#SemanaAutopublicados

7 cosas que me hubiese gustado que me contaran antes de autopublicarme #SemanaAutopublicados

A principios de mes, Carmelo Beltrán propuso la iniciativa #SemanaAutopublicados en la que quería dar a conocer la existencia de la literatura autopublicada y desmontar esos prejuicios acerca de la misma. O dejo el vídeo en el que explica en qué consiste esta semana:

Quienes estamos en este mundo de la autopublicación sabemos que hay obras y autores de muchísima calidad que merecen tener el mismo reconocimiento que otros publicados en editoriales tradicionales. Así que este es mi granito de arena para esta iniciativa.

Como autora autopublicada he aprendido muchas cosas a lo largo de este año, pero mis mejores maestros han sido mis propios errores. Cuando empiezas esta aventura de la autopublicación, en especial si publicas por primera vez, llegas con una ilusión y una emoción que poca gente te puede quitar: vas a publicar tu novela, ¡por fin! Todo son nubes de algodón, arcoíris y unicornios. Entonces, llega la realidad. Y, además, va llegando poco a poco. En este camino hay mucha decepción y mucha frustración, pero, eh, también hay gratas recompensas. Aquí os dejo una lista con todo lo que me hubiese gustado saber antes de autopublicar mi primera novela.

1) No te apresures

Cuando estamos escribiendo nuestra primera novela estamos llenos de ilusión por terminarla y poder enseñársela ya al mundo. Esa ganas tremendas de tener nuestra obra allá fuera en las repisas o ebooks de potenciales lectores nos puede, para qué engañarnos. A mí me podía. Además, todos fantaseamos con que a nuestra novela le vaya bien y le guste a mucha gente y hagamos presentaciones en muchos lugares y nos llamen para hacer entrevistas o dar charlas, etc. Por eso nos damos todavía más prisa por publicar nuestra obra. Si nos decantamos por la autopublicación, como es el caso de muchos de nosotros, Amazon y otras plataformas similares nos han dado la oportunidad de subir nuestra obra y cumplir nuestro sueño de forma sencilla. Esto es otro factor para que, cuando tengamos terminado nuestra novela, nos precipitemos.

Ya dije en mi primera entrada dedicada a la corrección de la novela que es recomendable dejar descansar el manuscrito para tomar distancia y ver mejor los fallos (aunque nunca llegaremos a ver ciertos vicios si no nos los resalta un ojo ajeno). No solo para corregir sirve este consejo. Incluso después de haber realizado el mínimo de correcciones necesarias y de haber hecho los cambios pertinentes es posible que publicarla siga siendo un paso precipitado. Cuando publiqué por primera vez ‘Nivel 10’ hace un año, lo hice para presentarla al concurso de literatura indie de Amazon. Pero, si os soy sincera, ni siquiera era ese el objetivo que tenía en mente para la novela cuando la terminé. Tenía otros planes completamente diferentes para el manuscrito y que, por asuntos que no vienen ahora al caso, no he podido hacer de momento. Así que me resigné y, como estaba a tiempo todavía, decidí tenerla lista para el concurso. Podría haber estado mejor, pero me precipité. Por eso, decidí reeditarla y estoy más contenta con el resultado (y, desde luego, no olvido esos planes iniciales que tenía para ella). Otro de los motivos por los que me precipité es porque yo era una completa desconocida. Pero de esto hablo en el siguiente punto.

2) Primero hazte un nombre, luego ya tu novela

Como acabo de decir, era una completa desconocida cuando publiqué ‘Nivel 10’ (a ver, lo sigo siendo, pero ahora soy una desconocida con redes sociales). Lo que hice fue algo parecido a lo de llamar al portero y salir huyendo. No tenía ni blog, ni página, ni redes sociales de escritora; las fui creando poco a poco conforme veía que sin presencia en internet me comía los mocos (y también conforme Miriam Beizana me iba animando).

Al principio, la idea de tener que hacerme un blog y redes sociales de escritora no me llamaba para nada la atención. Siempre he sido tímida, siempre he ido a mi rollo en mis redes sociales personales y las cosas que suelo compartir o decir en ellas son tan dispares que o tienen cierta aceptación o pasan sin pena ni gloria (aunque los vídeos de gatetes y perretes siempre han sido bien recibidos).

Perretes
I love you too, perrete tierno

Así que imaginaros lo que podía suponer para mí abrir varias cuentas para luego ver que mis posts pasaran por la red como una mata de esparto en el desierto. Esa exposición tan abrupta me hacía sentir tan vulnerable que la rechazaba siempre que podía. Pero es que veía que en la oscuridad y soledad del anonimato no iba a conseguir aquello con lo que fantaseaba por lo que al fin me lancé de nuevo a la piscina (como siempre hago con todo, sin flotador y sin saber nadar) y abrí este blog y mis cuentas de Facebook y de Twitter. Y empecé a observar cómo iba esto del marketing online.

3) Pero hacerse un nombre es difícil

Exacto. Ser una completa desconocida en un mundo en el que hay mucha gente y, además, ya hay lazos formados es duro para alguien que es tan reservada como yo. ¿Sabéis cuántas amigas hice en el instituto? Con una mano me bastaría para contarlas y me sobrarían dedos. En redes sociales sigo siendo igual de tímida que en la vida real, pero me tengo que poner una máscara y hacer como que no me muero de vergüenza cada vez que publico algo o interactúo con alguien. Ya se sabe, ‘fake it until you make it’ (algo así como ‘finge hasta que lo consigas’).

Para hacerte oír hay que alzar la voz y hablar claro o, si no, lo que digas se perderá entre el ruido. Y, claro está, hay que decir algo que valga la pena para no ser ‘esa que monta follón’. No paraba de leer en muchos blogs de recursos para escritores que para tener seguidores fieles había que tener contenido útil e interesante. Y, claro, ¿qué puedo ofrecer yo diferente que nadie más haya hecho? La respuesta es compleja, porque ya hay blogs estupendos que hacen artículos superinteresantes sobre miles de temas. Muchos de nosotros compartimos posts muy similares y de gente similar. Si Gabriella Campbell o Ana González Duque suben un nuevo artículo, seguro que ya tendrán cientos de retweets, porque son un referente en el mundo de la autopublicación. Por eso, a veces me entra la inseguridad de no saber qué ofrecer. Así que, otra vez me pongo una máscara y finjo que lo que estoy diciendo os va a cambiar la vidaFake it until you make it.

4) Escritora de día, miles de roles de noche

Otra de las cosas que me hubiese gustado saber antes de meterme en este fregao es que iba a tener que aprender a hacer cosas diferentes a escribir. Si contáis con profesionales que se encarguen de las fases posteriores a la escritura del manuscrito, entonces tenéis un gran porcentaje del trabajo hecho y, mirad, ese peso que os quitáis. Pero si no disponéis de ese apoyo, deberéis ser, además de escritores, correctores, maquetadores, ilustradores o diseñadores gráficos, copywriters, community managers, expertos en marketing y SEO, magos, alquimistas y malabaristas.

5) El día solo tiene 24 horas

Y para todos esos trabajos ‘extras’ que conlleva el ser escritores autopublicados, necesitamos una esmerada planificación. Porque sabemos que el día solo tiene veinticuatro horas y los más afortunados dedican ocho a dormir y entre cinco y ocho a trabajar, lo que nos deja aproximadamente otras ocho horas para todo lo demás.

Yo soy un desastre para planificarme; lo acabo haciendo, pero tardo mucho en encontrar la distribución que me resulta mas eficiente a la hora de trabajar. Cuando empecé con mis redes sociales de escritora, todo me resultaba un caos: ¿qué hago? ¿de qué escribo? ¿cuándo lo hago? ¿qué días publico? ¿por qué parece que no me queda tiempo para nada? Luego, conforme le iba cogiendo el truco, me he ido organizando mejor y, al pensar en esta evolución, se me viene a la cabeza lo que en estadística se conoce como ‘regresión lineal’. La regresión lineal (la simple, al menos) estudia la relación entre dos variables, X e Y. Nos permite conocer si la variable independiente (X) tiene algún efecto en la variable dependiente (Y). Si los datos se distribuyen como la nubecita de la izquierda, significa que no hay relación ninguna, mientras que si se asemejan a una línea, sabemos que podemos predecir con cierta confianza el comportamiento de Y según X.

Al principio yo era la nubecita de la izquierda, dando palos de ciego; ahora me voy acercando más a una línea: ya tengo ciertos días para publicar posts, me organizo lo que comparto en Facebook, dedico ciertos periodos de tiempo a Twitter y he aprendido en qué momentos del día soy más productiva a la hora de escribir (¿Adivináis cuándo? ¡Sí, a las tantas de la noche! Dormir, ¿pa’ qué?). Ahora que mi rutina es más predecible, yo estoy menos agobiada.

En definitiva, si os cuesta organizaros, tendréis que tomaros vuestro tiempo para conocer vuestra mejor forma de trabajar y de planificar vuestro tiempo, pero os aseguro que es algo que agradeceréis cuando ya se haya convertido en una rutina. Si sois organizados de fábrica, ya tenéis gran parte del trabajo hecho en ese sentido.

6) Vas a pasar por muchas fases y todas van a ser cíclicas

Esto es otro pequeño detalle del que hablé en esta entrada. Vamos a pasar por muchas fases durante nuestra carrera literaria, desde la inmensa euforia que nos entra cuando se nos ocurre una idea genial para una novela o un relato, a la sensación de ser un fraude y de creer que nuestro trabajo es una completa basura. Iremos desde una altísima productividad, donde no dejemos de escribir, hasta una total falta de ganas de sentarse frente al teclado o la libreta. No nos vamos a librar de estos dos extremos ni de toda la gama de grises que hay entre medias. Así que, cuando tengáis la adrenalina por las nubes, por el motivo que sea, aprovechad el chute de autoestima y motivación para poneros a trabajar, pero sed cautos y andaros con pies de plomo para que no se os suba la emoción a la cabeza y os nuble el sentido común. Por otra parte, si estáis en una de esas épocas en que todo se nos viene grande, no conseguimos salir del hoyo de negatividad y desprecio hacia nosotros mismos, no tiréis la toalla, ni lo mandéis todo a paseo, porque esa época pasará y, además, es muy necesaria para verlo todo con una perspectiva más realista. Resistid y seguir escribiendo aunque creáis que no merece la pena.

Y sobre todo…

7) Ten mucha paciencia

Porque esta profesión es, en la mayoría de los casos, una inversión a largo plazo: escribir requiere mucho tiempo y dedicación y debemos ser pacientes (y constantes) para finalizar nuestros proyectos, pero también para ver los frutos de nuestro trabajo, para esperar las reseñas y opiniones de los lectores, para ver cómo nuestra obra y nuestro nombre va haciéndose un hueco en el mundo de la autoedición, etc. Tenemos que sembrar y cuidar esas semillas para ver florecer aquello que nos hemos propuesto.

 


Y hasta aquí mi lista de todo aquello que me hubiese gustado saber antes de meterme en estos berenjenales. ¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo con esta lista? ¿Qué añadiríais según vuestras experiencias? No dudéis en dejarme vuestros comentarios aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Sarah Deer
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22 comentarios en “7 cosas que me hubiese gustado que me contaran antes de autopublicarme #SemanaAutopublicados

  1. Está claro que autopublicar es todo un aprendizaje (pensándolo bien, la publicación tradicional también), y nunca se deja de mejorar. Creo que el camino que tú has seguido es el que hemos seguido muchos antes que tú, y también considero que lo estás haciendo bien. Al fin y al cabo, no hay un lugar estipulado al que llegar… así que a disfrutar del proceso.

    Un fuerte abrazo.

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  2. Uno de los problemas más frecuentes con los que me encuentro cuando trato con personas como Vd, y no digo que sea su caso, es que enseguida se llaman escritores, cuando el 99% no pasan de ser personas ilusionadas que gracias a la facilidad para mostrar cualquier cosa pueden jugar a ser escritores. Cuando uno llega al nivel de poder sustentarse económicamente trabajando como escritor, entonces es escritor. Mientras, como mucho un proyecto. Y con la fábula de los escritores independientes la cosa se complica aún más. Hay gente que escribe muy bien y son desconocidos. Vale, como gente que canta, pinta, baila…
    Aquí no se trata de escribir bien. Se trata de ser tan tan bueno que marques esa diferencia. Todo el mundo cree que su historia es única. No se lee a los demás, y menos a los clásicos o a los maestros. Falta, en definitiva, realismo.

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    1. Bien, vayamos por partes:
      -Llegar al nivel de sustentarse económicamente para llamarse escritor: Cuando trabajaba de neuropsicóloga, con un contrato de becaria, cobraba menos de 400€, ¿me daba para vivir? No. ¿Ese era un motivo para no llamarme neuropsicóloga? En absoluto. Mis funciones eran las mismas que la de cualquier otra neuropsicóloga del centro, me tiraba mis horas en casa preparando las sesiones y mi trabajo de la semana y todo eso compaginado con un máster que cursaba en ese momento y que, me va a perdonar por el arrebato de egolatría, pero acabé con matrícula de honor y premio a mejor expediente. ¿Ganar menos del salario mínimo interprofesional le restaba valor a mi trabajo? Para nada. Y me remito a las negociaciones con mi jefa para quedarme, me remito a mis logros en investigación, me remito a la opinión de mis pacientes que, vuelvo a la egolatría, lloraron cuando me despedí (al igual que mis compañeras). Dígale a una persona que trabaje en una empresa de limpieza, por ejemplo, que gane aproximadamente lo mismo que yo, que si, por el hecho de no poder vivir de su sueldo son menos profesionales que otros. Creo que coincidirá conmigo en que eso no debería ser un criterio.
      No sé realmente a qué se refiere con ‘jugar a ser escritores’, creo que mis compañeros editados y yo incluida realizamos las mismas funciones que los escritores que usted considera escritores: escribir nuestras historias, corregir, revisar y revisar, promocionarnos por nuestras redes sociales, tomar decisiones creativas sobre nuestras obras y llevar a cabo esas decisiones. Pero puede que a pesar de eso, por no llegar al mínimo interprofesional, no debamos ser escritores.
      -Hay gente que escribe muy bien y son desconocidos, como gente que canta, pinta, baila, etc.: Bien, una cosa es escribir/pintar/bailar/cantar puntualmente o como pasatiempo y hacerlo bien, otra es dedicar el tiempo y el esfuerzo a esa actividad para dedicarse a ello profesionalmente. Hablo de no solo hacerlo, sino de acudir a cursos, talleres, hacer carreras relacionadas, en definitiva, formación. Por desgracia, y más en España, las profesiones artísticas están poco valoradas. Solo tiene que tomarse el tiempo y preguntar a las personas que dedican su tiempo profesionalmente a estas actividades y los obstáculos que tienen que sortear por el hecho de que su actividad profesional pertenece al campo de las artes y porque no son mundialmente conocidos. Ahora le voy a poner el ejemplo de un par de amigos míos que se dedican a la producción audiovisual y al diseño gráfico y en 3D: Han estudiado carreras y han hecho cursos relacionados con su profesión y puntualmente tienen encargos remunerados y cuando no los tienen, siguen trabajando en sus proyectos; no tienen un sueldo para vivir de eso, no son conocidos, pero a pesar de eso lo hacen bien (uno de ellos, además, ganó un premio de la Junta de Andalucía con su productora por el festival de cine que organizan en nuestra ciudad). Creo que si les dijera que, según su criterio, no son profesionales de sus disciplinas, se me echarían a la yugular.
      -No se trata de escribir bien, sino de destacar: Podría hacerle una lista de autores que ganan lo suficiente para vivir de sus novelas (que, según usted, serían escritores) cuyas obras son malas (y además, de varios géneros, no solo de narrativa). Al igual que le podría hacer una lista de autores independientes y autopublicados que les darían cien vueltas a esos autores. No debería confundir ser conocido, vender mucho o estar respaldado por una editorial tradicional con calidad literaria o actividad profesional.
      -No se lee a los demás, ni menos a los clásicos: Creo que está absolutamente equivocado y creo que le falta conocimiento al respecto. Solo tiene que pasarse por las páginas de muchísimos escritores autoeditados e investigar el tipo de literatura que leen y han leído para darse cuenta de que sí se leen a los demás y a los clásicos. Hágalo con mi página, si quiere, verá qué tipo de novelas leo, pásese por mi cuenta de Goodreads (y la de otros compañeros que sigo) para ver qué títulos he leído. Precisamente está hablando con alguien que ya desde joven solía leer un alto porcentaje de clásicos de la literatura y es ahora cuando ha empezando a echarle el ojo a autores contemporáneos. Sí, no he leído tantos autopublicados como otros compañeros de profesión, pero me fío de ellos para saber cuáles son las obras que más me pueden gustar. No obstante, he tenido la suerte de que los que he leído son muy buenos. Y le recomiendo que investigue algunos de los muchos blogs de reseñas que centran gran parte de las mismas en escritores independientes, creo que se sorprendería al encontrar grandes novelas.
      -Falta realismo: Creo que la realidad es que el sector editorial tradicional no pasa por su mejor momento en España y se da prioridad a obras que puedan hacer dinero (lo cual es normal porque las editoriales buscan beneficios) a pesar de no ser de gran calidad y no se arriesgan a apostar por nuevas voces que podrían dar mucho de qué hablar y también dar grandes beneficios.
      Le agradezco que se haya pasado, aunque no estemos de acuerdo en la definición de ‘escritor’, y le insisto en que eche un vistazo por el resto del blog y por otros que creen en la literatura independiente (nombro a varios blogs en muchas entradas). Si aun así, no le convence, entonces no puedo hacer más.
      Un saludo.

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      1. Jajajaja. ¡No sabía que su comentario inicial se refiriese a mí como escritora formidable! Me siento honrada por su atención.
        Pero ya en serio, si usted no quiere leer un comentario desmontando sus argumentos y además hace alusión con esa prepotencia a algo que en ningún momento he dicho (lo de que yo sea una escritora formidable) no me hace falta nada más para saber qué tipo de persona es usted.

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      2. Vd no desmonta ningún argumento. 30 años de experiencia en el mundo editorial me permiten tener cierta perspectiva. Vd me ha contestado con un glosario de su vida laboral y académica, que no sé qué tiene que ver con el tema en cuestión. El hecho, y no es una opinión, los datos así lo demuestra, es que hay más personas con libros editados (en cualquier formato y plataforma) que número de personas que se consideran compradores. En España (no es excepción) apenas un puñado de personas pueden vivir exclusivamente de escribir (aparte periodistas, claro) , de la literatura. Todo el mundo cree que ha escrito un best seller. Y casi todos creen que si no pueden vivir del oficio es por una suerte de mala suerte, valga la redundancia, o por una especie de injusticia divina. Yo también trabajo la madera, en mis ratos libres, maquetismo y pequeños trabajos por hobby, ¿Me puedo considerar ebanista? ¿Se puede considerar pintor quien por afición pinta esporádicamente algún óleo? ¿Tener algún manuscrito medianamente editado en Amazon convierte a alguien en escritor? ¿Tocar un instrumento con los colegas en un grupito convierte en músico profesional? ? dónde está esa línea que marca el linde entre escritor y aficionado? ¿Sabe a cuanta gente he conocido que terminaron con fustracción por darse de bruces con la cruda realidad? No sé, jamás me he tomado a chiste esto que tanto amo. Pero parece que si explicas la realidad de los hechos, lo que los datos ofrecen, entonces te machacan y ningunean. Las opiniones de debaten. Los hechos se refutan. Y estos son demoledores. Claro que, como aquí la experiencia adquirida vale cero, pues eso. Y la clase de persona que soy, ni Vd ni nadie puede saberlo por un ligero intercambio de opiniones. Y menos en internet. Eso debe venir de serie. Va de suyo saberlo

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      3. Pero sigue comparando a escritores autopublicados, que, aunque no ganen lo suficiente para vivir de ello, con gente que escribe por hobby. Y esa comparación es, cuanto menos, problemática, porque está tirando por tierra un trabajo real que hay detrás y que, si tiene todos esos años de experiencia, debería comprender. Le he hecho un resumen de mi vida profesional como analogía, para que vea que los escritores autopublicados de los que hablo no escriben por hobby a pesar de no ganar lo suficiente, al igual que lo que yo hacía en mi trabajo no era un hobby por muy poco que me pagasen y por mucho que también me frustrara. ¿Tocar en un grupo con colegas te hace un músico profesional? Lo hace en el momento en que ese grupo se mueva para conseguir actuaciones, para hacer llegar su música a otros y que así vayan haciéndose más famosos aunque no tengan un sello discográfico detrás. Si se contentan con tocar en la cochera o en algún bar de vez en cuando, entonces coincido que no deberían llamarse profesionales. Al igual que en el ejemplo de los músicos, los escritores autopublicados se mueven para darse a conocer y seguir escribiendo y dar un producto de calidad a los lectores aunque no tengan editorial que los respalde y, sobre todo, para poder vivir de la literatura algún día. ¿Que es frustrante cuando no se consigue? Por supuesto, somos conscientes de ello y pasa en cualquier trabajo, sea relacionado con las artes o no. Para mí, el esfuerzo dirigido a poder vivir de ello es lo que distingue el hobby del trabajo. Lo que pasa es que la escritura, en la mayoría de los casos, tiene que compaginarse con otro trabajo para poder vivir y no sucede como otros trabajos en los que tienes tu sueldo fijo, sino que depende, como bien ha dicho, de un número reducido de compradores.
        Y si alguien que conoce los datos los muestra como tal, aunque sean desfavorables, no se le ningunea, a no ser que lo haga menospreciando el trabajo de escritores que no se toman la literatura como un hobby, sino como si fuese la principal fuente de su sustento (a pesar de que no lo sea o argumentando, entre otras cosas, que no se leen a los clásicos. Y claro que no podré conocer su personalidad con un simple intercambio, pero buenas pistas sí que tengo cuando lo único que me ha contestado antes ha sido un condescendiente ‘bufff vaya retahíla, bla, bla, bla’. Al igual que usted me juzgará a mí por mis comentarios.

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    2. Discrepo completamente con usted. Si para usted un escritor es aquel que hace negocio con lo que escribe, mal vamos. La escritura al igual que la música o la fotografía es un arte, y en toda su expresión es válida para cualquier persona. La calidad de los relatos o las novelas pueden ser mejores o peores, evidentemente dependerá del gusto del lector pero aún así la figura de escritor aparece en el momento en el que alguien decide expresarse por medio de la palabra escrita.
      Si un escritor se gana la vida con esto, perfecto. Pero si no lo hace no dejar de ser escritor. ¿Acaso un mecánico al paro deja de ser mecánico por no ganar dinero? Le recuerdo que Stephen King se pasó muchos años siendo rechazado por todas las editoriales hasta que un día una decidió apostar por él y pagarle beneficios de ventas. ¿Hasta esa llamada de la editorial el señor Stephen King no era escritor? ¿El día anterior no era escritor?
      Por favor, le ánimo a que lea “Nivel 10” y comprenda que a un escritor no lo hacen los billetes… Y además, estoy absolutamente convencido de que la compañera en ningún momento publicó su trabajo con la intención de forrarse, si no por la pasión de las teclas.

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      1. Estamos partiendo de la base, y el post original va de eso, de aquellos que deciden dar el paso para publicar sus obras y ponerlas en el mercado. Para lo demás ya están los blogs. Digo yo, supongo, que detrás de esa decisión habrá un fin distinto al mero hecho del placer creador e intelectual. Para escribir por placer no hace falta más que ganas sin necesidad de romperse la cabeza autopista do o que te publiquen. Estáis confundiendo el debate; yo no tengo nada en contra de nadie, me he limitado ha exponer datos objetivos: en España escritores profesionales hay muy muy pocos. Ahora sí queréis podéis decir lo contrario. Y, además, repito, hobby no es lo mismo que profesión. Yo también pinto bodegones y no voy por ahí diciendo que soy pintor. ¿Esa creatividad no vale, o sólo sirve aquella que os da la gana?

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  3. Totalmente de acuerdo con las etapas cíclicas… Yo tengo días que me dan ganas de tirar la novela por la ventana con la ilusión de que le salgan alas y poder tener un buen tema de ciencia ficción jaja
    Muy útiles tus consejos, tomo nota ☺️

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  4. Ahora mismo, este post vale oro, de verdad. Tal y como dices, la redes sociales o sitios web son prácticamente la clave y lo que deciden ese “tú sí” y “tú no”, las que le dan la oportunidad a todo tipo de artistas a darse a conocer, combinándose entre ellas, como el tema de las autopublicaciones y el hacerse un nombre a la par en blogs, Twitter o Facebook. El problema es que a la vez, son una especie de arma de doble filo y cuando encuentras a alguien que le ha ido bien, parece que es híper sencillo y un camino plagado de felicidad y alegrías, porque a nadie le interesa hablar de los obstáculos y las historias donde no son tan triunfadores.

    Es genial que se hagan publicaciones como estas, que te hacen entender que el que algo quiere algo le cuesta y sobre todo, que son consejos de personas que lo han vivido en sus carnes, que saben qué funciona o qué no de primera mano.

    Muchas gracias por esto 🙂

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    1. Ay, muchas gracias por tus palabras ^^
      Entiendo lo que dices de ver a alguien que ya está asentado y pensar que es fácil. A mucha gente que sigo le ha pasado lo mismo, han necesitado mucho esfuerzo y trabajo para hacerse un nombre, así que leer sobre ello también me hace sentir menos perdida jajaj
      ¡Gracias por pasarte y ánimo en el camino!
      Un saludo 🙂

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  5. Yo cada vez estoy más convencida de que hay muchas maneras de hacer las cosas bien, al igual que otras tantas para meter la pata. Tu trayectoria me llama la atención, me hace sentir identificada con muchas partes del proceso (aunque yo lo vivo desde fuera).

    En esta locura de las redes me pareces una de esas escritoras capaces de transmitir transparencia, sensatez, ilusión, y un mensaje que vale la pena escuchar.

    Y ya sabes que, personalmente, tu novela me gustó mucho. Y eso que aún no era la versión mejorada 🙂

    Gracias por compartir tu experiencia; el próximo lanzamiento podrás comprobar los resultados de tu «aterrizaje» en redes.

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    1. Ays, vas a hacer que me emocione y todo 🙂
      Muchas gracias por tus palabras, es muy satisfactorio saber que alguien piensa así de lo que hago.
      Sí, a ver si cuando ocurra el próximo lanzamiento todo este esfuerzo ha merecido la pena, os mantendré al tanto 😉
      ¡De verdad que muchas gracias por tu comentario! ¡Un abrazo!

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  6. Reconozco que me costó abrir este post porque estoy en proceso de autopublicar (y con un miedo tremendo), pero tras leerlo he descubierto que tienes razón en todos esos puntos (los cuales me esperaba más técnicos o yo qué sé) y que a veces cuesta seguirlos al dedillo. Lo cierto es que creo que algunos de ellos pueden obviarse, pero el más importante sin duda es el de la paciencia… Sí, la paciencia es la clave (digo yo mientras me retuerzo esperando que pasen los días).

    ¡Buen post, Fani! Nos vemos por aquí.

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