 años de vida de Orlando, un aristócrata nacido en la época de Isabel I de Inglaterra y que se transforma en mujer hasta la época actual de la novela, es decir, principios del s. XX. Una crítica de los roles de género y una reflexión sobre la identidad sexual contada casi como si de una novela propia del realismo mágico se tratase. Y gracias a releer ‘La señora Dalloway’ y a ‘Orlando’, me siento preparada para abordar por tercera vez ‘The waves’.

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*Como dato anecdótico, quería comentaros que Virginia se inspiró en Vita Sackville-West, escritora y amante de Woolf, y que a parte de dedicarle el libro, incluye algunas fotos de ella.

Solaris – Stanisław Lem

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Desde hacía tiempo sabía de la existencia de Lem y sabía que era el autor de ‘Solaris’, pero nunca había leído nada de este escritor polaco. Comencé a leerlo con ‘Congreso de futurología’, una obra con un humor muy ingenioso y un giro argumental que me dejó loca. A ‘Solaris’ le tenía muchas ganas pero nunca lo veía por las librerías de mi ciudad hasta que este año encontré una edición de la editorial Impedimenta (cuyas portadas son preciosas, como podréis comprobar) y que además, por primera vez estaba traducida directamente del polaco al español sin haber pasado por otros idiomas. ‘Solaris’ no se caracteriza por una historia frenética de aventuras, distopías, colonizaciones espaciales, viajes por todo el universo o cualquier otro elemento más común de la ciencia ficción. Solaris es un planeta formado por un océano cuyo comportamiento ha llamado la atención de los científicos durante décadas y que parece tener sus propias normas, incomprensibles a veces para los estudiosos. Se trata de una novela más filosófica que explora las dificultades de comunicarse con una forma de vida alienígena de la que, a pesar de todas las décadas de estudio, no se sabe a ciencia cierta si es inteligente (al menos, atendiendo a nuestro concepto de inteligencia humana) pues las características del océano que forma el planeta hacen de este un misterio todavía sin resolver. Muchas novelas de ciencia ficción en las que el ser humano conoce otras formas de vida no tienen en cuenta esta problemática, mientras que Lem se atrevió con esta reflexión valiéndose de una forma de vida extraterrestre muy peculiar: un planeta entero y un océano que crea formas e incluso imita a los seres queridos de los científicos que acuden a su superficie para su estudio. Una novela, para mí, diferente y con un ambiente algo tétrico y asombroso en muchos casos.

Uprooted – Naomi Novik

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Hace varios meses, estando en una librería, me fijé en un libro titulado ‘Un cuento oscuro’: tenía una portada que me llamó mucho la atención y la sinopsis fue un añadido. Lo abrí, leí la primera página (una costumbre muy típica en mí cuando estoy en una librería) y ya mi interés se acrecentó. Investigué por internet y vi que el título original era ‘Uprooted’, era una especie de retelling de cuentos polacos (yo estudié un año en Varsovia, por lo que cualquier cosa relacionada con Polonia suele llamarme la atención) y que tenía muy buenas críticas. Tiempo más tarde, en esa misma librería, estaba mirando en la sección de libros en inglés, buscando alguna oferta y vi uno llamado ‘Uprooted’. Cuando caí en qué libro era no lo dudé y me lo llevé. Hice bien. ‘Uprooted’ narra la historia de Agnieszka, una chica algo torpe y descuidada que es requerida por el brujo que vive cerca de su aldea, conocido como Dragón, y que toma cada diez años a una joven para llevarla a su torre. Pronto, Agnieszka descubre que el Dragón se encarga de mantener a raya el Bosque, cuya corrupción acecha las naciones de Polnya y Rosya. Hay cuatro aspectos que me han gustado mucho de ‘Uprooted’: primero, la maravillosa ambientación y la descripción de todo lo que rodea la trama, los personajes y los lugares, sobre todo El Bosque, un lugar tenebroso bajo una fachada hermosa; segundo, el sistema de magia me resultó muy curioso e interesante, pues se recitan los hechizos y estos funcionan mejor dándoles entonación de canciones infantiles o alterando las sílabas para obtener diferentes efectos; tercero, las relaciones entre los personajes, sobre todo la que tienen Agnieszka y su mejor amiga, Kasia; por último, el villano. El villano es El Bosque, o más bien la corrupción que se ha metido en lo más profundo de sus raíces y, si bien al final hubo cierto aspecto que se descubre del Bosque y que me resultó más flojo, me pareció muy acertada la elección de un villano que no fuera una persona. En resumidas cuentas, hay algo muy mágico en la narración y en la trama de ‘Uprooted’ que le ha otorgado un puesto en esta lista.

Amrita – Banana Yoshimoto

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Hace pocos meses me propuse sumergirme en la literatura japonesa más allá de Murakami. En mi viaje a Valladolid, en una librería de segunda mano, al ver que los dueños tenían mucho conocimiento de literatura, les pregunté por autores japoneses y me recomendaron ‘Amrita’ y ‘País de nieve’ de Yasunari Kawabata (primer autor japonés en ganar un Nobel de Literatura). ‘Amrita’, publicado en 1994, narra la historia de Sakumi, una chica de cerca de treinta años a la que la vida le ha hecho pasar por diferentes contratiempos, incluidos la muerte de su padre, el supuesto suicidio de su hermana Mayu y un golpe en la cabeza tras una caída. Es a partir de este accidente y de la posterior pérdida de parte de su memoria que Sakumi se empieza a dar cuenta de que algo en ella ha cambiado. Por otro lado, su familia es muy peculiar: su madre, una amiga de esta, su prima y su hermanastro pequeño, al que le suceden cosas paranormales, viven en la misma casa y tienen una relación y una compenetración especial. La trama gira en torno a las visiones y premoniciones que empieza a tener su hermano pequeño, las cuales causan en él una gran sentimiento de ansiedad y depresión, y la relación que entablan Sakumi y Ryuichiro, el novio de la difunta hermana. Con esas dos fuerzas en su vida, Sakumi empieza a conocerse a sí misma, a conocer esa parte de ella que ha cambiado desde su accidente. Una novela muy instrospectiva, con un toque existencialista, y cargada de esa fantasía y creencia en los desconocido y sobrenatural que parece ser común en la cultura japonesa (porque no nos engañemos, la mayoría de nosotros que solo conozcamos los animes, tanto infantiles como adultos, algunas películas y a Murakami, no podemos negar que tienen un componente fantástico muy importante).

 

Abatida, comprendí el significado del silencio antinatural de aquel espacio. El aire, impregnado de las señales de la separación, se había detenido y estancado. Una persona que hasta el día anterior dormía a estas horas bajo este mismo techo ya no volvería a vivir nunca aquí.

No hay palabras para describir el aplastante impacto de aquella sensación de soledad. Estaba como desmoronada, tenía ganas de llorar. Si hubiera conseguido hacerlo, quizá me habría sentido mejor, pero lo que había sucedido me resultaba tan extrañamente lejano que solo me producía una sensación de ahogo. 

Las huellas de Junko seguían estando por toda la casa.

Tendría que pasar tiempo, mucho tiempo, para que la energía de tantos recuerdos abandonase la casa al igual que ella.

Una de las cosas que más me ha conmovido de esta novela es la naturalidad de los diálogos y las situaciones cotidianas, de las reflexiones que se vuelcan en ellas y de las emociones que he experimentado a través del monólogo interior de Sakumi. Una buena introducción a la literatura nipona.

El maestro y Margarita – Mijaíl Bulgákov

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He seguido un orden cronológico de lectura para realizar esta lista, pero he querido dejar ‘El maestro y Margarita’ para el final porque ha sido, sin duda, el libro más singular y el que más me ha fascinado de todos los que he leído este año. Tengo una relación de amor/odio con los escritores rusos y temía, en cierto modo, que este me defraudara o me exasperara (algunos rusos me exasperan, qué le vamos a hacer). Cuando lo compré, no conocía ningún dato de la trama ni había leído la sinopsis, pero no esperaba para nada el tipo de historia que luego me encontré cuando empecé la novela. ¿Qué pasaría si en el Moscú de los años 30, comunista y ateo, el diablo decidiese hacer una visita? La novela comienza con la conversación sobre Jesucristo y Dios entre dos literatos que se ve interrumpida por la intervención de un singular personaje que, tras rebatirles, predice la desafortunada muerte de uno de sus interlocutores. Los dos literatos lo toman por loco y se alejan de él, para más tarde comprobar que aquel extraño personaje no se había equivocado en su predicción. Es así como en el Moscú más intelectual empiezan a suceder una suerte de inexplicables (y bastante humorísticos) sucesos. La historia se mezcla con pasajes de la novela ficticia de la que se habla en la trama principal sobre Poncio Pilatos y Joshuá Na-Gozri (Jesucristo), que se centra en la perspectiva del quinto prefecto de Judea sobre la crucifixión de Joshuá. El autor de esta obra es el maestro, que con ayuda de su amante Margarita consigue reescribir su manuscrito, una alegoría del propio Bulgákov, el cual escribió, quemó, volvió a escribir varias veces esta novela y que no terminó la última versión, siendo su mujer, Yelena Shilovskaya, la que concluyó la obra. Bulgákov fue autor condenado al ostracismo y algunas de sus novelas fueron proscritas y es que, tomando de ejemplo ‘El maestro y Margarita’, Bulgákov enfrentaba a la sociedad rusa atea a unas ideas que no querían aceptar y que ponía de manifiesto la existencia en el ser humano del bien y del mal, así como la ridiculización de la sociedad contemporánea y de aquella que se hace llamar intelectual. Una obra que, como ya he comentado, me ha resultado innovadora, fascinante y llena de matices que seguramente adquieran más significado con el paso de mis años.


 

Hasta aquí mis favoritos de este 2016. Y, vosotros, ¿qué libros forman vuestra lista de destacados de este año? No dudéis en comentar y compartir vuestras opiniones.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Valladolid y sus autores

Valladolid es sin duda una de las ciudades con más historia de España y goza del lujo de poder considerarse parte de los orígenes de nuestro país. Pasear por sus calles es respirar tiempos pasados, ecos de un ayer que los vallisoletanos han sabido apreciar y mantener y del que están muy orgullosos. Y no es para menos: su universidad es la tercera más antigua de España, ha sido testigo del matrimonio de los Reyes Católicos, así como del nacimiento de otros reyes, como Felipe II o el fallecimiento de Cristóbal Colón. El mismo Cervantes vivió en la ciudad y en ella escribió parte de su Quijote. Aunque no es el único escritor que ha pasado una temporada en la ciudad del Pisuerga, ya que otros, como Francisco Umbral, vivieron allí y trabajaron en sus obras. Es por esto que Valladolid rezuma historia y también literatura.

Como ya comenté en la entrada anterior, he querido aprovechar mi visita exprés para hablaros de algunos de los autores nacidos en Valladolid más destacados. Desde luego que me dejo fuera de esta pequeña lista a una gran cantidad, pero también es cierto que he preferido escoger a aquellos que he leído y conozco mejor. Me voy a centrar en tres: José Zorrilla, Rosa Chacel y Miguel Delibes.

José Zorrilla

Hablar de Zorrilla es hablar de Don Juan. Personaje que ya dio a conocer Tirso de Molina y que con Zorrilla alcanzó una renovada gloria. Aunque se fue muy joven de Valladolid, su deseo fue el de ser enterrado en su ciudad natal.

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Leyendo un poco su biografía, se puede ver que el personaje de Don Juan le va bastante bien: mujeriego, derrochador, incluso se dice que sufría alucinaciones, lo cual pudo haber inspirado algunas escenas de la segunda parte de Don Juan Tenorio.

Su obra:

Don Juan Tenorio es un poema dramático (es decir, una obra de teatro escrita íntegramente en verso) que cuenta en su primera parte las andanzas de Don Juan, un noble vividor y mujeriego, comparado por muchos personajes con el mismísimo diablo. En un alarde de arrogancia, realiza una apuesta con su amigo Don Luis para ver quién de los dos ha conseguido más mujeres y vivir más aventuras (todas ellas de dudoso honor) en el lapso de un año. Para más inri, el propio Don Juan le asegura Don Luis que será capaz de conquistar a la prometida de un amigo y a una muchacha virgen. Valiéndose de artimañas y alcahuetas, consigue ganar su apuesta, incluso raptando a la joven Doña Inés del convento donde está recluida.

¿No es cierto, ángel de amor, 
que en esta apartada orilla 
más pura la luna brilla 
y se respira mejor? 
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?

                                     Don Juan Tenorio (1844)

Si habéis leído esta obra, no os sorprenderá ver al arquetipo de Don Juan en otras obras de ficción posteriores, bien en literatura, en cine o incluso en la música: el joven mujeriego que tras aceptar una apuesta se acaba enamorando y pasándolo mal.

Empezó por una apuesta,
siguió por un devaneo,
engendró luego un deseo,
y hoy me quema el corazón.

                                     Don Juan Tenorio (1844)

Todo parece muy bonito, pero el Don Juan de Zorrilla es un personaje mucho más arrogante y cínico de lo que nos pintan. Ni siquiera en su última noche, ya en la segunda parte, parece realmente arrepentirse de sus actos y sigue enorgulleciéndose de sus atrocidades.

Recomendado e imprescindible si te gusta el romanticismo y el teatro, especialmente en verso.

Rosa Chacel

Rosa Chacel es muchas veces una olvidada de las letras españolas y, sin embargo, fue de las voces más importantes de la Generación del 27, que tuvo que exiliarse como muchos otros cuando la Guerra Civil estalló, viajando por Europa y América Latina hasta instalarse en Brasil. Rosa era una sinsombrero, nombre que recibían todas aquellas mujeres escritoras, pintoras, pensadoras y artistas que tuvieron algo que expresar y compartir con el mundo durante los años 20 y 30. Tan influyentes entre sus compañeros de generación pero apenas conocidas, muchas de ellas decidieron quitarse el sombrero en público, un gesto controvertido en la época que les ocasionó problemas, pero también las bautizó.

A su vuelta definitiva a España, en 1977, Rosa empezó a recibir el reconocimiento que se había ganado durante tantos años, gracias sobre todo a su novela Barrio de Maravillas, que ya publicara en el 76. A pesar de los premios y galardones que obtuvo, digo que es una de las escritoras olvidadas de nuestro país porque a veces se hace difícil encontrar su obras en las librerías o libros de Lengua y Literatura. Supe de la existencia de Rosa cuando, hace unos diez años, vi esta estatua en la Plaza del Poniente en Valladolid:

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A partir de entonces, siempre me causó mucha curiosidad y decidí que algún día la leería. Pero es precisamente esa dificultad que he comentado para encontrar sus novelas la que me hizo tardar tanto en leer Barrio de Maravillas de la que hablo a continuación.

Su obra:

Barrio de Maravillas es un retrato del barrio madrileño en el que pasó parte de su infancia. Narra la historia de Elena e Isabel, dos amigas que viven en la calle San Vicente, esquina con San Andrés. A través de sus ojos vemos cómo es la vida en un barrio sencillo de principios del s. XX, cómo son sus gentes y sus costumbres.

Un corazón se rompe más silenciosamente que un vaso de vidrio, no causa el estruendo con que se despide de la vida un objeto precioso: se va en silencio y deja silencio al desaparecer. Deja estupefacción porque no solo ya no es lo que era, sino que ya no es lo que iba a ser... La vida humana se patentiza en la muerte humana, en la que siempre sucumbe una preñez: el muerto se lleva un feto de futuro y los que saben la existencia de ese embrión se empeñan en sacarlo de las abolidas entrañas, en vivificar la promesa... Honores póstumos.

                                  Barrio de Maravillas (1976)

Nos adentramos en la mente de Isabel, la conocemos a ella y conocemos la imagen que tiene de Elena, casi como un ángel que todo lo puede y cuya aura parece iluminar la vida de Isabel. Con toques autobiográficos, Barrio de Maravillas es una novela visual, introspectiva e intimista que permite echar la vista atrás a nuestra infancia con otros ojos más nostálgicos y melancólicos.

Porque la decepción es eso, venir uno con sus vivencias, con lo que creyó su vida o su vivir y encontrarlo muerto..., no encontrar que se ha muerto, sino que nunca fue vivo de verdad.

                                  Barrio de Maravillas (1976)

Recomendada si te gusta el realismo y la novela intimista.

Miguel Delibes

Nuestros libros de texto de Lengua y Literatura han dedicado muchas páginas a este escritor vallisoletano, que no solo se dedicó a las novelas, sino que fue columnista, periodista y posterior director del periódico El Norte de Castilla, uno de los más antiguos del país.

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Delibes en El Norte de Castilla. Extraída de Centro Virtual Cervantes

 

Delibes, amante de la caza y el entorno rural, solía plasmar ese mundo en sus obras, como Los santos inocentes, llevada al cine por Mario Camus, o El disputado voto del señor Cayo. Se convirtió, no obstante, en un reconocido escritor ya con su primera novela La sombra del ciprés es alargada, la cual es sin duda una de sus obras más importantes y en la que ya nos podemos hacer una idea de la preocupación de Delibes por la muerte y la ausencia del ser amado.

Me percaté del suave ronroneo del tiempo que escapa, que huye, sin volver una sola vez los ojos. Advertí que las cosas empiezan a gustarnos cuando necesariamente tenemos que desprendernos de ellas [...] Ahora las cosas habían cambiado y, por lo menos, ya sabía que de una sociedad de dos, uno fatalmente ha de enterrar al otro. Sabía siquiera que la materia se desintegra, se desvanece, que es caduca, finita, limitada. Sabía que la sombra del ciprés es alargada y corta como un cuchillo.

                      La sombra del ciprés es alargada (1948)

Es precisamente este, el tema de la muerte, uno de los más recurrentes en sus novelas y el que más atrae, hipnotiza y desgarra. El fallecimiento de su esposa le marcó profundamente y fue tras este hecho que escribió, entre otras, Señora de rojo sobre fondo gris, de la cual hablo a continuación.

Su obra:

Me he decantado por Señora de rojo sobre fondo gris por ser la novela de Delibes que más me ha llegado al corazón y más me ha removido por dentro. Escrito a modo de carta dirigida a una de sus hijas, un pintor relata dos acontecimientos de su vida: el arresto de dos de sus hijos por motivos políticos y la muerte de su esposa. La novela comienza admitiendo que bebe para sobrellevar la vida y ya desde el mismo principio nos damos cuenta de que esta es una novela que nos va a doler.

No ignoro que el recurso de beber para huir es un viejo truco pero ¿conoces tú alguno más eficaz para escapar de ti mismo?
                       
                        Señora de rojo sobre fondo gris (1993)

Un soliloquio de unas 150 páginas (según edición) que sirve de catarsis y terapia para el corazón del pintor, que en su relato mantiene viva la imagen de su esposa y de los años que vivió con ella.

A ella le aburrían los libros de texto; desde niña le aburrieron. En este terreno se movía un poco en la quimera. Amaba el libro, pero el libro espontáneamente elegido. Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente esclavo de la lectura.

                       Señora de rojo sobre fondo gris (1993)

Conforme vamos avanzando, somos conscientes del vacío y la nostalgia que invade al narrador y se nos contagia esa tristeza, como si fuéramos nosotros quienes hubiésemos perdido a un ser querido y hubiésemos tenido a otro en la cárcel.

Mientras erais bebés pasaba las horas muertas con vosotros en brazos, dibujaba con un dedo vuestros bostezos, las húmedas boquitas, y os estrechaba contra su regazo como si pretendiese meteros dentro de su cuerpo otra vez. Literalmente se conmovía, se la humedecían los ojos. Sin embargo, cuando crecíais y a mí empezabais a divertirme, a ella dejabais de fascinarla, disminuía la atracción que sentía por vosotros. No es que se distanciara, pero os veía suficientes, sin una necesidad imperiosa de ella. Esta actitud volvía a cambiar cuando a los varones les apuntaba el bigote, se les rompía la voz con los primeros gallos y las niñas os desarrollabais. Diríase que revivía en vosotros su adolescencia.

                       Señora de rojo sobre fondo gris (1993)

Quizá Señora de rojo sobre fondo gris no sea la obra más conocida de Delibes, pero no dejará indiferente a quien la lea.

Recomendada si queréis llorar o leer algo terapéutico.


Hasta aquí mi pequeño homenaje a Valladolid y sus autores (al menos los que he leído). Espero que os haya gustado la entrada y no dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.