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Acerca de La escritora entre el centeno

Almeriense de 26 años. Neuropsicóloga de profesión, escritora de vocación.

Escribir ciencia ficción

De por qué empecé a escribir ciencia ficción si no era lectora del género

Antes de embarcarme en la escritura de Nivel 10, escribía relatos de ficción ‘realista’. Un poco de todo, desde thrillers, hasta policíaca, y sobre todo romántica (muy influenciada por los fanfics). Pero nunca había escrito ciencia ficción. De hecho, apenas había leído nada, solo los más básicos, 1984Un mundo feliz, porque me los mandaron para una asignatura de la carrera, y algunas películas y series como Black Mirror. En definitiva, que no tenía ni idea del género cuando empecé a escribir mi primera novela.

¿Por qué lo hice? Pues el motivo más simple que os puedo decir es porque, mientras investigaba para un trabajo de la carrera, se me ocurrió la premisa y quise escribir un fanfic con ella. Ni siquiera me planteé que me estaba metiendo en un género que apenas conocía. Como por aquella época tuve un parón de escritura, esa idea quedó apartada hasta que me decidí a retomarla una vez terminé el último año de Psicología. Pero ya no quise hacerlo en formato fan fiction, sino convertirlo en una novela con personajes propios e incluso localizaciones propias (la trama original estaba ambientada en Nueva York). Aquí ya sí que me dije ‘Fani, vas tú muy rápido con esto de inventarte el futuro, ¿no?’ Para más inri, por esa misma época, gané mi primer concurso literario con un relato de ciencia ficción. Y así seguí, escribiendo ciencia ficción y fantasía, géneros sobre los que apenas había leído antes y a los que desde entonces, les cogí tanto el gusto que son ahora mi principal interés lector. ¿Por qué me metí en este berenjenal?

¿Qué podía aportar yo a la ciencia ficción?

Reflexionando con un poco de perspectiva, el no haber leído antes mucha ciencia ficción y haber visto solo unas pocas películas o series me ha permitido escribir con cierta pureza. Me explico: cuando lees mucho un único género, acabas asimilando los tópicos, los tipos de giros argumentales, los personajes arquetípicos, etc. y cuesta más no caer en ellos. En general, escapar de los clichés literarios es difícil, pues inevitablemente todos tenemos influencias similares y estas se entremezclan en muchos formatos artísticos (literatura, cine, teatro, música, etc.), pero al escribir un género que no nos es familiar, lo hacemos con frescura, tirando de nuestro bagaje literario y sin restringir nuestra imaginación con esa presión a la que a veces nos sometemos por intentar no imitar a nadie.

Escribir es una aventura
Escribir un nuevo género es toda una aventura

Frescura

Bien sea por los temas que tratamos en nuestras historias, bien por el estilo o el tipo de personajes, llegar de nuevas a un género desconocido es como esos lectores beta que nos resaltan nuestros fallos y vicios a la hora de escribir: al no estar vinculados a la obra, perciben mejor lo que se puede mejorar y dan una perspectiva que no habíamos considerado antes. En este caso, somos nosotros esos lectores beta los que otorgamos una perspectiva nueva al género. Y parte de esta frescura viene motivada por el siguiente punto.

Un bagaje literario diferente

Al igual que la ciencia ficción tiene sus tópicos y su estilo particular, con el resto de géneros pasa igual. En líneas generales, no se escribe novela romántica de la misma forma que la novela negra o la de terror. Por supuesto, siempre hay excepciones y ahora se entremezlcan más los géneros, pero cada género tiene una atmósfera, un ritmo y un uso del lenguaje diferentes. ¿Os imagináis leer Guerra y Paz como si fuese una novela young adult? La trama sería la misma, pero el estilo cambiaría drásticamente. Podemos aportar las descripciones poéticas y delicadas que caracterizan a los clásicos, el misterio y atmósferas inquietantes del terror, de los thrillers o de la novela gótica, la agilidad de la comedia o de la novela juvenil, o engañar al lector como en la novela negra. Nuestro cerebro absorbe inconscientemente todos estos patrones y los mezcla y los suelta cuando escribimos, por eso, cuanto más variado leamos, más enriquecida será nuestra historia.

Orgullo y prejuicio y zombies
Bueno, hay quien ya se ha imaginado algún clásico con zombies

Creatividad sin restricciones

Seguro que más de una vez os ha pasado que, cuando estáis escribiendo o revisando, tenéis la sensación de que ya todo está inventado y solo estáis copiando lo que ya existe. Es inevitable que lo que escribamos nos resulte similar a otras obras, pues los arcos argumentales, los tópicos, el famoso viaje del héroe, etc. están ahí desde hace siglos y ya resulta difícil innovar de verdad con un argumento. Pero, como ya he comentado antes, al aventurarnos en un nuevo género que nunca hemos leído, muchas de sus estructuras típicas nos son totalmente desconocidas y eso nos permite escribir sin preocuparnos de si nuestro tema está ya inventado o no. Dejamos libre nuestra creatividad y sacamos lo mejor que tenemos porque no nos ponemos esas restricciones y no tenemos esa vocecita en nuestro interior gritándonos: ‘¡No, borra esto, que es muy parecido a lo escribió Fulanita en su segunda novela!’

 

¿Qué me aporta la ciencia ficción a mí?

No solo podemos aportar cosas nuevas al género, sino que este también nos ayuda a retarnos y hacernos crecer como escritores. Aunque hablo de lo que yo he aprendido a nivel personal al escribir ciencia ficción (y tanto esto como lo anterior se extiende a la fantasía también), estas conclusiones podrían aplicarse de forma más general.

Aportar nuevas ideas

Libertad creativa

He comentado antes que en la idea original de Nivel 10, la trama estaba ambientada en Nueva York, pero, cuando ya me planteé seriamente escribir la historia como una novela original y no un fanfic, me encontré con un pequeño gran problema: no tengo ni idea de cómo es Nueva York. Ya había escrito alguna que otra historia ambientada en la ciudad y, a pesar de investigar cómo era, no había quedado satisfecha con el resultado. Por eso decidí inventarme una ciudad y un país completamente nuevos. Además, al ambientarla en 2094, debía imaginarme cómo podía ser el futuro en un mundo inventado. Es una perspectiva imponente, pero cuando me ponía a trabajar, me sentía con total libertad de explorar temas y escenas que, si hubiese optado por narrativa ‘realista’, me hubiese resultado imposible, así que escribía con un entusiasmo aún mayor al pensar que este género me permitía dar rienda suelta a mi imaginación de una manera que no había considerado antes.

Conciencia sobre la coherencia interna

Si hay un par de géneros en los que debemos prestar especial atención a la coherencia interna, estos son la fantasía y la ciencia ficción. La coherencia en el worldbuilding es como mentir: hay que tener buena memoria para que la mentira no tenga más agujeros que un colador y sea creíble. En este caso, hay que tener muy claro cómo es nuestro nuevo universo y cómo son las normas que lo rigen. Escribir una historia ambientada en nuestro mundo es sencillo porque el funcionamiento de nuestra sociedad y de nuestra cultura ya lo tenemos más que asimilado y si, por ejemplo, uno de nuestros personajes recibe un disparo, sabemos que la herida sangrará, la bala puede que haya quedado incrustada en la carne o puede que haya salido, etc. Es algo que ni se nos ocurre ponerlo en duda porque ya conocemos las leyes físicas y fisiológicas de nuestro mundo. Pero si escribimos sobre un alien que recibe un disparo, ¿de qué color será su sangre?, ¿el material de la bala reaccionará de forma diferente con la piel del extraterrestre?, ¿cómo será su herida?, ¿habrá algún otro factor que afecte?, ¿lo hará siempre o según en qué casos? Por cuestiones como esta, escribir ciencia ficción (y fantasía), me ha enseñado a considerar mucho más la coherencia de la trama y del worldbuilding.

Conciencia sobre el mundo, la sociedad y la tecnología

De este tema ya hablé en esta entrada sobre cómo nos imaginamos el futuro. El esfuerzo mental que debemos hacer para situarnos en un momento futuro es muy grande y eso nos lleva a plantearnos cuestiones que, quizá (y solo quizá), no nos haríamos si escribiésemos narrativa ‘realista’. A mí, la ciencia ficción me ha enseñado a ver el mundo y, más concretamente, la tecnología y las dinámicas sociales, desde otra perspectiva. A fijarme más en los detalles y pensar con anticipación.

Escribir ciencia ficción

 


Hasta aquí mi reflexión sobre lo que escribir ciencia ficción ha significado, y significa, para mí. Y vosotros, ¿leíais mucho del género cuando empezasteis a escribir? ¿O sucede lo mismo al escribir o leer cifi? ¿Qué otras cosas habéis aprendido? No dudéis en dejar vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía kellepics

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Balance del año

Hasta siempre, 2017

Y en el reloj de antaño, como de año en año, cinco minutos más para la cuenta atrás. Hacemos el balance de lo bueno y malo…

Mecano

Como dice Mecano, toca hacer balance de lo bueno y malo, porque los ciclos hay que cerrarlos con una reflexión sobre lo que hemos aprendido y sobre lo que podemos seguir aprendiendo. Estos dos últimos años han sido, probablemente, los más duros y oscuros de mi vida a nivel personal, en los que la escritura y la lectura han sido, sin duda, mis dos terapias fundamentales. Por fin estoy empezando a ver la luz al final del túnel y en gran parte se lo debo a la nueva aventura que estoy viviendo desde que me mudé a Dublín el pasado septiembre. Este cambio tan radical en mi vida ha supuesto abrir una presa y dejar que el agua estancada fluya, y me ha ayudado a tener varias cosas claras. Quizá no actualice el blog con tanta frecuencia o no esté tan presente en redes sociales como antes, pero mi vida personal va primero y mis ganas de escribir historias van antes que las de escribir posts. Quizá pierda mi posicionamiento en redes, quizá no sea tan visible como antes y puede que pierda oportunidades de ganar nuevos lectores, pero también sé que el tiempo es el bien más preciado que tenemos y yo ahora siento que vuelvo a tener tiempo para ser feliz.

Siguiendo con el balance, este año me apunté por primera vez a un taller de novela y conseguí escribir una novela corta que tengo guardada y que está reposando hasta que sea su momento adecuado de salir a la luz. Ha sido una novela muy catártica y me ha servido para conocer a grandes personas como son mis compañeras de taller y mi profesor. También he notado (bueno, las estadísticas de WordPress lo han hecho) un aumento de visitas, comentarios y me gustas en el blog, así como de seguidores (¡ya somos 139 en esta casa!), e incluso algunos de mis post han tenido muy buena acogida, como las técnicas narrativas que me inventé, mi reflexión sobre lo que la ciencia ficción dice de nosotros, mis secciones de Turismo Literario y Mis Escritoras o mi tutorial de corrección de novela low-cost. Además, gracias a las redes, he conocido a una gran cantidad de gente que hacen este camino literario mucho más agradable.

Para terminar este balance cualitativo de mi 2017, voy a daros una gran noticia que he tenido que mantener en secreto durante un par de meses: ¡Nivel 10 dará el salto a editorial el próximo año! 

Glee

De momento no puedo dar más detalles, pero os iré informando poco a poco conforme me vayan dando vía libre. Por este motivo, además, la novela ya no está disponible en Amazon como ebook (hasta próximo aviso).

¡Qué ganas tengo de que podáis tener mi libro ahora también en papel!

Los nuevos propósitos

Después de esta noticia y de este repaso, y mirando ya hacia el futuro, he querido ponerme varias metas para este 2018. El año pasado, estos fueron mis propósitos como lectora y escritora y, antes de pasar a los nuevos, quiero contaros si los he cumplido o no.

Como lectora me propuse:

  • Leer a más mujeres: En comparación con las 12 (de un total de 36 novelas, un 33%) autoras que leí en el 2016, este año he leído 22 mujeres (de 48), que supone un porcentaje del 45%. ¡Objetivo cumplido!
  • Leer mas ciencia ficción y fantasía: Haciendo un cálculo similar, este 2017 he leído 10 novelas de cifi y 11 de fantasía (frente a las 3 y 10, respectivamente, de 2016). ¡Objetivo cumplido!
  • Leer más literatura japonesa: El año pasado leí solo 2 novelas japonesas, mientras que este, he leído 5 autores japoneses. ¡Objetivo cumplido!
  • Leer más en inglés: De 4 obras que leí en inglés el año pasado a 9 que he leído este 2017, sobre todo el último trimestre. ¡Objetivo cumplido!

Y estos fueron mis propósitos como escritora:

  • Seguir un calendario de escritura: He de reconocer que se me escapa una risa avergonzada con este propósito; conseguí hacerlo durante los meses que estuve en el taller de novela corta y me vino bastante bien, pero después empecé a saltarme ese calendario y a escribir más a mi ritmo, lo cual tampoco me fue tan mal: conseguí avanzar bastante con mi proyecto principal y también escribir otros relatos y otros proyectos. Creo que con esto he aprendido que los calendarios no me sirven mucho a no ser que los planifique de forma muy flexible o yo me ponga muy estricta conmigo misma. Objetivo no cumplido 😦
  • Escribir más relatos cortos: El año pasado escribí 4 relatos cortos (y algún microcuento), mientras que este año he escrito 10, algunos como complemento worldbuildinístico (sí, otro vocablo que me acabo de inventar) y otros para concursos y, aunque estos no han superado la criba, uno de ellos, Siempre seré loba, sí que está incluido en la antología que editó Piper Valca para su I Concurso Literario Antro Narrativo y que podéis leer gratis aquí; y este otro que publiqué en el blog hace un tiempo, titulado Brindis. ¿Qué haré con estos relatos? De momento no lo sé, pero la opción más probable que barajo es publicar algunos en Lektu a ver qué acogida tienen. Por otra parte, durante un tiempo publicaba cada domingo en mi página de Facebook una serie de microcuentos, los #microdomingos¡Objetivo cumplido!
  • Escribir más en inglés: Este objetivo lo he cumplido al principio del año y al final. Al principio comencé con una historia que ahora tengo un poco apartada, pero que espero no dejarla en el cajón olvidada. Y para este NaNoWriMo, aunque no conseguí el reto de las 50000 palabras, sí que he avanzado bastante con mi proyecto Therion, el cual estoy escribiendo en inglés. Teniendo en cuenta que el año pasado no escribí nada en inglés, se puede considerar que… ¡Objetivo cumplido!

No está mal, ¿no? Yo estoy contenta con el resultado. Sé que debo ponerme objetivos más accesibles y más ahora que no tengo tanto tiempo libre como el año pasado. Por eso, para este 2018 he decidido que mis propósitos sean los siguientes:

Como lectora

Por supuesto, quiero seguir leyendo cada vez más autoras y más literatura de género y en inglés, pero también quiero ponerme otros objetivos diferentes:

Leer un ebook al mes o, al menos, cada dos meses

El principal motivo por el que apenas leo ebooks es porque no tengo un libro electrónico tal cual, sino que tengo que leer en tableta y siempre acabo con la vista muy cansada, así que suelen pasar unos cuantos meses desde que termino un libro en formato digital hasta que empiezo otro. Pero este año quiero intentar leer uno al mes o, como mucho, uno cada dos meses.

Leer literatura irlandesa

Como ya sabéis, el pasado septiembre me mudé a Dublín y estaré aquí todo el año, por lo que tengo la excusa perfecta para leer toda la literatura irlandesa que me de tiempo y traeros alguna entrada especial de Turismo Literario sobre las principales voces de mi nuevo hogar.

Terminar las sagas empezadas

Como ya os conté en el repaso a mis novelas favoritas de este año, he empezado algunas sagas muy interesantes que quiero acabar cuanto antes: El Imperio del Radch, La trilogía del Vatídico, Crónica del Asesino de Reyes (aunque esta ya no depende de mí, eh, señor Rothfuss…). Además, tengo en mi estantería (metafóricamente hablando, en realidad apilo los libros encima de una cajonera) la primera entrega de la saga The Raven Boys de Maggie Stiefvater; El dios del Sabatth, la primera de La Nación de las Bestias de Mariana Palova; y la primera de La Rueda del TiempoEntre dos ríos, de Robert Jordan, aunque esta saga sé que tardaré mucho más en acabarla.

Como escritora

Terminar el primer borrador de Therion

Therion era mi proyecto para este pasado NaNoWriMo, que, aunque no pude concluir porque noviembre se me llenó de compromisos, sigo escribiendo a un ritmo decente. Por eso, uno de mis objetivos principales es acabar el borrador. Como subobjetivo, al estar escribiéndolo en inglés, necesito sin más remedio conocer las normas de ortotipografía inglesas. Quién sabe, lo mismo acabo haciendo otro tutorial de corrección para angloparlantes.

Katie McGrath

Terminar el primer borrador de El ataque de los titanes

Esta es la saga de fantasía épica que estoy escribiendo desde hace tiempo y que es mi proyecto principal, del cual tengo escrita la mitad del primer libro (aunque he decidido cambiar bastantes cosas) y varios capítulos de la segunda mitad, por lo que terminar el borrador en este próximo 2018 no es nada descabellado. Con este proyecto no tengo ninguna prisa por acabar, ha ido creciendo mucho desde que concebí la primera idea y escribí las primeras escenas allá por 2015, y creo que si dejo que la historia fermente y crezca a su ritmo, quedaré más contenta con el resultado.

Seguir escribiendo relatos cortos

Escribir relatos cortos es mi principal herramienta para superar el bloqueo con mis proyectos principales. Además, de vez en cuando, me gusta presentarme a convocatorias aunque sepa que no va a cosechar nada, pero para mí es un buen ejercicio creativo. Siempre me gusta escribir relatos que amplíen el worldbuilding de lo que estoy escribiendo, pero este año también he escrito otros completamente diferentes y la experiencia es muy enriquecedora, así que este próximo 2018 quiero diversificar más el contenido.

Planificar más el próximo NaNoWriMo

Los dos NaNoWriMos en los que he participado han ido siguiendo una tendencia curiosa: de escasa planificación a planificación media, típica de plantsers como yo, así que este año, aprovechando que se me ocurrió una idea interesante, quiero probar el siguiente nivel de planificación y ver qué tal me va. Tengo once meses para hacerlo.

Empezar una lista de correo

Creo que este es el objetivo que más respeto me impone. Estoy suscrita a varias listas y siempre intento aprender de cómo lo hacen sus autores, pero sigue habiendo algo en mí que intenta aplazar este paso. Pero quiero intentarlo y aprender de la experiencia. Si alguien tiene alguna recomendación, bienvenida sea.

 


 

Y hasta aquí mis propósitos de año nuevo. ¿Cuáles son los vuestros? ¿Sois de plantearos cambios para el nuevo año o preferís improvisar?

Antes de despedirme quiero desearos un feliz entrada de año, que no os atragantéis con las uvas, y que vuestros deseos se hagan realidad.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de monicore.

Wrap up 2017

Wrap up de 2017

Ya estamos en plena época navideña y, como es costumbre, toca hacer repaso de mis lecturas favoritas de este 2017. Siempre es difícil elegir y, me duele mucho dejar algunas fuera, pero tampoco quiero hacer una lista interminable y que me mandéis a freír espárragos. Aquí os dejo mis libros favoritos de este año; no están ordenados por preferencia, sino por orden de lectura.

1. Crónica del asesino de reyes – Patrick Rothfuss

Crónica del asesino de reyes

Este año me he adentrado en la saga del Asesino de Reyes, del señor Rothfuss, y la verdad es que me ha dejado maravillada por varios motivos: por la delicadeza de la narración; por sus personajes, tan bien construidos que realmente te producen cariño o rabia (a mí, por ejemplo, a veces me dan ganas de abofetear a Kvothe, mientras que Elodin me parece de los mejores); por la importancia que le da a la música y cómo la describe, casi como un personaje más; porque a lo largo de las dos primeras entregas (aún me queda por leer La música del silencio) he tenido en la cabeza mi propia imagen, tan interiorizada, de los diferentes lugares de Los Cuatro Confines de la Civilización que aparecen en la historia y cada vez que abría el libro era como volver a casa tras un largo día fuera. Y, sobre todo, por las teorías. Crónicas del asesino de reyes es una historia con tantísimas subtramas tan bien hiladas y entrelazadas, que cada pequeño detalle, por sencillo que parezca, puede esconder una clave muy importante para más adelante, y eso es algo que me encanta cuando leo una saga, el poder ir montando mi propio puzzle y comprobar si encaja o no con la realidad.

En fin, que habrá que esperar a la última entrega y este señor parece tomárselo con tranquilidad. Lo mismo hasta la serie llega antes que el propio libro, quién sabe.

2. The Handmaid’s Tale – Margaret Atwood

The Handmaid's Tale

Sin duda alguna, este ha sido uno de los libros del año, pese a haberse publicado en 1985, debido a la adaptación que ha hecho Hulu para televisión. Esta es una de las razones por las que me decidí a leerlo; la otra, porque quería regalarle a una amiga un libro que se centrara en el feminismo o tocara el tema y en muchas listas de recomendaciones aparecía El cuanto de la criada. Además, después de que Samira Wiley dejara Orange is the New Black, se anunció que había fichado para esta adaptación junto a Elisabeth Moss (aunque yo prefiero deletrearlo ‘Boss’), así que la decisión estaba más que tomada.

El cuento de la criada
Elisabeth Moss como Offred

El cuanto de la criada narra, en primera persona, la historia de Offred (Defred en la traducción española), una mujer que, tras la instauración de una asfixiante teocracia, es obligada a ser una Criada: una mujer cuyo único valor y propósito en esa sociedad es el de reproducir y dar hijos a las esposas infértiles de los hombres más poderosos de Gilead. Las mujeres que no pueden tener hijos, pero son aptas para otros trabajos domésticos se convierten en Marthas, mientras que las que imparten este nuevo adiestramiento a las futuras Criadas son conocidas como Tías. Tras los ojos de Offred vivimos esa vida asfixiante y claustofóbica que roba a las mujeres, antes libres, de sus derechos y de su dignidad. La novela va alternando presente y pasado mediante los recuerdos de Offred, que se mezclan en la trama sin previo aviso, valiéndose de un monólogo interior muy potente que te mete en la piel de la protagonista y te hace sentir esa imperturbabilidad de la vida diaria de una Criada, ese pasar de las horas en una jaula sin barrotes.

No quiero entretenerme mucho en esta entrada con El cuento de la criada, porque quiero preparar una sobre Margaret Atwood para la sección de Mis escritoras.

3. Lo nuestro es de otro planeta – Emma Mars

Lo nuestro es de otro planeta

A Emma Mars la conocí un poco de casualidad, en redes sociales, al descubrir su blog personal y que era co-fundadora de la página Hay Una Lesbiana En Mi Sopa (HULEMS). Vi que tenía varias novelas y, después leí la reseña de Miriam en A Librería y decidí leer esta novela. Cuando eres lesbiana y estás tan acostumbrada a leer historias de amor heteronormativas, coger una novela con un romance entre mujeres sienta muy bien. Y si a esta chick-lit le añadimos un toque cifi, el resultado es muy interesante. Lo nuestro es de otro planeta nos narra la historia de Diana, una chica normal y corriente que conoce a una insólita y algo excéntrica chica llamada Ada, de la que poco a poco irá descubriendo su gran secreto, tan insólito como ella misma. Esta novela es una lectura ligera que te deja una sonrisa en la boca y ganas de soñar y de amar.

4. Frankenstein – Marry Shelley

Frankenstein

De Frankenstein ya hablé hace un tiempo en esta entrada dedicada a Mary Shelley. Podéis ir directamente al post para leer mi reseña-análisis de la obra. Lo único que añadiré es que, como suele pasar con muchos clásicos cuyas tramas son ampliamente conocidas, al leer la novela, me di cuenta de unas cuantas diferencias; no obstante, la versión que yo conocía de antemano no distaba mucho de la que leí en la novela. El caso contrario os lo cuento ahora en el siguiente punto.

5. Drácula – Bram Stoker

En efecto, la versión que la gran mayoría conoce del vampiro más famoso del mundo no tiene nada que ver con la que se narra en la novela. Antes de leer Drácula, en mi mente tenía la imagen del apuesto conde enamorado de Mina a través de los tiempos.

Gary Oldman, Jonathan Rhys Meyers y Christian Camargo en diferentes adaptaciones de ‘Drácula’

Mi sorpresa fue tal cuando en la novela de Stoker no vi nada de eso. Todo lo contrario: el conde Drácula es un ser sanguinario, cruel y egoísta, nada apuesto y, desde luego el único interés que tiene por Mina o Lucy es el de servirse de ellas para mantenerse con vida.

Drácula

Drácula tiene, al igual que Frankestein, todos los componentes que se puede esperar de la novela gótica que se nos van desvelando por medio de los diarios y cartas de los protagonistas: sucesos paranormales sin explicación, un ambiente oscuro y de misterio muy estrechamente relacionado con los muertos, las dos casas del conde son también parte importante del ambiente tenebroso que consigue inspirarnos este clásico. Hablaré de Drácula en una futura entrada, cuando os hable sobre la literatura irlandesa. De momento, lo que más quiero destacar es lo extraordinaria que es la tensión que logra Stoker en su novela gracias al uso de distintos puntos de vista que hacen que nos metamos en la piel de personajes que no saben qué está pasando y no tienen más remedio que hacer frente a todos esos sucesos sobrenaturales para entender todo lo que rodea al conde Drácula.

6. La caja de Bernit – Pablo Ferradas

La caja de Bernit

Siempre veía La caja de Bernit por redes sociales y la tenía en mi lista de pendientes hasta que, durante la #SemanaAutopublicados, Carmelo Beltrán sorteó un ejemplar firmado por Pablo y me tocó a mí. Ya tenía la excusa perfecta para ponerme al fin con esta historia y me encantó volver a sentirme como una renacuaja mientras leía las aventuras de los hermanos Hojaestrella, Balpo y los hermanos Verdín y Verderón. Conforme avanza la novela, nos damos cuenta de que es casi una historia dentro de otra historia, pero en la que nunca llegas a despistarte ni perderte y que, con ciertos toques narnianos, nos lanza a la aventura y a la acción sin descanso con un ritmo adecuado para que tampoco sea demasiado abrumadora. Contamos con personajes tan variopintos y memorables como Pequeño, un juglar muy especial que además tiene la capacidad de convertir un cuento en una realidad. Muy recomendable si os gusta la fantasía juvenil.

7. Nada – Carmen Laforet

Carmen Laforet

De Nada también hablé en mi última entrada de Turismo Literario, así que no me entretendré demasiado. Para quienes os guste la novela intimista, de corte tremendista y para quienes queráis conocer las obras de la posguerra española, Nada os va a dejar un buen sabor de boca (a pesar de la amargura de la historia).

8. Elisa frente al mar – Clara Asunción García

Elisa frente al mar

Lo primero que leí de Clara Asunción García fue un relato suyo en la antología Cada día me gustas máseditada por HULEMS, y me gustó mucho su estilo y la gracia y familiaridad con la que narraba algo tan complejo como un flechazo, así que me hice con Elisa frente al mar y comprobé que no era casualidad ni suerte, y que Clara tiene un estilo muy particular y muy sensible de hablar del amor. Como ya he comentado con Lo nuestro es de otro planeta, cuando estás tan saturada de romances heteronormativos y cae en tus manos uno entre dos mujeres, te das cuenta de la necesidad que tenemos de estas historias, y con esta novela, Clara remueve muchas de las heridas pasadas que compartimos la gran mayoría de las lesbianas (y del resto de la comunidad LGBT+) y con sus palabras las convierte en arte. De una manera que me recuerda un poco a Las olas de Virginia Woolf, mediante la alternancia del presente (con una escena que se alarga durante toda la obra y cuyo fondo es el mar en continuo movimiento) y el pasado (que recorre varios momentos clave de la vida de las protagonistas) vamos conociendo quién es Elisa, quién es Nuria y quién es Valeria.

9. Aprendiz de asesino – Robin Hobb

Aprendiz de asesino

Había visto el nombre de Robin Hobb en muchos sitios, pero nunca me había parado a investigar de quién se trataba. Hobb es una de las autoras más importantes del género de la fantasía y la Trilogía del Vatídico es una de sus sagas más conocidas. En Aprendiz de asesino, la primera entrega, conocemos a Traspié, el hijo bastardo de Hidalgo, que acaba bajo el cuidado de Burrich, el caballerizo de su padre, y cuyo abuelo, el rey Artimañas, decide entrenarle como asesino de la corte. Esta novela tiene los ingredientes justos y muy bien elaborados para ser una gran saga: una trama compleja que se va desenredando conforme avanza; conflictos políticos muy bien llevados en los que no sabes en quien confiar; un sistema de magia (la Habilidad y la Maña) muy interesante del que vamos descubriendo cosas, pero siempre con la sensación de que hay mucho más que no hemos visto; muy buenos personajes, entre ellos, Traspié, un protagonista que no me cae mal, como me pasa a veces con otras novelas. Sientes su soledad de forma genuina sin que te deje ese regusto a victimismo que me sucede con otros protagonistas. Los secundarios están muy bien perfilados y con una personalidad muy bien delimitada, con sus claros y sus oscuros. Me encanta el Bufón, probablemente es mi personaje favorito junto a Traspié y Veraz. Burrich es también un gran personaje, con su inevitable conflicto entre sus creencias y su afecto por Traspié.
Y la manera de narrar de Hobb me ha parecido sencillamente maravillosa; como un cuadro impresionista en el que parece que da pinceladas de su mundo y estas se aprecian mejor al contemplar la totalidad, creando una sensación de nitidez y a la vez cierta ambigüedad que permiten dejarte con esa tensión y esa sensación de ‘quiero más’.

10. Ancillary Justice y Ancillar Sword – Ann Leckie

Ancillary Justice

Esta saga (ganadora de varios premios, entre ellos el Hugo, el Nebula y el Arthur C. Clarke) la había visto en algún blog de ciencia ficción, pero aún no había pasado la línea entre el ‘parece interesante’ y el ‘quiero leerla’; de hecho, cayó en mis manos de forma un poco fortuita, cuando estaba en la biblioteca buscando otro libro (la continuación de Aprendiz de asesino, si no recuerdo mal) y, al comprobar que no lo tenían, vi que estaba esta saga completa. Y la verdad es que me sorprendió mucho y para bien. La primera novela, Ancillary Justice, nos narra la historia de Breq, una exsoldado en busca de justicia de la que descubrimos que, en realidad, se trata de una auxiliar (IAs en cuerpos humanos que pertenecen a una nave y funcionan como un solo cuerpo) superviviente de la nave radchaai Justicia de Toren (lo cual es paradójico que la protagonista, además, esté buscando justicia). No quiero dar muchos detalles de la trama, porque, para mí, el encanto principal de esta novela fue ir descubriendo todos los entresijos y todo el worldbuilding que ha creado Ann Leckie, pero sí os diré que en la primera entrega, nos adentramos en dos tramas temporales y que el concepto de las auxiliares y las IAs de las naves que trabajan como un solo cuerpo y una sola conciencia me parece todo un acierto y uno de los aspectos más originales de la saga. Como puntos fuertes de las dos primeras entregas que he leído, os diré que Ancillary Justice (Justicia auxiliar, en español) cuenta con la novedad de este mundo, el buen ritmo de la acción que le da el tener dos tramas temporales, una ambientación muy bien conseguida, y una tensión bien llevada al ir desvelando en su justo momento los detalles de la trama relevantes, incluso dando pistas suficientes para que pienses ‘¿y si realmente está pasando otra cosa?’ sin que luego te sientas engañada al ver lo que realmente sucede. En cuanto a Ancillary Sword (Espada auxiliar, en español), la segunda entrega, el ritmo es más pausado y la trama se centra más en la psicología de los personajes, sobre todo de Breq, y enredos políticos, además de plantar las semillas de lo que seguramente sea la trama de la última novela. En definitiva, un gran descubrimiento esta saga de Ann Leckie.

 


 

Hasta aquí el repaso de mis lecturas favoritas del 2017. ¿Habéis leído estas novelas?¿Cuáles han sido vuestras lecturas favoritas de este año? No dudéis en dejar vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada por Les Chatfield

Writing rituals tag

Writing Rituals Tag

Siempre me han llamado la atención los tags literarios y, tras leer los de Miriam Beizana y David Pierre, y de ver los de Pablo Ferradas y Javier Miró, me han entrado ganas de compartir con vosotros cuáles son mis manías y costumbres, así que, allá vamos.

  • ¿Cuándo escribes? 

Antes, cuando no trabajaba, solía estar gran parte del día escribiendo, un rato por la mañana, otro por la tarde y por la noche. Además, solía dejar las mañanas para escribir para el blog y el resto de sesiones para escribir mis proyectos. Ahora que tengo menos tiempo libre, suelo aprovechar cuando estoy en casa, que suele ser por las mañanas y a la noche después de cenar. Los fines de semana que no salgo suelo pasar las tardes y las noches escribiendo. Dicho así, parece que escribo mucho, pero realmente depende de mi estado de concentración. Y, por supuesto, si cuando estoy fuera de casa tengo algún rato libre y algún sitio donde sentarme a escribir, siempre llevo mi libreta y mis bolis para aprovecharlo.

  • ¿Cómo te aislas del mundo exterior?

Spotify. O si no tengo conexión a internet, el iPod o lo que tenga en el portátil. Pero necesito escuchar música para escribir. En cuanto a redes sociales y demás distracciones, hay días en que me cuesta mucho dejar de mirar o trastear el móvil y otros en que apenas me acuerdo de que lo tengo. A veces lo pongo en silencio, pero he comprobado que no me sirve de mucho si mentalmente no estoy a lo que tengo que estar.

  • ¿Cómo revisas lo que escribiste el día anterior?

Suelo leer los últimos párrafos del capítulo o escena que estoy escribiendo (no siempre coincide con lo del día anterior), más para entrar en el tono que para corregir, aunque si veo alguna errata o algo que me chirría, lo cambio. Si llevo mucho tiempo sin tocar una historia, sí que suelo leer al menos el capítulo por el que me quedé y las anotaciones que haya dejado escritas en el documento o en mis libretas.

  • ¿Qué canción es la que te gusta cuando te sientes poco inspirado?

No tengo una concreta, cualquiera que esté escuchando en ese momento o con la que esté obsesionada en esa época me vale. A veces hago listas de reproducción con canciones que me recuerdan a la historia que estoy escribiendo, sobre todo emocionalmente, y cuando necesito volver a transportarme a ese estado, sí que me pongo esa canción o lista. Por ejemplo, tengo esta lista para la trilogía de fantasía en que estoy trabajando (y que es mi proyecto principal). Se llama ‘Yllemis saves the world’ porque, cuando la hice, todavía no tenía título para la saga ni para ninguna de las partes.

  • ¿Qué haces cuando te encuentras luchando con el bloqueo del escritor?

Escribo otra historia diferente a la que estoy trabajando. Como ya he dicho antes, mi proyecto principal es una saga de fantasía, así que cuando me bloqueo tengo alguna que otra historia aparcada a la que vuelvo o también escribo relatos si veo que se aproxima alguna fecha de entrega de algún concurso, que eso siempre me motiva a ponerme a escribir (aunque luego no gane nada, salvo un relato nuevo, que siempre viene bien). En los momentos en que estoy muy, muy bloqueada, tanto que ni siquiera escribir otra cosa me sirve, a veces me ayuda escribir poesía, porque con la poesía que escribo, como no la publico, suelo desahogarme más que con otros relatos y suele ser mucho más personal.

  • ¿Qué herramientas usas cuando escribes?

Soy del siglo pasado, así que yo sigo con Word y mi libreta. Antes tenía un par de manías en cuanto a las libretas (que aún persisten, aunque mucho menos exageradas) y es que tenía una libreta para cada historia y un boli —siempre de gel, a poder ser de Pilot— para cada libreta y si se me mezclaban, me ponía muy nerviosa. Ahora me da un poco más igual, pero los bolígrafos siempre tienen que ser de Pilot, los otros se me atascan y me da mucha rabia.

Luego, en cuanto a otros tipos de herramientas, uso el Wordreference, que me sirve tanto para sinónimos, como para escribir en inglés o para cuando no me sale alguna palabra en el idioma en el que esté escribiendo. El diccionario de la RAE para cuando tengo dudas de alguna palabra de esas que no sabes si significan lo que tú crees o las tienes mal asimiladas. También uso las notas que tengo en varias libretas, mapas que me hago tanto del mundo que esté construyendo como, simplemente, de la habitación o espacio en que está sucediendo la escena que esté escribiendo y así no me hago un lío de para dónde tienen que irse los personajes.

Mis herramientas en Word son los asteriscos, los comentarios y el subrayador de colores. Cuando estoy escribiendo y me falta ponerle nombre a algún personaje, lugar, criatura, etc. pero no quiero perder el ritmo, escribo entre asteriscos una anotación del tipo *nombre del animal* y, luego, esa misma anotación la subrayo en amarillo. Si lo que me sucede es que me falta una escena para llegar al meollo y esa escena me está bloqueando, lo anoto en asteriscos, lo subrayo de azul y paso a la siguiente. Cuando necesito anotar algo más largo y sobre todo si son anotaciones del tipo «cambiar este párrafo por otro», «comprobar si en el capítulo X se ha dicho tal cosa» o «luego en el próximo capítulo puedes hacer tal o cual cosa para que esto tenga sentido». Por último, cuando empiezo un capítulo o cuando termino la sesión pero no he acabado el capítulo, anoto, también entre asteriscos, una pequeña escaleta de las acciones de ese capítulo, de las escenas que tienen que entrar sí o sí, de escenas de transición que se me van ocurriendo, y la subrayo de azul, verde o púrpura; cada escena nueva que anoto va con un color diferente, así veo qué ideas se me ha ocurrido en cada momento.

  • ¿Qué consideras imprescindible para una sesión de escritura?

Un portátil y mi pen drive o, si no me pilla en casa, libreta y boli. Pero eso es obvio, así que supongo que mi botella de agua y, en muchas ocasiones, un café, especialmente si escribo en libreta (¿la razón? Porque cuando escribo en libreta suele ser porque estoy fuera, así suelo buscar alguna cafetería o biblioteca y cogerme un café).

  • ¿Cómo te alimentas durante tu sesión de escritura?

Durante la sesión en sí no suelo comer, pero cuando llega la hora de la merienda, me llevo el café y lo que esté comiendo a mi mesa y voy picando hasta que acabo. La cena, dependiendo de si es cena light como las que suelo tomar en España, hago lo mismo que la merienda; si es algo más contundente (aquí en Irlanda les gusta cenar fuerte), ceno en la cocina y me tomo un descanso más largo. En cuanto al tipo de alimentos, no tengo una dieta diferente durante las sesiones, así que va mas en función de lo que me apetezca comer en ese momento.

  • ¿Cómo sabes cuándo una historia ha terminado?

Mis sesiones de escritura acaban bien cuando tengo que irme a trabajar, a la cama o a alguna cita. Solo cuando me noto muy desconcentrada o cansada, paro de escribir y cierro todos mis archivos. Pero, a pesar de que mis sesiones acaban a esas horas, me gusta dejar terminada la escena que estoy escribiendo o, por lo menos, llegar a un punto de la acción más pausado, más de transición. Si me interrumpo en una escena de acción (sea del tipo que sea), siento que pierdo fuelle y, lo más importante para mí, pierdo el estado emocional o la imagen mental que quiero transcribir.

Si nos referimos a cuándo poner punto y final a una novela, normalmente ya sé cómo quiero que acabe una historia, así que cuando llego a esa escena, sé que tengo que ir pensando en esas frases conclusivas del relato. En general, suelo dejar la última escena para el final, aunque con Nivel 10 la escribí antes, porque me llegó tan de sopetón la idea y el diálogo final que no quería olvidarme de todo lo que se me iba ocurriendo.

 


Hasta aquí el tag literario; no nomino a nadie, quien quiera hacerlo, adelante, el propósito principal de esta entrada era que conozcáis un poquito más mis costumbres a la hora de escribir. Si queréis hacer alguna aportación, no dudéis en dejar comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Foto de portada vía Engin_Akyurt

Turismo LIterario Barcelona

Turismo literario: Barcelona

Quizás os preguntéis por qué, si estoy viviendo en Dublín, esta entrega de Turismo Literario no la dedico a la literatura irlandesa. Pues, precisamente, porque quiero empaparme bien de lo que se cuece por aquí y traeros durante este próximo año una serie de entradas relacionadas solo con la literatura en Irlanda. Así que, no os preocupéis, os haré ruta turística por mi nueva casa. Mientras tanto, os quiero llevar esta semana a la ciudad condal. ¿Preparados para el viaje? ¡Allá vamos!

Terenci Moix

Terenci Moix

Nacido en 1942 con el nombre de Ramón Moix Meseguer, Moix fue un apasionado del cine y la literatura, lo que le llevó a ser autodidacta. Publicó sus dos primeras novelas (de las que hablaré a continuación) bajo el pseudónimo de Ray Sorel y empezó a firmar como Terenci Moix con la obra La torre de los vicios capitales (1968). No obstante, fue años más tarde con la novela No digas que fue un sueño (1986) con la que obtuvo un mayor reconocimiento del público y con la que ganó el Premio Planeta. Terenci fue abiertamente homosexual y en sus novelas se reflejan muchos temas autobiográficos, como la sexualidad, la crítica al franquismo o el amor por el arte y el cine.

Terenci Moix

Moix escribió Besaré tu cadáver y Han matado  una rubia (ambas publicadas en un solo tomo por la editorial Planeta) cuando tenía entre veintiún y veintidós años y son dos novelas negras en las que un halo de misterio impregna la trama y cierto cinismo que me recuerda en algunas ocasiones a Oscar Wilde. Aunque no tan esnob como el escritor irlandés (este elitismo lo vemos más adelante en su carrera), en estas dos novelas (así como en otras suyas) resalta el ambiente de la alta sociedad y el prestigio que se reflejan también en la forma de narrar algunas escenas, delicada y elegante (sobre todo las escenas introductorias de ambas novelas, pero especialmente la de Besaré tu cadáver).

Olas sobre una roca desierta (1969) es la historia de Oliveri, un chico que no encaja en su mundo, ni en su ciudad ni en su época y que, a la muerte de su madre, usa su herencia para recorrer Europa. A través de cartas que le manda a un amigo, descubrimos las reflexiones de Oliveri: en cada lugar encuentra una parte de sí mismo, se cuestiona la vida, descubre el arte, ese arte que siempre le había llamado tanto pero que no había tenido la posibilidad de sentir, etc. Una novela más existencialista en comparación a las dos de las que he hablado antes, pero con la que, dependiendo de la situación vital en la que nos encontremos, podemos sentirnos muy identificados.

Terenci Moix

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza nació en 1943, hijo de un fiscal y una ama de casa. De pequeño estudió en varios colegios religiosos y, ya de mayor, se licenció en Derecho en Barcelona y estudió Sociología en Londres. Tras trabajar como abogado, acabó mudándose a Nueva York, donde ejerció como traductor para la ONU. Allí escribió la que es una de sus obras más conocidas, y en algunas ciudades es lectura obligatoria para la selectividad, La verdad sobre el caso Savolta (1975). En mi caso, fue una de las lecturas que no tuvimos tiempo de analizar, así que os hablaré de El misterio de la cripta embrujada (1978).

Eduardo Mendoza

Esta novela me sorprendió por su humor. Tras la desaparición de una niña en un internado en Barcelona, el comisario encargado del caso decide pedir ayuda a un antiguo criminal que está recluido en un manicomio a cambio de concederle la libertad si resuelve el misterio.  No conocía el estilo de Mendoza y me esperaba una típica novela policíaca, pero me encontré con eso y algo más. Un improvisado detective al que me parecía imposible tomar en serio, pero que de vez en cuando me arrancaba alguna que otra carcajada. Y no digo que no se pueda tomar en serio en el mal sentido de la expresión, sino al contrario: es un personaje construido a la perfección para que el resto no lo crea (a veces incluso hasta yo tenía mis dudas con lo que decía) y para reír con él gracias a su forma de afrontar esta falta de credibilidad y de inventarse personalidades para ir resolviendo el caso. No soy muy fan de las novelas policíacas y de detectives, pero desde luego que, llevado con humor, todo es más fácil.

Carmen Laforet

Carmen Laforet

Laforet nació en 1921, hija de un arquitecto y una profesora. Con dos años de edad, su familia se mudó a Gran Canaria y, tras morir su madre y cumplir la mayoría de edad, Carmen regresó a Barcelona para estudiar Filosofía y, tres años más tarde, Derecho en Madrid. Se casó con el periodista Manuel Cerezales, con quien tuvo cinco hijos, y después se separó de él en 1970, una época en que los divorcios todavía eran mal vistos, lo que la dejó en una situación complicada. En sus últimos años se alejó de la vida pública debido a la enfermedad de Alzheimer, hasta que falleció en 2004.

Carmen Laforet

Laforet publicó Nada en 1944 y un año más tarde ganó la primera entrega del Premio Nadal, Sin duda, hay un paralelismo entre Andrea, la protagonista, y la propia Carmen. Vemos semejanzas tales como la casa situada en la calle Aribau o su partida y regreso a dicha casa tras la muerte de su madre. Andrea regresa a casa de sus tíos en la calle Aribau cuando tiene que empezar la universidad y se encuentra allí con un ambiente hostil, asfixiante y lleno de personas con personalidades fuertes y arrolladoras. Andrea aprende a vivir con la presión de los problemas económicos y con la figura de su tío Román, a quien tiene cierto cariño, con su tío Juan, un maltratador irascible, y su mujer Gloria, su tía Angustias y su abuela, que a veces parece vivir en una burbuja en la que sus hijos siguen siendo unos ángeles. Entre todo ese caos, Andrea conoce a Ena, una amiga de la universidad, gracias a la cual aprende lo que es la amistad y consigue abrir las puertas de otro mundo.

Al principio me costó entrar emocionalmente en la novela, pero luego no pude evitar que me afectaran todas las penurias y problemas que tenía Andrea ni sentir esa cárcel que era su casa de Aribau. Los pasajes con Ena, fuera de su hogar, eran mucho más livianos, más alegres, pero luego tenía que volver junto a Andrea a la opresión y al agobio de su casa. Sin destripar mucho el final, agridulce en parte, hacía mucho que no se me salían las lágrimas con un libro. Y eso siempre es de agradecer.

 


 

Hasta aquí mi repaso por la literatura barcelonesa. ¿Habíais leído estas obras? ¿Qué otras me recomendáis? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de TRAVELKR

Ursula K. Le Guin

Mis escritoras: Ursula K. Le Guin

El nombre de Ursula K. Le Guin apareció en mi vida este año gracias sobre todo al canal de Magrat Ajostiernos. Luego empecé a ver el nombre de la autora repetido en muchos sitios y pensé que, si así era, entonces tenía que darle una oportunidad.

Su vida

Ursula Kroeber nació en 1929 en Berkeley, California. Hija de un antropólogo y una escritora, creció en un ambiente intelectual y sus padres se preocuparon de que tanto ella como sus hermanos adquirieran la afición por leer. Ursula pronto desarrolló un interés por la literatura y empezó a escribir desde muy pequeña fantasía y ciencia ficción y más adelante, ya en la universidad, estudió Literatura Italiana y Francesa. Fue en un viaje a Francia donde conoció al que sería su marido, Charles Le Guin. El matrimonio regresó a Estados Unidos, donde ella ha seguido dedicándose a la literatura.

Su obra

Ursula K. Le Guin escribe fantasía y ciencia ficción y ha ganado varios premio Hugo y Nebula.

Saga de Terramar

Sin duda, una de las sagas más famosas de Le Guin es la de Terramar. Consta de tres novelas que publicó entre 1968 y 1972: Un mago de Terramar, Las tumbas de Atuan La costa más lejana. En 1990 y en 2001 publicó las dos siguientes entregas, TehanuEn el otro viento. Ya desde el comienzo sabemos que esta historia es diferente a lo que se escribía en la época de su publicación. Una de las primeras cosas que nos llama la atención, nada más ver el mapa, es que es un archipiélago formado por cientos de islas. Además, el color de piel predominante en las diferentes islas es el negro y el marrón, mientras que los blancos son considerados malvados y perversos.

Terramar Ursula K. Le Guin

Un mago de Terramar comienza con Ged, un joven niño con gran potencial que acaba estudiando en en la Escuela de Magia. Allí pronto destaca con sus habilidades, pero su ambición le lleva a cometer errores que le costarán caro. De hecho, una de mis escenas favoritas del libro y de la que he aprendido mucho a nivel narrativo es en la que comete ese error que lo marca para siempre (no quiero destripar mucho la trama, tendréis que averiguarlo vosotros). Terramar es una saga en la que la acción es pausada y se centra más en la evolución de los personajes y en sus aprendizajes. En Las tumbas de Atuan, cambiamos de protagonista, esta vez una niña, Tenar, atrapada en las tumbas y en su templo por ser considerada la reencarnación de la alta sacerdotisa.

Un mago de Terramar

De momento, solo he leído estas dos novelas de Terramar, pero se pueden leer casi de manera independiente, pues, aunque Ged también aparece en Las tumbas de Atuan, no es imprescindible conocer los hechos de la primera entrega.

En Terramar también tenemos un sistema de magia peculiar: el nominalismo, es decir, conocer el nombre verdadero de las cosas. Le Guin no se centra tanto como Patrick Rothfuss en cómo funciona este tipo de magia, pero explora cómo afecta a los personajes, especialmente en lo referente a su propio nombre, dando cabida constantemente a la pregunta ‘¿quién soy?’.

Las Tumbas de Atuan

La mano derecha de la oscuridad (1969)

Con esta novela de ciencia ficción, Le Guin ganó el Premio Hugo y el Premio Nebula. En ella, su protagonista, Genly Ai, llega a un planeta llamado Gueden para convencer a sus naciones de que se unan al Ecumen, una especie de Naciones Unidas a nivel planetario. Allí en Gueden, descubre que la raza de humanos que la habita es ligeramente diferente a la suya. Esto es uno de sus puntos fuertes, pues da base a uno de los temas más importantes de la novela: el género y sus roles. Los guedenianos son andróginos durante todo el año a excepción de una época en la que sus gónadas sexuales se desarrollan dependiendo del tipo de estímulo hormonal que reciban; es decir, un guedeniano puede ser hombre durante una de estas fases y mujer durante otra. Como es esperable, este detalle sorprende a Genly, pues él es un hombre durante toda su vida y sus características físicas concuerdan con su sexo.

La mano izquierda de la oscuridad

Relacionado con esto, también vemos el temor a lo desconocido, tanto por parte de Genly como de los gedenianos que no saben qué esperar de su visitante; la soledad, no solo por ser el único enviado en esta misión, sino por lo que supone para él ser de otra raza diferente y no saber en quién confiar.

Le Guin nos transporta a un planeta en el que las temperaturas son siempre tan bajas que suelen llamarlo Invierno. Este hecho climático queda muy bien reflejado en la forma que tiene la autora de describir los paisajes, el frío e incluso distinta terminología para denominar a la gran variedad de nieve que pueden distinguir los guedenianos. Son muchos detalles que están muy bien planteados y que hacen de este planeta una obra de worldbuilding de la que aprender.

Como veíamos en la saga de Terramar, Le Guin también opta por personajes de piel negra. En definitiva, una de las impresiones que me dejó La mano derecha de la oscuridad es que, como escritores, podemos romper moldes y crear universos que se alejen de la reglas que tan interiorizadas tenemos.

 


Hasta aquí el post sobre esta gran autora. ¿Habéis leído otras novelas de Le Guin? ¿Cuál nos recomendáis? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Cambio de personalidad de los personajes

Cómo describir los cambios de personalidad y el aprendizaje de los personajes

Si nos preguntan qué hace que un personaje sea un buen personaje, en el sentido narrativo, una de las razones que se nos viene a la cabeza es que tiene un buen desarrollo a lo largo de la historia. No solo se refiere esto a que le sucedan cosas, sino a que el personaje cambia y crece conforme va superando esas cosas que le pasan. Se trata ni más ni menos del aprendizaje y de los cambios de personalidad, una pieza clave en la creación de personajes.

La personalidad es un constructo que ha sido estudiado en Psicología a lo largo de los años. Una de las definiciones clásicas (y que me viene bien para esta entrada) la da Allport y se refiere a “la integración de todos los rasgos y características del individuo que determinan su forma de comportarse”. La personalidad es, por lo general, estable en el tiempo, pero es posible que diversos factores cambien ciertos aspectos de la misma. Estos factores tienen en común una cosa: se basan en el aprendizaje de nuevos tipos de respuesta frente a estímulos y eventos externos e internos, que pueden ser nuevos o conocidos. Para poneros un ejemplo sencillo, imaginaros una persona vergonzosa que nunca ha hablado en público. Su patrón de comportamiento aprendido es el de evitar situaciones donde tenga que enfrentarse a una audiencia de varias personas; a esto se suman reacciones fisiológicas como sudor, temblor o dolor de estómago. Si alguien tuviera que describir a esta persona, diría que es tímida, vergonzosa y demás calificativos similares. Ahora imaginad que durante la carrera universitaria se ha visto obligada a hacer exposiciones, tantas que ahora ya no siente el mismo nerviosismo que antes. Si alguien que no conocía a esta persona la ve por primera vez, dirá que su personalidad es decidida, que está segura de sí misma, etc. Su patrón de comportamiento ha cambiado ante el mismo evento: ahora no evita con el mismo esfuerzo el hablar en público ni tampoco suda, tiembla ni le duele el estómago como antes.

¿Para qué toda esta charla? Pues porque es necesario que sepamos cómo escribir los cambios de personalidad de nuestros personajes para que los lectores los aprecien como verosímiles.

Podemos clasificar estos cambios de personalidad en dos, aunque, como ya he dicho, la base es la misma:

  • Cambios producidos por un hecho extraordinario y que provocan un proceso de adaptación durante un tiempo, como por ejemplo, una ruptura sentimental: después del periodo de separación, se vuelve al estado anterior con ligeros cambios, que suelen relacionarse con ese ámbito (por ejemplo, ser más precavidos con las nuevas parejas).
  • Cambios paulatinos producidos por un suceso prolongado en el tiempo, como por ejemplo, independizarse de casa de los padres: el proceso de adaptación es mayor, pues el cambio suele ser permanente (te vas de casa para siempre) y más relevante (te organizas las comidas, la limpieza, te administras económicamente y todo lo que conlleva vivir fuera de casa, lo que te convierte en una persona más responsable y madura).

En muchas obras y, sobre todo, en series de televisión, veo que a los personajes les suceden cosas, por lo general negativas, pero luego estas no tienen ningún impacto en los personajes más allá de lo que dura el capítulo o la escena. Os voy a poner ejemplos de dos series donde dos sucesos traumáticos que a cualquiera le marcarían para siempre se tratan de forma diferente: A dos metros bajo tierraGlee. Brace yourselves, spoilers are coming:

YA EN SERIO, SI NO HABÉIS VISTO ESTAS SERIES Y TENÉIS INTENCIÓN DE HACERLO, SALTAROS ESTOS PÁRRAFOS HASTA EL SIGUIENTE AVISO.

  • A dos metros bajo tierra. En la temporada cuatro, David Fisher, el hijo mediano de la familia protagonista, es secuestrado. Desde este suceso hasta el final de la temporada vemos que David tiene pesadillas, pensamientos recurrentes, humor irascible y ataques de pánico (muy bien descritos, por cierto) que empiezan a remitir cuando afronta a su agresor (aunque durante la quinta temporada sus ataques de pánico regresan debido al estrés y a los sucesos familiares de la última temporada). Los guionistas no se olvidaron de que David pasó por esa situación traumática y dieron espacio y tiempo para explorar las reacciones del personaje y que su evolución reflejara esa experiencia.
A dos metros bajo tierra
Además, esta trama nos brindó una de las mejores escenas entre Nathaniel y David.
  • Glee. Aunque es una de mis series preferidas y he vivido muy buenos momentos con Glee, las pifias en cuanto a guión y, sobre todo, en cuanto a desarrollo de personajes son ampliamente conocidas entre los fans de la serie. Al principio de la primera temporada, Quinn Fabray, la jefa de las animadoras, se queda embarazada de Puck, uno de los malotes, y este embarazo le causa muchos problemas: sus padres la echan de casa y tiene que quedarse en casa de una de sus amigas, tiene problemas con su novio y con el padre de su hijo, a lo que hay que sumar el desajuste hormonal propio del embarazo y el hecho de que en el último capítulo, cuando da a luz, tiene que entregar a su hija en adopción a la madre biológica de su archienemiga. Pues en la segunda temporada parece como si todo esto nunca hubiera pasado. Solo en la tercera vuelven a traer el tema y de una forma un poco forzada.

Glee

 

 

FIN DE LOS SPOILERS

Bien, ahora que tenemos estos conceptos claros, lo que nos interesa como escritores es saber cómo plasmar estos cambios de forma verosímil en nuestras historias. A continuación, os doy seis trucos que pueden ayudaros a reflejar la evolución de la personalidad de vuestros personajes. Para que estos tres consejos se vean más claros, os pongo como ejemplo de suceso de cambio un accidente de coche.

1. Describir las conductas y actitudes normales antes del cambio

Imaginad un personaje que desde el comienzo de nuestra historia es jovial, alegre, extrovertido y social. Ahora tenemos que hacer una lluvia de ideas o una pequeña lista de conductas y actitudes que reflejen esa jovialidad y sociabilidad. Tenemos, por ejemplo: sonreír a menudo, gastar bromas, iniciar conversaciones de manera fluida, preocuparse por que otras personas también participen en las conversaciones, contar anécdotas, etc. Desde el comienzo de nuestra historia, tenemos que procurar escribir escenas en que este personaje haga algunas de estas conductas que hemos desglosado.

2. Determinar qué sucesos provocan reacciones normales antes del cambio

También tenemos que saber qué reacciones son normales en nuestro personaje en su día a día y qué sucesos provocan esas reacciones. Nuestro personaje del ejemplo sonríe y gasta bromas cuando está con sus amigos y con su familia y le gusta hablar y se interesa por la gente cuando conoce a personas nuevas. También trabaja en una tienda de alimentación y es amable con los clientes y les cuenta anécdotas cuando llegan clientes habituales. En su tiempo libre le gusta ver los campeonatos de coches y motos y le gusta jugar a videojuegos de deportes y acción con sus sobrinos.

3. Mostrar reiteradamente las conductas y actitudes previas al cambio

El objetivo de este punto no es otro que mostrar la estabilidad que caracteriza a la personalidad. Podemos describir repetidamente estos comportamientos de muchas maneras: hacer que nuestro personaje haga alguna acción de las que hemos desglosado (una escena en la que es amable con sus clientes), que se vea reflejada su conducta en los diálogos (con acotaciones en las que sonría o se ría a carcajadas), por medio de otros personajes que interactúan con él (que estos comenten sobre su personalidad: ‘¡Fulanito, siempre estás con las bromas!’), etc. De esta forma el lector se acostumbrará a su forma de ser y se dará cuenta cuando esta cambie.

Muestra, no cuentes

4. Determinar qué conductas y reacciones serán las opuestas a las normales

Ahora tenemos que hacer otra lluvia de ideas o pequeña lista para tener claro cuáles son las conductas y reacciones que van a reflejar un estado de ánimo o personalidad post-cambio. En nuestro ejemplo, después de que nuestro personaje haya tenido un accidente de tráfico, decidimos que va a ser más serio y reservado, por lo que elegimos como conductas nuevas u opuestas las siguientes: sonreír y bromear menos, iniciar menos conversaciones o finalizarlas más pronto, tomarse las palabras de los demás muy en serio, etc.

5. Determinar qué sucesos provocan estas nuevas conductas y reacciones

Pueden ser las mismas situaciones del punto 2, pero con diferente resultado, o pueden ser otras diferentes más relacionadas con el punto de cambio (el accidente), como cruzar la calle y escuchar el pitido de los coches. Incluso podemos añadir algunas que no estén relacionadas, pero que despierten en el personaje estas reacciones (esto está relacionado con el estrés post-traumático y la ansiedad que afecta aunque no haya motivo aparente).

6. Mostrar al personaje teniendo las nuevas reacciones y conductas tras el cambio.

Como sucedía en el punto 3, ahora tenemos que escribir escenas en las que nuestro personaje reaccione de forma diferente desde que le sucedió el evento que provocó un cambio en su personalidad. Podemos mostrarlo de forma reiterada como en el punto 3 o con menos frecuencia pero hacerlo de forma más relevante, dependiendo del efecto que queramos provocar en los lectores. Por ejemplo, podemos describir varias veces estas conductas nuevas (reír y bromear menos, ser más serio con sus clientes, jugar menos con sus sobrinos, etc.) o ser muy contundentes con una sola (que alguien haga una broma y nuestro personaje se enfade desproporcionadamente). No obstante, adaptarse a los cambios lleva tiempo y, mientras nos ajustamos a la nueva situación, solemos intentar mantener las conductas de siempre. Nuestro personaje intentará llevar su vida normal después del accidente, por lo que intentará hacer lo que hacía antes (bromear, ver los deportes de carreras, etc.), así que también podemos jugar con esto en nuestra narración. Siempre que tengamos en cuenta que el lector debe darse cuenta de que algo ha cambiado y no marcha como siempre, las opciones son muy amplias.

Bonus: Los personajes también pueden tener conductas de afrontamiento.

Estas conductas de afrontamiento son conductas ‘añadidas’ cuya finalidad es la adaptación al cambio. La tipología puede ser amplia, pero el objetivo es el mismo: superar dicho cambio. Pueden ir desde consumir pastillas para dormir, abusar de drogas, hasta empezar a hacer ejercicio, obsesionarse por alguna actividad (limpiar, cocinar, comprar), etc. Suelen ser actividades que antes no hacían o que hacían poco y ahora hacen con mayor frecuencia. También dependen del tipo de cambio al que tengan que adaptarse: no es lo mismo afrontar un accidente de coche que una ruptura o independizarse de casa.

 


Hasta aquí estos consejos para plasmar la personalidad de nuestros personajes. ¿Vosotros cómo lo hacéis? ¿Qué otros consejos añadiríais? Espero vuestros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Nina ‘H

Consejos para NaNoWriMo

Kit del buen plantser para sobrevivir al NaNoWriMo

Dice la famosa rima: ‘Recuerden, recuerden el mes de Noviembre. Pluma, tinta y libreta. No veo la demora y siempre es la hora para preparar la escaleta’ Ay, no, así no era… Bueno, sabéis qué rima popular os digo, ¿no? La que se entona al empezar el NaNoWriMo.

Para quienes no sepáis qué es el NaNoWriMo, es el National Novel Writing Month o Mes Nacional de Escritura de una Novela (en español, MeNaEsNo suena complicadete) y tiene lugar cada noviembre para animar a los participantes a escribir 50000 palabras en un mes.

NaNoWriMo

Quería hacer una entrada relacionada con el NaNoWriMo, pero no sabía muy bien cómo enfocarla. El año pasado participé por primera vez y, aunque no llegué a las 50000 palabras, sí que aprendí muchas cosas y avancé con una historia que tenía ganas de empezar desde hacía tiempo. Esa vez empecé a escribir con brújula, sabiendo más o menos hacia dónde quería dirigirme en cada capítulo, pero improvisando la mayor parte del viaje. Fue un experimento interesante, pero este año quiero planificar un poco más, porque, además, mis sesiones de escritura serán más reducidas, así que mejor tener una guía antes de ponerme a aporrear las teclas.

¿Cómo prepararse para el NaNoWriMo si eres plantser?

¿Qué es un plantser?, dices mientras clavas tu dedo en las teclFANI, DEJA LA POESÍA. Ejem… bien, esto, prosigamos. En la web de NaNoWriMo definen al escritor plantser como una mezcla entre planner y pantser, es decir, una persona que escribe con mapa, pero le gusta usar la brújula y mezcla la planificación y la improvisación. Como yo tengo mucho de plantser, os voy a contar cómo me estoy preparando para noviembre.

1. Escaleta plantser: La línea discontinua

Los escritores de mapa suelen tener todos sus capítulos planificados de principio a fin. No solo los capítulos, sino también las escenas. Es como si en el segmento de una línea recta, tuvieran todos los puntos que la forman preparados (y si recordáis las matemáticas del instituto, sabréis que entre el inicio y el final de un segmento, hay infinitos puntos, así que imaginad cuánta planificación). Pues una escaleta plantser sería el equivalente a un segmento donde solo hemos marcado unos pocos puntos entre principio y final, como una línea discontinua, vaya. Para la historia que voy a escribir este noviembre lo que he hecho ha sido anotar el un suceso al inicio de la línea cronológica y el punto final de la novela. Luego entre ambos puntos, las escenas y puntos de giro principales y necesarios que deben aparecer de un modo u otro en la trama, así como ideas para diálogos que no quiero que se me olviden. Como quiero escribir desde tres puntos de vista, he hecho tres cronologías o líneas y he unido las escenas que pasan simultáneamente, así tengo una perspectiva visual de toda la trama.

Escaleta NaNoWriMo
La escaleta para mi novela de este NaNoWriMo. Cada color es un personaje y, aunque no se aprecie, hay líneas que unen algunas escenas. Advertencia: ser plantser no significa tener esta letra tan fea.

Si le queréis dedicar más tiempo a esta parte de la planificación, podéis echarle un vistazo a esta entrada de Rafa de la Rosa para La Maldición del Escritor.

2. Desarrollo de personajes: Compañeros de taller

Seguro que alguna vez habéis ido a algún taller o curso corto y al empezar os han pedido que os presentéis brevemente para conoceros. Para una preparación plantser de los personajes haremos algo parecido. Describid en un par de párrafos los aspectos más relevantes de su vida y personalidad y, si os pasa como a mí y sois muy visuales, podéis buscar fotos de gente que os imaginéis en la piel de los personajes, como si de un casting se tratara. Y como pasa en los cursos y talleres, conforme pase el tiempo y avancéis en vuestra historia, iréis conociendo más a fondo a los personajes. Ahí entra en juego la magia de la improvisación.

NaNoWriMo
‘Yo me llamo Eustaquio y he tenido un pasado muy chungo, pero sé hacer magia con las pestañas, mirad’.

Si es sobre los personajes sobre quienes queréis trabajar más, esta entrada de Inteligencia Narrativa os puede venir muy bien.

3. Worldbuilding: Vacaciones en el extranjero

Cuando planeamos unas vacaciones en un país extranjero, solemos buscar información sobre las costumbres y tradiciones de ese país que nos conciernen personalmente: horario de cierre de los comercios, horarios de comida, tipo de moneda, idioma, etc. No nos preocupamos de cosas como abrirse un fondo de pensiones o inscribirse en el paro, porque no vamos a necesitarlo para diez días que estemos de vacaciones. Puede que cuando estemos allí conozcamos a alguien y esos temas surjan en una conversación, pero poco más. Para la plantsificación (oh, dios, me he inventado un palabro…) del worldbuilding pasa algo parecido. La novela que quiero empezar este noviembre no tiene un worldbuiding muy complejo, por lo que solo he anotado los puntos clave que le dan sentido a la trama y los he desarrollado un poquito más. He elegido aquellos aspectos que sé que necesito tener muy claros para no atascarme y me voy a permitir improvisar en los otros que son menos importantes. Como unas vacaciones por mi mundo inventado.

Worldbuilding
‘Mordor quedaba por esa calle de allá’.

Si vuestra historia requiere un worldbuilding más desarrollado, entonces os recomiendo que le dediquéis más tiempo a este paso y que le echéis un vistazo a estas recopilaciones de posts de Carlos Pérez Casas y Ana Katzen.

4. Orden de los capítulos: Montando el puzle

Como quiero narrar mi historia desde varios puntos de vista, antes de ordenar los capítulos he seleccionado las escenas de cada línea temporal que incluiré. Esto me permite ver qué información tengo que dar u omitir para crear intriga. Después, he ordenado los capítulos. Este paso parece ser muy obvio, pero lo incluyo por si tenéis, como yo, varios puntos de vista u os habéis decantado por una estructura no lineal (os recuerdo que el primer paso de la línea discontinua es la cronología de los sucesos, no tiene por qué coincidir con el orden en que presentéis luego la trama). El tipo de estructura que uséis influirá en las escenas de vuestra cronología que seleccionéis y en la información que iréis desvelando a lo largo de la trama.

Escenas de la escaleta
Yo montando las escenas de mi proyecto

Como veis, no es una planificación muy exhaustiva de cada capítulo o escena, pero al menos os da pequeñas metas a las que llegar cuando comencéis a escribir y podéis improvisar y dejar que los personajes cobren vida ante vuestros ojos. Tener estas pequeñas metas puede ser muy útil para planearos objetivos de escritura y también para tener una alternativa cuando se os atasque alguna escena y así no romper el ritmo de escritura, que en el NaNoWriMo es esencial.

NaNoWriMo

 


Hasta aquí mis consejos para la plantsificación (ya que me he inventado la palabra, la uso) de vuestro NaNoWriMo. Solo queda preparar nuestros dedos y darle a esas teclas. Y vosotros, ¿vais a participar este año? ¿Cómo os planificáis vosotros? No dudéis en dejar vuestros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

Cerrado por mudanza

Cerrado por mudanza

‘¿Dónde te mudas, Fani?’ os estaréis preguntando (o lo mismo no, pero era por comenzar de alguna forma el post). Pues bien, me voy un añito a Dublín con un proyecto de voluntariado europeo, así que estaré ausente una temporada hasta que me asiente y vuelva a tener mis rutinas. Además, quiero dedicar el tiempo libre a conocer el país y a escribir mis proyectos, por lo que es probable que actualice con menos frecuencia. Pero, eh, que no os abandono y seguiré trabajando en el blog aunque nos veamos un poquito menos.

Y mientras regreso, os dejo varias entradas para que refresquéis la memoria y así cojáis la vuelta con más ganas.

Tutorial de corrección de una novela

Para cuando acabéis vuestro manuscrito y os pongáis con esta fase que a muchos de nosotros nos quita el sueño:

Turismo literario

Si queréis viajar leyendo, os dejo los lugares a los que hemos ido con la literatura:

Mis escritoras

También le dedico una sección a mis autoras favoritas y a aquellas que voy descubriendo y voy añadiendo a mi lista de imprescindibles:

Entradas más populares

Las entradas que más visitas, comentarios, likes y shares han recibido:

Si queréis leer lo que he publicado hasta ahora…

Para quienes solo me conozcan por mis entradas del blog y sientan curiosidad por saber cómo escribo ficción, os dejo los enlaces de lo que he publicado hasta la fecha:

  • Nivel 10 (2016), mi primera novela autopublicada en Amazon. Podéis comprarla por 2.99€. Además, este mes de octubre es el #MesIndie en Amazon y ¡estará de oferta!
  • Brindis (2017), relato corto que publiqué en el blog.
  • Siempre seré loba (2017), relato corto finalista del I Concurso Literario Antro Narrativo y cuya antología podéis descargaros gratis en Lektu mediante pago social.

Y para que este post no quede tan egocéntrico:

Os voy a dejar también algunos de los blogs y entradas más recomendables que he leído estos meses:

 


Hasta aquí el recopilatorio (virgen santa qué de links). Y recordad, no es una despedida, es un hasta pronto. En redes sociales estaré algo más activa, sobre todo en Twitter, así que allí os espero.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Neda Andel

Argentina

Turismo literario: Argentina

Esta semana cruzamos el charco y aterrizamos en Argentina, país que ha dado grandes autores de la literatura en español. Tengo que reconocer que a los más conocidos y celebrados (Borges o Cortázar) no los he leído, así que os traigo una selección quizá menos conocida. ¿Os habéis abrochado los cinturones y puesto el móvil en modo avión? Pues despegamos.

Manuel Puig

Manuel Puig

Puig nació en 1932 en General Villegas y ya desde muy pequeño desarrolló una fuerte afición por el cine gracias a su madre, que se lo llevaba a las salas de proyección con apenas tres o cuatro años. El cine lo acompañó siempre, hasta el punto de estudiarlo de mayor. Fue así como viajó por Italia y después trabajó como asistente de dirección en Buenos Aires y Roma. Más adelante, se mudó a Nueva York, donde completó su primera novela La traición de Rita Hayworth. Al volver a Argentina, escribió Boquitas pintadas (1969) y en 1971 fundó junto a otros intelectuales el Frente de Liberación Homosexual (ya desde adolescente se declaraba homosexual). Dos años más tarde, en el setenta y tres, publicó The Buenos Aires Affair, novela que le costó el exilio a México. Alejado de su país natal, escribió la novela de la que os hablaré a continuación: El beso de la mujer araña (1976).

El beso de la mujer araña

El beso de la mujer araña cuenta la historia de dos presos, Valentín y Molina, que comparten celda durante el último gobierno de Perón (sí, el de Evita) y años posteriores. Era una época en que la Triple A (una organización terrorista y parapolicial) asesinaba a revolucionarios de izquierdas. Este estado opresor es el que ha llevado a ambos protagonistas a la cárcel: Valentín por guerrillero, Molina por homosexual. La novela se desarrolla por completo en forma de diálogo continuado, sin narrador y sin acotaciones, salvo notas a pie de página sobre sexualidad y algunos monólogos interiores de los personajes. Una estructura muy interesante para dar amplio protagonismo a los personajes y a la evolución de su relación.

Como dato anecdótico, John Kander y Fred Ebb adaptaron la novela a un musical de Broadway que ganó un premio Tony a mejor musical.

Ernesto Sábato

Ernesto Sabato

Hijo de inmigrantes italianos, Ernesto Sábato nació en Rojas, Buenos Aires, en 1911. De joven formó parte de la Reforma Universitaria, de tendencia comunista, y fue elegido Secretario General de la Federación Juvenil Comunista, pero más adelante, empezó a mostrar dudas sobre el comunismo, lo que hizo que le mandaran a una escuela leninista de Moscú. Años más tarde, se doctoró en Ciencias Físicas y Matemáticas y trabajó como investigador hasta que decidió dedicarse por completo a la literatura.

El túnel Ernesto Sabato

El túnel (1948) es su obra más conocida, cuyo protagonista, Juan Pablo Castel, es un pintor obsesionado con una mujer a la que acaba matando (tranquilos, no es spoiler,  ya desde el comienzo nos lo dice el propio protagonista: “Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”). Esta novela fue una de las que tuve que leer para el taller de novela al que asistí a principios de año y nos la recomendaron para que viéramos como representar la obsesión enfermiza de un personaje. Y fue una buena recomendación, porque si algo vemos en esta novela corta es cómo un hombre pierde la cabeza por una mujer que le ha mostrado simpatía e incluso afecto, pero sobre la que no tiene ni voz ni voto. No obstante, su enfermiza fijación, su naturaleza posesiva, violenta y machista y sus celos lo llevan a creerse con el derecho a quitarle la vida. Si queréis ver cómo es la caída al abismo psicológico de un personaje, os recomiendo esta novela; si no os apetece leer sobre violencia machista, entonces mejor que os abstengáis.

Adolfo Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares

Bioy Casares nació en Buenos Aires en 1914 en el seno de una familia de clase social alta, lo que le permitió dedicarse a la escritura gran parte de su tiempo. En la universidad estudió Derecho, Filosofía y Letras, pero abandonó estas carreras por el descontento que le generó el ambiente universitario. Se retiró a una casa propiedad de su familia, donde se dedicó a leer y escribir. Más tarde conoció a Jorge Luis Borges con quien mantendría una estrecha amistad hasta la muerte de este último. Casares recibió muchos premios a su carrera literaria, entre ellos el Premio Cervantes en 1990, y es considerado uno de los primeros escritores de ciencia ficción en lengua castellana. Una de sus obras más conocidas, La invención de Morel (1940), es precisamente su primera obra de este género (y otra de las que me recomendaron en el taller).

La invención de Morel

En esta novela, un fugitivo (del que desconocemos su nombre) que se esconde en una isla nos cuenta en su diario la llegada de unos turistas. Esta visita le resulta tanto un milagro como un peligro, pues teme que puedan descubrirlo y entregarlo a las autoridades de las que huye, así que decide espiarlos. Es así como descubre entre los turistas a Faustine, una mujer de la que se enamora a primera vista, y a Morel, un científico que el fugitivo cree que es amante de Faustine. Durante las siguientes semanas, el fugitivo va observando sucesos que le resultan desconcertantes sobre los turistas y cree estar volviéndose loco. Sin entrar en muchos detalles, solo os diré que poco a poco el fugitivo va descubriendo qué es lo que está pasando realmente y que esa invención de Morel está ahora en nuestros días en pleno desarrollo y expansión (sin todo el drama de la novela, claro), al menos como yo interpreté la historia.

 


Hasta aquí el viaje por tierras argentinas. ¿Conocíais a estos autores? ¿Los habíais leído? Si tenéis alguna recomendación, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Hernán Piñera.