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Literatura irlandesa

Irlanda a través de la literatura: Los clásicos (I)

Si alguien nos preguntase qué se nos viene a la cabeza al oír ‘Irlanda’, seguro que algunas de nuestras respuestas serían Guinness, rugby, whisky, celtas o color verde. Pero en Irlanda, aparte de todo eso, también hay literatura y muy interesante. En la isla esmeralda han nacido una gran cantidad de autores muy conocidos internacionalmente y otros que, si bien no son tan famosos en el resto del mundo, en el país son muy apreciados. En esta serie de entradas os hablaré de la literatura irlandesa, desde clásicos, hasta literatura contemporánea, autoras y todo lo que pueda caer en mis manos durante mi estancia en Dublín. Para comenzar esta nueva sección, haré un repaso de los clásicos, así que, sin demorarme más, os dejo con la primera parte de esta entrada.

Jonathan Swift (1667-1745)

Jonathan Swift

Swift nació en Dublín, aunque sus primeros años de vida los pasó en Inglaterra con su nodriza. A su vuelta a Irlanda, su madre se había ido y el joven Swift quedó bajo la tutela de su tío. Tras graduarse en el Trinity College, comenzó un máster, pero no pudo terminarlo pues el ambiente político en Irlanda le obligó a mudarse a Inglaterra. Allí trabajó como asistente de Sir William Temple hasta la muerte de este. Formó parte del círculo interno del partido Tory, cuyos miembros fueron perseguidos por traición a la muerte de la reina Ana Estuardo y el posterior ascenso de Jorge I. Antes de la caída en desgracia de los tories, Swift confiaba en conseguir un puesto en la iglesia de Inglaterra, pero sus discrepancias con la reina Ana se lo impidieron y tuvo que regresar a Irlanda en una especie de exilio forzado. De vuelta en su país natal, escribió la mayoría de sus obras más satíricas y críticas con el reino, entre las que se encuentra Los viajes de Gulliver (1726).

Busto de Jonathan Swift
Busto de Swift en la catedral de San Patricio, Dublín, de la que fue decano.

Swift escribió Los viajes de Gulliver como un cuento infantil para camuflar la dura crítica que hace en su novela a la sociedad inglesa y su gobierno. El libro se divide en cuatro expediciones que acaban en el naufragio de Lemuel Gulliver en cuatro lugares: en Lilliput, Brobdingnag, Laputa (y diferentes ciudades cercanas) y la tierra de los Houyhnhnms. Sin duda, es el país de Lilliput el más conocido y seguro que se os viene a la cabeza a Gulliver atado en el suelo y rodeado de pequeños liliputienses. Lo que tienen estos viajes en común es que Gulliver es rescatado, es tomado por un ser extraño, se le trata con amabilidad al ver que no presenta un especial peligro, aprende la lengua y las costumbres autóctonas, habla de su Inglaterra natal, luego la actitud amable cambia y Gulliver se ve obligado a escapar.

Gulliver en Laputa
Gulliver avistando la isla de Laputa

En cada país aprende algo nuevo y vive experiencias desagradables que le hacen ir desencantándose poco a poco con el ser humano: unas leyes estrictas y exageradas en Lilliput (le condenan por apagar un gran fuego orinando); la forma en la que le tratan como una mascota de circo en Brobdingnag, donde además el Rey se muestra muy crítico con la sociedad inglesa y europea; el conocimiento poco práctico de la ciencia y las matemáticas de los habitantes de Laputa; y el más desolador de sus viajes, a la tierra de los Houynhnhms, una raza de caballos parlantes que Gulliver admira, en contraste con los Yahoo, unas criaturas de gran parecido a los humanos y que son considerados seres inferiores. Es a partir de este último viaje que Gulliver empieza a ver a todos los humanos como Yahoos y decide recluirse del mundo a su regreso a Inglaterra. También es interesante leer cómo Gulliver experimenta situaciones opuestas en cada país, lo que le lleva a ver con diferente perspectiva los países que ha visitado anteriormente; por ejemplo, cuando él es el gigante en Lilliput, pero luego es una criatura pequeña en Brobdingnag, o cuando es un intelectual en Laputa, pero es considerado un Yahoo ‘avanzado’ por los Houynhnhms.

Gulliver y los Houyhnhnms
Gullier hablando con un Houyhnhnm

Esta novela es, además, todo un despliegue de imaginación que creo que en la época sería toda una novedad y, además de poder considerarse una novela “infantil”, tiene muchos elementos de fantasía y ciencia ficción.

Bram Stoker (1847-1912)

Bram Stoker

Quizá sea este uno de los escritores más famosos de toda esta lista, ya que su novela Drácula es mundialmente conocida. Como ya hablé de ella en mi Wrap up del 2017, voy a centrarme más en su biografía y en curiosidades y anécdotas sobre su vida y obra.

Abraham Stoker, Bram para los amigos, nació en Clontarf, al norte de Dublín (una zona de gran relevancia histórica al ser el escenario de la batalla en la que los irlandeses vencieron a los vikingos y, a partir de la cual, el poder de estos últimos en la isla empezó a disminuir). De pequeño sufrió una enfermedad que lo mantuvo en cama hasta lo siete años, lo que favoreció que diera rienda suelta a su imaginación. Tras recuperarse de su enfermedad, tuvo una salud más fuerte y pudo completar sus estudios y entrar en el Trinity College. Trabajó en el registro del tribunal de delitos menores, situado en el Castillo de Dublín, y también como crítico de teatro para el periódico Dubling Evening Mail, cuyo propietario era Joseph Sheridan Le Fanu, escritor de novela gótica y de los primeros en escribir novela sobre vampiros.

Casa de Bram Stoker
Residencia de Bram Stoker en Kildare Street

Stoker se casó con Florence Balcombe, cuyo antiguo pretendiente fue Oscar Wilde, amigo también de Bram. Se sospecha incluso que Bram era gay y había estado enamorado de Wilde, aunque de momento no hay nada confirmado, pero desde luego que anecdótico sí que es.

Bram también vivió en Londres, donde trabajó como manager del actor de teatro Henry Irving, de quien se hizo amigo tras una reseña para el Dublin Evening Mail. También se sospecha que Bram estaba enamorado de Irving y este es considerado una de las inspiraciones para su novela Drácula.

Si seguimos con las posibles fuentes de inspiración para este clásico, algunas de las que se barajan son la necesidad de transfusiones de sangre durante la enfermedad de su infancia, así como las criptas de la iglesia de St. Michan.

Momias de St Michan
Momias en la cripta de la Iglesia de St. Michan

Yo he oído dos versiones sobre la influencia de esta iglesia en su novela: desde una simple visita que realizó Stoker a las iglesia, donde, debido a las condiciones ambientales de la cripta, se conservan varias momias con más de cuatrocientos años de antigüedad. La otra versión es que los padres de Bram tenían antepasados enterrados en esta iglesia y él acudía allí a visitarlos, viendo por tanto las momias con bastante frecuencia. Sea cual sea la verdadera razón, las momias en sí son bastante impresionantes y no cabe duda de que algo, aunque sea un poquito, inspiraría a nuestro Bram.

Stoker murió en 1912 y sus cenicas descansan en el Crematorio de Golders Green, en Londres.

Oscar Wilde (1854-1900)

Oscar Wilde

Oscar Wilde es uno de los escritores más conocidos en el mundo, de eso no hay duda, bien sea por sus obras de teatro, por su famosa novela El retrato de Dorian Gray, o por sus frases célebres que han acabado en muchos sobres de azúcar. Este autor nació en Dublín en el año 1854, hijo de William y Jane Wilde, una poetisa nacionalista, que además se encargó de recopilar muchos cuentos populares irlandeses. Hasta los nueve años de edad fue educado en casa, donde aprendió francés y alemán; años más tarde, estudió en el Trinity College de Dublín y fue allí donde se interesó por la literatura griega. También estudió en el Magdalene College de Oxford y, tras un regreso breve a Dublín, volvió a mudarse a Inglaterra, donde se casó con Constance Lloyd. En 1891 Wilde conoció a Lord Alfred Douglas, el que se convertiría en su amante hasta que el padre de este último acusara a Oscar de sodomía. Este suceso llevó a Wilde a denunciar al padre de Douglas por injurias y calumnias, tras lo cual, el padre solo podía librarse de la condena si demostraba que sus acusaciones eran ciertas. Como ya sabréis, el padre de Douglas, el marqués de Queensberry, pudo probar que Wilde mantenía relaciones homosexuales y el escritor tuvo que hacerse cargo de los gastos del juicio, lo que provocó su bancarrota. Tras su paso por varias prisiones, acabó en la cárcel de Reading hasta que salió en 1897 y se exilió a Francia, donde murió tres años más tarde.

Casa de Oscar Wilde
Casa de Wilde en Merrion Square.

Sus obras más conocidas son El retrato de Dorian Gray, de la que ya hablé en esta entradaEl fantasma de Canterville, una novela corta (o relato corto extenso) que cuenta con su característico humor cínico; algunos cuentos, como La princesa y el enano, que, si habéis visto la película Tesis, de Alejandro Amenábar, recordaréis por esta escena:

Y, por supuesto, Oscar Wilde es conocido por sus obras de teatro, de las cuales destacan La importancia de llamarse Ernesto, Un marido ideal, El abanico de la señora Windermere o Salomé. La mayoría de sus obras de teatro se caracterizan por ser enredos que se acaban resolviendo de manera cómica y por estar cargadas de ese humor cínico y aparentemente superficial típico de Wilde. Este estilo puede interpretarse como un reflejo de la vida acomodada y llena de lujos del autor o una exageración y ridiculización de esa sociedad, pues no faltan en sus obras esas frases lapidarias que parecen ser solo juegos ingeniosos de palabras, pero que también esconden cierta acidez.

Estatua de Oscar Wilde
Estatua de Wilde en el parque de Merrion Square.

Otra obra que quiero destacar es De Profundis, la extensa carta que le escribió Oscar a Lord Alfred Douglas mientras estaba en la prisión de Reading. Una de las sensaciones que me transmitió a mi esta carta es la de realismo y crudeza. El hecho de caer en la cuenta de que no se trata de ficción sino de un hombre caído en desgracia abriéndose en canal y desahogándose a su examante le da todavía más fuerza. Gracias a esta carta conocemos el punto de vista de Wilde, cuya confianza ciega e ingenuidad en relación a Douglas le llevaron a la ruina. Desde luego que impresiona bastante leer la desesperación de Wilde en esta carta.

Patrick Kavanagh (1904-1967)

Patrick Kavanagh

Patrick Kavanagh nació y se crió en la Irlanda rural. Dejó el colegio a los trece años y pasó a ser aprendiz de zapatero con su padre, a quien también ayudaba en la granja. Publicó por primera vez en periódicos y fue gracias a esas publicaciones que conoció a George William Russel, el que sería su mentor literario. Fue principalmente poeta, aunque también escribió novela y trabajó como periodista y crítico de cine. Tuvo problemas con la bebida, pero fue un cáncer de pulmón lo que cambió su perspectiva de la vida y de su obra en sus últimos años. Durante la representación teatral de la adaptación de su novela Tarry Flynn (1948) enfermó y murió días más tarde.

Estatua de Patrick Kavanagh
Estatua de Kavanagh en el paseo del Grand Canal

Tarry Flynn es la historia de Tarry, un granjero que vive con su familia y que en sus ratos libres escribe poesía, intenta conquistar mujeres y se mete en líos con los vecinos. Se trata de una obra con gran inspiración autobiográfica en la que la vida rural irlandesa queda reflejada muy fielmente. A Kavanagh no le gustaba el ambiente ignorante que apreciaba en el entorno rural por lo que no quería que su obra lo exaltara como otras. Sin embargo, su prosa rezuma belleza cada vez que se describe la casa y el campo donde vive Flynn, y es que la habilidad poética de Kavanagh se hacen evidentes en esta novela.

 


Hasta aquí esta primera parte de clásicos irlandeses. ¿Los conocíais? ¿Sabéis de alguien más que deba estar en esta lista? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

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Ann Leckie

Mis escritoras: Ann Leckie

A finales del año pasado, y un poco por casualidad, cayó en mis manos Ancillary Justice y gracias a esta novela, Ann Leckie se ha convertido en uno de mis grandes descubrimientos literarios.

Vida

Ann nació en Toledo, Ohio, en 1966. Empezó a escribir cuando era adolescente, pero sus escritos no llegaron a ser publicados. Fue tras dar a luz a sus hijos cuando empezó a concebir la premisa de lo que más tarde sería su primera novela, Justicia auxiliar (2013). De hecho, su primer borrador lo escribió para un NaNoWriMo, aunque no lo desarrolló hasta el 2005, después de atender a un taller de escritura. Casi siete años más tarde, salió a la luz la primera entrega de la Trilogía del Radch.

Obra

Justicia Auxiliar

La Trilogía del Radch comienza con la novela Justicia auxiliar (ganadora de los premios Hugo, Nebula, Arthur C. Clarke, Locus y BSFA, entre otros) en la que conocemos a Breq, la única auxiliar superviviente de la nave Justicia de Toren. Las auxiliares son cuerpos humanos modificados para ser IAs pertenecientes a la nave, que es, digamos, el núcleo principal de esa mente colmena. Estas naves, clasificadas por su tamaño en Misericorida, Espada y Justicia, tienen varios oficiales y capitanes, que a su vez, tienen a su cargo un grupo de auxiliares. Y todas estas naves están al servicio de la emperadora del Radch, Anaander Mianaai, que lleva al frente de todo el imperio durante tres mil años y sigue teniendo intenciones expansionistas. Una de las primeras cosas que sabemos de Breq es que quiere vengarse de la emperadora por haber destruido la nave a la que pertenecía.

Justicia auxiliar me parece una de las novelas más originales que he leído en bastante tiempo, por muchísimos motivos: una narradora que es una IA, con una motivación muy clara; flashbacks que nos ayudan a adentrarnos en el mundo desde diferentes perspectivas (Breq como parte de Justicia de Toren y como única auxiliar superviviente); una relación IA-teniente humana cargada de lealtad y cariño; personajes carismáticos; un sistema de jerarquía muy completo (y complejo, hasta que le pillas el truco); una sociedad que no presta atención al género, lo que se refleja en el lenguaje (se usa el femenino como género neutro en la lengua radchaai, aunque en otras lenguas extranjeras, sí se hace distinción de género, lo que pone en más de un aprieto lingüístico a las no nativas); un tratado con una raza alienígena; viajes espaciales; acción…

Breq
Breq rescatando a Seivarden. Maravillosa ilustración de Lauren Saint-Onge

Con Espada auxiliar, la historia se centra un poco más en tramas políticas y sociales dentro del escenario donde tiene lugar la mayor parte de la trama. Tiene un ritmo más lento, aunque remonta al final; además, incluyen personajes de otras razas y otras especies, lo que nos da una visión del worldbuilding tan amplio que ha creado Leckie.

Misericordia auxiliar es, quizá, la que menos me ha gustado de la trilogía. Quizá la forma de concluir la saga me dejó con ganas de un poco más (no quiero especificar para no hacer spoilers), pues tenía unas expectativas de cómo podría acabar la historia, pero, por otra parte, deja posibilidades abiertas para futuras novelas que puedan explorar más este universo que ha creado Leckie. Esta entrega contiene un poco más de humor y, si bien la primera entrega era más introductoria y emocional, y la segunda más política y social, esta es más filosófica y especista, ya que uno de los temas que se plantean es si las naves deberían gobernarse a sí mismas y qué hace a un ser ‘significativo’ (no sé exactamente qué termino utilizarán en la traducción) para considerar que puede estar protegido por el tratado entre el Radch y la raza alienígena Presger.

Leckie tiene un estilo narrativo que llama la atención por la precisión de sus descripciones y por su habilidad para transportarnos a sus naves, a sus planetas y a sus estaciones con una facilidad pasmosa, como si la trama transcurriera en la calle de al lado. Al principio, si no sabes de qué va la historia, puedes liarte un poco, pero en cuanto ya te asientas, todo fluye con mucha naturalidad y en seguida sientes que todo en su mundo es factible. Cuando terminé la saga, tenía la sensación de haberme despedido de mi hogar de toda la vida, tan inmersa estaba en su mundo. Sin duda, un logro por el que quitarse el sombrero ante Leckie.

En septiembre de 2017, salió a la venta Provenance, otra novela ambientada en el mismo universo que la Trilogía del Radch. De momento no la he leído, pero la he visto en la biblioteca de mi barrio, así que este año caerá.

Provenance, de Ann Leckie

 


 

Hasta aquí mi repaso a la obra de Ann Leckie. Y vosotros, ¿la habéis leído? ¿Os gusta? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía Riverfront Times.

Wrap up 2017

Wrap up de 2017

Ya estamos en plena época navideña y, como es costumbre, toca hacer repaso de mis lecturas favoritas de este 2017. Siempre es difícil elegir y, me duele mucho dejar algunas fuera, pero tampoco quiero hacer una lista interminable y que me mandéis a freír espárragos. Aquí os dejo mis libros favoritos de este año; no están ordenados por preferencia, sino por orden de lectura.

1. Crónica del asesino de reyes – Patrick Rothfuss

Crónica del asesino de reyes

Este año me he adentrado en la saga del Asesino de Reyes, del señor Rothfuss, y la verdad es que me ha dejado maravillada por varios motivos: por la delicadeza de la narración; por sus personajes, tan bien construidos que realmente te producen cariño o rabia (a mí, por ejemplo, a veces me dan ganas de abofetear a Kvothe, mientras que Elodin me parece de los mejores); por la importancia que le da a la música y cómo la describe, casi como un personaje más; porque a lo largo de las dos primeras entregas (aún me queda por leer La música del silencio) he tenido en la cabeza mi propia imagen, tan interiorizada, de los diferentes lugares de Los Cuatro Confines de la Civilización que aparecen en la historia y cada vez que abría el libro era como volver a casa tras un largo día fuera. Y, sobre todo, por las teorías. Crónicas del asesino de reyes es una historia con tantísimas subtramas tan bien hiladas y entrelazadas, que cada pequeño detalle, por sencillo que parezca, puede esconder una clave muy importante para más adelante, y eso es algo que me encanta cuando leo una saga, el poder ir montando mi propio puzzle y comprobar si encaja o no con la realidad.

En fin, que habrá que esperar a la última entrega y este señor parece tomárselo con tranquilidad. Lo mismo hasta la serie llega antes que el propio libro, quién sabe.

2. The Handmaid’s Tale – Margaret Atwood

The Handmaid's Tale

Sin duda alguna, este ha sido uno de los libros del año, pese a haberse publicado en 1985, debido a la adaptación que ha hecho Hulu para televisión. Esta es una de las razones por las que me decidí a leerlo; la otra, porque quería regalarle a una amiga un libro que se centrara en el feminismo o tocara el tema y en muchas listas de recomendaciones aparecía El cuanto de la criada. Además, después de que Samira Wiley dejara Orange is the New Black, se anunció que había fichado para esta adaptación junto a Elisabeth Moss (aunque yo prefiero deletrearlo ‘Boss’), así que la decisión estaba más que tomada.

El cuento de la criada
Elisabeth Moss como Offred

El cuanto de la criada narra, en primera persona, la historia de Offred (Defred en la traducción española), una mujer que, tras la instauración de una asfixiante teocracia, es obligada a ser una Criada: una mujer cuyo único valor y propósito en esa sociedad es el de reproducir y dar hijos a las esposas infértiles de los hombres más poderosos de Gilead. Las mujeres que no pueden tener hijos, pero son aptas para otros trabajos domésticos se convierten en Marthas, mientras que las que imparten este nuevo adiestramiento a las futuras Criadas son conocidas como Tías. Tras los ojos de Offred vivimos esa vida asfixiante y claustofóbica que roba a las mujeres, antes libres, de sus derechos y de su dignidad. La novela va alternando presente y pasado mediante los recuerdos de Offred, que se mezclan en la trama sin previo aviso, valiéndose de un monólogo interior muy potente que te mete en la piel de la protagonista y te hace sentir esa imperturbabilidad de la vida diaria de una Criada, ese pasar de las horas en una jaula sin barrotes.

No quiero entretenerme mucho en esta entrada con El cuento de la criada, porque quiero preparar una sobre Margaret Atwood para la sección de Mis escritoras.

3. Lo nuestro es de otro planeta – Emma Mars

Lo nuestro es de otro planeta

A Emma Mars la conocí un poco de casualidad, en redes sociales, al descubrir su blog personal y que era co-fundadora de la página Hay Una Lesbiana En Mi Sopa (HULEMS). Vi que tenía varias novelas y, después leí la reseña de Miriam en A Librería y decidí leer esta novela. Cuando eres lesbiana y estás tan acostumbrada a leer historias de amor heteronormativas, coger una novela con un romance entre mujeres sienta muy bien. Y si a esta chick-lit le añadimos un toque cifi, el resultado es muy interesante. Lo nuestro es de otro planeta nos narra la historia de Diana, una chica normal y corriente que conoce a una insólita y algo excéntrica chica llamada Ada, de la que poco a poco irá descubriendo su gran secreto, tan insólito como ella misma. Esta novela es una lectura ligera que te deja una sonrisa en la boca y ganas de soñar y de amar.

4. Frankenstein – Marry Shelley

Frankenstein

De Frankenstein ya hablé hace un tiempo en esta entrada dedicada a Mary Shelley. Podéis ir directamente al post para leer mi reseña-análisis de la obra. Lo único que añadiré es que, como suele pasar con muchos clásicos cuyas tramas son ampliamente conocidas, al leer la novela, me di cuenta de unas cuantas diferencias; no obstante, la versión que yo conocía de antemano no distaba mucho de la que leí en la novela. El caso contrario os lo cuento ahora en el siguiente punto.

5. Drácula – Bram Stoker

En efecto, la versión que la gran mayoría conoce del vampiro más famoso del mundo no tiene nada que ver con la que se narra en la novela. Antes de leer Drácula, en mi mente tenía la imagen del apuesto conde enamorado de Mina a través de los tiempos.

Gary Oldman, Jonathan Rhys Meyers y Christian Camargo en diferentes adaptaciones de ‘Drácula’

Mi sorpresa fue tal cuando en la novela de Stoker no vi nada de eso. Todo lo contrario: el conde Drácula es un ser sanguinario, cruel y egoísta, nada apuesto y, desde luego el único interés que tiene por Mina o Lucy es el de servirse de ellas para mantenerse con vida.

Drácula

Drácula tiene, al igual que Frankestein, todos los componentes que se puede esperar de la novela gótica que se nos van desvelando por medio de los diarios y cartas de los protagonistas: sucesos paranormales sin explicación, un ambiente oscuro y de misterio muy estrechamente relacionado con los muertos, las dos casas del conde son también parte importante del ambiente tenebroso que consigue inspirarnos este clásico. Hablaré de Drácula en una futura entrada, cuando os hable sobre la literatura irlandesa. De momento, lo que más quiero destacar es lo extraordinaria que es la tensión que logra Stoker en su novela gracias al uso de distintos puntos de vista que hacen que nos metamos en la piel de personajes que no saben qué está pasando y no tienen más remedio que hacer frente a todos esos sucesos sobrenaturales para entender todo lo que rodea al conde Drácula.

6. La caja de Bernit – Pablo Ferradas

La caja de Bernit

Siempre veía La caja de Bernit por redes sociales y la tenía en mi lista de pendientes hasta que, durante la #SemanaAutopublicados, Carmelo Beltrán sorteó un ejemplar firmado por Pablo y me tocó a mí. Ya tenía la excusa perfecta para ponerme al fin con esta historia y me encantó volver a sentirme como una renacuaja mientras leía las aventuras de los hermanos Hojaestrella, Balpo y los hermanos Verdín y Verderón. Conforme avanza la novela, nos damos cuenta de que es casi una historia dentro de otra historia, pero en la que nunca llegas a despistarte ni perderte y que, con ciertos toques narnianos, nos lanza a la aventura y a la acción sin descanso con un ritmo adecuado para que tampoco sea demasiado abrumadora. Contamos con personajes tan variopintos y memorables como Pequeño, un juglar muy especial que además tiene la capacidad de convertir un cuento en una realidad. Muy recomendable si os gusta la fantasía juvenil.

7. Nada – Carmen Laforet

Carmen Laforet

De Nada también hablé en mi última entrada de Turismo Literario, así que no me entretendré demasiado. Para quienes os guste la novela intimista, de corte tremendista y para quienes queráis conocer las obras de la posguerra española, Nada os va a dejar un buen sabor de boca (a pesar de la amargura de la historia).

8. Elisa frente al mar – Clara Asunción García

Elisa frente al mar

Lo primero que leí de Clara Asunción García fue un relato suyo en la antología Cada día me gustas máseditada por HULEMS, y me gustó mucho su estilo y la gracia y familiaridad con la que narraba algo tan complejo como un flechazo, así que me hice con Elisa frente al mar y comprobé que no era casualidad ni suerte, y que Clara tiene un estilo muy particular y muy sensible de hablar del amor. Como ya he comentado con Lo nuestro es de otro planeta, cuando estás tan saturada de romances heteronormativos y cae en tus manos uno entre dos mujeres, te das cuenta de la necesidad que tenemos de estas historias, y con esta novela, Clara remueve muchas de las heridas pasadas que compartimos la gran mayoría de las lesbianas (y del resto de la comunidad LGBT+) y con sus palabras las convierte en arte. De una manera que me recuerda un poco a Las olas de Virginia Woolf, mediante la alternancia del presente (con una escena que se alarga durante toda la obra y cuyo fondo es el mar en continuo movimiento) y el pasado (que recorre varios momentos clave de la vida de las protagonistas) vamos conociendo quién es Elisa, quién es Nuria y quién es Valeria.

9. Aprendiz de asesino – Robin Hobb

Aprendiz de asesino

Había visto el nombre de Robin Hobb en muchos sitios, pero nunca me había parado a investigar de quién se trataba. Hobb es una de las autoras más importantes del género de la fantasía y la Trilogía del Vatídico es una de sus sagas más conocidas. En Aprendiz de asesino, la primera entrega, conocemos a Traspié, el hijo bastardo de Hidalgo, que acaba bajo el cuidado de Burrich, el caballerizo de su padre, y cuyo abuelo, el rey Artimañas, decide entrenarle como asesino de la corte. Esta novela tiene los ingredientes justos y muy bien elaborados para ser una gran saga: una trama compleja que se va desenredando conforme avanza; conflictos políticos muy bien llevados en los que no sabes en quien confiar; un sistema de magia (la Habilidad y la Maña) muy interesante del que vamos descubriendo cosas, pero siempre con la sensación de que hay mucho más que no hemos visto; muy buenos personajes, entre ellos, Traspié, un protagonista que no me cae mal, como me pasa a veces con otras novelas. Sientes su soledad de forma genuina sin que te deje ese regusto a victimismo que me sucede con otros protagonistas. Los secundarios están muy bien perfilados y con una personalidad muy bien delimitada, con sus claros y sus oscuros. Me encanta el Bufón, probablemente es mi personaje favorito junto a Traspié y Veraz. Burrich es también un gran personaje, con su inevitable conflicto entre sus creencias y su afecto por Traspié.
Y la manera de narrar de Hobb me ha parecido sencillamente maravillosa; como un cuadro impresionista en el que parece que da pinceladas de su mundo y estas se aprecian mejor al contemplar la totalidad, creando una sensación de nitidez y a la vez cierta ambigüedad que permiten dejarte con esa tensión y esa sensación de ‘quiero más’.

10. Ancillary Justice y Ancillar Sword – Ann Leckie

Ancillary Justice

Esta saga (ganadora de varios premios, entre ellos el Hugo, el Nebula y el Arthur C. Clarke) la había visto en algún blog de ciencia ficción, pero aún no había pasado la línea entre el ‘parece interesante’ y el ‘quiero leerla’; de hecho, cayó en mis manos de forma un poco fortuita, cuando estaba en la biblioteca buscando otro libro (la continuación de Aprendiz de asesino, si no recuerdo mal) y, al comprobar que no lo tenían, vi que estaba esta saga completa. Y la verdad es que me sorprendió mucho y para bien. La primera novela, Ancillary Justice, nos narra la historia de Breq, una exsoldado en busca de justicia de la que descubrimos que, en realidad, se trata de una auxiliar (IAs en cuerpos humanos que pertenecen a una nave y funcionan como un solo cuerpo) superviviente de la nave radchaai Justicia de Toren (lo cual es paradójico que la protagonista, además, esté buscando justicia). No quiero dar muchos detalles de la trama, porque, para mí, el encanto principal de esta novela fue ir descubriendo todos los entresijos y todo el worldbuilding que ha creado Ann Leckie, pero sí os diré que en la primera entrega, nos adentramos en dos tramas temporales y que el concepto de las auxiliares y las IAs de las naves que trabajan como un solo cuerpo y una sola conciencia me parece todo un acierto y uno de los aspectos más originales de la saga. Como puntos fuertes de las dos primeras entregas que he leído, os diré que Ancillary Justice (Justicia auxiliar, en español) cuenta con la novedad de este mundo, el buen ritmo de la acción que le da el tener dos tramas temporales, una ambientación muy bien conseguida, y una tensión bien llevada al ir desvelando en su justo momento los detalles de la trama relevantes, incluso dando pistas suficientes para que pienses ‘¿y si realmente está pasando otra cosa?’ sin que luego te sientas engañada al ver lo que realmente sucede. En cuanto a Ancillary Sword (Espada auxiliar, en español), la segunda entrega, el ritmo es más pausado y la trama se centra más en la psicología de los personajes, sobre todo de Breq, y enredos políticos, además de plantar las semillas de lo que seguramente sea la trama de la última novela. En definitiva, un gran descubrimiento esta saga de Ann Leckie.

 


 

Hasta aquí el repaso de mis lecturas favoritas del 2017. ¿Habéis leído estas novelas?¿Cuáles han sido vuestras lecturas favoritas de este año? No dudéis en dejar vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada por Les Chatfield

Turismo LIterario Barcelona

Turismo literario: Barcelona

Quizás os preguntéis por qué, si estoy viviendo en Dublín, esta entrega de Turismo Literario no la dedico a la literatura irlandesa. Pues, precisamente, porque quiero empaparme bien de lo que se cuece por aquí y traeros durante este próximo año una serie de entradas relacionadas solo con la literatura en Irlanda. Así que, no os preocupéis, os haré ruta turística por mi nueva casa. Mientras tanto, os quiero llevar esta semana a la ciudad condal. ¿Preparados para el viaje? ¡Allá vamos!

Terenci Moix

Terenci Moix

Nacido en 1942 con el nombre de Ramón Moix Meseguer, Moix fue un apasionado del cine y la literatura, lo que le llevó a ser autodidacta. Publicó sus dos primeras novelas (de las que hablaré a continuación) bajo el pseudónimo de Ray Sorel y empezó a firmar como Terenci Moix con la obra La torre de los vicios capitales (1968). No obstante, fue años más tarde con la novela No digas que fue un sueño (1986) con la que obtuvo un mayor reconocimiento del público y con la que ganó el Premio Planeta. Terenci fue abiertamente homosexual y en sus novelas se reflejan muchos temas autobiográficos, como la sexualidad, la crítica al franquismo o el amor por el arte y el cine.

Terenci Moix

Moix escribió Besaré tu cadáver y Han matado  una rubia (ambas publicadas en un solo tomo por la editorial Planeta) cuando tenía entre veintiún y veintidós años y son dos novelas negras en las que un halo de misterio impregna la trama y cierto cinismo que me recuerda en algunas ocasiones a Oscar Wilde. Aunque no tan esnob como el escritor irlandés (este elitismo lo vemos más adelante en su carrera), en estas dos novelas (así como en otras suyas) resalta el ambiente de la alta sociedad y el prestigio que se reflejan también en la forma de narrar algunas escenas, delicada y elegante (sobre todo las escenas introductorias de ambas novelas, pero especialmente la de Besaré tu cadáver).

Olas sobre una roca desierta (1969) es la historia de Oliveri, un chico que no encaja en su mundo, ni en su ciudad ni en su época y que, a la muerte de su madre, usa su herencia para recorrer Europa. A través de cartas que le manda a un amigo, descubrimos las reflexiones de Oliveri: en cada lugar encuentra una parte de sí mismo, se cuestiona la vida, descubre el arte, ese arte que siempre le había llamado tanto pero que no había tenido la posibilidad de sentir, etc. Una novela más existencialista en comparación a las dos de las que he hablado antes, pero con la que, dependiendo de la situación vital en la que nos encontremos, podemos sentirnos muy identificados.

Terenci Moix

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza nació en 1943, hijo de un fiscal y una ama de casa. De pequeño estudió en varios colegios religiosos y, ya de mayor, se licenció en Derecho en Barcelona y estudió Sociología en Londres. Tras trabajar como abogado, acabó mudándose a Nueva York, donde ejerció como traductor para la ONU. Allí escribió la que es una de sus obras más conocidas, y en algunas ciudades es lectura obligatoria para la selectividad, La verdad sobre el caso Savolta (1975). En mi caso, fue una de las lecturas que no tuvimos tiempo de analizar, así que os hablaré de El misterio de la cripta embrujada (1978).

Eduardo Mendoza

Esta novela me sorprendió por su humor. Tras la desaparición de una niña en un internado en Barcelona, el comisario encargado del caso decide pedir ayuda a un antiguo criminal que está recluido en un manicomio a cambio de concederle la libertad si resuelve el misterio.  No conocía el estilo de Mendoza y me esperaba una típica novela policíaca, pero me encontré con eso y algo más. Un improvisado detective al que me parecía imposible tomar en serio, pero que de vez en cuando me arrancaba alguna que otra carcajada. Y no digo que no se pueda tomar en serio en el mal sentido de la expresión, sino al contrario: es un personaje construido a la perfección para que el resto no lo crea (a veces incluso hasta yo tenía mis dudas con lo que decía) y para reír con él gracias a su forma de afrontar esta falta de credibilidad y de inventarse personalidades para ir resolviendo el caso. No soy muy fan de las novelas policíacas y de detectives, pero desde luego que, llevado con humor, todo es más fácil.

Carmen Laforet

Carmen Laforet

Laforet nació en 1921, hija de un arquitecto y una profesora. Con dos años de edad, su familia se mudó a Gran Canaria y, tras morir su madre y cumplir la mayoría de edad, Carmen regresó a Barcelona para estudiar Filosofía y, tres años más tarde, Derecho en Madrid. Se casó con el periodista Manuel Cerezales, con quien tuvo cinco hijos, y después se separó de él en 1970, una época en que los divorcios todavía eran mal vistos, lo que la dejó en una situación complicada. En sus últimos años se alejó de la vida pública debido a la enfermedad de Alzheimer, hasta que falleció en 2004.

Carmen Laforet

Laforet publicó Nada en 1944 y un año más tarde ganó la primera entrega del Premio Nadal, Sin duda, hay un paralelismo entre Andrea, la protagonista, y la propia Carmen. Vemos semejanzas tales como la casa situada en la calle Aribau o su partida y regreso a dicha casa tras la muerte de su madre. Andrea regresa a casa de sus tíos en la calle Aribau cuando tiene que empezar la universidad y se encuentra allí con un ambiente hostil, asfixiante y lleno de personas con personalidades fuertes y arrolladoras. Andrea aprende a vivir con la presión de los problemas económicos y con la figura de su tío Román, a quien tiene cierto cariño, con su tío Juan, un maltratador irascible, y su mujer Gloria, su tía Angustias y su abuela, que a veces parece vivir en una burbuja en la que sus hijos siguen siendo unos ángeles. Entre todo ese caos, Andrea conoce a Ena, una amiga de la universidad, gracias a la cual aprende lo que es la amistad y consigue abrir las puertas de otro mundo.

Al principio me costó entrar emocionalmente en la novela, pero luego no pude evitar que me afectaran todas las penurias y problemas que tenía Andrea ni sentir esa cárcel que era su casa de Aribau. Los pasajes con Ena, fuera de su hogar, eran mucho más livianos, más alegres, pero luego tenía que volver junto a Andrea a la opresión y al agobio de su casa. Sin destripar mucho el final, agridulce en parte, hacía mucho que no se me salían las lágrimas con un libro. Y eso siempre es de agradecer.

 


 

Hasta aquí mi repaso por la literatura barcelonesa. ¿Habíais leído estas obras? ¿Qué otras me recomendáis? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de TRAVELKR

Ursula K. Le Guin

Mis escritoras: Ursula K. Le Guin

El nombre de Ursula K. Le Guin apareció en mi vida este año gracias sobre todo al canal de Magrat Ajostiernos. Luego empecé a ver el nombre de la autora repetido en muchos sitios y pensé que, si así era, entonces tenía que darle una oportunidad.

Su vida

Ursula Kroeber nació en 1929 en Berkeley, California. Hija de un antropólogo y una escritora, creció en un ambiente intelectual y sus padres se preocuparon de que tanto ella como sus hermanos adquirieran la afición por leer. Ursula pronto desarrolló un interés por la literatura y empezó a escribir desde muy pequeña fantasía y ciencia ficción y más adelante, ya en la universidad, estudió Literatura Italiana y Francesa. Fue en un viaje a Francia donde conoció al que sería su marido, Charles Le Guin. El matrimonio regresó a Estados Unidos, donde ella ha seguido dedicándose a la literatura.

Su obra

Ursula K. Le Guin escribe fantasía y ciencia ficción y ha ganado varios premio Hugo y Nebula.

Saga de Terramar

Sin duda, una de las sagas más famosas de Le Guin es la de Terramar. Consta de tres novelas que publicó entre 1968 y 1972: Un mago de Terramar, Las tumbas de Atuan La costa más lejana. En 1990 y en 2001 publicó las dos siguientes entregas, TehanuEn el otro viento. Ya desde el comienzo sabemos que esta historia es diferente a lo que se escribía en la época de su publicación. Una de las primeras cosas que nos llama la atención, nada más ver el mapa, es que es un archipiélago formado por cientos de islas. Además, el color de piel predominante en las diferentes islas es el negro y el marrón, mientras que los blancos son considerados malvados y perversos.

Terramar Ursula K. Le Guin

Un mago de Terramar comienza con Ged, un joven niño con gran potencial que acaba estudiando en en la Escuela de Magia. Allí pronto destaca con sus habilidades, pero su ambición le lleva a cometer errores que le costarán caro. De hecho, una de mis escenas favoritas del libro y de la que he aprendido mucho a nivel narrativo es en la que comete ese error que lo marca para siempre (no quiero destripar mucho la trama, tendréis que averiguarlo vosotros). Terramar es una saga en la que la acción es pausada y se centra más en la evolución de los personajes y en sus aprendizajes. En Las tumbas de Atuan, cambiamos de protagonista, esta vez una niña, Tenar, atrapada en las tumbas y en su templo por ser considerada la reencarnación de la alta sacerdotisa.

Un mago de Terramar

De momento, solo he leído estas dos novelas de Terramar, pero se pueden leer casi de manera independiente, pues, aunque Ged también aparece en Las tumbas de Atuan, no es imprescindible conocer los hechos de la primera entrega.

En Terramar también tenemos un sistema de magia peculiar: el nominalismo, es decir, conocer el nombre verdadero de las cosas. Le Guin no se centra tanto como Patrick Rothfuss en cómo funciona este tipo de magia, pero explora cómo afecta a los personajes, especialmente en lo referente a su propio nombre, dando cabida constantemente a la pregunta ‘¿quién soy?’.

Las Tumbas de Atuan

La mano derecha de la oscuridad (1969)

Con esta novela de ciencia ficción, Le Guin ganó el Premio Hugo y el Premio Nebula. En ella, su protagonista, Genly Ai, llega a un planeta llamado Gueden para convencer a sus naciones de que se unan al Ecumen, una especie de Naciones Unidas a nivel planetario. Allí en Gueden, descubre que la raza de humanos que la habita es ligeramente diferente a la suya. Esto es uno de sus puntos fuertes, pues da base a uno de los temas más importantes de la novela: el género y sus roles. Los guedenianos son andróginos durante todo el año a excepción de una época en la que sus gónadas sexuales se desarrollan dependiendo del tipo de estímulo hormonal que reciban; es decir, un guedeniano puede ser hombre durante una de estas fases y mujer durante otra. Como es esperable, este detalle sorprende a Genly, pues él es un hombre durante toda su vida y sus características físicas concuerdan con su sexo.

La mano izquierda de la oscuridad

Relacionado con esto, también vemos el temor a lo desconocido, tanto por parte de Genly como de los gedenianos que no saben qué esperar de su visitante; la soledad, no solo por ser el único enviado en esta misión, sino por lo que supone para él ser de otra raza diferente y no saber en quién confiar.

Le Guin nos transporta a un planeta en el que las temperaturas son siempre tan bajas que suelen llamarlo Invierno. Este hecho climático queda muy bien reflejado en la forma que tiene la autora de describir los paisajes, el frío e incluso distinta terminología para denominar a la gran variedad de nieve que pueden distinguir los guedenianos. Son muchos detalles que están muy bien planteados y que hacen de este planeta una obra de worldbuilding de la que aprender.

Como veíamos en la saga de Terramar, Le Guin también opta por personajes de piel negra. En definitiva, una de las impresiones que me dejó La mano derecha de la oscuridad es que, como escritores, podemos romper moldes y crear universos que se alejen de la reglas que tan interiorizadas tenemos.

 


Hasta aquí el post sobre esta gran autora. ¿Habéis leído otras novelas de Le Guin? ¿Cuál nos recomendáis? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Argentina

Turismo literario: Argentina

Esta semana cruzamos el charco y aterrizamos en Argentina, país que ha dado grandes autores de la literatura en español. Tengo que reconocer que a los más conocidos y celebrados (Borges o Cortázar) no los he leído, así que os traigo una selección quizá menos conocida. ¿Os habéis abrochado los cinturones y puesto el móvil en modo avión? Pues despegamos.

Manuel Puig

Manuel Puig

Puig nació en 1932 en General Villegas y ya desde muy pequeño desarrolló una fuerte afición por el cine gracias a su madre, que se lo llevaba a las salas de proyección con apenas tres o cuatro años. El cine lo acompañó siempre, hasta el punto de estudiarlo de mayor. Fue así como viajó por Italia y después trabajó como asistente de dirección en Buenos Aires y Roma. Más adelante, se mudó a Nueva York, donde completó su primera novela La traición de Rita Hayworth. Al volver a Argentina, escribió Boquitas pintadas (1969) y en 1971 fundó junto a otros intelectuales el Frente de Liberación Homosexual (ya desde adolescente se declaraba homosexual). Dos años más tarde, en el setenta y tres, publicó The Buenos Aires Affair, novela que le costó el exilio a México. Alejado de su país natal, escribió la novela de la que os hablaré a continuación: El beso de la mujer araña (1976).

El beso de la mujer araña

El beso de la mujer araña cuenta la historia de dos presos, Valentín y Molina, que comparten celda durante el último gobierno de Perón (sí, el de Evita) y años posteriores. Era una época en que la Triple A (una organización terrorista y parapolicial) asesinaba a revolucionarios de izquierdas. Este estado opresor es el que ha llevado a ambos protagonistas a la cárcel: Valentín por guerrillero, Molina por homosexual. La novela se desarrolla por completo en forma de diálogo continuado, sin narrador y sin acotaciones, salvo notas a pie de página sobre sexualidad y algunos monólogos interiores de los personajes. Una estructura muy interesante para dar amplio protagonismo a los personajes y a la evolución de su relación.

Como dato anecdótico, John Kander y Fred Ebb adaptaron la novela a un musical de Broadway que ganó un premio Tony a mejor musical.

Ernesto Sábato

Ernesto Sabato

Hijo de inmigrantes italianos, Ernesto Sábato nació en Rojas, Buenos Aires, en 1911. De joven formó parte de la Reforma Universitaria, de tendencia comunista, y fue elegido Secretario General de la Federación Juvenil Comunista, pero más adelante, empezó a mostrar dudas sobre el comunismo, lo que hizo que le mandaran a una escuela leninista de Moscú. Años más tarde, se doctoró en Ciencias Físicas y Matemáticas y trabajó como investigador hasta que decidió dedicarse por completo a la literatura.

El túnel Ernesto Sabato

El túnel (1948) es su obra más conocida, cuyo protagonista, Juan Pablo Castel, es un pintor obsesionado con una mujer a la que acaba matando (tranquilos, no es spoiler,  ya desde el comienzo nos lo dice el propio protagonista: “Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”). Esta novela fue una de las que tuve que leer para el taller de novela al que asistí a principios de año y nos la recomendaron para que viéramos como representar la obsesión enfermiza de un personaje. Y fue una buena recomendación, porque si algo vemos en esta novela corta es cómo un hombre pierde la cabeza por una mujer que le ha mostrado simpatía e incluso afecto, pero sobre la que no tiene ni voz ni voto. No obstante, su enfermiza fijación, su naturaleza posesiva, violenta y machista y sus celos lo llevan a creerse con el derecho a quitarle la vida. Si queréis ver cómo es la caída al abismo psicológico de un personaje, os recomiendo esta novela; si no os apetece leer sobre violencia machista, entonces mejor que os abstengáis.

Adolfo Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares

Bioy Casares nació en Buenos Aires en 1914 en el seno de una familia de clase social alta, lo que le permitió dedicarse a la escritura gran parte de su tiempo. En la universidad estudió Derecho, Filosofía y Letras, pero abandonó estas carreras por el descontento que le generó el ambiente universitario. Se retiró a una casa propiedad de su familia, donde se dedicó a leer y escribir. Más tarde conoció a Jorge Luis Borges con quien mantendría una estrecha amistad hasta la muerte de este último. Casares recibió muchos premios a su carrera literaria, entre ellos el Premio Cervantes en 1990, y es considerado uno de los primeros escritores de ciencia ficción en lengua castellana. Una de sus obras más conocidas, La invención de Morel (1940), es precisamente su primera obra de este género (y otra de las que me recomendaron en el taller).

La invención de Morel

En esta novela, un fugitivo (del que desconocemos su nombre) que se esconde en una isla nos cuenta en su diario la llegada de unos turistas. Esta visita le resulta tanto un milagro como un peligro, pues teme que puedan descubrirlo y entregarlo a las autoridades de las que huye, así que decide espiarlos. Es así como descubre entre los turistas a Faustine, una mujer de la que se enamora a primera vista, y a Morel, un científico que el fugitivo cree que es amante de Faustine. Durante las siguientes semanas, el fugitivo va observando sucesos que le resultan desconcertantes sobre los turistas y cree estar volviéndose loco. Sin entrar en muchos detalles, solo os diré que poco a poco el fugitivo va descubriendo qué es lo que está pasando realmente y que esa invención de Morel está ahora en nuestros días en pleno desarrollo y expansión (sin todo el drama de la novela, claro), al menos como yo interpreté la historia.

 


Hasta aquí el viaje por tierras argentinas. ¿Conocíais a estos autores? ¿Los habíais leído? Si tenéis alguna recomendación, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Hernán Piñera.

Mis escritoras: Mary Shelley

Una de las novelas góticas y de género más conocidas es sin duda Frankenstein o el moderno Prometeo y todos conocemos la historia en mayor o menor medida gracias a las adaptaciones, retellings y demás transformaciones de la obra desde su publicación. Tras este clásico de la literatura está la escritora Mary Shelley, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 220 años.

Vida

Mary nació un 30 de agosto de 1797 en Londres. Su madre, la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, murió después del parto y fue su padre, William Godwin, y su hermanastra, Fanny Imlay, quienes criaron a la recién nacida. El padre se casó entonces por segunda vez con Mary Jane Clairmont. En ausencia de su madre, Godwin se encargó de la amplia educación de Mary y le permitió leer sus libros y estar con los amigos intelectuales que lo visitaban, entre ellos el vicepresidente de los Estados Unidos, Aaron Burr.

Aaron Burr
Mary was in the room where it happened.

Esa educación, en su mayoría no formal, permitió a Mary distinguirse a temprana edad como una mujer de mente activa y adelantada. Con apenas 17 años, conoció a Percy Bysshe Shelley, el cual pretendía encargarse de las deudas de Godwin, y comenzó un romance con él. No obstante, Percy no pudo cumplir su promesa, lo que hizo que Godwin se sintiera traicionado, por lo que la relación entre Mary y Percy pasó a la clandestinidad. La pareja viajó con la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, a Francia y a su regreso, su situación económica empeoró y la primera hija de la pareja murió a los pocos meses. Poco tiempo después, Mary volvió a quedarse embarazada y dio a luz a su hijo William.

Meses después del nacimiento de su hijo, Mary y Percy viajaron a Suiza con su amigo Lord Byron donde, por las noches, se entretenían contándose historias de fantasmas. Lord Byron les propuso entonces que cada uno se inventara una y así fue como Mary Shelley comenzó la escritura de la que sería su obra más conocida: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Mary Shelley sufrió muchos contratiempos en su vida, la mayoría relacionados con la muerte de algún ser querido, entre ellos, su hermanastra Fanny Imlay, tres de sus hijos, un aborto y también la muerte de Percy. Cuando este falleció, regresó a Inglaterra, donde continuó escribiendo y siguió los pasos feministas de su madre. Ayudó a muchas mujeres que se veían marginadas por la sociedad como, por ejemplo, su amiga Isabel Robinson y su amante Mary Diana Dods, a quienes consiguió pasaportes falsos para que pudieran vivir juntas como marido y mujer en Francia.

Shelley murió con cincuenta y tres años de un tumor cerebral y fue enterrada junto a sus padres y las cenizas del corazón de Percy Shelley en la iglesia de San Pedro de Bournemouth.

Frankestein o el moderno Prometeo (1818)

La obra está narrada en forma de epístola que el capitán Walton le envía a su hermana Margaret durante una expedición al Polo Norte, donde, tras ver un trineo conducido por una enorme y extraña figura, rescatan al profesor Víctor Frankenstein. Frankenstein relata entonces su historia, desde su infancia feliz hasta sus años en la universidad de Ingolstadt, donde progresa en sus conocimientos sobre diversas ciencias y el dudoso arte de devolver la vida a la materia muerta. Entonces decide crear un hombre, juntando diversas partes, y otorgarle vida. Ya sabréis cómo acaba el asunto, Frankenstein crea el ya famoso monstruo que acabó llevándolo por una espiral de desesperación y enfermedad.

Monstruo de Frankestein
Esta imagen del monstruo es la que se nos viene a la cabeza.  

No me detendré mucho en el argumento, pues es bastante conocido, aunque la imagen que tenemos del monstruo gracias al cine es ligeramente diferente a la de la novela de Shelley: no se hace mención de que Frankenstein lo creara usando electricidad y su aspecto físico es bastante más desagradable a como suele ser representado en la gran pantalla.

Penny Dreadful
El monstruo se llamaba John Clare en la serie ‘Penny Dreadful’.

Un elemento muy frecuente en muchas obras de ficción del s. XIX (y de otros siglos, incluido el XX y el XXI, aunque en menor medida) es la asociación fealdad-maldad. La presentación de los personajes como feos, con deformidades físicas o con aspecto descuidado y sucio nos advertía ya de antemano de que nos encontrábamos ante personas de malas intenciones, de alma impura y, casi siempre, los principales antagonistas de los héroes de la historia. Tenemos muchos ejemplos de esto en la literatura, como Mr. Hyde de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Fagin y Artful Dodger de Oliver Twist, Erik de El fantasma de la ópera o la Celestina. En Frankenstein, vemos esta característica llevada al extremo: el monstruo, caracterizado como tal, comete muchas atrocidades a lo largo de la novela. El doctor reniega de él al ver que no le ha salido como tenía previsto, pues siente miedo de su aspecto, que asocia inmediatamente con fealdad de espíritu. Para mí, Victor Frankenstein representa la percepción determinista de los prejuicios, el rechazo a lo desconocido, la falta de intención por conocerlo y la elusión de las responsabilidades.

La diferencia entre el monstruo de Frankenstein y los ejemplos que he puesto antes de fealdad-maldad es que conocemos la versión de la otra parte. En la novela se nos narran los hechos también desde la perspectiva del monstruo y es entonces cuando conocemos sus motivaciones y ese lado más humano que creíamos que no tenía al ver solo la postura del doctor Frankenstein. Gracias al relato del monstruo, sabemos que fue abandonado a su suerte, sin ayuda ni cariño en un mundo donde, como hizo su propio creador, todos lo rechazaban por su aspecto. La falta de guía sobre cómo desenvolverse en el mundo lo llevó a buscarse las habichuelas, recurrir a métodos poco ortodoxos y, en última instancia, a vengarse por la negligencia de su creador. El monstruo llegó a experimentar una soledad y desolación extremas que no conseguía superar y que lo corrompieron poco a poco.

“Satán tiene sus compañeros, otros diablos, para admirarle y darle coraje, pero yo estoy solo y soy aborrecido.”

Esta cita es, por sí sola, fulminante: el mismo diablo parece tener más derecho a la compañía de otros que el monstruo de Frankenstein, que tan solo ha tenido la mala suerte de ser feo y abandonado.

Su creador, por otra parte, se creía un dios capaz de todo, hasta de dar vida a la materia muerta, pero no quiso hacerse cargo de su obra cuando vio que no salió como él había planeado. Eso fue lo que desencadenó todo lo que después le ocurrió y lo que llevó al doctor a la decadencia. Quizá el abandono de Frankenstein sin dar una oportunidad fue el acto más despiadado en la obra de Shelley (los asesinatos también, pero ya me entendéis). Y es una enseñanza que también se puede extrapolar a otras situaciones cotidianas: desde hacernos responsables de nuestras palabras hasta, por ejemplo, ser responsables de nuestros hijos y su apropiada educación. En definitiva, la obra de Shelley, con una premisa tan sencilla, se presta a muchas y muy ricas interpretaciones.

 


 

Y hasta aquí el post de hoy. ¿Habéis leído este clásico de la literatura? ¿Conocéis otras obras de Mary Shelley? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Clásicos de la literatura universal

Mis clásicos favoritos

Desde adolescente siempre me he tirado por los clásicos de la literatura universal. Muchísimo antes de adentrarme en la fantasía y en la ciencia ficción, mi entusiasmo literario estaba dirigido en general a los grandes títulos que todos conocemos. Aunque suelo hablar de clásicos en mi sección de Turismo literario, en esta entrada me he querido centrar específicamente en ellos, porque sin estas obras, probablemente no sería el tipo de escritora que soy ni el tipo de persona que soy. Así que, ¿qué mejor forma de demostrarlo que con un post dedicado a mis clásicos favoritos? Para delimitar hasta qué fecha considero que una novela es un clásico, he decidido tomar el año 1945 como tope por cuestiones históricas. ¿Listos? Allá vamos.

El retrato de Dorian Gray (1890) – Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray

Creo que este fue de los primeros clásicos que leí y que me dejaron una huella muy profunda. Era también la primera obra que leía de Wilde, que luego se convirtió en uno de mis autores favoritos y en una obsesión. Dorian Gray, el protagonista, es un joven apuesto y el nuevo muso del pintor Basil Hallward, el cual lo está retratando cuando Lord Henry Wotton entra en la sala y presencia el momento. Recuerdo estas escenas porque me transmitieron una claridad y una luminosidad que me parece muy acertada con el ambiente pomposo en el que vivían en la época victoriana la burguesía y la alta sociedad inglesas. También me transmitía la admiración y el deseo de Basil hacia Dorian, así como el de este último con Lord Wotton. Después, llegamos al contraste de las sombras cuando el alma de Dorian empieza a corromperse en su obsesión por la eterna juventud y la eterna belleza. Además, el humor tan característicamente cínico de Wilde siempre me ha gustado.

Narraciones extraordinarias (1839-1846) – Edgar Allan Poe

Narraciones extraordinarias

Con Edgar Allan Poe también tuve una obsesión en mi adolescencia. No recuerdo exactamente cuál fue el primer cuento que leí suyo, pero sí que tengo varios bastante grabados en la cabeza, como El pozo y el pénduloEl corazón delatorLa caída de la Casa Usher, La máscara de la Muerte Roja y, sobre todo, William Wilson, el cual me dejó muy gratamente sorprendida por la forma en la que te va llevando por la trama hasta que te desvela el sorprendente desenlace. Poe sabe cómo crear atmósferas agobiantes (como en El pozo y el péndulo) y cómo meternos en sus historias para que vivamos más de cerca el desasosiego (como en La caída de la Casa Usher). Tampoco me olvido de El cuervo, historia en verso en la que tan solo le hace falta un narrador protagonista y un cuervo para dejarte en un estado sombrío.

El cuervo Edgar Allan Poe
Los Simpsons predijeron esta entrada.

Historia de dos ciudades (1859) – Charles Dickens

Historia de dos ciudades

¿Qué puedo decir de Charles Dickens que abarque correctamente mi amor por él? Historia de dos ciudades fue la primera novela que leí del británico y para nada esperaba sentir todo lo que sentí al adentrarme en el Londres y el París de la Revolución Francesa. No solo es uno de mis clásicos favoritos, sino también una de mis novelas favoritas, en general. Para quienes no la hayáis leído, se trata de una novela histórica, género del que Dickens solo escribió otra novela más. La trama comienza en 1775 con la noticia que reciben Jarvis Lorry y Lucie Manette de que el padre de esta sigue vivo y ha salido de la Bastilla, donde estuvo preso dieciocho años. La historia continúa hasta el estallido de la Revolución Francesa mientras aparecen más personajes y vamos cambiando de escenario entre Francia e Inglaterra. Además, este comienzo

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo."

Este es uno de mis comienzos de novela favoritos, en el que Dickens nos muestra el contraste que veremos a lo largo de la novela, desde el ambiente sombrío de Londres en contraposición a uno más diáfano y claro de París, a pesar de que es esta ciudad la que vive una época de mayor caos si la comparamos con la capital inglesa. También encontramos ese contraste en muchos personajes como, por ejemplo, el señor Manette, cuyo tiempo en la Bastilla lo ha convertido en un hombre introvertido y recluido en sí mismo, y su hija, llena de bondad y amabilidad.

La señora Dalloway (1925) – Virginia Woolf

La señora Dalloway

De La señora Dalloway ya os he hablado en alguna que otra ocasión en esta entrada y en esta otra, por lo que no profundizaré tanto esta vez. Pero sí os quiero comentar que una de las cosas que más me gusta de la literatura modernista (sobre todo en lengua inglesa) es esa soltura con la que se entrelazan la narración, el monólogo interior y el stream of consciousness y que conocí de la mano de Virginia Woolf en esta obra. El pararse con los personajes a contemplar lo que les rodea y que esa contemplación les lleve a un sinfín de sentimientos abrumadores siempre me ha parecido un gran recurso literario y uno con el que me identifico bastante (sí, me gusta quedarme embobada mirando por la ventana cómo cae una hoja y pensar que, aparte de tener la sartén en el fuego, la vida es curiosa y el mundo un misterio y a ese hombre de la esquina se le ha caído un billete de cinco euros y que, madre mía, con el viento de Almería, adiós a los cinco euros). Virginia Woolf en esta obra consigue que tengamos esa sensación de que la vida entera pasa en un segundo mientras el ruido de un coche que ha tenido una avería frente a la tienda de flores nos sobresalta.

Dublineses (1914) – James Joyce

Dublineses

Cuando estuve en Escocia, aproveché y me compré varios libros, entre ellos Dublineses. Tardé en empezarlo porque me inspiraba respeto leer a Joyce en versión original, pero finalmente lo hice y la espera mereció la pena. Como sabréis, James Joyce es un autor complicado de leer y esto se debe, en parte, a que sus obras sentaron muchas de las bases del modernismo en lengua inglesa. Pero también se aprecia una evolución en sus novelas, pues comenzó con un estilo más sencillo con Dublineses hasta llegar a uno más experimental con UlisesFinnegans Wake. Dublineses es un libro de quince relatos cortos en los que Joyce retrata la clase media dublinesa de principios del XX, comenzando con relatos protagonizados por niños y adolescentes y progresando en la edad de los protagonistas hasta llegar a la adultez en los últimos relatos. Pero sin duda el relato que más destaca es el de Los muertos, que además de ser el más largo (casi una novelette) es, para mí, el más íntimo y profundo. Vemos en este relato a un personaje que de repente se siente compungido por el paso del tiempo y por lo que descubre sobre su mujer, que le hace pensar en la vida. Es también el que más ambientación tiene y en el que más se nos describe la ciudad y lo que rodea a los personajes. Además, el monólogo final es uno de los más famosos y aclamados (y bonitos) de la literatura. Os dejo esta escena de la adaptación que hizo John Huston para que os hagáis una idea:

6. El maestro y Margarita (1941/1967) – Mijaíl Bulgákov

El maestro y Margarita

Con esta novela hago un poquito de trampa, porque, aunque se publicó por primera vez (censurada) entre 1966 y 1967, el manuscrito fue acabado en 1941 por su mujer, Yelena Shilovskaya, un año después de la muerte del escritor. Como con La señora Dalloway, ya hablé de esta novela en el blog, en concreto en mi resumen de lecturas del 2016. Allí podréis leer mi comentario al que poco tengo que añadir, salvo que cuando tenía cierto descontento con algunas novelas de los grandes autores rusos que había leído, esta consiguió que me volviera a picar el gusanillo, pues era algo completamente diferente a lo que me esperaba encontrar.

 


Hasta aquí el repaso a mis clásicos de la literatura favoritos. ¿Los habéis leído? ¿Coincidís con mi selección? ¿Cuáles son los vuestros?

trudi canavan

Mis escritoras: Trudi Canavan

Descubrí a Trudi Canavan por casualidad, como casi muchísimos autores y autoras que leo. En la librería a la que suelo ir, en la sección de fantasía, cifi y terror, solía ver la portada de su saga de Crónicas del mago negro y me llamaba la atención por su sencillez, así que un día decidí comprar la primera parte, El gremio de los magos, y acabé satisfecha con el resultado.

Su vida

Trudi Canavan nació en Melbourne y desde pequeña estuvo interesada en el arte. Después de graduarse en el Melbourne College of Decoration, empezó a trabajar como diseñadora gráfica y después en la revista Aurealis, especializada en ciencia ficción y fantasía, donde se encargaba del diseño de portadas, lectura de manuscritos, diseño web, etc. Fue entonces cuando empezó a trabajar en serio en la escritura. En 1999 ganó el premio Aurealis a mejor relato corto de fantasía por Whispers of the Mist Children y dos años después publicó El gremio de los magos.

Crónicas del mago negro (2001-2003)

crónicas del mago negro

Las Crónicas del mago negro (que fue un de mis lecturas favoritas del año pasado) comienzan con El gremio de los magos. Cada año, tiene lugar en la ciudad de Imardin, capital de Kyralia, la ‘Purga’, en la que los magos del gremio expulsan a los mendigos y pobres. Durante una de esas purgas, Sonea, una joven de los suburbios, lanza una piedra a los magos encargados y consigue romper la protección mágica de los mismos. Sorprendidos por este hecho, pues no es común que haya magos entre la población de los suburbios, empiezan a buscar a Sonea, la cual huye y se esconde, aprovechando su conocimiento de los suburbios. Algunos consideran la magia como algo elitista y que solo debe pertenecer a los magos nobles, mientras que otros tienen una visión más amplia de la misma, como lord Rothen, que se encarga de cuidar a Sonea hasta que esta decida si quiere ingresar en el gremio o no.

A lo largo de la primera parte vamos conociendo el sistema de magia así como a los diferentes personajes principales de la saga y Canavan va sembrando los misterios que se irán resolviendo a lo largo del resto de la trilogía.

Con La aprendiz descubrimos además otras tierras del universo de Canavan de la mano de lord Dannyl, antiguo pupilo de Rothen y amigo también de Sonea. Pero es en El gran lord donde conocemos más a fondo el mundo de Kyralia, los países aliados, los enemigos sachakanos y la figura de Akkarin, el gran lord del gremio, que hasta este tercer libro se nos muestra como un enigma y un misterio en el que no debemos confiar.

En su página oficial podéis leer un fragmento del primer capítulo (en inglés) de El gremio de los magos.

Otros libros

Trudi Canavan ha escrito varios libros, la mayoría en trilogías. Algunas de estas novelas están ambientadas en el mundo de Kyralia, como La maga (2012, en su edición en español), que es una precuela que tiene lugar varios siglos antes de las Crónicas del mago negro.

La maga

Por otro lado, la trilogía de La espía traidora (2010-2013) tiene lugar veinte años después de lo sucedido en El gran lord.

La espía traidora

También podéis leer la trilogía de La era de los cinco dioses (2005-2006), formada por La sacerdotisa blanca, La hechicera indómitaLa voz de los dioses,

La era de los cinco dioses

y la saga de La ley del Milenio, que de momento cuenta con Magia robada (2014) y Ángel de tormentas (2015).

la ley del milenio

 


Hasta aquí mi repaso de la obra de Trudi Canavan. ¿La habéis leído? ¿Qué novela/trilogía os ha gustado más? No dudéis en dejar vuestro comentario más abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

Turismo literario Francia

Turismo literario: Francia

Francia siempre ha sido considerado el país de la revolución y la ilustración. Sus artistas son conocidos y admirados en todo el mundo y no iba a ser menos en la literatura, que nos ha dado grandes obras y clásicos. ¿Queréis adentraros en las campiñas francesas? Pues comenzamos nuestro viaje:

Stendhal

Turismo literario Francia

Sí, el del síndrome de Stendhal, ese que te da al contemplar obras de arte de gran belleza. Henri Beyle, más conocido por su pseudónimo, Stendhal, fue un escritor del s. XIX, además de ser auditor y participar en la administración francesa durante las guerras napoleónicas. Estuvo en varias campañas del emperador francés, entre ellas, la fallida invasión al Imperio Ruso en 1812. La mala relación con su padre, el cual no daba importancia a las inquietudes intelectuales de su hijo, así como una infancia por lo general infeliz se ven reflejadas en su obra Rojo y negro.

Rojo y negro (1830)

Stendhal

Junto a La cartuja de Parma (1839), esta es una de sus novelas más conocidas y aclamadas. En esta obra se nos narra la vida de Julien Sorel, un joven inteligente, hijo de un aserrador que, como el padre del autor, despreciaba a los intelectuales. El objetivo último de Julien es hacerse un hueco en la burguesía, mundo en el que consigue entrar tras ser recomendado como maestro de los hijos del alcalde por el clérigo de su pueblo. Julien consigue hacerse un nombre en Verrières y esa fama le llevará a conquistar a la señora del alcalde. Es entonces cuando la vida de Julien empieza a complicarse debido a sus ambiciones cada vez mayores y a sus malas decisiones.

Rojo y negro es todo un ejemplo del realismo que veremos más adelante en el s. XIX, con una descripción de la situación social y política de la época que no se limita a exponer a los personajes, sino que se adentra en sus emociones, sus motivaciones, la forma en que su contexto les influye, etc., y realiza una caracterización tridimensional que no era común en aquella época. También destaco una especial delicadeza en la forma de ambientar y de situar la acción en las diferentes localizaciones, un detalle que a mí me gustó mucho, especialmente en la primera parte de la novela.

Honoré de Balzac

Literatura de Francia

También escritor realista del s. XIX, Balzac empezó su carrera en el teatro, escribiendo incluso libretos de óperas. Sin mucho éxito por aquel entonces, Balzac se interesó por la novela e intentó escribir alguna, aunque no llegó a completar sus primeros intentos. Fue más tarde cuando se le ocurrió la ambiciosa idea de escribir toda una serie de novelas en las que describiría todos los aspectos de la sociedad francesa de su época: La comedia humana. Y es, precisamente, una de estas novelas las que mayor éxito le ha otorgado y de la que os hablo a continuación.

Eugénie Grandet (1833)

Honoré de Balzac

Narra la historia de Eugénie, hija de Félix Grandet, tonelero jubilado que esconde su fortuna hasta de su propia familia, la cual vive en malas condiciones por culpa de la avaricia del padre. Sin embargo, hay quienes sospechan del verdader capital del señor Grandet y por ello pretenden la mano de Eugénie. Tras varias artimañas, tanto por parte del señor Grandet, como de quienes codician su dinero, la joven va descubriendo la verdad y, a la muerte de sus padres, es ella la que lleva las riendas de la fortuna de una forma completamente diferente al señor Grandet.

Como ya es común en el realismo, los personajes de Eugénie Grandet se caracterizan por una profundidad y complejidad que se explica también con su contexto. Pero sobre todo destaca Eugénie, que, si bien es una mujer de su tiempo, también se rebela en muchos aspectos a las convenciones sociales, muchas de ellas representadas en su padre.

Victor Hugo

Literatura francesa

Victor Hugo era hijo de un general de Napoleón, republicano y librepensador, y de una mujer católica y monárquica. Debido a los continuos cambios de residencia de la familia y a la oposición de su madre a las ideas del general, esta decidió establecerse en París con sus hijos. Así empezó la educación conservadora de Victor Hugo, la cual fue cambiando con el tiempo hasta convertirse él también en republicano. El ambiente político en que creció y vivió le llevó, años más tarde, al exilio durante el gobierno de Napoleón III. Conocido sobre todo por sus obras Nuestra señora de París (1831) y Los miserables (1862), yo os voy a hablar de una de sus novelas cortas: Último día de un condenado a muerte.

Último día de un condenado a muerte (1829)

Victor Hugo

Esta novela corta nos muestra, a modo de epístola, todos aquellos pensamientos y emociones que pasan por la cabeza del condenado mientras está retenido en su celda. Habla de la injusticia, de cómo se hacía espectáculo alrededor de la guillotina, de cómo su hija de apenas tres años ya cree que está muerto, etc. Por medio del protagonista, de quien no se conoce ni el nombre ni el delito (aunque se intuye), Victor Hugo nos muestra su posición ante la guillotina y nos hace reflexionar sobre la libertad y la vida.

 

 

Edmond Rostand

Escritores de Francia

Nacido en Marsella en el seno de una familia acomodada, Rostand fue un poeta y dramaturgo del s. XIX. Aunque sus primeras obras de teatro no fueron un gran éxito, fue con Cyrano de Bergerac con la que ganó el reconocimiento del público.

Cyrano de Bergerac (1897)

Edmond Rostand

Basada ligeramente en la vida del novelista, dramaturgo y duelista francés del s. XVII (y uno de los precursores de la ciencia ficción), esta obra de teatro en verso nos muestra las muchas habilidades de Cyrano, sobre todo con las letras, con las que ayuda a Christian a conquistar a Roxanne. Cyrano accede porque está enamorado de Roxanne y considera esta la única forma de poder demostrarle su amor.

Advertencia: si leéis esta obra, acabaréis pensando en verso y el habla normal os resultará extraña.

Simone de Beauvoir

escritoras francesas

Hija de un abogado y de una mujer burguesa y católica, Simone también recibió de muy joven una educación católica. En su adolescencia tuvo una crisis de fe que la llevó a ser atea hasta sus últimos días. Estudió Matemáticas, Literatura y Filosofía, y fue una de las primeras mujeres graduadas en la Sorbona. Después trabajó como profesora de instituto hasta que pudo sustentarse con lo que ganaba escribiendo. Una de las figuras del feminismo en general y, más concretamente, impulsora, gracias sobre todo a su obra El segundo sexo (1949), de la segunda ola del feminismo.

La mujer rota (1967)

Simone de Beauvoir

Se trata de un conjunto de tres relatos protagonizados por mujeres que reflexionan sobre su vida, la juventud y la vejez, sobre el amor, o lo que nos venden como amor, cuando en realidad es dependencia. Cada relato sigue un estilo diferente, uno más dialogado y cercano a la narrativa convencional, otro en forma de monólogo y el último, una especie de diario. Cada una de estas mujeres tiene una inquietud a lo largo de su relato y cada una reflexiona y se lamenta por ello, mostrándonos a la Simone más existencialista.

Françoise Sagan

Escritoras de Francia

Hija de padres burgueses, además de novelista, Françoise fue también cineasta de la ‘Nouvelle Vague’. Conoció a Truman Capote y a Ava Gardner en uno de sus muchos viajes a los Estados Unidos. Tuvo problemas con las drogas y con la ley, además de una salud delicada que finalmente acabó con su vida. Su novela más conocida es Buenos días, tristeza.

Buenos días, tristeza (1954)

Françoise Sagan

Esta novela, que Sagan publicó con dieciocho años, narra el verano de Cécile, una joven de diecisiete, su padre y su amante. El padre de Cécile es un mujeriego y vividor que contagia su forma de vida a su hija, la cual, ante la permisividad de su padre, hace lo que quiere durante ese verano. Cécile conoce a Cyril, con quien empieza a salir, y los cuatro disfrutan de sus ociosas vacaciones hasta la llegada de Anne, amiga de la difunta madre de Cécile y la mujer que la crió a su muerte. Esta nueva situación altera esa vida que han llevado durante sus vacaciones y, en cierto modo, lo pone todo patas arriba, y nos muestra las decisiones que toman algunos personajes para continuar con la vida de despreocupación a la que ya estaban acostumbrados.

 


Hasta aquí el viaje por la literatura francesa. Tengo la sensación de que me dejo a alguien, así que cuando recuerde qué otros autores y autoras franceses he leído, actualizaré esta entrada. Ya sabéis también que podéis dejarme vuestros comentarios y sugerencias aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.