Todas las entradas por La escritora entre el centeno

Acerca de La escritora entre el centeno

Almeriense de 26 años. Neuropsicóloga de profesión, escritora de vocación.

Worldbuilding y narrativa en Black Mirror

Worldbuilding y narrativa. Lo que podemos aprender de: Black Mirror

He comentado alguna que otra vez, tanto en el blog como en mi Twitter, que Black Mirror es una de mis series favoritas y, cada vez que veo un capítulo me maravillo con las tramas, el futuro que imagina Charlie Brooker en sus historias y la forma de presentar este futuro. Esta admiración me dio una idea: ¿Y si analizo cómo se introducen los elementos de worldbuilding en las series que más me gustan? No solo me voy a centrar en algunos capítulos de Black Mirror (los que considero que pueden servir mejor de ejemplo para este objetivo), sino que también quiero hablar en próximas entradas de otras series de ciencia ficción y fantasía. Sin enrollarme más, comienzo esta nueva sección con Black Mirror.

ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS. SI NO HABÉIS VISTO ALGUNO DE LOS CAPÍTULOS, ¡¿QUÉ ESTÁIS HACIENDO, INSENSATOS?! ¡ID A VERLOS! 

 

FIN DEL AVISO

 

The Entire History Of You

El tercer capítulo de la primera temporada era mi favorito (hasta San Junipero) de la serie, y es que de este episodio se pueden contar mil maravillas tanto de su contenido como de su forma, sus protagonistas y sus actores, etc. Lo he elegido porque los avances tecnológicos que se plantean están asimilados por los personajes, es decir, forman parte de su día a día, como nuestros smartphones o tablets. Sin embargo, para el espectador que comienza a ver el capítulo, son completamente novedosos y necesita conocerlos para entender la trama.

Este capítulo comienza con una reunión de trabajo que no va demasiado bien para el protagonista, Liam, el cual, se marcha desanimado a casa de unos amigos de su mujer, donde lo esperan para la cena. Allí, Liam se da cuenta de que su mujer, Fi, y otro hombre se muestran muy unidos y empieza a sospechar. Tras la cena, y mucha insistencia, su mujer admite que ese hombre y ella tuvieron una relación hace tiempo. No obstante, gracias al Grain (un dispositivo de memoria que graba todos los recuerdos como si de un disco duro se tratase y los reproduce mediante un mando a distancia en una pantalla o directamente en los ojos de la persona), se da cuenta de que su mujer le fue infiel con ese mismo hombre y que, además, es el padre de su hija.

The entire history of you
La interfaz del Grain

El Grain es un implante situado detrás de la oreja que almacena todo lo que la persona ve y oye, y permite reproducirlo con un pequeño mando a distancia. Se nos presenta por primera vez en el taxi en el que se sube el protagonista, donde un anuncio del dispositivo aparece en la pantalla del asiento trasero. Aquí ya nos dejan claro que existe ese dispositivo y, cuando luego vemos que Liam empieza a reproducir la reunión de la que acaba de salir, sabemos que él también tiene uno de esos implantes.

The entire history of you

Incluso si no hubiésemos visto ese anuncio en la pantalla del taxi, este avance tecnológico se presenta de varias formas:

  • Liam reproduce su reunión, rebobina, pausa, etc. en el taxi.
  • En el control de seguridad del aeropuerto los guardas le piden al protagonista que rebobine las últimas 24 horas.
  • En la cena, los invitados comentan sus recuerdos, los reproducen en la televisión, hacen zoom, etc .
  • También le hacen preguntas a una invitada que se operó para extirparse el Grain sobre cómo es la vida con una memoria ‘analógica’.

Estos son alguno ejemplos, pues el episodio gira entorno al uso del Grain para destapar la infidelidad de la mujer de Liam.

Black Mirror

Podemos aplicar esto en nuestras historias e ir presentando los avances tecnológicos de nuestro mundo de forma similar. No necesitamos que el narrador explique por completo en qué consiste, sino que lo puede mostrar mediante las acciones de los personajes, los diálogos, así como también puede valerse de anuncios, noticias, panfletos, etc.

The Entire History Of You

Nosedive

Con Nosedive empezaba la tercera temporada de la serie, la primera que emitía Netflix. En este episodio vemos que las redes sociales han llegado a ser la clave del prestigio social y que, mediante un implante que permite detectar el perfil de las personas y compartir todas las experiencias que se quieran, la gente puede dar puntos y recibirlos para así aumentar su valoración global.

Nosedive

Lacie, la protagonista, tiene una puntuación de 4.2 sobre 5 y necesita llegar a un 4.5 para poder comprar un apartamento. Esto le lleva a buscar contactos que puedan darle valoraciones positivas y a realizar todo tipo de cosas para ganarse los puntos que le hacen falta. Su búsqueda de las 4.5 estrellas acaba saliendo peor de lo que ella esperaba y su valoración global acaba cayendo en picado y ella, metida en escándalos públicos que la terminan por llevar a la cárcel.

Nosedive

Aquí, la tecnología nos resulta mucho más familiar, al fin y al cabo es una red social, pero son las ‘mejoras’, así como su uso en la vida cotidiana lo que se nos presenta como nuevo y, por tanto, nos lo van introduciendo de varias formas:

  • Nada más empezar, vemos que la protagonista interactúa con el móvil de una forma peculiar, dando cinco estrellas a cada post de la red social.
  • También al principio, mientras toma un café, vemos que Lacie puede ver el nombre y la puntuación de las personas mediante su implante de realidad aumentada y volvemos a verla dándole cinco estrellas a aquellos con quienes interactúa, así como su propia puntuación varía conforme otra gente la valora.
  • Lacie está buscando una nueva casa y la agente inmobilario le informa de que podrá acceder a un descuento si tiene una determinada puntuación.
  • Más adelante, en el aeropuerto, vemos que no puede subir a un avión porque las plazas que quedan están reservadas también para gente con cierta valoración. Además, después de que la protagonista pierda la compostura, los presentes le dan una mala puntuación.

Nosedive

Como pasaba con The Entire History Of You, nos vamos adentrando en este mundo gracias a diálogos y, sobre todo, acciones de la protagonista y de otros personajes, que poco a poco van revelando más características y aspectos de esta peculiar sociedad: primero vemos que la gente está enganchada al móvil, luego vemos que además la red social cuenta con un implante (o realidad aumentada), que se valora a la gente y que esta valoración es muy importante para obtener ciertos bienes y servicios. Y con cada descubrimiento, la trama se va desarrollando hasta el desenlace.

San Junipero

San Junipero

El cuarto episodio de la tercera temporada es considerado el mejor de la serie por muchos fans y es que no es de extrañar, pues tiene una de las premisas más interesantes de la temporada y de la serie, y es el único que tiene un final ‘feliz’, dentro de lo que cabe, claro (la otra excepción es Hang the DJ, de la cuarta temporada). Además, es el primero que cuenta con una pareja LGBT+, lo cual siempre es de agradecer.

San Junipero nos cuenta la historia de Yorkie, una chica que está conectada a un sistema que carga su conciencia a una especie de ciudad virtual donde los usuarios pueden elegir la época en la que quieren estar y disfrutar de una segunda vida llena de diversión y fiesta. Allí conoce a Kelly, otra chica conectada, de la que se enamora, y deciden pasar la eternidad en esa ciudad-limbo (aunque hay alguna teoría que también considera que el final se puede interpretar de dos maneras).

San Junipero

Aquí, tanto la trama como los avances tecnológicos tardan en salir a la luz, pero cuando lo hacen, te dejan bastante KO (yo acabé llorando a moco tendido):

  • Vemos una estética ochentera, lo cual ya nos choca, pues en Black Mirror estamos acostumbrados a historias ambientadas en el presente o en el futuro cercano. Más adelante, pasamos a los noventa y hasta a principios de los dos mil.
  • Las doce de la noche marcan las transiciones y vemos que la siguiente escena tiene lugar la semana siguiente, lo cual nos hace preguntarnos por qué.
  • Suceden cosas extrañas: dan puñetazos al espejo, pero ni sangran, ni les duele, además, el espejo vuelve a su estado normal en el plano siguiente, o el hecho de que tienen un accidente y salen ilesas.
  • En varias conversaciones hacen referencia también a cosas que no nos encajan mucho hasta más adelante como que la mayoría de la gente está muerta, otros están o no enganchados/subidos al sistema, que se puede ‘pasar’ (no sé cómo habrán traducido al español ‘pass over’ en este contexto), quedarse en San Junipero después de morir, hablan de conocerse de verdad y visitarse, como si hasta ahora no hubiese sido real, etc.

San Junipero

Este capítulo es uno de los mejores ejemplos que se me vienen a la cabeza de planting and pay offpues durante la mayor parte del mismo no paran de darnos pistas y plantar las semillas narrativas para que al final, cuando ya vemos a Kelly y Yorkie de mayores en el mundo real, todo empiece a encajar. Y estas pistas, al igual que el worldbuilding, se presentan mediante las acciones de las protagonistas (el golpe en el espejo que ni duele ni sangra), conversaciones con otros personajes en las que dicen expresiones coloquiales que hacen referencia al dispositivo, los cambios de escenario (en varias épocas y tanto en San Junipero como en el mundo real), hasta escenas más descriptivas y explicativas como las del hospital, donde ya comprendemos de qué trata el asunto.

San Junipero

El otro punto a favor que le veo al desarrollo de este capítulo es que los detalles e worldbuiding y de la trama se presentan espaciados y de forma gradual. Estos detalles son importantes para entender el funcionamiento de la tecnología en este mundo, por lo que al saber poco sobre ellos, crea expectación y deja con ganas de más. Una ventaja de esto es que, cuando ya damos más información, el lector/espectador tiene algo a lo que aferrarse. Además, en la serie, se hace coincidir alguno de estos aspectos importantes del worldbuilding con los puntos álgidos de la trama, como el final de la introducción, el punto medio de la historia o el inicio del clímax.

San Junipero

En definitiva…

Para evitar el infodumping y lograr que la descripción de nuestro worldbuilding fluya en la narración, podemos aprender de Black Mirror que:

  • Se pueden describir las acciones de los personajes haciendo uso de la nueva tecnología o de cierto aspecto de nuestro worldbuilding (Liam rebobinando la reunión de trabajo, Lacie enganchada al móvil y dando cinco estrellas a todo lo que se mueve, Kelly rompiendo el espejo que luego se vuelve a poner en su sitio y sin que esta sangre o se queje).
  • Se pueden describir el aspecto de los nuevos aparatos o del escenario poco a poco, dando en cada momento solo la información relevante para el entendimiento de la escena (el mando a distancia del Grain o su interfaz, la red social que usa Lacie y cómo se ven los perfiles a través de sus ojos, las diferentes épocas por las que pasan Yorkie y Kelly o el pequeño botoncito que se ponen en la sien para conectarse a San Junipero). Conforme avanza nuestra trama, las pistas que hayamos dado se irán acumulando y a los lectores les costará menos entender lo que venga después (entendemos por qué en la sociedad de Nosedive todo el mundo está tan enganchado a la red social, pues se necesitan las puntuaciones para obtener ciertos bienes y servicios; también entendemos todas las conversaciones extrañas que tienen en San Junipero cuando vemos a las protagonistas de mayores usando sus botoncitos de la sien).
  • Se pueden usar elementos externos a los personajes, como anuncios de televisión, noticias, panfletos, vayas publicitarias, etc. (el anuncio del taxi en el que se monta Liam).
  • Se pueden emplear los diálogos para que los personajes hablen de los avances que para nosotros son nuevos, pero que para ellos son parte de su día a día (la cena con los amigos de Liam y su mujer, la conversación de Lacie con la agente inmobiliario o la trabajadora del aeropuerto, o las conversaciones en San Junipero). Para esto los diálogos tiene que sonar naturales, sin que haya un personaje que ‘explique’ lo que ya se sobreentiende en su sociedad. Igual que en nuestro lenguaje cotidiano decimos a nuestros amigos cosas tipo ‘mándame la ubicación que voy a llegar más tarde’ o ‘te meto en el grupo para hablar de la fiesta de cumpleaños’ y ya sabemos que se trata de WhatsApp o cualquier otra app de mensajería, sin tener que explicárselo. Para esto vienen muy bien los términos coloquiales, las frases hechas, los chascarrillos, etc. (‘tener más gracia que la flamenca del WhatsApp’, ‘estar más feliz que el emoji de la caca del WhatsApp’).

Y como consejo extra…

Una cosa de la que me he dado cuenta mientras revisaba los capítulos y escribía el post es que, en estos tres episodios, hay un personaje que sirve de contrapunto y de abstinente de la tecnología. En The Entire History Of You es la chica que se extirpó el Grain y vive tan feliz; en Nosedive es la mujer del camión que recoge a Lacie y a la que no le importan las puntuaciones de la app; y en San Junipero es el marido de Kelly, que rechazó incluso hasta la versión de prueba del dispositivo. Estos personajes nos sirven para tener algo con lo que contraponer la sociedad de nuestro mundo y, sobre todo, para plantar en los protagonistas dudas sobre la tecnología que usan.

 


 

Hasta aquí mi análisis del worldbuilding de estos capítulos de Black Mirror. ¿Os habíais parado a ver cómo se introduce el worldbuilding en las series y películas? ¿Qué serie o película podéis recomendarme que se pueda hacer un análisis similar del mundo creado? Yo de momento tengo un par de series de las que quiero hablar en próximos posts, pero estoy abierta a propuestas, así que no dudéis en dejar vuestro comentario por aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Anuncios
Nivel 10

‘Nivel 10’ ya está a la venta

Hoy por fin ha llegado el gran día: Después de casi dos años en el camino de la autopublicación, Nivel 10 vuelve a editarse, esta vez de la mano de LES Editorial. Por si no conocéis este sello, se trata de una editorial independiente de nueva creación cuyo objetivo es publicar libros por y para las mujeres de la comunidad LGBT+.

Mucho ha llovido desde que allá por el verano de 2016, me decidiera a publicar esa primera edición de la novela para el concurso indie de Amazon. Y mucho he aprendido desde entonces.

 

Como, por ejemplo, a diseñar mejor la portada.

Ahora es la prueba definitiva, quizá no tanto para la novela (ya que ha tenido bastantes reseñas y comentarios positivos), sino para mí. Una cosa es que lean tu libro por Kindle y lo comenten; otra es ir a presentaciones, firmas, eventos, estar más ante el ojo público, etc. Ahora es cuando empiezan a llegar los peores miedos: ¿Lo comprará la gente? ¿Le gustará a las nuevas lectoras y lectores? ¿Asistirá alguien a las firmas o presentaciones? ¿Lo verá la gente en las librerías y dirá ‘Ese libro no lo compres que no vale la pena’ o ‘Ese libro está muy bien, compra, compra, compra’? Pero bueno, todo es parte del camino y, aunque con miedo, estoy deseando caminarlo.

Vale, Fani, ¿dónde lo compro?

Lo podréis encontrar en varias librerías LGBT friendly de España:

  • Albacete: en la librería Herso (Calle Dionisio Guardiola, 18).
  • Almería: Librería Picasso (Calle Reyes Católicos, 18; Avenida de la Estación, 13).
  • Barcelona: Antinovs (Calle Casanova, 72); Cómplices (Calle Cervantes, 4); y Gigamesh (Carrer de Bailén, 8).
  • Granada: Librería Picasso (Calle Obispo Hurtado, 5).
  • Madrid: Berkana (Calle Hortaleza, 62); Mujeres & Compañía (Calle Unión, 4, bajo A).
  • Valencia: La Rossa Llibres en Fememí (Calle Enrique Navarro, 26).
  • Vigo: Librinde (Calle Palencia, 28, bajo derecha).

También podéis encontrarlo por impresión bajo demanda en diversas librerías de España y Latinoamérica; podéis ver el listado completo aquí. Y si vivís en otro país distinto, tenéis la opción de pedirlo mediante Amazon KDP (también por impresión bajo demanda).

Si queréis la versión ebook, podéis comprarlo en la página de LES Editorial (o pinchando en la imagen) y añadirlo a vuestro carrito.

Nivel 10

Si no podéis asistir a la firma el día 26 de mayo en la Feria del Libro (en la caseta de Berkana), pero queréis un libro firmado por mí, solo tenéis que leer cómo hacerlo aquí.

Si vives en algún país donde no llega la distribución o, por cualquier otro motivo, no podéis haceros con vuestro ejemplar físico por ninguno de esos medios, también podéis encargar uno a la editorial de la misma forma que los ejemplares firmados.

Y eso es todo. Espero que disfrutéis leyendo Nivel 10 tanto como yo disfruté escribiéndolo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Literatura irlandesa

Irlanda a través de la literatura: Los clásicos (I)

Si alguien nos preguntase qué se nos viene a la cabeza al oír ‘Irlanda’, seguro que algunas de nuestras respuestas serían Guinness, rugby, whisky, celtas o color verde. Pero en Irlanda, aparte de todo eso, también hay literatura y muy interesante. En la isla esmeralda han nacido una gran cantidad de autores muy conocidos internacionalmente y otros que, si bien no son tan famosos en el resto del mundo, en el país son muy apreciados. En esta serie de entradas os hablaré de la literatura irlandesa, desde clásicos, hasta literatura contemporánea, autoras y todo lo que pueda caer en mis manos durante mi estancia en Dublín. Para comenzar esta nueva sección, haré un repaso de los clásicos, así que, sin demorarme más, os dejo con la primera parte de esta entrada.

Jonathan Swift (1667-1745)

Jonathan Swift

Swift nació en Dublín, aunque sus primeros años de vida los pasó en Inglaterra con su nodriza. A su vuelta a Irlanda, su madre se había ido y el joven Swift quedó bajo la tutela de su tío. Tras graduarse en el Trinity College, comenzó un máster, pero no pudo terminarlo pues el ambiente político en Irlanda le obligó a mudarse a Inglaterra. Allí trabajó como asistente de Sir William Temple hasta la muerte de este. Formó parte del círculo interno del partido Tory, cuyos miembros fueron perseguidos por traición a la muerte de la reina Ana Estuardo y el posterior ascenso de Jorge I. Antes de la caída en desgracia de los tories, Swift confiaba en conseguir un puesto en la iglesia de Inglaterra, pero sus discrepancias con la reina Ana se lo impidieron y tuvo que regresar a Irlanda en una especie de exilio forzado. De vuelta en su país natal, escribió la mayoría de sus obras más satíricas y críticas con el reino, entre las que se encuentra Los viajes de Gulliver (1726).

Busto de Jonathan Swift
Busto de Swift en la catedral de San Patricio, Dublín, de la que fue decano.

Swift escribió Los viajes de Gulliver como un cuento infantil para camuflar la dura crítica que hace en su novela a la sociedad inglesa y su gobierno. El libro se divide en cuatro expediciones que acaban en el naufragio de Lemuel Gulliver en cuatro lugares: en Lilliput, Brobdingnag, Laputa (y diferentes ciudades cercanas) y la tierra de los Houyhnhnms. Sin duda, es el país de Lilliput el más conocido y seguro que se os viene a la cabeza a Gulliver atado en el suelo y rodeado de pequeños liliputienses. Lo que tienen estos viajes en común es que Gulliver es rescatado, es tomado por un ser extraño, se le trata con amabilidad al ver que no presenta un especial peligro, aprende la lengua y las costumbres autóctonas, habla de su Inglaterra natal, luego la actitud amable cambia y Gulliver se ve obligado a escapar.

Gulliver en Laputa
Gulliver avistando la isla de Laputa

En cada país aprende algo nuevo y vive experiencias desagradables que le hacen ir desencantándose poco a poco con el ser humano: unas leyes estrictas y exageradas en Lilliput (le condenan por apagar un gran fuego orinando); la forma en la que le tratan como una mascota de circo en Brobdingnag, donde además el Rey se muestra muy crítico con la sociedad inglesa y europea; el conocimiento poco práctico de la ciencia y las matemáticas de los habitantes de Laputa; y el más desolador de sus viajes, a la tierra de los Houynhnhms, una raza de caballos parlantes que Gulliver admira, en contraste con los Yahoo, unas criaturas de gran parecido a los humanos y que son considerados seres inferiores. Es a partir de este último viaje que Gulliver empieza a ver a todos los humanos como Yahoos y decide recluirse del mundo a su regreso a Inglaterra. También es interesante leer cómo Gulliver experimenta situaciones opuestas en cada país, lo que le lleva a ver con diferente perspectiva los países que ha visitado anteriormente; por ejemplo, cuando él es el gigante en Lilliput, pero luego es una criatura pequeña en Brobdingnag, o cuando es un intelectual en Laputa, pero es considerado un Yahoo ‘avanzado’ por los Houynhnhms.

Gulliver y los Houyhnhnms
Gullier hablando con un Houyhnhnm

Esta novela es, además, todo un despliegue de imaginación que creo que en la época sería toda una novedad y, además de poder considerarse una novela “infantil”, tiene muchos elementos de fantasía y ciencia ficción.

Bram Stoker (1847-1912)

Bram Stoker

Quizá sea este uno de los escritores más famosos de toda esta lista, ya que su novela Drácula es mundialmente conocida. Como ya hablé de ella en mi Wrap up del 2017, voy a centrarme más en su biografía y en curiosidades y anécdotas sobre su vida y obra.

Abraham Stoker, Bram para los amigos, nació en Clontarf, al norte de Dublín (una zona de gran relevancia histórica al ser el escenario de la batalla en la que los irlandeses vencieron a los vikingos y, a partir de la cual, el poder de estos últimos en la isla empezó a disminuir). De pequeño sufrió una enfermedad que lo mantuvo en cama hasta lo siete años, lo que favoreció que diera rienda suelta a su imaginación. Tras recuperarse de su enfermedad, tuvo una salud más fuerte y pudo completar sus estudios y entrar en el Trinity College. Trabajó en el registro del tribunal de delitos menores, situado en el Castillo de Dublín, y también como crítico de teatro para el periódico Dubling Evening Mail, cuyo propietario era Joseph Sheridan Le Fanu, escritor de novela gótica y de los primeros en escribir novela sobre vampiros.

Casa de Bram Stoker
Residencia de Bram Stoker en Kildare Street

Stoker se casó con Florence Balcombe, cuyo antiguo pretendiente fue Oscar Wilde, amigo también de Bram. Se sospecha incluso que Bram era gay y había estado enamorado de Wilde, aunque de momento no hay nada confirmado, pero desde luego que anecdótico sí que es.

Bram también vivió en Londres, donde trabajó como manager del actor de teatro Henry Irving, de quien se hizo amigo tras una reseña para el Dublin Evening Mail. También se sospecha que Bram estaba enamorado de Irving y este es considerado una de las inspiraciones para su novela Drácula.

Si seguimos con las posibles fuentes de inspiración para este clásico, algunas de las que se barajan son la necesidad de transfusiones de sangre durante la enfermedad de su infancia, así como las criptas de la iglesia de St. Michan.

Momias de St Michan
Momias en la cripta de la Iglesia de St. Michan

Yo he oído dos versiones sobre la influencia de esta iglesia en su novela: desde una simple visita que realizó Stoker a las iglesia, donde, debido a las condiciones ambientales de la cripta, se conservan varias momias con más de cuatrocientos años de antigüedad. La otra versión es que los padres de Bram tenían antepasados enterrados en esta iglesia y él acudía allí a visitarlos, viendo por tanto las momias con bastante frecuencia. Sea cual sea la verdadera razón, las momias en sí son bastante impresionantes y no cabe duda de que algo, aunque sea un poquito, inspiraría a nuestro Bram.

Stoker murió en 1912 y sus cenicas descansan en el Crematorio de Golders Green, en Londres.

Oscar Wilde (1854-1900)

Oscar Wilde

Oscar Wilde es uno de los escritores más conocidos en el mundo, de eso no hay duda, bien sea por sus obras de teatro, por su famosa novela El retrato de Dorian Gray, o por sus frases célebres que han acabado en muchos sobres de azúcar. Este autor nació en Dublín en el año 1854, hijo de William y Jane Wilde, una poetisa nacionalista, que además se encargó de recopilar muchos cuentos populares irlandeses. Hasta los nueve años de edad fue educado en casa, donde aprendió francés y alemán; años más tarde, estudió en el Trinity College de Dublín y fue allí donde se interesó por la literatura griega. También estudió en el Magdalene College de Oxford y, tras un regreso breve a Dublín, volvió a mudarse a Inglaterra, donde se casó con Constance Lloyd. En 1891 Wilde conoció a Lord Alfred Douglas, el que se convertiría en su amante hasta que el padre de este último acusara a Oscar de sodomía. Este suceso llevó a Wilde a denunciar al padre de Douglas por injurias y calumnias, tras lo cual, el padre solo podía librarse de la condena si demostraba que sus acusaciones eran ciertas. Como ya sabréis, el padre de Douglas, el marqués de Queensberry, pudo probar que Wilde mantenía relaciones homosexuales y el escritor tuvo que hacerse cargo de los gastos del juicio, lo que provocó su bancarrota. Tras su paso por varias prisiones, acabó en la cárcel de Reading hasta que salió en 1897 y se exilió a Francia, donde murió tres años más tarde.

Casa de Oscar Wilde
Casa de Wilde en Merrion Square.

Sus obras más conocidas son El retrato de Dorian Gray, de la que ya hablé en esta entradaEl fantasma de Canterville, una novela corta (o relato corto extenso) que cuenta con su característico humor cínico; algunos cuentos, como La princesa y el enano, que, si habéis visto la película Tesis, de Alejandro Amenábar, recordaréis por esta escena:

Y, por supuesto, Oscar Wilde es conocido por sus obras de teatro, de las cuales destacan La importancia de llamarse Ernesto, Un marido ideal, El abanico de la señora Windermere o Salomé. La mayoría de sus obras de teatro se caracterizan por ser enredos que se acaban resolviendo de manera cómica y por estar cargadas de ese humor cínico y aparentemente superficial típico de Wilde. Este estilo puede interpretarse como un reflejo de la vida acomodada y llena de lujos del autor o una exageración y ridiculización de esa sociedad, pues no faltan en sus obras esas frases lapidarias que parecen ser solo juegos ingeniosos de palabras, pero que también esconden cierta acidez.

Estatua de Oscar Wilde
Estatua de Wilde en el parque de Merrion Square.

Otra obra que quiero destacar es De Profundis, la extensa carta que le escribió Oscar a Lord Alfred Douglas mientras estaba en la prisión de Reading. Una de las sensaciones que me transmitió a mi esta carta es la de realismo y crudeza. El hecho de caer en la cuenta de que no se trata de ficción sino de un hombre caído en desgracia abriéndose en canal y desahogándose a su examante le da todavía más fuerza. Gracias a esta carta conocemos el punto de vista de Wilde, cuya confianza ciega e ingenuidad en relación a Douglas le llevaron a la ruina. Desde luego que impresiona bastante leer la desesperación de Wilde en esta carta.

Patrick Kavanagh (1904-1967)

Patrick Kavanagh

Patrick Kavanagh nació y se crió en la Irlanda rural. Dejó el colegio a los trece años y pasó a ser aprendiz de zapatero con su padre, a quien también ayudaba en la granja. Publicó por primera vez en periódicos y fue gracias a esas publicaciones que conoció a George William Russel, el que sería su mentor literario. Fue principalmente poeta, aunque también escribió novela y trabajó como periodista y crítico de cine. Tuvo problemas con la bebida, pero fue un cáncer de pulmón lo que cambió su perspectiva de la vida y de su obra en sus últimos años. Durante la representación teatral de la adaptación de su novela Tarry Flynn (1948) enfermó y murió días más tarde.

Estatua de Patrick Kavanagh
Estatua de Kavanagh en el paseo del Grand Canal

Tarry Flynn es la historia de Tarry, un granjero que vive con su familia y que en sus ratos libres escribe poesía, intenta conquistar mujeres y se mete en líos con los vecinos. Se trata de una obra con gran inspiración autobiográfica en la que la vida rural irlandesa queda reflejada muy fielmente. A Kavanagh no le gustaba el ambiente ignorante que apreciaba en el entorno rural por lo que no quería que su obra lo exaltara como otras. Sin embargo, su prosa rezuma belleza cada vez que se describe la casa y el campo donde vive Flynn, y es que la habilidad poética de Kavanagh se hacen evidentes en esta novela.

 


Hasta aquí esta primera parte de clásicos irlandeses. ¿Los conocíais? ¿Sabéis de alguien más que deba estar en esta lista? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Inteligencia Artificial

¿Qué hace a las IAs conscientes?

La ciencia ficción siempre ha planteado cuestiones filosóficas tras sus premisas futuristas y tecnológicas, desde el los peligros del totalitarismo, la vida después de desastres naturales, la existencia de vida en otros planetas, hasta la inteligencia artificial. Este tema es uno de los que más me fascinan del género y siempre que leo alguna novela o veo alguna película o serie que se centre en esto, sé que habrá una alta probabilidad de que me guste.

Quizá sea por mi formación como psicóloga que el estudio de la conciencia humana y el lenguaje me atraen de una manera casi hipnótica. Para quienes no hayáis estudiado Psicología, os diré que el tema de la conciencia es una línea de investigación muy compleja, pues se trata de un constructo en el que influyen muchas variables y a cuya base aún no nos hemos acercado. El estudio de la conciencia nos ha llevado a plantearnos muchas cuestiones filosóficas, entre ellas, la más relevante para este artículo: ¿qué nos hace humanos?

¿Por qué esta pregunta y el título del post están relacionados? Pues bien, no cabe duda de que el objetivo de quienes fabrican y programan IAs es imitar la conciencia humana. De ahí que conocer nuestra esencia como especie sea el secreto para crear robots a nuestra imagen y semejanza. No voy a escribir esta entrada como experta en el tema, sino más como aficionada a quien le gusta desarrollar sus propias hipótesis.

Ex Machina

¿Qué nos hace humanos?

El lenguaje

Quizá la característica primordial que nos diferencia de otras especies sea el lenguaje. Fijaos que no hablo de comunicación, pues todas las especies nos comunicamos de una forma u otra, sino que me refiero a la complejidad de nuestro código lingüístico. Si tomamos como ejemplo a los perros, vemos que su principal medio de comunicación es el ladrido. Tras convivir con un perro, llegamos a distinguir los tipos de ladridos y gruñidos, pero la diversidad de estos se ciñe al estado emocional que el animal quiere expresar: si está contento, ladrará de un modo y si se está defendiendo, lo hará de otro. No ladran para decir ‘qué bonito día hace hoy, menos mal que la primavera está llegando y dentro de poco es Semana Santa y tenemos unos días de descanso’. Nosotros los humanos comunicamos cientos de cosas que, en la mayoría de ocasiones, no tienen que ver con nuestro estado fisiológico ni nuestras necesidades primarias. Sin ir más lejos, tenemos miles de conceptos abstractos que no se corresponden con ningún referente tangible y concreto. Por ejemplo, la ‘nostalgia’ es algo que no podemos tocar, es una palabra que nos hemos inventado porque un día sentíamos que recordábamos con tristeza y cariño algo y nos resultaba más sencillo inventar una palabra que no tener que explicar todo eso cada vez que quisiéramos hablar de ello.

Lo que me lleva al siguiente punto: el lenguaje humano es una invención social fruto de nuestra evolución y nuestra necesidad de comunicarnos. Entonces, ¿qué pasó, un día se sentaron varias personas y dijeron ‘venga, vamos a inventarnos una lengua’? Nope. La necesidad es la madre de la invención y —aquí viene mi aportación de hipótesis— la casualidad también es un factor importantísimo: imaginaos a los primeros homo sapiens que poblaron la Tierra, que solo gruñían, chillaban y emitían ruidos similares a otros homínidos, hasta que, por casualidad, alguno de ellos quería referirse a la comida e hizo un ruido muy concreto, por ejemplo, ‘ooooh’; otro de su grupo asoció el ‘ooooh’ con la comida y reaccionó de forma acorde. Tras ese éxito fortuito en la comunicación, a partir de entonces, entre ellos cada vez que decían ‘ooooh’, sabían que se referían a la comida.

Invención del lenguaje
En ‘Padre de familia’ también se imaginaron algo parecido.

Luego, como nuestra especie tiene un maravilloso aparato fonador que puede realizar una grandísima cantidad de sonidos diferentes, nuestros antepasados empezaron a experimentar con sus cuerdas vocales. Y aquí estamos.

Desde el inicio del estudio del desarrollo del lenguaje y el pensamiento ha habido dos posturas: quienes consideran que el lenguaje determina el pensamiento y quienes opinan lo contrario, que el pensamiento determina el lenguaje. Luego, estamos los que pensamos que van de la mano y que intentar resolver este misterio es casi igual de difícil que el del huevo y la gallina.

En Psicología del Lenguaje y también en Psicología del Pensamiento se suele ver cómo se desarrollan las asociaciones de conceptos. Un concepto nuclear, que suele asociarse con un referente externo, se relaciona con otros conceptos que funcionan a modo de características del mismo. Un ejemplo sería:

Asociación de conceptos

 

Aprendizaje

Todas las especies animales aprenden, hasta los mejillones. Pero, como pasa con el lenguaje, el aprendizaje en humanos es muchísimo más complejo y, como ya podéis imaginar, también incluye conceptos abstractos. Las primeras etapas de nuestro desarrollo son más concretas y referenciales, es decir, que cuando somos pequeños, aprendemos con estímulos tangibles y fáciles de procesar, pues nuestro cerebro todavía no está preparado para razonamientos abstractos. Y si no, preguntadle a niños de cuatro o cinco años qué es un perro y qué es la felicidad; podrán decirte que un perro es un animal, incluso dibujarlo, pero para describir la felicidad tendrán más dificultades, quizá, como mucho, harán referencia a una sonrisa o a la risa, porque es algo más concreto que pueden percibir. El aprendizaje y el lenguaje están muy relacionados, pues conforme el lenguaje avanza y se van asociando palabras con su referente, el aprendizaje se hace más sencillo (¿a que cuando empezáis una asignatura de la que no sabéis nada, os cuesta hasta que asentáis las bases y luego podéis comprender cosas más difíciles?).

Aprendizaje
Igual que aprender nuevos idiomas se hace más sencillo cuando hablas otro diferente a tu lengua materna.

Pero el aprendizaje no solo es lingüístico, también es emocional. Si nos cortamos con el filo del papel de aluminio, vemos las estrellas y procuramos tener más cuidado la próxima vez que manipulamos el rollo de papel. Cuando probamos por primera vez un postre y nos gusta, repetiremos en el futuro. El dolor y el placer son nuestros maestros en esta vida y esto es igual en todas las especies. Aunque parezca reduccionista, estos dos tipos de consecuencias son las que rigen nuestro comportamiento y lo único que nos diferencia de otras especies es que distinguimos muchos tipos de dolor y de placer y estos provocan reacciones fisiológicas diferentes que nosotros asociamos con conceptos distintos y los llamamos sentimientos. El dolor que se manifiesta como humillación, tristeza, decepción, duelo, etc.; el placer que percibimos como alegría, ilusión, diversión, etc. Un profesor que tuve en la carrera, cuando dimos el tema del dolor en Psicología Fisiológica, hablaba de mismas vías neuronales de dolor, pero distinta forma de hacer sinapsis (el paso de información eléctrica entre neuronas). Por desgracia, no recuerdo si nos llegó a dar referencias bibliográficas o no, así que dejaremos esto como hipótesis interesante.

Aprendemos por condicionamiento. Hay dos tipos, el clásico y el instrumental. En el clásico, se nos presentan dos estímulos diferentes, sin relación alguna, y tras varias presentaciones conjuntas (bien simultáneas o bien consecutivas) asociamos ambos estímulos. Normalmente, uno de los estímulos (el que se presenta posteriormente) provoca una reacción automática (por ejemplo, el dolor nos hace retirar la mano). Seguro que se os viene a la mente los perros de Pavlov, que habían aprendido que tras el sonido de la campana, aparecía comida (la cual les hacía salivar una cosa bárbara). Pero no todo es saliva y campanas, el condicionamiento clásico también está presente cuando escuchamos el pitido de un coche que nos va a atropellar y nos asustamos; cuando escuchamos una canción y nos alegra porque la asociamos con una buena experiencia; cuando vemos un primer plano de un objeto en una película o serie y sabemos que ese objeto será importante más adelante porque en miles de películas se ha usado ese mismo recurso. Está presente en el miedo, en el estrés postraumático y en la ansiedad, por ejemplo.

El condicionamiento instrumental es aquel que cambia nuestra conducta para conseguir un objetivo, bien sea obtener algo que nos gusta, bien para evitar algo que nos desagrada. Si alguien dice ‘¡tarta va!’ y algo viscoso nos da en la cara y se nos mete en los ojos, para la próxima vez que escuchemos el mismo aviso, nos taparemos o nos agacharemos para evitar el engorroso desenlace. Si los perros nos dan miedo, evitaremos pasar por la casa del vecino que tiene el perro en el jardín; si nos gusta un libro de cierto autor o autora, es probable que leamos más de su bibliografía. Y si salir a comprar el pan nos da ansiedad, evitaremos bajar a la panadería. Como he dicho antes, el placer y el dolor son nuestros maestros de vida.

Condicionamiento clásico
Viñeta de SeekMikeDraw

Percepción

¿Os imagináis que no tuviéramos sentidos? A parte de ser una premisa interesante para una historia de ciencia ficción, probablemente no seríamos más que un saco de carne y huesos con un cerebro muy poco desarrollado. Necesitamos de estímulos externos para aprender y crear asociaciones y vías sinápticas en nuestro cerebro. Necesitamos ver los colores, escuchar los tonos, tocar las superficies, degustar y oler la comida para que nuestro cerebro pueda relacionar los objetos y sucesos externos y así tener una base sobre la que actuar. En el sentido de la vista, los tractos nerviosos que proceden de los ojos y van al cerebro se cruzan a un nivel inferior (antes del cerebro) y después, tiene varias vías que van a la corteza occipital (la de la percepción visual) y a zonas más internas del cerebro (y más relacionadas con la emoción). En un cerebro sano, si realizamos un condicionamiento clásico, el estímulo queda registrado de forma consciente, pero si alteramos las vías que van al córtex occipital, no tenemos percepción consciente de ese estímulo, pero sí condicionamiento (por ejemplo para que nos de miedo). ¿Cómo podríamos actuar si no sabemos qué es lo que nos da miedo y por qué? Otra de mis hipótesis es que en la percepción inconsciente (de la que no nos damos cuenta, por el motivo que sea, no me meteré mucho en eso) radica parte de la espontaneidad del ser humano: intuición, creatividad, incluso, como ya he dicho, conductas condicionadas (‘no sé por qué, me dan miedo las palomas’, ‘no sé por qué, esta persona me cae bien’).

En resumen…

Tras todo este tocho, podemos concluir que estos tres aspectos de la experiencia humana se entremezclan constantemente y se resumen en:

  • Percibimos algo y le ponemos nombre o nos enseñan que esto que percibimos se llama de una determinada forma. Asociamos ambos conceptos. Aprendemos.
  • Percibimos un estímulo con otro y aprendemos que van siempre juntos. Seguimos asociando estímulos de forma que cualquiera de ellos ‘activa’ la representación mental de los conceptos asociados. A estas asociaciones también les ponemos nombre.
  • No siempre nos hace falta percibir algo para asociar conceptos adquiridos; de hecho, el pensamiento deductivo, inductivo, la lógica, creatividad y la intuición se basan en cientos de asociaciones que hacemos constantemente de conceptos previos alojados en nuestro cerebro. Incluso podemos plasmar externamente un concepto nuevo que hemos desarrollado en nuestra cabeza (esto los artistas lo hacemos siempre).

Apredizaje asociativo

 

Entonces, ¿qué debe tener una IA para que sea consciente?

Pues lo mismo que nos hace a nosotros humanos. Capacidad para percibir, aprender y desarrollar lenguaje. Aquí contamos con una ventaja y un inconveniente: a diferencia de nosotros, las IAs no tienen que esperar millones de años para evolucionar hasta nuestra etapa de desarrollo filogenética, pues somos nosotros quienes la configuramos a nuestra imagen y semejanza. ¿El inconveniente? Que las configuramos a nuestra imagen y semejanza.

Creación del nuevo Adán

¿Por qué digo eso? Pues porque somos producto de nuestro tiempo y del tiempo de nuestros padres y del de nuestros abuelos, etcétera, etcétera. Esto significa que, si programamos una IA para que sea consciente, tendrá nuestros sesgos y nuestros prejuicios. Para muestra, podéis leer este artículo sobre un estudio de la revista Science y este otro en el que unas IAs fueron jueces en un concurso de belleza. Estas IAs son racistas y machistas porque han aprendido, por estadística, a serlo. Es un ejemplo extremo de lo que nos pasa a nosotros al vivir en sociedad. La diferencia estriba en que nosotros todavía podemos plantearnos si nuestra conducta y nuestra actitud están influenciadas por la sociedad y actuar en consecuencia; con las IAs todavía no se ha llegado a esa fase.

¿Cómo podemos favorecer que el aprendizaje de las inteligencias artificiales sea diferente?

Mi propuesta (siempre desde el terreno de la hipótesis y la especulación) es más compleja y requiere más tiempo que simplemente programar a la máquina para que analice infinidad de textos y luego ponerla a soltar barbaridades. Incluso aunque le pusiéramos solo un diccionario para que memorice las definiciones, ni siquiera estos están libres de sesgos. ¿Y si las programáramos, aprovechando su potencia de procesamiento de información, para que aprendan como lo hacemos nosotros, mediante asociaciones del tipo referente-concepto y concepto-concepto o del tipo estímulo-respuesta y conducta-consecuencia? De este modo, podrían aprender también mediante la interacción con otras personas y con el mundo externo tal y como lo hacemos nosotros. ¿Y si aprovechamos la tecnología de impresión 3D para otorgarles un medio físico con el que también tengan un referente sensorial? ¿Os imagináis un robot que percibiera los patrones visuales, los auditivos…? ¿Un robot que al tocarlo, percibiera ese tacto? A mí me fascinaría, la verdad.

Humans

Quizá, a día de hoy, la biotecnología todavía no pueda emular las conexiones nerviosas que proceden de los sentidos humanos en un cuerpo y cerebros artificiales, pero para eso estamos los escritores, para inventarnos nuevas historias de ciencia ficción y dejar volar nuestra imaginación (y, quién sabe, quizá acertemos en nuestras predicciones).

 


Hasta aquí mi reflexión sobre las inteligencias artificiales. ¿Qué pensáis? ¿Coincidís conmigo? ¿Qué otras cosas se os ocurren que pueda tener una IA? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada extraída de JB_Michi.

Ann Leckie

Mis escritoras: Ann Leckie

A finales del año pasado, y un poco por casualidad, cayó en mis manos Ancillary Justice y gracias a esta novela, Ann Leckie se ha convertido en uno de mis grandes descubrimientos literarios.

Vida

Ann nació en Toledo, Ohio, en 1966. Empezó a escribir cuando era adolescente, pero sus escritos no llegaron a ser publicados. Fue tras dar a luz a sus hijos cuando empezó a concebir la premisa de lo que más tarde sería su primera novela, Justicia auxiliar (2013). De hecho, su primer borrador lo escribió para un NaNoWriMo, aunque no lo desarrolló hasta el 2005, después de atender a un taller de escritura. Casi siete años más tarde, salió a la luz la primera entrega de la Trilogía del Radch.

Obra

Justicia Auxiliar

La Trilogía del Radch comienza con la novela Justicia auxiliar (ganadora de los premios Hugo, Nebula, Arthur C. Clarke, Locus y BSFA, entre otros) en la que conocemos a Breq, la única auxiliar superviviente de la nave Justicia de Toren. Las auxiliares son cuerpos humanos modificados para ser IAs pertenecientes a la nave, que es, digamos, el núcleo principal de esa mente colmena. Estas naves, clasificadas por su tamaño en Misericorida, Espada y Justicia, tienen varios oficiales y capitanes, que a su vez, tienen a su cargo un grupo de auxiliares. Y todas estas naves están al servicio de la emperadora del Radch, Anaander Mianaai, que lleva al frente de todo el imperio durante tres mil años y sigue teniendo intenciones expansionistas. Una de las primeras cosas que sabemos de Breq es que quiere vengarse de la emperadora por haber destruido la nave a la que pertenecía.

Justicia auxiliar me parece una de las novelas más originales que he leído en bastante tiempo, por muchísimos motivos: una narradora que es una IA, con una motivación muy clara; flashbacks que nos ayudan a adentrarnos en el mundo desde diferentes perspectivas (Breq como parte de Justicia de Toren y como única auxiliar superviviente); una relación IA-teniente humana cargada de lealtad y cariño; personajes carismáticos; un sistema de jerarquía muy completo (y complejo, hasta que le pillas el truco); una sociedad que no presta atención al género, lo que se refleja en el lenguaje (se usa el femenino como género neutro en la lengua radchaai, aunque en otras lenguas extranjeras, sí se hace distinción de género, lo que pone en más de un aprieto lingüístico a las no nativas); un tratado con una raza alienígena; viajes espaciales; acción…

Breq
Breq rescatando a Seivarden. Maravillosa ilustración de Lauren Saint-Onge

Con Espada auxiliar, la historia se centra un poco más en tramas políticas y sociales dentro del escenario donde tiene lugar la mayor parte de la trama. Tiene un ritmo más lento, aunque remonta al final; además, incluyen personajes de otras razas y otras especies, lo que nos da una visión del worldbuilding tan amplio que ha creado Leckie.

Misericordia auxiliar es, quizá, la que menos me ha gustado de la trilogía. Quizá la forma de concluir la saga me dejó con ganas de un poco más (no quiero especificar para no hacer spoilers), pues tenía unas expectativas de cómo podría acabar la historia, pero, por otra parte, deja posibilidades abiertas para futuras novelas que puedan explorar más este universo que ha creado Leckie. Esta entrega contiene un poco más de humor y, si bien la primera entrega era más introductoria y emocional, y la segunda más política y social, esta es más filosófica y especista, ya que uno de los temas que se plantean es si las naves deberían gobernarse a sí mismas y qué hace a un ser ‘significativo’ (no sé exactamente qué termino utilizarán en la traducción) para considerar que puede estar protegido por el tratado entre el Radch y la raza alienígena Presger.

Leckie tiene un estilo narrativo que llama la atención por la precisión de sus descripciones y por su habilidad para transportarnos a sus naves, a sus planetas y a sus estaciones con una facilidad pasmosa, como si la trama transcurriera en la calle de al lado. Al principio, si no sabes de qué va la historia, puedes liarte un poco, pero en cuanto ya te asientas, todo fluye con mucha naturalidad y en seguida sientes que todo en su mundo es factible. Cuando terminé la saga, tenía la sensación de haberme despedido de mi hogar de toda la vida, tan inmersa estaba en su mundo. Sin duda, un logro por el que quitarse el sombrero ante Leckie.

En septiembre de 2017, salió a la venta Provenance, otra novela ambientada en el mismo universo que la Trilogía del Radch. De momento no la he leído, pero la he visto en la biblioteca de mi barrio, así que este año caerá.

Provenance, de Ann Leckie

 


 

Hasta aquí mi repaso a la obra de Ann Leckie. Y vosotros, ¿la habéis leído? ¿Os gusta? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía Riverfront Times.

Leer para aprender

Leer para aprender

No es ninguna novedad que el consejo que más se repite a quienes escriben (sobre todo a quienes empiezan) es que hay que leer mucho. Puede parecer algo obvio, pero hay quien piensa que no es necesario. Como os podréis imaginar por el título del post, yo soy de las que piensan que uno de los mejores recursos de aprendizaje de todo escritor es ser un buen lector.

Supongo que, si escribís, os habrá pasado que a la hora de leer, ya no lo hacéis con esa inocencia de antes, la de coger un libro y disfrutarlo con pureza, sin importarte si el narrador es protagonista, omnisciente, etc. o si empieza in medias res o con flashbacks. Sin embargo, ahora que somos escritores, nos resulta casi imposible leer una historia y no analizar cómo se han introducido los puntos de giro, las descripciones de los personajes, el worldbuilding, si lo hay, etc. Esto, desde luego, tiene sus ventajas e inconvenientes, como bien señala Alister Mairon en este post, pero en esta entrada no voy a centrarme en eso, sino que voy a contaros las cosas que aprendí yo leyendo algunas novelas que os voy a indicar ahora. ¿Comenzamos?

Cuando vaya a incluir algún spoiler de la trama, avisaré con antelación.

1. Monólogo interior y stream of consciousness como hilos conductores de la trama

¿A qué adivino qué autora se os ha venido a la cabeza al leer este título? En efecto, de Virginia Woolf se puede aprender mucho con sus grandes obras, y en este apartado también quiero incluir a Margaret Atwood.

Virginia Woolf

Virginia Woolf

Aunque se utilizan como sinónimos, el monólogo interior y el stream of consciousness son ligeramente diferentes: mientras el monólogo interior es más organizado y analítico, el stream of consciousness (que podría traducirse por ‘oleada/flujo de conciencia’) es más caótico, suele incluir reacciones y sensaciones y, en su variante más modernista, prescinde de signos de puntuación y demás restricciones ortográficas (Ulises de James Joyce es el ejemplo más significativo). Virginia Woolf empleaba este recurso en sus novelas con todos sus personajes y, si habéis leído La señora Dalloway, entenderéis bien a qué me refiero. En esta novela, el narrador entra en la cabeza de los personajes y nos relata lo que piensan y sienten mientras hacen y les suceden cosas cotidianas como ir a comprar flores para la fiesta de la noche. Y, sin necesidad de flashbackscon esos pensamientos y sentimientos, nos hace un recorrido por el pasado de los personajes, les da profundidad, motivaciones y objetivos. Aunque la lectura puede resultar compleja si nunca se ha leído algo similar, se trata de un recurso natural y realista, pues ¿a quién no le ha pasado que, mientras hacía cualquier simple tarea, o al contemplar cualquier tontería o percibir algún olor, no se ha enfrascado en sus pensamientos y recuerdos?

Margaret Atwood

Margaret Atwood

En El cuento de la criada, la protagonista narra su vida en la República de Gilead desde que se instauró la teocracia. A diferencia de La señora Dalloway, aquí tenemos una narradora en primera persona que se acerca más al monólogo interior que al stream of consciousness y que, a modo similar que en la novela de Woolf, mediante los pensamientos de Offred vamos conociendo tanto su presente de Criada, como su pasado de mujer libre. Los diferentes rituales de las Criadas, así como el funcionamiento de la nueva sociedad, van desvelándose conforme Offred nos lo cuenta y lo entremezcla con los eventos más relevantes de su vida, sus reflexiones al respecto, sus sentimientos, etc. A Margaret Atwood tampoco le hace falta recurrir a flashbacks, ni siquiera a una acción trepidante, ya que, la elección del monólogo interior en primera persona es aquí muy acertada para que la vida actual de la protagonista (que solo cuenta con unas pocas actividades rutinarias) no haga aburrida toda la trama. Otro acierto de esta elección es la exploración de los sentimientos de Offred y la sensación claustrofóbica que nos trasmite su realidad.

De Virginia y Margaret, pues, podemos aprender a usar lo cotidiano de la acción, mediante la descripción de pensamientos y eventos privados, para profundizar en la personalidad y en los sentimientos de los personajes, así como en su pasado. 

 

2. El worldbuilding no tiene límites

Cuando creamos un mundo, lo creamos a nuestro gusto y siguiendo nuestras normas, pero, como vivimos rodeados de sesgos y patrones interiorizados, a veces hacemos una versión de nuestro mundo real o de algún otro mundo ya inventado por alguien más. Con las novelas de Ursula K. Le Guin y Javier Miró comprendí que no hay límites para el worldbuilding.

Ursula K. Le Guin

Ursula K Le Guin

Terminé de escribir esta entrada unos días antes de recibir la noticia de su muerte, que nos dejó a todos sus fans con un gran hueco en nuestro corazón que será solo para ella. Así que este pequeño apartado es otro de los muchos homenajes al legado literario que nos ha dejado Le Guin.

Si habéis leído la saga de TerramarLa mano izquierda de la oscuridad, os habréis fijado en que los protagonistas y demás personajes no son blancos, heterosexuales o cisgénero. Le Guin juega con nuestros estereotipos raciales al hacer que los habitantes de Terramar sean de piel oscura y que sean precisamente los de piel blanca los considerados como bárbaros. También nos desmonta los mitos de género con su novela de ciencia ficción La mano izquierda de la oscuridad, en la que existe una raza de humanos andróginos y hermafroditas que solo expresan caracteres sexuales durante una semana, pudiendo ser masculinos o femeninos un mes y al siguiente, lo contrario.

Javier Miró

Javier Miró

En nuestro mundo, unos países se desarrollaron de manera diferente a otros a lo largo de la historia y nosotros, al ser europeos, tendemos a tomar el desarrollo de Europa como el canon y obviar el resto de continentes que tuvieron una evolución diferente a la nuestra. Esto lo he aprendido, sobre todo, de Javier Miró y su novela La armadura de la luz. A Melay llega mucha gente para el gran torneo de artes Jhassai y cuando pensamos que estamos en un mundo con aire medieval, Javier nos lanza pistolas de magma o barcos de vapor. A pesar de que no sabemos mucho sobre la procedencia de esta tecnología (ya que no aparece en esta novela), si que nos deja entrever un complejo y variado worldbuilding que da pie a desarrollarse en otras entregas. Y es que Miró lo dice en este vídeo, las edades de la historia son diferentes en cada parte del mundo y esto también debemos tenerlo en cuenta en nuestros mundos inventados.

Por tanto, de Ursula y Javier podemos aprender que, como ya he dicho, el wolrdbuilding no tiene límites, siempre y cuando sea coherente, y que podemos construir un mundo tan variado y diferente del nuestro como queramos, tanto a nivel tecnológico como social.

 

3. Los diferentes puntos de vista y líneas argumentales para crear misterio

No hay nada como una trama en la que la intriga nos hace desear leer más y más conforme pasamos las páginas. A veces, conseguir crear ese misterio puede resultar difícil, pero yo este año he aprendido mucho de Ann Leckie y Bram Stoker.

Ann Leckie

Este apartado contiene SPOILERS. Si no has leído Justicia Auxiliar, sáltate este párrafo hasta llegar al próximo aviso

Ann Leckie

En Ancillary Justice (Justicia Auxiliar, en español), la primera entrega de la saga de El Imperio del Radch, tenemos dos tramas que se van alternando en cada capítulo, una en el presente, la otra en el pasado. Al principio, cuando no se tiene todavía mucha idea de qué está pasando en la novela, Leckie nos va soltando poco a poco información del universo en que tiene lugar la novela y sabemos que la protagonista, Breq, es una Auxiliar (cuerpos humanos controlados por la IA de la nave en la que sirven) y que cada teniente dispone de diez de estas Auxiliares, que funcionan de forma sincronizada. Hasta que ya comprendí que algunos capítulos son, en realidad, flashbacks de Breq cuando era Auxiliar en la nave Justicia de Toren, uno de mis pensamientos fue que ambas tramas estaban situadas en la misma línea temporal y se trataba de dos Auxiliares de Justicia de Toren diferentes, una de las cuales había ‘roto’, en cierta forma, su conexión con el resto y pretendía asesinar a la emperadora Radchaai. Para mí tenía toda la lógica que, a pesar de ser una práctica tan extendida en el imperio, alguno de esos cuerpos humanos usados como Auxiliares se rebelara de algún modo. Luego comprendí que eran dos líneas temporales diferentes, en una de las cuales se mostraba cómo había llegado Breq a matar a su teniente Awn. Después, al final de la novela, nos enteramos que, quien sufre esa ‘escisión’ en sus IAs, es la mismísima emperadora, Anaander Mianaai. Un giro que, si no llegas a la misma conclusión que yo llegué al principio, resulta muy efectivo; mientras que, si te pasó como a mí, te sorprende igualmente, pero acabas pensando ‘claro, tiene todo el sentido del mundo’. Esta forma de llevar los flashbacks me resultó genial porque mantuvo mi intriga durante toda la novela y no me defraudó el desenlace.

FIN DE LOS SPOILERS

Por eso, con Ann Leckie podemos aprender a planificar bien nuestros flashbacks (si decidimos incluirlos) para ver qué información vamos dando y qué sensación podemos crear en los lectores con ellos, manteniendo así el misterio de nuestra trama.

Bram Stoker

Bram Stoker

Ya os hablé de Drácula en esta entrada y esta otra, así que no me extenderé mucho en su trama y me centraré en lo interesante que me pareció el uso de los diferentes narradores (por medio de cartas y entradas de diario) para mantener la atmósfera de misterio que rodea al conde Drácula durante toda la novela. Cada personaje tiene una experiencia distinta con el vampiro, cada uno conoce algo diferente de él; más que del propio conde, de los sucesos que están ocurriendo a su alrededor: Harker lo conoce en persona, Lucy lo encuentra en su forma no humana, y Seward por medio de su paciente, Renfield. Con sus puntos de vista nos formamos una idea de cómo es Drácula como si de un cuadro impresionista se tratara, y hacia el final de la novela estas tramas convergen en el desenlace.

Por tanto, de Bram Stoker podemos aprender a usar diferentes narradores y diferentes puntos de vista para desgranar nuestra trama y presentarla en pequeñas dosis, con el fin de mantener la intriga del lector.

 

4. El poder de las pistas que pasan desapercibidas

Patrick Rothfuss

Cuando terminamos un libro, echamos la vista atrás y pensamos ‘¡claro, las pistas estaban ahí todo el tiempo, ¿cómo no me he dado cuenta?’ suele ser signo de una trama muy bien planeada. Nos han dado la información durante toda la historia, sin ponérnosla en bandeja, y, cuando esta se ha resuelto, no hay agujeros ni nos sentimos engañados porque estaba todo muy bien hilado. Pues algo parecido me pasó al leer Crónica del asesino de reyesque tuve la sensación de que cuando se resolvía una subtrama (en parte, hasta que no termine la saga no podremos decir hasta qué punto siguen abiertas o no), mi mente recordaba todos los elementos que había pasado por alto mientras leía. Esto requiere mucha planificación de todo el entramado del mundo y la historia, así como de las pistas que se van a ir ofreciendo y en qué momento se van a dejar. Es una forma de contar historias que es sutil y refleja la destreza de quien escribe.

Por eso, de Rothfuss podemos aprender que es mejor ir dejando pistas sutiles durante toda la trama, así como a planificar cómo y cuándo describiremos los pequeños detalles que luego serán clave para el desenlace.

 


Hasta aquí esta lista de lo que he aprendido de estos grandes libros. ¿Qué novelas os han ayudado a aprender sobre escritura? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía stevepb

Páginas sobre corrección

Páginas sobre corrección que debes conocer

Si habéis participado en el NaNoWriMo del pasado año o tenéis algún manuscrito en reposo significa que dentro de poco os tocará la maravillosa tarea de corregir (léase ‘maravillosa’ con cierta ironía). Como ya sabréis si seguís mi blog, tengo una serie de entradas sobre corrección de novelas, donde os doy consejos para corregir ortotipografía, estilo, contenido, y una última dedicada a los toques finales.

Para esta entrada he querido dejaros una serie de blogs muy útiles para ayudaros con la ortotipografía y el estilo (si pincháis en las imágenes, accederéis al blog en cuestión):

1. Blog de Lengua, de Alberto Bustos

Blog de Lengua de Alberto Bustos

Alberto Bustos es profesor de Didáctica de la Lengua en la Universidad de Extremadura y en su blog podemos encontrar posts sobre curiosidades de la lengua, normas gramaticales y de estilo explicadas, dudas comunes del español, e incluso ejercicios prácticos que luego corrige.

¿Por qué os lo recomiendo?

Porque, aunque no todo sea sobre corrección, las entradas sobre sintaxis y gramática vienen muy bien para refrescar la memoria y así evitar esos errores que cometemos de vez en cuando. Además, tiene un canal de Youtube donde también complementa su blog y en los que podéis ver pequeños tutoriales de corrección de textos, cómo redactar trabajos, correos, etc.

2. SinFaltas.com

sinfaltas.com

Seguro que habréis visto alguna vez esta tabla periódica de ortografía:

Pinchad en la imagen para verla ampliada

Pues la crearon en SinFaltas.com, un portal formado por lingüistas, periodistas, informáticos, abogados, y un largo etcétera, que ofrece una amplia gama de servicios lingüísticos, como corrección, traducción, revisión de trabajos académicos, etc. Además, en su blog, encontraréis entradas muy interesantes sobre lingüística.

¿Por qué os lo recomiendo?

No solo por esa pedazo de tabla periódica donde podemos repasar tanto normas más básicas como otras menos conocidas de la lengua, sino porque en sus posts también encontraréis herramientas útiles para revisar y corregir vuestros textos, muchas de ellas muy visuales, como estas infografías sobre signos de puntuación. Además, tienen un chat en el que puedes consultar vuestras dudas.

3. Estilo llano, de Pedro Jimeno

Estilo llano de Pedro Jimeno

Pedro Jimeno ha sido profesor de instituto en Pamplona y también profesor en la Universidad Pública de Navara en el Máster de Formación del Profesorado de Secundaria y su interés por la enseñanza de la Lengua le ha llevado a tener este blog en el que se centra sobre todo en la corrección de estilo.

¿Por qué os lo recomiendo?

Porque está lleno de explicaciones y ejemplos prácticos donde podréis ver los errores de estilo más comunes y la alternativa que propone para su corrección. Es de los blogs más completos que conozco que tratan el estilo y sus entradas son muy útiles para abrirnos los ojos ante esos fallos que siempre se nos escapan. Además, en su cuenta de Twitter, sube capturas de pantalla de titulares, noticias y otros textos publicados donde señala los errores y los corrige, una versión más instantánea de su tarea en el blog.

 

4. El Diccionario Panhispánico de dudas de la RAE y Fundéu

Como de estos dos recursos ya he hablado en mi tutorial de corrección de novela, tan solo os voy a dejar el enlace y una breve explicación de por qué me gustan.

Real Academia de la Lengua

En el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Rae tendréis que buscar de forma genérica el término que os esté llevando de cabeza y leer la entrada completa hasta que encontréis la respuesta. Este es el inconveniente, pero teniendo en cuenta que se trata de la norma oficial y que es por la que se rigen editoriales y demás, es imprescindible que tengamos esta página abierta durante nuestras revisiones.

 

Fundación Fundéu

La Fundación Fundéu está asesorada por la RAE y tiene un completo apartado de consultas donde podéis buscar si alguien ha tenido vuestra misma duda y, en caso contrario, encontraréis un formulario en el que plantear vuestras cuestiones. Suelen ser muy rápido en contestar y las explicaciones son muy claras y ayudan a afianzar los nuevos conocimientos.

 


 

Hasta aquí mi listado de recursos para corregir vuestro manuscrito. ¿Conocéis algunos más que deba estar en esta lista? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía StartupStockPhotos.

Escribir ciencia ficción

De por qué empecé a escribir ciencia ficción si no era lectora del género

Antes de embarcarme en la escritura de Nivel 10, escribía relatos de ficción ‘realista’. Un poco de todo, desde thrillers, hasta policíaca, y sobre todo romántica (muy influenciada por los fanfics). Pero nunca había escrito ciencia ficción. De hecho, apenas había leído nada, solo los más básicos, 1984Un mundo feliz, porque me los mandaron para una asignatura de la carrera, y algunas películas y series como Black Mirror. En definitiva, que no tenía ni idea del género cuando empecé a escribir mi primera novela.

¿Por qué lo hice? Pues el motivo más simple que os puedo decir es porque, mientras investigaba para un trabajo de la carrera, se me ocurrió la premisa y quise escribir un fanfic con ella. Ni siquiera me planteé que me estaba metiendo en un género que apenas conocía. Como por aquella época tuve un parón de escritura, esa idea quedó apartada hasta que me decidí a retomarla una vez terminé el último año de Psicología. Pero ya no quise hacerlo en formato fan fiction, sino convertirlo en una novela con personajes propios e incluso localizaciones propias (la trama original estaba ambientada en Nueva York). Aquí ya sí que me dije ‘Fani, vas tú muy rápido con esto de inventarte el futuro, ¿no?’ Para más inri, por esa misma época, gané mi primer concurso literario con un relato de ciencia ficción. Y así seguí, escribiendo ciencia ficción y fantasía, géneros sobre los que apenas había leído antes y a los que desde entonces, les cogí tanto el gusto que son ahora mi principal interés lector. ¿Por qué me metí en este berenjenal?

¿Qué podía aportar yo a la ciencia ficción?

Reflexionando con un poco de perspectiva, el no haber leído antes mucha ciencia ficción y haber visto solo unas pocas películas o series me ha permitido escribir con cierta pureza. Me explico: cuando lees mucho un único género, acabas asimilando los tópicos, los tipos de giros argumentales, los personajes arquetípicos, etc. y cuesta más no caer en ellos. En general, escapar de los clichés literarios es difícil, pues inevitablemente todos tenemos influencias similares y estas se entremezclan en muchos formatos artísticos (literatura, cine, teatro, música, etc.), pero al escribir un género que no nos es familiar, lo hacemos con frescura, tirando de nuestro bagaje literario y sin restringir nuestra imaginación con esa presión a la que a veces nos sometemos por intentar no imitar a nadie.

Escribir es una aventura
Escribir un nuevo género es toda una aventura

Frescura

Bien sea por los temas que tratamos en nuestras historias, bien por el estilo o el tipo de personajes, llegar de nuevas a un género desconocido es como esos lectores beta que nos resaltan nuestros fallos y vicios a la hora de escribir: al no estar vinculados a la obra, perciben mejor lo que se puede mejorar y dan una perspectiva que no habíamos considerado antes. En este caso, somos nosotros esos lectores beta los que otorgamos una perspectiva nueva al género. Y parte de esta frescura viene motivada por el siguiente punto.

Un bagaje literario diferente

Al igual que la ciencia ficción tiene sus tópicos y su estilo particular, con el resto de géneros pasa igual. En líneas generales, no se escribe novela romántica de la misma forma que la novela negra o la de terror. Por supuesto, siempre hay excepciones y ahora se entremezlcan más los géneros, pero cada género tiene una atmósfera, un ritmo y un uso del lenguaje diferentes. ¿Os imagináis leer Guerra y Paz como si fuese una novela young adult? La trama sería la misma, pero el estilo cambiaría drásticamente. Podemos aportar las descripciones poéticas y delicadas que caracterizan a los clásicos, el misterio y atmósferas inquietantes del terror, de los thrillers o de la novela gótica, la agilidad de la comedia o de la novela juvenil, o engañar al lector como en la novela negra. Nuestro cerebro absorbe inconscientemente todos estos patrones y los mezcla y los suelta cuando escribimos, por eso, cuanto más variado leamos, más enriquecida será nuestra historia.

Orgullo y prejuicio y zombies
Bueno, hay quien ya se ha imaginado algún clásico con zombies

Creatividad sin restricciones

Seguro que más de una vez os ha pasado que, cuando estáis escribiendo o revisando, tenéis la sensación de que ya todo está inventado y solo estáis copiando lo que ya existe. Es inevitable que lo que escribamos nos resulte similar a otras obras, pues los arcos argumentales, los tópicos, el famoso viaje del héroe, etc. están ahí desde hace siglos y ya resulta difícil innovar de verdad con un argumento. Pero, como ya he comentado antes, al aventurarnos en un nuevo género que nunca hemos leído, muchas de sus estructuras típicas nos son totalmente desconocidas y eso nos permite escribir sin preocuparnos de si nuestro tema está ya inventado o no. Dejamos libre nuestra creatividad y sacamos lo mejor que tenemos porque no nos ponemos esas restricciones y no tenemos esa vocecita en nuestro interior gritándonos: ‘¡No, borra esto, que es muy parecido a lo escribió Fulanita en su segunda novela!’

 

¿Qué me aporta la ciencia ficción a mí?

No solo podemos aportar cosas nuevas al género, sino que este también nos ayuda a retarnos y hacernos crecer como escritores. Aunque hablo de lo que yo he aprendido a nivel personal al escribir ciencia ficción (y tanto esto como lo anterior se extiende a la fantasía también), estas conclusiones podrían aplicarse de forma más general.

Aportar nuevas ideas

Libertad creativa

He comentado antes que en la idea original de Nivel 10, la trama estaba ambientada en Nueva York, pero, cuando ya me planteé seriamente escribir la historia como una novela original y no un fanfic, me encontré con un pequeño gran problema: no tengo ni idea de cómo es Nueva York. Ya había escrito alguna que otra historia ambientada en la ciudad y, a pesar de investigar cómo era, no había quedado satisfecha con el resultado. Por eso decidí inventarme una ciudad y un país completamente nuevos. Además, al ambientarla en 2094, debía imaginarme cómo podía ser el futuro en un mundo inventado. Es una perspectiva imponente, pero cuando me ponía a trabajar, me sentía con total libertad de explorar temas y escenas que, si hubiese optado por narrativa ‘realista’, me hubiese resultado imposible, así que escribía con un entusiasmo aún mayor al pensar que este género me permitía dar rienda suelta a mi imaginación de una manera que no había considerado antes.

Conciencia sobre la coherencia interna

Si hay un par de géneros en los que debemos prestar especial atención a la coherencia interna, estos son la fantasía y la ciencia ficción. La coherencia en el worldbuilding es como mentir: hay que tener buena memoria para que la mentira no tenga más agujeros que un colador y sea creíble. En este caso, hay que tener muy claro cómo es nuestro nuevo universo y cómo son las normas que lo rigen. Escribir una historia ambientada en nuestro mundo es sencillo porque el funcionamiento de nuestra sociedad y de nuestra cultura ya lo tenemos más que asimilado y si, por ejemplo, uno de nuestros personajes recibe un disparo, sabemos que la herida sangrará, la bala puede que haya quedado incrustada en la carne o puede que haya salido, etc. Es algo que ni se nos ocurre ponerlo en duda porque ya conocemos las leyes físicas y fisiológicas de nuestro mundo. Pero si escribimos sobre un alien que recibe un disparo, ¿de qué color será su sangre?, ¿el material de la bala reaccionará de forma diferente con la piel del extraterrestre?, ¿cómo será su herida?, ¿habrá algún otro factor que afecte?, ¿lo hará siempre o según en qué casos? Por cuestiones como esta, escribir ciencia ficción (y fantasía), me ha enseñado a considerar mucho más la coherencia de la trama y del worldbuilding.

Conciencia sobre el mundo, la sociedad y la tecnología

De este tema ya hablé en esta entrada sobre cómo nos imaginamos el futuro. El esfuerzo mental que debemos hacer para situarnos en un momento futuro es muy grande y eso nos lleva a plantearnos cuestiones que, quizá (y solo quizá), no nos haríamos si escribiésemos narrativa ‘realista’. A mí, la ciencia ficción me ha enseñado a ver el mundo y, más concretamente, la tecnología y las dinámicas sociales, desde otra perspectiva. A fijarme más en los detalles y pensar con anticipación.

Escribir ciencia ficción

 


Hasta aquí mi reflexión sobre lo que escribir ciencia ficción ha significado, y significa, para mí. Y vosotros, ¿leíais mucho del género cuando empezasteis a escribir? ¿O sucede lo mismo al escribir o leer cifi? ¿Qué otras cosas habéis aprendido? No dudéis en dejar vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada vía kellepics

Balance del año

Hasta siempre, 2017

Y en el reloj de antaño, como de año en año, cinco minutos más para la cuenta atrás. Hacemos el balance de lo bueno y malo…

Mecano

Como dice Mecano, toca hacer balance de lo bueno y malo, porque los ciclos hay que cerrarlos con una reflexión sobre lo que hemos aprendido y sobre lo que podemos seguir aprendiendo. Estos dos últimos años han sido, probablemente, los más duros y oscuros de mi vida a nivel personal, en los que la escritura y la lectura han sido, sin duda, mis dos terapias fundamentales. Por fin estoy empezando a ver la luz al final del túnel y en gran parte se lo debo a la nueva aventura que estoy viviendo desde que me mudé a Dublín el pasado septiembre. Este cambio tan radical en mi vida ha supuesto abrir una presa y dejar que el agua estancada fluya, y me ha ayudado a tener varias cosas claras. Quizá no actualice el blog con tanta frecuencia o no esté tan presente en redes sociales como antes, pero mi vida personal va primero y mis ganas de escribir historias van antes que las de escribir posts. Quizá pierda mi posicionamiento en redes, quizá no sea tan visible como antes y puede que pierda oportunidades de ganar nuevos lectores, pero también sé que el tiempo es el bien más preciado que tenemos y yo ahora siento que vuelvo a tener tiempo para ser feliz.

Siguiendo con el balance, este año me apunté por primera vez a un taller de novela y conseguí escribir una novela corta que tengo guardada y que está reposando hasta que sea su momento adecuado de salir a la luz. Ha sido una novela muy catártica y me ha servido para conocer a grandes personas como son mis compañeras de taller y mi profesor. También he notado (bueno, las estadísticas de WordPress lo han hecho) un aumento de visitas, comentarios y me gustas en el blog, así como de seguidores (¡ya somos 139 en esta casa!), e incluso algunos de mis post han tenido muy buena acogida, como las técnicas narrativas que me inventé, mi reflexión sobre lo que la ciencia ficción dice de nosotros, mis secciones de Turismo Literario y Mis Escritoras o mi tutorial de corrección de novela low-cost. Además, gracias a las redes, he conocido a una gran cantidad de gente que hacen este camino literario mucho más agradable.

Para terminar este balance cualitativo de mi 2017, voy a daros una gran noticia que he tenido que mantener en secreto durante un par de meses: ¡Nivel 10 dará el salto a editorial el próximo año! 

Glee

De momento no puedo dar más detalles, pero os iré informando poco a poco conforme me vayan dando vía libre. Por este motivo, además, la novela ya no está disponible en Amazon como ebook (hasta próximo aviso).

¡Qué ganas tengo de que podáis tener mi libro ahora también en papel!

Los nuevos propósitos

Después de esta noticia y de este repaso, y mirando ya hacia el futuro, he querido ponerme varias metas para este 2018. El año pasado, estos fueron mis propósitos como lectora y escritora y, antes de pasar a los nuevos, quiero contaros si los he cumplido o no.

Como lectora me propuse:

  • Leer a más mujeres: En comparación con las 12 (de un total de 36 novelas, un 33%) autoras que leí en el 2016, este año he leído 22 mujeres (de 48), que supone un porcentaje del 45%. ¡Objetivo cumplido!
  • Leer mas ciencia ficción y fantasía: Haciendo un cálculo similar, este 2017 he leído 10 novelas de cifi y 11 de fantasía (frente a las 3 y 10, respectivamente, de 2016). ¡Objetivo cumplido!
  • Leer más literatura japonesa: El año pasado leí solo 2 novelas japonesas, mientras que este, he leído 5 autores japoneses. ¡Objetivo cumplido!
  • Leer más en inglés: De 4 obras que leí en inglés el año pasado a 9 que he leído este 2017, sobre todo el último trimestre. ¡Objetivo cumplido!

Y estos fueron mis propósitos como escritora:

  • Seguir un calendario de escritura: He de reconocer que se me escapa una risa avergonzada con este propósito; conseguí hacerlo durante los meses que estuve en el taller de novela corta y me vino bastante bien, pero después empecé a saltarme ese calendario y a escribir más a mi ritmo, lo cual tampoco me fue tan mal: conseguí avanzar bastante con mi proyecto principal y también escribir otros relatos y otros proyectos. Creo que con esto he aprendido que los calendarios no me sirven mucho a no ser que los planifique de forma muy flexible o yo me ponga muy estricta conmigo misma. Objetivo no cumplido 😦
  • Escribir más relatos cortos: El año pasado escribí 4 relatos cortos (y algún microcuento), mientras que este año he escrito 10, algunos como complemento worldbuildinístico (sí, otro vocablo que me acabo de inventar) y otros para concursos y, aunque estos no han superado la criba, uno de ellos, Siempre seré loba, sí que está incluido en la antología que editó Piper Valca para su I Concurso Literario Antro Narrativo y que podéis leer gratis aquí; y este otro que publiqué en el blog hace un tiempo, titulado Brindis. ¿Qué haré con estos relatos? De momento no lo sé, pero la opción más probable que barajo es publicar algunos en Lektu a ver qué acogida tienen. Por otra parte, durante un tiempo publicaba cada domingo en mi página de Facebook una serie de microcuentos, los #microdomingos¡Objetivo cumplido!
  • Escribir más en inglés: Este objetivo lo he cumplido al principio del año y al final. Al principio comencé con una historia que ahora tengo un poco apartada, pero que espero no dejarla en el cajón olvidada. Y para este NaNoWriMo, aunque no conseguí el reto de las 50000 palabras, sí que he avanzado bastante con mi proyecto Therion, el cual estoy escribiendo en inglés. Teniendo en cuenta que el año pasado no escribí nada en inglés, se puede considerar que… ¡Objetivo cumplido!

No está mal, ¿no? Yo estoy contenta con el resultado. Sé que debo ponerme objetivos más accesibles y más ahora que no tengo tanto tiempo libre como el año pasado. Por eso, para este 2018 he decidido que mis propósitos sean los siguientes:

Como lectora

Por supuesto, quiero seguir leyendo cada vez más autoras y más literatura de género y en inglés, pero también quiero ponerme otros objetivos diferentes:

Leer un ebook al mes o, al menos, cada dos meses

El principal motivo por el que apenas leo ebooks es porque no tengo un libro electrónico tal cual, sino que tengo que leer en tableta y siempre acabo con la vista muy cansada, así que suelen pasar unos cuantos meses desde que termino un libro en formato digital hasta que empiezo otro. Pero este año quiero intentar leer uno al mes o, como mucho, uno cada dos meses.

Leer literatura irlandesa

Como ya sabéis, el pasado septiembre me mudé a Dublín y estaré aquí todo el año, por lo que tengo la excusa perfecta para leer toda la literatura irlandesa que me de tiempo y traeros alguna entrada especial de Turismo Literario sobre las principales voces de mi nuevo hogar.

Terminar las sagas empezadas

Como ya os conté en el repaso a mis novelas favoritas de este año, he empezado algunas sagas muy interesantes que quiero acabar cuanto antes: El Imperio del Radch, La trilogía del Vatídico, Crónica del Asesino de Reyes (aunque esta ya no depende de mí, eh, señor Rothfuss…). Además, tengo en mi estantería (metafóricamente hablando, en realidad apilo los libros encima de una cajonera) la primera entrega de la saga The Raven Boys de Maggie Stiefvater; El dios del Sabatth, la primera de La Nación de las Bestias de Mariana Palova; y la primera de La Rueda del TiempoEntre dos ríos, de Robert Jordan, aunque esta saga sé que tardaré mucho más en acabarla.

Como escritora

Terminar el primer borrador de Therion

Therion era mi proyecto para este pasado NaNoWriMo, que, aunque no pude concluir porque noviembre se me llenó de compromisos, sigo escribiendo a un ritmo decente. Por eso, uno de mis objetivos principales es acabar el borrador. Como subobjetivo, al estar escribiéndolo en inglés, necesito sin más remedio conocer las normas de ortotipografía inglesas. Quién sabe, lo mismo acabo haciendo otro tutorial de corrección para angloparlantes.

Katie McGrath

Terminar el primer borrador de El ataque de los titanes

Esta es la saga de fantasía épica que estoy escribiendo desde hace tiempo y que es mi proyecto principal, del cual tengo escrita la mitad del primer libro (aunque he decidido cambiar bastantes cosas) y varios capítulos de la segunda mitad, por lo que terminar el borrador en este próximo 2018 no es nada descabellado. Con este proyecto no tengo ninguna prisa por acabar, ha ido creciendo mucho desde que concebí la primera idea y escribí las primeras escenas allá por 2015, y creo que si dejo que la historia fermente y crezca a su ritmo, quedaré más contenta con el resultado.

Seguir escribiendo relatos cortos

Escribir relatos cortos es mi principal herramienta para superar el bloqueo con mis proyectos principales. Además, de vez en cuando, me gusta presentarme a convocatorias aunque sepa que no va a cosechar nada, pero para mí es un buen ejercicio creativo. Siempre me gusta escribir relatos que amplíen el worldbuilding de lo que estoy escribiendo, pero este año también he escrito otros completamente diferentes y la experiencia es muy enriquecedora, así que este próximo 2018 quiero diversificar más el contenido.

Planificar más el próximo NaNoWriMo

Los dos NaNoWriMos en los que he participado han ido siguiendo una tendencia curiosa: de escasa planificación a planificación media, típica de plantsers como yo, así que este año, aprovechando que se me ocurrió una idea interesante, quiero probar el siguiente nivel de planificación y ver qué tal me va. Tengo once meses para hacerlo.

Empezar una lista de correo

Creo que este es el objetivo que más respeto me impone. Estoy suscrita a varias listas y siempre intento aprender de cómo lo hacen sus autores, pero sigue habiendo algo en mí que intenta aplazar este paso. Pero quiero intentarlo y aprender de la experiencia. Si alguien tiene alguna recomendación, bienvenida sea.

 


 

Y hasta aquí mis propósitos de año nuevo. ¿Cuáles son los vuestros? ¿Sois de plantearos cambios para el nuevo año o preferís improvisar?

Antes de despedirme quiero desearos un feliz entrada de año, que no os atragantéis con las uvas, y que vuestros deseos se hagan realidad.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de monicore.

Wrap up 2017

Wrap up de 2017

Ya estamos en plena época navideña y, como es costumbre, toca hacer repaso de mis lecturas favoritas de este 2017. Siempre es difícil elegir y, me duele mucho dejar algunas fuera, pero tampoco quiero hacer una lista interminable y que me mandéis a freír espárragos. Aquí os dejo mis libros favoritos de este año; no están ordenados por preferencia, sino por orden de lectura.

1. Crónica del asesino de reyes – Patrick Rothfuss

Crónica del asesino de reyes

Este año me he adentrado en la saga del Asesino de Reyes, del señor Rothfuss, y la verdad es que me ha dejado maravillada por varios motivos: por la delicadeza de la narración; por sus personajes, tan bien construidos que realmente te producen cariño o rabia (a mí, por ejemplo, a veces me dan ganas de abofetear a Kvothe, mientras que Elodin me parece de los mejores); por la importancia que le da a la música y cómo la describe, casi como un personaje más; porque a lo largo de las dos primeras entregas (aún me queda por leer La música del silencio) he tenido en la cabeza mi propia imagen, tan interiorizada, de los diferentes lugares de Los Cuatro Confines de la Civilización que aparecen en la historia y cada vez que abría el libro era como volver a casa tras un largo día fuera. Y, sobre todo, por las teorías. Crónicas del asesino de reyes es una historia con tantísimas subtramas tan bien hiladas y entrelazadas, que cada pequeño detalle, por sencillo que parezca, puede esconder una clave muy importante para más adelante, y eso es algo que me encanta cuando leo una saga, el poder ir montando mi propio puzzle y comprobar si encaja o no con la realidad.

En fin, que habrá que esperar a la última entrega y este señor parece tomárselo con tranquilidad. Lo mismo hasta la serie llega antes que el propio libro, quién sabe.

2. The Handmaid’s Tale – Margaret Atwood

The Handmaid's Tale

Sin duda alguna, este ha sido uno de los libros del año, pese a haberse publicado en 1985, debido a la adaptación que ha hecho Hulu para televisión. Esta es una de las razones por las que me decidí a leerlo; la otra, porque quería regalarle a una amiga un libro que se centrara en el feminismo o tocara el tema y en muchas listas de recomendaciones aparecía El cuanto de la criada. Además, después de que Samira Wiley dejara Orange is the New Black, se anunció que había fichado para esta adaptación junto a Elisabeth Moss (aunque yo prefiero deletrearlo ‘Boss’), así que la decisión estaba más que tomada.

El cuento de la criada
Elisabeth Moss como Offred

El cuanto de la criada narra, en primera persona, la historia de Offred (Defred en la traducción española), una mujer que, tras la instauración de una asfixiante teocracia, es obligada a ser una Criada: una mujer cuyo único valor y propósito en esa sociedad es el de reproducir y dar hijos a las esposas infértiles de los hombres más poderosos de Gilead. Las mujeres que no pueden tener hijos, pero son aptas para otros trabajos domésticos se convierten en Marthas, mientras que las que imparten este nuevo adiestramiento a las futuras Criadas son conocidas como Tías. Tras los ojos de Offred vivimos esa vida asfixiante y claustofóbica que roba a las mujeres, antes libres, de sus derechos y de su dignidad. La novela va alternando presente y pasado mediante los recuerdos de Offred, que se mezclan en la trama sin previo aviso, valiéndose de un monólogo interior muy potente que te mete en la piel de la protagonista y te hace sentir esa imperturbabilidad de la vida diaria de una Criada, ese pasar de las horas en una jaula sin barrotes.

No quiero entretenerme mucho en esta entrada con El cuento de la criada, porque quiero preparar una sobre Margaret Atwood para la sección de Mis escritoras.

3. Lo nuestro es de otro planeta – Emma Mars

Lo nuestro es de otro planeta

A Emma Mars la conocí un poco de casualidad, en redes sociales, al descubrir su blog personal y que era co-fundadora de la página Hay Una Lesbiana En Mi Sopa (HULEMS). Vi que tenía varias novelas y, después leí la reseña de Miriam en A Librería y decidí leer esta novela. Cuando eres lesbiana y estás tan acostumbrada a leer historias de amor heteronormativas, coger una novela con un romance entre mujeres sienta muy bien. Y si a esta chick-lit le añadimos un toque cifi, el resultado es muy interesante. Lo nuestro es de otro planeta nos narra la historia de Diana, una chica normal y corriente que conoce a una insólita y algo excéntrica chica llamada Ada, de la que poco a poco irá descubriendo su gran secreto, tan insólito como ella misma. Esta novela es una lectura ligera que te deja una sonrisa en la boca y ganas de soñar y de amar.

4. Frankenstein – Marry Shelley

Frankenstein

De Frankenstein ya hablé hace un tiempo en esta entrada dedicada a Mary Shelley. Podéis ir directamente al post para leer mi reseña-análisis de la obra. Lo único que añadiré es que, como suele pasar con muchos clásicos cuyas tramas son ampliamente conocidas, al leer la novela, me di cuenta de unas cuantas diferencias; no obstante, la versión que yo conocía de antemano no distaba mucho de la que leí en la novela. El caso contrario os lo cuento ahora en el siguiente punto.

5. Drácula – Bram Stoker

En efecto, la versión que la gran mayoría conoce del vampiro más famoso del mundo no tiene nada que ver con la que se narra en la novela. Antes de leer Drácula, en mi mente tenía la imagen del apuesto conde enamorado de Mina a través de los tiempos.

Gary Oldman, Jonathan Rhys Meyers y Christian Camargo en diferentes adaptaciones de ‘Drácula’

Mi sorpresa fue tal cuando en la novela de Stoker no vi nada de eso. Todo lo contrario: el conde Drácula es un ser sanguinario, cruel y egoísta, nada apuesto y, desde luego el único interés que tiene por Mina o Lucy es el de servirse de ellas para mantenerse con vida.

Drácula

Drácula tiene, al igual que Frankestein, todos los componentes que se puede esperar de la novela gótica que se nos van desvelando por medio de los diarios y cartas de los protagonistas: sucesos paranormales sin explicación, un ambiente oscuro y de misterio muy estrechamente relacionado con los muertos, las dos casas del conde son también parte importante del ambiente tenebroso que consigue inspirarnos este clásico. Hablaré de Drácula en una futura entrada, cuando os hable sobre la literatura irlandesa. De momento, lo que más quiero destacar es lo extraordinaria que es la tensión que logra Stoker en su novela gracias al uso de distintos puntos de vista que hacen que nos metamos en la piel de personajes que no saben qué está pasando y no tienen más remedio que hacer frente a todos esos sucesos sobrenaturales para entender todo lo que rodea al conde Drácula.

6. La caja de Bernit – Pablo Ferradas

La caja de Bernit

Siempre veía La caja de Bernit por redes sociales y la tenía en mi lista de pendientes hasta que, durante la #SemanaAutopublicados, Carmelo Beltrán sorteó un ejemplar firmado por Pablo y me tocó a mí. Ya tenía la excusa perfecta para ponerme al fin con esta historia y me encantó volver a sentirme como una renacuaja mientras leía las aventuras de los hermanos Hojaestrella, Balpo y los hermanos Verdín y Verderón. Conforme avanza la novela, nos damos cuenta de que es casi una historia dentro de otra historia, pero en la que nunca llegas a despistarte ni perderte y que, con ciertos toques narnianos, nos lanza a la aventura y a la acción sin descanso con un ritmo adecuado para que tampoco sea demasiado abrumadora. Contamos con personajes tan variopintos y memorables como Pequeño, un juglar muy especial que además tiene la capacidad de convertir un cuento en una realidad. Muy recomendable si os gusta la fantasía juvenil.

7. Nada – Carmen Laforet

Carmen Laforet

De Nada también hablé en mi última entrada de Turismo Literario, así que no me entretendré demasiado. Para quienes os guste la novela intimista, de corte tremendista y para quienes queráis conocer las obras de la posguerra española, Nada os va a dejar un buen sabor de boca (a pesar de la amargura de la historia).

8. Elisa frente al mar – Clara Asunción García

Elisa frente al mar

Lo primero que leí de Clara Asunción García fue un relato suyo en la antología Cada día me gustas máseditada por HULEMS, y me gustó mucho su estilo y la gracia y familiaridad con la que narraba algo tan complejo como un flechazo, así que me hice con Elisa frente al mar y comprobé que no era casualidad ni suerte, y que Clara tiene un estilo muy particular y muy sensible de hablar del amor. Como ya he comentado con Lo nuestro es de otro planeta, cuando estás tan saturada de romances heteronormativos y cae en tus manos uno entre dos mujeres, te das cuenta de la necesidad que tenemos de estas historias, y con esta novela, Clara remueve muchas de las heridas pasadas que compartimos la gran mayoría de las lesbianas (y del resto de la comunidad LGBT+) y con sus palabras las convierte en arte. De una manera que me recuerda un poco a Las olas de Virginia Woolf, mediante la alternancia del presente (con una escena que se alarga durante toda la obra y cuyo fondo es el mar en continuo movimiento) y el pasado (que recorre varios momentos clave de la vida de las protagonistas) vamos conociendo quién es Elisa, quién es Nuria y quién es Valeria.

9. Aprendiz de asesino – Robin Hobb

Aprendiz de asesino

Había visto el nombre de Robin Hobb en muchos sitios, pero nunca me había parado a investigar de quién se trataba. Hobb es una de las autoras más importantes del género de la fantasía y la Trilogía del Vatídico es una de sus sagas más conocidas. En Aprendiz de asesino, la primera entrega, conocemos a Traspié, el hijo bastardo de Hidalgo, que acaba bajo el cuidado de Burrich, el caballerizo de su padre, y cuyo abuelo, el rey Artimañas, decide entrenarle como asesino de la corte. Esta novela tiene los ingredientes justos y muy bien elaborados para ser una gran saga: una trama compleja que se va desenredando conforme avanza; conflictos políticos muy bien llevados en los que no sabes en quien confiar; un sistema de magia (la Habilidad y la Maña) muy interesante del que vamos descubriendo cosas, pero siempre con la sensación de que hay mucho más que no hemos visto; muy buenos personajes, entre ellos, Traspié, un protagonista que no me cae mal, como me pasa a veces con otras novelas. Sientes su soledad de forma genuina sin que te deje ese regusto a victimismo que me sucede con otros protagonistas. Los secundarios están muy bien perfilados y con una personalidad muy bien delimitada, con sus claros y sus oscuros. Me encanta el Bufón, probablemente es mi personaje favorito junto a Traspié y Veraz. Burrich es también un gran personaje, con su inevitable conflicto entre sus creencias y su afecto por Traspié.
Y la manera de narrar de Hobb me ha parecido sencillamente maravillosa; como un cuadro impresionista en el que parece que da pinceladas de su mundo y estas se aprecian mejor al contemplar la totalidad, creando una sensación de nitidez y a la vez cierta ambigüedad que permiten dejarte con esa tensión y esa sensación de ‘quiero más’.

10. Ancillary Justice y Ancillar Sword – Ann Leckie

Ancillary Justice

Esta saga (ganadora de varios premios, entre ellos el Hugo, el Nebula y el Arthur C. Clarke) la había visto en algún blog de ciencia ficción, pero aún no había pasado la línea entre el ‘parece interesante’ y el ‘quiero leerla’; de hecho, cayó en mis manos de forma un poco fortuita, cuando estaba en la biblioteca buscando otro libro (la continuación de Aprendiz de asesino, si no recuerdo mal) y, al comprobar que no lo tenían, vi que estaba esta saga completa. Y la verdad es que me sorprendió mucho y para bien. La primera novela, Ancillary Justice, nos narra la historia de Breq, una exsoldado en busca de justicia de la que descubrimos que, en realidad, se trata de una auxiliar (IAs en cuerpos humanos que pertenecen a una nave y funcionan como un solo cuerpo) superviviente de la nave radchaai Justicia de Toren (lo cual es paradójico que la protagonista, además, esté buscando justicia). No quiero dar muchos detalles de la trama, porque, para mí, el encanto principal de esta novela fue ir descubriendo todos los entresijos y todo el worldbuilding que ha creado Ann Leckie, pero sí os diré que en la primera entrega, nos adentramos en dos tramas temporales y que el concepto de las auxiliares y las IAs de las naves que trabajan como un solo cuerpo y una sola conciencia me parece todo un acierto y uno de los aspectos más originales de la saga. Como puntos fuertes de las dos primeras entregas que he leído, os diré que Ancillary Justice (Justicia auxiliar, en español) cuenta con la novedad de este mundo, el buen ritmo de la acción que le da el tener dos tramas temporales, una ambientación muy bien conseguida, y una tensión bien llevada al ir desvelando en su justo momento los detalles de la trama relevantes, incluso dando pistas suficientes para que pienses ‘¿y si realmente está pasando otra cosa?’ sin que luego te sientas engañada al ver lo que realmente sucede. En cuanto a Ancillary Sword (Espada auxiliar, en español), la segunda entrega, el ritmo es más pausado y la trama se centra más en la psicología de los personajes, sobre todo de Breq, y enredos políticos, además de plantar las semillas de lo que seguramente sea la trama de la última novela. En definitiva, un gran descubrimiento esta saga de Ann Leckie.

 


 

Hasta aquí el repaso de mis lecturas favoritas del 2017. ¿Habéis leído estas novelas?¿Cuáles han sido vuestras lecturas favoritas de este año? No dudéis en dejar vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada por Les Chatfield