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Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (IV): Los toques finales

Llegamos ya al final de este tutorial de corrección low-cost. Después de haber realizado todas las correcciones pertinentes y darle todas las vueltas que nuestro manuscrito necesitaba, tenemos ya la versión definitiva. Veamos qué hacer con esta.

Repaso final

Antes de ponerlo bonito, echemos un último vistazo rápido al texto con la herramienta ‘Mostrar todo’ (¶) que os muestra las marcas de párrafo y de formato ocultas. ¿Para qué nos sirve esto? Nos sirve por si nos hemos dejado algún espacio extra entre palabras, por si hemos usado el tabulador en lugar de sangría, para ver nuestros saltos de página, etc. Darse cuenta de estos detalles a simple vista puede ser costoso, pero esta herramienta facilita la revisión.

Formato unitario y maquetación para ebook

Para darle un acabado unitario a todo el manuscrito tenemos que seguir ciertas normas de formato. Aquí nos guiaremos por el destino que tendrá nuestro manuscrito: mandarlo a un concurso, a una editorial o convertirlo en un ebook. Si lo queréis mandar a un concurso o a una editorial, entonces tendréis que fijaros en las bases de ese concurso o en los requisitos que imponga la editorial para la recepción de manuscritos. Y ahí no hay más misterio. Pero, por lo general, también hay unas pautas a seguir para estos manuscritos; aquí os dejo las más básicas, pero podéis leer más en este post de LiterUp:

  • Justificación de párrafos.
  • Letra tipo Times New Roman, tamaño 12 o Arial, tamaño 11 para el cuerpo de texto y no más de 6 puntos más grande para los títulos de capítulos.
  • Interlineado doble para que se puedan hacer anotaciones.
  • Sangría en primera línea de 1 cm, excepto en la primera línea de cada capítulo o de cada escena si esta se separa de forma evidente de la escena anterior (bien con doble espacio, bien con asteriscos o alguna otra floritura). Al principio no entendía muy bien el porqué de esta excepción, pero luego caí en la cuenta de que ayuda a distinguir este corte de escena cuando, por ejemplo, coincide con el final de página (si conocéis otros motivos, no dudéis en dejármelos por aquí abajo).

En cuanto a la maquetación, yo me voy a centrar solo en algunos aspectos básicos para quienes uséis Word y queráis maquetar un ebook, puesto que es con lo que yo he trabajado. Pero antes de empezar, os dejo estos posts para los que uséis otros programas de escritura:

Ahora, si seguís usando Word, aquí os dejo los trucos que yo aprendí de la página de Valentina Truneanu:

  • Personaliza los títulos: Word te da la opción de crear títulos personalizados que luego puedes usar para el título de los capítulos, el subtítulo, títulos de apartados especiales (agradecimientos, notas de escritor, etc.), títulos de las partes en que se divide tu novela, o de la portada interna de la novela. En las imágenes, podéis ver dónde están las opciones para crear nuevos estilos de títulos (también se pueden modificar los existentes pinchando con el botón derecho en el título que queráis); podéis ponerle un nombre a vuestro título personalizado y cambiar el formato a vuestro gusto (alineación, tipo de fuente, color, interlineado, etc.).

Personalizar títulos en Word

Personalizando estilos en Word

Mi recomendación es que uséis la misma tipografía para todo el cuerpo del texto y los títulos y juguéis con los tamaños y con sus variantes (redonda, negrita, cursiva, versalita, etc.), le otorgará uniformidad al texto acabado.

  • Usa los saltos de página al acabar los capítulos: Nada más pongas punto y final al último párrafo del capítulo, introduce un salto de página. Esto lo que hace es que no se te junte esa frase con el título del capítulo siguiente en la misma página y te evita que tengas que darle al enter para llevarte el título a la página siguiente, ya que si luego tienes que añadir más texto al capítulo anterior, tendrás que volver a ajustar el inicio del nuevo capítulo. Con el salto de página se mantiene el formato y, por mucho que añadas, no se desajustará. Además, otro motivo importantísimo es que al convertir el documento .doc/docx en epub o mobi, no se pierde el formato ni se desbarajusta todo lo que habías hecho.
  • Índice: Los índices son muy útiles y para ebook todavía más. Dependiendo del tipo de obra que publiquemos, se recomienda situarlos antes o después del texto principal. Por ejemplo, para una obra científica/educativa, un ensayo o de divulgación, se suelen colocar al principio para que en el primer vistazo del libro, sepamos el tipo de contenido del mismo, mientras que para narrativa, se suelen poner al final. Si habéis seguido el primer punto de este apartado y tenéis vuestros títulos personalizados, hacer un índice es muy sencillo usando los marcadores. Pero para una mejor explicación, os dejo este post de Valentina Truneanu.
  • Páginas de cortesía y copyright: Por lo que he visto, en ebooks no se suele dejar tantas páginas de cortesía como en libros físicos, pero sí se incluyen las siguientes: 1) portada (interior), con nombre de la obra y autor; 2) página de derechos de autor, donde se incluiría el copyright de la obra y del diseño de portada (y el de las imágenes que se hayan utilizado para el mismo), el número ISBN o cualquier otro número de registro de la propiedad intelectual y fecha de la edición; 3) las páginas de la dedicatoria o de las notas de autor/traductor/editor. Mi recomendación es que os fijéis en los ebooks y libros físicos que tengáis (a poder ser de ediciones recientes) para ver cómo lo hacen.

¿Por qué no doy consejos de cómo maquetar para libro físico con Word? Bien, el primer motivo es que nunca lo he hecho, así que no puedo contaros mi experiencia, pero por lo que he leído al buscar la información para este post, la maquetación para imprenta es más compleja porque hay que tener en cuenta encabezados, pies de página, que a su vez dependen de si la página es par o impar, etc. En ebook, por lo contrario, (y más concretamente en Kindle), es una única página y el tipo de numeración es diferente (por posición o porcentaje), así que en formato electrónico no se aprecian esos detalles de maquetación. Otro de los motivos es que he leído que con algunos procesadores de textos que se usan para maquetación, el formato de Word puede dar problemas si no se han empleado bien los estilos. No obstante, os dejo este post de Mariana Eguaras en el que ofrece varias plantillas para la maquetación en Word.

Diseño de portada

No hace falta que diga que una buena cubierta es lo que primero que va a llamar la atención de nuestra novela y probablemente el elemento decisivo para atraer a potenciales lectores.

De aquí no os puedo decir gran cosa, salvo que si sois ilustradores o diseñadores gráficos, seguro que no tendréis grandes problemas en visualizar cómo queréis vuestra cubierta y llevarla a cabo.

Si no, entonces mejor acudir a alguien que sí lo sea o, en su defecto, alguien que tenga conocimientos de programas de edición. Si, aunque no seáis expertos, pero os defendéis con el Photoshop o similares, entonces mis consejos son estos (aplicables a todos los casos):

  • Una portada es una idea: Esa idea debe reflejar la historia que se esconde en tus páginas. Si tu novela trata de viajes en el tiempo y de paradojas temporales y en tu portada aparece una flor, sin que en la historia se mencione ninguna ni siquiera como metáfora, entonces los lectores se quedarán bastante confundidos. Elegid la idea que mejor defina vuestra novela y plasmadla.
portadas poco acertadas
'Otra vuelta de tuerca', de Henry James. Me da a mí que alguien no se leyó el libro antes de diseñar la portada.
  • Cuidad los colores: Los colores también forman parte de esa idea definitoria y, al estar asociados con ciertas imágenes, ayudan a transmitir sensaciones. Fijaros también en cómo usan los colores en las portadas de los libros del género que escribáis, pues también es común el uso de ciertas tonalidades y combinaciones para ciertos géneros.
el uso de los colores en la portada de un libro
En literatura romántica se suele usar tonos rosas y pastel, mientras que en novela histórica, son comunes los sepias.
  • Cuidad la tipografía: En esta entrada de Valentina Truneanu (¿se nota que sus posts me han ayudado mucho?) nos habla de cómo ha usado una tipografía única para la cubierta y el interior para dar uniformidad a toda la obra.
  • Si vais a optar por usar fotografías, necesitaréis bancos de imágenes gratuitas: Existen bastantes bancos de imágenes que tienen licencia Creative Commons y que además tienen fotografías muy interesantes:
    • Flickr: solo tenéis que marcar la opción ‘Todos los Creative Commons’ y cuando pinchéis en la foto que os guste, veréis una serie de simbolitos donde pone: ‘Algunos derechos reservados’; si le dais, podréis ver las condiciones para usar esa imagen.
    • Foter: Podéis filtrar la búsqueda por tipos de licencia y cuando pincháis en una imagen os aparece también cómo atribuir la autoría.
    • Pixabay: Esta página permite también buscar diferentes tipos de imágenes (ilustraciones, vectores, fotos y vídeos) y en cuanto a las licencias, es igual que las anteriores.
  • Tened en cuenta los tamaños de portada: En Amazon KDP recomiendan usar un ratio alto-ancho de 1’6:1, es decir, por cada 1000 píxeles de ancho, habría que emplear 1600 píxeles de altura. Si publicáis en otras plataformas, mirad si existen recomendaciones con respecto a los tamaños de portada para diseñar la vuestra y que no pierda calidad en la conversión.

Una vez que tengáis todo, ya podéis convertir vuestro documento a formato .epub o .mobi, para ello, podéis usar programas como Calibre o subirlo a Amazon KDP donde se convierte automáticamente en .mobi. Si habéis usado bien los formatos y estilos, el conversor de Amazon no debería daros problemas; no obstante, comprobad siempre en la vista previa de vuestro ebook.


Y hasta aquí el tutorial sobre corrección de una novela. Espero que os estén sirviendo las entradas anteriores y que esta también os ayude en vuestro proceso. Si tenéis alguna sugerencia o aportación, no dudéis en dejármela en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (III): Contenido

Ya hemos revisado el continente de nuestra novela, es decir, la ortotipografía y el estilo; ahora nos toca el contenido: trama, coherencia interna de la novela, etc.

Como ya os he dicho en las entradas anteriores, el orden de las correcciones puede variar, dependiendo de cómo trabajéis mejor. Esta corrección fue la última corrección básica que hice antes de la revisión final de mi novela, pero si preferís empezar por aquí para no gastar energías en partes que luego puede que no vayáis a usar, eso ya es elección vuestra.

¿Qué necesitaremos?

Una libreta, nuestra escaleta o guión de los capítulos (si los hemos usado) y post-its y/o subrayadores de colores.

Revisión de contenido

Esta parte variará un poco (no mucho) dependiendo de si somos escritores de mapa o de brújula. Si os gusta seguir un mapa, seguro que tendréis vuestra escaleta, vuestras sinopsis de los capítulos o algún esquema o mapa conceptual (o lo que hayáis usado, claro) de vuestra historia, que ya preparasteis antes de poneros a escribir. Pues bien, es hora de recuperar ese mapa y empezar a revisar vuestro manuscrito. Y si sois de brújula, entonces echad mano de una libreta y de las notas que hicierais (si las hicisteis) a medida que ibais escribiendo y revisando. Mis recomendaciones:

  • Coherencia entre estructura planificada y el resultado final: Prestad atención a que las descripciones de vuestra escaleta se ajusten a las escenas y capítulos que tengáis en vuestro borrador. Por ejemplo, si en el capítulo 1 teníais planificado que presentaríais a vuestros personajes principales y la ciudad donde viven, y en el capítulo 2, personaje A y B se pelean y aparece el primer punto de giro, lo suyo sería que en el manuscrito suceda eso.
  • Coherencia entre estructura improvisada y el resultado final: Si no habéis planificado de antemano, entonces mientras leáis el manuscrito, id anotando los puntos clave de vuestra historia y comprobad que no hay lagunas ni fallos argumentales que le quiten credibilidad a la historia. Si en el capítulo 2, A y B han tenido una pelea tremenda, de esas que dices ‘hostiaaa, estos/as ya no se hablan en la vida’, entonces sed coherentes y no los pongáis a tomar cañas o hidromiel en la escena siguiente, al menos, no sin una reconciliación previa. Quizá con este ejemplo digáis, ‘pero ¿cómo me voy a olvidar de una escena a otra de que mis personajes han tenido semejante pelea?’, y tenéis razón, pero imaginaos que A le dice a B ‘estúpida hipócrita, malnasida, qué haces besando a la lisiada?’ y luego, más adelante en la novela, B le recuerda a A que A le había dicho ‘mugrosa recogedora de basura‘. Puede que este error lo hayamos cometido porque no recordáramos bien la conversación literal, por eso es importante que estemos ojo avizor ante este tipo de detalles.
  • Coherencia en la descripción de personajes, escenarios, etc.: Que la descripción de tus personajes coincida con lo que habíais planificado en sus fichas de personajes o, en el caso de no tener esa ficha previa, que los detalles que vais escribiendo de ellos concuerden y no tengáis a un personaje rubio en un capítulo y dos capítulos más tarde sea moreno sin que se haya tintado. Lo mismo sucede con cualquier descripción de lugares geográficos, de animales o criaturas fantásticas, naves espaciales, nuevos planetas o cualquier otro elemento de vuestro worldbuilding.
  • Coherencia de la cronología interna de la historia: A cronología interna me refiero al orden cronológico (valga la redundancia) en el que ocurren los hechos de nuestra historia, independientemente de cómo ordenemos las escenas en la narración. Por ejemplo, tenemos estos sucesos ordenados: 1º) Personaje X sale de su casa y va al banco; 2º) Está en el mostrador haciendo sus operaciones; 3º) Entran a robar; y en nuestra novela lo presentamos así: A) Entran a robar y personaje X se asusta y recuerda lo que ha hecho, es decir, B) ha salido de su casa para ir al banco y C) estaba tranquilamente haciendo sus gestiones. Tened también en cuenta las fechas y las horas del día para que no digáis en una escena que es mayo y, dos días después en la cronología, digáis que es enero.

Como habéis podido comprobar, la esencia de la revisión de la trama y contenido reside en mantener la coherencia de nuestra historia y evitar que los lectores frunzan el ceño, levanten la vista de nuestro libro, vuelvan a fruncir más el ceño y exclamen:

cómo corregir tu novela

Lectores beta

Una vez que hemos revisado la coherencia de nuestras historias, necesitamos un ojo ajeno. Este ojo ajeno vendrá de la mano de nuestros lectores beta. Un lector beta es aquel que lee tu manuscrito antes de que salga a la luz y te da su opinión sobre el mismo. Nos viene bien tener lectores beta especialmente por dos motivos:

  • Son quienes van a darte una pista de si nuestro libro gusta al público o no.
  • Van a ver de forma objetiva los fallos y vicios que tenga nuestra novela (y que hayamos pasado por alto en la revisión). Estos fallos y vicios que detecten nuestros lectores beta pueden ser tanto de contenido como de ortotipografía o estilo.

Porque sí, a pesar de todas las revisiones, se nos pueden pasar muchas cosas por alto. Imaginaos que estamos escribiendo una novela de fantasía como esta:

En un mundo chupiguay, la magia solo puede canalizarse a través de la madera. Cualquier tipo de madera sirve. Mientras escribimos, tenemos clarísimo que así funciona la magia en nuestro mundo, de hecho, lo tenemos tan claro y tan interiorizado, que se nos ha pasado por alto aclararlo en la novela. Nuestros personajes usan báculos guapísimos de madera tallados con forma de animales superlegendarios o bien pueden usar varitas sacadas de árboles y fabricadas con mimo y esmero. Los lectores pensarán que solo estas armas mágicas sirven en este mundo, así que se quedarán loker cuando vean que uno de los personajes coge el palito del helado que se acaba de comer para lanzar un hechizo.

cómo corregir tu novela
“Pero ¿¡por qué está peleando contra el malo malísimo con el palo del Magnum!?”

Pues se han quedado así porque, al estar tan inmersos en nuestra propia historia, hemos dado por hecho que ese dato era obvio cuando, en ningún momento, lo hemos dejado claro en la novela.

Así que nuestros lectores beta nos ayudarán a ver esos fallos. Aquí os dejo varios artículos muy buenos sobre el tema:

Todos estos artículos coinciden en hacer un pequeño cuestionario a nuestros lectores y nos ponen varios ejemplos de preguntas generales. Yo también os recomiendo que añadáis otras específicas o las adaptéis al tipo de novela que tengáis, por ejemplo, si tenéis una novela policíaca, preguntad si era predecible, si han picado con las pistas falsas, etc.; y si es una de fantasía, podéis preguntar si entienden el tipo de magia, si les resulta fácil imaginarse vuestro mundo, etc.

Y, por supuesto, agradeced siempre a vuestros lectores beta porque, al fin y al cabo, van a ser quienes nos salven de algún que otro desastrillo.

 


Hasta aquí la tercera parte de este pequeño tutorial de corrección low-cost de una novela. Cualquier sugerencia o corrección que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

La próxima (y última) entrega será ya el toque final a nuestro manuscrito.

Un saludo y que la literatura os acompañe

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (II): Estilo

Ya hicimos una corrección ortotipográfica de nuestra novela, ahora toca otro periodo de reposo. ¿Más reposo? Sí, la primera revisión nos ha servido para refrescar el texto y corregir esos fallos de ortografía y ortotipografía de nuestro manuscrito, para anotar todo aquello que nos ha llamado la atención sobre el contenido, bien porque nos chirríe o porque debamos pulirlo más. En la entrada anterior os comenté cuál puede ser el orden de corrección más eficiente (contenido y luego forma, para no hacer un trabajo extra que luego puede que no pase el filtro final), pero también os comenté por qué yo lo hice prácticamente al revés. Por tanto, voy a seguir el orden que yo empleé y vamos a continuar en esta entrada con la corrección de estilo.

¿Qué necesitaremos?

Esencial: nuestro Diccionario de la RAE y el Diccionario panhispánico de dudas. El Blog de Lengua de Alberto Bustos o el de Fundéu también os van a venir muy bien.

Además, una libreta o posits de colores para posibles dudas, detalles de la trama que os vuelvan a chirriar tras esta segunda revisión, etc. Ahora sí, comenzamos.

Revisión gramatical y de estilo

Debemos estar pendientes de nuestras oraciones. Siempre nos recomiendan combinar la longitud de las mismas para crear un ritmo que enganche y no sea monótono. Bien, cuando las oraciones son cortas, no tenemos mayor problema, pero cuando ya entran en juego nuestras queridas subordinadas, tenemos que tener mucho cuidado con varios aspectos:

  • Concordancia sujeto-verbo: Parece algo de Perogrullo, pero imaginaos que tenemos una oración como esta: El grupo de soldados que el general había llamado a su oficina para informarles de la misión tenía el semblante como un cuadro del renacimiento flamenco en el que los retratados no parecían conocer la palabra «sonrisa». Esta oración tan larga puede hacer que incluso nosotros nos perdamos y no sepamos si el verbo debe ir en plural, singular, en primera, segunda o tercera persona. Y esto a su vez, puede hacer que coloquemos una coma donde no debe (la coma criminal) o que nuestro verbo principal no concuerde con su sujeto.
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‘La coma criminal’, una historia de amor más trágica que ‘Romeo y Julieta’.

Si tenemos dudas, el truco está en quitar ‘morralla’ mentalmente para comprobar que nuestros sintagmas concuerdan: El grupo de soldados (convocados) tenía el semblante (serio). ‘Tenía’ concuerda con ‘grupo’, que es el núcleo del sujeto (en este caso, el verbo también podría ir en plural, concordando con soldados). Esto que os he puesto en paréntesis, también debéis tenerlo en cuenta cuando vuestros sujetos sean sustantivos colectivos, ya que según qué casos el verbo iría en singular o en plural. Para este caso, os dejo este enlace de la Fundación Fundéu.

  • Esas maravillosas preposiciones: Todos conocemos la existencia del ‘dequeísmo’ y el ‘queísmo’, que son el uso u omisión de la preposición ‘de’ cuando no procede. Tenemos que tener en cuenta si el verbo (mejor dicho, la acepción que estamos usando de ese verbo) es transitivo, intransitivo o pronominal, porque eso nos da pistas sobre si requieren preposición o no. Os pongo un ejemplo con el verbo ‘tratar’: En esta clínica tratamos los casos más graves. Aquí el verbo tiene el significado de ‘aplicar los medios necesarios para curar o aliviar una enfermedad’, por lo tanto, es transitivo y tiene un complemento directo (‘los casos más graves’); en este caso no podemos intercalar ninguna preposición.
bloody rae
Cuenta la leyenda que si dices tres veces ‘de que’ ante un espejo, aparece la RAE y te pega con un diccionario.

Veamos ahora este ejemplo: En este balneario tratamos de proporcionarte el mejor descanso. Aquí el verbo ‘tratar’ tiene el significado de ‘procurar el logro de algún fin’ y esta acepción lo convierte en intransitivo, por eso no tiene CD, sino complemento de régimen, el cual siempre va introducido por preposición. De todas formas, si tenéis dudas, en el Diccionario de la RAE vienen abreviaturas (si no sabéis qué significan, solo tenéis que pasar el curso por encima) que os indican si estamos ante un verbo transitivo o intransitivo o si puede usarse como ambos, además de ejemplos en que resaltan la preposición que debe emplearse.

verbo con cd o creg

  • Los adverbios acabados en -mente: Estos adverbios son muy socorridos cuando escribes rápido, pero luego a la hora de leer, resultan pesados, redundantes y, además, dan la impresión de pobreza léxica, a no ser que seas Camilo José Cela en La colmena y quieras causar un efecto rítmico como de vaivén (sí, a mí me dejaba esa sensación cada vez que repetía adverbios en -mente seguidos). Por eso, cuando revisemos, tenemos que prestar especial atención a estos adverbios e intentar cambiarlos por una expresión equivalente. Por ejemplo: Quise pegarle fuertemente pero él me esquivó rápidamente = Quise pegarle con todas mis fuerzas pero él me esquivó de forma rápida. También debéis considerar si, por el hecho de cambiar todos los adverbios en -mente, os va a salir una oración muy artificiosaen ese caso, jugad con las posibilidades y permitiros el uso de alguno de estos adverbios para que de un poco de respiro a esas alternativas elaboradas.
  • Los gerundios: Hay que tener en cuenta cuál es la función de los gerundios para que los usemos como es debido. Podemos tener el caso de que el gerundio forme parte de una perífrasis verbal en una oración simple o en la oración principal de una compuesta. Entonces no hay ningún problema, nuestro verbo en gerundio expresa que la acción está en proceso y santas pascuas (ejemplo: ¿Y Fulanito? Está pescando en el lago). La dificultad viene cuando el gerundio encabeza la oración subordinada. En este caso, también expresa una acción en proceso, pero esta acción es simultánea o anterior al verbo principal. Esto tiene una explicación lógica: si algo está sucediendo, significa que tuvo un inicio en el pasado y su duración llega hasta el momento presente, por tanto, la idea de futuro no tiene cabida. La oración Pepico se lanzó a por la pelota, rompiéndose la muñeca, sería incorrecta porque ‘romperse al muñeca’ es algo posterior a ‘lanzarse a por la pelota’; lo adecuado sería Pepico se lanzó a por la pelota y se rompió la muñeca o también, Pepico se rompió la muñeca lanzándose a por la pelota (que, además de seguir el orden lógico de las acciones, me sirve para introducir el siguiente argumento). Las subordinadas encabezadas por un gerundio son adverbiales con función de complemento circunstancial. Los CC siempre, y repito, siempre complementan al verbo, por tanto no pueden acompañar a un sustantivo, para esto tenemos las subordinadas adjetivales o sustantivas de complemento del nombre. La oración Menganita elaboró una lista resumiendo las reglas del juego sería incorrecta porque ‘resumiendo…’ no puede complementar a ‘lista’; para eso, emplearíamos una adjetival de relativo: Menganita elaboró una lista que resumía las reglas del juego. Ahora bien, hay una excepción a esta norma (puede que haya más, pero esta es la que yo he consultado con Fundéu) y se trata de un gerundio que hace referencia a un sustantivo que realiza una acción en proceso. Os lo explico mejor con este ejemplo: Lo que recuerdo es la gente bailando en la discoteca. Aquí, ‘bailando’ hace alusión a ‘la gente’, por lo que, en un principio, no debería usarse el gerundio, pero al tratarse de una acción en proceso que realiza ese sustantivo, se permite el uso del gerundio.
  • Leísmo, laísmo y loísmo: Supongo que tendréis claro qué significan estos términos, pero por si alguien se ha despistado, os recordaré que hacen referencia al uso indebido de los pronombres personales ‘le/les’ para sustituir un complemento directo (leísmo); ‘la/las’, para un complemento indirecto femenino (laísmo); o ‘lo/los’, para un complemento indirecto masculino (loísmo). Los pronombres ‘lo/la’ y sus plurales solo pueden sustituir a un complemento directo (Compré un litro de leche en el supermercado – Lo compré en el supermercado) y ‘le/les/se’ a uno indirecto (Compré un litro de leche al dependiente – Le compré un litro de leche – Se lo compré). Pero como pasa con todas las reglas, existen excepciones con el pronombre ‘le’ y es por estas por las que suele haber confusiones. En este artículo os explican muy bien estas excepciones. No obstante, os hago un muy breve resumen de estas excepciones:
    • ‘Le’ puede usarse para CD si este se refiere a hombre en singular (abstenerse perretes, gatetes, alienígenas de género indefinido y demás). Le besé bajo la lluvia = Lo besé bajo la lluvia.
    • Leísmo de cortesía: es decir, el que hace referencia a ‘usted’. Le atenderemos en breve.
    • Con verbos de ‘afección psíquica’, de ‘influencia’ o de ‘percepción’ puede surgir esta excepción. Os dejo la entrada del Diccionario de dudas de la RAE, donde se explica esto con más detalle.
  • Vocabulario rico: Esto es evidente, pero muchas veces, cuando estamos escribiendo, no nos damos cuenta de que estamos escribiendo las mismas palabras y expresiones una y otra vez. Al revisar, una lectura en voz alta y a un ritmo más o menos ágil nos va a ayudar a detectar palabras, expresiones e, incluso sonidos que se repiten en un corto espacio de tiempo. La solución: los sinónimos. Yo suelo usar Wordreference, que no solo es un maravilloso diccionario de inglés y otros idiomas, sino que también incluye uno de sinónimos en español. Aquí también se incluiría la precisión del lenguaje. Es recomendable evitar usar términos muy genéricos cuando hay uno que describa a la perfección lo que queremos decir (a no ser que sea uno de nuestros personajes quien hable de esta forma porque no tiene mucho bagaje cultural). Yo me he dado cuenta de esto al escribir fantasía: hay mucho vocabulario referente a armas, fortificaciones y edificaciones similares que desconozco, así que cuando necesito alguno de estos palabros, me voy a algún manual relacionado con el tema o a tío Google y escribo alguna descripción que pueda ayudarme a encontrar la palabra precisa (por ejemplo, ‘partes de una espada’, ‘armas de asedio’, ‘plantas medicinales tradicionales’, etc.).
slice fresh physalis on white background
Cada vez que me ponen esta fruta en una cafetería de Almería, tengo que poner en Google ‘fruta naranja con hojas secas’ porque nunca me acuerdo de que se llama ‘alquejenje’

Con todos estos consejos y aspectos a tener en cuenta, ya tenéis herramientas para vuestra revisión de estilo. Es posible que me haya dejado algo en el tintero, pero iré actualizando conforme vaya recordando y conociendo más reglas.

En la próxima entrada de esta serie, os hablaré de la revisión del contenido y trama. Espero que os sirva este post y, cualquier corrección o sugerencia que tengáis, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Corrección de una novela

Cómo corregir tu novela cuando no te llega el presupuesto (I): Ortotipografía

Has acabado tu manuscrito. Genial, te has quitado un buen peso de encima. Pero ahora toca lo más difícil, que es corregirla. Tienes dos opciones:

  • Acudir a un corrector profesional
  • Corregirla por tu cuenta

Si te decides por la primera opción, el presupuesto se suele calcular en función de los caracteres de tu novela. No todas las editoriales y páginas de correctores editoriales tienen una calculadora de presupuesto, pero en las que he podido encontrar, he puesto los datos aproximados de la mía, 781600 caracteres (unas 136200 palabras). Así que con este número, estos son los precios (con 21% de IVA):

Según Aliterata:

  • Corrección ortotipográfica: 568,90€
  • Corrección de estilo: 934,62€
  • Total: 1503,52€

Según Letraspropias:

  • Corrección ortotipográfica: 0,95€/1000ct = 742,52€
  • Corrección de estilo: 1,25€/1000ct = 977€
  • Total: 1719,52€

Las ventajas de acceder a estos servicios es que, sencillamente, estás en manos de gente formada para esto, así que tu novela quedará bien corregida y con un acabado profesional.

Pero quizá estos precios se te pasan del presupuesto y decides optar por la opción de autocorregirte. Como me pasó a mí, decidí revisar mi novela a fondo, por lo que me informé, investigué y casi parecía una estudiante entre manuales, blogs y otras fuentes que consulté para esta tediosa fase del nacimiento de un libro.

Las ventajas de corregir vosotros mismos vuestra novela es que vais a asimilar mejor distintos puntos tan importantes como el formato, la estructura, la corrección sintáctica, etc. y este aprendizaje implícito os va a servir para futuros textos. También os va a poner en alerta sobre los aspectos en que tenéis que fijaros, de forma que os saldrán solos cuando escribáis otras historias.

Aviso a navegantes

A pesar de toda la investigación y todo el tiempo que le dediquemos, es muy difícil que la novela quede 100% perfecta cuando la corregimos nosotros mismos. El motivo es tan sencillo como que es nuestra historia, nuestro texto y hemos invertido tanto tiempo en redactarlo que, ver los fallos, sean del tipo que sean, nos resultaría más difícil que si se tratase de un texto ajeno. Así que no os preocupéis, al fin y al cabo, vuestro texto siempre va a estar ahí para futuras revisiones.

Esa es realmente la mejor forma de que quede perfecto. Ahora ya sí, comenzamos.

Lo primero, el reposo

Cuando acabéis vuestra novela, dejadla reposar. ¿Recordáis cuando en el instituto o en la universidad nos decían que antes de entregar un trabajo dejásemos al menos un día para corregirlo y mandarlo? Muchos de nosotros seguro que se ha reído de ese consejo y habría dicho ‘Sí, claro, yo esto quiero quitármelo ya de encima’. Pues bien, ¿quién ríe ahora?

En el caso de nuestra novela, lo mejor para tomar distancia y refrescar la mente de la misma es dejarlo al menos un mes. Yo, entre pitos y flautas, lo dejé dos meses y la verdad es que también me vino muy bien. Pero esto es un poco como todo, depende del tipo de novela, de su longitud y de nuestra forma de trabajar. No obstante, mi recomendación es daros unos treinta días de respiro.

Y, ¿después qué? ¿Corrijo el estilo, el contenido, la ortotipografía? ¿Qué orden es el mejor? En el blog de Autorquía recomiendan empezar por el contenido, el estilo y luego la ortotipografía, porque si corriges las erratas de una parte y luego resulta que esa misma parte la vas a eliminar, pues te puedes cabrear un poco. También os digo que, en mi caso, empecé con la corrección ortotipográfica porque, entre otros motivos, no sabía cómo poner las rayas de los diálogos. Mi manuscrito estaba plagado de guioncitos que quedaban muy feos, así que como no quería tener esa sensación de caos, lo hice así.

Empezar por la ortotipográfica también tiene sus ventajas y es que te ayuda a refrescar el texto, anotar detalles y otros datos para las siguientes revisiones. Como este tipo de corrección es la más ‘objetiva’, pues depende de las reglas ortograficas y de formato, voy a empezar en esta entrada con ella.

¿Qué vas a necesitar?

Si optáis por imprimir el manuscrito e ir escribiendo y haciendo anotaciones, os recomiendo usar posits, papelitos de colores para hacer vuestro código personal, así como un cuaderno donde también podáis ir haciendo anotaciones. Si preferís revisar en ordenador, la libreta es incluso más imprescindible. ¿Qué podéis anotar ahí? Pues desde dudas que os surjan conforme revisáis, una cronología de la trama para cuando toque la corrección de contenido, datos importantes de la trama cuya coherencia queráis comprobar, etc.

Otra herramienta de la que no vais a separaros para la corrección ortotipográfica y de estilo es el Diccionario de la RAE. De hecho, la mayor parte de este post estará basado en lo que dice la RAE al respecto en su Diccionario de dudas y preguntas.

También os vendrán bien los foros del Instituto Cervantes y el de la Fundación Fundeu, si tenéis dudas más específicas, así como este libro de Gabriella Campbell (podéis pinchar en la imagen para ir a la página de Amazon):

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Corrección ortotipográfica

Es la que se encarga de subsanar los errores de ortografía, de puntuación, de formato tipográfico (cursivas, subrayado, numeración y viñetas, etc.).

Raya de diálogos

Como os he dicho, mi manuscrito estaba plagado de guiones cortos para marcar los diálogos. Si no sabéis cómo poner la raya en vuestro procesador de texto, os dejo esta entrada. Pues bien, cuando reviséis, echad un vistazo a vuestros diálogos, pues, aparte de tener que usar la raya (—), existen otras reglas que os resumo a continuación, pero que están sacadas de aquí:

  • Para introducir un inciso personal del narrador. Ejemplo:
Pepito se puso la camisa —un  tanto manchada— y se marchó.
  • En diálogos, para marcar el inicio del mismo. Esta raya va pegada a la primera palabra del diálogo:
—Perdona, ¿tienes hora?
  • En diálogos, para introducir las acotaciones del narrador. Funcionan a modo de paréntesis, por lo que van siempre pegadas a la acotación y nunca al diálogo. Si el diálogo acaba con la acotación, no ponemos raya de cierre, sino punto. Ejemplo:
—¡Déjame!  —exclamó ella.

Bien, aquí viene el lío. Tenemos que distinguir entre los verbos de habla (o verbos dicendi) y los verbos de acción (no dicendi).

  • Verbos de habla (decir, responder, exclamar, etc.): la acotación va en minúscula siempre. Los signos de puntuación que corresponden a la parte previa del diálogo se colocan inmediatamente después de la raya de cierre. La única excepción son los signos de interrogación y exclamación que se colocan junto a la última palabra del diálogo. En este caso, tras la raya de cierre de la acotación, se coloca un punto.Ejemplos:
—Pepito me dijo que vendría —comentó Fulanito—, pero todavía no ha llegado.

—¿Qué dices? —preguntó Menganito—. No te escucho.
  • Verbos de acción: no indican que el personaje está hablando, sino que expresan lo que hace mientras habla. Pueden suceder tres casos:
    • Las palabras del personaje terminan y se introduce la acotación: ponemos punto inmediatamente después de la última palabra del personaje y la acotación empieza con mayúscula.
    • Tras la acotación, el personaje continúa hablando: Igual que en el ejemplo de antes y, además, ponemos un punto tras la raya de cierre.
    • La acotación interrumpe las palabras del personaje: no ponemos signo de puntuación alguno y la acotación se escribe en minúsculas.
—Pásame eso de ahí. —Señaló un papel de la mesa.

—Pásame eso de ahí. —Señaló un papel de la mesa—. Me hace falta.

—¿Nunca te has dado cuenta —se giró y me miró— de que Fulanita y SuperMujer nunca están juntas en la misma habitación?

Comillas (hablar de cuando van en diálogos y de cuando se usan las de cierre para distintos párrafos)

Existen tres tipos: las angulares o españolas («»), las inglesas (“”) y las simples (”). Se prefiere el uso de las angulares. Si dentro de un texto entrecomillado es necesario emplear más comillas, se usarán las inglesas y, por último, las simples. Imaginad que se trata de una de esas muñecas rusas, una dentro de otra (« ” ” ” ») .

Pepito contaba la historia muy entusiasmado: «Me llamaron y me dijeron: "Pepito tenemos un trabajo para ti que es la 'hostia', ¿te interesa?"».

Se usan para:

  • Citas textuales (Ya dice el refrán que «más vale prevenir que curar».
  • Pensamientos de los personajes durante la narración («¡Maldita sea!», pensó Fulanita.).
  • Para indicar que una palabra o expresión es impropia, un extranjerismo, una palabra vulgar o una palabra dicha de forma particular (con ironía o énfasis, por ejemplo). En este caso, también se puede usar la cursiva (de hecho, en algunos casos, como el de los extranjerismos sin adaptar, se prefiere el uso de la cursiva).
  • Para indicar que el diálogo de un personaje continúa de forma ininterrumpida en los siguientes párrafos. En este caso, se emplea solo las comillas de cierre al inicio de cada párrafo del diálogo.
  • Para títulos: a la hora de escribir el título de obras, películas, artículos, etc. existen varios aspectos a tener en cuenta, por lo que encontraréis un apartado más amplio y exhaustivo un poco más adelante.

¿Cómo se combinan las comillas con otros signos de puntuación? Muy sencillo: los signos de puntuación se escriben tras las comillas de cierre. Ahora veamos situaciones a tener en cuenta:

  • Si el enunciado entrecomillado acaba con puntos suspensivos, estos van dentro de las comillas (es decir, justo antes de las de cierre) y después se pone el signo de puntuación tras las comillas. («Ojalá pudiera…», pensó la chica ).
  • En el caso de los signos de interrogación y exclamación:
    • Si estos afectan al enunciado entrecomillado, se colocan dentro de las comillas (Su cara parecía decir «¿qué me estás contando?».).
    • Si afectan al enunciado en el que está incluido lo entrecomillado, se colocan fuera (¿Es verdad que Fulanita lo llamó «tontaina»?)

Aquí tenéis más usos de las comillas, no solo para textos narrativos, sino para otros tipos de texto.

Títulos

Los títulos de obras de cualquier tipo, así como nombres de asignaturas, publicaciones, etc. pueden escribirse de diferentes formas:

  • Cursiva: el título de novelas, libros, programas, películas y, en general, cualquier obra/publicación completa: Cervantes escribió La Galatea.
  • Entre comillas: los títulos de fragmentos de obras completas, como capítulos, artículos, poemas, etc.: Hoy empezaremos con “Ali Baba y los cuarenta ladrones” de Las mil y una noches.
  • Nombres de materias/asignaturas, publicaciones periódicas y marcas comerciales: Sin comillas ni cursiva y con mayúsculas todas los sustantivos y adjetivos que forman el nombre. Ejemplo: Me gusta tomarme una Pepsi mientras leo El Diario de Chupilandia antes de entrar a clase de Historia de los Unicornios.

Números

¿Cuándo escribir los números con letra y cuándo con dígitos? Pues bien, en resumidas cuentas sería así:

Con letras:

  • Del cero al cien: puesto que son números que se pueden escribir en una palabra (cero al veintinueve, más las decenas) y porque los números redondos unidos por la conjunción ‘y’ también se escriben con letra (por ejemplo, cuarenta y dos).
  • Los números que expresan centenas y números redondos más grandes: trescientos, mil, millones, etc.
  • Si hablamos de unidades de medida, los números no muy complejos (véase el punto anterior). En este caso, la unidad de medida se escribe de forma completa y nunca con su abreviatura. Ejemplo: La botella tiene dos litros.
  • Si usamos una cifra aproximada: Había unas veinte mil personas.
  • Si forman parte de una expresión o frase hecha: Eres mi número uno.

Con cifras:

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  • Números que requieren más de cuatro palabras para su escritura: 2345
  • Combinaciones de número entero y decimal. El sustantivo que sigue a este número (que funciona como su determinante) irá en plural. Ejemplo: 34,2 encuestados aseguraron no beber antes de conducir.
  • Porcentajes superiores a diez. Aquí, si empleamos letras para el número, el porcentaje lo expresamos en palabras: diez por ciento; 45%
  • Unidades de medida con su símbolo o número con la abreviatura: 59km; 37 págs.
  • Cuando el número va detrás del sustantivo al que se refiere y nombra un elemento específico de este sustantivo: Ve a la planta 4 y después pide número en el mostrador 3.
  • Los números de cuatro cifras se escriben juntos, si separar por espacio, coma o punto (2345), mientras que los números de mas de cuatro cifras, se escriben en grupos de tres y separados por espacio (nunca puntos ni comas): 43 987; 567 234. La única excepción es cuando se refieren a años, páginas, leyes,  artículos, etc. Ejemplo: año 2017; página 1190; verso 2123.

Para expresar fechas: lo más correcto es escribir el día y el año con cifras y el mes con letra y minúscula: 23 de mayo de 1990

Ortografía

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La corrección ortotipográfica también incluye una revisión de la ortografía. De nuevo, nos basaremos en la RAE y dependerá ya de cada texto, pero aquí os dejo un par de puntos en los que deberéis fijaros porisaca:

Comas: Os dejo el enlace de la RAE aquí, pero os resumo unos puntos importantes:

  • En el colegio nos enseñan que las comas sirven para marcar una pequeña pausa, pero no siempre es así. Aquí os dejo un vídeo de Alberto Bustos sobre el tema, en el que habla sobre las comas del vocativo y la coma criminal (la que no debe ponerse entre sujeto y verbo):
  • También merecen una mención especial las comas de los incisos, aposiciones explicativas, interjecciones, etc. que sirven a modo de paréntesis. Como muchos de estos incisos se colocan entre el sujeto y el verbo, puede parecer que se puede poner una coma entre ambos, pero no es así, se trata solo de la separación entre la oración principal y el inciso. Como ya os digo, pensad en ellas como en unos paréntesis.
  • Otra excepción de la coma entre sujeto y verbo se da cuando el sujeto es una enumeración acabada en «etc.». Ejemplo: Pepe, Pepa, Fulana, Fulano, etc., vinieron a mi fiesta.
  • Si detrás de «pero» va una oración interrogativa, no se pone coma. Ejemplo: Pero ¿qué me estás contando?
  • Con las conjunciones copulativas y disyuntivas: como este punto tiene varios aspectos a tener en cuenta y podría salir una entrada demasiado extensa, podéis mirar en el enlace que os he dejado de la RAE el apartado número 2 de «Usos con las conjunciones copulativas y disyuntivas», donde se indican las excepciones en las que se puede poner una coma antes de «y».

Punto y coma: aquí os dejo el enlace de la RAE para una lectura más profunda, pero os resumo:

  • Enumeraciones complejas donde cada elemento contiene comas: los elementos que se enumeran se separan por punto y coma para no confundirse con las comas ‘internas’. Ejemplo: Fulanito cogió la pintura; Menganita, la tabla; Eustaquio, los lienzos, y Pepa, el caballete.
  • Entre oraciones sintácticamente independientes pero con relación semántica. Ejemplo: Quiero que me dejes; me haces daño.
  • Ante conectores adversativos, concesivos o consecutivo, si las oraciones tienen una longitud media. Ejemplo: Fulanito sabía que no podía seguir mintiendo de esa manera; no obstante, no podía parar.

Esas tildes traicioneras: Aunque las reglas de acentuación nos son conocidas, hay casos que pueden plantearnos dudas:

  • Tildes diacríticas: Sin extenderme mucho, pues aquí tenéis una entrada bien apañada de la fundación Fundeu, os pongo las más controvertidas:
    • «Solo» nunca lleva tilde. La tilde diacrítica se usa para diferenciar palabras tónicas de átonas y, dado que solo, es siempre tónica, nunca lleva tilde. Además, aunque pensemos que pueden confundirse sus dos categorías gramaticales (adjetivo y adverbio), en realidad no es así y, para convenceros, os dejo este artículo de Javier Álvarez para Delcastellano.com.
    • Los pronombres demostrativos (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales) que funcionan como sujetos de la oración o CD y CI tampoco llevan tilde por una razón similar a la de «solo».
    • Por qué, porque, porqué y por que:
      • Por qué: para introducir una oración interrogativa de causa: (¿Por qué te vas?). Esta pregunta puede ir en estilo indirecto (dime por qué te vas).
      • Porque: para introducir la respuesta a la pregunta anterior con una oración explicativa: Me voy porque estoy cansada.
      • Porqué: es un sustantivo y, como tal, debe ir con su correspondiente determinante y pueden añadírsele lexemas de número: Dime el porqué de tu partida/No entiendo los porqués de tus mentiras.
      • Por que: preposición + nexo de una subordinada. Puede sustituirse por «por el/la/los/las cual/cuales». Ejemplo: La película por que fue nominada.

Las tildes en los tiempos verbales que tienen diptongos, triptongos o hiatos: A mí a veces se me olvidan las reglas de acentuación de estos casos, por lo que recurro al conjugador de la RAE. Cuando busquéis un verbo en el diccionario, encontraréis un botón que pone «Conjugar» y que también os servirá si tenéis dudas sobre algún tiempo verbal poco usado o irregular.

drae conjugador

Otras cosas a tener en cuenta

Seguro que me he dejado todavía alguna cosa en el tintero, pero conforme vaya acordándome o aprendiendo más reglas, iré actualizando esta entrada.

No obstante, sí quiero recordaros que tengáis en cuenta varios detalles de vuestro manuscrito:

  • Comprobad que los espacios entre palabras estén bien, que no le hayáis dado a la barra espaciadora más de la cuenta o que se os hayan pegado dos palabras.
  • Comprobad que todo está unificado. A veces, algún aspecto ortotipográfico no es oficial, por decirlo así, y todavía no hay una norma por la que podamos regirnos. En estos casos se toma una de las posibilidades y se mantiene durante todo el manuscrito. Por ejemplo, si decidís que las palabras impropias, coloquiales o los extranjerismos los vais a escribir con cursiva (o entre comillas), debéis mantener esa norma durante todo el texto.

Y, en esencia, estas son mis recomendaciones para una corrección ortotipográfica de vuestra novela.Si ya tenéis experiencia, seguro que esto ya os lo tenéis aprendido, pero si estáis empezando y todavía se os hace muy difícil todo esto de la corrección, espero que este post os anime con la tarea.

En la próxima entrada de esta sección, os hablaré de la corrección de estilo y contenido, donde me centraré sobre todo en aspectos gramáticos y léxicos, así como en otros aspectos a tener en cuenta para vuestro argumento.


Espero que os haya gustado la entrada y os sirva de ayuda. No dudéis en dejar un comentario con dudas, sugerencias y, por supuesto, correcciones.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Haydaramos.com