Visibilidad lésbica en la literatura

Mi relación con la literatura LGTBI es curiosa: he leído muy poca porque mi primer acercamiento (sin contar El color púrpura) fue bastante estrepitoso. Es algo que, según había leído, es bastante común en el colectivo. Solo encontraba historias muy parecidas en las que se trataba el mismo tema de la salida traumática del armario y ninguna llegaba a interesarme. Y me daba mucha pena porque si algo sabemos es que el apoyo al colectivo y a la visibilidad es muy importante para normalizar la situación y el arte y la ficción son herramientas imprescindibles para este objetivo. ¿Cómo podía apoyar novelas que no me decían nada?

Por suerte, hace unos años leí Carol y sentí que había recuperado la esperanza en ese sentido. Aunque no llegué a indagar más en otras novelas, sí que se me había pasado ese mal sabor de boca del principio. Luego leí Tomates verdes fritos sin tener ni idea de que era de temática lésbica y esas esperanzas volvían a resurgir gracias a Ruth e Idgie.

Poco a poco iban cayendo en mis manos más novelas, sobre todo de Virginia Woolf que hacían que me picase el gusanillo de investigar la literatura LGBTI de la misma forma en que lo hacía con el cine o las series de televisión. Ahora, gracias a blogs y páginas especializadas ya me he hecho una idea de qué novelas hay en el catálogo literario y de cuáles puedo esperar lo que busco en una historia.

Por eso, como hoy es el Día de la Visibilidad Lésbica, he querido hacer un recopilatorio de novelas con personajes lésbicos, tanto las que he leído como las que he descubierto y tengo pendientes en mi lista de libros por leer de este año.

Leídas

El color púrpura (Alice Walker)

color-purpura

Ya os hablé de esta novela escrita por Alice Walker. Fue la primera que leí en la que aparecía un personaje LGTBI y, aunque en su momento no le di mucha importancia, echando la vista atrás, me doy cuenta de la relevancia de esta historia sobre la supervivencia y el apoyo entre mujeres.

La señora Dalloway (Virginia Woolf)

9788420671710

Virginia Woolf, una adelantada a su tiempo en muchos aspectos, nos regaló esta obra en la que nos presenta a Clarissa Dalloway, una mujer de la clase alta inglesa que quiere dar una fiesta y, mientras organiza todos los preparativos para el festejo, hace un repaso de su vida, incluyendo la atracción y relación que tuvo con su amiga Sally Seton.

El cuento de la criada (Margaret Atwood)

el-cuento-de-la-criada

En esta novela de Margaret Atwood, conocemos al personaje de Moira a través de los recuerdos de la protagonista en su día a día como Criada. Es gracias a esos recuerdos que nos damos cuenta de la relevancia que tiene Moira para la vida de la protagonista tanto antes de que se instaurara el régimen teocrático como después. No me entretendré mucho con esta novela porque más adelante os hablaré de Margaret Atwood en la sección de ‘Mis escritoras’.

Carol (Patricia Highsmith)

41ihnbskzzl-_sy344_bo1204203200__zpsy7a3qdjj

Escrita por Patricia Highsmith, fue la primera novela lésbica con final feliz para las protagonistas en una época en la que, si había algún personaje LGTBI, o moría o acaba viviendo una vida que no era la suya. Del personaje de Carol ya os hablé en esta entrada y de la obra de Highsmith os hablaré dentro de poco.

Tomates verdes fritos (Fannie Flagg)

9788490060360

Junto a Carol, esta fue una de las primeras novelas lésbicas que me hizo recuperar esa esperanza. Una historia tierna y llena de amor y cariño entre Idgie y Ruth, dos mujeres que han crecido juntas desde que Ruth llegara a la casa de la familia de Idgie. La vida las lleva a separarse y a juntarse de nuevo, a abrir el café de Whistle Stop y a cuidar juntas al hijo de Ruth. Esta historia la conocemos de boca de Ninny, una anciana, cuñada de Idgie, que se la cuenta a su joven amiga Evelyn durante las visitas de esta última a su residencia. La novela no solo atrapa por su maravillosa trama, sino también por cómo se nos va descubriendo la misma: mediante varios narradores, entre los que se encuentra un boletín informativo de pueblo de la época de las protagonistas.

Todas las horas mueren (Miriam Beizana Vigo)

51etl9q0xul-_sy346_

Vamos de los clásicos a una novela autopublicada. Conocí a Miriam cuando ambas nos presentamos a la última edición del concurso de escritores indie de Amazon. En Todas las horas mueren tenemos a Olivia y a Dorotea, dos mujeres separadas por la edad pero unidas por una conexión que solo se forma entre dos personas rotas que se ayudan a recomponerse. Ambas escapan de algo y ambas se encuentran la una a la otra en el Café de Fontiña. Vamos adentrándonos en la historia mediante los flashbacks de ambas y los cambios del punto de vista, que nos ayudan a comprender a ambos personajes en su sufrimiento.

Por leer

Los libros que forman esta lista son todos autopublicados o de editoriales independientes. Después de empezar en este bonito y ajetreado mundo de la blogosfera, he ido conociendo nuevas autoras de temática lésbica y los títulos que más han llamado mi atención sin estos:

Lo nuestro es de otro planeta (Emma Mars)

hbwtz3a

Emma Mars es cocreadora de Hay una lesbiana en mi sopa, una página de contenido LGTBI, y escritora de varias novelas de temática.

Elisa frente al mar (Clara Asunción García)

9781495951343

Descubrí a Clara Asunción García por su relato en Cada día me gustas más, de la que os hablaré un poco más abajo.

Otoño y los palíndromos (Esther Semedo)

412kwpphmhl-_sy346_

Un título cuanto menos curioso, ¿verdad?

A Virginia le gustaba Vita (Pilar Bellver)

virginavita207x300

Con este nombre y esta portada, ¿cómo no me va a llamar la atención? Esta es una novela publicada por la editorial Dos Bigotes (la cual apuesta por autores independientes y de temática LGTBI) en la que Pilar Bellver da vida a la historia de Virginia Woolf y Vita Sackville-West.

Cada día me gustas más (VVAA)

51uwgbkvsrl-_sx331_bo1204203200_

Antología de relatos de varias escritoras españolas, entre las que se encuentran varias de las que ya os he hablado en este post, con prólogo de Sara R., directora de Hay una lesbiana en mi sopa.


Hasta aquí mi recuento de novelas con personajes lésbicos. Espero que os haya gustado y, por supuesto, se aceptan sugerencias 😉

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada original extraída de Photoangel – Freepik.com

¿Cómo sacar del armario a tus personajes?

Me planteé hace poco escribir esta entrada cuando estaba revisando y corrigiendo varias historias que tenía en fase borrador. En un gran porcentaje de las historias que estoy escribiendo (ya sea novela o relato corto con intenciones de alargarse) hay personajes LGTBI. En varias de ellas, tenía muy claro cuáles iban a ser los personajes LGTBI ‘fijos’, es decir, los que ya de antemano había planificado con una orientación sexual/identidad de género no cis-hetero. Pero en otras, la cosa surgió de forma espontánea conforme iba escribiendo. De ahí que me planteara: ¿cómo salen los personajes del armario?

No me refiero solo a la escena en que los personajes dicen en un diálogo ‘soy X’, sino al momento  en que se presentan en la narración como LGTBI.

Hay muchos motivos por los que incluir personajes LGTBI en tus historias, pero para tratar ese tema os dejo estos artículos de Rafa de la Rosa y Jennifer Moraz en los que dejan muy claro la importancia de la diversidad en la ficción. Por mi parte, solo añadiré que, cuando formas parte del colectivo y además escribes, esta representación se hace más necesaria y su desarrollo es probablemente más natural y genuino. Sabemos qué cosas nos parecen relevantes para la adecuada construcción de nuestros personajes LGTBI y también sabemos qué es lo que no queremos que se asocie con ellos y con el colectivo (véase, los dichosos clichés). Pero si no sois del colectivo y queréis incluir de forma correcta a un personaje LGTBI, sí que podéis tener en cuenta lo que os voy a contar.

Bien, ya hemos decidido que alguno de nuestros personajes será LGTBI (e interpreto que escribiremos este personaje con el debido respeto y cumpliendo alguna de estas pruebas de diversidad y no solo por quedar bien). Hemos desarrollado su personalidad, su historia de vida, su aspecto, sus ambiciones y miedos, etc. y llega el momento de empezar a escribir. ¿Cómo introducimos su orientación sexual en la narración? ¿Cómo se la presentamos al lector? Desde luego que hay que hacerlo, porque si no se dice nada, los lectores asumen su heterosexualidad (vamos, lo de ‘todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario’, versión sexualidad).

Aquí podemos jugar con muchos factores: podemos decirlo en la narración pero hacer que el resto de personajes no lo sepan; podemos insinuarlo (o no) en la narración y hacer que el personaje lo diga en una conversación o lo muestre con alguna acción, etc. Dependiendo del efecto que queramos causar en los lectores, tendremos que tener en cuenta cómo sera la frase en que estos lo descubran de forma oficial.

Cuando ese peso recae sobre el narrador, mi consejo es optar siempre, sea cual sea ese efecto que queramos provocar, por la elegancia, pero sin ambigüedad y sin circunloquios cuyo único objetivo es no decir las cosas claras: fórmulas enrevesadas y laberínticas que, aunque puedan resultar muy poéticas, a veces confunden más que aclaran.

maxresdefault
No son lesbianas, son de la escuela de Safo y sienten ardientes pasiones por la costilla de Adán.

 

A veces, si no conocemos mucho el tema o se trata de un asunto que pueda resultar controvertido, tendemos a estos rodeos. No tengáis miedo a decir las cosas tal y como son; se puede escribir con lirismo pero con claridad.

Esta vez estaba frente a Aschenbach, quien volvió a ver, con asombro y hasta con miedo, la divina belleza del chico. [...] «¡Muy bien!», se dijo Aschenbach con esa fina destreza profesional con que a veces los artistas disfrazan el encanto, el entusiasmo que les produce una obra de arte. Luego pensó: «Aunque no tuviera yo el mar y la playa, permanecería aquí mientras tú no te fueras».


                        La muerte en Venecia, de Thomas Mann

Como asumo que queremos tener un personaje LGTBI y normalizar su sexualidad, la claridad y elegancia serán vuestras mejores amigas. Porque la normalización empieza ahí: mostrándolo y diciéndolo sin darle más vueltas y ancha es Castilla.

Mi otro consejo es que evitéis clichés a la hora de que vuestro narrador haga alusión a la sexualidad de vuestro personaje. En mi opinión, esto está relacionado con los rodeos para hablar del tema. Valerse de algo muy superficial para esto es casi tan malo como envolver el término en eufemismos. Si os habéis dado cuenta de que vuestro personaje LGTBI cumple algún estereotipo y estáis pensando ‘vaya, ya la he liado’, no os agobiéis: los estereotipos y clichés también se pueden usar en vuestro beneficio. Podéis darles la vuelta de manera original, usarlos para tratar algún tema relacionado o, incluso, mostrar que, a pesar de ese cliché, vuestro personaje no se trata de un estereotipo con piernas. ¿Tenéis a un chico gay que le gusta Madonna? Quizá sea su guilty pleasure y le recuerda a cuando su madre ponía sus discos en casa pero a él lo que de verdad le gusta es la zarzuela. O quizá le gusta Madonna y sea su forma de demostrar que se siente libre de escuchar la música que quiera sin la presión de ‘esto no es masculino, es solo para gays’, al contrario que sus conocidos heteros que no admitirían que la escuchan por el qué dirán. Lo importante es no quedarse en lo superficial, porque podemos y debemos sacar muchísimo partido a nuestros personajes.

Para que vuestro narrador hable de la sexualidad de vuestro personaje podría deciros que penséis en cómo se hace con un personaje hetero, pero claro, ya que la heterosexualidad se asume de antemano, no existe este dilema. Aunque sí que podéis fijaros, por ejemplo, en cómo se describe la actitud de un personaje hetero con sus intereses amorosos o cómo recuerda relaciones pasadas y usarlo en vuestro favor. Si queréis jugar con la insinuación, podéis también valeros de descripciones significativamente diferentes: por ejemplo, cuando vuestro personaje conoce a alguien de su mismo sexo que le llame la atención, una opción es dar más detalles de vuestro/a desconocido/a o que estos detalles sean más llamativos en comparación a otros. Así conseguimos que el lector piense, ‘vaya, aquí sucede algo’.

supercorp-ignores-mon-el
Se fijó en su pelo recogido, que olía a miel y almendras, y en cómo se le marcaba la cicatriz de su ceja cuando sonreía. Al mirar a su acompañante, se preguntó si no le asfixiaba el botón de la camisa.

Si la salida del armario recae sobre los propios personajes en los diálogos, entonces dependerá de la personalidad de cada uno. Podemos tener un personaje tímido que por fin se ha atrevido a decírselo a alguien u otro que no tenga tapujos y lo diga de la forma más directa que podáis imaginar. También puede ser un tema ya conocido por los personajes que sale de forma natural en una conversación cualquiera. Como ya os he dicho, depende de vuestros personajes y su personalidad.

Ya han salido del armario, ¿ahora qué?

Ahora que el lector ya sabe oficialmente que el personaje es LGTBI, toca seguir mostrándolo como un personaje profundo, tridimensional, redondo (o el calificativo que más os guste), porque para eso habéis preparado su ficha de personaje y le habéis otorgado con anterioridad una personalidad y una serie de gustos, miedos, ambiciones, etc. No os quedéis solo con su orientación ni hagáis girar su trama en torno a este tema. Incluso si vuestra intención es la crítica anti-homofóbica, tened en cuenta que vuestro personaje también hace otras cosas en su vida a parte de ser LGTBI y, precisamente, el hecho de mostrarlos en otros ámbitos es lo que favorece la normalización y, a su vez, da más fuerza a vuestro mensaje anti-homofóbico.


Y eso es todo, por el momento, sobre cómo presentar a vuestros personajes LGTBI a los lectores. Espero que os haya servido si estáis pensando en incluir diversidad en vuestras historias. No dudéis en comentar cómo lo hacéis vosotros o qué otras formas habéis leído o escrito para sacar del armario a vuestro personajes.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Lifehacker.com

Mis escritoras: Tracy Chevalier

Conocí a Tracy Chevalier de casualidad. Un día caminaba por la sección de libros de un centro comercial y vi La joven de la perla (1999). Nos miramos con curiosidad y luego con deseo y finalmente me sedujo para que me la llevara. Así empezó mi romance con las novelas de esta mujer.

Nacida en Washington D.C., en 1984 se mudó a Inglaterra, donde comenzó a trabajar en su carrera como escritora de novela histórica. He leído muy poca ficción histórica, pero la mayoría viene de las manos de Chevalier, que consiguió avivar en mí el gustillo por este género. Como lectores, seguro que todos tenemos alguna novela o autor/a con quien hemos descubierto algún género en concreto. En mi caso, las obras de Chevalier me hacían tener ganas de aprender la historia detrás de la trama. Supongo que quien escribe novela histórica busca que sus libros tengan ese efecto en sus lectores: la llama de la curiosidad y la avidez de conocimiento.

Ese es uno de los motivos por los que me gusta tanto esta autora, porque gracias a sus novelas descubro nuevos personajes y hechos históricos que quizá de otro modo desconocería. No he leído todas sus obras, pero sí que tengo una buena colección en mi estantería.

Su obra

Su primera novela fue El azul de la virgen, pero fue con La joven de la perla con la que ganó el reconocimiento de la crítica y del público.

La joven de la perla (1997)

51l5qyl7mvl-_sy344_bo1204203200_

Ambientada en el Delft (Holanda) del s. XVII, narra la historia de Griet, una muchacha que se ve obligada a trabajar como criada en la casa del pintor Johannes Vermeer después de que su padre quedara ciego en un accidente laboral. Allí, la relación con el pintor empieza a estrecharse hasta que, bajo el encargo de su mecenas, Vermeer pinta el famoso cuadro que da nombre a la novela.

De esta novela se hizo además una muy buena adaptación cinematográfica protagonizada por Scarlett johanson y Colin Firth.

La dama y el unicornio (2003)

portada-dama-unicornio_grande

De obras de arte va la cosa. En este caso, Tracy nos adentra en la elaboración de una de las mayores obras del arte medieval: los tapices de La dama y el unicornio. El noble parisiense Jean Le Viste manda al artista Nicolas des Innocents que le haga una serie de tapices con escenas bélicas para celebrar su reciente ascenso en la corte. Sin embargo, la mujer de Le Viste convence al artista para que cambie el motivo. Nicolas empieza a trabajar entonces en los seis tapices que representan los cinco sentidos y que, además, incluyen los retratos de la dama y su hija.

El maestro de la inocencia (2007)

qdnorya

¿Os he dicho que de arte iba la cosa? Con El maestro de la inocencia viajamos ahora al Londres del s.XVIII, donde la familia Kellaway se muda para empezar una nueva vida. Allí tendrán de vecino a nada más y nada menos que William Blake, poeta y pintor de ideas radicales, que se ganará la confianza de Jem y Maisie, los hijos menores de los Kellaway, así como de Maggie, una niña londinense de la que Jem se hace muy amigo. Blake les sirve de guía en su transición de la infancia a la adolescencia en una época en que la Revolución Francesa ya ha estallado y el ambiente en las grandes capitales europeas es, cuanto menos, hostil.

 

Las huellas de la vida (2009)

En esta novela nos alejamos del terreno artístico y nos acercamos al científico. Mary Anning es la protagonista, una niña de familia obrera que gracias al negocio de su padre de vendedor de fósiles, se convierte con el paso de los años en paleontóloga en la Inglaterra del s. XIX. Las huellas de la vida nos narra la pasión de Mary por lo que comienza siendo un pasatiempo y también las dificultades que tenía una mujer humilde en la comunidad científica. Pero sobre todo, nos narra la amistad entre Mary y  Elizabeth Philpot, también coleccionista de fósiles, gracias a la cual consigue vencer esas barreras y mostrar al mundo sus hallazgos.

remarkable-creatures4

Lo que más me gusta de las novelas de Tracy Chevalier es la ambientación y la sensación que transmite en sus descripciones. Conseguía imaginarme el Delft de La joven de la perla con su nieve, sus canales, la casa de los Vermeer; me imaginaba el Londres de finales del XVIII, con el mítico hospital de Bethlem (Bedlam para los amigos) que tantos escalofríos les daba a los jóvenes protagonistas; o también las playas de Lyme Regis, al sur de Inglaterra, la forma de los fósiles, la sofisticación de la Sociedad Geológica de Londres… Esa imaginería que crea Chevalier es la que te adentra en las obras y además despierta tu curiosidad por el pasado. Y eso, para alguien que, como a mí, le encanta la Historia, es un valor añadido. En su página web oficial, además, incluye una sección (en inglés) en la que habla de la inspiración de sus novelas, el trasfondo histórico de las mismas y una galería de imágenes sobre los cuadros, ilustraciones, tapices y otros documentos que aparecen en los libros. Os dejo el enlace de cada una en el título de cada novela.

Sus otras obras son: Ángeles fugaces (2001), El último refugio (2013), At the Edge of the Orchard (2016) y New Boy, que verá la luz el próximo mes de mayo.


Y hasta aquí mi entrada dedicada a esta autora. Espero que os haya gustado y que os animéis a leerla. Si ya la conocíais, no dudéis en comentar vuestra opinión sobre ella.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Speakerpedia.com

Turismo literario: Polonia

Polonia es un país al que le tengo muchísimo cariño. Estudié en Varsovia un año y, mientras estaba allí pude visitar muchas ciudades y conocer esa parte de la historia que no solía salir en los libros de texto, pero que es casi tan importante. Esa parte de la historia de la que hablan los autores en sus grandes obras y la que forja el espíritu de toda una nación. Cuando estaba allí, tenía el problema de que las librerías que veía no tenían libros en inglés ni, mucho menos, en español, y la única que encontré en inglés estaba más especializada en obras internacionales y tenía pocas traducciones de autores polacos. Así que la mayoría de los autores que aquí os traigo los leí a mi vuelta a España.

Otro de los ‘problemas’ que he encontrado al redactar esta entrada es que, como sabéis, Polonia ha sufrido muchos cambios en sus fronteras a lo largo de la historia y, como país, es un relativamente joven. Muchos de los autores que leeréis a continuación no han nacido en lo que hoy en día se considera Polonia, sino que vienen de otras regiones que en su época pertenecieron a Polonia, sobre todo a la Polonia que estaba bajo el Imperio Ruso. Pensándolo mejor, quizá debería haber puesto comillas en el título de la entrada. Pero bueno, espero que me perdonéis esta pequeña trampa histórica y os pique el gusanillo de leer a estos autores. Comenzamos.

Joseph Conrad

joseph_conrad

Nacido en 1857 con el nombre de Jósef Teodor Konrad Korzeniowski, Conrad fue un escritor polaco/ucraniano de nacionalidad británica que escribió en inglés a pesar de ser su tercera lengua. Con corta edad se unió a la marina mercante británica, lo que le otorgó un amplio conocimiento de la vida de marinero. Este conocimiento se ve reflejado en muchas de sus obras. Fue una de sus expediciones al Congo que le sirvió de inspiración para escribir la que es su obra más conocida, El corazón de las tinieblas (1899), que narra y critica las aberraciones de los europeos en África. Pero yo os voy a hablar en esta entrada de Bajo la mirada de Occidente.

Bajo la mirada de Occidente (1911) es la historia de una traición. Kyrilo Razumov es un estudiante sin familia y sin fuertes lazos de apego al que la revolución rusa de principios del s. XX ni le va ni le viene. Pero el espíritu de la época es turbulento, como demuestra el reciente asesinato del ministro de Estado, y poco puede hacer cuando uno de sus compañeros de facultad le confiesa que es él el terrorista y le pide ayuda. Encontramos entonces a un Razumov que, por no sentirse ni de un bando ni de otro, finalmente decide traicionar a su compañero, dando pie a toda una serie de embrollos. Con esta novela, Conrad denuncia la situación sociopolítica de Rusia y nos muestra toda una paleta de personajes complejos, llenos de conflictos internos e incoherencias, y una atmósfera opresora que refleja el ambiente de la época.

Adrzej Szczypiorski

andrzej_szczypiorski

Andrzej nació en 1928 en Varsovia. Fue escritor, activista político y, tras su muerte, se descubrió que también había colaborado con la policía secreta comunista polaca. Desconocido en España, algunas de sus obras sí han sido traducidas al inglés, como es el caso de The Beautiful Mrs. Seidenman (1986), de la que voy a hablar a continuación.

Esta novela ambientada en la Varsovia de 1943 narra la historia de Irma Seidenman, una judía con rasgos arios que consigue hacerse pasar por la viuda de un oficial polaco hasta que la descubren y la arrestan. Es a partir de este suceso que se despliegan el resto de historias y personajes. En The Beautiful Mrs. Seidenman se ve la tragedia de la Varsovia ocupada por los nazis, la dramática realidad del Gueto judío y, mediante saltos en el tiempo narrativo, esta novela nos permite conocer acontecimientos históricos de la ciudad desde la perspectiva de los personajes.

Czesław Miłosz

czeslaw-milosz

Más conocido por su faceta como poeta, Miłosz fue también ensayista y diplomático. Durante la Segunda Guerra Mundial ayudó a muchos judíos en la Varsovia ocupada, por lo que fue galardonado años más tarde con la medalla de los Justos entre las Naciones. Buscó asilo del comunismo en Francia y en EEUU. Fue en París donde escribió La mente cautiva (1953)obra ensayística con la que analiza cómo la propaganda estalinista podía hacerse con las mentes más progresistas e intelectuales y como hasta los más fuertes podían sucumbir ante el miedo o la falsa sensación de seguridad. También analiza y critica a varios autores polacos (bajo diferentes pseudónimos) que habían caído en la nueva doctrina comunista.

Stanisław Lem

Lem es sin duda una de las figuras más importantes de la ciencia ficción. Nacido en Lviv (actual Ucrania) en el seno de una familia burguesa judía, se vio afectado por este entorno a lo largo de su vida. Fue rechazado en algunas universidades de Lviv por su procedencia burguesa, ocultó su origen judío con papeles falsos durante la ocupación nazi y finalmente tuvo que mudarse junto a su familia a Cracovia, donde continuó sus estudios de Medicina. Sus obras han visto de cerca la censura comunista hasta que llegó una época de mayor apertura.

stanisc582aw_lem

Su novela más conocida es Solaris (1961), de la que ya hablé en mi resumen de lecturas favoritas de 2016 y de la que solo diré en esta entrada que se trata no solo de una obra de ciencia ficción, sino también filosófica sobre la posibilidad de llegar a conocer y comunicarnos con otras especies, así como una exploración de la psicología humana y de los ‘fantasmas’ que nos acechan.

La primera obra que leí de Lem fue Congreso de Futurología (1971), novela que me conquistó por dos motivos: su sentido del humor, rayano a veces en lo absurdo; y su giro argumental final. En la novela, Ijon Tichy acude al Octavo Congreso Mundial de Futurología en el Hotel Hilton de Costa Rica, donde estalla una bomba tras una revuelta y muchos de los supervivientes se esconden en las alcantarillas. Ijon pronto se da cuenta de que algo no va bien cuando descubre que lo han drogado contra su voluntad. A partir de ahí, la trama se va desplegando de forma igualmente hilarante y satírica. Ya os digo, para mí fue todo un descubrimiento.


 

Hasta aquí mi repaso literario-turístico de Polonia. Espero que os haya gustado y, si conocéis otros autores polacos, no dudéis en dejar vuestro comentario.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


 

Foto de portada: Plaza del mercado de la Ciudad Vieja (Varsovia)

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (I)

Has acabado tu manuscrito. Genial, te has quitado un buen peso de encima. Pero ahora toca lo más difícil, que es corregirla. Tienes dos opciones:

  • Acudir a un corrector profesional
  • Corregirla por tu cuenta

Si te decides por la primera opción, el presupuesto se suele calcular en función de los caracteres de tu novela. No todas las editoriales y páginas de correctores editoriales tienen una calculadora de presupuesto, pero en las que he podido encontrar, he puesto los datos aproximados de la mía, 781600 caracteres (unas 136200 palabras). Así que con este número, estos son los precios (con 21% de IVA):

Según Aliterata:

  • Corrección ortotipográfica: 568,90€
  • Corrección de estilo: 934,62€
  • Total: 1503,52€

Según Letraspropias:

  • Corrección ortotipográfica: 0,95€/1000ct = 742,52€
  • Corrección de estilo: 1,25€/1000ct = 977€
  • Total: 1719,52€

Las ventajas de acceder a estos servicios es que, sencillamente, estás en manos de gente formada para esto, así que tu novela quedará bien corregida y con un acabado profesional.

Pero quizá estos precios se te pasan del presupuesto y decides optar por la opción de autocorregirte. Como me pasó a mí, decidí revisar mi novela a fondo, por lo que me informé, investigué y casi parecía una estudiante entre manuales, blogs y otras fuentes que consulté para esta tediosa fase del nacimiento de un libro.

Las ventajas de corregir vosotros mismos vuestra novela es que vais a asimilar mejor distintos puntos tan importantes como el formato, la estructura, la corrección sintáctica, etc. y este aprendizaje implícito os va a servir para futuros textos. También os va a poner en alerta sobre los aspectos en que tenéis que fijaros, de forma que os saldrán solos cuando escribáis otras historias.

Aviso a navegantes

A pesar de toda la investigación y todo el tiempo que le dediquemos, es muy difícil que la novela quede 100% perfecta cuando la corregimos nosotros mismos. El motivo es tan sencillo como que es nuestra historia, nuestro texto y hemos invertido tanto tiempo en redactarlo que, ver los fallos, sean del tipo que sean, nos resultaría más difícil que si se tratase de un texto ajeno. Así que no os preocupéis, al fin y al cabo, vuestro texto siempre va a estar ahí para futuras revisiones.

Esa es realmente la mejor forma de que quede perfecto. Ahora ya sí, comenzamos.

Lo primero, el reposo

Cuando acabéis vuestra novela, dejadla reposar. ¿Recordáis cuando en el instituto o en la universidad nos decían que antes de entregar un trabajo dejásemos al menos un día para corregirlo y mandarlo? Muchos de nosotros seguro que se ha reído de ese consejo y habría dicho ‘Sí, claro, yo esto quiero quitármelo ya de encima’. Pues bien, ¿quién ríe ahora?

En el caso de nuestra novela, lo mejor para tomar distancia y refrescar la mente de la misma es dejarlo al menos un mes. Yo, entre pitos y flautas, lo dejé dos meses y la verdad es que también me vino muy bien. Pero esto es un poco como todo, depende del tipo de novela, de su longitud y de nuestra forma de trabajar. No obstante, mi recomendación es daros unos treinta días de respiro.

Y, ¿después qué? ¿Corrijo el estilo, el contenido, la ortotipografía? ¿Qué orden es el mejor? En el blog de Autorquía recomiendan empezar por el contenido, el estilo y luego la ortotipografía, porque si corriges las erratas de una parte y luego resulta que esa misma parte la vas a eliminar, pues te puedes cabrear un poco. También os digo que, en mi caso, empecé con la corrección ortotipográfica porque, entre otros motivos, no sabía cómo poner las rayas de los diálogos. Mi manuscrito estaba plagado de guioncitos que quedaban muy feos, así que como no quería tener esa sensación de caos, lo hice así.

Empezar por la ortotipográfica también tiene sus ventajas y es que te ayuda a refrescar el texto, anotar detalles y otros datos para las siguientes revisiones. Como este tipo de corrección es la más ‘objetiva’, pues depende de las reglas ortograficas y de formato, voy a empezar en esta entrada con ella.

¿Qué vas a necesitar?

Si optáis por imprimir el manuscrito e ir escribiendo y haciendo anotaciones, os recomiendo usar posits, papelitos de colores para hacer vuestro código personal, así como un cuaderno donde también podáis ir haciendo anotaciones. Si preferís revisar en ordenador, la libreta es incluso más imprescindible. ¿Qué podéis anotar ahí? Pues desde dudas que os surjan conforme revisáis, una cronología de la trama para cuando toque la corrección de contenido, datos importantes de la trama cuya coherencia queráis comprobar, etc.

Otra herramienta de la que no vais a separaros para la corrección ortotipográfica y de estilo es el Diccionario de la RAE. De hecho, la mayor parte de este post estará basado en lo que dice la RAE al respecto en su Diccionario de dudas y preguntas.

También os vendrán bien los foros del Instituto Cervantes y el de la Fundación Fundeu, si tenéis dudas más específicas, así como este libro de Gabriella Campbell (podéis pinchar en la imagen para ir a la página de Amazon):

51yzub-nd2bl

Corrección ortotipográfica

Es la que se encarga de subsanar los errores de ortografía, de puntuación, de formato tipográfico (cursivas, subrayado, numeración y viñetas, etc.).

Raya de diálogos

Como os he dicho, mi manuscrito estaba plagado de guiones cortos para marcar los diálogos. Si no sabéis cómo poner la raya en vuestro procesador de texto, os dejo esta entrada. Pues bien, cuando reviséis, echad un vistazo a vuestros diálogos, pues, aparte de tener que usar la raya (—), existen otras reglas que os resumo a continuación, pero que están sacadas de aquí:

  • Para introducir un inciso personal del narrador. Ejemplo:
Pepito se puso la camisa —un  tanto manchada— y se marchó.
  • En diálogos, para marcar el inicio del mismo. Esta raya va pegada a la primera palabra del diálogo:
—Perdona, ¿tienes hora?
  • En diálogos, para introducir las acotaciones del narrador. Funcionan a modo de paréntesis, por lo que van siempre pegadas a la acotación y nunca al diálogo. Si el diálogo acaba con la acotación, no ponemos raya de cierre, sino punto. Ejemplo:
—¡Déjame!  —exclamó ella.

Bien, aquí viene el lío. Tenemos que distinguir entre los verbos de habla (o verbos dicendi) y los verbos de acción (no dicendi).

  • Verbos de habla (decir, responder, exclamar, etc.): la acotación va en minúscula siempre. Los signos de puntuación que corresponden a la parte previa del diálogo se colocan inmediatamente después de la raya de cierre. La única excepción son los signos de interrogación y exclamación que se colocan junto a la última palabra del diálogo. En este caso, tras la raya de cierre de la acotación, se coloca un punto.Ejemplos:
—Pepito me dijo que vendría —comentó Fulanito—, pero todavía no ha llegado.

—¿Qué dices? —preguntó Menganito—. No te escucho.
  • Verbos de acción: no indican que el personaje está hablando, sino que expresan lo que hace mientras habla. Pueden suceder tres casos:
    • Las palabras del personaje terminan y se introduce la acotación: ponemos punto inmediatamente después de la última palabra del personaje y la acotación empieza con mayúscula.
    • Tras la acotación, el personaje continúa hablando: Igual que en el ejemplo de antes y, además, ponemos un punto tras la raya de cierre.
    • La acotación interrumpe las palabras del personaje: no ponemos signo de puntuación alguno y la acotación se escribe en minúsculas.
—Pásame eso de ahí. —Señaló un papel de la mesa.

—Pásame eso de ahí. —Señaló un papel de la mesa—. Me hace falta.

—¿Nunca te has dado cuenta —se giró y me miró— de que Fulanita y SuperMujer nunca están juntas en la misma habitación?

Comillas (hablar de cuando van en diálogos y de cuando se usan las de cierre para distintos párrafos)

Existen tres tipos: las angulares o españolas («»), las inglesas (“”) y las simples (”). Se prefiere el uso de las angulares. Si dentro de un texto entrecomillado es necesario emplear más comillas, se usarán las inglesas y, por último, las simples. Imaginad que se trata de una de esas muñecas rusas, una dentro de otra (« ” ” ” ») .

Pepito contaba la historia muy entusiasmado: «Me llamaron y me dijeron: "Pepito tenemos un trabajo para ti que es la 'hostia', ¿te interesa?"».

Se usan para:

  • Citas textuales (Ya dice el refrán que «más vale prevenir que curar».
  • Pensamientos de los personajes durante la narración («¡Maldita sea!», pensó Fulanita.).
  • Para indicar que una palabra o expresión es impropia, un extranjerismo, una palabra vulgar o una palabra dicha de forma particular (con ironía o énfasis, por ejemplo). En este caso, también se puede usar la cursiva (de hecho, en algunos casos, como el de los extranjerismos sin adaptar, se prefiere el uso de la cursiva).
  • Para indicar que el diálogo de un personaje continúa de forma ininterrumpida en los siguientes párrafos. En este caso, se emplea solo las comillas de cierre al inicio de cada párrafo del diálogo.
  • Para títulos: a la hora de escribir el título de obras, películas, artículos, etc. existen varios aspectos a tener en cuenta, por lo que encontraréis un apartado más amplio y exhaustivo un poco más adelante.

¿Cómo se combinan las comillas con otros signos de puntuación? Muy sencillo: los signos de puntuación se escriben tras las comillas de cierre. Ahora veamos situaciones a tener en cuenta:

  • Si el enunciado entrecomillado acaba con puntos suspensivos, estos van dentro de las comillas (es decir, justo antes de las de cierre) y después se pone el signo de puntuación tras las comillas. («Ojalá pudiera…», pensó la chica ).
  • En el caso de los signos de interrogación y exclamación:
    • Si estos afectan al enunciado entrecomillado, se colocan dentro de las comillas (Su cara parecía decir «¿qué me estás contando?».).
    • Si afectan al enunciado en el que está incluido lo entrecomillado, se colocan fuera (¿Es verdad que Fulanita lo llamó «tontaina»?)

Aquí tenéis más usos de las comillas, no solo para textos narrativos, sino para otros tipos de texto.

Títulos

Los títulos de obras de cualquier tipo, así como nombres de asignaturas, publicaciones, etc. pueden escribirse de diferentes formas:

  • Cursiva: el título de novelas, libros, programas, películas y, en general, cualquier obra/publicación completa: Cervantes escribió La Galatea.
  • Entre comillas: los títulos de fragmentos de obras completas, como capítulos, artículos, poemas, etc.: Hoy empezaremos con “Ali Baba y los cuarenta ladrones” de Las mil y una noches.
  • Nombres de materias/asignaturas, publicaciones periódicas y marcas comerciales: Sin comillas ni cursiva y con mayúsculas todas los sustantivos y adjetivos que forman el nombre. Ejemplo: Me gusta tomarme una Pepsi mientras leo El Diario de Chupilandia antes de entrar a clase de Historia de los Unicornios.

Números

¿Cuándo escribir los números con letra y cuándo con dígitos? Pues bien, en resumidas cuentas sería así:

Con letras:

  • Del cero al cien: puesto que son números que se pueden escribir en una palabra (cero al veintinueve, más las decenas) y porque los números redondos unidos por la conjunción ‘y’ también se escriben con letra (por ejemplo, cuarenta y dos).
  • Los números que expresan centenas y números redondos más grandes: trescientos, mil, millones, etc.
  • Si hablamos de unidades de medida, los números no muy complejos (véase el punto anterior). En este caso, la unidad de medida se escribe de forma completa y nunca con su abreviatura. Ejemplo: La botella tiene dos litros.
  • Si usamos una cifra aproximada: Había unas veinte mil personas.
  • Si forman parte de una expresión o frase hecha: Eres mi número uno.

Con cifras:

numbers.jpg

  • Números que requieren más de cuatro palabras para su escritura: 2345
  • Combinaciones de número entero y decimal. El sustantivo que sigue a este número (que funciona como su determinante) irá en plural. Ejemplo: 34,2 encuestados aseguraron no beber antes de conducir.
  • Porcentajes superiores a diez. Aquí, si empleamos letras para el número, el porcentaje lo expresamos en palabras: diez por ciento; 45%
  • Unidades de medida con su símbolo o número con la abreviatura: 59km; 37 págs.
  • Cuando el número va detrás del sustantivo al que se refiere y nombra un elemento específico de este sustantivo: Ve a la planta 4 y después pide número en el mostrador 3.
  • Los números de cuatro cifras se escriben juntos, si separar por espacio, coma o punto (2345), mientras que los números de mas de cuatro cifras, se escriben en grupos de tres y separados por espacio (nunca puntos ni comas): 43 987; 567 234. La única excepción es cuando se refieren a años, páginas, leyes,  artículos, etc. Ejemplo: año 2017; página 1190; verso 2123.

Para expresar fechas: lo más correcto es escribir el día y el año con cifras y el mes con letra y minúscula: 23 de mayo de 1990

Ortografía

416nwc

La corrección ortotipográfica también incluye una revisión de la ortografía. De nuevo, nos basaremos en la RAE y dependerá ya de cada texto, pero aquí os dejo un par de puntos en los que deberéis fijaros porisaca:

Comas: Os dejo el enlace de la RAE aquí, pero os resumo unos puntos importantes:

  • En el colegio nos enseñan que las comas sirven para marcar una pequeña pausa, pero no siempre es así. Aquí os dejo un vídeo de Alberto Bustos sobre el tema, en el que habla sobre las comas del vocativo y la coma criminal (la que no debe ponerse entre sujeto y verbo):
  • También merecen una mención especial las comas de los incisos, aposiciones explicativas, interjecciones, etc. que sirven a modo de paréntesis. Como muchos de estos incisos se colocan entre el sujeto y el verbo, puede parecer que se puede poner una coma entre ambos, pero no es así, se trata solo de la separación entre la oración principal y el inciso. Como ya os digo, pensad en ellas como en unos paréntesis.
  • Otra excepción de la coma entre sujeto y verbo se da cuando el sujeto es una enumeración acabada en «etc.». Ejemplo: Pepe, Pepa, Fulana, Fulano, etc., vinieron a mi fiesta.
  • Si detrás de «pero» va una oración interrogativa, no se pone coma. Ejemplo: Pero ¿qué me estás contando?
  • Con las conjunciones copulativas y disyuntivas: como este punto tiene varios aspectos a tener en cuenta y podría salir una entrada demasiado extensa, podéis mirar en el enlace que os he dejado de la RAE el apartado número 2 de «Usos con las conjunciones copulativas y disyuntivas», donde se indican las excepciones en las que se puede poner una coma antes de «y».

Punto y coma: aquí os dejo el enlace de la RAE para una lectura más profunda, pero os resumo:

  • Enumeraciones complejas donde cada elemento contiene comas: los elementos que se enumeran se separan por punto y coma para no confundirse con las comas ‘internas’. Ejemplo: Fulanito cogió la pintura; Menganita, la tabla; Eustaquio, los lienzos, y Pepa, el caballete.
  • Entre oraciones sintácticamente independientes pero con relación semántica. Ejemplo: Quiero que me dejes; me haces daño.
  • Ante conectores adversativos, concesivos o consecutivo, si las oraciones tienen una longitud media. Ejemplo: Fulanito sabía que no podía seguir mintiendo de esa manera; no obstante, no podía parar.

Esas tildes traicioneras: Aunque las reglas de acentuación nos son conocidas, hay casos que pueden plantearnos dudas:

  • Tildes diacríticas: Sin extenderme mucho, pues aquí tenéis una entrada bien apañada de la fundación Fundeu, os pongo las más controvertidas:
    • «Solo» nunca lleva tilde. La tilde diacrítica se usa para diferenciar palabras tónicas de átonas y, dado que solo, es siempre tónica, nunca lleva tilde. Además, aunque pensemos que pueden confundirse sus dos categorías gramaticales (adjetivo y adverbio), en realidad no es así y, para convenceros, os dejo este artículo de Javier Álvarez para Delcastellano.com.
    • Los pronombres demostrativos (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales) que funcionan como sujetos de la oración o CD y CI tampoco llevan tilde por una razón similar a la de «solo».
    • Por qué, porque, porqué y por que:
      • Por qué: para introducir una oración interrogativa de causa: (¿Por qué te vas?). Esta pregunta puede ir en estilo indirecto (dime por qué te vas).
      • Porque: para introducir la respuesta a la pregunta anterior con una oración explicativa: Me voy porque estoy cansada.
      • Porqué: es un sustantivo y, como tal, debe ir con su correspondiente determinante y pueden añadírsele lexemas de número: Dime el porqué de tu partida/No entiendo los porqués de tus mentiras.
      • Por que: preposición + nexo de una subordinada. Puede sustituirse por «por el/la/los/las cual/cuales». Ejemplo: La película por que fue nominada.

Las tildes en los tiempos verbales que tienen diptongos, triptongos o hiatos: A mí a veces se me olvidan las reglas de acentuación de estos casos, por lo que recurro al conjugador de la RAE. Cuando busquéis un verbo en el diccionario, encontraréis un botón que pone «Conjugar» y que también os servirá si tenéis dudas sobre algún tiempo verbal poco usado o irregular.

drae conjugador

Otras cosas a tener en cuenta

Seguro que me he dejado todavía alguna cosa en el tintero, pero conforme vaya acordándome o aprendiendo más reglas, iré actualizando esta entrada.

No obstante, sí quiero recordaros que tengáis en cuenta varios detalles de vuestro manuscrito:

  • Comprobad que los espacios entre palabras estén bien, que no le hayáis dado a la barra espaciadora más de la cuenta o que se os hayan pegado dos palabras.
  • Comprobad que todo está unificado. A veces, algún aspecto ortotipográfico no es oficial, por decirlo así, y todavía no hay una norma por la que podamos regirnos. En estos casos se toma una de las posibilidades y se mantiene durante todo el manuscrito. Por ejemplo, si decidís que las palabras impropias, coloquiales o los extranjerismos los vais a escribir con cursiva (o entre comillas), debéis mantener esa norma durante todo el texto.

Y, en esencia, estas son mis recomendaciones para una corrección ortotipográfica de vuestra novela.Si ya tenéis experiencia, seguro que esto ya os lo tenéis aprendido, pero si estáis empezando y todavía se os hace muy difícil todo esto de la corrección, espero que este post os anime con la tarea.

En la próxima entrada de esta sección, os hablaré de la corrección de estilo y contenido, donde me centraré sobre todo en aspectos gramáticos y léxicos, así como en otros aspectos a tener en cuenta para vuestro argumento.


Espero que os haya gustado la entrada y os sirva de ayuda. No dudéis en dejar un comentario con dudas, sugerencias y, por supuesto, correcciones.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Haydaramos.com

¿Hay esperanza para la literatura?

¿Os habéis preguntado alguna vez de qué hablarán, dentro de unas décadas o incluso dentro de un siglo, los libros de texto de literatura? Es una duda que me llevo planteando desde hace unos años, pero ha sido estos últimos días en los que he vuelto a darle vueltas a este asunto. Recuerdo que escribí un fanfic hace unos años en el que una de las protagonistas le contaba a la otra que estaba haciendo un trabajo sobre por qué ya no había clásicos de la literatura como antes.

Esta reflexión surgió de nuevo hace poco, cuando conversaba con el novio de una amiga sobre literatura y unos días más tarde cuando le daba clases particulares a mi alumno y nos tocaba el tema del Quijote. Me explico: en nuestra época de instituto (y también universitaria para quien haya estudiado alguna filología o carrera de Humanidades), veíamos en nuestros libros de texto una serie de novelas clásicas que eran indiscutibles. Podían gustarte más o menos, pero esas novelas habían alcanzado del estatus de ‘clásico de la literatura’, tanto universal como española, por diversos motivos. Si nos preguntan cuáles son estas novelas, no dudamos en dar varios nombres y nuestras respuestas serán muy similares, sobre todo si nos remontamos a varios siglos atrás: El Quijote, Hamlet, La divina comedia, El Decamerón, etc.

Conforme vamos avanzando en el tiempo, el catálogo se va ampliando, pero siguen destacando ciertas obras que han quedado para la posteridad y que no se nos ocurriría negar que tienen una relevancia para la literatura contemporánea: hablamos y de títulos como Guerra y paz, Orgullo y prejuicio, El retrato de Dorian Gray, Fortunata y Jacinta, etc.

¿Qué novelas aparecerán, dentro de cincuenta o incluso cien años, en los libros de texto de Lengua y Literatura? Cuando estaba en bachillerato, los temas de literatura solían acaban en los años 50, aproximadamente. Desde esa fecha hasta dentro de unas décadas más, ¿qué novelas tendrán que aprender los futuros estudiantes?

No sé si alguien más se ha parado a pensar en el futuro de la literatura y si ha llegado a plantearse estas cuestiones y a llegar a las mismas conclusiones. Antes, cuando la oferta era escasa como pasaba siglos atrás, hacer un top 10 de mejores novelas era tarea sencilla. En la actualidad, con la proliferación de obras publicadas, tanto de manera tradicional como autopublicada, decidirse por una novela a la que clasificar como posible clásico parece trabajo de locos.

elif-shafak-world-literature-books-read

Los grandes clásicos de la literatura están en estas típicas listas porque han roto con un modelo preestablecido, porque han tratado temas novedosos, porque han utilizado un estilo y voz narrativa sin precedentes. Ahora, la forma de valorar una novela no parece ser la misma. Influye mucho el éxito de ventas, por lo que se da una tendencia a escribir lo que la mayoría del público quiere leer y no se arriesga tanto; si nos topamos con una obra rompedora, con un estilo diferente, etc., es muy probable que no tenga la misma acogida que un best seller, entonces se queda a la sombra, poca gente la leer y no obtiene el reconocimiento que literariamente pueda merecer.

Por otro lado, estamos en un contexto sociocultural muy diferente al de hace un siglo o dos. Antes, ser una persona culta e instruida era motivo de orgullo, era una meta que conseguir. Si leemos cualquier obra de hace al menos un siglo, nos damos cuenta de que una buena instrucción se consideraba una forma de ennoblecer el espíritu. Ahora, la lectura ni se fomenta de manera adecuada ni tiene el prestigio de antaño. Solo los lectores valoramos positivamente a otra persona que lee. A esto han favorecido las nuevas alternativas de entretenimiento, véase la televisión, el cine e internet, que por lo general, proporcionan un placer momentáneo y rápido. Nuestra sociedad se está acostumbrando a esta rapidez, al ‘quiero esto y lo quiero ya’ y no solo en cuanto a entretenimiento se refiere, sino en todo. Pongo por ejemplo las terapias psicológicas: muchas personas quieren superar una situación X y la quieren ya; si su terapeuta no consigue que en dos días todo se solucione, entonces acuden a la comodiad, facilidad y rapidez de la medicación.

Video, movie, cinema concept. Retro camera, reels, clapperboard

Con esto no digo que el cine, la televisión y los contenidos de internet sean malos o que no tengan calidad, pero que me da pena escuchar frases tipo ‘¿para qué leer el libro si ya hay una película?’ es innegable. Yo estoy a favor de una buena serie o una buena película, pero ¿por qué conformarme solo con un tipo de arte cuando puedo disfrutar de todos, literatura incluida?

El contexto histórico también influye en el surgimiento de los clásicos. Ahora estamos en ‘tiempo de paz’, por decirlo de alguna manera. Muchos conflictos, según en qué país nos encontremos, nos pillan muy lejos y, aunque sintamos empatía, sigue siendo algo ajeno que no afecta directamente a nuestras vidas, además de que todo este entretenimiento rápido que tenemos a mano nos sumerge en el Mundo Feliz que tanto temía Huxley.

Por todo esto, me pregunto cuáles serán los futuros clásicos de la literatura. Estoy llena de curiosidad por saber si en un futuro aparecerá ese nuevo Quijote o ese nuevo Ulises, que renueve la literatura, o si, por lo contrario, la concepción de los clásicos está ya llegando a su fin.


¿Vosotros qué pensáis? ¿Queda espacio todavía para nuevos clásicos o ya nos tenemos que conformar con que un libro sea bueno y entretenido y ya está? No dudéis en dejar vuestra opinión en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Hablandoconletras.es

Terry Pratchett: el mejor homenaje es leerlo

Hace dos años que nos dejó el genio. Se me hace raro hablar de la muerte de un escritor al que admiro porque mis autores y autoras favoritos o están muy vivos y jóvenes, o murieron mucho antes de que yo me adentrara en sus obras. Por eso, al enterarme del fallecimiento de Pratchett, se me quedó un vacío tan grande como su Mundodisco.

Cuando os hablé de los libros que marcaron mi vida, os conté mi historia con El color de la magia, el cual encontré por casualidad y el cual me abrió las puertas al maravilloso Mundodisco y a otros mundos igual de maravillosos que creó en sus otras novelas. Con El color de la magia descubrí el género de la fantasía y encontré a un autor que consiguió despertar esa parte de mi imaginación que permanecía dormida y que solo quería volar y ser libre. Con Terry comprendí que no había límites para nada y menos para él, que hacía que todo pareciese tan sencillo y real.

Después de leer El color de la magia, empecé a obsesionarme por sus novelas, buscando las que pertenecían a la saga del Mundodisco, investigando cuáles pertenecían a los diferentes arcos argumentales, así como las que no tenían nada que ver con su mundo a lomos de un tortuga.

discworld1_zpsd774a093
Gran A’tuin portando el Mundodisco. No me digáis que no es bonito

Así es como empecé a leer todo lo que podía encontrar de Terry. Aunque de su obra os hablaré un poco más adelante.

Los homenajes

A pesar de que en 2007 hizo público que había sido diagnosticado de Alzheimer, su muerte conmocionó igualmente a todos sus fans. Sobre todo cuando nos metimos en su cuenta de Twitter y vimos esto:

“AL FIN, SEÑOR TERRY, DEBEMOS CAMINAR JUNTOS.”

“Terry se cogió del brazo de Muerte y la siguió a través de las puertas hasta el desierto negro bajo la interminable noche.”

“Fin.”

Como si fuese una escena de la Muerte en una de sus obras del Mundodisco. Así anunciaban su fallecimiento, al más puro estilo Pratchett y de una forma que seguro que al mismísimo autor le habría gustado. No tardaron los seguidores más creativos en dedicarle fanarts de todo tipo, pero sin duda, los más emotivos son los que recrean esos últimos tweets.

b__nff4woaa1g1t

img-24

6baac9a93d99c5377f63918947b4cdf0

Los homenajes por parte de otros escritores tampoco se hicieron esperar. Entre ellos, Patrick Rothfuss escribió un relato protagonizado por su Felurian y la Muerte de Pratchett que os dejo en este enlace. Pero son quizá las palabras de su amigo Neil Gaiman las que más emocionan. En su blog personal dejó este mensaje. Un mensaje que puede parecer corto, pero que es en su brevedad donde reside toda su fuerza:

Me desperté y en mi correo todo eran pésames de amigos y peticiones de declaraciones por parte de periodistas y supe que ya había pasado. Me habían advertido.

Hace treinta años y un mes, un escritor principiante y un joven periodista se conocieron en un restaurante chino y ambos se hicieron amigos, escribieron un libro y fueron capaces de mantener la amistad a pesar de todo. Anoche, el escritor murió.

No había nadie como él. Tuve suerte de haber escrito un libro con él cuando éramos jóvenes, lo cual me enseñó muchísimo.

Esto fue lo último que escribí sobre Terry. Sabía que su muerte se acercaba y no por eso fue más fácil:

https://www.theguardian.com/books/2014/sep/24/terry-pratchett-angry-not-jolly-neil-gaiman

Te echaré de menos, Terry.

No me apetece escribir nada aún. Quizá algún día.

Este pasado febrero se estrenó el documental de la BBC 2, Back in Black, en homenaje al escritor y que cuenta con su asistente Rob Wilkins, su hija Rhianna Pratchett y su amigo Neil Gaiman, entre otros. Aunque no he podido encontrar un versión subtitulada, os dejo el documental completo aquí. Pero os aviso, preparad los pañuelos, porque ya desde los primeros segundos los vais a necesitar y también cuando lleguéis a la parte en que un emocionadísimo Neil Gaiman rompe a llorar al recordar a su amigo, así como su hija comenta entre lágrimas lo mucho que piensa en él.

 

En Fallo de sistema, de RNE, también le dedicaron un programa a los pocos días de su muerte. Aquí podéis escucharlo:

 

Megustaleer.com recopiló fotografías de fans de toda España que posaban con sus libros o con citas de sus obras en un vídeo que da nombre a esta entrada:

 

Su obra

Terry Pratchett fue un escritor prolífico que escribió sobre todo fantasía, tanto juvenil como para adultos, así como ciencia ficción y otras novelas junto a otros autores.

Mundodisco

Sin duda alguna, sus novelas del Mundodisco son las más conocidas. Desde que en 1983 publicara El color de la magia, este peculiar universo —en el que el mundo es un disco plano sostenido por cuatro elefantes que reposan sobre el caparazón de una tortuga gigante, llamada Gran A’Tuin— fue ganando adeptos y fanáticos. Muchos de los elementos del Mundodisco son una parodia de nuestro mundo y es también la carga humorística de las obras de Pratchett lo que más gusta a sus seguidores, sobre todo porque tras ese velo de humor podemos ver toda una vivisección del propio ser humano.

Más que tratarse de una saga, con un principio y un fin, es una serie de novelas independientes ambientadas en el mismo mundo. Se pueden leer en el orden que quieras, pues no existe una trama continuada en la que necesites saber qué ha pasado antes para poder seguir. No obstante, sí que hay diversos arcos argumentales que pueden guiar la lectura y que sí que tienen cierta continuidad, aunque esto no impida entender la trama de cualquier novela. Aquí os dejo una infografía sacada de Fancueva.com donde se indican los diferentes arcos, la novela que los inicia y las conexiones entre ellos:

guia-de-orden-de-lectura-del-mundodisco-es-2-22-full.jpg
Guía de lectura del Mundodisco

 

Mi recomendación es empezar con El color de la magia, pues es en la que se presenta por primera vez este peculiar mundo, Ankh-Morpork, una de las ciudades más famosas del Mundodisco y otros elementos que aparecen en otras novelas, como la Muerte, los dioses y parte de la geografía de este universo. Después, podéis tomar el camino que más os guste.

Otras obras

A parte de las novelas juveniles ambientadas en el Mundodisco, Terry escribió otras como la trilogía de Johnny Maxwell, que inicia con Only You Can Save Mankind (1992), en la que Johnny, un niño al que le gusta jugar a videojuegos y que tiene problemas en casa, acaba metido durante sus sueños en el último videojuego para salvar a uno de sus personajes. También tiene otras obras como Nación (2008), ambientada en un mundo alternativo a finales del s.XIX, donde los dos protagonistas se conocen tras sobrevivir a un tsunami.

Por otro lado, abandonando ya el género de la fantasía, Pratchett también se embarcó en el de la ciencia ficción. De hecho su primera novela para adultos fue The Dark Side Of The Sun (1976 – sin traducción al español, que yo sepa), narra las aventuras de Dom Sabalos, futuro presidente de su planeta, Widdershins, en su búsqueda del ‘Jokers’ World’ (el Mundo de los Guasones), una civilización ancestral ya extinta que dejaró atrás artefactos tecnológicos avanzados y sobre la que se ha estudiado y teorizado mucho. Aunque escrita a modo de parodia de otras novelas de ciencia ficción (como, por ejemplo, el uso de las matemáticas probabilísticas para predecir el futuro de cualquier persona, de una forma similar al de la psicohistoria usada en Fundación, de Asimov), Terry Pratchett introduce siempre en sus obras una profunda reflexión del ser humano y, en el caso de The Dark Side Of The Sun, su inquietud reside en la capacidad de nuestra especie de estar preparados para conocer la verdad sobre el universo, así como de la necesidad de colaboración entre especies para tal fin.

Colaboraciones con otros autores

Este apartado es precisamente mi asignatura pendiente de Terry Pratchett, pues todavía no he leído ninguna de estas colaboraciones, así que no puedo daros mi opinión al respecto. No obstante, sí os puedo decir que las más conocidas son Buenos presagios (1990) junto a su amigo Neil Gaiman y la saga de La tierra larga (2012-2016) junto a Stephen Baxter.


Con esto termino mi homenaje a sir Terry Pratchett, uno de mis escritores favoritos y uno de los que más me ha influenciado. Espero que os haya gustado y os haya animado a leer su obra si no la conocíais.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Standard.co.uk