Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (II): Estilo

Ya hicimos una corrección ortotipográfica de nuestra novela, ahora toca otro periodo de reposo. ¿Más reposo? Sí, la primera revisión nos ha servido para refrescar el texto y corregir esos fallos de ortografía y ortotipografía de nuestro manuscrito, para anotar todo aquello que nos ha llamado la atención sobre el contenido, bien porque nos chirríe o porque debamos pulirlo más. En la entrada anterior os comenté cuál puede ser el orden de corrección más eficiente (contenido y luego forma, para no hacer un trabajo extra que luego puede que no pase el filtro final), pero también os comenté por qué yo lo hice prácticamente al revés. Por tanto, voy a seguir el orden que yo empleé y vamos a continuar en esta entrada con la corrección de estilo.

¿Qué necesitaremos?

Esencial: nuestro Diccionario de la RAE y el Diccionario panhispánico de dudas. El Blog de Lengua de Alberto Bustos o el de Fundéu también os van a venir muy bien.

Además, una libreta o posits de colores para posibles dudas, detalles de la trama que os vuelvan a chirriar tras esta segunda revisión, etc. Ahora sí, comenzamos.

Revisión gramatical y de estilo

Debemos estar pendientes de nuestras oraciones. Siempre nos recomiendan combinar la longitud de las mismas para crear un ritmo que enganche y no sea monótono. Bien, cuando las oraciones son cortas, no tenemos mayor problema, pero cuando ya entran en juego nuestras queridas subordinadas, tenemos que tener mucho cuidado con varios aspectos:

  • Concordancia sujeto-verbo: Parece algo de Perogrullo, pero imaginaos que tenemos una oración como esta: El grupo de soldados que el general había llamado a su oficina para informarles de la misión tenía el semblante como un cuadro del renacimiento flamenco en el que los retratados no parecían conocer la palabra «sonrisa». Esta oración tan larga puede hacer que incluso nosotros nos perdamos y no sepamos si el verbo debe ir en plural, singular, en primera, segunda o tercera persona. Y esto a su vez, puede hacer que coloquemos una coma donde no debe (la coma criminal) o que nuestro verbo principal no concuerde con su sujeto.
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‘La coma criminal’, una historia de amor más trágica que ‘Romeo y Julieta’.

Si tenemos dudas, el truco está en quitar ‘morralla’ mentalmente para comprobar que nuestros sintagmas concuerdan: El grupo de soldados (convocados) tenía el semblante (serio). ‘Tenía’ concuerda con ‘grupo’, que es el núcleo del sujeto (en este caso, el verbo también podría ir en plural, concordando con soldados). Esto que os he puesto en paréntesis, también debéis tenerlo en cuenta cuando vuestros sujetos sean sustantivos colectivos, ya que según qué casos el verbo iría en singular o en plural. Para este caso, os dejo este enlace de la Fundación Fundéu.

  • Esas maravillosas preposiciones: Todos conocemos la existencia del ‘dequeísmo’ y el ‘queísmo’, que son el uso u omisión de la preposición ‘de’ cuando no procede. Tenemos que tener en cuenta si el verbo (mejor dicho, la acepción que estamos usando de ese verbo) es transitivo, intransitivo o pronominal, porque eso nos da pistas sobre si requieren preposición o no. Os pongo un ejemplo con el verbo ‘tratar’: En esta clínica tratamos los casos más graves. Aquí el verbo tiene el significado de ‘aplicar los medios necesarios para curar o aliviar una enfermedad’, por lo tanto, es transitivo y tiene un complemento directo (‘los casos más graves’); en este caso no podemos intercalar ninguna preposición.
bloody rae
Cuenta la leyenda que si dices tres veces ‘de que’ ante un espejo, aparece la RAE y te pega con un diccionario.

Veamos ahora este ejemplo: En este balneario tratamos de proporcionarte el mejor descanso. Aquí el verbo ‘tratar’ tiene el significado de ‘procurar el logro de algún fin’ y esta acepción lo convierte en intransitivo, por eso no tiene CD, sino complemento de régimen, el cual siempre va introducido por preposición. De todas formas, si tenéis dudas, en el Diccionario de la RAE vienen abreviaturas (si no sabéis qué significan, solo tenéis que pasar el curso por encima) que os indican si estamos ante un verbo transitivo o intransitivo o si puede usarse como ambos, además de ejemplos en que resaltan la preposición que debe emplearse.

verbo con cd o creg

  • Los adverbios acabados en -mente: Estos adverbios son muy socorridos cuando escribes rápido, pero luego a la hora de leer, resultan pesados, redundantes y, además, dan la impresión de pobreza léxica, a no ser que seas Camilo José Cela en La colmena y quieras causar un efecto rítmico como de vaivén (sí, a mí me dejaba esa sensación cada vez que repetía adverbios en -mente seguidos). Por eso, cuando revisemos, tenemos que prestar especial atención a estos adverbios e intentar cambiarlos por una expresión equivalente. Por ejemplo: Quise pegarle fuertemente pero él me esquivó rápidamente = Quise pegarle con todas mis fuerzas pero él me esquivó de forma rápida. También debéis considerar si, por el hecho de cambiar todos los adverbios en -mente, os va a salir una oración muy artificiosaen ese caso, jugad con las posibilidades y permitiros el uso de alguno de estos adverbios para que de un poco de respiro a esas alternativas elaboradas.
  • Los gerundios: Hay que tener en cuenta cuál es la función de los gerundios para que los usemos como es debido. Podemos tener el caso de que el gerundio forme parte de una perífrasis verbal en una oración simple o en la oración principal de una compuesta. Entonces no hay ningún problema, nuestro verbo en gerundio expresa que la acción está en proceso y santas pascuas (ejemplo: ¿Y Fulanito? Está pescando en el lago). La dificultad viene cuando el gerundio encabeza la oración subordinada. En este caso, también expresa una acción en proceso, pero esta acción es simultánea o anterior al verbo principal. Esto tiene una explicación lógica: si algo está sucediendo, significa que tuvo un inicio en el pasado y su duración llega hasta el momento presente, por tanto, la idea de futuro no tiene cabida. La oración Pepico se lanzó a por la pelota, rompiéndose la muñeca, sería incorrecta porque ‘romperse al muñeca’ es algo posterior a ‘lanzarse a por la pelota’; lo adecuado sería Pepico se lanzó a por la pelota y se rompió la muñeca o también, Pepico se rompió la muñeca lanzándose a por la pelota (que, además de seguir el orden lógico de las acciones, me sirve para introducir el siguiente argumento). Las subordinadas encabezadas por un gerundio son adverbiales con función de complemento circunstancial. Los CC siempre, y repito, siempre complementan al verbo, por tanto no pueden acompañar a un sustantivo, para esto tenemos las subordinadas adjetivales o sustantivas de complemento del nombre. La oración Menganita elaboró una lista resumiendo las reglas del juego sería incorrecta porque ‘resumiendo…’ no puede complementar a ‘lista’; para eso, emplearíamos una adjetival de relativo: Menganita elaboró una lista que resumía las reglas del juego. Ahora bien, hay una excepción a esta norma (puede que haya más, pero esta es la que yo he consultado con Fundéu) y se trata de un gerundio que hace referencia a un sustantivo que realiza una acción en proceso. Os lo explico mejor con este ejemplo: Lo que recuerdo es la gente bailando en la discoteca. Aquí, ‘bailando’ hace alusión a ‘la gente’, por lo que, en un principio, no debería usarse el gerundio, pero al tratarse de una acción en proceso que realiza ese sustantivo, se permite el uso del gerundio.
  • Leísmo, laísmo y loísmo: Supongo que tendréis claro qué significan estos términos, pero por si alguien se ha despistado, os recordaré que hacen referencia al uso indebido de los pronombres personales ‘le/les’ para sustituir un complemento directo (leísmo); ‘la/las’, para un complemento indirecto femenino (laísmo); o ‘lo/los’, para un complemento indirecto masculino (loísmo). Los pronombres ‘lo/la’ y sus plurales solo pueden sustituir a un complemento directo (Compré un litro de leche en el supermercado – Lo compré en el supermercado) y ‘le/les/se’ a uno indirecto (Compré un litro de leche al dependiente – Le compré un litro de leche – Se lo compré). Pero como pasa con todas las reglas, existen excepciones con el pronombre ‘le’ y es por estas por las que suele haber confusiones. En este artículo os explican muy bien estas excepciones. No obstante, os hago un muy breve resumen de estas excepciones:
    • ‘Le’ puede usarse para CD si este se refiere a hombre en singular (abstenerse perretes, gatetes, alienígenas de género indefinido y demás). Le besé bajo la lluvia = Lo besé bajo la lluvia.
    • Leísmo de cortesía: es decir, el que hace referencia a ‘usted’. Le atenderemos en breve.
    • Con verbos de ‘afección psíquica’, de ‘influencia’ o de ‘percepción’ puede surgir esta excepción. Os dejo la entrada del Diccionario de dudas de la RAE, donde se explica esto con más detalle.
  • Vocabulario rico: Esto es evidente, pero muchas veces, cuando estamos escribiendo, no nos damos cuenta de que estamos escribiendo las mismas palabras y expresiones una y otra vez. Al revisar, una lectura en voz alta y a un ritmo más o menos ágil nos va a ayudar a detectar palabras, expresiones e, incluso sonidos que se repiten en un corto espacio de tiempo. La solución: los sinónimos. Yo suelo usar Wordreference, que no solo es un maravilloso diccionario de inglés y otros idiomas, sino que también incluye uno de sinónimos en español. Aquí también se incluiría la precisión del lenguaje. Es recomendable evitar usar términos muy genéricos cuando hay uno que describa a la perfección lo que queremos decir (a no ser que sea uno de nuestros personajes quien hable de esta forma porque no tiene mucho bagaje cultural). Yo me he dado cuenta de esto al escribir fantasía: hay mucho vocabulario referente a armas, fortificaciones y edificaciones similares que desconozco, así que cuando necesito alguno de estos palabros, me voy a algún manual relacionado con el tema o a tío Google y escribo alguna descripción que pueda ayudarme a encontrar la palabra precisa (por ejemplo, ‘partes de una espada’, ‘armas de asedio’, ‘plantas medicinales tradicionales’, etc.).
slice fresh physalis on white background
Cada vez que me ponen esta fruta en una cafetería de Almería, tengo que poner en Google ‘fruta naranja con hojas secas’ porque nunca me acuerdo de que se llama ‘alquejenje’

Con todos estos consejos y aspectos a tener en cuenta, ya tenéis herramientas para vuestra revisión de estilo. Es posible que me haya dejado algo en el tintero, pero iré actualizando conforme vaya recordando y conociendo más reglas.

En la próxima entrada de esta serie, os hablaré de la revisión del contenido y trama. Espero que os sirva este post y, cualquier corrección o sugerencia que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

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