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Mis escritoras: Mary Shelley

Una de las novelas góticas y de género más conocidas es sin duda Frankenstein o el moderno Prometeo y todos conocemos la historia en mayor o menor medida gracias a las adaptaciones, retellings y demás transformaciones de la obra desde su publicación. Tras este clásico de la literatura está la escritora Mary Shelley, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 220 años.

Vida

Mary nació un 30 de agosto de 1797 en Londres. Su madre, la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, murió después del parto y fue su padre, William Godwin, y su hermanastra, Fanny Imlay, quienes criaron a la recién nacida. El padre se casó entonces por segunda vez con Mary Jane Clairmont. En ausencia de su madre, Godwin se encargó de la amplia educación de Mary y le permitió leer sus libros y estar con los amigos intelectuales que lo visitaban, entre ellos el vicepresidente de los Estados Unidos, Aaron Burr.

Aaron Burr
Mary was in the room where it happened.

Esa educación, en su mayoría no formal, permitió a Mary distinguirse a temprana edad como una mujer de mente activa y adelantada. Con apenas 17 años, conoció a Percy Bysshe Shelley, el cual pretendía encargarse de las deudas de Godwin, y comenzó un romance con él. No obstante, Percy no pudo cumplir su promesa, lo que hizo que Godwin se sintiera traicionado, por lo que la relación entre Mary y Percy pasó a la clandestinidad. La pareja viajó con la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, a Francia y a su regreso, su situación económica empeoró y la primera hija de la pareja murió a los pocos meses. Poco tiempo después, Mary volvió a quedarse embarazada y dio a luz a su hijo William.

Meses después del nacimiento de su hijo, Mary y Percy viajaron a Suiza con su amigo Lord Byron donde, por las noches, se entretenían contándose historias de fantasmas. Lord Byron les propuso entonces que cada uno se inventara una y así fue como Mary Shelley comenzó la escritura de la que sería su obra más conocida: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Mary Shelley sufrió muchos contratiempos en su vida, la mayoría relacionados con la muerte de algún ser querido, entre ellos, su hermanastra Fanny Imlay, tres de sus hijos, un aborto y también la muerte de Percy. Cuando este falleció, regresó a Inglaterra, donde continuó escribiendo y siguió los pasos feministas de su madre. Ayudó a muchas mujeres que se veían marginadas por la sociedad como, por ejemplo, su amiga Isabel Robinson y su amante Mary Diana Dods, a quienes consiguió pasaportes falsos para que pudieran vivir juntas como marido y mujer en Francia.

Shelley murió con cincuenta y tres años de un tumor cerebral y fue enterrada junto a sus padres y las cenizas del corazón de Percy Shelley en la iglesia de San Pedro de Bournemouth.

Frankestein o el moderno Prometeo (1818)

La obra está narrada en forma de epístola que el capitán Walton le envía a su hermana Margaret durante una expedición al Polo Norte, donde, tras ver un trineo conducido por una enorme y extraña figura, rescatan al profesor Víctor Frankenstein. Frankenstein relata entonces su historia, desde su infancia feliz hasta sus años en la universidad de Ingolstadt, donde progresa en sus conocimientos sobre diversas ciencias y el dudoso arte de devolver la vida a la materia muerta. Entonces decide crear un hombre, juntando diversas partes, y otorgarle vida. Ya sabréis cómo acaba el asunto, Frankenstein crea el ya famoso monstruo que acabó llevándolo por una espiral de desesperación y enfermedad.

Monstruo de Frankestein
Esta imagen del monstruo es la que se nos viene a la cabeza.  

No me detendré mucho en el argumento, pues es bastante conocido, aunque la imagen que tenemos del monstruo gracias al cine es ligeramente diferente a la de la novela de Shelley: no se hace mención de que Frankenstein lo creara usando electricidad y su aspecto físico es bastante más desagradable a como suele ser representado en la gran pantalla.

Penny Dreadful
El monstruo se llamaba John Clare en la serie ‘Penny Dreadful’.

Un elemento muy frecuente en muchas obras de ficción del s. XIX (y de otros siglos, incluido el XX y el XXI, aunque en menor medida) es la asociación fealdad-maldad. La presentación de los personajes como feos, con deformidades físicas o con aspecto descuidado y sucio nos advertía ya de antemano de que nos encontrábamos ante personas de malas intenciones, de alma impura y, casi siempre, los principales antagonistas de los héroes de la historia. Tenemos muchos ejemplos de esto en la literatura, como Mr. Hyde de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Fagin y Artful Dodger de Oliver Twist, Erik de El fantasma de la ópera o la Celestina. En Frankenstein, vemos esta característica llevada al extremo: el monstruo, caracterizado como tal, comete muchas atrocidades a lo largo de la novela. El doctor reniega de él al ver que no le ha salido como tenía previsto, pues siente miedo de su aspecto, que asocia inmediatamente con fealdad de espíritu. Para mí, Victor Frankenstein representa la percepción determinista de los prejuicios, el rechazo a lo desconocido, la falta de intención por conocerlo y la elusión de las responsabilidades.

La diferencia entre el monstruo de Frankenstein y los ejemplos que he puesto antes de fealdad-maldad es que conocemos la versión de la otra parte. En la novela se nos narran los hechos también desde la perspectiva del monstruo y es entonces cuando conocemos sus motivaciones y ese lado más humano que creíamos que no tenía al ver solo la postura del doctor Frankenstein. Gracias al relato del monstruo, sabemos que fue abandonado a su suerte, sin ayuda ni cariño en un mundo donde, como hizo su propio creador, todos lo rechazaban por su aspecto. La falta de guía sobre cómo desenvolverse en el mundo lo llevó a buscarse las habichuelas, recurrir a métodos poco ortodoxos y, en última instancia, a vengarse por la negligencia de su creador. El monstruo llegó a experimentar una soledad y desolación extremas que no conseguía superar y que lo corrompieron poco a poco.

“Satán tiene sus compañeros, otros diablos, para admirarle y darle coraje, pero yo estoy solo y soy aborrecido.”

Esta cita es, por sí sola, fulminante: el mismo diablo parece tener más derecho a la compañía de otros que el monstruo de Frankenstein, que tan solo ha tenido la mala suerte de ser feo y abandonado.

Su creador, por otra parte, se creía un dios capaz de todo, hasta de dar vida a la materia muerta, pero no quiso hacerse cargo de su obra cuando vio que no salió como él había planeado. Eso fue lo que desencadenó todo lo que después le ocurrió y lo que llevó al doctor a la decadencia. Quizá el abandono de Frankenstein sin dar una oportunidad fue el acto más despiadado en la obra de Shelley (los asesinatos también, pero ya me entendéis). Y es una enseñanza que también se puede extrapolar a otras situaciones cotidianas: desde hacernos responsables de nuestras palabras hasta, por ejemplo, ser responsables de nuestros hijos y su apropiada educación. En definitiva, la obra de Shelley, con una premisa tan sencilla, se presta a muchas y muy ricas interpretaciones.

 


 

Y hasta aquí el post de hoy. ¿Habéis leído este clásico de la literatura? ¿Conocéis otras obras de Mary Shelley? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

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trudi canavan

Mis escritoras: Trudi Canavan

Descubrí a Trudi Canavan por casualidad, como casi muchísimos autores y autoras que leo. En la librería a la que suelo ir, en la sección de fantasía, cifi y terror, solía ver la portada de su saga de Crónicas del mago negro y me llamaba la atención por su sencillez, así que un día decidí comprar la primera parte, El gremio de los magos, y acabé satisfecha con el resultado.

Su vida

Trudi Canavan nació en Melbourne y desde pequeña estuvo interesada en el arte. Después de graduarse en el Melbourne College of Decoration, empezó a trabajar como diseñadora gráfica y después en la revista Aurealis, especializada en ciencia ficción y fantasía, donde se encargaba del diseño de portadas, lectura de manuscritos, diseño web, etc. Fue entonces cuando empezó a trabajar en serio en la escritura. En 1999 ganó el premio Aurealis a mejor relato corto de fantasía por Whispers of the Mist Children y dos años después publicó El gremio de los magos.

Crónicas del mago negro (2001-2003)

crónicas del mago negro

Las Crónicas del mago negro (que fue un de mis lecturas favoritas del año pasado) comienzan con El gremio de los magos. Cada año, tiene lugar en la ciudad de Imardin, capital de Kyralia, la ‘Purga’, en la que los magos del gremio expulsan a los mendigos y pobres. Durante una de esas purgas, Sonea, una joven de los suburbios, lanza una piedra a los magos encargados y consigue romper la protección mágica de los mismos. Sorprendidos por este hecho, pues no es común que haya magos entre la población de los suburbios, empiezan a buscar a Sonea, la cual huye y se esconde, aprovechando su conocimiento de los suburbios. Algunos consideran la magia como algo elitista y que solo debe pertenecer a los magos nobles, mientras que otros tienen una visión más amplia de la misma, como lord Rothen, que se encarga de cuidar a Sonea hasta que esta decida si quiere ingresar en el gremio o no.

A lo largo de la primera parte vamos conociendo el sistema de magia así como a los diferentes personajes principales de la saga y Canavan va sembrando los misterios que se irán resolviendo a lo largo del resto de la trilogía.

Con La aprendiz descubrimos además otras tierras del universo de Canavan de la mano de lord Dannyl, antiguo pupilo de Rothen y amigo también de Sonea. Pero es en El gran lord donde conocemos más a fondo el mundo de Kyralia, los países aliados, los enemigos sachakanos y la figura de Akkarin, el gran lord del gremio, que hasta este tercer libro se nos muestra como un enigma y un misterio en el que no debemos confiar.

En su página oficial podéis leer un fragmento del primer capítulo (en inglés) de El gremio de los magos.

Otros libros

Trudi Canavan ha escrito varios libros, la mayoría en trilogías. Algunas de estas novelas están ambientadas en el mundo de Kyralia, como La maga (2012, en su edición en español), que es una precuela que tiene lugar varios siglos antes de las Crónicas del mago negro.

La maga

Por otro lado, la trilogía de La espía traidora (2010-2013) tiene lugar veinte años después de lo sucedido en El gran lord.

La espía traidora

También podéis leer la trilogía de La era de los cinco dioses (2005-2006), formada por La sacerdotisa blanca, La hechicera indómitaLa voz de los dioses,

La era de los cinco dioses

y la saga de La ley del Milenio, que de momento cuenta con Magia robada (2014) y Ángel de tormentas (2015).

la ley del milenio

 


Hasta aquí mi repaso de la obra de Trudi Canavan. ¿La habéis leído? ¿Qué novela/trilogía os ha gustado más? No dudéis en dejar vuestro comentario más abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

Mis escritoras: Patricia Highsmith

En el penúltimo año de la Escuela de Idiomas me mandaron leer un libro para el tercer trimestre; entre las opciones a elegir estaba El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith. No, no fue ese el que yo escogí. Pero el nombre ya se había metido en mi memoria. Fue unos cuatro años más tarde cuando me volví a topar con Highsmith en la librería Berkana de Madrid. Allí vi la novela de Carol y, como me suele pasar a menudo, algo me dijo que debía llevármela conmigo. Y así fue. Patricia, Fani. Fani, Patricia.

Patricia nació en Texas y su infancia no fue fácil. Sus padres se separaron días antes de su nacimiento y se mudó con su madre y su padrastro a Nueva York. Con 12 años, Patricia regresó a Texas para vivir con su abuela durante un año en el que se sintió abandonada por su madre, la cual había confesado que había intentado abortar. La relación con esta marcó mucho a la escritora y, junto a una serie de enfermedades que sufrió y una depresión intermitente, jugó un papel importante en el carácter hostil y misántropo de Highsmith.

Su obra

Aunque El talento de Mr. Ripley (y el resto de las novelas de Ripley) es su novela más conocida, yo os traigo en esta entrada otras dos que también os sonarán, así como un libro de relatos cortos.

Extraños en un tren (1950)

Patricia escribió su primera novela durante un retiro de artistas en Yaddo, al que fue recomendada por Truman Capote. Extraños en un tren es el relato del crimen perfecto o, al menos, de lo que podría haber sido un crimen perfecto. La casualidad hace que Guy Haines y Charles Bruno se conozcan en un tren y este último le proponga una especie de trueque de asesinatos: Bruno se ofrece a matar a la exmujer de Guy, de la que se está divorciando, si este mata al padre de Bruno.

Patricia Highsmith Extraños en un tren
Típica portada con la foto de la peli

Según Bruno, este intercambio sería perfecto, pues nadie sospecharía de ninguno de los dos hombres y sería imposible conectar ambos crímenes.

Esta fue la segunda novela que yo leí de Patricia y, tras Carol (de la que hablaré a continuación), sabía que Highsmith tenía una habilidad magistral para indagar en sus personajes y rascar y rascar. Sobre todo, y Extraños en un tren es un buen ejemplo de ello, conseguía explorar las emociones más oscuras y desagradables del ser humano de la mano de dos personajes tan diferentes. Es el sentimiento de culpabilidad y angustia de Guy el que más llamó mi atención, pues hace que durante toda la novela, tú también te quedes con ese desasosiego.

A parte de ser la primera novela de Patricia Highsmith, también es una de tantas obras suyas que fueron adaptadas a la gran pantalla, en esta ocasión, de la mano de Hitchcock.

De todas formas, Hitchcock, mira a mí me gustan mucho tus películas, pero esta no, eh, no; que, aparte de adaptarla como te salió del forro, le quitaste la chicha de la trama original y la compleja y profunda psicología de los personajes, sobre todo de Guy Haines. Y ESO NO.

Carol (1952)

El nombre original de esta novela era The Price of Salt (‘El precio de la sal’) y se publicó bajo el pseudónimo de Claire Morgan. Patricia escribió Carol tras dejar de acudir a terapia psicoanalista para ‘regular su sexualidad’ y poder casarse con un hombre. De hecho, para pagarse las sesiones, empezó a trabajar en unos grandes almacenes durante la campaña de navidad, donde conoció a una mujer rubia elegantemente vestida. Si habéis leído la novela, este episodio de la vida de Highsmith os sonará.

Patricia Highsmith Carol
Una de las portadas de ‘The Price of Salt’

Carol es una novela llena de delicadeza, de elegancia, de gracilidad. Therese es una escenógrafa asentada en Manhattan que está saliendo con Richard, un hombre al que no quiere, y trabaja en unos grandes almacenes. Es en su trabajo donde conoce a Carol, una mujer mayor que ella y que está en proceso de divorciarse de su marido y luchando por la custodia de su hija. De ese fortuito encuentro, nace una relación entre ambas que se va estrechando a la vez que se van complicando sus vidas fuera de la burbuja en que ambas están inmersas. Como ya he dicho, esta novela rebosa calidez y gracilidad y, a través de los ojos de Therese, conocemos a una Carol que se nos muestra elegante y que, tras un velo de mujer arrolladora, podemos apreciar que también es una mujer vulnerable. Carol es una mujer que embelesa y, gracias a la joven Therese, nos damos cuenta de que ella no es la única que cae en el embrujo de este personaje (¿Se nota mucho que es uno de mis libros favoritos?).

Cuando anunciaron que llevarían la novela a la gran pantalla, me alegré mucho, pero me alegré más al saber que Cate Blanchett interpretaría a Carol ya que me pareció la actriz más adecuada para el papel. Porque no me digáis que no, pero veis a Cate y seguro que decís ‘¡Qué mujer!’ Y eso es lo que yo pensaba al leer Carol.

Pequeños cuentos misóginos (1975)

Patricia Highsmith pequeños cuentos misóginos

Se trata de una antología de pequeños relatos sobre mujeres en los que podemos conocer el desafortunado y retorcido destino de una serie de mujeres que están retratadas en su mayoría como frías, calculadoras y controladoras. La conocida misantropía y la preferencia de Highsmith a la compañía de hombres en su día a día (a pesar de preferir a las mujeres de forma romántica y sexual) se pone de manifiesto aquí también. En estos Pequeños cuentos misóginos encontramos mujeres obsesionadas con la perfección, con el éxito en sus vidas de madres y esposas modélicas o de mujeres deseables. Ese deseo llega al absurdo en muchos de estos cuentos. Una colección de relatos curiosa, aunque, al menos a mí, me dejó una sensación agridulce  y de cierta derrota.


Hasta aquí mi entrada dedicada a Patricia Highsmith. Si no la habéis leído, ¡corred, insensatas/os! Y si ya conocéis su obra, no dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe

Mis escritoras: Tracy Chevalier

Conocí a Tracy Chevalier de casualidad. Un día caminaba por la sección de libros de un centro comercial y vi La joven de la perla (1999). Nos miramos con curiosidad y luego con deseo y finalmente me sedujo para que me la llevara. Así empezó mi romance con las novelas de esta mujer.

Nacida en Washington D.C., en 1984 se mudó a Inglaterra, donde comenzó a trabajar en su carrera como escritora de novela histórica. He leído muy poca ficción histórica, pero la mayoría viene de las manos de Chevalier, que consiguió avivar en mí el gustillo por este género. Como lectores, seguro que todos tenemos alguna novela o autor/a con quien hemos descubierto algún género en concreto. En mi caso, las obras de Chevalier me hacían tener ganas de aprender la historia detrás de la trama. Supongo que quien escribe novela histórica busca que sus libros tengan ese efecto en sus lectores: la llama de la curiosidad y la avidez de conocimiento.

Ese es uno de los motivos por los que me gusta tanto esta autora, porque gracias a sus novelas descubro nuevos personajes y hechos históricos que quizá de otro modo desconocería. No he leído todas sus obras, pero sí que tengo una buena colección en mi estantería.

Su obra

Su primera novela fue El azul de la virgen, pero fue con La joven de la perla con la que ganó el reconocimiento de la crítica y del público.

La joven de la perla (1997)

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Ambientada en el Delft (Holanda) del s. XVII, narra la historia de Griet, una muchacha que se ve obligada a trabajar como criada en la casa del pintor Johannes Vermeer después de que su padre quedara ciego en un accidente laboral. Allí, la relación con el pintor empieza a estrecharse hasta que, bajo el encargo de su mecenas, Vermeer pinta el famoso cuadro que da nombre a la novela.

De esta novela se hizo además una muy buena adaptación cinematográfica protagonizada por Scarlett johanson y Colin Firth.

La dama y el unicornio (2003)

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De obras de arte va la cosa. En este caso, Tracy nos adentra en la elaboración de una de las mayores obras del arte medieval: los tapices de La dama y el unicornio. El noble parisiense Jean Le Viste manda al artista Nicolas des Innocents que le haga una serie de tapices con escenas bélicas para celebrar su reciente ascenso en la corte. Sin embargo, la mujer de Le Viste convence al artista para que cambie el motivo. Nicolas empieza a trabajar entonces en los seis tapices que representan los cinco sentidos y que, además, incluyen los retratos de la dama y su hija.

El maestro de la inocencia (2007)

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¿Os he dicho que de arte iba la cosa? Con El maestro de la inocencia viajamos ahora al Londres del s.XVIII, donde la familia Kellaway se muda para empezar una nueva vida. Allí tendrán de vecino a nada más y nada menos que William Blake, poeta y pintor de ideas radicales, que se ganará la confianza de Jem y Maisie, los hijos menores de los Kellaway, así como de Maggie, una niña londinense de la que Jem se hace muy amigo. Blake les sirve de guía en su transición de la infancia a la adolescencia en una época en que la Revolución Francesa ya ha estallado y el ambiente en las grandes capitales europeas es, cuanto menos, hostil.

 

Las huellas de la vida (2009)

En esta novela nos alejamos del terreno artístico y nos acercamos al científico. Mary Anning es la protagonista, una niña de familia obrera que gracias al negocio de su padre de vendedor de fósiles, se convierte con el paso de los años en paleontóloga en la Inglaterra del s. XIX. Las huellas de la vida nos narra la pasión de Mary por lo que comienza siendo un pasatiempo y también las dificultades que tenía una mujer humilde en la comunidad científica. Pero sobre todo, nos narra la amistad entre Mary y  Elizabeth Philpot, también coleccionista de fósiles, gracias a la cual consigue vencer esas barreras y mostrar al mundo sus hallazgos.

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Lo que más me gusta de las novelas de Tracy Chevalier es la ambientación y la sensación que transmite en sus descripciones. Conseguía imaginarme el Delft de La joven de la perla con su nieve, sus canales, la casa de los Vermeer; me imaginaba el Londres de finales del XVIII, con el mítico hospital de Bethlem (Bedlam para los amigos) que tantos escalofríos les daba a los jóvenes protagonistas; o también las playas de Lyme Regis, al sur de Inglaterra, la forma de los fósiles, la sofisticación de la Sociedad Geológica de Londres… Esa imaginería que crea Chevalier es la que te adentra en las obras y además despierta tu curiosidad por el pasado. Y eso, para alguien que, como a mí, le encanta la Historia, es un valor añadido. En su página web oficial, además, incluye una sección (en inglés) en la que habla de la inspiración de sus novelas, el trasfondo histórico de las mismas y una galería de imágenes sobre los cuadros, ilustraciones, tapices y otros documentos que aparecen en los libros. Os dejo el enlace de cada una en el título de cada novela.

Sus otras obras son: Ángeles fugaces (2001), El último refugio (2013), At the Edge of the Orchard (2016) y New Boy, que verá la luz el próximo mes de mayo.


Y hasta aquí mi entrada dedicada a esta autora. Espero que os haya gustado y que os animéis a leerla. Si ya la conocíais, no dudéis en comentar vuestra opinión sobre ella.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Speakerpedia.com

Mis escritoras: Alice Walker

Llevaba un tiempo queriendo hablar de las escritoras que he leído y que me han influido o impactado de alguna forma. Cuando te das cuenta de que, en general, has leído a tan pocas, hacer memoria de las que han pasado por tus manos puede parecer sencillo, aunque siempre se te acaba pasando alguna.

Quiero empezar con una de las primeras que leí: Alice Walker

Walker es una escritora afroamericana, autora de la novela El color púrpura, por la que ganó el premio Pulitzer en 1983. Pacifista, feminista y activista, luchó junto a Martin Luther King Jr. por el Movimiento de los Derechos Civiles, contra el apartheid en diversos países, así como contra el machismo y la violencia.

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Este activismo y feminismo se vio reflejado en su obra, de la que hablaré ahora. No solo estos ideales, sino también las experiencias con su familia influyeron en su literatura: su padre era granjero y su madre criada que trabajaban para propietarios blancos y que, a pesar de las leyes de segregación racial, consiguieron llevarla al colegio y permitirle una educación; quedó ciega de un ojo jugando con su hermano a los vaqueros y este episodio de su vida la convirtió en una chica acomplejada e introvertida que se refugiaba en la poesía; cuando se casó con su primer marido, un abogado judío, ambos sufrieron el acoso del Ku Klux Klan, entre otras cosas.

Aunque ha escrito varias novelas, poemarios y ensayos, es difícil encontrar sus obras traducidas al español, a excepción, claro está, de El color púrpura.

El color púrpura

Publicada en 1982, El color púrpura está ambientada en los Estados Unidos de la década de los 30 y cuenta la historia de Celie, una adolescente afroamericana de catorce años pobre e iletrada que es maltratada y abusada por su padre. Mediante cartas que le escribe a Dios, relata lo que sucede en su vida, su sufrimiento diario así como la relación con su hermana pequeña, Nettie, la cual tiene que huir porque el marido de Celie intenta abusar de ella.

El abuso, la violencia, el sexismo y el racismo están presentes en toda la novela. Guían el mundo en el que vive Celie y al que ella consigue hacer frente gracias a la unión y al apoyo con otras mujeres, que la enseñan a ser fuerte e independiente. Una de esas mujeres es Shug, una cantante de blues de la que Celie se enamora y con la que mantiene una relación. Gracias a Shug, Celie no solo se hace esa mujer luchadora, sino que (y sin entrar en mucos detalles de la trama) consigue conocer el paradero de su hermana.

Y yo no sé pelear. Lo único que sé es ir viviendo.

Tenía unos 15 o 16 años cuando leí El color púrpura y fue uno de esos libros que devoré en unos dos días. No solo era el primer libro escrito por una autora afroamericana que leía, sino que también era el primero con temática lésbica que caía en mis manos. En aquella época no me daba cuenta de lo que podían marcarme las historias, pero sí sabía que había algo en El color púrpura que lo hacía especial para mí. Cuando vives a miles de kilómetros de un país en el que hay tanta diferencia entre las personas y cuando vives en una época posterior a la que hace referencia el libro, cuesta creer que esas cosas pasaran. Resulta irreal pensar en la desigualdad de esa época, pero entonces lees novelas como esta y la realidad se acerca tanto que te congela y te acongoja. Es el poder que tiene la literatura para mostrarnos esa cara del mundo que no conocemos y que debemos ver para que nos haga mejores. A pesar de todo el drama que tiñe a la novela, el mensaje de unión entre mujeres es muy poderoso. Es un mensaje que debemos recordar ahora y siempre.

Querida Nettie:

Ya no le escribo más a Dios. Te escribo a ti.

¿Y qué le ha pasado a Dios?, me pregunta Shug.

¿A quién?

Ella me mira muy seria.

Un diablo como tú no va a preocuparse porque no haya Dios, le digo.

Spielberg dirigió la adaptación cinematográfica en 1985, protagonizada por Whoopi Goldberg, la cual fue nominada a once Oscars (aunque no se llevó ninguno), mientras que Whoopi se llevó el Globo de Oro por su actuación.

También contó con su propio musical en Broadway, que se estrenó en 2005 hasta el 2008 y en 2015 volvió a los escenario con el revival, el cual se llevó dos premios Tony.

(Si veis Orange is the New Black, una de las caras os resultará familiar 😉 )

En definitiva, Alice Walker imprescindible de la literatura contemporánea y que no os dejará indiferentes.


 

Espero que os haya gustado la entrada de hoy. ¿Habéis leído a Walker?

¿Qué otras escritoras me recomendáis? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


 

Foto de portada extraída de FamousAuthors.Org