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Acerca de La escritora entre el centeno

Almeriense de 26 años. Neuropsicóloga de profesión, escritora de vocación.

Escribir ciencia ficción

Dime cómo escribes ciencia ficción y te diré cómo eres

Hace un par de semanas, mis amigos y yo tuvimos sesión de cine de ciencia ficción. Una de las películas que vimos fue Blade Runner, algunos para recordar, otros por primera vez. Una de las cosas que más nos chocó, tanto a quienes la veíamos de nuevo como a quienes no, es que se ambientaba en 2019. Vamos, dentro de un par de años, que se dice pronto. La película se estrenó en 1982, es decir 37 años antes del futuro ficticio que se plantea, y la novela de Phillip K. Dick se publicó en 1968 y se ambienta en 1992, con una diferencia de 24 años. ¿No os resulta interesante ver cómo se imaginaban hace años el futuro y comprobar qué cosas se han cumplido y cuales siguen siendo pura imaginación?

La ciencia ficción siempre ha mirado al futuro y se lo ha imaginado de muchísimas formas diferentes. Hemos llegado a esos años en que se ambientan la mayoría de los clásicos de la ciencia ficción, tanto en el cine como en literatura. Ya llegamos al s. XXI y vimos que todavía no podíamos ir a Júpiter como en 2001: Odisea en el espacio; ahora, volviendo a Blade Runner la película, comprobamos que esta estaba muy lejos de lo que es ahora el mundo.

 

 

Blade Runner
Estamos en el 2017 y ni hay coches voladores ni sigue existiendo la Pan Am.

 

Una obra de ciencia ficción nos dice muchísimo de sus creadores: nos da información sobre cómo conciben el mundo en el presente, sobre su capacidad de análisis y predicción de sucesos, y sobre la confianza que tienen en el ser humano para conseguir los avances que presentan en su ficción.

Cómo percibes tu presente

La ciencia ficción no solo mira al futuro, sino que también es una vía de crítica social para los escritores. Sí, también podemos escribir una space opera por puro entretenimiento, pero hasta la historia que parezca menos comprometida tiene cierto tono de crítica. Solo tenemos que echar un vistazo a los temas y las premisas de nuestras novelas y películas favoritas: distopías sobre gobiernos autoritarios; utopías donde todo es maravillo, pero siempre hay algo oculto; historias sobre la vida en la Tierra post-apocalíptica tras guerras nucleares o sobre exilios espaciales tras desastres naturales provocados por el cambio climático y la falta de recursos, etc. Creamos una historia y un escenario en el que plasmamos nuestras preocupaciones relacionadas con el mundo y la sociedad en que vivimos y advertimos de las consecuencias que creemos que pasarán si ese escenario se cumple. En ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Phillip K. Dick nos presenta una Tierra que ha sido azotada por la guerra nuclear, lo cual tiene sentido si la situamos en el contexto de la Guerra Fría. Por otra parte, las alucinaciones y confusiones entre realidad e ilusión que solía tener el escritor en su vida real y que están tan presentes en sus novelas también las vemos en esta. Incluso en la película se deja intuir que Deckard puede ser un replicante.

Are you a replicant
Si tenéis vuestras dudas, podéis hacer el test Voight-Kampff aquí (en inglés).

También podemos tomar como ejemplo 1984 de George Orwell, escrita en 1948 (lo cual es una pena, porque esta novela iba directa para mi lista de clásicos) y ambientada en el mismo año del título. En esta novela, Orwell nos muestra todos sus miedos con respecto al mundo que le tocó vivir y que vaticinaba que se seguirían cumpliendo 36 años después. Estos temores nacieron sobre todo de lo que vivió en la Guerra Civil Española, donde luchó junto al bando republicano. Lo que él plasmó en su obra maestra no se aleja mucho de lo que pasaba por aquel entonces, pero tampoco se aleja de lo que sucede ahora.

 

George Orwell 1984
Y esto no es ná.

Y es que, en general, escribimos de lo que nos preocupa y la ciencia ficción se presta a que llevemos nuestras preocupaciones al extremo para que hagamos reflexionar a los lectores. Por ejemplo, en Nivel 10 trato, principalmente, de la represión y estigmatización hacia la comunidad LGBT+ porque es un tema que, como ya sabréis, me toca personalmente y me preocupa que, a pesar de los avances, sigamos viviendo ciertos retrocesos en algunos aspectos y países, como Estados Unidos, desde que cierto energúmeno accedió a la presidencia.

Capacidad de predicción

Conocer bien un comportamiento lo hace (en gran parte) predecible. Es una premisa en Psicología y en otras muchas ciencias. Esto también se puede aplicar a la ciencia ficción: conocer mucho un tema nos da una perspectiva diferente de quien solo sabe un poquito, y nos permite intuir cómo progresará, lo cual nos viene de perlas para crear nuestro futuro ficticio. Pensad en los expertos en economía que predijeron las consecuencias de la burbuja inmobiliaria, la crisis que tenemos ahora, etc. mucho antes de que sucedieran. Igualmente, alguien que tenga una carrera de, por ejemplo, biología, física o ingeniería aeronáutica estará al tanto de los últimos avances y tendrá más capacidad para determinar si los que plantea en su historia son factibles en el futuro y, quién sabe, quizá acabe en algún artículo de Buzzfeed sobre novelas de cifi que predijeron el futuro (como los Simpsons).

No sé si os pasará como a mí, pero cuando estoy leyendo o viendo, por ejemplo, una distopía, me gusta tener la sensación de que aquello que me presentan puede pasar en un futuro me ayuda a meterme en la historia. Quizá por eso me gusta tanto la serie Black Mirror, porque es tan sorprendentemente verosímil, que da miedo ver un capítulo y pensar que estamos a un simple avance tecnológico de que nos pasen esas cosas.

No podía elegir solo un capítulo, ¿se nota?

Eso no significa que no disfrute con otras historias menos plausibles, pero la credibilidad le suma puntos. Los aciertos  o fallos de nuestras predicciones probablemente no lleguemos a verlos y sean las generaciones venideras las que, al leer nuestras obras, se sorprendan por lo mucho que nos acercamos o se rían por lo disparatado de nuestros vaticinios.

Y no solo me refiero a avances tecnológicos, sino también a los sociales, la chicha de muchas de las novelas. Si habéis leído El cuento de la criada, de Margaret Atwood, sabréis que, de avances tecnológicos se habla más bien poco. Todo lo contrario, se regresa a los valores tradicionales cristianos y eso incluye también la tecnología. La obra de Atwood profundiza más en el cambio social, en el adoctrinamiento moral, en la humillación de la mujer, en su encarcelamiento psicológico y desposeimiento de sus libertades. La sociedad que ella imaginó, aunque parezca extrema, tampoco se aleja mucho de nuestro presente y menos con el auge de las derechas en muchos países.

El cuento de la criada

Confianza en los avances tecnológicos

Todos nos imaginamos el futuro de una manera, nos imaginamos los nuevos artilugios que habrán inventado, si los coches volarán o no, si ya existirá un servicio de teletransporte que te deje en tu cama un sábado por la noche, etc.

Futurama
Esto también me vale.

Pero la gran pregunta es: ¿Cuándo pasará todo esto? ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar? De ahí el recuento que hacía al principio de este post. Phillip K. Dick decidió que, desde su presente (los sesenta) a la época de su ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (los noventa), la humanidad sería capaz de avanzar tanto como para tener androides que pudieran pasar por humanos y que nos veríamos en la necesidad de tener animales eléctricos y colonias espaciales a causa de una guerra nuclear. Como ya he dicho, echando un vistazo a su contexto, es normal que muchas obras de ciencia ficción escritas durante la Guerra Fría surjan de la premisa de que, finalmente, una guerra nuclear dejó la Tierra, si no completamente destruida, sí en muy mal estado; resultaba un peligro inminente.

Apocalipsis

Cuando empecé a escribir Nivel 10, me costó decidirme por el año en el que tendría lugar la trama. En el caso de mi novela, se trata de un mundo diferente al nuestro, por lo que su evolución podría no ser la misma que la de la Tierra; no obstante, decidí que fuese más o menos paralela y que el ‘Mundo Antiguo’ del que hablo en la historia fuese, en esencia, nuestro presente. Teniendo en cuenta esto, intenté imaginarme cuándo sería factible ver los avances que planteo en la novela y decidí que el año 2094 podría ser una buena fecha. Dentro de 77 años os cuento qué tal.

En definitiva…

La ciencia ficción nos permite dar rienda suelta a nuestra imaginación, pero sobre todo nos permite expresar nuestras inquietudes sobre el futuro que nos está esperando. Y no hay nada que hable mejor de nosotros mismos que nuestro miedo a la incertidumbre y cómo la abordamos.


 

Y hasta aquí mi reflexión. Contadme, ¿estáis de acuerdo? Si queréis añadir o debatir cualquier punto, no dudéis en dejarme un comentario y, si escribís ciencia ficción, sed libres de compartir vuestras inquietudes y si coincidís conmigo o no.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

 

Clásicos de la literatura universal

Mis clásicos favoritos

Desde adolescente siempre me he tirado por los clásicos de la literatura universal. Muchísimo antes de adentrarme en la fantasía y en la ciencia ficción, mi entusiasmo literario estaba dirigido en general a los grandes títulos que todos conocemos. Aunque suelo hablar de clásicos en mi sección de Turismo literario, en esta entrada me he querido centrar específicamente en ellos, porque sin estas obras, probablemente no sería el tipo de escritora que soy ni el tipo de persona que soy. Así que, ¿qué mejor forma de demostrarlo que con un post dedicado a mis clásicos favoritos? Para delimitar hasta qué fecha considero que una novela es un clásico, he decidido tomar el año 1945 como tope por cuestiones históricas. ¿Listos? Allá vamos.

El retrato de Dorian Gray (1890) – Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray

Creo que este fue de los primeros clásicos que leí y que me dejaron una huella muy profunda. Era también la primera obra que leía de Wilde, que luego se convirtió en uno de mis autores favoritos y en una obsesión. Dorian Gray, el protagonista, es un joven apuesto y el nuevo muso del pintor Basil Hallward, el cual lo está retratando cuando Lord Henry Wotton entra en la sala y presencia el momento. Recuerdo estas escenas porque me transmitieron una claridad y una luminosidad que me parece muy acertada con el ambiente pomposo en el que vivían en la época victoriana la burguesía y la alta sociedad inglesas. También me transmitía la admiración y el deseo de Basil hacia Dorian, así como el de este último con Lord Wotton. Después, llegamos al contraste de las sombras cuando el alma de Dorian empieza a corromperse en su obsesión por la eterna juventud y la eterna belleza. Además, el humor tan característicamente cínico de Wilde siempre me ha gustado.

Narraciones extraordinarias (1839-1846) – Edgar Allan Poe

Narraciones extraordinarias

Con Edgar Allan Poe también tuve una obsesión en mi adolescencia. No recuerdo exactamente cuál fue el primer cuento que leí suyo, pero sí que tengo varios bastante grabados en la cabeza, como El pozo y el pénduloEl corazón delatorLa caída de la Casa Usher, La máscara de la Muerte Roja y, sobre todo, William Wilson, el cual me dejó muy gratamente sorprendida por la forma en la que te va llevando por la trama hasta que te desvela el sorprendente desenlace. Poe sabe cómo crear atmósferas agobiantes (como en El pozo y el péndulo) y cómo meternos en sus historias para que vivamos más de cerca el desasosiego (como en La caída de la Casa Usher). Tampoco me olvido de El cuervo, historia en verso en la que tan solo le hace falta un narrador protagonista y un cuervo para dejarte en un estado sombrío.

El cuervo Edgar Allan Poe
Los Simpsons predijeron esta entrada.

Historia de dos ciudades (1859) – Charles Dickens

Historia de dos ciudades

¿Qué puedo decir de Charles Dickens que abarque correctamente mi amor por él? Historia de dos ciudades fue la primera novela que leí del británico y para nada esperaba sentir todo lo que sentí al adentrarme en el Londres y el París de la Revolución Francesa. No solo es uno de mis clásicos favoritos, sino también una de mis novelas favoritas, en general. Para quienes no la hayáis leído, se trata de una novela histórica, género del que Dickens solo escribió otra novela más. La trama comienza en 1775 con la noticia que reciben Jarvis Lorry y Lucie Manette de que el padre de esta sigue vivo y ha salido de la Bastilla, donde estuvo preso dieciocho años. La historia continúa hasta el estallido de la Revolución Francesa mientras aparecen más personajes y vamos cambiando de escenario entre Francia e Inglaterra. Además, este comienzo

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo."

Este es uno de mis comienzos de novela favoritos, en el que Dickens nos muestra el contraste que veremos a lo largo de la novela, desde el ambiente sombrío de Londres en contraposición a uno más diáfano y claro de París, a pesar de que es esta ciudad la que vive una época de mayor caos si la comparamos con la capital inglesa. También encontramos ese contraste en muchos personajes como, por ejemplo, el señor Manette, cuyo tiempo en la Bastilla lo ha convertido en un hombre introvertido y recluido en sí mismo, y su hija, llena de bondad y amabilidad.

La señora Dalloway (1925) – Virginia Woolf

La señora Dalloway

De La señora Dalloway ya os he hablado en alguna que otra ocasión en esta entrada y en esta otra, por lo que no profundizaré tanto esta vez. Pero sí os quiero comentar que una de las cosas que más me gusta de la literatura modernista (sobre todo en lengua inglesa) es esa soltura con la que se entrelazan la narración, el monólogo interior y el stream of consciousness y que conocí de la mano de Virginia Woolf en esta obra. El pararse con los personajes a contemplar lo que les rodea y que esa contemplación les lleve a un sinfín de sentimientos abrumadores siempre me ha parecido un gran recurso literario y uno con el que me identifico bastante (sí, me gusta quedarme embobada mirando por la ventana cómo cae una hoja y pensar que, aparte de tener la sartén en el fuego, la vida es curiosa y el mundo un misterio y a ese hombre de la esquina se le ha caído un billete de cinco euros y que, madre mía, con el viento de Almería, adiós a los cinco euros). Virginia Woolf en esta obra consigue que tengamos esa sensación de que la vida entera pasa en un segundo mientras el ruido de un coche que ha tenido una avería frente a la tienda de flores nos sobresalta.

Dublineses (1914) – James Joyce

Dublineses

Cuando estuve en Escocia, aproveché y me compré varios libros, entre ellos Dublineses. Tardé en empezarlo porque me inspiraba respeto leer a Joyce en versión original, pero finalmente lo hice y la espera mereció la pena. Como sabréis, James Joyce es un autor complicado de leer y esto se debe, en parte, a que sus obras sentaron muchas de las bases del modernismo en lengua inglesa. Pero también se aprecia una evolución en sus novelas, pues comenzó con un estilo más sencillo con Dublineses hasta llegar a uno más experimental con UlisesFinnegans Wake. Dublineses es un libro de quince relatos cortos en los que Joyce retrata la clase media dublinesa de principios del XX, comenzando con relatos protagonizados por niños y adolescentes y progresando en la edad de los protagonistas hasta llegar a la adultez en los últimos relatos. Pero sin duda el relato que más destaca es el de Los muertos, que además de ser el más largo (casi una novelette) es, para mí, el más íntimo y profundo. Vemos en este relato a un personaje que de repente se siente compungido por el paso del tiempo y por lo que descubre sobre su mujer, que le hace pensar en la vida. Es también el que más ambientación tiene y en el que más se nos describe la ciudad y lo que rodea a los personajes. Además, el monólogo final es uno de los más famosos y aclamados (y bonitos) de la literatura. Os dejo esta escena de la adaptación que hizo John Huston para que os hagáis una idea:

6. El maestro y Margarita (1941/1967) – Mijaíl Bulgákov

El maestro y Margarita

Con esta novela hago un poquito de trampa, porque, aunque se publicó por primera vez (censurada) entre 1966 y 1967, el manuscrito fue acabado en 1941 por su mujer, Yelena Shilovskaya, un año después de la muerte del escritor. Como con La señora Dalloway, ya hablé de esta novela en el blog, en concreto en mi resumen de lecturas del 2016. Allí podréis leer mi comentario al que poco tengo que añadir, salvo que cuando tenía cierto descontento con algunas novelas de los grandes autores rusos que había leído, esta consiguió que me volviera a picar el gusanillo, pues era algo completamente diferente a lo que me esperaba encontrar.

 


Hasta aquí el repaso a mis clásicos de la literatura favoritos. ¿Los habéis leído? ¿Coincidís con mi selección? ¿Cuáles son los vuestros?

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (IV): Los toques finales

Llegamos ya al final de este tutorial de corrección low-cost. Después de haber realizado todas las correcciones pertinentes y darle todas las vueltas que nuestro manuscrito necesitaba, tenemos ya la versión definitiva. Veamos qué hacer con esta.

Repaso final

Antes de ponerlo bonito, echemos un último vistazo rápido al texto con la herramienta ‘Mostrar todo’ (¶) que os muestra las marcas de párrafo y de formato ocultas. ¿Para qué nos sirve esto? Nos sirve por si nos hemos dejado algún espacio extra entre palabras, por si hemos usado el tabulador en lugar de sangría, para ver nuestros saltos de página, etc. Darse cuenta de estos detalles a simple vista puede ser costoso, pero esta herramienta facilita la revisión.

Formato unitario y maquetación para ebook

Para darle un acabado unitario a todo el manuscrito tenemos que seguir ciertas normas de formato. Aquí nos guiaremos por el destino que tendrá nuestro manuscrito: mandarlo a un concurso, a una editorial o convertirlo en un ebook. Si lo queréis mandar a un concurso o a una editorial, entonces tendréis que fijaros en las bases de ese concurso o en los requisitos que imponga la editorial para la recepción de manuscritos. Y ahí no hay más misterio. Pero, por lo general, también hay unas pautas a seguir para estos manuscritos; aquí os dejo las más básicas, pero podéis leer más en este post de LiterUp:

  • Justificación de párrafos.
  • Letra tipo Times New Roman, tamaño 12 o Arial, tamaño 11 para el cuerpo de texto y no más de 6 puntos más grande para los títulos de capítulos.
  • Interlineado doble para que se puedan hacer anotaciones.
  • Sangría en primera línea de 1 cm, excepto en la primera línea de cada capítulo o de cada escena si esta se separa de forma evidente de la escena anterior (bien con doble espacio, bien con asteriscos o alguna otra floritura). Al principio no entendía muy bien el porqué de esta excepción, pero luego caí en la cuenta de que ayuda a distinguir este corte de escena cuando, por ejemplo, coincide con el final de página (si conocéis otros motivos, no dudéis en dejármelos por aquí abajo).

En cuanto a la maquetación, yo me voy a centrar solo en algunos aspectos básicos para quienes uséis Word y queráis maquetar un ebook, puesto que es con lo que yo he trabajado. Pero antes de empezar, os dejo estos posts para los que uséis otros programas de escritura:

Ahora, si seguís usando Word, aquí os dejo los trucos que yo aprendí de la página de Valentina Truneanu:

  • Personaliza los títulos: Word te da la opción de crear títulos personalizados que luego puedes usar para el título de los capítulos, el subtítulo, títulos de apartados especiales (agradecimientos, notas de escritor, etc.), títulos de las partes en que se divide tu novela, o de la portada interna de la novela. En las imágenes, podéis ver dónde están las opciones para crear nuevos estilos de títulos (también se pueden modificar los existentes pinchando con el botón derecho en el título que queráis); podéis ponerle un nombre a vuestro título personalizado y cambiar el formato a vuestro gusto (alineación, tipo de fuente, color, interlineado, etc.).

Personalizar títulos en Word

Personalizando estilos en Word

Mi recomendación es que uséis la misma tipografía para todo el cuerpo del texto y los títulos y juguéis con los tamaños y con sus variantes (redonda, negrita, cursiva, versalita, etc.), le otorgará uniformidad al texto acabado.

  • Usa los saltos de página al acabar los capítulos: Nada más pongas punto y final al último párrafo del capítulo, introduce un salto de página. Esto lo que hace es que no se te junte esa frase con el título del capítulo siguiente en la misma página y te evita que tengas que darle al enter para llevarte el título a la página siguiente, ya que si luego tienes que añadir más texto al capítulo anterior, tendrás que volver a ajustar el inicio del nuevo capítulo. Con el salto de página se mantiene el formato y, por mucho que añadas, no se desajustará. Además, otro motivo importantísimo es que al convertir el documento .doc/docx en epub o mobi, no se pierde el formato ni se desbarajusta todo lo que habías hecho.
  • Índice: Los índices son muy útiles y para ebook todavía más. Dependiendo del tipo de obra que publiquemos, se recomienda situarlos antes o después del texto principal. Por ejemplo, para una obra científica/educativa, un ensayo o de divulgación, se suelen colocar al principio para que en el primer vistazo del libro, sepamos el tipo de contenido del mismo, mientras que para narrativa, se suelen poner al final. Si habéis seguido el primer punto de este apartado y tenéis vuestros títulos personalizados, hacer un índice es muy sencillo usando los marcadores. Pero para una mejor explicación, os dejo este post de Valentina Truneanu.
  • Páginas de cortesía y copyright: Por lo que he visto, en ebooks no se suele dejar tantas páginas de cortesía como en libros físicos, pero sí se incluyen las siguientes: 1) portada (interior), con nombre de la obra y autor; 2) página de derechos de autor, donde se incluiría el copyright de la obra y del diseño de portada (y el de las imágenes que se hayan utilizado para el mismo), el número ISBN o cualquier otro número de registro de la propiedad intelectual y fecha de la edición; 3) las páginas de la dedicatoria o de las notas de autor/traductor/editor. Mi recomendación es que os fijéis en los ebooks y libros físicos que tengáis (a poder ser de ediciones recientes) para ver cómo lo hacen.

¿Por qué no doy consejos de cómo maquetar para libro físico con Word? Bien, el primer motivo es que nunca lo he hecho, así que no puedo contaros mi experiencia, pero por lo que he leído al buscar la información para este post, la maquetación para imprenta es más compleja porque hay que tener en cuenta encabezados, pies de página, que a su vez dependen de si la página es par o impar, etc. En ebook, por lo contrario, (y más concretamente en Kindle), es una única página y el tipo de numeración es diferente (por posición o porcentaje), así que en formato electrónico no se aprecian esos detalles de maquetación. Otro de los motivos es que he leído que con algunos procesadores de textos que se usan para maquetación, el formato de Word puede dar problemas si no se han empleado bien los estilos. No obstante, os dejo este post de Mariana Eguaras en el que ofrece varias plantillas para la maquetación en Word.

Diseño de portada

No hace falta que diga que una buena cubierta es lo que primero que va a llamar la atención de nuestra novela y probablemente el elemento decisivo para atraer a potenciales lectores.

De aquí no os puedo decir gran cosa, salvo que si sois ilustradores o diseñadores gráficos, seguro que no tendréis grandes problemas en visualizar cómo queréis vuestra cubierta y llevarla a cabo.

Si no, entonces mejor acudir a alguien que sí lo sea o, en su defecto, alguien que tenga conocimientos de programas de edición. Si, aunque no seáis expertos, pero os defendéis con el Photoshop o similares, entonces mis consejos son estos (aplicables a todos los casos):

  • Una portada es una idea: Esa idea debe reflejar la historia que se esconde en tus páginas. Si tu novela trata de viajes en el tiempo y de paradojas temporales y en tu portada aparece una flor, sin que en la historia se mencione ninguna ni siquiera como metáfora, entonces los lectores se quedarán bastante confundidos. Elegid la idea que mejor defina vuestra novela y plasmadla.
portadas poco acertadas
'Otra vuelta de tuerca', de Henry James. Me da a mí que alguien no se leyó el libro antes de diseñar la portada.
  • Cuidad los colores: Los colores también forman parte de esa idea definitoria y, al estar asociados con ciertas imágenes, ayudan a transmitir sensaciones. Fijaros también en cómo usan los colores en las portadas de los libros del género que escribáis, pues también es común el uso de ciertas tonalidades y combinaciones para ciertos géneros.
el uso de los colores en la portada de un libro
En literatura romántica se suele usar tonos rosas y pastel, mientras que en novela histórica, son comunes los sepias.
  • Cuidad la tipografía: En esta entrada de Valentina Truneanu (¿se nota que sus posts me han ayudado mucho?) nos habla de cómo ha usado una tipografía única para la cubierta y el interior para dar uniformidad a toda la obra.
  • Si vais a optar por usar fotografías, necesitaréis bancos de imágenes gratuitas: Existen bastantes bancos de imágenes que tienen licencia Creative Commons y que además tienen fotografías muy interesantes:
    • Flickr: solo tenéis que marcar la opción ‘Todos los Creative Commons’ y cuando pinchéis en la foto que os guste, veréis una serie de simbolitos donde pone: ‘Algunos derechos reservados’; si le dais, podréis ver las condiciones para usar esa imagen.
    • Foter: Podéis filtrar la búsqueda por tipos de licencia y cuando pincháis en una imagen os aparece también cómo atribuir la autoría.
    • Pixabay: Esta página permite también buscar diferentes tipos de imágenes (ilustraciones, vectores, fotos y vídeos) y en cuanto a las licencias, es igual que las anteriores.
  • Tened en cuenta los tamaños de portada: En Amazon KDP recomiendan usar un ratio alto-ancho de 1’6:1, es decir, por cada 1000 píxeles de ancho, habría que emplear 1600 píxeles de altura. Si publicáis en otras plataformas, mirad si existen recomendaciones con respecto a los tamaños de portada para diseñar la vuestra y que no pierda calidad en la conversión.

Una vez que tengáis todo, ya podéis convertir vuestro documento a formato .epub o .mobi, para ello, podéis usar programas como Calibre o subirlo a Amazon KDP donde se convierte automáticamente en .mobi. Si habéis usado bien los formatos y estilos, el conversor de Amazon no debería daros problemas; no obstante, comprobad siempre en la vista previa de vuestro ebook.


Y hasta aquí el tutorial sobre corrección de una novela. Espero que os estén sirviendo las entradas anteriores y que esta también os ayude en vuestro proceso. Si tenéis alguna sugerencia o aportación, no dudéis en dejármela en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

#SemanaAutopublicados

7 cosas que me hubiese gustado que me contaran antes de autopublicarme #SemanaAutopublicados

A principios de mes, Carmelo Beltrán propuso la iniciativa #SemanaAutopublicados en la que quería dar a conocer la existencia de la literatura autopublicada y desmontar esos prejuicios acerca de la misma. O dejo el vídeo en el que explica en qué consiste esta semana:

Quienes estamos en este mundo de la autopublicación sabemos que hay obras y autores de muchísima calidad que merecen tener el mismo reconocimiento que otros publicados en editoriales tradicionales. Así que este es mi granito de arena para esta iniciativa.

Como autora autopublicada he aprendido muchas cosas a lo largo de este año, pero mis mejores maestros han sido mis propios errores. Cuando empiezas esta aventura de la autopublicación, en especial si publicas por primera vez, llegas con una ilusión y una emoción que poca gente te puede quitar: vas a publicar tu novela, ¡por fin! Todo son nubes de algodón, arcoíris y unicornios. Entonces, llega la realidad. Y, además, va llegando poco a poco. En este camino hay mucha decepción y mucha frustración, pero, eh, también hay gratas recompensas. Aquí os dejo una lista con todo lo que me hubiese gustado saber antes de autopublicar mi primera novela.

1) No te apresures

Cuando estamos escribiendo nuestra primera novela estamos llenos de ilusión por terminarla y poder enseñársela ya al mundo. Esa ganas tremendas de tener nuestra obra allá fuera en las repisas o ebooks de potenciales lectores nos puede, para qué engañarnos. A mí me podía. Además, todos fantaseamos con que a nuestra novela le vaya bien y le guste a mucha gente y hagamos presentaciones en muchos lugares y nos llamen para hacer entrevistas o dar charlas, etc. Por eso nos damos todavía más prisa por publicar nuestra obra. Si nos decantamos por la autopublicación, como es el caso de muchos de nosotros, Amazon y otras plataformas similares nos han dado la oportunidad de subir nuestra obra y cumplir nuestro sueño de forma sencilla. Esto es otro factor para que, cuando tengamos terminado nuestra novela, nos precipitemos.

Ya dije en mi primera entrada dedicada a la corrección de la novela que es recomendable dejar descansar el manuscrito para tomar distancia y ver mejor los fallos (aunque nunca llegaremos a ver ciertos vicios si no nos los resalta un ojo ajeno). No solo para corregir sirve este consejo. Incluso después de haber realizado el mínimo de correcciones necesarias y de haber hecho los cambios pertinentes es posible que publicarla siga siendo un paso precipitado. Cuando publiqué por primera vez ‘Nivel 10’ hace un año, lo hice para presentarla al concurso de literatura indie de Amazon. Pero, si os soy sincera, ni siquiera era ese el objetivo que tenía en mente para la novela cuando la terminé. Tenía otros planes completamente diferentes para el manuscrito y que, por asuntos que no vienen ahora al caso, no he podido hacer de momento. Así que me resigné y, como estaba a tiempo todavía, decidí tenerla lista para el concurso. Podría haber estado mejor, pero me precipité. Por eso, decidí reeditarla y estoy más contenta con el resultado (y, desde luego, no olvido esos planes iniciales que tenía para ella). Otro de los motivos por los que me precipité es porque yo era una completa desconocida. Pero de esto hablo en el siguiente punto.

2) Primero hazte un nombre, luego ya tu novela

Como acabo de decir, era una completa desconocida cuando publiqué ‘Nivel 10’ (a ver, lo sigo siendo, pero ahora soy una desconocida con redes sociales). Lo que hice fue algo parecido a lo de llamar al portero y salir huyendo. No tenía ni blog, ni página, ni redes sociales de escritora; las fui creando poco a poco conforme veía que sin presencia en internet me comía los mocos (y también conforme Miriam Beizana me iba animando).

Al principio, la idea de tener que hacerme un blog y redes sociales de escritora no me llamaba para nada la atención. Siempre he sido tímida, siempre he ido a mi rollo en mis redes sociales personales y las cosas que suelo compartir o decir en ellas son tan dispares que o tienen cierta aceptación o pasan sin pena ni gloria (aunque los vídeos de gatetes y perretes siempre han sido bien recibidos).

Perretes
I love you too, perrete tierno

Así que imaginaros lo que podía suponer para mí abrir varias cuentas para luego ver que mis posts pasaran por la red como una mata de esparto en el desierto. Esa exposición tan abrupta me hacía sentir tan vulnerable que la rechazaba siempre que podía. Pero es que veía que en la oscuridad y soledad del anonimato no iba a conseguir aquello con lo que fantaseaba por lo que al fin me lancé de nuevo a la piscina (como siempre hago con todo, sin flotador y sin saber nadar) y abrí este blog y mis cuentas de Facebook y de Twitter. Y empecé a observar cómo iba esto del marketing online.

3) Pero hacerse un nombre es difícil

Exacto. Ser una completa desconocida en un mundo en el que hay mucha gente y, además, ya hay lazos formados es duro para alguien que es tan reservada como yo. ¿Sabéis cuántas amigas hice en el instituto? Con una mano me bastaría para contarlas y me sobrarían dedos. En redes sociales sigo siendo igual de tímida que en la vida real, pero me tengo que poner una máscara y hacer como que no me muero de vergüenza cada vez que publico algo o interactúo con alguien. Ya se sabe, ‘fake it until you make it’ (algo así como ‘finge hasta que lo consigas’).

Para hacerte oír hay que alzar la voz y hablar claro o, si no, lo que digas se perderá entre el ruido. Y, claro está, hay que decir algo que valga la pena para no ser ‘esa que monta follón’. No paraba de leer en muchos blogs de recursos para escritores que para tener seguidores fieles había que tener contenido útil e interesante. Y, claro, ¿qué puedo ofrecer yo diferente que nadie más haya hecho? La respuesta es compleja, porque ya hay blogs estupendos que hacen artículos superinteresantes sobre miles de temas. Muchos de nosotros compartimos posts muy similares y de gente similar. Si Gabriella Campbell o Ana González Duque suben un nuevo artículo, seguro que ya tendrán cientos de retweets, porque son un referente en el mundo de la autopublicación. Por eso, a veces me entra la inseguridad de no saber qué ofrecer. Así que, otra vez me pongo una máscara y finjo que lo que estoy diciendo os va a cambiar la vidaFake it until you make it.

4) Escritora de día, miles de roles de noche

Otra de las cosas que me hubiese gustado saber antes de meterme en este fregao es que iba a tener que aprender a hacer cosas diferentes a escribir. Si contáis con profesionales que se encarguen de las fases posteriores a la escritura del manuscrito, entonces tenéis un gran porcentaje del trabajo hecho y, mirad, ese peso que os quitáis. Pero si no disponéis de ese apoyo, deberéis ser, además de escritores, correctores, maquetadores, ilustradores o diseñadores gráficos, copywriters, community managers, expertos en marketing y SEO, magos, alquimistas y malabaristas.

5) El día solo tiene 24 horas

Y para todos esos trabajos ‘extras’ que conlleva el ser escritores autopublicados, necesitamos una esmerada planificación. Porque sabemos que el día solo tiene veinticuatro horas y los más afortunados dedican ocho a dormir y entre cinco y ocho a trabajar, lo que nos deja aproximadamente otras ocho horas para todo lo demás.

Yo soy un desastre para planificarme; lo acabo haciendo, pero tardo mucho en encontrar la distribución que me resulta mas eficiente a la hora de trabajar. Cuando empecé con mis redes sociales de escritora, todo me resultaba un caos: ¿qué hago? ¿de qué escribo? ¿cuándo lo hago? ¿qué días publico? ¿por qué parece que no me queda tiempo para nada? Luego, conforme le iba cogiendo el truco, me he ido organizando mejor y, al pensar en esta evolución, se me viene a la cabeza lo que en estadística se conoce como ‘regresión lineal’. La regresión lineal (la simple, al menos) estudia la relación entre dos variables, X e Y. Nos permite conocer si la variable independiente (X) tiene algún efecto en la variable dependiente (Y). Si los datos se distribuyen como la nubecita de la izquierda, significa que no hay relación ninguna, mientras que si se asemejan a una línea, sabemos que podemos predecir con cierta confianza el comportamiento de Y según X.

Al principio yo era la nubecita de la izquierda, dando palos de ciego; ahora me voy acercando más a una línea: ya tengo ciertos días para publicar posts, me organizo lo que comparto en Facebook, dedico ciertos periodos de tiempo a Twitter y he aprendido en qué momentos del día soy más productiva a la hora de escribir (¿Adivináis cuándo? ¡Sí, a las tantas de la noche! Dormir, ¿pa’ qué?). Ahora que mi rutina es más predecible, yo estoy menos agobiada.

En definitiva, si os cuesta organizaros, tendréis que tomaros vuestro tiempo para conocer vuestra mejor forma de trabajar y de planificar vuestro tiempo, pero os aseguro que es algo que agradeceréis cuando ya se haya convertido en una rutina. Si sois organizados de fábrica, ya tenéis gran parte del trabajo hecho en ese sentido.

6) Vas a pasar por muchas fases y todas van a ser cíclicas

Esto es otro pequeño detalle del que hablé en esta entrada. Vamos a pasar por muchas fases durante nuestra carrera literaria, desde la inmensa euforia que nos entra cuando se nos ocurre una idea genial para una novela o un relato, a la sensación de ser un fraude y de creer que nuestro trabajo es una completa basura. Iremos desde una altísima productividad, donde no dejemos de escribir, hasta una total falta de ganas de sentarse frente al teclado o la libreta. No nos vamos a librar de estos dos extremos ni de toda la gama de grises que hay entre medias. Así que, cuando tengáis la adrenalina por las nubes, por el motivo que sea, aprovechad el chute de autoestima y motivación para poneros a trabajar, pero sed cautos y andaros con pies de plomo para que no se os suba la emoción a la cabeza y os nuble el sentido común. Por otra parte, si estáis en una de esas épocas en que todo se nos viene grande, no conseguimos salir del hoyo de negatividad y desprecio hacia nosotros mismos, no tiréis la toalla, ni lo mandéis todo a paseo, porque esa época pasará y, además, es muy necesaria para verlo todo con una perspectiva más realista. Resistid y seguir escribiendo aunque creáis que no merece la pena.

Y sobre todo…

7) Ten mucha paciencia

Porque esta profesión es, en la mayoría de los casos, una inversión a largo plazo: escribir requiere mucho tiempo y dedicación y debemos ser pacientes (y constantes) para finalizar nuestros proyectos, pero también para ver los frutos de nuestro trabajo, para esperar las reseñas y opiniones de los lectores, para ver cómo nuestra obra y nuestro nombre va haciéndose un hueco en el mundo de la autoedición, etc. Tenemos que sembrar y cuidar esas semillas para ver florecer aquello que nos hemos propuesto.

 


Y hasta aquí mi lista de todo aquello que me hubiese gustado saber antes de meterme en estos berenjenales. ¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo con esta lista? ¿Qué añadiríais según vuestras experiencias? No dudéis en dejarme vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Sarah Deer
trudi canavan

Mis escritoras: Trudi Canavan

Descubrí a Trudi Canavan por casualidad, como casi muchísimos autores y autoras que leo. En la librería a la que suelo ir, en la sección de fantasía, cifi y terror, solía ver la portada de su saga de Crónicas del mago negro y me llamaba la atención por su sencillez, así que un día decidí comprar la primera parte, El gremio de los magos, y acabé satisfecha con el resultado.

Su vida

Trudi Canavan nació en Melbourne y desde pequeña estuvo interesada en el arte. Después de graduarse en el Melbourne College of Decoration, empezó a trabajar como diseñadora gráfica y después en la revista Aurealis, especializada en ciencia ficción y fantasía, donde se encargaba del diseño de portadas, lectura de manuscritos, diseño web, etc. Fue entonces cuando empezó a trabajar en serio en la escritura. En 1999 ganó el premio Aurealis a mejor relato corto de fantasía por Whispers of the Mist Children y dos años después publicó El gremio de los magos.

Crónicas del mago negro (2001-2003)

crónicas del mago negro

Las Crónicas del mago negro (que fue un de mis lecturas favoritas del año pasado) comienzan con El gremio de los magos. Cada año, tiene lugar en la ciudad de Imardin, capital de Kyralia, la ‘Purga’, en la que los magos del gremio expulsan a los mendigos y pobres. Durante una de esas purgas, Sonea, una joven de los suburbios, lanza una piedra a los magos encargados y consigue romper la protección mágica de los mismos. Sorprendidos por este hecho, pues no es común que haya magos entre la población de los suburbios, empiezan a buscar a Sonea, la cual huye y se esconde, aprovechando su conocimiento de los suburbios. Algunos consideran la magia como algo elitista y que solo debe pertenecer a los magos nobles, mientras que otros tienen una visión más amplia de la misma, como lord Rothen, que se encarga de cuidar a Sonea hasta que esta decida si quiere ingresar en el gremio o no.

A lo largo de la primera parte vamos conociendo el sistema de magia así como a los diferentes personajes principales de la saga y Canavan va sembrando los misterios que se irán resolviendo a lo largo del resto de la trilogía.

Con La aprendiz descubrimos además otras tierras del universo de Canavan de la mano de lord Dannyl, antiguo pupilo de Rothen y amigo también de Sonea. Pero es en El gran lord donde conocemos más a fondo el mundo de Kyralia, los países aliados, los enemigos sachakanos y la figura de Akkarin, el gran lord del gremio, que hasta este tercer libro se nos muestra como un enigma y un misterio en el que no debemos confiar.

En su página oficial podéis leer un fragmento del primer capítulo (en inglés) de El gremio de los magos.

Otros libros

Trudi Canavan ha escrito varios libros, la mayoría en trilogías. Algunas de estas novelas están ambientadas en el mundo de Kyralia, como La maga (2012, en su edición en español), que es una precuela que tiene lugar varios siglos antes de las Crónicas del mago negro.

La maga

Por otro lado, la trilogía de La espía traidora (2010-2013) tiene lugar veinte años después de lo sucedido en El gran lord.

La espía traidora

También podéis leer la trilogía de La era de los cinco dioses (2005-2006), formada por La sacerdotisa blanca, La hechicera indómitaLa voz de los dioses,

La era de los cinco dioses

y la saga de La ley del Milenio, que de momento cuenta con Magia robada (2014) y Ángel de tormentas (2015).

la ley del milenio

 


Hasta aquí mi repaso de la obra de Trudi Canavan. ¿La habéis leído? ¿Qué novela/trilogía os ha gustado más? No dudéis en dejar vuestro comentario más abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

Turismo literario Francia

Turismo literario: Francia

Francia siempre ha sido considerado el país de la revolución y la ilustración. Sus artistas son conocidos y admirados en todo el mundo y no iba a ser menos en la literatura, que nos ha dado grandes obras y clásicos. ¿Queréis adentraros en las campiñas francesas? Pues comenzamos nuestro viaje:

Stendhal

Turismo literario Francia

Sí, el del síndrome de Stendhal, ese que te da al contemplar obras de arte de gran belleza. Henri Beyle, más conocido por su pseudónimo, Stendhal, fue un escritor del s. XIX, además de ser auditor y participar en la administración francesa durante las guerras napoleónicas. Estuvo en varias campañas del emperador francés, entre ellas, la fallida invasión al Imperio Ruso en 1812. La mala relación con su padre, el cual no daba importancia a las inquietudes intelectuales de su hijo, así como una infancia por lo general infeliz se ven reflejadas en su obra Rojo y negro.

Rojo y negro (1830)

Stendhal

Junto a La cartuja de Parma (1839), esta es una de sus novelas más conocidas y aclamadas. En esta obra se nos narra la vida de Julien Sorel, un joven inteligente, hijo de un aserrador que, como el padre del autor, despreciaba a los intelectuales. El objetivo último de Julien es hacerse un hueco en la burguesía, mundo en el que consigue entrar tras ser recomendado como maestro de los hijos del alcalde por el clérigo de su pueblo. Julien consigue hacerse un nombre en Verrières y esa fama le llevará a conquistar a la señora del alcalde. Es entonces cuando la vida de Julien empieza a complicarse debido a sus ambiciones cada vez mayores y a sus malas decisiones.

Rojo y negro es todo un ejemplo del realismo que veremos más adelante en el s. XIX, con una descripción de la situación social y política de la época que no se limita a exponer a los personajes, sino que se adentra en sus emociones, sus motivaciones, la forma en que su contexto les influye, etc., y realiza una caracterización tridimensional que no era común en aquella época. También destaco una especial delicadeza en la forma de ambientar y de situar la acción en las diferentes localizaciones, un detalle que a mí me gustó mucho, especialmente en la primera parte de la novela.

Honoré de Balzac

Literatura de Francia

También escritor realista del s. XIX, Balzac empezó su carrera en el teatro, escribiendo incluso libretos de óperas. Sin mucho éxito por aquel entonces, Balzac se interesó por la novela e intentó escribir alguna, aunque no llegó a completar sus primeros intentos. Fue más tarde cuando se le ocurrió la ambiciosa idea de escribir toda una serie de novelas en las que describiría todos los aspectos de la sociedad francesa de su época: La comedia humana. Y es, precisamente, una de estas novelas las que mayor éxito le ha otorgado y de la que os hablo a continuación.

Eugénie Grandet (1833)

Honoré de Balzac

Narra la historia de Eugénie, hija de Félix Grandet, tonelero jubilado que esconde su fortuna hasta de su propia familia, la cual vive en malas condiciones por culpa de la avaricia del padre. Sin embargo, hay quienes sospechan del verdader capital del señor Grandet y por ello pretenden la mano de Eugénie. Tras varias artimañas, tanto por parte del señor Grandet, como de quienes codician su dinero, la joven va descubriendo la verdad y, a la muerte de sus padres, es ella la que lleva las riendas de la fortuna de una forma completamente diferente al señor Grandet.

Como ya es común en el realismo, los personajes de Eugénie Grandet se caracterizan por una profundidad y complejidad que se explica también con su contexto. Pero sobre todo destaca Eugénie, que, si bien es una mujer de su tiempo, también se rebela en muchos aspectos a las convenciones sociales, muchas de ellas representadas en su padre.

Victor Hugo

Literatura francesa

Victor Hugo era hijo de un general de Napoleón, republicano y librepensador, y de una mujer católica y monárquica. Debido a los continuos cambios de residencia de la familia y a la oposición de su madre a las ideas del general, esta decidió establecerse en París con sus hijos. Así empezó la educación conservadora de Victor Hugo, la cual fue cambiando con el tiempo hasta convertirse él también en republicano. El ambiente político en que creció y vivió le llevó, años más tarde, al exilio durante el gobierno de Napoleón III. Conocido sobre todo por sus obras Nuestra señora de París (1831) y Los miserables (1862), yo os voy a hablar de una de sus novelas cortas: Último día de un condenado a muerte.

Último día de un condenado a muerte (1829)

Victor Hugo

Esta novela corta nos muestra, a modo de epístola, todos aquellos pensamientos y emociones que pasan por la cabeza del condenado mientras está retenido en su celda. Habla de la injusticia, de cómo se hacía espectáculo alrededor de la guillotina, de cómo su hija de apenas tres años ya cree que está muerto, etc. Por medio del protagonista, de quien no se conoce ni el nombre ni el delito (aunque se intuye), Victor Hugo nos muestra su posición ante la guillotina y nos hace reflexionar sobre la libertad y la vida.

 

 

Edmond Rostand

Escritores de Francia

Nacido en Marsella en el seno de una familia acomodada, Rostand fue un poeta y dramaturgo del s. XIX. Aunque sus primeras obras de teatro no fueron un gran éxito, fue con Cyrano de Bergerac con la que ganó el reconocimiento del público.

Cyrano de Bergerac (1897)

Edmond Rostand

Basada ligeramente en la vida del novelista, dramaturgo y duelista francés del s. XVII (y uno de los precursores de la ciencia ficción), esta obra de teatro en verso nos muestra las muchas habilidades de Cyrano, sobre todo con las letras, con las que ayuda a Christian a conquistar a Roxanne. Cyrano accede porque está enamorado de Roxanne y considera esta la única forma de poder demostrarle su amor.

Advertencia: si leéis esta obra, acabaréis pensando en verso y el habla normal os resultará extraña.

Simone de Beauvoir

escritoras francesas

Hija de un abogado y de una mujer burguesa y católica, Simone también recibió de muy joven una educación católica. En su adolescencia tuvo una crisis de fe que la llevó a ser atea hasta sus últimos días. Estudió Matemáticas, Literatura y Filosofía, y fue una de las primeras mujeres graduadas en la Sorbona. Después trabajó como profesora de instituto hasta que pudo sustentarse con lo que ganaba escribiendo. Una de las figuras del feminismo en general y, más concretamente, impulsora, gracias sobre todo a su obra El segundo sexo (1949), de la segunda ola del feminismo.

La mujer rota (1967)

Simone de Beauvoir

Se trata de un conjunto de tres relatos protagonizados por mujeres que reflexionan sobre su vida, la juventud y la vejez, sobre el amor, o lo que nos venden como amor, cuando en realidad es dependencia. Cada relato sigue un estilo diferente, uno más dialogado y cercano a la narrativa convencional, otro en forma de monólogo y el último, una especie de diario. Cada una de estas mujeres tiene una inquietud a lo largo de su relato y cada una reflexiona y se lamenta por ello, mostrándonos a la Simone más existencialista.

Françoise Sagan

Escritoras de Francia

Hija de padres burgueses, además de novelista, Françoise fue también cineasta de la ‘Nouvelle Vague’. Conoció a Truman Capote y a Ava Gardner en uno de sus muchos viajes a los Estados Unidos. Tuvo problemas con las drogas y con la ley, además de una salud delicada que finalmente acabó con su vida. Su novela más conocida es Buenos días, tristeza.

Buenos días, tristeza (1954)

Françoise Sagan

Esta novela, que Sagan publicó con dieciocho años, narra el verano de Cécile, una joven de diecisiete, su padre y su amante. El padre de Cécile es un mujeriego y vividor que contagia su forma de vida a su hija, la cual, ante la permisividad de su padre, hace lo que quiere durante ese verano. Cécile conoce a Cyril, con quien empieza a salir, y los cuatro disfrutan de sus ociosas vacaciones hasta la llegada de Anne, amiga de la difunta madre de Cécile y la mujer que la crió a su muerte. Esta nueva situación altera esa vida que han llevado durante sus vacaciones y, en cierto modo, lo pone todo patas arriba, y nos muestra las decisiones que toman algunos personajes para continuar con la vida de despreocupación a la que ya estaban acostumbrados.

 


Hasta aquí el viaje por la literatura francesa. Tengo la sensación de que me dejo a alguien, así que cuando recuerde qué otros autores y autoras franceses he leído, actualizaré esta entrada. Ya sabéis también que podéis dejarme vuestros comentarios y sugerencias aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

aniversario nivel 10

‘Nivel 10’ cumple un año y yo sigo siendo una impostora

Así es. Nivel 10 ya ha cumplido un año desde que lo autopublicara y ha sido un año de continuo aprendizaje. Supongo que debería comenzar esta entrada explicando por qué sigo siendo una impostora.

Bien, esta profesión es dura. Es dura por muchos motivos. Nos tiramos meses, años trabajando en una historia, cuidando cada detalle para llevar adelante todo lo que se requiere para terminar nuestro manuscrito. Después, viene el siguiente quebradero de cabeza: darnos a conocer en el inmenso mundo de internet. Y todo esto sin ni siquiera saber si vamos a tener una oportunidad real de que la gente conozca nuestra obra y la compre. Nos tiramos a la piscina de cabeza, sin saber nadar, sin saber si la piscina tiene agua o si es demasiado profunda. Nadie nos dice lo difícil que es ser escritor independiente, pero lo intentamos igualmente porque no conocemos otra forma de ser felices que no sea escribir. Nadie nos advierte de la soledad que conlleva ser escritor autopublicado, un hecho del que habló Jesús Carnerero en este post. Nadie nos dice que vamos a pasar por muchas fases a lo largo de nuestra carrera literaria y que una de ellas es la de sentirse un fraude.

No es la primera vez que leo esto. Al principio, cada vez que pasaba por una de las fases de impostora, pensaba que era cosa mía, pero, al entrar en redes sociales de forma ‘profesional’, he podido ver que no soy la única a la que le pasa. El síndrome del impostor parece ser tan común en el mundo artístico o en cualquier otro ámbito que requiera estos niveles de esfuerzo y trabajo. Me pasaba cuando trabajaba de neuropsicóloga, de profesora y me pasa con la escritura. El pensar que estoy engañando a la gente, a mi público, que realmente yo no estoy haciendo ningún mérito y que no sé ni para qué me esfuerzo es una constante en mi vida que en pocas ocasiones me abandona. Hay días que me despierto, pienso en todas las cosas que hay que llevar adelante como escritora indie y me digo: ‘¿Para qué? Si en cuanto la gente lo lea pensará que es una mierda’ o ‘¿Qué le puede importar a la gente lo que yo tenga que decir?’. Otras veces, cuando alguien dice algo bueno de mi obra, pienso ‘¿De verdad estamos hablando de la misma novela? ¿No se estarán equivocando?’. Luego llegan los bloqueos, las dudas sobre lo que estoy escribiendo, los ‘esto no tiene ningún sentido’ y demás etcéteras que me atormentan de vez en cuando.

Sé que es una fase, que esto es un ciclo que va repitiéndose en el que pasamos de estar superorgullosos de nuestras historias a querer quemarlas con un lanzallamas. Lo curioso es que tenemos esta sensación de ser un fraude porque nos importa lo que hacemos. Al fin y al cabo, alguien a quien le da igual su trabajo va a seguir durmiendo plácidamente cuando se meta en la cama. Pero nosotros no. Nosotros queremos que nuestro trabajo valga la pena, porque no conocemos otra forma de ser felices que no sea escribir.

Así que no nos queda más remedio que seguir. Seguir dándole vueltas a esas historias para que por lo menos podamos decir: ‘pues al final no ha quedado tan mal’. Así que eso he hecho yo también.

Nivel 10 ya tiene un año

Y en este año he aprendido mucho sobre autopublicación, corrección, marketing, etc. Como ya sabéis, he ido subiendo diferentes entradas sobre corrección de una novela. Para estas entradas usé las notas y apuntes que fui recopilando y estudiando hace algo más de un año para corregir el primer borrador de Nivel 10; después, he seguido documentándome para estos posts, por lo que he adquirido un mayor conocimiento del tema.

A lo largo de este año también he recibido el feedback de lectores que me han señalado ciertos aspectos de los que no me di cuenta en su momento y que era necesario que solventara. Por eso, quería hacer algo especial para este primer aniversario de Nivel 10 (no todos los días tu primera novela cumple su primer año), así que me dije: ‘Fanidad, ¿por qué no la reeditas?’

¿Qué ha cambiado en esta segunda edición?

Los cambios más básicos consisten en una nueva corrección ortotipográfica y de estilo. Además, he añadido algún que otro pequeño detalle a la trama en pos de una mayor verosimilitud y coherencia interna, y he quitado algún pasaje poco relevante en el que he pecado de infodumping.

Por otra parte, he dividido la historia en actos (si ya la habéis leído, entenderéis a qué se debe esta división) y he añadido un índice y una cosa que me faltaba y que en muchos blogs de recursos de escritores nos recomiendan: mis datos de contacto.

nivel 10
Lo sé, me merezco un smackwich

Por último, el cambio más evidente es el de la portada: no solo he cambiado mi nombre a Fani en vez de Estefanía (no sé en qué estaría pensando, la verdad), sino que, como podéis ver, he diseñado otra que, personalmente, me transmite una sensación más limpia y profesional que la de la edición anterior, y que parece que a quienes la han visto también les ha gustado, así que espero que a vosotros también os transmita lo mismo.

Nivel 10
Portada de la segunda edición de ‘Nivel 10’

Creo que la novela necesitaba un pequeño lavado de imagen que no solo le ha venido bien a la obra en sí, sino a mí como escritora. De momento, sigo siendo juanpalomista, así que cualquier pequeño paso que me lleve a mejorar, bienvenido sea.

Podéis comprar Nivel 10 en la página de Amazon por 2’99€*

 

*Si ya comprasteis la versión anterior y queréis obtener la nueva, solo tenéis que ir a vuestra cuenta de Amazon, meteros en ‘Gestionar contenido y dispositivos’, después en ‘Ajustes’ y allí debéis activar la opción ‘Actualización automática de libros (Whispersync para libros)’ y tras sincronizar, se actualizará (aunque he leído que puede tardar un par de días en llegar la nueva versión).


Espero que la disfrutéis y, si tenéis alguna pregunta sobre la novela, los personajes, o cualquier otra curiosidad, no dudéis en dejármelo en los comentarios. También podéis preguntarme por Twitter o Facebook.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

 

 

villanos de televisión

Mis villanos favoritos de televisión (y lo que se puede aprender de ellos)

Es de sobra conocido que parte del éxito de una historia reside en los personajes. A mí, personalmente, los personajes secundarios y los villanos son los dos tipos que más me atraen. Fue hablando, precisamente, de villanos de series con un amigo cuando se me ocurrió la idea para esta entrada. Así que aquí os traigo aquellos que más me han gustado para analizar sus características y poder aprender a la hora de crear a los nuestros.

AVISO SPOILERS

Aunque he intentado describir las series muy por encima y evitando destripamientos, en algunos casos no me ha quedado más remedio que dar algún detalle de la trama. Por eso, si estáis viendo alguna de estas series y no queréis arriesgaros a comeros un spoiler, os recomiendo que os saltéis ese apartado.

FIN DEL COMUNICADO

El de los polos opuestos: Wilson Fisk (Daredevil)

villanos de tv

Para mí, uno de los aciertos de Netflix es su serie de adaptaciones de los superhéroes de Marvel. Daredevil me encantó por muchas razones (que son parecidas a las de las otras adaptaciones de Marvel): era una serie con un realismo que no había visto en otras de superhéroes, tiene personajes muy bien construidos y desarrollados durante la temporada y con mucha química entre ellos, tramas interesantes y una cinematografía alucinante. Os dejo el trailer para que lo veáis:

Otro de los motivos por los que me enganchó esta adaptación del cómic de Marvel fue por el personaje de Wilson Fisk, también conocido como Kingpin, que en la primera temporada es el principal villano. Wilson Fisk es un hombre de negocios de Nueva York cuyo objetivo es mejorar el barrio de Hell’s Kitchen. Claro, que su idea de ayudar no es la misma que la de todo el mundo y se acerca más al lado delictivo y criminal de la palabra. Pero esto solo lo saben quienes lo investigan, ya que la gente de a pie lo considera un hombre que se preocupa genuinamente por el barrio.

¿Qué podemos aprender de Wilson Fisk?

  • Wilson Fisk tiene un objetivo noble, aunque sus medios no lo sean: Este objetivo es el de otorgar un futuro digno para Hell’s Kitchen. De hecho, comparte objetivo con el protagonista, Matt Murdock/Daredevil; lo que los diferencia es cómo quieren conseguirlo.
  • Tiene una debilidad casi tan fuerte como la que siente por Hell’s Kitchen: Vanessa Marianna. Ella es su talón de Aquiles y una de las pocas razones que pueden hacer estallar su ira o ceder ante un chantaje (al menos, en un principio). Por otra parte, aunque no sea su punto débil, su relación con su mano derecha, James Wesley, es muy estrecha; de hecho, puede considerarse su mejor amigo y un personaje que también tiene una gran influencia en Fisk.
  • No es percibido como villano: Como ya he dicho, la gente de a pie ve en él un millonario que se preocupa por ayudar a los residentes de su barrio. Él mismo se ha encargado de formarse esa imagen de cara al publico general, pero solo algunos ven lo que hay más allá.
  • Tiene una historia personal que le otorga profundidad y una razón de ser: La infancia con su padre marcó mucho su personalidad hasta el punto de hacerle llegar a extremos insospechados. Además, vamos viendo estas escenas poco a poco, a modo de flashbacks, lo cual es muy interesante, narrativamente hablando.
  • Tiene dos temperamentos muy marcados: Siempre solemos ver a Wilson Fisk con un semblante serio, calmado, de aparente tranquilidad. Pero luego, vemos que tiene pequeños tics, vemos que su tono de voz cambia ligeramente y su gesto se crispa en ciertas situaciones en que considera que no tiene el control. Son pequeños cambios que nos indican que la bomba está a punto de estallar, pero no sabemos cuándo. Hasta que alguien amenaza a su Vanessa o pone en duda su genuina preocupación por su ciudad y su ira estalla.

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El carismático sociópata: Kilgrave (Jessica Jones)

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Jessica Jones es otra de las adaptaciones que ha hecho Netflix de Marvel. En esta ocasión, contamos con una protagonista que no se acerca tanto al prototipo de superheroína, pues esta es una chica dura, que da impresión de pasar de todo y muy aficionada a la bebida.

Jessica Jones es una detective privada que se conforma con un trabajo que se le da bien y que ni siquiera tiene esa ‘necesidad’ de salvar el mundo (de hecho, hay muy pocas personas a las que realmente tiene aprecio). Hasta que, investigando uno de sus casos, se da cuenta de que su antigua ‘pareja’, Kevin Thompson (Kilgrave), sigue vivo. Y digo ‘pareja’, así entrecomillado, porque el motivo por el que estuvieron juntos es porque Kilgrave controlaba su mente.

¿Qué podemos aprender de Kilgrave?

  • El jodío tiene carisma: Quizá sea debido a la interpretación de David Tennant, que ya de por sí es carismático, pero Kilgrave es un personaje que tiene una forma de moverse por el mundo, de expresarse y hasta de hacer el mal que resulta fascinante.
  • Su debilidad es su principal antagonista: Kilgrave se obsesionó con Jessica Jones desde el momento en que la vio. Esta obsesión es la que mueve a Kilgrave durante toda la temporada. Él la quiere, de forma tóxica, obviamente, y no concibe (o no quiere concebir) que sus medios no justifican el fin. Kilgrave mueve cielo y tierra para conseguir a Jessica Jones, mientras que ella mueve cielo y tierra para pararlo. Esta diferencia de percepciones hace que tengan una dinámica muy interesante.
  • También tiene un pasado complicado: Y también relacionado con su familia, que, además de influir en su personalidad sociópata, influyó en el desarrollo de su poder.
  • Es, eso, un sociópata: No le importa manipular, hacer daño o matar a gente si eso le sirve para conseguir sus objetivos. No muestra empatía por el resto de personas, ni siquiera por la propia Jessica, ni remordimiento ni ná de ná.
  • Su poder es muy peligroso: a diferencia de otros villanos cuyos poderes son, digamos, más ‘físicos’ (fuerza extrema, superpoderes, armas letales, etc.), el poder de Kilgrave consiste en controlar la mente. Tan solo tiene que dar una orden y esta será llevada a cabo por la persona, de forma literal, hasta que quede completada, cualquiera que sea la consecuencia y sin ningún tipo de posibilidad de resistencia por parte de la víctima. Este poder tiene también sus limitaciones, como por ejemplo, que Kilgrave tiene que estar presente o que el control pierde efecto tras cierto tiempo.

villanos de tv

 

El inesperado omnipresente: Whispers (Sense8)

Sense8 también ha sido otra de las revelaciones de Netflix. Sí, esa revelación que la cadena ha decidido cancelar a pesar de las quejas de sus fans y a pesar de que era de las pocas series donde de verdad había diversidad positiva. Pero ese es otro tema.

Sense8 es una serie sobre ocho personas de distintos países, completamente diferentes y desconocidos entre sí, que están conectados y pueden sentir y experimentar lo que los otros sienten y experimentan, es decir, son sensates. Poco a poco se dan cuenta de que forman parte de un cluster (un grupo de sensates que nacieron de una misma madre sensate). Jonas, otro sensate del mismo cluster que la madre de los protagonistas, les sirve de mentor y les enseña cómo usar su poder especial (esto es, compartiendo y ‘visitando’). Pero todos saben que hay un peligro, ya que Jonas les advierte de la existencia de un hombre al que apodan Whispers (‘susurros’). Whispers lidera la BPO, una organización que da caza a otros sensates, ya que estos son vistos como un arma y una posible amenaza.

villanos de tv

¿Qué podemos aprender de Whispers?

  • Es la versión moderna y sci fi de Medusa (más o menos): Una de las primeras cosas que conocemos sobre Whispers es que no hay que mirarlo a los ojos, ya que esta es la forma que tiene para conocer el paradero de los sensates que no pertenecen a su clusterUna vez establecido el contacto visual con el sensate, puede ‘visitarlo’ y obtener la información que necesita para encontrarlo.
  • Se sabe muy poco de su vida, pasado, paradero, pero se le teme igualmente: Hasta la segunda temporada no empezamos a conocer un poco más a este personaje, aunque sigue siendo un misterio tanto para los protagonistas como para los espectadores. No obstante, lo que sí conocemos es el impacto que tiene su ‘presencia’ en otros sensates, ya que sabemos que Angelica, la madre del cluster protagonista, se suicidó por evitar seguir teniendo su presencia indeseada y otros sensates han corrido una suerte similar. Además, en la segunda temporada, vemos este impacto de forma más cercana en uno de los protagonistas.
  • Tiene la misma habilidad que los protagonistas, pero la usa para otro fin: Whispers también es un sensate, pero en lugar de vivir su vida con tranquilidad, con su cluster y dejar al resto tranquilito, prefiere usar esa habilidad para beneficio propio y de su organización.
  • Tiene control sobre muchas cosas y personas: Como la mayoría de villanos, sobre todo cuando son ricos y poderosos, controlan otras organizaciones y tienen esbirros por muchas partes. El añadido especial de Whispers es que su control también se extiende a otros sensates de otras partes del mundo.
  • No le hace falta estar presente para estar presente: Como buen sensate que es, puede visitar a quien quiera (y con quien haya mantenido contacto visual previamente) y torturarlo psicológicamente desde la comodidad de su casa. Esto es una de los aspectos que más me gustan de este villano, el miedo psicológico que causa en sus víctimas al saber que no solo tienen los peligros físicos de los esbirros de Whispers, sino que también le tienen a él metido en sus cabezas.

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La que no sabes de qué pie cojea, pero cojea: Rachel Duncan (Orphan Black)

villanos de tv

Quien me conozca sabrá que Orphan Black es mi segunda serie favorita (la primera es ‘A dos metros bajo tierra’, pero en esa no hay villanos) y que Tatiana Maslany ha entrado, gracias a esta serie, en el Olimpo de las Actrices por su brillante interpretación de nada más y nada menos que once clones (si mi cuenta no falla) con sus once personalidades, idiosincrasias, gestos y acentos. Aquí os dejo este vídeo y este del making of de algunas escenas de la primera temporada para que os hagáis una idea, y aquí os pongo el trailer:

Orphan Black cuenta la historia de Sarah Manning, una mujer que ha tenido una vida difícil y que regresa a casa para volver con su hija y su hermano adoptivo. En el trayecto de vuelta a casa, se encuentra con una mujer idéntica a ella que acaba tirándose a las vías del tren. Su vida da entonces un giro inesperado al asumir la identidad de la suicida para averiguar quién era realmente. Poco a poco se da cuenta de que hay otras mujeres iguales a ella y que ella es, en realidad, una clon. Al final de la primera temporada encontramos a Rachel Duncan, una clon que ha crecido sabiendo lo que era y que formaba parte de un experimento de mayor envergadura, por lo que siempre ha trabajado para la organización que lleva a cabo esta investigación.

¿Qué podemos aprender de Rachel Duncan?

  • Antepone sus ambiciones y objetivos a todo lo demás: Rachel tiene muy claro qué es lo que quiere en la vida (ser la jefaza) y no le importa sobre quién tiene que pasar para conseguirlo ni qué tretas tiene que llevar a cabo. Todo con elegancia, eso sí.
  • Creció sabiendo quién/qué era y eso marcó mucho su personalidad: sus padres adoptivos eran los científicos encargados del proyecto LEDA (de clonación humana) y, cuando estos desaparecieron, el hombre que la crió era además el director del Instituto DYAD, también involucrado en clonación humana y otros avances genéticos y biotecnológicos. Sabe qué es lo que se cuece en estas organizaciones y esto ha hecho que su vida no fuera del todo ‘normal’ como la del resto de clones; siempre ha sido tanto sujeto como investigadora.
  • Cuando sus barreras psicológicas caen, hasta te dan ganas de abrazarla: Siempre vemos a Rachel como una mujer fría y calculadora, que esconde todos sus sentimientos más profundos bajo una máscara impenetrable. En varias ocasiones durante la serie, se nos muestra lo que hay detrás de esa máscara (casi siempre cuando las cosas no le salen como quiere o cuando descubre algo que no es de su agrado) y nos damos cuenta de que Rachel es una mujer vulnerable, que también quiere sentirse amada y, en alguna que otra ocasión, pues eso, dan ganas de darle un abrazo.
  • A veces, se pone del lado de sus hermanas clones: A Rachel la hemos visto alguna vez haciendo lo correcto, aunque sus motivaciones hayan sido egoístas y solo buscase el beneficio propio además del común.
  • También tiene una amenaza mayor que se cierne sobre ella: Como el esto de sus hermanas clones, su código genético tiene un pequeño fallo y es que los clones desarrollan una enfermedad hasta el momento incurable. Su ambición no solo se queda en ser la directora del Instituto DYAD o tener el control de los neolucionistas, sino que encontrar la cura es su objetivo compartido con las protagonistas.

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La que no conoce el término medio: Hester (Humans)

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Uno de mis descubrimientos de este año ha sido Humans, una serie británica ambientada en un presente alternativo en que las IA antropomórficas, llamadas Synths, están al servicio de los humanos como sirvientes, asistentes de enfermos, trabajadores, etc. La familia Hawkins compra a Anita, una synth que resulta ser un tanto peculiar, pues pronto se dan cuenta de que no se comporta como el resto de synths. Gracias a la ayuda de Mattie, la hija mayor de la familia, descubren que Anita tiene una programación diferente que la hace consciente y que otros synths conscientes la buscan para rescatarla.

Al contrario de lo que podáis ver en algunas listas de villanos de televisión, no, Niska (otra synth consciente) no es la villana de esta serie. ¡Dejadme a Niska en paz! Ejem… bueno, después de este arrebato, continúo con la que me ocupa ahora: Hester. A Hester la conocemos en la segunda temporada y la he elegido para tener un ejemplo de villana no humana.

¿Qué podemos aprender de Hester?

  • Acaba de despertarse y todo es abrumador: Hester es uno de los muchos synths que adquieren conciencia en la segunda temporada y, en sus propias palabras, está ‘experimentando un fallo catastrófico’. Así se siente ella ahora que tiene conciencia humana, algo a lo que no está acostumbrada porque, entre otras cosas, no estaba programada para ello.
  • Solo ha conocido el maltrato por parte de los humanos: Aunque los synths están todos programados de la misma forma, los humanos los tratan de formas distintas y a Hester le ha tocado conocer el lado oscuro de nuestra especie. Así que solo quiere venganza.
  • No comprende que otros synths defiendan a los humanos: Debido al punto anterior, no consigue creer que otros que considera de su bando puedan defender e incluso tener sentimientos positivos hacia los humanos. Esto también la enfrenta contra sus iguales.
  • Su lucha es por el bien mayor de los suyos: Hester es el tipo de synth que se considera superior a la raza humana y por ello cree que puede prescindir de los humanos, herirlos e incluso matarlos para conseguir su objetivo final, es decir, la supremacía synth. En realidad, ¿quién puede juzgarla teniendo en cuenta su historia personal? Sin embargo, lo interesante de este personaje (y de la serie, en general) es que ella misma comete los mismos errores que los humanos y se deja llevar por las emociones humanas que ha aprendido con su mala experiencia. No llega a creer que sus vivencias pueden ser diferentes en el futuro y estas vayan a traer consigo nuevas emociones y sentimientos.

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La que mueve los hilos: Gillian Darmody (Boardwalk Empire)

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Boardwalk Empire es una de las series más conocidas de HBO. Ambientada en los años 20 durante la Ley Seca, trata de la vida de Nucky Thompson, una figura política de Atlantic City. Tras la buena imagen que los ciudadanos tienen de Nucky, este se dedica al contrabando y demás asuntos turbios.

Gillian Darmody es una vieja amiga de Thompson y madre de Jimmy, protegido del protagonista. Gillian, antigua corista, regenta un burdel y también está metida en algunos de esos asuntos turbios de Nucky. En Boardwalk Empire hay muchos villanos a lo largo de sus cinco temporadas, incluso mucho más violentos y sanguinarios que Gillian, pero la presencia de esta mujer es más duradera a lo largo de la serie; su violencia es más psicológica.

¿Qué podemos aprender de Gillian Darmody?

  • Infancia dura: Como la mayoría de los villanos que os presento, Gillian tiene un pasado que ha influido en el desarrollo de su personalidad. Una infancia rota que la convirtió en una mujer rota y sin recursos para salir de ese agujero.
  • Es muy intuitiva y lo aprovecha para su beneficio: El tener una vida dura y trabajar en un burdel le han dado una habilidad especial para la supervivencia y un sexto sentido para conocer lo que quieren las personas con las que trata y adelantarse si sus intereses lo requieren.
  • Tiene una perspectiva distorsionada y eso le lleva a conductas igual de distorsionadas: Parte de esta perspectiva distorsionada tiene que ver con su hijo Jimmy, a quien manipula hasta extremos, digamos, insospechados y retorcidos.

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Conclusiones

Después de analizar a toda esta gentecilla malota (y, ya de paso, recomendaros indirectamente sus respectivas series), podemos sacar unas cuantas conclusiones que nos servirán para desarrollar a los villanos de nuestras novelas:

  • Tienen un pasado difícil: Quizá no extremadamente difícil, pero al igual que los protagonistas tienen una motivación y una razón para hacer el bien y que se entiende por su historia personal, nuestros villanos deben tener una razón por la que han escogido la senda del mal. Esa razón puede ser toda una vida de penurias o incluso un suceso que haya supuesto un punto de inflexión.
  • Pueden tener algo en común con los protagonistas: Que los villanos compartan algún rasgo con los protagonistas da mucho juego para nuestras historias. Este algo puede ser su condición (en los ejemplos de antes hay clones, synths, sensates, etc.) o un objetivo (como el de Wilson Fisk y Daredevil o el de Rachel Duncan, que también quiere una cura para la enfermedad de sus hermanas clones).
  • Una dinámica villano-protagonista más allá de la oposición bien vs. mal: En el ejemplo de Jessica Jones y Kilgrave, vemos que su relación no consiste solo en que Kilgrave es el malo y por eso Jessica tiene que pararlo. Han tenido una historia juntos y eso condiciona mucho las acciones de Jessica.
  • Si tienen cierto aura de misterio, tanto mejor: En muchos de los ejemplos que os he puesto, vamos descubriendo la personalidad de los villanos poco a poco. Primero, nos son presentados de forma somera, para captar nuestra atención, y poco a poco vamos quitando capas hasta conocerlos mejor. Podemos jugar con la información que damos sobre ellos y cómo la dosificamos.
  • Tienen algo que nos engancha: Relacionado con el punto anterior, desde el principio nos tienen que llamar la atención. El motivo por el que nos sintamos atraídos por los villanos dependerá de la historia y del personaje en sí, pero debemos elegirlo bien. En las primeras apariciones de los villanos de esta entrada, tenemos ese factor; por ejemplo, de Rachel pensamos ‘hostia, una clon mala’, de Whispers nos llama la atención que no quieran mirarlo a los ojos y de Kilgrave nos sorprende ese carisma que ya he comentado.
  • Tienen una debilidad: Todo el mundo tiene una debilidad, puede ser física (como alguna zona más vulnerable o una condición bajo la cual su poder disminuye) o psicológica (como Vanessa lo es para Fisk, Jessica para Kilgrave o Jimmy para Gillian). Y esta debilidad también puede darnos mucho juego en nuestra historia.

La cuestión es tener a nuestros villanos bien desarrollados, casi como si fueran nuestros protagonistas, para que todo en ellos haga que nuestros lectores digan ‘pff, te odio, pero con fundamento’ o ‘pff, debería odiarte, pero molas demasiado’.


Hasta aquí mi recopilatorio de villanos de televisión y lo que nos enseñan a nivel narrativo. ¿Coincidís con esta lista? ¿Qué otros villanos añadiríais y por qué? No dudéis en dejar vuestros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (III): Contenido

Ya hemos revisado el continente de nuestra novela, es decir, la ortotipografía y el estilo; ahora nos toca el contenido: trama, coherencia interna de la novela, etc.

Como ya os he dicho en las entradas anteriores, el orden de las correcciones puede variar, dependiendo de cómo trabajéis mejor. Esta corrección fue la última corrección básica que hice antes de la revisión final de mi novela, pero si preferís empezar por aquí para no gastar energías en partes que luego puede que no vayáis a usar, eso ya es elección vuestra.

¿Qué necesitaremos?

Una libreta, nuestra escaleta o guión de los capítulos (si los hemos usado) y post-its y/o subrayadores de colores.

Revisión de contenido

Esta parte variará un poco (no mucho) dependiendo de si somos escritores de mapa o de brújula. Si os gusta seguir un mapa, seguro que tendréis vuestra escaleta, vuestras sinopsis de los capítulos o algún esquema o mapa conceptual (o lo que hayáis usado, claro) de vuestra historia, que ya preparasteis antes de poneros a escribir. Pues bien, es hora de recuperar ese mapa y empezar a revisar vuestro manuscrito. Y si sois de brújula, entonces echad mano de una libreta y de las notas que hicierais (si las hicisteis) a medida que ibais escribiendo y revisando. Mis recomendaciones:

  • Coherencia entre estructura planificada y el resultado final: Prestad atención a que las descripciones de vuestra escaleta se ajusten a las escenas y capítulos que tengáis en vuestro borrador. Por ejemplo, si en el capítulo 1 teníais planificado que presentaríais a vuestros personajes principales y la ciudad donde viven, y en el capítulo 2, personaje A y B se pelean y aparece el primer punto de giro, lo suyo sería que en el manuscrito suceda eso.
  • Coherencia entre estructura improvisada y el resultado final: Si no habéis planificado de antemano, entonces mientras leáis el manuscrito, id anotando los puntos clave de vuestra historia y comprobad que no hay lagunas ni fallos argumentales que le quiten credibilidad a la historia. Si en el capítulo 2, A y B han tenido una pelea tremenda, de esas que dices ‘hostiaaa, estos/as ya no se hablan en la vida’, entonces sed coherentes y no los pongáis a tomar cañas o hidromiel en la escena siguiente, al menos, no sin una reconciliación previa. Quizá con este ejemplo digáis, ‘pero ¿cómo me voy a olvidar de una escena a otra de que mis personajes han tenido semejante pelea?’, y tenéis razón, pero imaginaos que A le dice a B ‘estúpida hipócrita, malnasida, qué haces besando a la lisiada?’ y luego, más adelante en la novela, B le recuerda a A que A le había dicho ‘mugrosa recogedora de basura‘. Puede que este error lo hayamos cometido porque no recordáramos bien la conversación literal, por eso es importante que estemos ojo avizor ante este tipo de detalles.
  • Coherencia en la descripción de personajes, escenarios, etc.: Que la descripción de tus personajes coincida con lo que habíais planificado en sus fichas de personajes o, en el caso de no tener esa ficha previa, que los detalles que vais escribiendo de ellos concuerden y no tengáis a un personaje rubio en un capítulo y dos capítulos más tarde sea moreno sin que se haya tintado. Lo mismo sucede con cualquier descripción de lugares geográficos, de animales o criaturas fantásticas, naves espaciales, nuevos planetas o cualquier otro elemento de vuestro worldbuilding.
  • Coherencia de la cronología interna de la historia: A cronología interna me refiero al orden cronológico (valga la redundancia) en el que ocurren los hechos de nuestra historia, independientemente de cómo ordenemos las escenas en la narración. Por ejemplo, tenemos estos sucesos ordenados: 1º) Personaje X sale de su casa y va al banco; 2º) Está en el mostrador haciendo sus operaciones; 3º) Entran a robar; y en nuestra novela lo presentamos así: A) Entran a robar y personaje X se asusta y recuerda lo que ha hecho, es decir, B) ha salido de su casa para ir al banco y C) estaba tranquilamente haciendo sus gestiones. Tened también en cuenta las fechas y las horas del día para que no digáis en una escena que es mayo y, dos días después en la cronología, digáis que es enero.

Como habéis podido comprobar, la esencia de la revisión de la trama y contenido reside en mantener la coherencia de nuestra historia y evitar que los lectores frunzan el ceño, levanten la vista de nuestro libro, vuelvan a fruncir más el ceño y exclamen:

cómo corregir tu novela

Lectores beta

Una vez que hemos revisado la coherencia de nuestras historias, necesitamos un ojo ajeno. Este ojo ajeno vendrá de la mano de nuestros lectores beta. Un lector beta es aquel que lee tu manuscrito antes de que salga a la luz y te da su opinión sobre el mismo. Nos viene bien tener lectores beta especialmente por dos motivos:

  • Son quienes van a darte una pista de si nuestro libro gusta al público o no.
  • Van a ver de forma objetiva los fallos y vicios que tenga nuestra novela (y que hayamos pasado por alto en la revisión). Estos fallos y vicios que detecten nuestros lectores beta pueden ser tanto de contenido como de ortotipografía o estilo.

Porque sí, a pesar de todas las revisiones, se nos pueden pasar muchas cosas por alto. Imaginaos que estamos escribiendo una novela de fantasía como esta:

En un mundo chupiguay, la magia solo puede canalizarse a través de la madera. Cualquier tipo de madera sirve. Mientras escribimos, tenemos clarísimo que así funciona la magia en nuestro mundo, de hecho, lo tenemos tan claro y tan interiorizado, que se nos ha pasado por alto aclararlo en la novela. Nuestros personajes usan báculos guapísimos de madera tallados con forma de animales superlegendarios o bien pueden usar varitas sacadas de árboles y fabricadas con mimo y esmero. Los lectores pensarán que solo estas armas mágicas sirven en este mundo, así que se quedarán loker cuando vean que uno de los personajes coge el palito del helado que se acaba de comer para lanzar un hechizo.

cómo corregir tu novela
“Pero ¿¡por qué está peleando contra el malo malísimo con el palo del Magnum!?”

Pues se han quedado así porque, al estar tan inmersos en nuestra propia historia, hemos dado por hecho que ese dato era obvio cuando, en ningún momento, lo hemos dejado claro en la novela.

Así que nuestros lectores beta nos ayudarán a ver esos fallos. Aquí os dejo varios artículos muy buenos sobre el tema:

Todos estos artículos coinciden en hacer un pequeño cuestionario a nuestros lectores y nos ponen varios ejemplos de preguntas generales. Yo también os recomiendo que añadáis otras específicas o las adaptéis al tipo de novela que tengáis, por ejemplo, si tenéis una novela policíaca, preguntad si era predecible, si han picado con las pistas falsas, etc.; y si es una de fantasía, podéis preguntar si entienden el tipo de magia, si les resulta fácil imaginarse vuestro mundo, etc.

Y, por supuesto, agradeced siempre a vuestros lectores beta porque, al fin y al cabo, van a ser quienes nos salven de algún que otro desastrillo.

 


Hasta aquí la tercera parte de este pequeño tutorial de corrección low-cost de una novela. Cualquier sugerencia o corrección que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

La próxima (y última) entrega será ya el toque final a nuestro manuscrito.

Un saludo y que la literatura os acompañe

de dónde viene la inspiración

¡Musas! ¿Musas? O de dónde vienen realmente

Tengo la teoría (hipótesis, si nos ponemos estrictamente científicos) de que el cerebro es una batidora. La metáfora del músculo que hay que entrenar no me gusta mucho y menos para usarlo en el sentido de la creación artística. ¿Por qué, entonces, una batidora? Veréis, en una batidora podemos meter cualquier ingrediente y, tras un procesado, sale otro producto diferente. Según qué ingredientes metamos, nos saldrá un puré, un batido, una salsa, etc. Tenemos muchas combinaciones posibles, tanto en tipo como en cantidad de ingredientes que echamos para que tenga un sabor más fuerte o más suave. ¿Entendéis por dónde voy? Nuestro cerebro es un vaso con cuchillas deseoso de estímulos para trabajar y darnos a cambio un delicioso batido artístico.

inspiración para escribir
Imagen por resonancia magnética funcional de un cerebro humano de artista

No hace mucho, Gabriella Campbell preguntó en su página de Facebook qué era lo que nos inspiraba para escribir y después hizo una recopilación de todas nuestras respuestas para uno de sus posts. Mucha gente hablaba de viajar, de la música, de la tele, de los sueños, etc. y me di cuenta de que todo esto tenía algo en común: el factor de la novedad.

Os voy a plantear un escenario de ciencia ficción distópica:

Imaginaos una vida monótona, sin ningún tipo de distracción, en la que las personas solo hacen lo que están programadas para hacer y no se salen de sus papeles. Levantarse, ir a trabajar, cuidar la casa, dormir. No hay distracciones ni entretenimiento, tan solo tareas repetitivas en bucle infinito.

¿Creéis que es un ambiente que favorece el surgimiento del arte o la cultura? En efecto, no lo es. Porque para producir algo, hace falta materia prima y la materia prima del cerebro son los estímulos.

Cualquier cosa que hagamos estará estimulando nuestro cerebro. Pero hay diferentes niveles de estimulación:

  • Una actividad que nunca hemos hecho desencadena una reacción sináptica mucho más potente. A mayor novedad, más tienen que trabajar nuestras neuronas (sobre todo en el córtex frontal, encargado de las habilidades cognitivas superiores) para procesarla y asimilarla.
  • Una actividad que hacemos a diario, en cambio, por un proceso de habituación y aprendizaje, no provoca las mismas respuestas y nuestro cerebro la asimila como aprendida, por lo que pasa a procesarse en otras regiones más ventrales y mediales (más cercanas al tronco encefálico y más internas, respectivamente). Esto significa que, una vez aprendida una actividad, se automatiza para ahorrar energía y así poder seguir con actividades que no dominamos.

Aquí tenemos un espectro de implicación de diferentes zonas cerebrales que nos ayuda a entender, por ejemplo, por qué cuando aprendemos a conducir, nos parece una tarea hercúlea, pero una vez que llevamos tiempo conduciendo, ya ni nos damos cuenta (yo qué sé, ni siquiera tengo carnet de conducir, pero eso dicen, ¿no?).

de dónde viene la inspiración
Está todo controlado.

Con nuestro día a día pasa algo parecido. Ver una película nueva, leer un libro, pintar un cuadro, tener una conversación con alguien en el supermercado o, incluso, cambiar tu ruta de casa al trabajo/lugar de estudio/destino cualquiera y viceversa, está haciendo que nuestro cerebro active esa zona que se encarga de las actividades nuevas.

Bien, esto parece que ya está claro: hacer cosas nuevas o poco comunes en nuestra vida hace que nuestro cerebro trabaje de forma diferente a cuando hacemos una tarea que nos sabemos de pé a pá. Entonces, ¿qué tiene que ver esto con la producción artística?

En Psicología se suele estudiar un experimento muy famoso de Wolfgang Köhler y su mujer Eva, que pusieron a un chimpancé en una jaula con un plátano colgado e inalcanzable y varias cajas esparcidas por la jaula. En un principio, el chimpancé no conseguía coger el plátano, pero tras un tiempo, apiló varias cajas y trepó por ellas para poder hacerse el ansiado premio. Es lo que se conoce en Psicología como insight. Es también lo mismo que le sucedió a Arquímedes cuando resolvió el problema de la corona de oro de Hierón II y salió desnudo de su baño gritando ‘¡Eureka!’.

Fani, ¿me estás queriendo decir que entonces los chimpancés y Arquímedes son igual de listos?

No exactamente. Y aquí vuelvo de nuevo al terreno de la hipótesis. Como ya os he comentado antes, el cerebro emplea unas áreas diferentes cuando ya ha aprendido una tarea y estas áreas son filogenéticamente más primitivas que la corteza frontal (la que nos caracteriza como homo sapiens, entre otras cosas). Estas zonas más primitivas de nuestro cerebro se parecen más a las de los chimpancés. Entonces, la conclusión que se puede sacar (y repito, es solo una hipótesis) es que en la resolución de problemas, esas áreas más escondidas juegan un papel bastante apañado.

Esto me lleva de nuevo a Aquímedes; a Einstein, cuando se le ocurrió la teoría de a relatividad mientras trabajaba en su aburrido trabajo en patentes; a August Kekulé, que descubrió la estructura molecular del benceno tras un sueño con una serpiente que se mordía la cola; y a otras mucha personas que consiguieron descifrar algún acertijo mientras no pensaban en ello.

de donde viene la inspiración
Algo así me imagino yo el sueño de Kekulé

La hipótesis que os he comentado antes (la del cerebro primitivo, no la del cerebro-batidora) tiene cierto apoyo en los estudios sobre cognición inconsciente. No se trata del mismo inconsciente de Freud o de sus seguidores psicoanalistas, sino que es un concepto más bien perceptivo y neuropsicológico. En resumidas cuentas, nuestro cerebro también procesa información de diferentes modalidades sin que nos demos cuenta de ello. Se ha estudiado mucho el papel de esta cognición inconsciente en la resolución de problemas y parece que, aunque no sea tan importante como la consciente, sí que ayuda bastante. Además, no solo se ha estudiado en el ámbito de la resolución de problemas, sino también a nivel conductual y en el famoso ‘Neuromarketing’. ¿Os habéis preguntado por qué en muchos supermercados ponen la panadería cerca de la entrada? O ¿por qué la nueva colección suele ponerse o bien a la derecha o bien al principio de muchas tiendas de ropa y las rebajas siempre al fondo o incluso en la planta de arriba? Estas decisiones se basan en el supuesto de que el exponernos al delicioso olor de la panadería o el obligarnos a ver de pasada las nuevas tendencias nos hará pararnos y considerar comprar algo a pesar de que no íbamos con esa intención.

No sé si veis por dónde voy. Pero, en esencia, lo que quiero deciros es que nuestro cerebro trabaja a varios niveles y a veces los altos cargos (las cortezas, sobre todo la frontal) muchas veces no se enteran de lo que sucede entre sus empleados y operarios (las regiones más internas), pero la cosa es que luego la empresa funciona y sigue adelante porque los empleados saben sacarles las castañas del fuego.

Vale, creo que ya he acabado la parte teórica. Ahora toca la práctica, la que nos interesa de verdad. Como decía al principio, cualquier estímulo novedoso que entre en nuestro cerebro va a provocar que este trabaje de lo lindo hasta que se acostumbre a él y ya pueda ‘entrar en plantilla con el resto de empleados’ y utilizarse en un futuro para la resolución de problemas inconsciente.

Cuando estamos atascados con una historia, siempre suelen recomendarnos que le demos un respiro, que trabajemos en otro relato e incuso que nos alejemos del género que estemos escribiendo. Pues esto tiene que ver con lo que he dicho: las cortezas trabajan muy bien, pero también se saturan y deben descansar. Una vez que descansan (y descansar puede significar también encargarse de otra cosa),  ese ‘problema’ que teníamos pasa a manos de las regiones más primitivas, las cuales reorganizan la información a sus anchas hasta darle un sentido que nos sirva.

Pensad en un momento de vuestra carrera literaria en que, de repente, sin habéroslo propuesto, hayáis dado con la idea clave para continuar vuestra historia. ¿Recordáis qué estabais haciendo? Por ejemplo, a mí me ha pillado leyendo, limpiando, escuchando música… Pero casi nunca escribiendo esa historia que tenía atascada.

Por eso debemos descansar nuestra mente de las historias que nos tienen tirándonos de los pelos. Y por eso tenemos también que hacer actividades novedosas, para poder darle a nuestro cerebro herramientas para cuando esté en modo ‘descanso’.

No tenemos que irnos a la Conchinchina (pero que si nos vamos, tampoco pasa nada, eh, yo encantada), a veces, a nuestro cerebro le basta con un pequeño cambio. En Almería hay una calle que se llama Quinto Pino; siempre la había visto, pero nunca me había metido por ella. Un día lo hice y, bueno, fue casi como entrar en Narnia, pero al menos mi cerebro me lo agradeció y mucho.

Podéis viajar, admirar el paisaje como si fuera la primera vez que lo hacéis, escuchar conversaciones en el transporte público, tener esas conversaciones con desconocidos, probar otra rama artística como pintar, bailar o esculpir, hacer deporte, cocinar nuevas recetas, leer géneros que nunca hayáis leído o jugar a juegos de mesa.

A veces, cuando estás haciendo un batido de chocolate y quieres innovar solo tienes que añadir algún ingrediente que le dé ese toque especial.

de dónde viene la inspiración
¿Qué hay más especial que esto?

La cuestión es vivir y guardar experiencias, porque estas no solo pueden servirnos como fundamento para nuestras historias (describir paisajes, emociones, sensaciones, etc.), sino que, sin darnos cuenta, estaremos gestando futuras ideas que nos llegarán en forma de musas.


Y hasta aquí mi pequeña hipótesis sobre la inspiración. ¿Cómo se presentan vuestras musas? ¿Os habéis parado a pensar en esto de la novedad? Cualquier comentario que tengáis, no dudéis en dejarlo aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Pinterest