Técnicas narrativas

Técnicas narrativas que me acabo de inventar (y de dónde las he sacado)

El título puede llevar a pensaros que estoy loca. Fani, pero ¿cómo osas inventarte técnicas literarias así de la nada? Bueno, no es que me las haya inventado tal cual, lo que voy a hacer es ponerle nombre a ciertos recursos que he visto en diversos libros y que considero que son métodos muy interesantes para nuestras narraciones, sobre todo para provocar la intriga de nuestros lectores y dejar las pistas de nuestra trama. En esta entrada os hablaré de tres técnicas que he recopilado. Espero poder añadir más en un futuro, pero, bueno, tiempo al tiempo.

El sándwich

Leyendo El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss, me fijé en una de las formas que tiene el escritor de presentar las pistas.

AVISO SPOILERS: Contiene elementos de la trama de Crónica del asesino de reyes, si no la habéis leído, podéis saltaros este párrafo hasta el siguiente aviso.

 

Más en concreto cuando Kvothe viaja a Vintas y el maer Alveron le pide que le ayude a conquistar a Meluan Lackless. Para ello, Kvothe acude a Caudicus con la excusa de que está realizando una investigación sobre las casas reales. Así va recopilando cotilleos hasta que, después de pelearse con Denna por la canción que esta ha compuesto sobre Lanre, decide ojearlos de nuevo mientras bebe con toda la pena en su ser.

"Así fue como me enteré de que el anterior conde Banbride no había muerto de tisis, sino de sífilis que le contagió un apasionado mozo de cuadra. [...].

El barón Anso había pagado a varios funcionarios para evitar el escándalo cuando descubrieron a su hija pequeña en un burdel. [...]

Ya había empezado la segunda botella de vino cuando leí que la joven Netalia Lackless se había fugado con una troupe de artistas itinerantes. Sus padres la habían desheredado, por supuesto, y Meluan había pasado a ser la única heredera de las tierras de los Lackless. Eso explicaba el odio que Meluan les tenía a los Ruh, e hizo que me alegrara aún más de no haber revelado mis orígenes Edena en Severen.

Había tres historias diferentes que versaban sobre los ataques de furia que tenía el duque de Cormisant cuando se emborrachaba, [...].

También aparecía Bredon. [...]."

Bien, si estáis al tanto de las teorías sobre los Lackless, sabréis que hay dos que tienen mucha fuerza (y que puede que no sean excluyentes): la primera es que la madre de Kvothe es Netalia Lackless y la segunda es que Denna pertenece a la familia Lackless/Loeclos. En este párrafo aparece por primera vez el nombre Netalia Lackless y lo que me llamó la atención es la forma en la que está distribuida la información: una pista importante sobre Laurian y/o Denna (el nombre de la hermana de Meluan) entre detalles que no tienen relevancia. Vamos, como si de un sándwich se tratase. Con todo lo que se sabe de Laurian y de Denna hasta ese momento, ese párrafo sobre Netalia Lackless hace que podamos teorizar más, y lo más curioso de todo es que parece que está en ese orden para que pensemos que no tiene mucha importancia ese nombre.

FIN DE LOS SPOILERS

En resumen: la técnica del sándwich consiste en dejar una pista clave camuflada entre información irrelevante de forma que pase desapercibida. Si el lector tiene sospechas sobre esa pista, le resultará sospechoso y relevante que la información clave haya aparecido así; si el lector no sospechaba nada, con una relectura se dará cuenta de que había tenido todas las pistas escondidas.

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Me han entrado ganas de escribir y de comer.

La bomba de humo

En El camino de los reyes, de Brandon Sanderson, una de las tramas es la de Dalinar, hermano de Gavilar, el fallecido rey de Alezkar, y tío de Elhokar, el nuevo rey. En guerra con los parshendi, el ejército alezi lleva ya años en las Llanuras Quebradas y Dalinar propone una nueva estrategia (sin spoilers):

"Con el ejército alezi encajonándolos por el este y el norte (y con exploradores situados por si acaso al este y al sur), los parshendi no podían escapar. Dalinar había argumentado que los parshendi se quedarían sin suministros. Entonces tendrían que exponerse y tratar de escapar de las Llanuras, o tendrían que atacar a los alezi en sus campamentos fortificados.

Fue un plan excelente. Excepto que Dalinar no había tenido en cuenta las gemas.

Se dio la vuelta y caminó por la meseta. Anhelaba ir a ver a sus hombres [...]."

Hasta entonces, poco se sabe de las gemas corazón, tan solo que son muy valiosas. Al leer este fragmento, concluimos que su valor va más allá del económico, pero seguimos sin saber muy bien cuál es su importancia. Más adelante, el narrador nos explica un poco más para qué valen las gemas corazón.

En El cuento de la criada, de Margaret Atwood, también vemos este recurso: la narradora va hablando de su día a día y menciona diversos elementos como la Ceremonia, el Salvamento o las Marthas sin explicarnos de qué se trata. Nuestra primera reacción es la de pensar: ‘¿pero qué es esto?’, hasta que avanzamos más en la historia y vemos de primera mano en qué consisten esos eventos.

En resumen: la técnica de la bomba de humo consiste en mencionar algún elemento importante de nuestra trama, pero no explicarlo inmediatamente, sino dejar pasar las páginas antes de profundizar para así crear expectación en los lectores.

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Debemos ser narradores-ninja.

La patita debajo de la puerta

Todos conocemos el cuento del lobo y los cabritillos en el que mamá cabra se va a comprar (o trabajar, dependiendo de la versión que os hayan contado) y les advierte a sus cabritillos que, si alguien llama a la puerta, el desconocido les debe enseñar la patita por debajo de la puerta para que sepan si es su madre o no. Pues bien, el truco de mamá cabra también podemos usarlo en nuestras historias. Podemos tomar como ejemplo la novela de Frankenstein: cuando el doctor Frankenstein termina de crear su monstruo, este es descrito como un tiarrón de unos 2’40 metros de altura y más adelante, cuando se nos dice que una figura humana muy grande o muy alta aparece, sabemos que se trata del monstruo, pues sabemos cómo es físicamente y con un simple detalle lo reconocemos. En Drácula, de Bram Stoker, pasa algo parecido: se nos describe al conde como una persona alta, con facciones angulosas y delgadas y unos ojos de color rojo. Más adelante, cuando los distintos personajes se encuentran con el famoso vampiro, tan solo nos nombran un rasgo de su persona, pero ya sabemos que se trata de Drácula por su descripción. Los cabritillos del cuento infantil saben que su madre tiene la pata blanca y, por tanto, si ven una pezuña marrón con garras, pues como que no van a abrir la puerta por si acaban donde no tienen que acabar.

También podríamos usar este truco para engañar vilmente a nuestros lectores. Al igual que el lobo se enharinó la pata para hacerse pasar por mamá cabra, podemos usar las descripciones para crear una falsa sensación de familiaridad y dejar pistas falsas o introducir un giro argumental o cualquier elemento que necesitemos. He intentado hacer memoria de novelas que nos engañen con las descripciones de personajes y, ahora mismo, no caigo en ninguna, pero en cuanto recuerde o lea alguna en la que suceda, actualizaré esta entrada (y si a vosotros se os ocurre alguna, no dudéis en dejarla en los comentarios).

En resumen: La descripción de nuestros personajes (o de otros elementos de la historia) puede servirnos para jugar con las expectativas de los lectores, tanto para engañarlos como para adelantar la aparición de esos elementos sin nombrarlos.

técnicas literarias
Pero si enseñáis la pezuña blanca, no enseñéis también la cabeza de lobo, que los cabritillos no son tontos.

 

Hasta aquí estas tres técnicas narrativas. ¿Qué os parecen? ¿Conocéis alguna novela donde hayáis visto que usan estos recursos? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

13 comentarios sobre “Técnicas narrativas que me acabo de inventar (y de dónde las he sacado)

  1. Esta entrada es GENIAL.
    La de la bomba de humo es mi favorita.
    Cuando paso un texto a los betas se quedan muy locos y me ponen: “LA INTRIGA, BIEN” (sí, en mayúsculas).
    La del sandwich también la he usado (y me encanta el nombre).

    La patita por debajo de la puerta me la apunto. Puede ser muy buena para ponerla en marcha. O para marear a los lectores y ser un autor despiadado.

    Un saludo Fani.

    Le gusta a 1 persona

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