Turismo LIterario Barcelona

Turismo literario: Barcelona

Quizás os preguntéis por qué, si estoy viviendo en Dublín, esta entrega de Turismo Literario no la dedico a la literatura irlandesa. Pues, precisamente, porque quiero empaparme bien de lo que se cuece por aquí y traeros durante este próximo año una serie de entradas relacionadas solo con la literatura en Irlanda. Así que, no os preocupéis, os haré ruta turística por mi nueva casa. Mientras tanto, os quiero llevar esta semana a la ciudad condal. ¿Preparados para el viaje? ¡Allá vamos!

Terenci Moix

Terenci Moix

Nacido en 1942 con el nombre de Ramón Moix Meseguer, Moix fue un apasionado del cine y la literatura, lo que le llevó a ser autodidacta. Publicó sus dos primeras novelas (de las que hablaré a continuación) bajo el pseudónimo de Ray Sorel y empezó a firmar como Terenci Moix con la obra La torre de los vicios capitales (1968). No obstante, fue años más tarde con la novela No digas que fue un sueño (1986) con la que obtuvo un mayor reconocimiento del público y con la que ganó el Premio Planeta. Terenci fue abiertamente homosexual y en sus novelas se reflejan muchos temas autobiográficos, como la sexualidad, la crítica al franquismo o el amor por el arte y el cine.

Terenci Moix

Moix escribió Besaré tu cadáver y Han matado  una rubia (ambas publicadas en un solo tomo por la editorial Planeta) cuando tenía entre veintiún y veintidós años y son dos novelas negras en las que un halo de misterio impregna la trama y cierto cinismo que me recuerda en algunas ocasiones a Oscar Wilde. Aunque no tan esnob como el escritor irlandés (este elitismo lo vemos más adelante en su carrera), en estas dos novelas (así como en otras suyas) resalta el ambiente de la alta sociedad y el prestigio que se reflejan también en la forma de narrar algunas escenas, delicada y elegante (sobre todo las escenas introductorias de ambas novelas, pero especialmente la de Besaré tu cadáver).

Olas sobre una roca desierta (1969) es la historia de Oliveri, un chico que no encaja en su mundo, ni en su ciudad ni en su época y que, a la muerte de su madre, usa su herencia para recorrer Europa. A través de cartas que le manda a un amigo, descubrimos las reflexiones de Oliveri: en cada lugar encuentra una parte de sí mismo, se cuestiona la vida, descubre el arte, ese arte que siempre le había llamado tanto pero que no había tenido la posibilidad de sentir, etc. Una novela más existencialista en comparación a las dos de las que he hablado antes, pero con la que, dependiendo de la situación vital en la que nos encontremos, podemos sentirnos muy identificados.

Terenci Moix

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza nació en 1943, hijo de un fiscal y una ama de casa. De pequeño estudió en varios colegios religiosos y, ya de mayor, se licenció en Derecho en Barcelona y estudió Sociología en Londres. Tras trabajar como abogado, acabó mudándose a Nueva York, donde ejerció como traductor para la ONU. Allí escribió la que es una de sus obras más conocidas, y en algunas ciudades es lectura obligatoria para la selectividad, La verdad sobre el caso Savolta (1975). En mi caso, fue una de las lecturas que no tuvimos tiempo de analizar, así que os hablaré de El misterio de la cripta embrujada (1978).

Eduardo Mendoza

Esta novela me sorprendió por su humor. Tras la desaparición de una niña en un internado en Barcelona, el comisario encargado del caso decide pedir ayuda a un antiguo criminal que está recluido en un manicomio a cambio de concederle la libertad si resuelve el misterio.  No conocía el estilo de Mendoza y me esperaba una típica novela policíaca, pero me encontré con eso y algo más. Un improvisado detective al que me parecía imposible tomar en serio, pero que de vez en cuando me arrancaba alguna que otra carcajada. Y no digo que no se pueda tomar en serio en el mal sentido de la expresión, sino al contrario: es un personaje construido a la perfección para que el resto no lo crea (a veces incluso hasta yo tenía mis dudas con lo que decía) y para reír con él gracias a su forma de afrontar esta falta de credibilidad y de inventarse personalidades para ir resolviendo el caso. No soy muy fan de las novelas policíacas y de detectives, pero desde luego que, llevado con humor, todo es más fácil.

Carmen Laforet

Carmen Laforet

Laforet nació en 1921, hija de un arquitecto y una profesora. Con dos años de edad, su familia se mudó a Gran Canaria y, tras morir su madre y cumplir la mayoría de edad, Carmen regresó a Barcelona para estudiar Filosofía y, tres años más tarde, Derecho en Madrid. Se casó con el periodista Manuel Cerezales, con quien tuvo cinco hijos, y después se separó de él en 1970, una época en que los divorcios todavía eran mal vistos, lo que la dejó en una situación complicada. En sus últimos años se alejó de la vida pública debido a la enfermedad de Alzheimer, hasta que falleció en 2004.

Carmen Laforet

Laforet publicó Nada en 1944 y un año más tarde ganó la primera entrega del Premio Nadal, Sin duda, hay un paralelismo entre Andrea, la protagonista, y la propia Carmen. Vemos semejanzas tales como la casa situada en la calle Aribau o su partida y regreso a dicha casa tras la muerte de su madre. Andrea regresa a casa de sus tíos en la calle Aribau cuando tiene que empezar la universidad y se encuentra allí con un ambiente hostil, asfixiante y lleno de personas con personalidades fuertes y arrolladoras. Andrea aprende a vivir con la presión de los problemas económicos y con la figura de su tío Román, a quien tiene cierto cariño, con su tío Juan, un maltratador irascible, y su mujer Gloria, su tía Angustias y su abuela, que a veces parece vivir en una burbuja en la que sus hijos siguen siendo unos ángeles. Entre todo ese caos, Andrea conoce a Ena, una amiga de la universidad, gracias a la cual aprende lo que es la amistad y consigue abrir las puertas de otro mundo.

Al principio me costó entrar emocionalmente en la novela, pero luego no pude evitar que me afectaran todas las penurias y problemas que tenía Andrea ni sentir esa cárcel que era su casa de Aribau. Los pasajes con Ena, fuera de su hogar, eran mucho más livianos, más alegres, pero luego tenía que volver junto a Andrea a la opresión y al agobio de su casa. Sin destripar mucho el final, agridulce en parte, hacía mucho que no se me salían las lágrimas con un libro. Y eso siempre es de agradecer.

 


 

Hasta aquí mi repaso por la literatura barcelonesa. ¿Habíais leído estas obras? ¿Qué otras me recomendáis? No dudéis en dejar vuestro comentario aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de TRAVELKR

6 comentarios sobre “Turismo literario: Barcelona

  1. Pingback: Wrap up de 2017 |

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