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Mis villanos favoritos de televisión (y lo que se puede aprender de ellos)

Es de sobra conocido que parte del éxito de una historia reside en los personajes. A mí, personalmente, los personajes secundarios y los villanos son los dos tipos que más me atraen. Fue hablando, precisamente, de villanos de series con un amigo cuando se me ocurrió la idea para esta entrada. Así que aquí os traigo aquellos que más me han gustado para analizar sus características y poder aprender a la hora de crear a los nuestros.

AVISO SPOILERS

Aunque he intentado describir las series muy por encima y evitando destripamientos, en algunos casos no me ha quedado más remedio que dar algún detalle de la trama. Por eso, si estáis viendo alguna de estas series y no queréis arriesgaros a comeros un spoiler, os recomiendo que os saltéis ese apartado.

FIN DEL COMUNICADO

El de los polos opuestos: Wilson Fisk (Daredevil)

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Para mí, uno de los aciertos de Netflix es su serie de adaptaciones de los superhéroes de Marvel. Daredevil me encantó por muchas razones (que son parecidas a las de las otras adaptaciones de Marvel): era una serie con un realismo que no había visto en otras de superhéroes, tiene personajes muy bien construidos y desarrollados durante la temporada y con mucha química entre ellos, tramas interesantes y una cinematografía alucinante. Os dejo el trailer para que lo veáis:

Otro de los motivos por los que me enganchó esta adaptación del cómic de Marvel fue por el personaje de Wilson Fisk, también conocido como Kingpin, que en la primera temporada es el principal villano. Wilson Fisk es un hombre de negocios de Nueva York cuyo objetivo es mejorar el barrio de Hell’s Kitchen. Claro, que su idea de ayudar no es la misma que la de todo el mundo y se acerca más al lado delictivo y criminal de la palabra. Pero esto solo lo saben quienes lo investigan, ya que la gente de a pie lo considera un hombre que se preocupa genuinamente por el barrio.

¿Qué podemos aprender de Wilson Fisk?

  • Wilson Fisk tiene un objetivo noble, aunque sus medios no lo sean: Este objetivo es el de otorgar un futuro digno para Hell’s Kitchen. De hecho, comparte objetivo con el protagonista, Matt Murdock/Daredevil; lo que los diferencia es cómo quieren conseguirlo.
  • Tiene una debilidad casi tan fuerte como la que siente por Hell’s Kitchen: Vanessa Marianna. Ella es su talón de Aquiles y una de las pocas razones que pueden hacer estallar su ira o ceder ante un chantaje (al menos, en un principio). Por otra parte, aunque no sea su punto débil, su relación con su mano derecha, James Wesley, es muy estrecha; de hecho, puede considerarse su mejor amigo y un personaje que también tiene una gran influencia en Fisk.
  • No es percibido como villano: Como ya he dicho, la gente de a pie ve en él un millonario que se preocupa por ayudar a los residentes de su barrio. Él mismo se ha encargado de formarse esa imagen de cara al publico general, pero solo algunos ven lo que hay más allá.
  • Tiene una historia personal que le otorga profundidad y una razón de ser: La infancia con su padre marcó mucho su personalidad hasta el punto de hacerle llegar a extremos insospechados. Además, vamos viendo estas escenas poco a poco, a modo de flashbacks, lo cual es muy interesante, narrativamente hablando.
  • Tiene dos temperamentos muy marcados: Siempre solemos ver a Wilson Fisk con un semblante serio, calmado, de aparente tranquilidad. Pero luego, vemos que tiene pequeños tics, vemos que su tono de voz cambia ligeramente y su gesto se crispa en ciertas situaciones en que considera que no tiene el control. Son pequeños cambios que nos indican que la bomba está a punto de estallar, pero no sabemos cuándo. Hasta que alguien amenaza a su Vanessa o pone en duda su genuina preocupación por su ciudad y su ira estalla.

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El carismático sociópata: Kilgrave (Jessica Jones)

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Jessica Jones es otra de las adaptaciones que ha hecho Netflix de Marvel. En esta ocasión, contamos con una protagonista que no se acerca tanto al prototipo de superheroína, pues esta es una chica dura, que da impresión de pasar de todo y muy aficionada a la bebida.

Jessica Jones es una detective privada que se conforma con un trabajo que se le da bien y que ni siquiera tiene esa ‘necesidad’ de salvar el mundo (de hecho, hay muy pocas personas a las que realmente tiene aprecio). Hasta que, investigando uno de sus casos, se da cuenta de que su antigua ‘pareja’, Kevin Thompson (Kilgrave), sigue vivo. Y digo ‘pareja’, así entrecomillado, porque el motivo por el que estuvieron juntos es porque Kilgrave controlaba su mente.

¿Qué podemos aprender de Kilgrave?

  • El jodío tiene carisma: Quizá sea debido a la interpretación de David Tennant, que ya de por sí es carismático, pero Kilgrave es un personaje que tiene una forma de moverse por el mundo, de expresarse y hasta de hacer el mal que resulta fascinante.
  • Su debilidad es su principal antagonista: Kilgrave se obsesionó con Jessica Jones desde el momento en que la vio. Esta obsesión es la que mueve a Kilgrave durante toda la temporada. Él la quiere, de forma tóxica, obviamente, y no concibe (o no quiere concebir) que sus medios no justifican el fin. Kilgrave mueve cielo y tierra para conseguir a Jessica Jones, mientras que ella mueve cielo y tierra para pararlo. Esta diferencia de percepciones hace que tengan una dinámica muy interesante.
  • También tiene un pasado complicado: Y también relacionado con su familia, que, además de influir en su personalidad sociópata, influyó en el desarrollo de su poder.
  • Es, eso, un sociópata: No le importa manipular, hacer daño o matar a gente si eso le sirve para conseguir sus objetivos. No muestra empatía por el resto de personas, ni siquiera por la propia Jessica, ni remordimiento ni ná de ná.
  • Su poder es muy peligroso: a diferencia de otros villanos cuyos poderes son, digamos, más ‘físicos’ (fuerza extrema, superpoderes, armas letales, etc.), el poder de Kilgrave consiste en controlar la mente. Tan solo tiene que dar una orden y esta será llevada a cabo por la persona, de forma literal, hasta que quede completada, cualquiera que sea la consecuencia y sin ningún tipo de posibilidad de resistencia por parte de la víctima. Este poder tiene también sus limitaciones, como por ejemplo, que Kilgrave tiene que estar presente o que el control pierde efecto tras cierto tiempo.

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El inesperado omnipresente: Whispers (Sense8)

Sense8 también ha sido otra de las revelaciones de Netflix. Sí, esa revelación que la cadena ha decidido cancelar a pesar de las quejas de sus fans y a pesar de que era de las pocas series donde de verdad había diversidad positiva. Pero ese es otro tema.

Sense8 es una serie sobre ocho personas de distintos países, completamente diferentes y desconocidos entre sí, que están conectados y pueden sentir y experimentar lo que los otros sienten y experimentan, es decir, son sensates. Poco a poco se dan cuenta de que forman parte de un cluster (un grupo de sensates que nacieron de una misma madre sensate). Jonas, otro sensate del mismo cluster que la madre de los protagonistas, les sirve de mentor y les enseña cómo usar su poder especial (esto es, compartiendo y ‘visitando’). Pero todos saben que hay un peligro, ya que Jonas les advierte de la existencia de un hombre al que apodan Whispers (‘susurros’). Whispers lidera la BPO, una organización que da caza a otros sensates, ya que estos son vistos como un arma y una posible amenaza.

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¿Qué podemos aprender de Whispers?

  • Es la versión moderna y sci fi de Medusa (más o menos): Una de las primeras cosas que conocemos sobre Whispers es que no hay que mirarlo a los ojos, ya que esta es la forma que tiene para conocer el paradero de los sensates que no pertenecen a su clusterUna vez establecido el contacto visual con el sensate, puede ‘visitarlo’ y obtener la información que necesita para encontrarlo.
  • Se sabe muy poco de su vida, pasado, paradero, pero se le teme igualmente: Hasta la segunda temporada no empezamos a conocer un poco más a este personaje, aunque sigue siendo un misterio tanto para los protagonistas como para los espectadores. No obstante, lo que sí conocemos es el impacto que tiene su ‘presencia’ en otros sensates, ya que sabemos que Angelica, la madre del cluster protagonista, se suicidó por evitar seguir teniendo su presencia indeseada y otros sensates han corrido una suerte similar. Además, en la segunda temporada, vemos este impacto de forma más cercana en uno de los protagonistas.
  • Tiene la misma habilidad que los protagonistas, pero la usa para otro fin: Whispers también es un sensate, pero en lugar de vivir su vida con tranquilidad, con su cluster y dejar al resto tranquilito, prefiere usar esa habilidad para beneficio propio y de su organización.
  • Tiene control sobre muchas cosas y personas: Como la mayoría de villanos, sobre todo cuando son ricos y poderosos, controlan otras organizaciones y tienen esbirros por muchas partes. El añadido especial de Whispers es que su control también se extiende a otros sensates de otras partes del mundo.
  • No le hace falta estar presente para estar presente: Como buen sensate que es, puede visitar a quien quiera (y con quien haya mantenido contacto visual previamente) y torturarlo psicológicamente desde la comodidad de su casa. Esto es una de los aspectos que más me gustan de este villano, el miedo psicológico que causa en sus víctimas al saber que no solo tienen los peligros físicos de los esbirros de Whispers, sino que también le tienen a él metido en sus cabezas.

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La que no sabes de qué pie cojea, pero cojea: Rachel Duncan (Orphan Black)

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Quien me conozca sabrá que Orphan Black es mi segunda serie favorita (la primera es ‘A dos metros bajo tierra’, pero en esa no hay villanos) y que Tatiana Maslany ha entrado, gracias a esta serie, en el Olimpo de las Actrices por su brillante interpretación de nada más y nada menos que once clones (si mi cuenta no falla) con sus once personalidades, idiosincrasias, gestos y acentos. Aquí os dejo este vídeo y este del making of de algunas escenas de la primera temporada para que os hagáis una idea, y aquí os pongo el trailer:

Orphan Black cuenta la historia de Sarah Manning, una mujer que ha tenido una vida difícil y que regresa a casa para volver con su hija y su hermano adoptivo. En el trayecto de vuelta a casa, se encuentra con una mujer idéntica a ella que acaba tirándose a las vías del tren. Su vida da entonces un giro inesperado al asumir la identidad de la suicida para averiguar quién era realmente. Poco a poco se da cuenta de que hay otras mujeres iguales a ella y que ella es, en realidad, una clon. Al final de la primera temporada encontramos a Rachel Duncan, una clon que ha crecido sabiendo lo que era y que formaba parte de un experimento de mayor envergadura, por lo que siempre ha trabajado para la organización que lleva a cabo esta investigación.

¿Qué podemos aprender de Rachel Duncan?

  • Antepone sus ambiciones y objetivos a todo lo demás: Rachel tiene muy claro qué es lo que quiere en la vida (ser la jefaza) y no le importa sobre quién tiene que pasar para conseguirlo ni qué tretas tiene que llevar a cabo. Todo con elegancia, eso sí.
  • Creció sabiendo quién/qué era y eso marcó mucho su personalidad: sus padres adoptivos eran los científicos encargados del proyecto LEDA (de clonación humana) y, cuando estos desaparecieron, el hombre que la crió era además el director del Instituto DYAD, también involucrado en clonación humana y otros avances genéticos y biotecnológicos. Sabe qué es lo que se cuece en estas organizaciones y esto ha hecho que su vida no fuera del todo ‘normal’ como la del resto de clones; siempre ha sido tanto sujeto como investigadora.
  • Cuando sus barreras psicológicas caen, hasta te dan ganas de abrazarla: Siempre vemos a Rachel como una mujer fría y calculadora, que esconde todos sus sentimientos más profundos bajo una máscara impenetrable. En varias ocasiones durante la serie, se nos muestra lo que hay detrás de esa máscara (casi siempre cuando las cosas no le salen como quiere o cuando descubre algo que no es de su agrado) y nos damos cuenta de que Rachel es una mujer vulnerable, que también quiere sentirse amada y, en alguna que otra ocasión, pues eso, dan ganas de darle un abrazo.
  • A veces, se pone del lado de sus hermanas clones: A Rachel la hemos visto alguna vez haciendo lo correcto, aunque sus motivaciones hayan sido egoístas y solo buscase el beneficio propio además del común.
  • También tiene una amenaza mayor que se cierne sobre ella: Como el esto de sus hermanas clones, su código genético tiene un pequeño fallo y es que los clones desarrollan una enfermedad hasta el momento incurable. Su ambición no solo se queda en ser la directora del Instituto DYAD o tener el control de los neolucionistas, sino que encontrar la cura es su objetivo compartido con las protagonistas.

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La que no conoce el término medio: Hester (Humans)

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Uno de mis descubrimientos de este año ha sido Humans, una serie británica ambientada en un presente alternativo en que las IA antropomórficas, llamadas Synths, están al servicio de los humanos como sirvientes, asistentes de enfermos, trabajadores, etc. La familia Hawkins compra a Anita, una synth que resulta ser un tanto peculiar, pues pronto se dan cuenta de que no se comporta como el resto de synths. Gracias a la ayuda de Mattie, la hija mayor de la familia, descubren que Anita tiene una programación diferente que la hace consciente y que otros synths conscientes la buscan para rescatarla.

Al contrario de lo que podáis ver en algunas listas de villanos de televisión, no, Niska (otra synth consciente) no es la villana de esta serie. ¡Dejadme a Niska en paz! Ejem… bueno, después de este arrebato, continúo con la que me ocupa ahora: Hester. A Hester la conocemos en la segunda temporada y la he elegido para tener un ejemplo de villana no humana.

¿Qué podemos aprender de Hester?

  • Acaba de despertarse y todo es abrumador: Hester es uno de los muchos synths que adquieren conciencia en la segunda temporada y, en sus propias palabras, está ‘experimentando un fallo catastrófico’. Así se siente ella ahora que tiene conciencia humana, algo a lo que no está acostumbrada porque, entre otras cosas, no estaba programada para ello.
  • Solo ha conocido el maltrato por parte de los humanos: Aunque los synths están todos programados de la misma forma, los humanos los tratan de formas distintas y a Hester le ha tocado conocer el lado oscuro de nuestra especie. Así que solo quiere venganza.
  • No comprende que otros synths defiendan a los humanos: Debido al punto anterior, no consigue creer que otros que considera de su bando puedan defender e incluso tener sentimientos positivos hacia los humanos. Esto también la enfrenta contra sus iguales.
  • Su lucha es por el bien mayor de los suyos: Hester es el tipo de synth que se considera superior a la raza humana y por ello cree que puede prescindir de los humanos, herirlos e incluso matarlos para conseguir su objetivo final, es decir, la supremacía synth. En realidad, ¿quién puede juzgarla teniendo en cuenta su historia personal? Sin embargo, lo interesante de este personaje (y de la serie, en general) es que ella misma comete los mismos errores que los humanos y se deja llevar por las emociones humanas que ha aprendido con su mala experiencia. No llega a creer que sus vivencias pueden ser diferentes en el futuro y estas vayan a traer consigo nuevas emociones y sentimientos.

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La que mueve los hilos: Gillian Darmody (Boardwalk Empire)

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Boardwalk Empire es una de las series más conocidas de HBO. Ambientada en los años 20 durante la Ley Seca, trata de la vida de Nucky Thompson, una figura política de Atlantic City. Tras la buena imagen que los ciudadanos tienen de Nucky, este se dedica al contrabando y demás asuntos turbios.

Gillian Darmody es una vieja amiga de Thompson y madre de Jimmy, protegido del protagonista. Gillian, antigua corista, regenta un burdel y también está metida en algunos de esos asuntos turbios de Nucky. En Boardwalk Empire hay muchos villanos a lo largo de sus cinco temporadas, incluso mucho más violentos y sanguinarios que Gillian, pero la presencia de esta mujer es más duradera a lo largo de la serie; su violencia es más psicológica.

¿Qué podemos aprender de Gillian Darmody?

  • Infancia dura: Como la mayoría de los villanos que os presento, Gillian tiene un pasado que ha influido en el desarrollo de su personalidad. Una infancia rota que la convirtió en una mujer rota y sin recursos para salir de ese agujero.
  • Es muy intuitiva y lo aprovecha para su beneficio: El tener una vida dura y trabajar en un burdel le han dado una habilidad especial para la supervivencia y un sexto sentido para conocer lo que quieren las personas con las que trata y adelantarse si sus intereses lo requieren.
  • Tiene una perspectiva distorsionada y eso le lleva a conductas igual de distorsionadas: Parte de esta perspectiva distorsionada tiene que ver con su hijo Jimmy, a quien manipula hasta extremos, digamos, insospechados y retorcidos.

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Conclusiones

Después de analizar a toda esta gentecilla malota (y, ya de paso, recomendaros indirectamente sus respectivas series), podemos sacar unas cuantas conclusiones que nos servirán para desarrollar a los villanos de nuestras novelas:

  • Tienen un pasado difícil: Quizá no extremadamente difícil, pero al igual que los protagonistas tienen una motivación y una razón para hacer el bien y que se entiende por su historia personal, nuestros villanos deben tener una razón por la que han escogido la senda del mal. Esa razón puede ser toda una vida de penurias o incluso un suceso que haya supuesto un punto de inflexión.
  • Pueden tener algo en común con los protagonistas: Que los villanos compartan algún rasgo con los protagonistas da mucho juego para nuestras historias. Este algo puede ser su condición (en los ejemplos de antes hay clones, synths, sensates, etc.) o un objetivo (como el de Wilson Fisk y Daredevil o el de Rachel Duncan, que también quiere una cura para la enfermedad de sus hermanas clones).
  • Una dinámica villano-protagonista más allá de la oposición bien vs. mal: En el ejemplo de Jessica Jones y Kilgrave, vemos que su relación no consiste solo en que Kilgrave es el malo y por eso Jessica tiene que pararlo. Han tenido una historia juntos y eso condiciona mucho las acciones de Jessica.
  • Si tienen cierto aura de misterio, tanto mejor: En muchos de los ejemplos que os he puesto, vamos descubriendo la personalidad de los villanos poco a poco. Primero, nos son presentados de forma somera, para captar nuestra atención, y poco a poco vamos quitando capas hasta conocerlos mejor. Podemos jugar con la información que damos sobre ellos y cómo la dosificamos.
  • Tienen algo que nos engancha: Relacionado con el punto anterior, desde el principio nos tienen que llamar la atención. El motivo por el que nos sintamos atraídos por los villanos dependerá de la historia y del personaje en sí, pero debemos elegirlo bien. En las primeras apariciones de los villanos de esta entrada, tenemos ese factor; por ejemplo, de Rachel pensamos ‘hostia, una clon mala’, de Whispers nos llama la atención que no quieran mirarlo a los ojos y de Kilgrave nos sorprende ese carisma que ya he comentado.
  • Tienen una debilidad: Todo el mundo tiene una debilidad, puede ser física (como alguna zona más vulnerable o una condición bajo la cual su poder disminuye) o psicológica (como Vanessa lo es para Fisk, Jessica para Kilgrave o Jimmy para Gillian). Y esta debilidad también puede darnos mucho juego en nuestra historia.

La cuestión es tener a nuestros villanos bien desarrollados, casi como si fueran nuestros protagonistas, para que todo en ellos haga que nuestros lectores digan ‘pff, te odio, pero con fundamento’ o ‘pff, debería odiarte, pero molas demasiado’.


Hasta aquí mi recopilatorio de villanos de televisión y lo que nos enseñan a nivel narrativo. ¿Coincidís con esta lista? ¿Qué otros villanos añadiríais y por qué? No dudéis en dejar vuestros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe

recursos para novelas de fantasía

Dando realismo a nuestras historias de fantasía

Estaba yo el otro día paseando a mi sobrino por el parque y, como me gusta inspeccionar y merodear por la naturaleza (toda la naturaleza que pueda existir en un parquecillo de barrio), me empecé a fijar en en el sonido de las ramas al crujir y en las huellas que dejaban mis pisadas (que, por cierto, en ese parque no es que se distingan tan bien como en las películas, pero bueno…). Entonces, me acordé de todos los vídeos y páginas que he consultado para escribir la historia de fantasía en la que estoy trabajando y me dije: ‘Fani, ¿por qué no haces una recopilación de estos canales y páginas? Así que, aquí me tenéis, dándoos el contexto socio-histórico de esta entrada.

escritura de escenas de fantasía
¿He mencionado que mi sobrino es esta preciosidad?

Bien, parte del contexto socio-histórico de esta entrada está relacionado también con el hecho de que yo soy una chica de ciudad y de vida en el campo y supervivencia en la naturaleza sé más bien poco. Entonces, a la hora de escribir algunas escenas de mi novela, me veía totalmente perdida cuando tenía que describir ciertas prácticas como encender un fuego, fabricar una antorcha o forjar una espada. En el blog de Valen más mil palabras, Maka, una colaboradora, nos comentaba lo que ella conocía sobre duelos con espadas porque lleva tiempo practicando la esgrima histórica. Este tipo de actividades están muy bien (si las organizan en vuestra ciudad y tenéis la oportunidad de asistir) para documentaros de primera mano en estos temas. Pero si no es vuestro caso y aún así queréis escribir una escena realista, mi consejo es que acudáis a Youtube y Google. Aquí os dejo los canales y páginas que más me están sirviendo para escribir mi novela de fantasía épica (y quien dice fantasía épica, dice también cualquier novela donde no haya tecnología avanzada para ayudar a nuestros personajes):

Forja de espadas (y otras armas y herramientas de metal)

Para empezar, un poco de vocabulario sobre espadas. Os dejo este enlace a un folleto de espadas medievales y este otro enlace a un foro de Tienda-medieval.com que es ya para un nivel pro. No obstante, os dejo también esta imagen del foro de Mediavida con las partes básicas:

recursos para escenas de fantasía

Bien, ahora pasemos al tema forja. La mayoría de vídeos que he encontrado utilizan herramientas modernas, así que, a no ser que en vuestro mundo la tecnología esté tan avanzada, supongo que estaréis buscando algo más manual. A pesar de que hay muy pocos vídeos que muestren el proceso entero artesanal, os dejo este, que es el más completo que he visto. Tened en cuenta que, sin las herramientas modernas, el tiempo empleado en lijar, pulir y afilar se multiplica.

Os dejo la traducción de los conceptos más específicos por si no se os da bien el inglés y os da pereza buscarlo:

  • Tang: espiga
  • Tip: punta
  • Bevel: bisel
  • Fuller: acanaladura (también llamada vaceo)
  • Grind: afilar
  • File: limar/pulir
  • Scribe: trazar
  • Draw filing: una técnica de limado en la que se coge la lima por ambos extremos y se aplica la misma fuerza en ambos sentidos a lo largo del objeto.
  • Temper: templar
  • Sand: lijar (antiguamente se hacía con sal)
  • Polish: abrillantar
  • Guard: guarda/cruz/guarnición.
  • Upsetting: recalcado (una técnica de forjado que podría explicarse como ‘achatado’).
  • Pommel: pomo
  • Drill: taladrar
  • Handle: empuñadura/mango
  • Browning: coloración (tipo barniz)
  • Assemble: montaje
  • Linseed oil: aceite de linaza

Como veis, este tipo de forja, llamada ‘forja por deformación plástica’, consiste en golpear el metal caliente para moldearlo al gusto. Pero también hay otros tipos de forja, como la forja por fundición, en la que se usa un molde de barro, arcilla o piedra resistentes a altas temperaturas y se echa el metal previamente fundido. Aquí os dejo un vídeo de un documental (en inglés, aunque los comentarios no son muy relevantes) de la BBC 2 para que veáis el proceso de forma resumida:

Lucha con armas

Aunque en el post que os he mencionado al principio, Maka daba una excelente explicación de la lucha con espadas y compartía varios vídeos de su clase de esgrima histórica, yo quiero también añadir un par de canales y listas de reproducción para ampliar la variedad:

  • En este canal de IniciaSport tenéis varias listas con diferentes artes marciales orientales (tanto cuerpo a cuerpo como con armas).
  • En este, también de esgrima histórica, podéis ver  otras armas, como lanzas y dagas, así como lucha contra varios oponentes y algún vídeo grabado en primera persona. Cada vídeo tiene una introducción y la demostración comienza más adelante.

Supervivencia básica

Si vuestros personajes se ven metidos en un viaje por vuestro mundo y tienen que pasar tiempo rodeados de naturaleza, alejados de la civilización, necesitarán hacer cosas tan básicas como encender fogatas, fabricarse antorchas, cazar, etc.

Jara y Sedal

Os dejo esta lista del canal de Jara y Sedal, donde podéis encontrar vídeos sobre supervivencia. Incluye cómo encontrar comida cerca de ríos, fabricar cuchillos con hueso o piedras, encender fogatas e improvisar un trébede para cocinar… entre otros trucos. Pero os aviso: al final de algunos vídeos, hace una demostración con conejos y, la verdad, no es lo más agradable de ver, así que si sois sensibles con este tipo de contenido gráfico, os recomiendo que paréis el vídeo antes de que sea tarde. Aquí va un vídeo de muestra del canal (sin animalitos muertos):

Primitive Technology

Los vídeos de este canal nos muestran cómo hacerse una choza desde cero, unos palos de fuego, un rudimentario taladro, arcilla para vasijas y otros tarros, incluso armas como arcos y lanzas. A diferencia de otros vídeos, este chico usa solo materiales que encuentra en la naturaleza. Están subtitulados en inglés, pero hay subtítulos disponibles en español.

Vida Salvaje Supervivencia

Este canal está en español y tiene varios vídeos sobre supervivencia con métodos caseros para cazar, pescar, potabilizar agua, hacer herramientas y utensilios primitivos, etc.

Orientarse y seguir rastros

Orientación

Sin ningún tipo de brújula u otra herramienta similar, tenemos varios trucos para orientarnos. De día, usaremos la posición del sol; de noche, las lunas crecientes y menguantes, así como la posición y el movimiento de las estrellas nos ayudarán a situar los puntos cardinales. A esto, podemos añadir el crecimiento de ciertas plantas, como musgo, líquenes u otros hongos, que señalan el norte. Aquí tenéis un vídeo resumen de varios trucos de orientación:

Este tema dependerá también de vuestro worldbuilding: ¿cómo se orientan los habitantes de Mundodisco si la Gran A’tuin va a su lenta bola? Quizá en vuestro mundo los planetas giran en sentido contrario al de la Tierra, o tenéis otras constelaciones que en lugar de señalar el norte, señalan otro punto cardinal o alguna especie de planta crece en otra dirección. Eso ya es asunto vuestro.

Seguimiento de rastros

De esto me ha costado encontrar vídeos más ilustrativos y que estuvieran en español, pero, por lo que he recopilado, las huellas tanto de humanos como de animales siguen un patrón de presión y distancia entre marcas que depende de si caminan a paso normal, acelerado, en carrera o si cambian de dirección.

  • Paso normal en línea recta: huellas más marcadas y uniformes a una distancia normal (pocos centímetros unas de otras).
  • Paso aligerado: huellas un poco menos marcadas, más separadas unas de otras y con un pequeño montículo de tierra/barro/nieve/lo que sea en la parte de los dedos (al levantarse esa zona con más rapidez, es como si hiciera de pala).
  • Paso rápido/carrera: huellas menos marcadas, más separadas todavía y más borrosas.
  • Cambio de dirección: cuando, durante una pisada, cambiamos la dirección, se forma un pequeño montículo o cresta en el lado opuesto al de la dirección que tomamos (por un motivo similar a cuando cambiamos de velocidad). Aquí tenéis una ilustración para que quede más claro.

 

Y en cuanto a los rastros que dejan las personas y animales en bosques y zonas con vegetación, lo más común es buscar indicios de ramas rotas, troncos marcados, etc. Aunque, debemos tener en cuenta que las ramas son fáciles de romper y no podríamos saber con seguridad qué ha provocado esa rotura, si un animal o una persona.


Hasta aquí mi recopilación de vídeos para que podáis documentaros sobre la vida y aventuras en la naturaleza. Si conocéis algún canal o página que tenga más información o si tenéis experiencia en estos temas y queréis aportar vuestro granito de arena, no dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de lbvagrant.com

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (II): Estilo

Ya hicimos una corrección ortotipográfica de nuestra novela, ahora toca otro periodo de reposo. ¿Más reposo? Sí, la primera revisión nos ha servido para refrescar el texto y corregir esos fallos de ortografía y ortotipografía de nuestro manuscrito, para anotar todo aquello que nos ha llamado la atención sobre el contenido, bien porque nos chirríe o porque debamos pulirlo más. En la entrada anterior os comenté cuál puede ser el orden de corrección más eficiente (contenido y luego forma, para no hacer un trabajo extra que luego puede que no pase el filtro final), pero también os comenté por qué yo lo hice prácticamente al revés. Por tanto, voy a seguir el orden que yo empleé y vamos a continuar en esta entrada con la corrección de estilo.

¿Qué necesitaremos?

Esencial: nuestro Diccionario de la RAE y el Diccionario panhispánico de dudas. El Blog de Lengua de Alberto Bustos o el de Fundéu también os van a venir muy bien.

Además, una libreta o posits de colores para posibles dudas, detalles de la trama que os vuelvan a chirriar tras esta segunda revisión, etc. Ahora sí, comenzamos.

Revisión gramatical y de estilo

Debemos estar pendientes de nuestras oraciones. Siempre nos recomiendan combinar la longitud de las mismas para crear un ritmo que enganche y no sea monótono. Bien, cuando las oraciones son cortas, no tenemos mayor problema, pero cuando ya entran en juego nuestras queridas subordinadas, tenemos que tener mucho cuidado con varios aspectos:

  • Concordancia sujeto-verbo: Parece algo de Perogrullo, pero imaginaos que tenemos una oración como esta: El grupo de soldados que el general había llamado a su oficina para informarles de la misión tenía el semblante como un cuadro del renacimiento flamenco en el que los retratados no parecían conocer la palabra «sonrisa». Esta oración tan larga puede hacer que incluso nosotros nos perdamos y no sepamos si el verbo debe ir en plural, singular, en primera, segunda o tercera persona. Y esto a su vez, puede hacer que coloquemos una coma donde no debe (la coma criminal) o que nuestro verbo principal no concuerde con su sujeto.
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‘La coma criminal’, una historia de amor más trágica que ‘Romeo y Julieta’.

Si tenemos dudas, el truco está en quitar ‘morralla’ mentalmente para comprobar que nuestros sintagmas concuerdan: El grupo de soldados (convocados) tenía el semblante (serio). ‘Tenía’ concuerda con ‘grupo’, que es el núcleo del sujeto (en este caso, el verbo también podría ir en plural, concordando con soldados). Esto que os he puesto en paréntesis, también debéis tenerlo en cuenta cuando vuestros sujetos sean sustantivos colectivos, ya que según qué casos el verbo iría en singular o en plural. Para este caso, os dejo este enlace de la Fundación Fundéu.

  • Esas maravillosas preposiciones: Todos conocemos la existencia del ‘dequeísmo’ y el ‘queísmo’, que son el uso u omisión de la preposición ‘de’ cuando no procede. Tenemos que tener en cuenta si el verbo (mejor dicho, la acepción que estamos usando de ese verbo) es transitivo, intransitivo o pronominal, porque eso nos da pistas sobre si requieren preposición o no. Os pongo un ejemplo con el verbo ‘tratar’: En esta clínica tratamos los casos más graves. Aquí el verbo tiene el significado de ‘aplicar los medios necesarios para curar o aliviar una enfermedad’, por lo tanto, es transitivo y tiene un complemento directo (‘los casos más graves’); en este caso no podemos intercalar ninguna preposición.
bloody rae
Cuenta la leyenda que si dices tres veces ‘de que’ ante un espejo, aparece la RAE y te pega con un diccionario.

Veamos ahora este ejemplo: En este balneario tratamos de proporcionarte el mejor descanso. Aquí el verbo ‘tratar’ tiene el significado de ‘procurar el logro de algún fin’ y esta acepción lo convierte en intransitivo, por eso no tiene CD, sino complemento de régimen, el cual siempre va introducido por preposición. De todas formas, si tenéis dudas, en el Diccionario de la RAE vienen abreviaturas (si no sabéis qué significan, solo tenéis que pasar el curso por encima) que os indican si estamos ante un verbo transitivo o intransitivo o si puede usarse como ambos, además de ejemplos en que resaltan la preposición que debe emplearse.

verbo con cd o creg

  • Los adverbios acabados en -mente: Estos adverbios son muy socorridos cuando escribes rápido, pero luego a la hora de leer, resultan pesados, redundantes y, además, dan la impresión de pobreza léxica, a no ser que seas Camilo José Cela en La colmena y quieras causar un efecto rítmico como de vaivén (sí, a mí me dejaba esa sensación cada vez que repetía adverbios en -mente seguidos). Por eso, cuando revisemos, tenemos que prestar especial atención a estos adverbios e intentar cambiarlos por una expresión equivalente. Por ejemplo: Quise pegarle fuertemente pero él me esquivó rápidamente = Quise pegarle con todas mis fuerzas pero él me esquivó de forma rápida. También debéis considerar si, por el hecho de cambiar todos los adverbios en -mente, os va a salir una oración muy artificiosaen ese caso, jugad con las posibilidades y permitiros el uso de alguno de estos adverbios para que de un poco de respiro a esas alternativas elaboradas.
  • Los gerundios: Hay que tener en cuenta cuál es la función de los gerundios para que los usemos como es debido. Podemos tener el caso de que el gerundio forme parte de una perífrasis verbal en una oración simple o en la oración principal de una compuesta. Entonces no hay ningún problema, nuestro verbo en gerundio expresa que la acción está en proceso y santas pascuas (ejemplo: ¿Y Fulanito? Está pescando en el lago). La dificultad viene cuando el gerundio encabeza la oración subordinada. En este caso, también expresa una acción en proceso, pero esta acción es simultánea o anterior al verbo principal. Esto tiene una explicación lógica: si algo está sucediendo, significa que tuvo un inicio en el pasado y su duración llega hasta el momento presente, por tanto, la idea de futuro no tiene cabida. La oración Pepico se lanzó a por la pelota, rompiéndose la muñeca, sería incorrecta porque ‘romperse al muñeca’ es algo posterior a ‘lanzarse a por la pelota’; lo adecuado sería Pepico se lanzó a por la pelota y se rompió la muñeca o también, Pepico se rompió la muñeca lanzándose a por la pelota (que, además de seguir el orden lógico de las acciones, me sirve para introducir el siguiente argumento). Las subordinadas encabezadas por un gerundio son adverbiales con función de complemento circunstancial. Los CC siempre, y repito, siempre complementan al verbo, por tanto no pueden acompañar a un sustantivo, para esto tenemos las subordinadas adjetivales o sustantivas de complemento del nombre. La oración Menganita elaboró una lista resumiendo las reglas del juego sería incorrecta porque ‘resumiendo…’ no puede complementar a ‘lista’; para eso, emplearíamos una adjetival de relativo: Menganita elaboró una lista que resumía las reglas del juego. Ahora bien, hay una excepción a esta norma (puede que haya más, pero esta es la que yo he consultado con Fundéu) y se trata de un gerundio que hace referencia a un sustantivo que realiza una acción en proceso. Os lo explico mejor con este ejemplo: Lo que recuerdo es la gente bailando en la discoteca. Aquí, ‘bailando’ hace alusión a ‘la gente’, por lo que, en un principio, no debería usarse el gerundio, pero al tratarse de una acción en proceso que realiza ese sustantivo, se permite el uso del gerundio.
  • Leísmo, laísmo y loísmo: Supongo que tendréis claro qué significan estos términos, pero por si alguien se ha despistado, os recordaré que hacen referencia al uso indebido de los pronombres personales ‘le/les’ para sustituir un complemento directo (leísmo); ‘la/las’, para un complemento indirecto femenino (laísmo); o ‘lo/los’, para un complemento indirecto masculino (loísmo). Los pronombres ‘lo/la’ y sus plurales solo pueden sustituir a un complemento directo (Compré un litro de leche en el supermercado – Lo compré en el supermercado) y ‘le/les/se’ a uno indirecto (Compré un litro de leche al dependiente – Le compré un litro de leche – Se lo compré). Pero como pasa con todas las reglas, existen excepciones con el pronombre ‘le’ y es por estas por las que suele haber confusiones. En este artículo os explican muy bien estas excepciones. No obstante, os hago un muy breve resumen de estas excepciones:
    • ‘Le’ puede usarse para CD si este se refiere a hombre en singular (abstenerse perretes, gatetes, alienígenas de género indefinido y demás). Le besé bajo la lluvia = Lo besé bajo la lluvia.
    • Leísmo de cortesía: es decir, el que hace referencia a ‘usted’. Le atenderemos en breve.
    • Con verbos de ‘afección psíquica’, de ‘influencia’ o de ‘percepción’ puede surgir esta excepción. Os dejo la entrada del Diccionario de dudas de la RAE, donde se explica esto con más detalle.
  • Vocabulario rico: Esto es evidente, pero muchas veces, cuando estamos escribiendo, no nos damos cuenta de que estamos escribiendo las mismas palabras y expresiones una y otra vez. Al revisar, una lectura en voz alta y a un ritmo más o menos ágil nos va a ayudar a detectar palabras, expresiones e, incluso sonidos que se repiten en un corto espacio de tiempo. La solución: los sinónimos. Yo suelo usar Wordreference, que no solo es un maravilloso diccionario de inglés y otros idiomas, sino que también incluye uno de sinónimos en español. Aquí también se incluiría la precisión del lenguaje. Es recomendable evitar usar términos muy genéricos cuando hay uno que describa a la perfección lo que queremos decir (a no ser que sea uno de nuestros personajes quien hable de esta forma porque no tiene mucho bagaje cultural). Yo me he dado cuenta de esto al escribir fantasía: hay mucho vocabulario referente a armas, fortificaciones y edificaciones similares que desconozco, así que cuando necesito alguno de estos palabros, me voy a algún manual relacionado con el tema o a tío Google y escribo alguna descripción que pueda ayudarme a encontrar la palabra precisa (por ejemplo, ‘partes de una espada’, ‘armas de asedio’, ‘plantas medicinales tradicionales’, etc.).
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Cada vez que me ponen esta fruta en una cafetería de Almería, tengo que poner en Google ‘fruta naranja con hojas secas’ porque nunca me acuerdo de que se llama ‘alquejenje’

Con todos estos consejos y aspectos a tener en cuenta, ya tenéis herramientas para vuestra revisión de estilo. Es posible que me haya dejado algo en el tintero, pero iré actualizando conforme vaya recordando y conociendo más reglas.

En la próxima entrada de esta serie, os hablaré de la revisión del contenido y trama. Espero que os sirva este post y, cualquier corrección o sugerencia que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (I): Ortotipografía

Has acabado tu manuscrito. Genial, te has quitado un buen peso de encima. Pero ahora toca lo más difícil, que es corregirla. Tienes dos opciones:

  • Acudir a un corrector profesional
  • Corregirla por tu cuenta

Si te decides por la primera opción, el presupuesto se suele calcular en función de los caracteres de tu novela. No todas las editoriales y páginas de correctores editoriales tienen una calculadora de presupuesto, pero en las que he podido encontrar, he puesto los datos aproximados de la mía, 781600 caracteres (unas 136200 palabras). Así que con este número, estos son los precios (con 21% de IVA):

Según Aliterata:

  • Corrección ortotipográfica: 568,90€
  • Corrección de estilo: 934,62€
  • Total: 1503,52€

Según Letraspropias:

  • Corrección ortotipográfica: 0,95€/1000ct = 742,52€
  • Corrección de estilo: 1,25€/1000ct = 977€
  • Total: 1719,52€

Las ventajas de acceder a estos servicios es que, sencillamente, estás en manos de gente formada para esto, así que tu novela quedará bien corregida y con un acabado profesional.

Pero quizá estos precios se te pasan del presupuesto y decides optar por la opción de autocorregirte. Como me pasó a mí, decidí revisar mi novela a fondo, por lo que me informé, investigué y casi parecía una estudiante entre manuales, blogs y otras fuentes que consulté para esta tediosa fase del nacimiento de un libro.

Las ventajas de corregir vosotros mismos vuestra novela es que vais a asimilar mejor distintos puntos tan importantes como el formato, la estructura, la corrección sintáctica, etc. y este aprendizaje implícito os va a servir para futuros textos. También os va a poner en alerta sobre los aspectos en que tenéis que fijaros, de forma que os saldrán solos cuando escribáis otras historias.

Aviso a navegantes

A pesar de toda la investigación y todo el tiempo que le dediquemos, es muy difícil que la novela quede 100% perfecta cuando la corregimos nosotros mismos. El motivo es tan sencillo como que es nuestra historia, nuestro texto y hemos invertido tanto tiempo en redactarlo que, ver los fallos, sean del tipo que sean, nos resultaría más difícil que si se tratase de un texto ajeno. Así que no os preocupéis, al fin y al cabo, vuestro texto siempre va a estar ahí para futuras revisiones.

Esa es realmente la mejor forma de que quede perfecto. Ahora ya sí, comenzamos.

Lo primero, el reposo

Cuando acabéis vuestra novela, dejadla reposar. ¿Recordáis cuando en el instituto o en la universidad nos decían que antes de entregar un trabajo dejásemos al menos un día para corregirlo y mandarlo? Muchos de nosotros seguro que se ha reído de ese consejo y habría dicho ‘Sí, claro, yo esto quiero quitármelo ya de encima’. Pues bien, ¿quién ríe ahora?

En el caso de nuestra novela, lo mejor para tomar distancia y refrescar la mente de la misma es dejarlo al menos un mes. Yo, entre pitos y flautas, lo dejé dos meses y la verdad es que también me vino muy bien. Pero esto es un poco como todo, depende del tipo de novela, de su longitud y de nuestra forma de trabajar. No obstante, mi recomendación es daros unos treinta días de respiro.

Y, ¿después qué? ¿Corrijo el estilo, el contenido, la ortotipografía? ¿Qué orden es el mejor? En el blog de Autorquía recomiendan empezar por el contenido, el estilo y luego la ortotipografía, porque si corriges las erratas de una parte y luego resulta que esa misma parte la vas a eliminar, pues te puedes cabrear un poco. También os digo que, en mi caso, empecé con la corrección ortotipográfica porque, entre otros motivos, no sabía cómo poner las rayas de los diálogos. Mi manuscrito estaba plagado de guioncitos que quedaban muy feos, así que como no quería tener esa sensación de caos, lo hice así.

Empezar por la ortotipográfica también tiene sus ventajas y es que te ayuda a refrescar el texto, anotar detalles y otros datos para las siguientes revisiones. Como este tipo de corrección es la más ‘objetiva’, pues depende de las reglas ortograficas y de formato, voy a empezar en esta entrada con ella.

¿Qué vas a necesitar?

Si optáis por imprimir el manuscrito e ir escribiendo y haciendo anotaciones, os recomiendo usar posits, papelitos de colores para hacer vuestro código personal, así como un cuaderno donde también podáis ir haciendo anotaciones. Si preferís revisar en ordenador, la libreta es incluso más imprescindible. ¿Qué podéis anotar ahí? Pues desde dudas que os surjan conforme revisáis, una cronología de la trama para cuando toque la corrección de contenido, datos importantes de la trama cuya coherencia queráis comprobar, etc.

Otra herramienta de la que no vais a separaros para la corrección ortotipográfica y de estilo es el Diccionario de la RAE. De hecho, la mayor parte de este post estará basado en lo que dice la RAE al respecto en su Diccionario de dudas y preguntas.

También os vendrán bien los foros del Instituto Cervantes y el de la Fundación Fundeu, si tenéis dudas más específicas, así como este libro de Gabriella Campbell (podéis pinchar en la imagen para ir a la página de Amazon):

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Corrección ortotipográfica

Es la que se encarga de subsanar los errores de ortografía, de puntuación, de formato tipográfico (cursivas, subrayado, numeración y viñetas, etc.).

Raya de diálogos

Como os he dicho, mi manuscrito estaba plagado de guiones cortos para marcar los diálogos. Si no sabéis cómo poner la raya en vuestro procesador de texto, os dejo esta entrada. Pues bien, cuando reviséis, echad un vistazo a vuestros diálogos, pues, aparte de tener que usar la raya (—), existen otras reglas que os resumo a continuación, pero que están sacadas de aquí:

  • Para introducir un inciso personal del narrador. Ejemplo:
Pepito se puso la camisa —un  tanto manchada— y se marchó.
  • En diálogos, para marcar el inicio del mismo. Esta raya va pegada a la primera palabra del diálogo:
—Perdona, ¿tienes hora?
  • En diálogos, para introducir las acotaciones del narrador. Funcionan a modo de paréntesis, por lo que van siempre pegadas a la acotación y nunca al diálogo. Si el diálogo acaba con la acotación, no ponemos raya de cierre, sino punto. Ejemplo:
—¡Déjame!  —exclamó ella.

Bien, aquí viene el lío. Tenemos que distinguir entre los verbos de habla (o verbos dicendi) y los verbos de acción (no dicendi).

  • Verbos de habla (decir, responder, exclamar, etc.): la acotación va en minúscula siempre. Los signos de puntuación que corresponden a la parte previa del diálogo se colocan inmediatamente después de la raya de cierre. La única excepción son los signos de interrogación y exclamación que se colocan junto a la última palabra del diálogo. En este caso, tras la raya de cierre de la acotación, se coloca un punto.Ejemplos:
—Pepito me dijo que vendría —comentó Fulanito—, pero todavía no ha llegado.

—¿Qué dices? —preguntó Menganito—. No te escucho.
  • Verbos de acción: no indican que el personaje está hablando, sino que expresan lo que hace mientras habla. Pueden suceder tres casos:
    • Las palabras del personaje terminan y se introduce la acotación: ponemos punto inmediatamente después de la última palabra del personaje y la acotación empieza con mayúscula.
    • Tras la acotación, el personaje continúa hablando: Igual que en el ejemplo de antes y, además, ponemos un punto tras la raya de cierre.
    • La acotación interrumpe las palabras del personaje: no ponemos signo de puntuación alguno y la acotación se escribe en minúsculas.
—Pásame eso de ahí. —Señaló un papel de la mesa.

—Pásame eso de ahí. —Señaló un papel de la mesa—. Me hace falta.

—¿Nunca te has dado cuenta —se giró y me miró— de que Fulanita y SuperMujer nunca están juntas en la misma habitación?

Comillas (hablar de cuando van en diálogos y de cuando se usan las de cierre para distintos párrafos)

Existen tres tipos: las angulares o españolas («»), las inglesas (“”) y las simples (”). Se prefiere el uso de las angulares. Si dentro de un texto entrecomillado es necesario emplear más comillas, se usarán las inglesas y, por último, las simples. Imaginad que se trata de una de esas muñecas rusas, una dentro de otra (« ” ” ” ») .

Pepito contaba la historia muy entusiasmado: «Me llamaron y me dijeron: "Pepito tenemos un trabajo para ti que es la 'hostia', ¿te interesa?"».

Se usan para:

  • Citas textuales (Ya dice el refrán que «más vale prevenir que curar».
  • Pensamientos de los personajes durante la narración («¡Maldita sea!», pensó Fulanita.).
  • Para indicar que una palabra o expresión es impropia, un extranjerismo, una palabra vulgar o una palabra dicha de forma particular (con ironía o énfasis, por ejemplo). En este caso, también se puede usar la cursiva (de hecho, en algunos casos, como el de los extranjerismos sin adaptar, se prefiere el uso de la cursiva).
  • Para indicar que el diálogo de un personaje continúa de forma ininterrumpida en los siguientes párrafos. En este caso, se emplea solo las comillas de cierre al inicio de cada párrafo del diálogo.
  • Para títulos: a la hora de escribir el título de obras, películas, artículos, etc. existen varios aspectos a tener en cuenta, por lo que encontraréis un apartado más amplio y exhaustivo un poco más adelante.

¿Cómo se combinan las comillas con otros signos de puntuación? Muy sencillo: los signos de puntuación se escriben tras las comillas de cierre. Ahora veamos situaciones a tener en cuenta:

  • Si el enunciado entrecomillado acaba con puntos suspensivos, estos van dentro de las comillas (es decir, justo antes de las de cierre) y después se pone el signo de puntuación tras las comillas. («Ojalá pudiera…», pensó la chica ).
  • En el caso de los signos de interrogación y exclamación:
    • Si estos afectan al enunciado entrecomillado, se colocan dentro de las comillas (Su cara parecía decir «¿qué me estás contando?».).
    • Si afectan al enunciado en el que está incluido lo entrecomillado, se colocan fuera (¿Es verdad que Fulanita lo llamó «tontaina»?)

Aquí tenéis más usos de las comillas, no solo para textos narrativos, sino para otros tipos de texto.

Títulos

Los títulos de obras de cualquier tipo, así como nombres de asignaturas, publicaciones, etc. pueden escribirse de diferentes formas:

  • Cursiva: el título de novelas, libros, programas, películas y, en general, cualquier obra/publicación completa: Cervantes escribió La Galatea.
  • Entre comillas: los títulos de fragmentos de obras completas, como capítulos, artículos, poemas, etc.: Hoy empezaremos con “Ali Baba y los cuarenta ladrones” de Las mil y una noches.
  • Nombres de materias/asignaturas, publicaciones periódicas y marcas comerciales: Sin comillas ni cursiva y con mayúsculas todas los sustantivos y adjetivos que forman el nombre. Ejemplo: Me gusta tomarme una Pepsi mientras leo El Diario de Chupilandia antes de entrar a clase de Historia de los Unicornios.

Números

¿Cuándo escribir los números con letra y cuándo con dígitos? Pues bien, en resumidas cuentas sería así:

Con letras:

  • Del cero al cien: puesto que son números que se pueden escribir en una palabra (cero al veintinueve, más las decenas) y porque los números redondos unidos por la conjunción ‘y’ también se escriben con letra (por ejemplo, cuarenta y dos).
  • Los números que expresan centenas y números redondos más grandes: trescientos, mil, millones, etc.
  • Si hablamos de unidades de medida, los números no muy complejos (véase el punto anterior). En este caso, la unidad de medida se escribe de forma completa y nunca con su abreviatura. Ejemplo: La botella tiene dos litros.
  • Si usamos una cifra aproximada: Había unas veinte mil personas.
  • Si forman parte de una expresión o frase hecha: Eres mi número uno.

Con cifras:

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  • Números que requieren más de cuatro palabras para su escritura: 2345
  • Combinaciones de número entero y decimal. El sustantivo que sigue a este número (que funciona como su determinante) irá en plural. Ejemplo: 34,2 encuestados aseguraron no beber antes de conducir.
  • Porcentajes superiores a diez. Aquí, si empleamos letras para el número, el porcentaje lo expresamos en palabras: diez por ciento; 45%
  • Unidades de medida con su símbolo o número con la abreviatura: 59km; 37 págs.
  • Cuando el número va detrás del sustantivo al que se refiere y nombra un elemento específico de este sustantivo: Ve a la planta 4 y después pide número en el mostrador 3.
  • Los números de cuatro cifras se escriben juntos, si separar por espacio, coma o punto (2345), mientras que los números de mas de cuatro cifras, se escriben en grupos de tres y separados por espacio (nunca puntos ni comas): 43 987; 567 234. La única excepción es cuando se refieren a años, páginas, leyes,  artículos, etc. Ejemplo: año 2017; página 1190; verso 2123.

Para expresar fechas: lo más correcto es escribir el día y el año con cifras y el mes con letra y minúscula: 23 de mayo de 1990

Ortografía

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La corrección ortotipográfica también incluye una revisión de la ortografía. De nuevo, nos basaremos en la RAE y dependerá ya de cada texto, pero aquí os dejo un par de puntos en los que deberéis fijaros porisaca:

Comas: Os dejo el enlace de la RAE aquí, pero os resumo unos puntos importantes:

  • En el colegio nos enseñan que las comas sirven para marcar una pequeña pausa, pero no siempre es así. Aquí os dejo un vídeo de Alberto Bustos sobre el tema, en el que habla sobre las comas del vocativo y la coma criminal (la que no debe ponerse entre sujeto y verbo):
  • También merecen una mención especial las comas de los incisos, aposiciones explicativas, interjecciones, etc. que sirven a modo de paréntesis. Como muchos de estos incisos se colocan entre el sujeto y el verbo, puede parecer que se puede poner una coma entre ambos, pero no es así, se trata solo de la separación entre la oración principal y el inciso. Como ya os digo, pensad en ellas como en unos paréntesis.
  • Otra excepción de la coma entre sujeto y verbo se da cuando el sujeto es una enumeración acabada en «etc.». Ejemplo: Pepe, Pepa, Fulana, Fulano, etc., vinieron a mi fiesta.
  • Si detrás de «pero» va una oración interrogativa, no se pone coma. Ejemplo: Pero ¿qué me estás contando?
  • Con las conjunciones copulativas y disyuntivas: como este punto tiene varios aspectos a tener en cuenta y podría salir una entrada demasiado extensa, podéis mirar en el enlace que os he dejado de la RAE el apartado número 2 de «Usos con las conjunciones copulativas y disyuntivas», donde se indican las excepciones en las que se puede poner una coma antes de «y».

Punto y coma: aquí os dejo el enlace de la RAE para una lectura más profunda, pero os resumo:

  • Enumeraciones complejas donde cada elemento contiene comas: los elementos que se enumeran se separan por punto y coma para no confundirse con las comas ‘internas’. Ejemplo: Fulanito cogió la pintura; Menganita, la tabla; Eustaquio, los lienzos, y Pepa, el caballete.
  • Entre oraciones sintácticamente independientes pero con relación semántica. Ejemplo: Quiero que me dejes; me haces daño.
  • Ante conectores adversativos, concesivos o consecutivo, si las oraciones tienen una longitud media. Ejemplo: Fulanito sabía que no podía seguir mintiendo de esa manera; no obstante, no podía parar.

Esas tildes traicioneras: Aunque las reglas de acentuación nos son conocidas, hay casos que pueden plantearnos dudas:

  • Tildes diacríticas: Sin extenderme mucho, pues aquí tenéis una entrada bien apañada de la fundación Fundeu, os pongo las más controvertidas:
    • «Solo» nunca lleva tilde. La tilde diacrítica se usa para diferenciar palabras tónicas de átonas y, dado que solo, es siempre tónica, nunca lleva tilde. Además, aunque pensemos que pueden confundirse sus dos categorías gramaticales (adjetivo y adverbio), en realidad no es así y, para convenceros, os dejo este artículo de Javier Álvarez para Delcastellano.com.
    • Los pronombres demostrativos (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales) que funcionan como sujetos de la oración o CD y CI tampoco llevan tilde por una razón similar a la de «solo».
    • Por qué, porque, porqué y por que:
      • Por qué: para introducir una oración interrogativa de causa: (¿Por qué te vas?). Esta pregunta puede ir en estilo indirecto (dime por qué te vas).
      • Porque: para introducir la respuesta a la pregunta anterior con una oración explicativa: Me voy porque estoy cansada.
      • Porqué: es un sustantivo y, como tal, debe ir con su correspondiente determinante y pueden añadírsele lexemas de número: Dime el porqué de tu partida/No entiendo los porqués de tus mentiras.
      • Por que: preposición + nexo de una subordinada. Puede sustituirse por «por el/la/los/las cual/cuales». Ejemplo: La película por que fue nominada.

Las tildes en los tiempos verbales que tienen diptongos, triptongos o hiatos: A mí a veces se me olvidan las reglas de acentuación de estos casos, por lo que recurro al conjugador de la RAE. Cuando busquéis un verbo en el diccionario, encontraréis un botón que pone «Conjugar» y que también os servirá si tenéis dudas sobre algún tiempo verbal poco usado o irregular.

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Otras cosas a tener en cuenta

Seguro que me he dejado todavía alguna cosa en el tintero, pero conforme vaya acordándome o aprendiendo más reglas, iré actualizando esta entrada.

No obstante, sí quiero recordaros que tengáis en cuenta varios detalles de vuestro manuscrito:

  • Comprobad que los espacios entre palabras estén bien, que no le hayáis dado a la barra espaciadora más de la cuenta o que se os hayan pegado dos palabras.
  • Comprobad que todo está unificado. A veces, algún aspecto ortotipográfico no es oficial, por decirlo así, y todavía no hay una norma por la que podamos regirnos. En estos casos se toma una de las posibilidades y se mantiene durante todo el manuscrito. Por ejemplo, si decidís que las palabras impropias, coloquiales o los extranjerismos los vais a escribir con cursiva (o entre comillas), debéis mantener esa norma durante todo el texto.

Y, en esencia, estas son mis recomendaciones para una corrección ortotipográfica de vuestra novela.Si ya tenéis experiencia, seguro que esto ya os lo tenéis aprendido, pero si estáis empezando y todavía se os hace muy difícil todo esto de la corrección, espero que este post os anime con la tarea.

En la próxima entrada de esta sección, os hablaré de la corrección de estilo y contenido, donde me centraré sobre todo en aspectos gramáticos y léxicos, así como en otros aspectos a tener en cuenta para vuestro argumento.


Espero que os haya gustado la entrada y os sirva de ayuda. No dudéis en dejar un comentario con dudas, sugerencias y, por supuesto, correcciones.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Haydaramos.com

De por qué invertir en formación literaria

A veces cuando veía anuncios por las redes sociales de cursos de escritura de todo tipo, sentía una mezcla de envidia y curiosidad. Envidia porque casi nunca podía hacerlos por diversos motivos y curiosidad por saber si ese tipo de cursos de verdad valían la pena, pues había leído alguna experiencia decepcionante en algún blog y canal de Youtube. Pensaba: ‘¿me merece la pena gastarme todo ese dinero en un curso que a lo mejor no me va a enseñar nada nuevo?’. Si a eso le sumamos que, en general, la inmensa mayoría de los cursos a los que he asistido a lo largo de mi vida han dejado mucho que desear, solía inclinar la balanza a favor de no arriesgarme. Pero este año decidí probar suerte (año nuevo, vida nueva) y dar una oportunidad a uno de los pocos cursos literarios que he visto por mi ciudad.

A medio camino de acabar el taller de novela al que estoy ahora asistiendo, organizado por la Escuela Literaria Babilonia, me gustaría hablaros de mis primeras impresiones y reflexiones al respecto. Os comento: se trata de doce sesiones teórico-prácticas donde, a parte de ver las nociones básicas de una novela (estructura, personajes, narrador, etc.), leemos una novela corta por semana que ejemplifica el tema que hemos visto esa semana y, además, escribimos. Escribimos mucho y hacemos muchos ejercicios para poner en práctica lo que vamos aprendiendo. Es lo que más disfruto, el tener que ponerme a escribir, tanto en clase como luego ya en casa. Bueno, partiendo de la base de que me encanta escribir, no es nada extraño.

Gracias a este taller me he dado cuenta de varias cosas:

Hay que probar de todo

En estas seis primeras semanas todas las ‘mini’ tareas de escritura improvisada y las que hacíamos en casa no solo nos servían para practicar la teoría, sino que también suponían un reto. Nuestro profesor nos recomendaba siempre que para esas tareas probáramos cosas que nunca habíamos hecho: trabajar con un narrador diferente al usual, poner a nuestros personajes en situaciones absurdas, pensar alternativas a escenas que ya habíamos completado o relatar con la suficiente intriga en apenas unas líneas.

Crecer como escritores es precisamente ponernos a prueba en aspectos que no habíamos tocado antes. Salir de la zona de comfort para sorprendernos de lo que podemos hacer ante un papel en blanco.

Tres pares de ojos ven mejor que uno

Mis dos compañeras de taller y yo tenemos que trabajar en una novela corta (vamos, como un Trabajo Fin de Máster, pero literario) y cada semana vamos leyendo los progresos de las demás y comentándolos entre nosotras y junto al profesor. En este pequeño coloquio al principio de la clase, nos decimos lo que nos gusta, lo que no, lo que no nos cuadra, lo que se podría mejorar, etc.

Cuando terminé el borrador de ‘Nivel 10’, tres amigas hicieron las veces de lectoras beta y me fueron indicando de modo general lo que se podía mejorar o los fallos que habían descubierto en la trama. El problema es que fue un comentario general después de leer todo el manuscrito y era muy probable que se les pasaran muchas cosas por alto al final de toda la novela.

Sin embargo, este feedback semanal nos ayuda a todas a tener los comentarios más frescos y a corregir mucho más rápido nuestras historias antes de que luego sea demasiado tarde para darse cuenta de todos los fallos. Es una revisión mucho más exhaustiva y profunda que te da mucha perspectiva de tu obra y que hace que no te duermas en los laureles con el «ya revisaré al final».

Poder confiar en alguien que sabe más que tú

En muchos ámbitos de mi vida he sido muy autodidacta. Pero siempre echo de menos ir a clase y que me enseñen como es debido. Que me guíen y no sentirme que estoy dando palos de ciego. Con mi primera novela, todo recaía en mí y no conocía a nadie que tuviera la formación adecuada para indicarme el camino, que me dijera si los pasos que daba estaban bien encaminados o no, ni realizara la función de corrector/editor. El experimento no salió del todo mal para ser mi primera zambullida a la piscina, pero si hubiese tenido a esa persona para corregirme de manera profesional, sé que ‘Nivel 10’ habría salido muchísimo mejor.

En el taller, nuestro profesor también hace las veces de corrector editorial y me transmite una confianza y una tranquilidad inmensas el poder contar con alguien que le de una mirada ajena a la historia y sepa lo que haga. Aunque he ganado cierta experiencia corrigiendo ‘Nivel 10’, ahora mismo soy cinturón blanco en este mundo y sigo dando palos de ciego. Tener una persona experimentada también me ayuda a ver en qué cosas he de fijarme con más atención cuando escriba y revise. Y eso es un bien muy preciado para mí.

En definitiva…

Es la primera vez que acudo a un taller o curso de escritura porque, entre otros factores, si bien es relativamente fácil encontrar cursos, o se organizan en otra ciudad o son demasiado caros para mi situación actual. En Almería, por otra parte, no suelo encontrar muchos (por no decir ninguno) y este que estoy haciendo en estos momentos lo pude pillar a tiempo y a un precio bastante razonable.

Si podéis invertir vuestro tiempo y recursos en formación para escritores, mi experiencia me dice que merece mucho la pena hacer ese sacrificio. Quizá pensemos, como me pasaba a mí, que no tendremos tiempo, que tienen un precio algo caro para nosotros o que no vamos a aprender gran cosa, pero os aseguro que nada más lejos de la realidad. Por supuesto, lo aconsejable sería informaros primero sobre el susodicho curso/taller, preguntar a alumnos que hayan estado, investigar en foros y redes sociales, etc. Nadie duda que un médico deba estudiar y especializarse en alguna rama; en nuestro caso, pasa igual: si queremos ser buenos, hay que invertir y confiar en esa inversión.

 


Espero que os haya gustado la entrada de hoy y os anime a dar el paso si todavía estáis indecisos. Y no dudéis en comentar vuestra experiencia.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada extraída de Andreas Levers

Salir del armario (literario)

Cuando acabé Psicología y llegué orgullosa al trabajo, dije ‘¡Ya soy psicóloga!’. Mi jefa por aquel entonces rió, negó con la cabeza y me respondió ‘No, Fani, eres licenciada en Psicología’. Como seguramente se daría cuenta de mi cara de asombro, volvió a reír y me agarró el hombro como suele hacer cuando quiere decir ‘ya te darás cuenta’. Por aquella época no entendí a qué se refería, pero no me costó mucho darme cuenta de que tenía razón. Tenía un título, pero el epíteto ‘psicóloga’ me lo tendría que ganar con la práctica y el sufrimiento de la formación ‘a pelo’.

Algo parecido me pasa con la palabra ‘escritora’. Todavía me cuesta un triunfo hablar de mí como escritora (a pesar de que en mi página de Facebook lo indico, pero ese es ya otro tema). Sí, tengo una novela autopublicada en Amazon, pero aún desconozco cómo es el proceso de publicación de un libro en papel, desconozco cómo se organiza una presentación de una novela, ni qué se siente cuando se hace y estás tras una mesa hablando de tu historia y al otro lado hay gente escuchando. Tampoco sé qué es ir a una feria de libro como escritora, ni que alguien te pida que le firmes uno. Ni siquiera sé como es un contrato con una editorial tradicional o una empresa de autopublicación. Tan solo he colgado un archivo a una plataforma. Igual que si subo un vídeo a Youtube o una foto a Instagram. Es como el abismo de incertidumbre que aparece tras graduarse en la universidad. Incluso es parecido a sentirse un fraude.

Y decirlo a la gente de a pie, la que no está tan metida en el mundo de la literatura y la escritura, también cuesta una barbaridad. Sobre todo teniendo en cuenta lo que he dicho antes de sentirme un fraude. Además, se une el hecho de que, si no están en el meollo, no suelen entender qué es ser escritor y acabas viviendo escenas cuanto menos curiosas e, incluso, irritantes. Gabriellla Campbell ya subió una entrada en la que recopilaba anécdotas de personas que le decían a otras que eran escritores. Hasta ahora no me había pasado nada parecido, pero hace poco conocí a una chica que me pidió que yo le escribiera su historia y ya si eso le daba un pequeño porcentaje de beneficios. Me decía que ella era poco constante y en cuanto le dije que todo era ponerse, me soltó: ‘No, no, ya te lo dejo a ti’. La otra gran anécdota es la de que mi madre (que prácticamente odia los libros y, si por ella fuera, ya me los habría tirado a la basura), en cuanto se enteró de que había escrito un libro, una de las cosas que me dijo fue: ‘Escribe un libro sobre mi vida’.

Así que a veces me pregunto, ¿cómo voy a decir a la gente que soy escritora si 1) me siento un fraude y encima solo me valoras si a ti te interesa? Es un poco parecido a cuando descubres que eres lesbiana (aplíquese aquí el adjetivo correspondiente de las siglas LGTBI). A veces te sientes un fraude por no ser como la gente espera que seas o tiene una concepción totalmente errónea de ti por ello, una concepción que a ti te resulta enervante. Tu autoestima se anula un poco, porque ni tú misma sabes qué eres.

Cuando publiqué la novela en Amazon, al poco tiempo hice una visita a mi antiguo trabajo, para ver a mis antiguos usuarios y a mis compañeras, y le comenté a una de ellas y a mi jefa (ambas lesbianas) que me costaba más decir que soy escritora que salir del armario. Mi compañera se sorprendió, pero mi jefa (la misma del principio) lo entendió. Y es que, a veces, me da la impresión de que la gente entenderá mejor que me pueda gustar otra chica a que me guste escribir más que todas las cosas (bueno, la literatura y las mujeres están ahí, ahí en mi ranking de cosas favoritas 😉 ). Aquello de ‘mamá, quiero ser artista’, no siempre está bien visto en según qué contextos y no faltan los típicos comentarios de ‘estás flipada’, ‘busca un trabajo de verdad’, ‘los artistas sois unos vivalavida’, etc. Y desde luego que con esto no quiero transmitir la idea de que los artistas estamos más discriminados que la comunidad LGTBI, ya que hay más probabilidad de que me maten por decir que soy lesbiana que por decir que soy escritora. Es solo una comparación de mis sentimientos, en mi situación y en mi contexto, nada más. Y también una forma de intentar animarme a mí misma a no ocultar esa parte de mí por miedo a ese sentimiento del que os he hablado al principio.

Porque luego pienso: ‘Joder, me he tirado casi tres años escribiendo una novela, he ganado dos concursos en mi ciudad, he escrito varios relatos, llevo adelante otras tantas novelas, acudo a cursos y talleres, todos los días escribo y todos los días pienso en la escritura. Alguien que no fuera escritor no haría todo eso, no se entregaría en cuerpo y alma a la tarea de crear historias. Decir que soy escritora me cuesta mucho, pero es lo que soy y tengo que aprender a decirlo en voz alta y sin miedo.


Y hasta aquí la reflexión de hoy. Espero que os haya gustado.

Un saludo y que la literatura os acompañe


Imagen de portada extraída de Marcellapurnama.com

Se acerca el NaNoWriMo

Como muchos de vosotros sabréis, noviembre es el mes del National Novel Writing Month (mes nacional de escribir novelas), una iniciativa que surgió allá por 1999 en Estados Unidos para animar a los participantes a escribir una novela en un mes. El proyecto fue creciendo a lo largo de los años hasta convertirse en lo que es hoy todo un acontecimiento entre escritores de todo el mundo.

Desde luego que el NaNoWriMo tiene sus detractores, sobre todo aquellos que consideran que una novela necesita mucha más dedicación (creación de personajes, de universos, de tramas, etc) de la que pueda darse en solo treinta días, sin olvidarse de las revisiones y correcciones posteriores. Y razón no les falta; debería haber un NaNoPreMo y un NaNoReMo (mes de la preparación y revisión, respectivamente) para que el proceso fuera completo. Pero, obviando lo evidente, esa iniciativa puede ser el pequeño empujoncito que muchas veces necesitamos para ponernos a escribir de un vez. Mucha gente, sin embargo, se lo toma más bien como el mes para escribir el borrador que luego ya corregirán y cambiarán cuando la ocasión lo requiera.

Este año me he decidido a participar por primera vez (de hecho, me estoy inscribiendo mientras escribo esta entrada) porque como yo tengo un máster y varios cursos homologados de procrastinación, he querido forzarme a escribir con mucha más frecuencia de lo que lo hago. Soy consciente de que no voy a llegar a las 50000 palabras que componen la meta, pero me conformo con tener un buen ritmo a lo largo del mes.

Y, ¿cómo va esto del NaNoWriMo?

Pues es muy sencillo, tan solo os tenéis que meter en la página principal de NaNoWriMo y pinchar en la pestaña de ‘Sign in’, allí escribes tus datos, demuestras que no eres un robot y rellenas tu ficha personal, donde puedes poner tus hobbies, una pequeña descripción tuya y tu sitio web. Después, puedes empezar en la pestaña ‘Novels’ a añadir información de la novela (título, sinopsis y un fragmento de la misma) que vas a empezar a escribir. Eso sí, solo puedes crear una novela por edición, aunque si queréis hacer trampa, siempre podéis abrir otra cuenta en NaNoWriMo 😉

Como es la primera vez que participo, no sé cómo será el proceso de escritura, pero por lo que tengo entendido, hay una opción para el recuento automático de palabras en el que puedes subir tu documento para llevar la contabilización. Además, tienes la opción de subirlo encriptado, para evitar posibles plagios, pero en la página aseguran que el mismo archivo se sube y se borra nada más terminar el recuento, sin ningún tipo de lectura.

De momento, eso es todo lo que puedo decir del NaNoWriMo. Espero poder ir informándoos de los progresos, así como del funcionamiento de la comunidad de escritores participantes.

Y vosotros, ¿os animáis a entrar en el NaNoWriMo? En tal caso, podéis encontrarme allí con el nombre de ‘sikanazy’.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

 

Imagen de portada extraída de NaNoWriMo.org