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Acerca de La escritora entre el centeno

Almeriense de 26 años. Neuropsicóloga de profesión, escritora de vocación.

villanos de televisión

Mis villanos favoritos de televisión (y lo que se puede aprender de ellos)

Es de sobra conocido que parte del éxito de una historia reside en los personajes. A mí, personalmente, los personajes secundarios y los villanos son los dos tipos que más me atraen. Fue hablando, precisamente, de villanos de series con un amigo cuando se me ocurrió la idea para esta entrada. Así que aquí os traigo aquellos que más me han gustado para analizar sus características y poder aprender a la hora de crear a los nuestros.

AVISO SPOILERS

Aunque he intentado describir las series muy por encima y evitando destripamientos, en algunos casos no me ha quedado más remedio que dar algún detalle de la trama. Por eso, si estáis viendo alguna de estas series y no queréis arriesgaros a comeros un spoiler, os recomiendo que os saltéis ese apartado.

FIN DEL COMUNICADO

El de los polos opuestos: Wilson Fisk (Daredevil)

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Para mí, uno de los aciertos de Netflix es su serie de adaptaciones de los superhéroes de Marvel. Daredevil me encantó por muchas razones (que son parecidas a las de las otras adaptaciones de Marvel): era una serie con un realismo que no había visto en otras de superhéroes, tiene personajes muy bien construidos y desarrollados durante la temporada y con mucha química entre ellos, tramas interesantes y una cinematografía alucinante. Os dejo el trailer para que lo veáis:

Otro de los motivos por los que me enganchó esta adaptación del cómic de Marvel fue por el personaje de Wilson Fisk, también conocido como Kingpin, que en la primera temporada es el principal villano. Wilson Fisk es un hombre de negocios de Nueva York cuyo objetivo es mejorar el barrio de Hell’s Kitchen. Claro, que su idea de ayudar no es la misma que la de todo el mundo y se acerca más al lado delictivo y criminal de la palabra. Pero esto solo lo saben quienes lo investigan, ya que la gente de a pie lo considera un hombre que se preocupa genuinamente por el barrio.

¿Qué podemos aprender de Wilson Fisk?

  • Wilson Fisk tiene un objetivo noble, aunque sus medios no lo sean: Este objetivo es el de otorgar un futuro digno para Hell’s Kitchen. De hecho, comparte objetivo con el protagonista, Matt Murdock/Daredevil; lo que los diferencia es cómo quieren conseguirlo.
  • Tiene una debilidad casi tan fuerte como la que siente por Hell’s Kitchen: Vanessa Marianna. Ella es su talón de Aquiles y una de las pocas razones que pueden hacer estallar su ira o ceder ante un chantaje (al menos, en un principio). Por otra parte, aunque no sea su punto débil, su relación con su mano derecha, James Wesley, es muy estrecha; de hecho, puede considerarse su mejor amigo y un personaje que también tiene una gran influencia en Fisk.
  • No es percibido como villano: Como ya he dicho, la gente de a pie ve en él un millonario que se preocupa por ayudar a los residentes de su barrio. Él mismo se ha encargado de formarse esa imagen de cara al publico general, pero solo algunos ven lo que hay más allá.
  • Tiene una historia personal que le otorga profundidad y una razón de ser: La infancia con su padre marcó mucho su personalidad hasta el punto de hacerle llegar a extremos insospechados. Además, vamos viendo estas escenas poco a poco, a modo de flashbacks, lo cual es muy interesante, narrativamente hablando.
  • Tiene dos temperamentos muy marcados: Siempre solemos ver a Wilson Fisk con un semblante serio, calmado, de aparente tranquilidad. Pero luego, vemos que tiene pequeños tics, vemos que su tono de voz cambia ligeramente y su gesto se crispa en ciertas situaciones en que considera que no tiene el control. Son pequeños cambios que nos indican que la bomba está a punto de estallar, pero no sabemos cuándo. Hasta que alguien amenaza a su Vanessa o pone en duda su genuina preocupación por su ciudad y su ira estalla.

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El carismático sociópata: Kilgrave (Jessica Jones)

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Jessica Jones es otra de las adaptaciones que ha hecho Netflix de Marvel. En esta ocasión, contamos con una protagonista que no se acerca tanto al prototipo de superheroína, pues esta es una chica dura, que da impresión de pasar de todo y muy aficionada a la bebida.

Jessica Jones es una detective privada que se conforma con un trabajo que se le da bien y que ni siquiera tiene esa ‘necesidad’ de salvar el mundo (de hecho, hay muy pocas personas a las que realmente tiene aprecio). Hasta que, investigando uno de sus casos, se da cuenta de que su antigua ‘pareja’, Kevin Thompson (Kilgrave), sigue vivo. Y digo ‘pareja’, así entrecomillado, porque el motivo por el que estuvieron juntos es porque Kilgrave controlaba su mente.

¿Qué podemos aprender de Kilgrave?

  • El jodío tiene carisma: Quizá sea debido a la interpretación de David Tennant, que ya de por sí es carismático, pero Kilgrave es un personaje que tiene una forma de moverse por el mundo, de expresarse y hasta de hacer el mal que resulta fascinante.
  • Su debilidad es su principal antagonista: Kilgrave se obsesionó con Jessica Jones desde el momento en que la vio. Esta obsesión es la que mueve a Kilgrave durante toda la temporada. Él la quiere, de forma tóxica, obviamente, y no concibe (o no quiere concebir) que sus medios no justifican el fin. Kilgrave mueve cielo y tierra para conseguir a Jessica Jones, mientras que ella mueve cielo y tierra para pararlo. Esta diferencia de percepciones hace que tengan una dinámica muy interesante.
  • También tiene un pasado complicado: Y también relacionado con su familia, que, además de influir en su personalidad sociópata, influyó en el desarrollo de su poder.
  • Es, eso, un sociópata: No le importa manipular, hacer daño o matar a gente si eso le sirve para conseguir sus objetivos. No muestra empatía por el resto de personas, ni siquiera por la propia Jessica, ni remordimiento ni ná de ná.
  • Su poder es muy peligroso: a diferencia de otros villanos cuyos poderes son, digamos, más ‘físicos’ (fuerza extrema, superpoderes, armas letales, etc.), el poder de Kilgrave consiste en controlar la mente. Tan solo tiene que dar una orden y esta será llevada a cabo por la persona, de forma literal, hasta que quede completada, cualquiera que sea la consecuencia y sin ningún tipo de posibilidad de resistencia por parte de la víctima. Este poder tiene también sus limitaciones, como por ejemplo, que Kilgrave tiene que estar presente o que el control pierde efecto tras cierto tiempo.

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El inesperado omnipresente: Whispers (Sense8)

Sense8 también ha sido otra de las revelaciones de Netflix. Sí, esa revelación que la cadena ha decidido cancelar a pesar de las quejas de sus fans y a pesar de que era de las pocas series donde de verdad había diversidad positiva. Pero ese es otro tema.

Sense8 es una serie sobre ocho personas de distintos países, completamente diferentes y desconocidos entre sí, que están conectados y pueden sentir y experimentar lo que los otros sienten y experimentan, es decir, son sensates. Poco a poco se dan cuenta de que forman parte de un cluster (un grupo de sensates que nacieron de una misma madre sensate). Jonas, otro sensate del mismo cluster que la madre de los protagonistas, les sirve de mentor y les enseña cómo usar su poder especial (esto es, compartiendo y ‘visitando’). Pero todos saben que hay un peligro, ya que Jonas les advierte de la existencia de un hombre al que apodan Whispers (‘susurros’). Whispers lidera la BPO, una organización que da caza a otros sensates, ya que estos son vistos como un arma y una posible amenaza.

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¿Qué podemos aprender de Whispers?

  • Es la versión moderna y sci fi de Medusa (más o menos): Una de las primeras cosas que conocemos sobre Whispers es que no hay que mirarlo a los ojos, ya que esta es la forma que tiene para conocer el paradero de los sensates que no pertenecen a su clusterUna vez establecido el contacto visual con el sensate, puede ‘visitarlo’ y obtener la información que necesita para encontrarlo.
  • Se sabe muy poco de su vida, pasado, paradero, pero se le teme igualmente: Hasta la segunda temporada no empezamos a conocer un poco más a este personaje, aunque sigue siendo un misterio tanto para los protagonistas como para los espectadores. No obstante, lo que sí conocemos es el impacto que tiene su ‘presencia’ en otros sensates, ya que sabemos que Angelica, la madre del cluster protagonista, se suicidó por evitar seguir teniendo su presencia indeseada y otros sensates han corrido una suerte similar. Además, en la segunda temporada, vemos este impacto de forma más cercana en uno de los protagonistas.
  • Tiene la misma habilidad que los protagonistas, pero la usa para otro fin: Whispers también es un sensate, pero en lugar de vivir su vida con tranquilidad, con su cluster y dejar al resto tranquilito, prefiere usar esa habilidad para beneficio propio y de su organización.
  • Tiene control sobre muchas cosas y personas: Como la mayoría de villanos, sobre todo cuando son ricos y poderosos, controlan otras organizaciones y tienen esbirros por muchas partes. El añadido especial de Whispers es que su control también se extiende a otros sensates de otras partes del mundo.
  • No le hace falta estar presente para estar presente: Como buen sensate que es, puede visitar a quien quiera (y con quien haya mantenido contacto visual previamente) y torturarlo psicológicamente desde la comodidad de su casa. Esto es una de los aspectos que más me gustan de este villano, el miedo psicológico que causa en sus víctimas al saber que no solo tienen los peligros físicos de los esbirros de Whispers, sino que también le tienen a él metido en sus cabezas.

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La que no sabes de qué pie cojea, pero cojea: Rachel Duncan (Orphan Black)

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Quien me conozca sabrá que Orphan Black es mi segunda serie favorita (la primera es ‘A dos metros bajo tierra’, pero en esa no hay villanos) y que Tatiana Maslany ha entrado, gracias a esta serie, en el Olimpo de las Actrices por su brillante interpretación de nada más y nada menos que once clones (si mi cuenta no falla) con sus once personalidades, idiosincrasias, gestos y acentos. Aquí os dejo este vídeo y este del making of de algunas escenas de la primera temporada para que os hagáis una idea, y aquí os pongo el trailer:

Orphan Black cuenta la historia de Sarah Manning, una mujer que ha tenido una vida difícil y que regresa a casa para volver con su hija y su hermano adoptivo. En el trayecto de vuelta a casa, se encuentra con una mujer idéntica a ella que acaba tirándose a las vías del tren. Su vida da entonces un giro inesperado al asumir la identidad de la suicida para averiguar quién era realmente. Poco a poco se da cuenta de que hay otras mujeres iguales a ella y que ella es, en realidad, una clon. Al final de la primera temporada encontramos a Rachel Duncan, una clon que ha crecido sabiendo lo que era y que formaba parte de un experimento de mayor envergadura, por lo que siempre ha trabajado para la organización que lleva a cabo esta investigación.

¿Qué podemos aprender de Rachel Duncan?

  • Antepone sus ambiciones y objetivos a todo lo demás: Rachel tiene muy claro qué es lo que quiere en la vida (ser la jefaza) y no le importa sobre quién tiene que pasar para conseguirlo ni qué tretas tiene que llevar a cabo. Todo con elegancia, eso sí.
  • Creció sabiendo quién/qué era y eso marcó mucho su personalidad: sus padres adoptivos eran los científicos encargados del proyecto LEDA (de clonación humana) y, cuando estos desaparecieron, el hombre que la crió era además el director del Instituto DYAD, también involucrado en clonación humana y otros avances genéticos y biotecnológicos. Sabe qué es lo que se cuece en estas organizaciones y esto ha hecho que su vida no fuera del todo ‘normal’ como la del resto de clones; siempre ha sido tanto sujeto como investigadora.
  • Cuando sus barreras psicológicas caen, hasta te dan ganas de abrazarla: Siempre vemos a Rachel como una mujer fría y calculadora, que esconde todos sus sentimientos más profundos bajo una máscara impenetrable. En varias ocasiones durante la serie, se nos muestra lo que hay detrás de esa máscara (casi siempre cuando las cosas no le salen como quiere o cuando descubre algo que no es de su agrado) y nos damos cuenta de que Rachel es una mujer vulnerable, que también quiere sentirse amada y, en alguna que otra ocasión, pues eso, dan ganas de darle un abrazo.
  • A veces, se pone del lado de sus hermanas clones: A Rachel la hemos visto alguna vez haciendo lo correcto, aunque sus motivaciones hayan sido egoístas y solo buscase el beneficio propio además del común.
  • También tiene una amenaza mayor que se cierne sobre ella: Como el esto de sus hermanas clones, su código genético tiene un pequeño fallo y es que los clones desarrollan una enfermedad hasta el momento incurable. Su ambición no solo se queda en ser la directora del Instituto DYAD o tener el control de los neolucionistas, sino que encontrar la cura es su objetivo compartido con las protagonistas.

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La que no conoce el término medio: Hester (Humans)

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Uno de mis descubrimientos de este año ha sido Humans, una serie británica ambientada en un presente alternativo en que las IA antropomórficas, llamadas Synths, están al servicio de los humanos como sirvientes, asistentes de enfermos, trabajadores, etc. La familia Hawkins compra a Anita, una synth que resulta ser un tanto peculiar, pues pronto se dan cuenta de que no se comporta como el resto de synths. Gracias a la ayuda de Mattie, la hija mayor de la familia, descubren que Anita tiene una programación diferente que la hace consciente y que otros synths conscientes la buscan para rescatarla.

Al contrario de lo que podáis ver en algunas listas de villanos de televisión, no, Niska (otra synth consciente) no es la villana de esta serie. ¡Dejadme a Niska en paz! Ejem… bueno, después de este arrebato, continúo con la que me ocupa ahora: Hester. A Hester la conocemos en la segunda temporada y la he elegido para tener un ejemplo de villana no humana.

¿Qué podemos aprender de Hester?

  • Acaba de despertarse y todo es abrumador: Hester es uno de los muchos synths que adquieren conciencia en la segunda temporada y, en sus propias palabras, está ‘experimentando un fallo catastrófico’. Así se siente ella ahora que tiene conciencia humana, algo a lo que no está acostumbrada porque, entre otras cosas, no estaba programada para ello.
  • Solo ha conocido el maltrato por parte de los humanos: Aunque los synths están todos programados de la misma forma, los humanos los tratan de formas distintas y a Hester le ha tocado conocer el lado oscuro de nuestra especie. Así que solo quiere venganza.
  • No comprende que otros synths defiendan a los humanos: Debido al punto anterior, no consigue creer que otros que considera de su bando puedan defender e incluso tener sentimientos positivos hacia los humanos. Esto también la enfrenta contra sus iguales.
  • Su lucha es por el bien mayor de los suyos: Hester es el tipo de synth que se considera superior a la raza humana y por ello cree que puede prescindir de los humanos, herirlos e incluso matarlos para conseguir su objetivo final, es decir, la supremacía synth. En realidad, ¿quién puede juzgarla teniendo en cuenta su historia personal? Sin embargo, lo interesante de este personaje (y de la serie, en general) es que ella misma comete los mismos errores que los humanos y se deja llevar por las emociones humanas que ha aprendido con su mala experiencia. No llega a creer que sus vivencias pueden ser diferentes en el futuro y estas vayan a traer consigo nuevas emociones y sentimientos.

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La que mueve los hilos: Gillian Darmody (Boardwalk Empire)

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Boardwalk Empire es una de las series más conocidas de HBO. Ambientada en los años 20 durante la Ley Seca, trata de la vida de Nucky Thompson, una figura política de Atlantic City. Tras la buena imagen que los ciudadanos tienen de Nucky, este se dedica al contrabando y demás asuntos turbios.

Gillian Darmody es una vieja amiga de Thompson y madre de Jimmy, protegido del protagonista. Gillian, antigua corista, regenta un burdel y también está metida en algunos de esos asuntos turbios de Nucky. En Boardwalk Empire hay muchos villanos a lo largo de sus cinco temporadas, incluso mucho más violentos y sanguinarios que Gillian, pero la presencia de esta mujer es más duradera a lo largo de la serie; su violencia es más psicológica.

¿Qué podemos aprender de Gillian Darmody?

  • Infancia dura: Como la mayoría de los villanos que os presento, Gillian tiene un pasado que ha influido en el desarrollo de su personalidad. Una infancia rota que la convirtió en una mujer rota y sin recursos para salir de ese agujero.
  • Es muy intuitiva y lo aprovecha para su beneficio: El tener una vida dura y trabajar en un burdel le han dado una habilidad especial para la supervivencia y un sexto sentido para conocer lo que quieren las personas con las que trata y adelantarse si sus intereses lo requieren.
  • Tiene una perspectiva distorsionada y eso le lleva a conductas igual de distorsionadas: Parte de esta perspectiva distorsionada tiene que ver con su hijo Jimmy, a quien manipula hasta extremos, digamos, insospechados y retorcidos.

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Conclusiones

Después de analizar a toda esta gentecilla malota (y, ya de paso, recomendaros indirectamente sus respectivas series), podemos sacar unas cuantas conclusiones que nos servirán para desarrollar a los villanos de nuestras novelas:

  • Tienen un pasado difícil: Quizá no extremadamente difícil, pero al igual que los protagonistas tienen una motivación y una razón para hacer el bien y que se entiende por su historia personal, nuestros villanos deben tener una razón por la que han escogido la senda del mal. Esa razón puede ser toda una vida de penurias o incluso un suceso que haya supuesto un punto de inflexión.
  • Pueden tener algo en común con los protagonistas: Que los villanos compartan algún rasgo con los protagonistas da mucho juego para nuestras historias. Este algo puede ser su condición (en los ejemplos de antes hay clones, synths, sensates, etc.) o un objetivo (como el de Wilson Fisk y Daredevil o el de Rachel Duncan, que también quiere una cura para la enfermedad de sus hermanas clones).
  • Una dinámica villano-protagonista más allá de la oposición bien vs. mal: En el ejemplo de Jessica Jones y Kilgrave, vemos que su relación no consiste solo en que Kilgrave es el malo y por eso Jessica tiene que pararlo. Han tenido una historia juntos y eso condiciona mucho las acciones de Jessica.
  • Si tienen cierto aura de misterio, tanto mejor: En muchos de los ejemplos que os he puesto, vamos descubriendo la personalidad de los villanos poco a poco. Primero, nos son presentados de forma somera, para captar nuestra atención, y poco a poco vamos quitando capas hasta conocerlos mejor. Podemos jugar con la información que damos sobre ellos y cómo la dosificamos.
  • Tienen algo que nos engancha: Relacionado con el punto anterior, desde el principio nos tienen que llamar la atención. El motivo por el que nos sintamos atraídos por los villanos dependerá de la historia y del personaje en sí, pero debemos elegirlo bien. En las primeras apariciones de los villanos de esta entrada, tenemos ese factor; por ejemplo, de Rachel pensamos ‘hostia, una clon mala’, de Whispers nos llama la atención que no quieran mirarlo a los ojos y de Kilgrave nos sorprende ese carisma que ya he comentado.
  • Tienen una debilidad: Todo el mundo tiene una debilidad, puede ser física (como alguna zona más vulnerable o una condición bajo la cual su poder disminuye) o psicológica (como Vanessa lo es para Fisk, Jessica para Kilgrave o Jimmy para Gillian). Y esta debilidad también puede darnos mucho juego en nuestra historia.

La cuestión es tener a nuestros villanos bien desarrollados, casi como si fueran nuestros protagonistas, para que todo en ellos haga que nuestros lectores digan ‘pff, te odio, pero con fundamento’ o ‘pff, debería odiarte, pero molas demasiado’.


Hasta aquí mi recopilatorio de villanos de televisión y lo que nos enseñan a nivel narrativo. ¿Coincidís con esta lista? ¿Qué otros villanos añadiríais y por qué? No dudéis en dejar vuestros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (III): Contenido

Ya hemos revisado el continente de nuestra novela, es decir, la ortotipografía y el estilo; ahora nos toca el contenido: trama, coherencia interna de la novela, etc.

Como ya os he dicho en las entradas anteriores, el orden de las correcciones puede variar, dependiendo de cómo trabajéis mejor. Esta corrección fue la última corrección básica que hice antes de la revisión final de mi novela, pero si preferís empezar por aquí para no gastar energías en partes que luego puede que no vayáis a usar, eso ya es elección vuestra.

¿Qué necesitaremos?

Una libreta, nuestra escaleta o guión de los capítulos (si los hemos usado) y post-its y/o subrayadores de colores.

Revisión de contenido

Esta parte variará un poco (no mucho) dependiendo de si somos escritores de mapa o de brújula. Si os gusta seguir un mapa, seguro que tendréis vuestra escaleta, vuestras sinopsis de los capítulos o algún esquema o mapa conceptual (o lo que hayáis usado, claro) de vuestra historia, que ya preparasteis antes de poneros a escribir. Pues bien, es hora de recuperar ese mapa y empezar a revisar vuestro manuscrito. Y si sois de brújula, entonces echad mano de una libreta y de las notas que hicierais (si las hicisteis) a medida que ibais escribiendo y revisando. Mis recomendaciones:

  • Coherencia entre estructura planificada y el resultado final: Prestad atención a que las descripciones de vuestra escaleta se ajusten a las escenas y capítulos que tengáis en vuestro borrador. Por ejemplo, si en el capítulo 1 teníais planificado que presentaríais a vuestros personajes principales y la ciudad donde viven, y en el capítulo 2, personaje A y B se pelean y aparece el primer punto de giro, lo suyo sería que en el manuscrito suceda eso.
  • Coherencia entre estructura improvisada y el resultado final: Si no habéis planificado de antemano, entonces mientras leáis el manuscrito, id anotando los puntos clave de vuestra historia y comprobad que no hay lagunas ni fallos argumentales que le quiten credibilidad a la historia. Si en el capítulo 2, A y B han tenido una pelea tremenda, de esas que dices ‘hostiaaa, estos/as ya no se hablan en la vida’, entonces sed coherentes y no los pongáis a tomar cañas o hidromiel en la escena siguiente, al menos, no sin una reconciliación previa. Quizá con este ejemplo digáis, ‘pero ¿cómo me voy a olvidar de una escena a otra de que mis personajes han tenido semejante pelea?’, y tenéis razón, pero imaginaos que A le dice a B ‘estúpida hipócrita, malnasida, qué haces besando a la lisiada?’ y luego, más adelante en la novela, B le recuerda a A que A le había dicho ‘mugrosa recogedora de basura‘. Puede que este error lo hayamos cometido porque no recordáramos bien la conversación literal, por eso es importante que estemos ojo avizor ante este tipo de detalles.
  • Coherencia en la descripción de personajes, escenarios, etc.: Que la descripción de tus personajes coincida con lo que habíais planificado en sus fichas de personajes o, en el caso de no tener esa ficha previa, que los detalles que vais escribiendo de ellos concuerden y no tengáis a un personaje rubio en un capítulo y dos capítulos más tarde sea moreno sin que se haya tintado. Lo mismo sucede con cualquier descripción de lugares geográficos, de animales o criaturas fantásticas, naves espaciales, nuevos planetas o cualquier otro elemento de vuestro worldbuilding.
  • Coherencia de la cronología interna de la historia: A cronología interna me refiero al orden cronológico (valga la redundancia) en el que ocurren los hechos de nuestra historia, independientemente de cómo ordenemos las escenas en la narración. Por ejemplo, tenemos estos sucesos ordenados: 1º) Personaje X sale de su casa y va al banco; 2º) Está en el mostrador haciendo sus operaciones; 3º) Entran a robar; y en nuestra novela lo presentamos así: A) Entran a robar y personaje X se asusta y recuerda lo que ha hecho, es decir, B) ha salido de su casa para ir al banco y C) estaba tranquilamente haciendo sus gestiones. Tened también en cuenta las fechas y las horas del día para que no digáis en una escena que es mayo y, dos días después en la cronología, digáis que es enero.

Como habéis podido comprobar, la esencia de la revisión de la trama y contenido reside en mantener la coherencia de nuestra historia y evitar que los lectores frunzan el ceño, levanten la vista de nuestro libro, vuelvan a fruncir más el ceño y exclamen:

cómo corregir tu novela

Lectores beta

Una vez que hemos revisado la coherencia de nuestras historias, necesitamos un ojo ajeno. Este ojo ajeno vendrá de la mano de nuestros lectores beta. Un lector beta es aquel que lee tu manuscrito antes de que salga a la luz y te da su opinión sobre el mismo. Nos viene bien tener lectores beta especialmente por dos motivos:

  • Son quienes van a darte una pista de si nuestro libro gusta al público o no.
  • Van a ver de forma objetiva los fallos y vicios que tenga nuestra novela (y que hayamos pasado por alto en la revisión). Estos fallos y vicios que detecten nuestros lectores beta pueden ser tanto de contenido como de ortotipografía o estilo.

Porque sí, a pesar de todas las revisiones, se nos pueden pasar muchas cosas por alto. Imaginaos que estamos escribiendo una novela de fantasía como esta:

En un mundo chupiguay, la magia solo puede canalizarse a través de la madera. Cualquier tipo de madera sirve. Mientras escribimos, tenemos clarísimo que así funciona la magia en nuestro mundo, de hecho, lo tenemos tan claro y tan interiorizado, que se nos ha pasado por alto aclararlo en la novela. Nuestros personajes usan báculos guapísimos de madera tallados con forma de animales superlegendarios o bien pueden usar varitas sacadas de árboles y fabricadas con mimo y esmero. Los lectores pensarán que solo estas armas mágicas sirven en este mundo, así que se quedarán loker cuando vean que uno de los personajes coge el palito del helado que se acaba de comer para lanzar un hechizo.

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“Pero ¿¡por qué está peleando contra el malo malísimo con el palo del Magnum!?”

Pues se han quedado así porque, al estar tan inmersos en nuestra propia historia, hemos dado por hecho que ese dato era obvio cuando, en ningún momento, lo hemos dejado claro en la novela.

Así que nuestros lectores beta nos ayudarán a ver esos fallos. Aquí os dejo varios artículos muy buenos sobre el tema:

Todos estos artículos coinciden en hacer un pequeño cuestionario a nuestros lectores y nos ponen varios ejemplos de preguntas generales. Yo también os recomiendo que añadáis otras específicas o las adaptéis al tipo de novela que tengáis, por ejemplo, si tenéis una novela policíaca, preguntad si era predecible, si han picado con las pistas falsas, etc.; y si es una de fantasía, podéis preguntar si entienden el tipo de magia, si les resulta fácil imaginarse vuestro mundo, etc.

Y, por supuesto, agradeced siempre a vuestros lectores beta porque, al fin y al cabo, van a ser quienes nos salven de algún que otro desastrillo.

 


Hasta aquí la tercera parte de este pequeño tutorial de corrección low-cost de una novela. Cualquier sugerencia o corrección que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

La próxima (y última) entrega será ya el toque final a nuestro manuscrito.

Un saludo y que la literatura os acompañe

de dónde viene la inspiración

¡Musas! ¿Musas? O de dónde vienen realmente

Tengo la teoría (hipótesis, si nos ponemos estrictamente científicos) de que el cerebro es una batidora. La metáfora del músculo que hay que entrenar no me gusta mucho y menos para usarlo en el sentido de la creación artística. ¿Por qué, entonces, una batidora? Veréis, en una batidora podemos meter cualquier ingrediente y, tras un procesado, sale otro producto diferente. Según qué ingredientes metamos, nos saldrá un puré, un batido, una salsa, etc. Tenemos muchas combinaciones posibles, tanto en tipo como en cantidad de ingredientes que echamos para que tenga un sabor más fuerte o más suave. ¿Entendéis por dónde voy? Nuestro cerebro es un vaso con cuchillas deseoso de estímulos para trabajar y darnos a cambio un delicioso batido artístico.

inspiración para escribir
Imagen por resonancia magnética funcional de un cerebro humano de artista

No hace mucho, Gabriella Campbell preguntó en su página de Facebook qué era lo que nos inspiraba para escribir y después hizo una recopilación de todas nuestras respuestas para uno de sus posts. Mucha gente hablaba de viajar, de la música, de la tele, de los sueños, etc. y me di cuenta de que todo esto tenía algo en común: el factor de la novedad.

Os voy a plantear un escenario de ciencia ficción distópica:

Imaginaos una vida monótona, sin ningún tipo de distracción, en la que las personas solo hacen lo que están programadas para hacer y no se salen de sus papeles. Levantarse, ir a trabajar, cuidar la casa, dormir. No hay distracciones ni entretenimiento, tan solo tareas repetitivas en bucle infinito.

¿Creéis que es un ambiente que favorece el surgimiento del arte o la cultura? En efecto, no lo es. Porque para producir algo, hace falta materia prima y la materia prima del cerebro son los estímulos.

Cualquier cosa que hagamos estará estimulando nuestro cerebro. Pero hay diferentes niveles de estimulación:

  • Una actividad que nunca hemos hecho desencadena una reacción sináptica mucho más potente. A mayor novedad, más tienen que trabajar nuestras neuronas (sobre todo en el córtex frontal, encargado de las habilidades cognitivas superiores) para procesarla y asimilarla.
  • Una actividad que hacemos a diario, en cambio, por un proceso de habituación y aprendizaje, no provoca las mismas respuestas y nuestro cerebro la asimila como aprendida, por lo que pasa a procesarse en otras regiones más ventrales y mediales (más cercanas al tronco encefálico y más internas, respectivamente). Esto significa que, una vez aprendida una actividad, se automatiza para ahorrar energía y así poder seguir con actividades que no dominamos.

Aquí tenemos un espectro de implicación de diferentes zonas cerebrales que nos ayuda a entender, por ejemplo, por qué cuando aprendemos a conducir, nos parece una tarea hercúlea, pero una vez que llevamos tiempo conduciendo, ya ni nos damos cuenta (yo qué sé, ni siquiera tengo carnet de conducir, pero eso dicen, ¿no?).

de dónde viene la inspiración
Está todo controlado.

Con nuestro día a día pasa algo parecido. Ver una película nueva, leer un libro, pintar un cuadro, tener una conversación con alguien en el supermercado o, incluso, cambiar tu ruta de casa al trabajo/lugar de estudio/destino cualquiera y viceversa, está haciendo que nuestro cerebro active esa zona que se encarga de las actividades nuevas.

Bien, esto parece que ya está claro: hacer cosas nuevas o poco comunes en nuestra vida hace que nuestro cerebro trabaje de forma diferente a cuando hacemos una tarea que nos sabemos de pé a pá. Entonces, ¿qué tiene que ver esto con la producción artística?

En Psicología se suele estudiar un experimento muy famoso de Wolfgang Köhler y su mujer Eva, que pusieron a un chimpancé en una jaula con un plátano colgado e inalcanzable y varias cajas esparcidas por la jaula. En un principio, el chimpancé no conseguía coger el plátano, pero tras un tiempo, apiló varias cajas y trepó por ellas para poder hacerse el ansiado premio. Es lo que se conoce en Psicología como insight. Es también lo mismo que le sucedió a Arquímedes cuando resolvió el problema de la corona de oro de Hierón II y salió desnudo de su baño gritando ‘¡Eureka!’.

Fani, ¿me estás queriendo decir que entonces los chimpancés y Arquímedes son igual de listos?

No exactamente. Y aquí vuelvo de nuevo al terreno de la hipótesis. Como ya os he comentado antes, el cerebro emplea unas áreas diferentes cuando ya ha aprendido una tarea y estas áreas son filogenéticamente más primitivas que la corteza frontal (la que nos caracteriza como homo sapiens, entre otras cosas). Estas zonas más primitivas de nuestro cerebro se parecen más a las de los chimpancés. Entonces, la conclusión que se puede sacar (y repito, es solo una hipótesis) es que en la resolución de problemas, esas áreas más escondidas juegan un papel bastante apañado.

Esto me lleva de nuevo a Aquímedes; a Einstein, cuando se le ocurrió la teoría de a relatividad mientras trabajaba en su aburrido trabajo en patentes; a August Kekulé, que descubrió la estructura molecular del benceno tras un sueño con una serpiente que se mordía la cola; y a otras mucha personas que consiguieron descifrar algún acertijo mientras no pensaban en ello.

de donde viene la inspiración
Algo así me imagino yo el sueño de Kekulé

La hipótesis que os he comentado antes (la del cerebro primitivo, no la del cerebro-batidora) tiene cierto apoyo en los estudios sobre cognición inconsciente. No se trata del mismo inconsciente de Freud o de sus seguidores psicoanalistas, sino que es un concepto más bien perceptivo y neuropsicológico. En resumidas cuentas, nuestro cerebro también procesa información de diferentes modalidades sin que nos demos cuenta de ello. Se ha estudiado mucho el papel de esta cognición inconsciente en la resolución de problemas y parece que, aunque no sea tan importante como la consciente, sí que ayuda bastante. Además, no solo se ha estudiado en el ámbito de la resolución de problemas, sino también a nivel conductual y en el famoso ‘Neuromarketing’. ¿Os habéis preguntado por qué en muchos supermercados ponen la panadería cerca de la entrada? O ¿por qué la nueva colección suele ponerse o bien a la derecha o bien al principio de muchas tiendas de ropa y las rebajas siempre al fondo o incluso en la planta de arriba? Estas decisiones se basan en el supuesto de que el exponernos al delicioso olor de la panadería o el obligarnos a ver de pasada las nuevas tendencias nos hará pararnos y considerar comprar algo a pesar de que no íbamos con esa intención.

No sé si veis por dónde voy. Pero, en esencia, lo que quiero deciros es que nuestro cerebro trabaja a varios niveles y a veces los altos cargos (las cortezas, sobre todo la frontal) muchas veces no se enteran de lo que sucede entre sus empleados y operarios (las regiones más internas), pero la cosa es que luego la empresa funciona y sigue adelante porque los empleados saben sacarles las castañas del fuego.

Vale, creo que ya he acabado la parte teórica. Ahora toca la práctica, la que nos interesa de verdad. Como decía al principio, cualquier estímulo novedoso que entre en nuestro cerebro va a provocar que este trabaje de lo lindo hasta que se acostumbre a él y ya pueda ‘entrar en plantilla con el resto de empleados’ y utilizarse en un futuro para la resolución de problemas inconsciente.

Cuando estamos atascados con una historia, siempre suelen recomendarnos que le demos un respiro, que trabajemos en otro relato e incuso que nos alejemos del género que estemos escribiendo. Pues esto tiene que ver con lo que he dicho: las cortezas trabajan muy bien, pero también se saturan y deben descansar. Una vez que descansan (y descansar puede significar también encargarse de otra cosa),  ese ‘problema’ que teníamos pasa a manos de las regiones más primitivas, las cuales reorganizan la información a sus anchas hasta darle un sentido que nos sirva.

Pensad en un momento de vuestra carrera literaria en que, de repente, sin habéroslo propuesto, hayáis dado con la idea clave para continuar vuestra historia. ¿Recordáis qué estabais haciendo? Por ejemplo, a mí me ha pillado leyendo, limpiando, escuchando música… Pero casi nunca escribiendo esa historia que tenía atascada.

Por eso debemos descansar nuestra mente de las historias que nos tienen tirándonos de los pelos. Y por eso tenemos también que hacer actividades novedosas, para poder darle a nuestro cerebro herramientas para cuando esté en modo ‘descanso’.

No tenemos que irnos a la Conchinchina (pero que si nos vamos, tampoco pasa nada, eh, yo encantada), a veces, a nuestro cerebro le basta con un pequeño cambio. En Almería hay una calle que se llama Quinto Pino; siempre la había visto, pero nunca me había metido por ella. Un día lo hice y, bueno, fue casi como entrar en Narnia, pero al menos mi cerebro me lo agradeció y mucho.

Podéis viajar, admirar el paisaje como si fuera la primera vez que lo hacéis, escuchar conversaciones en el transporte público, tener esas conversaciones con desconocidos, probar otra rama artística como pintar, bailar o esculpir, hacer deporte, cocinar nuevas recetas, leer géneros que nunca hayáis leído o jugar a juegos de mesa.

A veces, cuando estás haciendo un batido de chocolate y quieres innovar solo tienes que añadir algún ingrediente que le dé ese toque especial.

de dónde viene la inspiración
¿Qué hay más especial que esto?

La cuestión es vivir y guardar experiencias, porque estas no solo pueden servirnos como fundamento para nuestras historias (describir paisajes, emociones, sensaciones, etc.), sino que, sin darnos cuenta, estaremos gestando futuras ideas que nos llegarán en forma de musas.


Y hasta aquí mi pequeña hipótesis sobre la inspiración. ¿Cómo se presentan vuestras musas? ¿Os habéis parado a pensar en esto de la novedad? Cualquier comentario que tengáis, no dudéis en dejarlo aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Pinterest

Mis escritoras: Patricia Highsmith

En el penúltimo año de la Escuela de Idiomas me mandaron leer un libro para el tercer trimestre; entre las opciones a elegir estaba El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith. No, no fue ese el que yo escogí. Pero el nombre ya se había metido en mi memoria. Fue unos cuatro años más tarde cuando me volví a topar con Highsmith en la librería Berkana de Madrid. Allí vi la novela de Carol y, como me suele pasar a menudo, algo me dijo que debía llevármela conmigo. Y así fue. Patricia, Fani. Fani, Patricia.

Patricia nació en Texas y su infancia no fue fácil. Sus padres se separaron días antes de su nacimiento y se mudó con su madre y su padrastro a Nueva York. Con 12 años, Patricia regresó a Texas para vivir con su abuela durante un año en el que se sintió abandonada por su madre, la cual había confesado que había intentado abortar. La relación con esta marcó mucho a la escritora y, junto a una serie de enfermedades que sufrió y una depresión intermitente, jugó un papel importante en el carácter hostil y misántropo de Highsmith.

Su obra

Aunque El talento de Mr. Ripley (y el resto de las novelas de Ripley) es su novela más conocida, yo os traigo en esta entrada otras dos que también os sonarán, así como un libro de relatos cortos.

Extraños en un tren (1950)

Patricia escribió su primera novela durante un retiro de artistas en Yaddo, al que fue recomendada por Truman Capote. Extraños en un tren es el relato del crimen perfecto o, al menos, de lo que podría haber sido un crimen perfecto. La casualidad hace que Guy Haines y Charles Bruno se conozcan en un tren y este último le proponga una especie de trueque de asesinatos: Bruno se ofrece a matar a la exmujer de Guy, de la que se está divorciando, si este mata al padre de Bruno.

Patricia Highsmith Extraños en un tren
Típica portada con la foto de la peli

Según Bruno, este intercambio sería perfecto, pues nadie sospecharía de ninguno de los dos hombres y sería imposible conectar ambos crímenes.

Esta fue la segunda novela que yo leí de Patricia y, tras Carol (de la que hablaré a continuación), sabía que Highsmith tenía una habilidad magistral para indagar en sus personajes y rascar y rascar. Sobre todo, y Extraños en un tren es un buen ejemplo de ello, conseguía explorar las emociones más oscuras y desagradables del ser humano de la mano de dos personajes tan diferentes. Es el sentimiento de culpabilidad y angustia de Guy el que más llamó mi atención, pues hace que durante toda la novela, tú también te quedes con ese desasosiego.

A parte de ser la primera novela de Patricia Highsmith, también es una de tantas obras suyas que fueron adaptadas a la gran pantalla, en esta ocasión, de la mano de Hitchcock.

De todas formas, Hitchcock, mira a mí me gustan mucho tus películas, pero esta no, eh, no; que, aparte de adaptarla como te salió del forro, le quitaste la chicha de la trama original y la compleja y profunda psicología de los personajes, sobre todo de Guy Haines. Y ESO NO.

Carol (1952)

El nombre original de esta novela era The Price of Salt (‘El precio de la sal’) y se publicó bajo el pseudónimo de Claire Morgan. Patricia escribió Carol tras dejar de acudir a terapia psicoanalista para ‘regular su sexualidad’ y poder casarse con un hombre. De hecho, para pagarse las sesiones, empezó a trabajar en unos grandes almacenes durante la campaña de navidad, donde conoció a una mujer rubia elegantemente vestida. Si habéis leído la novela, este episodio de la vida de Highsmith os sonará.

Patricia Highsmith Carol
Una de las portadas de ‘The Price of Salt’

Carol es una novela llena de delicadeza, de elegancia, de gracilidad. Therese es una escenógrafa asentada en Manhattan que está saliendo con Richard, un hombre al que no quiere, y trabaja en unos grandes almacenes. Es en su trabajo donde conoce a Carol, una mujer mayor que ella y que está en proceso de divorciarse de su marido y luchando por la custodia de su hija. De ese fortuito encuentro, nace una relación entre ambas que se va estrechando a la vez que se van complicando sus vidas fuera de la burbuja en que ambas están inmersas. Como ya he dicho, esta novela rebosa calidez y gracilidad y, a través de los ojos de Therese, conocemos a una Carol que se nos muestra elegante y que, tras un velo de mujer arrolladora, podemos apreciar que también es una mujer vulnerable. Carol es una mujer que embelesa y, gracias a la joven Therese, nos damos cuenta de que ella no es la única que cae en el embrujo de este personaje (¿Se nota mucho que es uno de mis libros favoritos?).

Cuando anunciaron que llevarían la novela a la gran pantalla, me alegré mucho, pero me alegré más al saber que Cate Blanchett interpretaría a Carol ya que me pareció la actriz más adecuada para el papel. Porque no me digáis que no, pero veis a Cate y seguro que decís ‘¡Qué mujer!’ Y eso es lo que yo pensaba al leer Carol.

Pequeños cuentos misóginos (1975)

Patricia Highsmith pequeños cuentos misóginos

Se trata de una antología de pequeños relatos sobre mujeres en los que podemos conocer el desafortunado y retorcido destino de una serie de mujeres que están retratadas en su mayoría como frías, calculadoras y controladoras. La conocida misantropía y la preferencia de Highsmith a la compañía de hombres en su día a día (a pesar de preferir a las mujeres de forma romántica y sexual) se pone de manifiesto aquí también. En estos Pequeños cuentos misóginos encontramos mujeres obsesionadas con la perfección, con el éxito en sus vidas de madres y esposas modélicas o de mujeres deseables. Ese deseo llega al absurdo en muchos de estos cuentos. Una colección de relatos curiosa, aunque, al menos a mí, me dejó una sensación agridulce  y de cierta derrota.


Hasta aquí mi entrada dedicada a Patricia Highsmith. Si no la habéis leído, ¡corred, insensatas/os! Y si ya conocéis su obra, no dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe

Bury my gays

Hace cerca de dos años y medio que se me ocurrió la idea de la novela que estoy escribiendo ahora. Tenía escenas muy claras desde el principio y hasta ya las tengo escritas. Estaba muy contenta con esas escenas y con las ideas que se me iban ocurriendo.

Aviso a navegantes: esta entrada contiene spoilers de The 100, Lost Girl, The L Word y The Handmaid’s Tale (la serie)

Fin del aviso

Hasta que Lexa murió. El capítulo 3×07 de The 100 supuso un mazazo muy grande para las fans de la comandante y, más concretamente, para sus fans lesbianas.

Si ya había visto morir a otras lesbianas en series, ¿por qué me indignaba tanto la muerte de Lexa? ¿Por qué nos indignaba tanto? Si conocéis y habéis visto la serie, supongo que coincidiréis conmigo en que era (hablo en pasado porque ya no la veo) una serie muy buena de ciencia ficción y que, gracias a Lexa y Clarke, teníamos a dos personajes femeninos complejos, fuertes, líderes de sus respectivos grupos y, además, LGTB+. No solo eso, sino que su salida del armario había sido de lo más normal y nos demostraba que en el universo de The 100, la homosexualidad estaba aceptada. Así, sin más.

Tras la muerte de Lexa, hubo un gran revuelo entre las fans que dio como resultado, entre otras cosas, que la serie perdiera espectadores, que el creador, Jason Rothenberg, perdiera seguidores en Twitter estrepitosamente, y que se creara el movimiento We Deserve Better (‘Nos merecemos algo mejor’), con el cual, no solo se consiguió reunir las quejas de miles de fans cansados de esta epidemia de muertes de personajes LGBT+ en la ficción, sino que se recaudaron fondos para The Trevor Project (una asociación que da apoyo a jóvenes LGBT+ en riesgo de suicidio y discriminación) y hasta se creó la Clexacon, una convención similar a la Comic Con, pero exclusivamente con personajes lésbicos. No tengo el recuerdo de que una muerte ficticia haya provocado tal revuelo y tales iniciativas, pero eso tan solo me deja clara una cosa: la bomba había estallado.

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Por esa época leí muchos artículos y comentarios por las redes sociales sobre el ‘bury your gays’ (‘entierra a tus gays’) y pensaba: ‘¿por qué me indigno si yo misma tengo escrita la muerte de una de las lesbianas de mi historia?’. Y, efectivamente, esa trama era una de las más importantes de mi historia y esa muerte daba el último empujón y servía de motivación a la protagonista para continuar. Seguí manteniendo la muerte a pesar de todo, solo que entonces me empecé a plantear varias cosas.

Si mi personaje LGBT+ muere solo porque me estorba para la trama (sobre todo la trama heterosexual), ¿se puede perdonar? Aquí la respuesta, para mí, está mucho más clara, sobre todo para fans LGBT+. De hecho, esto es lo que me deja mayor sensación de frustración y desolación, no sé si os pasará también a vosotros/as.

Si la trama lo requiere, ¿se puede perdonar la muerte de un personaje LGBT+? Vuelvo con el tema Lexa. En The 100, una serie basada en una Tierra post-apocalíptica, donde el principal objetivo es sobrevivir a los peligros de la Tierra, muchos personajes murieron en las dos temporadas y media que yo vi. Era algo normal e, incluso esperable. La muerte de Lexa, además, nos permitía descubrir qué había pasado tiempo atrás y cómo funcionaba realmente la elección de las comandantes de su clan. Si no hubiera muerto, no lo habríamos sabido o, al menos, tendríamos que haber esperado a otro momento en que los guionistas decidieran darnos esa información. Pero eso ya no lo sabremos.

Si hay una buena representación LGBT+ en la historia, ¿se puede perdonar la muerte de uno de sus personajes? Con Dana Fairbanks (The L Word) y Tamsin (Lost Girl) pasaba algo parecido. The L Word era una serie en la que el 90% de los personajes eran LGBT+, por lo tanto, la muerte de Dana equivalía a la muerte de cualquier personaje hetero en cualquier otra serie; en Lost Girl, pasaba algo similar: teníamos cinco bisexuales (tres mujeres y dos hombres), una lesbiana (si contamos a su ex, que solo apareció en un par de capítulos, pues dos), es decir, que el hecho de que Tamsin muriera justo en el último capítulo no restaba representatividad.

Cada día, gracias a las redes sociales, conozco a más autores y autoras que, como yo, escriben un gran porcentaje de personajes LGBT+ en sus novelas y me pregunto si también se han planteado este dilema. En una historia con personajes cishetero, cuando alguno muere, no existe mayor problema que el de si ha muerto tu personaje favorito o no o si ha sido un buen plot twist. Sin embargo, una muerte LGBT+ suele tener una repercusión mayor entre el público LGBT+ porque favorece a la idea de que las personas LGBT+ no podemos tener un final feliz. Pero, si en nuestras historias existe una mayoría de personajes LGBT+ normalizados y bien construidos y nuestras tramas no tienen nada que ver con la orientación sexual y la identidad de género, ¿no deberíamos contemplar la muerte de uno de estos personajes como cualquier otra muerte en cualquier otra historia, sin ese miedo a traicionar a nuestros lectores LGBT+? Porque yo os aseguro que, en todo este tiempo que he estado dándole vueltas a la muerte de mi personaje, tenía esa sensación de estar traicionándome a mí misma y a todo el colectivo. Sin embargo, se trataría de una cuestión de probabilidad; si en nuestras novelas hay mayor porcentaje de personajes LGBT+, entonces es más probable que si sucede algo malo, les pase a estos personajes. ¿Nos debemos cohibir de escribir ese final trágico solo por no engrosar las estadísticas?

Yo creo en la literatura responsable, en esa que huye de clichés y acoge la diversidad en pos de la normalización, por lo que escribir una historia ‘normal’ debería pasar también por escribir una muerte si la trama lo requiere, ¿no?

Hace poco leí este recap de AfterEllen (en inglés) sobre el capítulo 1×03 de ‘The Handmaid’s Tale’ en el que arrestan a Ofglen y ejecutan a una Martha por ‘traición de género’ (vamos, por lesbiana). En el libro no sucede nada de esto e incluso las Criadas que son lesbianas no son arrestadas ni condenadas por ello mientras acaten las estrictas normas de esa sociedad; sin embargo, en la serie sí sucede. En algunos comentarios del artículo, se puede leer que es normal que en una historia ambientada en una teocracia tan severa como la de Gilead sucedan estas ejecuciones. Y tiene mucha razón. Pero luego leí otro comentario, que fue el que realmente me hizo plantearme todo este tema de nuevo: se podía haber mostrado esa severidad y esa opresión a las mujeres de otro modo, tomando otro ejemplo de las acciones que se consideran delito en Gilead, sin necesidad de añadir otro número a la preocupante estadística de muertes LGBT+. Y también tiene mucha razón.

bury your gays

Ese es el motivo que me ha llevado a decirme a mí misma: ‘Fani, no mates a tu lesbiana. Busca una alternativa’.

Todas las reflexiones que tuve tras leer este artículo me han hecho darme cuenta de que el hecho de que yo escriba muchos personajes LGBT+ no significa que en el panorama literario general pase igual. La gran mayoría de lectores y espectadores LGBT+ todavía necesitamos sentirnos representados en la ficción de forma sana y exentos de ese halo de tragedia que nos suele rodear cada vez que aparecemos en escena. ¿De qué les serviría a los potenciales lectores de mi novela ‘A’ que yo escriba miles de personajes LGBT+ en las siguientes novelas ‘B’, ‘C’, ‘D’… si ya en la primera les doy esa puñalada trapera?

Así que aquí estoy, quebrándome la cabeza para ver qué motivación le doy a la protagonista de mi historia ahora que su novia ya no va a morir. Esta decisión me está desbarajustando los planes pero también me supone un reto que me apetece superar.

Eso sí, aunque me gusta mezclar la planificación e improvisación y soy escritora de brújula y mapa, ahora con este cambio de planes me siento escritora John Travolta:

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¿Vosotros/as qué opináis? ¿Habéis tenido también este dilema quienes escribís personajes LGBT+?

No dudéis en comentar sobre este tema, porque da para largo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de WeDeserveBetter.com

recursos para novelas de fantasía

Dando realismo a nuestras historias de fantasía

Estaba yo el otro día paseando a mi sobrino por el parque y, como me gusta inspeccionar y merodear por la naturaleza (toda la naturaleza que pueda existir en un parquecillo de barrio), me empecé a fijar en en el sonido de las ramas al crujir y en las huellas que dejaban mis pisadas (que, por cierto, en ese parque no es que se distingan tan bien como en las películas, pero bueno…). Entonces, me acordé de todos los vídeos y páginas que he consultado para escribir la historia de fantasía en la que estoy trabajando y me dije: ‘Fani, ¿por qué no haces una recopilación de estos canales y páginas? Así que, aquí me tenéis, dándoos el contexto socio-histórico de esta entrada.

escritura de escenas de fantasía
¿He mencionado que mi sobrino es esta preciosidad?

Bien, parte del contexto socio-histórico de esta entrada está relacionado también con el hecho de que yo soy una chica de ciudad y de vida en el campo y supervivencia en la naturaleza sé más bien poco. Entonces, a la hora de escribir algunas escenas de mi novela, me veía totalmente perdida cuando tenía que describir ciertas prácticas como encender un fuego, fabricar una antorcha o forjar una espada. En el blog de Valen más mil palabras, Maka, una colaboradora, nos comentaba lo que ella conocía sobre duelos con espadas porque lleva tiempo practicando la esgrima histórica. Este tipo de actividades están muy bien (si las organizan en vuestra ciudad y tenéis la oportunidad de asistir) para documentaros de primera mano en estos temas. Pero si no es vuestro caso y aún así queréis escribir una escena realista, mi consejo es que acudáis a Youtube y Google. Aquí os dejo los canales y páginas que más me están sirviendo para escribir mi novela de fantasía épica (y quien dice fantasía épica, dice también cualquier novela donde no haya tecnología avanzada para ayudar a nuestros personajes):

Forja de espadas (y otras armas y herramientas de metal)

Para empezar, un poco de vocabulario sobre espadas. Os dejo este enlace a un folleto de espadas medievales y este otro enlace a un foro de Tienda-medieval.com que es ya para un nivel pro. No obstante, os dejo también esta imagen del foro de Mediavida con las partes básicas:

recursos para escenas de fantasía

Bien, ahora pasemos al tema forja. La mayoría de vídeos que he encontrado utilizan herramientas modernas, así que, a no ser que en vuestro mundo la tecnología esté tan avanzada, supongo que estaréis buscando algo más manual. A pesar de que hay muy pocos vídeos que muestren el proceso entero artesanal, os dejo este, que es el más completo que he visto. Tened en cuenta que, sin las herramientas modernas, el tiempo empleado en lijar, pulir y afilar se multiplica.

Os dejo la traducción de los conceptos más específicos por si no se os da bien el inglés y os da pereza buscarlo:

  • Tang: espiga
  • Tip: punta
  • Bevel: bisel
  • Fuller: acanaladura (también llamada vaceo)
  • Grind: afilar
  • File: limar/pulir
  • Scribe: trazar
  • Draw filing: una técnica de limado en la que se coge la lima por ambos extremos y se aplica la misma fuerza en ambos sentidos a lo largo del objeto.
  • Temper: templar
  • Sand: lijar (antiguamente se hacía con sal)
  • Polish: abrillantar
  • Guard: guarda/cruz/guarnición.
  • Upsetting: recalcado (una técnica de forjado que podría explicarse como ‘achatado’).
  • Pommel: pomo
  • Drill: taladrar
  • Handle: empuñadura/mango
  • Browning: coloración (tipo barniz)
  • Assemble: montaje
  • Linseed oil: aceite de linaza

Como veis, este tipo de forja, llamada ‘forja por deformación plástica’, consiste en golpear el metal caliente para moldearlo al gusto. Pero también hay otros tipos de forja, como la forja por fundición, en la que se usa un molde de barro, arcilla o piedra resistentes a altas temperaturas y se echa el metal previamente fundido. Aquí os dejo un vídeo de un documental (en inglés, aunque los comentarios no son muy relevantes) de la BBC 2 para que veáis el proceso de forma resumida:

Lucha con armas

Aunque en el post que os he mencionado al principio, Maka daba una excelente explicación de la lucha con espadas y compartía varios vídeos de su clase de esgrima histórica, yo quiero también añadir un par de canales y listas de reproducción para ampliar la variedad:

  • En este canal de IniciaSport tenéis varias listas con diferentes artes marciales orientales (tanto cuerpo a cuerpo como con armas).
  • En este, también de esgrima histórica, podéis ver  otras armas, como lanzas y dagas, así como lucha contra varios oponentes y algún vídeo grabado en primera persona. Cada vídeo tiene una introducción y la demostración comienza más adelante.

Supervivencia básica

Si vuestros personajes se ven metidos en un viaje por vuestro mundo y tienen que pasar tiempo rodeados de naturaleza, alejados de la civilización, necesitarán hacer cosas tan básicas como encender fogatas, fabricarse antorchas, cazar, etc.

Jara y Sedal

Os dejo esta lista del canal de Jara y Sedal, donde podéis encontrar vídeos sobre supervivencia. Incluye cómo encontrar comida cerca de ríos, fabricar cuchillos con hueso o piedras, encender fogatas e improvisar un trébede para cocinar… entre otros trucos. Pero os aviso: al final de algunos vídeos, hace una demostración con conejos y, la verdad, no es lo más agradable de ver, así que si sois sensibles con este tipo de contenido gráfico, os recomiendo que paréis el vídeo antes de que sea tarde. Aquí va un vídeo de muestra del canal (sin animalitos muertos):

Primitive Technology

Los vídeos de este canal nos muestran cómo hacerse una choza desde cero, unos palos de fuego, un rudimentario taladro, arcilla para vasijas y otros tarros, incluso armas como arcos y lanzas. A diferencia de otros vídeos, este chico usa solo materiales que encuentra en la naturaleza. Están subtitulados en inglés, pero hay subtítulos disponibles en español.

Vida Salvaje Supervivencia

Este canal está en español y tiene varios vídeos sobre supervivencia con métodos caseros para cazar, pescar, potabilizar agua, hacer herramientas y utensilios primitivos, etc.

Orientarse y seguir rastros

Orientación

Sin ningún tipo de brújula u otra herramienta similar, tenemos varios trucos para orientarnos. De día, usaremos la posición del sol; de noche, las lunas crecientes y menguantes, así como la posición y el movimiento de las estrellas nos ayudarán a situar los puntos cardinales. A esto, podemos añadir el crecimiento de ciertas plantas, como musgo, líquenes u otros hongos, que señalan el norte. Aquí tenéis un vídeo resumen de varios trucos de orientación:

Este tema dependerá también de vuestro worldbuilding: ¿cómo se orientan los habitantes de Mundodisco si la Gran A’tuin va a su lenta bola? Quizá en vuestro mundo los planetas giran en sentido contrario al de la Tierra, o tenéis otras constelaciones que en lugar de señalar el norte, señalan otro punto cardinal o alguna especie de planta crece en otra dirección. Eso ya es asunto vuestro.

Seguimiento de rastros

De esto me ha costado encontrar vídeos más ilustrativos y que estuvieran en español, pero, por lo que he recopilado, las huellas tanto de humanos como de animales siguen un patrón de presión y distancia entre marcas que depende de si caminan a paso normal, acelerado, en carrera o si cambian de dirección.

  • Paso normal en línea recta: huellas más marcadas y uniformes a una distancia normal (pocos centímetros unas de otras).
  • Paso aligerado: huellas un poco menos marcadas, más separadas unas de otras y con un pequeño montículo de tierra/barro/nieve/lo que sea en la parte de los dedos (al levantarse esa zona con más rapidez, es como si hiciera de pala).
  • Paso rápido/carrera: huellas menos marcadas, más separadas todavía y más borrosas.
  • Cambio de dirección: cuando, durante una pisada, cambiamos la dirección, se forma un pequeño montículo o cresta en el lado opuesto al de la dirección que tomamos (por un motivo similar a cuando cambiamos de velocidad). Aquí tenéis una ilustración para que quede más claro.

 

Y en cuanto a los rastros que dejan las personas y animales en bosques y zonas con vegetación, lo más común es buscar indicios de ramas rotas, troncos marcados, etc. Aunque, debemos tener en cuenta que las ramas son fáciles de romper y no podríamos saber con seguridad qué ha provocado esa rotura, si un animal o una persona.


Hasta aquí mi recopilación de vídeos para que podáis documentaros sobre la vida y aventuras en la naturaleza. Si conocéis algún canal o página que tenga más información o si tenéis experiencia en estos temas y queréis aportar vuestro granito de arena, no dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de lbvagrant.com

Turismo literario: Escocia

Ha dado la casualidad que las primeras entradas de esta sección hayan coincidido con sitios que son especiales para mí. Ya os hablé de Valladolid, Santander y Polonia, lugares que, junto a Escocia (Glasgow, para ser más concretos), han servido de inspiración para Beltaríh, la ciudad donde se desarrolla ‘Nivel 10‘. Fui a Escocia con veinte años y me enamoré como una loca del país, por lo que, cómo no, tenía que conocer también su literatura. En la entrada de hoy os traigo los tres autores que he leído y que son, también, tres grandes de la literatura anglosajona.

Kenneth Grahame

Quizá este nombre no os diga mucho así de primeras, pero con esta foto seguro que ya caéis:

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Exacto, Grahame (nacido en Edimburgo) es el escritor de El viento en los sauces, novela infantil que se tuvo que leer Lisa, pero que dejó a un lado cuando descubrió los videojuegos de Bart.

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El viento en los sauces (1908) es un clásico de la literatura infantil y narra la historia de Topo, un… bueno, eso, un topo, que quiere vivir aventuras nuevas y decide salir a explorar mundo. En su viaje por el río y otros lugares más alejados va conociendo a otros animales que le van enseñando las diferentes formas de vida de sus amigos. Esta novela me gusta pero me choca. Me choca porque a veces, los personajes son muy brutos (aunque si tenemos en cuenta que en la época de su publicación, los cuentos infantiles no eran tan inocentones como los de ahora, en realidad no debería chocarme); pero lo que más me impresionó fue la forma que tiene Grahame de hacerte visualizar ciertos pasajes (y paisajes) de la historia: pocas veces he tenido esa sensación de magia y es lo que más me ha marcado de este libro como lectora y escritora.

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R. L. Stevenson

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Cuando era muy, muy pequeña, leí un versión adaptada a cómic de La isla del tesoro que me regaló una de mis profesoras favoritas del colegio (y la cual siempre presumía de que podía hacer círculos perfectos en la pizarra). Por aquella época, no sabía ni quién era el escritor ni conocía más obras suyas. De hecho, apenas recuerdo nada de la historia, pues no la he releído todavía desde que me la regalaran y de esto hace casi veinte años. Ya de adolescente, me compré El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde y descubrí que ambas novelas eran de R. L. Stevenson.

Robert Louis Stevenson nació en Edimburgo en 1850, en una familia de ingenieros. Aunque él también estudió ingeniería, dedicó su tiempo a escribir ensayo, poesía, literatura de viajes, etc. Fue un autor aclamado en las letras británicas y contó con cierta fama aún en vida, pero tiempo después, fue perdiendo ese prestigio al ser considerado por los críticos contemporáneos como un escritor de segunda. Por suerte, volvió a surgir un interés por sus obras y, hoy en día, es uno de los escritores más traducidos de todo el mundo.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886) es una de esas novelas que, por un motivo u otro, todos conocemos y sabemos de qué va. No solo porque haya muchísimas adaptaciones, sino porque ha influido en la cultura popular de tal forma que, cuando escuchamos o leemos alguna referencia a Jekyll o a Hyde, sabemos muy bien por donde van los tiros. Es lo malo de este tipo de novelas de hace casi dos siglos y que se han quedado en el imaginario colectivo: que esos famosos giros argumentales no te sorprenden como si los leyeras por primera vez. No obstante, la novela sigue teniendo esa atmósfera turbia y un misterio que se va revelando poco a poco y que indaga en la dualidad del ser humano. Cuando lo leí por primera vez, antes de estudiar Psicología, esta novela me formó una idea (algo errónea) de lo que era la personalidad disociativa (o múltiple): un ser violento y despreciable que absorbe la bondad de la otra personalidad. Ahora, tras una relectura con mayor conocimiento sobre el tema, sí que me parece una forma interesante de explorar los dos aspectos opuestos del personaje.

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Quienes lo rodean piensan que eran dos personas distintas, una buena y otra mala, porque ¿cómo iba a ser el respetado doctor Jekyll un vil y monstruoso ser? Sin embargo, el propio Jekyll sabía que esa mala y perversa personalidad nacía de él, aunque nadie le creyera capaz de albergar un sentimiento así. De hecho, cuando admiramos a alguien, nos pasa como a los defensores de Jekyll: no concebimos que esa persona tenga defectos. Como psicóloga, esa reflexión me parece más acertada que la de una personalidad disociativa (que viene provocada por una droga producida por el propio Jekyll). En definitiva, una obra imprescindible para los amantes de la novela gótica.

Walter Scott

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Sir Walter Scott nació en Edimburgo y fue abogado aparte de escritor y poeta. Cuando fui a Glasgow, sabía que existía un tal Walter Scott y me sonaba una obra llamada Ivanhoe, pero no tenía ni idea de que este autor era escocés hasta que no llegué allí y empecé a ver su nombre por muchos sitios. Después, en Edimburgo, nuestra guía majísima nos enseñó el Museo de los Escritores, dedicado a Scott, Stevenson y Robert Burns. De este último me hubiera encantado contaros algo más, pero lo único que sé de él es que fue el compositor del famoso villancico ‘Auld Lang Syne’ (y como yo no sé cantar, os dejo a Julie Andrews para esta tarea).

Después de haber estado en Edimburgo (por desgracia no pude pasar por el Monumento a Scott, pero es precioso), para mí era una obligación leer a este autor. A Scott se le puede considerar el padre de la novela histórica tal y como la conocemos ahora, puesto que escribió un gran número de novelas de este género, casi todas bajo pseudónimo. En 1820 publicó Ivanhoe, novela que se alejaba de las anteriores en cuanto a tiempo y lugar donde transcurre la obra. Sus trabajos anteriores trataban de temas escoceses de su pasado reciente, mientras que Ivanhoe se ambienta en la Inglaterra del s. XII en pleno reinado de Ricardo Corazón de León.

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Monumento a Scott en Edimburgo

Una novela llena de aventuras en la que no faltan los torneos de caballeros, complots políticos, amoríos, personajes que ocultan su identidad (aunque sea evidente quienes son en realidad) y, también, grandes batallas que ganan los justos. Un par de cosas quedan claras cuando lees la novela: el posicionamiento de Scott a favor de los sajones, los verdaderos ingleses, como se hacen llamar en la historia, en detrimento de los normandos, liderados por Juan Sin Tierra; y el odio que había en aquella época hacia los judíos, así como el intento del autor de limpiar esa mala imagen, que se puede ver sobre todo en el personaje de Rebeca, hija del judío Isaac de York. Además de todo esto, me gustaron mucho los personajes Gurth y Wamba (es último es el loco-cuerdo y el más cómico de la novela); con ellos empieza la trama y se les coge cariño a lo largo de la historia. En fin, que si os gustan las novelas históricas, no os podéis perder este clásico del género y de la literatura universal.

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Este ha sido mi repaso por la tierra de William Wallace y Nessie, un país que adoro y que espero que a vosotros os pique el gusanillo de leer a sus grandes autores.

Podéis dejarme recomendaciones y otros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (II): Estilo

Ya hicimos una corrección ortotipográfica de nuestra novela, ahora toca otro periodo de reposo. ¿Más reposo? Sí, la primera revisión nos ha servido para refrescar el texto y corregir esos fallos de ortografía y ortotipografía de nuestro manuscrito, para anotar todo aquello que nos ha llamado la atención sobre el contenido, bien porque nos chirríe o porque debamos pulirlo más. En la entrada anterior os comenté cuál puede ser el orden de corrección más eficiente (contenido y luego forma, para no hacer un trabajo extra que luego puede que no pase el filtro final), pero también os comenté por qué yo lo hice prácticamente al revés. Por tanto, voy a seguir el orden que yo empleé y vamos a continuar en esta entrada con la corrección de estilo.

¿Qué necesitaremos?

Esencial: nuestro Diccionario de la RAE y el Diccionario panhispánico de dudas. El Blog de Lengua de Alberto Bustos o el de Fundéu también os van a venir muy bien.

Además, una libreta o posits de colores para posibles dudas, detalles de la trama que os vuelvan a chirriar tras esta segunda revisión, etc. Ahora sí, comenzamos.

Revisión gramatical y de estilo

Debemos estar pendientes de nuestras oraciones. Siempre nos recomiendan combinar la longitud de las mismas para crear un ritmo que enganche y no sea monótono. Bien, cuando las oraciones son cortas, no tenemos mayor problema, pero cuando ya entran en juego nuestras queridas subordinadas, tenemos que tener mucho cuidado con varios aspectos:

  • Concordancia sujeto-verbo: Parece algo de Perogrullo, pero imaginaos que tenemos una oración como esta: El grupo de soldados que el general había llamado a su oficina para informarles de la misión tenía el semblante como un cuadro del renacimiento flamenco en el que los retratados no parecían conocer la palabra «sonrisa». Esta oración tan larga puede hacer que incluso nosotros nos perdamos y no sepamos si el verbo debe ir en plural, singular, en primera, segunda o tercera persona. Y esto a su vez, puede hacer que coloquemos una coma donde no debe (la coma criminal) o que nuestro verbo principal no concuerde con su sujeto.
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‘La coma criminal’, una historia de amor más trágica que ‘Romeo y Julieta’.

Si tenemos dudas, el truco está en quitar ‘morralla’ mentalmente para comprobar que nuestros sintagmas concuerdan: El grupo de soldados (convocados) tenía el semblante (serio). ‘Tenía’ concuerda con ‘grupo’, que es el núcleo del sujeto (en este caso, el verbo también podría ir en plural, concordando con soldados). Esto que os he puesto en paréntesis, también debéis tenerlo en cuenta cuando vuestros sujetos sean sustantivos colectivos, ya que según qué casos el verbo iría en singular o en plural. Para este caso, os dejo este enlace de la Fundación Fundéu.

  • Esas maravillosas preposiciones: Todos conocemos la existencia del ‘dequeísmo’ y el ‘queísmo’, que son el uso u omisión de la preposición ‘de’ cuando no procede. Tenemos que tener en cuenta si el verbo (mejor dicho, la acepción que estamos usando de ese verbo) es transitivo, intransitivo o pronominal, porque eso nos da pistas sobre si requieren preposición o no. Os pongo un ejemplo con el verbo ‘tratar’: En esta clínica tratamos los casos más graves. Aquí el verbo tiene el significado de ‘aplicar los medios necesarios para curar o aliviar una enfermedad’, por lo tanto, es transitivo y tiene un complemento directo (‘los casos más graves’); en este caso no podemos intercalar ninguna preposición.
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Cuenta la leyenda que si dices tres veces ‘de que’ ante un espejo, aparece la RAE y te pega con un diccionario.

Veamos ahora este ejemplo: En este balneario tratamos de proporcionarte el mejor descanso. Aquí el verbo ‘tratar’ tiene el significado de ‘procurar el logro de algún fin’ y esta acepción lo convierte en intransitivo, por eso no tiene CD, sino complemento de régimen, el cual siempre va introducido por preposición. De todas formas, si tenéis dudas, en el Diccionario de la RAE vienen abreviaturas (si no sabéis qué significan, solo tenéis que pasar el curso por encima) que os indican si estamos ante un verbo transitivo o intransitivo o si puede usarse como ambos, además de ejemplos en que resaltan la preposición que debe emplearse.

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  • Los adverbios acabados en -mente: Estos adverbios son muy socorridos cuando escribes rápido, pero luego a la hora de leer, resultan pesados, redundantes y, además, dan la impresión de pobreza léxica, a no ser que seas Camilo José Cela en La colmena y quieras causar un efecto rítmico como de vaivén (sí, a mí me dejaba esa sensación cada vez que repetía adverbios en -mente seguidos). Por eso, cuando revisemos, tenemos que prestar especial atención a estos adverbios e intentar cambiarlos por una expresión equivalente. Por ejemplo: Quise pegarle fuertemente pero él me esquivó rápidamente = Quise pegarle con todas mis fuerzas pero él me esquivó de forma rápida. También debéis considerar si, por el hecho de cambiar todos los adverbios en -mente, os va a salir una oración muy artificiosaen ese caso, jugad con las posibilidades y permitiros el uso de alguno de estos adverbios para que de un poco de respiro a esas alternativas elaboradas.
  • Los gerundios: Hay que tener en cuenta cuál es la función de los gerundios para que los usemos como es debido. Podemos tener el caso de que el gerundio forme parte de una perífrasis verbal en una oración simple o en la oración principal de una compuesta. Entonces no hay ningún problema, nuestro verbo en gerundio expresa que la acción está en proceso y santas pascuas (ejemplo: ¿Y Fulanito? Está pescando en el lago). La dificultad viene cuando el gerundio encabeza la oración subordinada. En este caso, también expresa una acción en proceso, pero esta acción es simultánea o anterior al verbo principal. Esto tiene una explicación lógica: si algo está sucediendo, significa que tuvo un inicio en el pasado y su duración llega hasta el momento presente, por tanto, la idea de futuro no tiene cabida. La oración Pepico se lanzó a por la pelota, rompiéndose la muñeca, sería incorrecta porque ‘romperse al muñeca’ es algo posterior a ‘lanzarse a por la pelota’; lo adecuado sería Pepico se lanzó a por la pelota y se rompió la muñeca o también, Pepico se rompió la muñeca lanzándose a por la pelota (que, además de seguir el orden lógico de las acciones, me sirve para introducir el siguiente argumento). Las subordinadas encabezadas por un gerundio son adverbiales con función de complemento circunstancial. Los CC siempre, y repito, siempre complementan al verbo, por tanto no pueden acompañar a un sustantivo, para esto tenemos las subordinadas adjetivales o sustantivas de complemento del nombre. La oración Menganita elaboró una lista resumiendo las reglas del juego sería incorrecta porque ‘resumiendo…’ no puede complementar a ‘lista’; para eso, emplearíamos una adjetival de relativo: Menganita elaboró una lista que resumía las reglas del juego. Ahora bien, hay una excepción a esta norma (puede que haya más, pero esta es la que yo he consultado con Fundéu) y se trata de un gerundio que hace referencia a un sustantivo que realiza una acción en proceso. Os lo explico mejor con este ejemplo: Lo que recuerdo es la gente bailando en la discoteca. Aquí, ‘bailando’ hace alusión a ‘la gente’, por lo que, en un principio, no debería usarse el gerundio, pero al tratarse de una acción en proceso que realiza ese sustantivo, se permite el uso del gerundio.
  • Leísmo, laísmo y loísmo: Supongo que tendréis claro qué significan estos términos, pero por si alguien se ha despistado, os recordaré que hacen referencia al uso indebido de los pronombres personales ‘le/les’ para sustituir un complemento directo (leísmo); ‘la/las’, para un complemento indirecto femenino (laísmo); o ‘lo/los’, para un complemento indirecto masculino (loísmo). Los pronombres ‘lo/la’ y sus plurales solo pueden sustituir a un complemento directo (Compré un litro de leche en el supermercado – Lo compré en el supermercado) y ‘le/les/se’ a uno indirecto (Compré un litro de leche al dependiente – Le compré un litro de leche – Se lo compré). Pero como pasa con todas las reglas, existen excepciones con el pronombre ‘le’ y es por estas por las que suele haber confusiones. En este artículo os explican muy bien estas excepciones. No obstante, os hago un muy breve resumen de estas excepciones:
    • ‘Le’ puede usarse para CD si este se refiere a hombre en singular (abstenerse perretes, gatetes, alienígenas de género indefinido y demás). Le besé bajo la lluvia = Lo besé bajo la lluvia.
    • Leísmo de cortesía: es decir, el que hace referencia a ‘usted’. Le atenderemos en breve.
    • Con verbos de ‘afección psíquica’, de ‘influencia’ o de ‘percepción’ puede surgir esta excepción. Os dejo la entrada del Diccionario de dudas de la RAE, donde se explica esto con más detalle.
  • Vocabulario rico: Esto es evidente, pero muchas veces, cuando estamos escribiendo, no nos damos cuenta de que estamos escribiendo las mismas palabras y expresiones una y otra vez. Al revisar, una lectura en voz alta y a un ritmo más o menos ágil nos va a ayudar a detectar palabras, expresiones e, incluso sonidos que se repiten en un corto espacio de tiempo. La solución: los sinónimos. Yo suelo usar Wordreference, que no solo es un maravilloso diccionario de inglés y otros idiomas, sino que también incluye uno de sinónimos en español. Aquí también se incluiría la precisión del lenguaje. Es recomendable evitar usar términos muy genéricos cuando hay uno que describa a la perfección lo que queremos decir (a no ser que sea uno de nuestros personajes quien hable de esta forma porque no tiene mucho bagaje cultural). Yo me he dado cuenta de esto al escribir fantasía: hay mucho vocabulario referente a armas, fortificaciones y edificaciones similares que desconozco, así que cuando necesito alguno de estos palabros, me voy a algún manual relacionado con el tema o a tío Google y escribo alguna descripción que pueda ayudarme a encontrar la palabra precisa (por ejemplo, ‘partes de una espada’, ‘armas de asedio’, ‘plantas medicinales tradicionales’, etc.).
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Cada vez que me ponen esta fruta en una cafetería de Almería, tengo que poner en Google ‘fruta naranja con hojas secas’ porque nunca me acuerdo de que se llama ‘alquejenje’

Con todos estos consejos y aspectos a tener en cuenta, ya tenéis herramientas para vuestra revisión de estilo. Es posible que me haya dejado algo en el tintero, pero iré actualizando conforme vaya recordando y conociendo más reglas.

En la próxima entrada de esta serie, os hablaré de la revisión del contenido y trama. Espero que os sirva este post y, cualquier corrección o sugerencia que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Visibilidad lésbica en la literatura

Mi relación con la literatura LGTBI es curiosa: he leído muy poca porque mi primer acercamiento (sin contar El color púrpura) fue bastante estrepitoso. Es algo que, según había leído, es bastante común en el colectivo. Solo encontraba historias muy parecidas en las que se trataba el mismo tema de la salida traumática del armario y ninguna llegaba a interesarme. Y me daba mucha pena porque si algo sabemos es que el apoyo al colectivo y a la visibilidad es muy importante para normalizar la situación y el arte y la ficción son herramientas imprescindibles para este objetivo. ¿Cómo podía apoyar novelas que no me decían nada?

Por suerte, hace unos años leí Carol y sentí que había recuperado la esperanza en ese sentido. Aunque no llegué a indagar más en otras novelas, sí que se me había pasado ese mal sabor de boca del principio. Luego leí Tomates verdes fritos sin tener ni idea de que era de temática lésbica y esas esperanzas volvían a resurgir gracias a Ruth e Idgie.

Poco a poco iban cayendo en mis manos más novelas, sobre todo de Virginia Woolf que hacían que me picase el gusanillo de investigar la literatura LGBTI de la misma forma en que lo hacía con el cine o las series de televisión. Ahora, gracias a blogs y páginas especializadas ya me he hecho una idea de qué novelas hay en el catálogo literario y de cuáles puedo esperar lo que busco en una historia.

Por eso, como hoy es el Día de la Visibilidad Lésbica, he querido hacer un recopilatorio de novelas con personajes lésbicos, tanto las que he leído como las que he descubierto y tengo pendientes en mi lista de libros por leer de este año.

Leídas

El color púrpura (Alice Walker)

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Ya os hablé de esta novela escrita por Alice Walker. Fue la primera que leí en la que aparecía un personaje LGTBI y, aunque en su momento no le di mucha importancia, echando la vista atrás, me doy cuenta de la relevancia de esta historia sobre la supervivencia y el apoyo entre mujeres.

La señora Dalloway (Virginia Woolf)

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Virginia Woolf, una adelantada a su tiempo en muchos aspectos, nos regaló esta obra en la que nos presenta a Clarissa Dalloway, una mujer de la clase alta inglesa que quiere dar una fiesta y, mientras organiza todos los preparativos para el festejo, hace un repaso de su vida, incluyendo la atracción y relación que tuvo con su amiga Sally Seton.

El cuento de la criada (Margaret Atwood)

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En esta novela de Margaret Atwood, conocemos al personaje de Moira a través de los recuerdos de la protagonista en su día a día como Criada. Es gracias a esos recuerdos que nos damos cuenta de la relevancia que tiene Moira para la vida de la protagonista tanto antes de que se instaurara el régimen teocrático como después. No me entretendré mucho con esta novela porque más adelante os hablaré de Margaret Atwood en la sección de ‘Mis escritoras’.

Carol (Patricia Highsmith)

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Escrita por Patricia Highsmith, fue la primera novela lésbica con final feliz para las protagonistas en una época en la que, si había algún personaje LGTBI, o moría o acaba viviendo una vida que no era la suya. Del personaje de Carol ya os hablé en esta entrada y de la obra de Highsmith os hablaré dentro de poco.

Tomates verdes fritos (Fannie Flagg)

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Junto a Carol, esta fue una de las primeras novelas lésbicas que me hizo recuperar esa esperanza. Una historia tierna y llena de amor y cariño entre Idgie y Ruth, dos mujeres que han crecido juntas desde que Ruth llegara a la casa de la familia de Idgie. La vida las lleva a separarse y a juntarse de nuevo, a abrir el café de Whistle Stop y a cuidar juntas al hijo de Ruth. Esta historia la conocemos de boca de Ninny, una anciana, cuñada de Idgie, que se la cuenta a su joven amiga Evelyn durante las visitas de esta última a su residencia. La novela no solo atrapa por su maravillosa trama, sino también por cómo se nos va descubriendo la misma: mediante varios narradores, entre los que se encuentra un boletín informativo de pueblo de la época de las protagonistas.

Todas las horas mueren (Miriam Beizana Vigo)

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Vamos de los clásicos a una novela autopublicada. Conocí a Miriam cuando ambas nos presentamos a la última edición del concurso de escritores indie de Amazon. En Todas las horas mueren tenemos a Olivia y a Dorotea, dos mujeres separadas por la edad pero unidas por una conexión que solo se forma entre dos personas rotas que se ayudan a recomponerse. Ambas escapan de algo y ambas se encuentran la una a la otra en el Café de Fontiña. Vamos adentrándonos en la historia mediante los flashbacks de ambas y los cambios del punto de vista, que nos ayudan a comprender a ambos personajes en su sufrimiento.

Por leer

Los libros que forman esta lista son todos autopublicados o de editoriales independientes. Después de empezar en este bonito y ajetreado mundo de la blogosfera, he ido conociendo nuevas autoras de temática lésbica y los títulos que más han llamado mi atención sin estos:

Lo nuestro es de otro planeta (Emma Mars)

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Emma Mars es cocreadora de Hay una lesbiana en mi sopa, una página de contenido LGTBI, y escritora de varias novelas de temática.

Elisa frente al mar (Clara Asunción García)

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Descubrí a Clara Asunción García por su relato en Cada día me gustas más, de la que os hablaré un poco más abajo.

Otoño y los palíndromos (Esther Semedo)

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Un título cuanto menos curioso, ¿verdad?

A Virginia le gustaba Vita (Pilar Bellver)

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Con este nombre y esta portada, ¿cómo no me va a llamar la atención? Esta es una novela publicada por la editorial Dos Bigotes (la cual apuesta por autores independientes y de temática LGTBI) en la que Pilar Bellver da vida a la historia de Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Cada día me gustas más (VVAA)

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Antología de relatos de varias escritoras españolas, entre las que se encuentran varias de las que ya os he hablado en este post, con prólogo de Sara R., directora de Hay una lesbiana en mi sopa.


Hasta aquí mi recuento de novelas con personajes lésbicos. Espero que os haya gustado y, por supuesto, se aceptan sugerencias 😉

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada original extraída de Photoangel – Freepik.com

¿Cómo sacar del armario a tus personajes?

Me planteé hace poco escribir esta entrada cuando estaba revisando y corrigiendo varias historias que tenía en fase borrador. En un gran porcentaje de las historias que estoy escribiendo (ya sea novela o relato corto con intenciones de alargarse) hay personajes LGTBI. En varias de ellas, tenía muy claro cuáles iban a ser los personajes LGTBI ‘fijos’, es decir, los que ya de antemano había planificado con una orientación sexual/identidad de género no cis-hetero. Pero en otras, la cosa surgió de forma espontánea conforme iba escribiendo. De ahí que me planteara: ¿cómo salen los personajes del armario?

No me refiero solo a la escena en que los personajes dicen en un diálogo ‘soy X’, sino al momento  en que se presentan en la narración como LGTBI.

Hay muchos motivos por los que incluir personajes LGTBI en tus historias, pero para tratar ese tema os dejo estos artículos de Rafa de la Rosa y Jennifer Moraz en los que dejan muy claro la importancia de la diversidad en la ficción. Por mi parte, solo añadiré que, cuando formas parte del colectivo y además escribes, esta representación se hace más necesaria y su desarrollo es probablemente más natural y genuino. Sabemos qué cosas nos parecen relevantes para la adecuada construcción de nuestros personajes LGTBI y también sabemos qué es lo que no queremos que se asocie con ellos y con el colectivo (véase, los dichosos clichés). Pero si no sois del colectivo y queréis incluir de forma correcta a un personaje LGTBI, sí que podéis tener en cuenta lo que os voy a contar.

Bien, ya hemos decidido que alguno de nuestros personajes será LGTBI (e interpreto que escribiremos este personaje con el debido respeto y cumpliendo alguna de estas pruebas de diversidad y no solo por quedar bien). Hemos desarrollado su personalidad, su historia de vida, su aspecto, sus ambiciones y miedos, etc. y llega el momento de empezar a escribir. ¿Cómo introducimos su orientación sexual en la narración? ¿Cómo se la presentamos al lector? Desde luego que hay que hacerlo, porque si no se dice nada, los lectores asumen su cis-heterosexualidad (vamos, lo de ‘todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario’, versión sexualidad).

Aquí podemos jugar con muchos factores: podemos decirlo en la narración pero hacer que el resto de personajes no lo sepan; podemos insinuarlo (o no) en la narración y hacer que el personaje lo diga en una conversación o lo muestre con alguna acción, etc. Dependiendo del efecto que queramos causar en los lectores, tendremos que tener en cuenta cómo sera la frase en que estos lo descubran de forma oficial.

Cuando ese peso recae sobre el narrador, mi consejo es optar siempre, sea cual sea ese efecto que queramos provocar, por la elegancia, pero sin ambigüedad y sin circunloquios cuyo único objetivo es no decir las cosas claras: fórmulas enrevesadas y laberínticas que, aunque puedan resultar muy poéticas, a veces confunden más que aclaran.

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No son lesbianas, son de la escuela de Safo y sienten ardientes pasiones por la costilla de Adán.

A veces, si no conocemos mucho el tema o se trata de un asunto que pueda resultar controvertido, tendemos a estos rodeos. No tengáis miedo a decir las cosas tal y como son; se puede escribir con lirismo pero con claridad.

Esta vez estaba frente a Aschenbach, quien volvió a ver, con asombro y hasta con miedo, la divina belleza del chico. [...] «¡Muy bien!», se dijo Aschenbach con esa fina destreza profesional con que a veces los artistas disfrazan el encanto, el entusiasmo que les produce una obra de arte. Luego pensó: «Aunque no tuviera yo el mar y la playa, permanecería aquí mientras tú no te fueras».


                        La muerte en Venecia, de Thomas Mann

Como asumo que queremos tener un personaje LGTBI y normalizar su sexualidad, la claridad y elegancia serán vuestras mejores amigas. Porque la normalización empieza ahí: mostrándolo y diciéndolo sin darle más vueltas y ancha es Castilla.

Mi otro consejo es que evitéis clichés a la hora de que vuestro narrador haga alusión a la sexualidad de vuestro personaje. En mi opinión, esto está relacionado con los rodeos para hablar del tema. Valerse de algo muy superficial para esto es casi tan malo como envolver el término en eufemismos. Si os habéis dado cuenta de que vuestro personaje LGTBI cumple algún estereotipo y estáis pensando ‘vaya, ya la he liado’, no os agobiéis: los estereotipos y clichés también se pueden usar en vuestro beneficio. Podéis darles la vuelta de manera original, usarlos para tratar algún tema relacionado o, incluso, mostrar que, a pesar de ese cliché, no se trata de un estereotipo con piernas. ¿Tenéis a un chico gay que le gusta Madonna? Quizá sea su guilty pleasure y le recuerda a cuando su madre ponía sus discos en casa pero a él lo que de verdad le gusta es la zarzuela. O quizá le gusta Madonna y sea su forma de demostrar que se siente libre de escuchar la música que quiera sin la presión de ‘esto no es masculino, es solo para gays’, al contrario que sus conocidos heteros que no admitirían que la escuchan por el qué dirán. Lo importante es no quedarse en lo superficial, porque podemos y debemos sacar muchísimo partido a nuestros personajes.

Para que vuestro narrador hable de la sexualidad de vuestro personaje podría deciros que penséis en cómo se hace con un personaje hetero, pero claro, ya que la heterosexualidad se asume de antemano, no existe este dilema. Aunque sí que podéis fijaros, por ejemplo, en cómo se describe la actitud de un personaje hetero con sus intereses amorosos o cómo recuerda relaciones pasadas y usarlo en vuestro favor. Si queréis jugar con la insinuación, podéis también valeros de descripciones significativamente diferentes: por ejemplo, cuando vuestro personaje conoce a alguien de su mismo sexo que le llame la atención, una opción es dar más detalles de vuestro/a desconocido/a o que estos detalles sean más llamativos en comparación a otros. Así conseguimos que el lector piense, ‘vaya, aquí sucede algo’.

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Se fijó en su pelo recogido, que olía a miel y almendras, y en cómo se le marcaba la cicatriz de su ceja cuando sonreía. Al mirar a su acompañante, se preguntó si no le asfixiaba el botón de la camisa.

Si la salida del armario recae sobre los propios personajes en los diálogos, entonces dependerá de la personalidad de cada uno. Podemos tener un personaje tímido que por fin se ha atrevido a decírselo a alguien u otro que no tenga tapujos y lo diga de la forma más directa que podáis imaginar. También puede ser un tema ya conocido por los personajes que sale de forma natural en una conversación cualquiera. Como ya os he dicho, depende de vuestros personajes y su personalidad.

Ya han salido del armario, ¿ahora qué?

Ahora que el lector ya sabe oficialmente que el personaje es LGTBI, toca seguir mostrándolo como un personaje profundo, tridimensional, redondo (o el calificativo que más os guste), porque para eso habéis preparado su ficha de personaje y le habéis otorgado con anterioridad una personalidad y una serie de gustos, miedos, ambiciones, etc. No os quedéis solo con su orientación ni hagáis girar su trama en torno a este tema. Incluso si vuestra intención es la crítica anti-LGBTIfóbica, tened en cuenta que vuestro personaje también hace otras cosas en su vida a parte de ser LGTBI y, precisamente, el hecho de mostrarlos en otros ámbitos es lo que favorece la normalización y, a su vez, da más fuerza a vuestro mensaje anti-LGBTIfóbico.


Y eso es todo, por el momento, sobre cómo presentar a vuestros personajes LGTBI a los lectores. Espero que os haya servido si estáis pensando en incluir diversidad en vuestras historias. No dudéis en comentar cómo lo hacéis vosotros o qué otras formas habéis leído o escrito para sacar del armario a vuestro personajes.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Lifehacker.com