Archivo de la etiqueta: recomendaciones

Argentina

Turismo literario: Argentina

Esta semana cruzamos el charco y aterrizamos en Argentina, país que ha dado grandes autores de la literatura en español. Tengo que reconocer que a los más conocidos y celebrados (Borges o Cortázar) no los he leído, así que os traigo una selección quizá menos conocida. ¿Os habéis abrochado los cinturones y puesto el móvil en modo avión? Pues despegamos.

Manuel Puig

Manuel Puig

Puig nació en 1932 en General Villegas y ya desde muy pequeño desarrolló una fuerte afición por el cine gracias a su madre, que se lo llevaba a las salas de proyección con apenas tres o cuatro años. El cine lo acompañó siempre, hasta el punto de estudiarlo de mayor. Fue así como viajó por Italia y después trabajó como asistente de dirección en Buenos Aires y Roma. Más adelante, se mudó a Nueva York, donde completó su primera novela La traición de Rita Hayworth. Al volver a Argentina, escribió Boquitas pintadas (1969) y en 1971 fundó junto a otros intelectuales el Frente de Liberación Homosexual (ya desde adolescente se declaraba homosexual). Dos años más tarde, en el setenta y tres, publicó The Buenos Aires Affair, novela que le costó el exilio a México. Alejado de su país natal, escribió la novela de la que os hablaré a continuación: El beso de la mujer araña (1976).

El beso de la mujer araña

El beso de la mujer araña cuenta la historia de dos presos, Valentín y Molina, que comparten celda durante el último gobierno de Perón (sí, el de Evita) y años posteriores. Era una época en que la Triple A (una organización terrorista y parapolicial) asesinaba a revolucionarios de izquierdas. Este estado opresor es el que ha llevado a ambos protagonistas a la cárcel: Valentín por guerrillero, Molina por homosexual. La novela se desarrolla por completo en forma de diálogo continuado, sin narrador y sin acotaciones, salvo notas a pie de página sobre sexualidad y algunos monólogos interiores de los personajes. Una estructura muy interesante para dar amplio protagonismo a los personajes y a la evolución de su relación.

Como dato anecdótico, John Kander y Fred Ebb adaptaron la novela a un musical de Broadway que ganó un premio Tony a mejor musical.

Ernesto Sábato

Ernesto Sabato

Hijo de inmigrantes italianos, Ernesto Sábato nació en Rojas, Buenos Aires, en 1911. De joven formó parte de la Reforma Universitaria, de tendencia comunista, y fue elegido Secretario General de la Federación Juvenil Comunista, pero más adelante, empezó a mostrar dudas sobre el comunismo, lo que hizo que le mandaran a una escuela leninista de Moscú. Años más tarde, se doctoró en Ciencias Físicas y Matemáticas y trabajó como investigador hasta que decidió dedicarse por completo a la literatura.

El túnel Ernesto Sabato

El túnel (1948) es su obra más conocida, cuyo protagonista, Juan Pablo Castel, es un pintor obsesionado con una mujer a la que acaba matando (tranquilos, no es spoiler,  ya desde el comienzo nos lo dice el propio protagonista: “Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”). Esta novela fue una de las que tuve que leer para el taller de novela al que asistí a principios de año y nos la recomendaron para que viéramos como representar la obsesión enfermiza de un personaje. Y fue una buena recomendación, porque si algo vemos en esta novela corta es cómo un hombre pierde la cabeza por una mujer que le ha mostrado simpatía e incluso afecto, pero sobre la que no tiene ni voz ni voto. No obstante, su enfermiza fijación, su naturaleza posesiva, violenta y machista y sus celos lo llevan a creerse con el derecho a quitarle la vida. Si queréis ver cómo es la caída al abismo psicológico de un personaje, os recomiendo esta novela; si no os apetece leer sobre violencia machista, entonces mejor que os abstengáis.

Adolfo Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares

Bioy Casares nació en Buenos Aires en 1914 en el seno de una familia de clase social alta, lo que le permitió dedicarse a la escritura gran parte de su tiempo. En la universidad estudió Derecho, Filosofía y Letras, pero abandonó estas carreras por el descontento que le generó el ambiente universitario. Se retiró a una casa propiedad de su familia, donde se dedicó a leer y escribir. Más tarde conoció a Jorge Luis Borges con quien mantendría una estrecha amistad hasta la muerte de este último. Casares recibió muchos premios a su carrera literaria, entre ellos el Premio Cervantes en 1990, y es considerado uno de los primeros escritores de ciencia ficción en lengua castellana. Una de sus obras más conocidas, La invención de Morel (1940), es precisamente su primera obra de este género (y otra de las que me recomendaron en el taller).

La invención de Morel

En esta novela, un fugitivo (del que desconocemos su nombre) que se esconde en una isla nos cuenta en su diario la llegada de unos turistas. Esta visita le resulta tanto un milagro como un peligro, pues teme que puedan descubrirlo y entregarlo a las autoridades de las que huye, así que decide espiarlos. Es así como descubre entre los turistas a Faustine, una mujer de la que se enamora a primera vista, y a Morel, un científico que el fugitivo cree que es amante de Faustine. Durante las siguientes semanas, el fugitivo va observando sucesos que le resultan desconcertantes sobre los turistas y cree estar volviéndose loco. Sin entrar en muchos detalles, solo os diré que poco a poco el fugitivo va descubriendo qué es lo que está pasando realmente y que esa invención de Morel está ahora en nuestros días en pleno desarrollo y expansión (sin todo el drama de la novela, claro), al menos como yo interpreté la historia.

 


Hasta aquí el viaje por tierras argentinas. ¿Conocíais a estos autores? ¿Los habíais leído? Si tenéis alguna recomendación, no dudéis en dejarla en los comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Imagen de portada de Hernán Piñera.

Anuncios

Mis escritoras: Mary Shelley

Una de las novelas góticas y de género más conocidas es sin duda Frankenstein o el moderno Prometeo y todos conocemos la historia en mayor o menor medida gracias a las adaptaciones, retellings y demás transformaciones de la obra desde su publicación. Tras este clásico de la literatura está la escritora Mary Shelley, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 220 años.

Vida

Mary nació un 30 de agosto de 1797 en Londres. Su madre, la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, murió después del parto y fue su padre, William Godwin, y su hermanastra, Fanny Imlay, quienes criaron a la recién nacida. El padre se casó entonces por segunda vez con Mary Jane Clairmont. En ausencia de su madre, Godwin se encargó de la amplia educación de Mary y le permitió leer sus libros y estar con los amigos intelectuales que lo visitaban, entre ellos el vicepresidente de los Estados Unidos, Aaron Burr.

Aaron Burr
Mary was in the room where it happened.

Esa educación, en su mayoría no formal, permitió a Mary distinguirse a temprana edad como una mujer de mente activa y adelantada. Con apenas 17 años, conoció a Percy Bysshe Shelley, el cual pretendía encargarse de las deudas de Godwin, y comenzó un romance con él. No obstante, Percy no pudo cumplir su promesa, lo que hizo que Godwin se sintiera traicionado, por lo que la relación entre Mary y Percy pasó a la clandestinidad. La pareja viajó con la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, a Francia y a su regreso, su situación económica empeoró y la primera hija de la pareja murió a los pocos meses. Poco tiempo después, Mary volvió a quedarse embarazada y dio a luz a su hijo William.

Meses después del nacimiento de su hijo, Mary y Percy viajaron a Suiza con su amigo Lord Byron donde, por las noches, se entretenían contándose historias de fantasmas. Lord Byron les propuso entonces que cada uno se inventara una y así fue como Mary Shelley comenzó la escritura de la que sería su obra más conocida: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Mary Shelley sufrió muchos contratiempos en su vida, la mayoría relacionados con la muerte de algún ser querido, entre ellos, su hermanastra Fanny Imlay, tres de sus hijos, un aborto y también la muerte de Percy. Cuando este falleció, regresó a Inglaterra, donde continuó escribiendo y siguió los pasos feministas de su madre. Ayudó a muchas mujeres que se veían marginadas por la sociedad como, por ejemplo, su amiga Isabel Robinson y su amante Mary Diana Dods, a quienes consiguió pasaportes falsos para que pudieran vivir juntas como marido y mujer en Francia.

Shelley murió con cincuenta y tres años de un tumor cerebral y fue enterrada junto a sus padres y las cenizas del corazón de Percy Shelley en la iglesia de San Pedro de Bournemouth.

Frankestein o el moderno Prometeo (1818)

La obra está narrada en forma de epístola que el capitán Walton le envía a su hermana Margaret durante una expedición al Polo Norte, donde, tras ver un trineo conducido por una enorme y extraña figura, rescatan al profesor Víctor Frankenstein. Frankenstein relata entonces su historia, desde su infancia feliz hasta sus años en la universidad de Ingolstadt, donde progresa en sus conocimientos sobre diversas ciencias y el dudoso arte de devolver la vida a la materia muerta. Entonces decide crear un hombre, juntando diversas partes, y otorgarle vida. Ya sabréis cómo acaba el asunto, Frankenstein crea el ya famoso monstruo que acabó llevándolo por una espiral de desesperación y enfermedad.

Monstruo de Frankestein
Esta imagen del monstruo es la que se nos viene a la cabeza.  

No me detendré mucho en el argumento, pues es bastante conocido, aunque la imagen que tenemos del monstruo gracias al cine es ligeramente diferente a la de la novela de Shelley: no se hace mención de que Frankenstein lo creara usando electricidad y su aspecto físico es bastante más desagradable a como suele ser representado en la gran pantalla.

Penny Dreadful
El monstruo se llamaba John Clare en la serie ‘Penny Dreadful’.

Un elemento muy frecuente en muchas obras de ficción del s. XIX (y de otros siglos, incluido el XX y el XXI, aunque en menor medida) es la asociación fealdad-maldad. La presentación de los personajes como feos, con deformidades físicas o con aspecto descuidado y sucio nos advertía ya de antemano de que nos encontrábamos ante personas de malas intenciones, de alma impura y, casi siempre, los principales antagonistas de los héroes de la historia. Tenemos muchos ejemplos de esto en la literatura, como Mr. Hyde de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Fagin y Artful Dodger de Oliver Twist, Erik de El fantasma de la ópera o la Celestina. En Frankenstein, vemos esta característica llevada al extremo: el monstruo, caracterizado como tal, comete muchas atrocidades a lo largo de la novela. El doctor reniega de él al ver que no le ha salido como tenía previsto, pues siente miedo de su aspecto, que asocia inmediatamente con fealdad de espíritu. Para mí, Victor Frankenstein representa la percepción determinista de los prejuicios, el rechazo a lo desconocido, la falta de intención por conocerlo y la elusión de las responsabilidades.

La diferencia entre el monstruo de Frankenstein y los ejemplos que he puesto antes de fealdad-maldad es que conocemos la versión de la otra parte. En la novela se nos narran los hechos también desde la perspectiva del monstruo y es entonces cuando conocemos sus motivaciones y ese lado más humano que creíamos que no tenía al ver solo la postura del doctor Frankenstein. Gracias al relato del monstruo, sabemos que fue abandonado a su suerte, sin ayuda ni cariño en un mundo donde, como hizo su propio creador, todos lo rechazaban por su aspecto. La falta de guía sobre cómo desenvolverse en el mundo lo llevó a buscarse las habichuelas, recurrir a métodos poco ortodoxos y, en última instancia, a vengarse por la negligencia de su creador. El monstruo llegó a experimentar una soledad y desolación extremas que no conseguía superar y que lo corrompieron poco a poco.

“Satán tiene sus compañeros, otros diablos, para admirarle y darle coraje, pero yo estoy solo y soy aborrecido.”

Esta cita es, por sí sola, fulminante: el mismo diablo parece tener más derecho a la compañía de otros que el monstruo de Frankenstein, que tan solo ha tenido la mala suerte de ser feo y abandonado.

Su creador, por otra parte, se creía un dios capaz de todo, hasta de dar vida a la materia muerta, pero no quiso hacerse cargo de su obra cuando vio que no salió como él había planeado. Eso fue lo que desencadenó todo lo que después le ocurrió y lo que llevó al doctor a la decadencia. Quizá el abandono de Frankenstein sin dar una oportunidad fue el acto más despiadado en la obra de Shelley (los asesinatos también, pero ya me entendéis). Y es una enseñanza que también se puede extrapolar a otras situaciones cotidianas: desde hacernos responsables de nuestras palabras hasta, por ejemplo, ser responsables de nuestros hijos y su apropiada educación. En definitiva, la obra de Shelley, con una premisa tan sencilla, se presta a muchas y muy ricas interpretaciones.

 


 

Y hasta aquí el post de hoy. ¿Habéis leído este clásico de la literatura? ¿Conocéis otras obras de Mary Shelley? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Clásicos de la literatura universal

Mis clásicos favoritos

Desde adolescente siempre me he tirado por los clásicos de la literatura universal. Muchísimo antes de adentrarme en la fantasía y en la ciencia ficción, mi entusiasmo literario estaba dirigido en general a los grandes títulos que todos conocemos. Aunque suelo hablar de clásicos en mi sección de Turismo literario, en esta entrada me he querido centrar específicamente en ellos, porque sin estas obras, probablemente no sería el tipo de escritora que soy ni el tipo de persona que soy. Así que, ¿qué mejor forma de demostrarlo que con un post dedicado a mis clásicos favoritos? Para delimitar hasta qué fecha considero que una novela es un clásico, he decidido tomar el año 1945 como tope por cuestiones históricas. ¿Listos? Allá vamos.

El retrato de Dorian Gray (1890) – Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray

Creo que este fue de los primeros clásicos que leí y que me dejaron una huella muy profunda. Era también la primera obra que leía de Wilde, que luego se convirtió en uno de mis autores favoritos y en una obsesión. Dorian Gray, el protagonista, es un joven apuesto y el nuevo muso del pintor Basil Hallward, el cual lo está retratando cuando Lord Henry Wotton entra en la sala y presencia el momento. Recuerdo estas escenas porque me transmitieron una claridad y una luminosidad que me parece muy acertada con el ambiente pomposo en el que vivían en la época victoriana la burguesía y la alta sociedad inglesas. También me transmitía la admiración y el deseo de Basil hacia Dorian, así como el de este último con Lord Wotton. Después, llegamos al contraste de las sombras cuando el alma de Dorian empieza a corromperse en su obsesión por la eterna juventud y la eterna belleza. Además, el humor tan característicamente cínico de Wilde siempre me ha gustado.

Narraciones extraordinarias (1839-1846) – Edgar Allan Poe

Narraciones extraordinarias

Con Edgar Allan Poe también tuve una obsesión en mi adolescencia. No recuerdo exactamente cuál fue el primer cuento que leí suyo, pero sí que tengo varios bastante grabados en la cabeza, como El pozo y el pénduloEl corazón delatorLa caída de la Casa Usher, La máscara de la Muerte Roja y, sobre todo, William Wilson, el cual me dejó muy gratamente sorprendida por la forma en la que te va llevando por la trama hasta que te desvela el sorprendente desenlace. Poe sabe cómo crear atmósferas agobiantes (como en El pozo y el péndulo) y cómo meternos en sus historias para que vivamos más de cerca el desasosiego (como en La caída de la Casa Usher). Tampoco me olvido de El cuervo, historia en verso en la que tan solo le hace falta un narrador protagonista y un cuervo para dejarte en un estado sombrío.

El cuervo Edgar Allan Poe
Los Simpsons predijeron esta entrada.

Historia de dos ciudades (1859) – Charles Dickens

Historia de dos ciudades

¿Qué puedo decir de Charles Dickens que abarque correctamente mi amor por él? Historia de dos ciudades fue la primera novela que leí del británico y para nada esperaba sentir todo lo que sentí al adentrarme en el Londres y el París de la Revolución Francesa. No solo es uno de mis clásicos favoritos, sino también una de mis novelas favoritas, en general. Para quienes no la hayáis leído, se trata de una novela histórica, género del que Dickens solo escribió otra novela más. La trama comienza en 1775 con la noticia que reciben Jarvis Lorry y Lucie Manette de que el padre de esta sigue vivo y ha salido de la Bastilla, donde estuvo preso dieciocho años. La historia continúa hasta el estallido de la Revolución Francesa mientras aparecen más personajes y vamos cambiando de escenario entre Francia e Inglaterra. Además, este comienzo

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo."

Este es uno de mis comienzos de novela favoritos, en el que Dickens nos muestra el contraste que veremos a lo largo de la novela, desde el ambiente sombrío de Londres en contraposición a uno más diáfano y claro de París, a pesar de que es esta ciudad la que vive una época de mayor caos si la comparamos con la capital inglesa. También encontramos ese contraste en muchos personajes como, por ejemplo, el señor Manette, cuyo tiempo en la Bastilla lo ha convertido en un hombre introvertido y recluido en sí mismo, y su hija, llena de bondad y amabilidad.

La señora Dalloway (1925) – Virginia Woolf

La señora Dalloway

De La señora Dalloway ya os he hablado en alguna que otra ocasión en esta entrada y en esta otra, por lo que no profundizaré tanto esta vez. Pero sí os quiero comentar que una de las cosas que más me gusta de la literatura modernista (sobre todo en lengua inglesa) es esa soltura con la que se entrelazan la narración, el monólogo interior y el stream of consciousness y que conocí de la mano de Virginia Woolf en esta obra. El pararse con los personajes a contemplar lo que les rodea y que esa contemplación les lleve a un sinfín de sentimientos abrumadores siempre me ha parecido un gran recurso literario y uno con el que me identifico bastante (sí, me gusta quedarme embobada mirando por la ventana cómo cae una hoja y pensar que, aparte de tener la sartén en el fuego, la vida es curiosa y el mundo un misterio y a ese hombre de la esquina se le ha caído un billete de cinco euros y que, madre mía, con el viento de Almería, adiós a los cinco euros). Virginia Woolf en esta obra consigue que tengamos esa sensación de que la vida entera pasa en un segundo mientras el ruido de un coche que ha tenido una avería frente a la tienda de flores nos sobresalta.

Dublineses (1914) – James Joyce

Dublineses

Cuando estuve en Escocia, aproveché y me compré varios libros, entre ellos Dublineses. Tardé en empezarlo porque me inspiraba respeto leer a Joyce en versión original, pero finalmente lo hice y la espera mereció la pena. Como sabréis, James Joyce es un autor complicado de leer y esto se debe, en parte, a que sus obras sentaron muchas de las bases del modernismo en lengua inglesa. Pero también se aprecia una evolución en sus novelas, pues comenzó con un estilo más sencillo con Dublineses hasta llegar a uno más experimental con UlisesFinnegans Wake. Dublineses es un libro de quince relatos cortos en los que Joyce retrata la clase media dublinesa de principios del XX, comenzando con relatos protagonizados por niños y adolescentes y progresando en la edad de los protagonistas hasta llegar a la adultez en los últimos relatos. Pero sin duda el relato que más destaca es el de Los muertos, que además de ser el más largo (casi una novelette) es, para mí, el más íntimo y profundo. Vemos en este relato a un personaje que de repente se siente compungido por el paso del tiempo y por lo que descubre sobre su mujer, que le hace pensar en la vida. Es también el que más ambientación tiene y en el que más se nos describe la ciudad y lo que rodea a los personajes. Además, el monólogo final es uno de los más famosos y aclamados (y bonitos) de la literatura. Os dejo esta escena de la adaptación que hizo John Huston para que os hagáis una idea:

6. El maestro y Margarita (1941/1967) – Mijaíl Bulgákov

El maestro y Margarita

Con esta novela hago un poquito de trampa, porque, aunque se publicó por primera vez (censurada) entre 1966 y 1967, el manuscrito fue acabado en 1941 por su mujer, Yelena Shilovskaya, un año después de la muerte del escritor. Como con La señora Dalloway, ya hablé de esta novela en el blog, en concreto en mi resumen de lecturas del 2016. Allí podréis leer mi comentario al que poco tengo que añadir, salvo que cuando tenía cierto descontento con algunas novelas de los grandes autores rusos que había leído, esta consiguió que me volviera a picar el gusanillo, pues era algo completamente diferente a lo que me esperaba encontrar.

 


Hasta aquí el repaso a mis clásicos de la literatura favoritos. ¿Los habéis leído? ¿Coincidís con mi selección? ¿Cuáles son los vuestros?

trudi canavan

Mis escritoras: Trudi Canavan

Descubrí a Trudi Canavan por casualidad, como casi muchísimos autores y autoras que leo. En la librería a la que suelo ir, en la sección de fantasía, cifi y terror, solía ver la portada de su saga de Crónicas del mago negro y me llamaba la atención por su sencillez, así que un día decidí comprar la primera parte, El gremio de los magos, y acabé satisfecha con el resultado.

Su vida

Trudi Canavan nació en Melbourne y desde pequeña estuvo interesada en el arte. Después de graduarse en el Melbourne College of Decoration, empezó a trabajar como diseñadora gráfica y después en la revista Aurealis, especializada en ciencia ficción y fantasía, donde se encargaba del diseño de portadas, lectura de manuscritos, diseño web, etc. Fue entonces cuando empezó a trabajar en serio en la escritura. En 1999 ganó el premio Aurealis a mejor relato corto de fantasía por Whispers of the Mist Children y dos años después publicó El gremio de los magos.

Crónicas del mago negro (2001-2003)

crónicas del mago negro

Las Crónicas del mago negro (que fue un de mis lecturas favoritas del año pasado) comienzan con El gremio de los magos. Cada año, tiene lugar en la ciudad de Imardin, capital de Kyralia, la ‘Purga’, en la que los magos del gremio expulsan a los mendigos y pobres. Durante una de esas purgas, Sonea, una joven de los suburbios, lanza una piedra a los magos encargados y consigue romper la protección mágica de los mismos. Sorprendidos por este hecho, pues no es común que haya magos entre la población de los suburbios, empiezan a buscar a Sonea, la cual huye y se esconde, aprovechando su conocimiento de los suburbios. Algunos consideran la magia como algo elitista y que solo debe pertenecer a los magos nobles, mientras que otros tienen una visión más amplia de la misma, como lord Rothen, que se encarga de cuidar a Sonea hasta que esta decida si quiere ingresar en el gremio o no.

A lo largo de la primera parte vamos conociendo el sistema de magia así como a los diferentes personajes principales de la saga y Canavan va sembrando los misterios que se irán resolviendo a lo largo del resto de la trilogía.

Con La aprendiz descubrimos además otras tierras del universo de Canavan de la mano de lord Dannyl, antiguo pupilo de Rothen y amigo también de Sonea. Pero es en El gran lord donde conocemos más a fondo el mundo de Kyralia, los países aliados, los enemigos sachakanos y la figura de Akkarin, el gran lord del gremio, que hasta este tercer libro se nos muestra como un enigma y un misterio en el que no debemos confiar.

En su página oficial podéis leer un fragmento del primer capítulo (en inglés) de El gremio de los magos.

Otros libros

Trudi Canavan ha escrito varios libros, la mayoría en trilogías. Algunas de estas novelas están ambientadas en el mundo de Kyralia, como La maga (2012, en su edición en español), que es una precuela que tiene lugar varios siglos antes de las Crónicas del mago negro.

La maga

Por otro lado, la trilogía de La espía traidora (2010-2013) tiene lugar veinte años después de lo sucedido en El gran lord.

La espía traidora

También podéis leer la trilogía de La era de los cinco dioses (2005-2006), formada por La sacerdotisa blanca, La hechicera indómitaLa voz de los dioses,

La era de los cinco dioses

y la saga de La ley del Milenio, que de momento cuenta con Magia robada (2014) y Ángel de tormentas (2015).

la ley del milenio

 


Hasta aquí mi repaso de la obra de Trudi Canavan. ¿La habéis leído? ¿Qué novela/trilogía os ha gustado más? No dudéis en dejar vuestro comentario más abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 

Turismo literario Francia

Turismo literario: Francia

Francia siempre ha sido considerado el país de la revolución y la ilustración. Sus artistas son conocidos y admirados en todo el mundo y no iba a ser menos en la literatura, que nos ha dado grandes obras y clásicos. ¿Queréis adentraros en las campiñas francesas? Pues comenzamos nuestro viaje:

Stendhal

Turismo literario Francia

Sí, el del síndrome de Stendhal, ese que te da al contemplar obras de arte de gran belleza. Henri Beyle, más conocido por su pseudónimo, Stendhal, fue un escritor del s. XIX, además de ser auditor y participar en la administración francesa durante las guerras napoleónicas. Estuvo en varias campañas del emperador francés, entre ellas, la fallida invasión al Imperio Ruso en 1812. La mala relación con su padre, el cual no daba importancia a las inquietudes intelectuales de su hijo, así como una infancia por lo general infeliz se ven reflejadas en su obra Rojo y negro.

Rojo y negro (1830)

Stendhal

Junto a La cartuja de Parma (1839), esta es una de sus novelas más conocidas y aclamadas. En esta obra se nos narra la vida de Julien Sorel, un joven inteligente, hijo de un aserrador que, como el padre del autor, despreciaba a los intelectuales. El objetivo último de Julien es hacerse un hueco en la burguesía, mundo en el que consigue entrar tras ser recomendado como maestro de los hijos del alcalde por el clérigo de su pueblo. Julien consigue hacerse un nombre en Verrières y esa fama le llevará a conquistar a la señora del alcalde. Es entonces cuando la vida de Julien empieza a complicarse debido a sus ambiciones cada vez mayores y a sus malas decisiones.

Rojo y negro es todo un ejemplo del realismo que veremos más adelante en el s. XIX, con una descripción de la situación social y política de la época que no se limita a exponer a los personajes, sino que se adentra en sus emociones, sus motivaciones, la forma en que su contexto les influye, etc., y realiza una caracterización tridimensional que no era común en aquella época. También destaco una especial delicadeza en la forma de ambientar y de situar la acción en las diferentes localizaciones, un detalle que a mí me gustó mucho, especialmente en la primera parte de la novela.

Honoré de Balzac

Literatura de Francia

También escritor realista del s. XIX, Balzac empezó su carrera en el teatro, escribiendo incluso libretos de óperas. Sin mucho éxito por aquel entonces, Balzac se interesó por la novela e intentó escribir alguna, aunque no llegó a completar sus primeros intentos. Fue más tarde cuando se le ocurrió la ambiciosa idea de escribir toda una serie de novelas en las que describiría todos los aspectos de la sociedad francesa de su época: La comedia humana. Y es, precisamente, una de estas novelas las que mayor éxito le ha otorgado y de la que os hablo a continuación.

Eugénie Grandet (1833)

Honoré de Balzac

Narra la historia de Eugénie, hija de Félix Grandet, tonelero jubilado que esconde su fortuna hasta de su propia familia, la cual vive en malas condiciones por culpa de la avaricia del padre. Sin embargo, hay quienes sospechan del verdader capital del señor Grandet y por ello pretenden la mano de Eugénie. Tras varias artimañas, tanto por parte del señor Grandet, como de quienes codician su dinero, la joven va descubriendo la verdad y, a la muerte de sus padres, es ella la que lleva las riendas de la fortuna de una forma completamente diferente al señor Grandet.

Como ya es común en el realismo, los personajes de Eugénie Grandet se caracterizan por una profundidad y complejidad que se explica también con su contexto. Pero sobre todo destaca Eugénie, que, si bien es una mujer de su tiempo, también se rebela en muchos aspectos a las convenciones sociales, muchas de ellas representadas en su padre.

Victor Hugo

Literatura francesa

Victor Hugo era hijo de un general de Napoleón, republicano y librepensador, y de una mujer católica y monárquica. Debido a los continuos cambios de residencia de la familia y a la oposición de su madre a las ideas del general, esta decidió establecerse en París con sus hijos. Así empezó la educación conservadora de Victor Hugo, la cual fue cambiando con el tiempo hasta convertirse él también en republicano. El ambiente político en que creció y vivió le llevó, años más tarde, al exilio durante el gobierno de Napoleón III. Conocido sobre todo por sus obras Nuestra señora de París (1831) y Los miserables (1862), yo os voy a hablar de una de sus novelas cortas: Último día de un condenado a muerte.

Último día de un condenado a muerte (1829)

Victor Hugo

Esta novela corta nos muestra, a modo de epístola, todos aquellos pensamientos y emociones que pasan por la cabeza del condenado mientras está retenido en su celda. Habla de la injusticia, de cómo se hacía espectáculo alrededor de la guillotina, de cómo su hija de apenas tres años ya cree que está muerto, etc. Por medio del protagonista, de quien no se conoce ni el nombre ni el delito (aunque se intuye), Victor Hugo nos muestra su posición ante la guillotina y nos hace reflexionar sobre la libertad y la vida.

 

 

Edmond Rostand

Escritores de Francia

Nacido en Marsella en el seno de una familia acomodada, Rostand fue un poeta y dramaturgo del s. XIX. Aunque sus primeras obras de teatro no fueron un gran éxito, fue con Cyrano de Bergerac con la que ganó el reconocimiento del público.

Cyrano de Bergerac (1897)

Edmond Rostand

Basada ligeramente en la vida del novelista, dramaturgo y duelista francés del s. XVII (y uno de los precursores de la ciencia ficción), esta obra de teatro en verso nos muestra las muchas habilidades de Cyrano, sobre todo con las letras, con las que ayuda a Christian a conquistar a Roxanne. Cyrano accede porque está enamorado de Roxanne y considera esta la única forma de poder demostrarle su amor.

Advertencia: si leéis esta obra, acabaréis pensando en verso y el habla normal os resultará extraña.

Simone de Beauvoir

escritoras francesas

Hija de un abogado y de una mujer burguesa y católica, Simone también recibió de muy joven una educación católica. En su adolescencia tuvo una crisis de fe que la llevó a ser atea hasta sus últimos días. Estudió Matemáticas, Literatura y Filosofía, y fue una de las primeras mujeres graduadas en la Sorbona. Después trabajó como profesora de instituto hasta que pudo sustentarse con lo que ganaba escribiendo. Una de las figuras del feminismo en general y, más concretamente, impulsora, gracias sobre todo a su obra El segundo sexo (1949), de la segunda ola del feminismo.

La mujer rota (1967)

Simone de Beauvoir

Se trata de un conjunto de tres relatos protagonizados por mujeres que reflexionan sobre su vida, la juventud y la vejez, sobre el amor, o lo que nos venden como amor, cuando en realidad es dependencia. Cada relato sigue un estilo diferente, uno más dialogado y cercano a la narrativa convencional, otro en forma de monólogo y el último, una especie de diario. Cada una de estas mujeres tiene una inquietud a lo largo de su relato y cada una reflexiona y se lamenta por ello, mostrándonos a la Simone más existencialista.

Françoise Sagan

Escritoras de Francia

Hija de padres burgueses, además de novelista, Françoise fue también cineasta de la ‘Nouvelle Vague’. Conoció a Truman Capote y a Ava Gardner en uno de sus muchos viajes a los Estados Unidos. Tuvo problemas con las drogas y con la ley, además de una salud delicada que finalmente acabó con su vida. Su novela más conocida es Buenos días, tristeza.

Buenos días, tristeza (1954)

Françoise Sagan

Esta novela, que Sagan publicó con dieciocho años, narra el verano de Cécile, una joven de diecisiete, su padre y su amante. El padre de Cécile es un mujeriego y vividor que contagia su forma de vida a su hija, la cual, ante la permisividad de su padre, hace lo que quiere durante ese verano. Cécile conoce a Cyril, con quien empieza a salir, y los cuatro disfrutan de sus ociosas vacaciones hasta la llegada de Anne, amiga de la difunta madre de Cécile y la mujer que la crió a su muerte. Esta nueva situación altera esa vida que han llevado durante sus vacaciones y, en cierto modo, lo pone todo patas arriba, y nos muestra las decisiones que toman algunos personajes para continuar con la vida de despreocupación a la que ya estaban acostumbrados.

 


Hasta aquí el viaje por la literatura francesa. Tengo la sensación de que me dejo a alguien, así que cuando recuerde qué otros autores y autoras franceses he leído, actualizaré esta entrada. Ya sabéis también que podéis dejarme vuestros comentarios y sugerencias aquí abajo.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Turismo literario: Escocia

Ha dado la casualidad que las primeras entradas de esta sección hayan coincidido con sitios que son especiales para mí. Ya os hablé de Valladolid, Santander y Polonia, lugares que, junto a Escocia (Glasgow, para ser más concretos), han servido de inspiración para Beltaríh, la ciudad donde se desarrolla ‘Nivel 10‘. Fui a Escocia con veinte años y me enamoré como una loca del país, por lo que, cómo no, tenía que conocer también su literatura. En la entrada de hoy os traigo los tres autores que he leído y que son, también, tres grandes de la literatura anglosajona.

Kenneth Grahame

Quizá este nombre no os diga mucho así de primeras, pero con esta foto seguro que ya caéis:

250px-the_wind_in_the_willows

Exacto, Grahame (nacido en Edimburgo) es el escritor de El viento en los sauces, novela infantil que se tuvo que leer Lisa, pero que dejó a un lado cuando descubrió los videojuegos de Bart.

igrahan001p1

El viento en los sauces (1908) es un clásico de la literatura infantil y narra la historia de Topo, un… bueno, eso, un topo, que quiere vivir aventuras nuevas y decide salir a explorar mundo. En su viaje por el río y otros lugares más alejados va conociendo a otros animales que le van enseñando las diferentes formas de vida de sus amigos. Esta novela me gusta pero me choca. Me choca porque a veces, los personajes son muy brutos (aunque si tenemos en cuenta que en la época de su publicación, los cuentos infantiles no eran tan inocentones como los de ahora, en realidad no debería chocarme); pero lo que más me impresionó fue la forma que tiene Grahame de hacerte visualizar ciertos pasajes (y paisajes) de la historia: pocas veces he tenido esa sensación de magia y es lo que más me ha marcado de este libro como lectora y escritora.

wind-in-willows

R. L. Stevenson

robert_louis_stevenson_knox_series

Cuando era muy, muy pequeña, leí un versión adaptada a cómic de La isla del tesoro que me regaló una de mis profesoras favoritas del colegio (y la cual siempre presumía de que podía hacer círculos perfectos en la pizarra). Por aquella época, no sabía ni quién era el escritor ni conocía más obras suyas. De hecho, apenas recuerdo nada de la historia, pues no la he releído todavía desde que me la regalaran y de esto hace casi veinte años. Ya de adolescente, me compré El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde y descubrí que ambas novelas eran de R. L. Stevenson.

Robert Louis Stevenson nació en Edimburgo en 1850, en una familia de ingenieros. Aunque él también estudió ingeniería, dedicó su tiempo a escribir ensayo, poesía, literatura de viajes, etc. Fue un autor aclamado en las letras británicas y contó con cierta fama aún en vida, pero tiempo después, fue perdiendo ese prestigio al ser considerado por los críticos contemporáneos como un escritor de segunda. Por suerte, volvió a surgir un interés por sus obras y, hoy en día, es uno de los escritores más traducidos de todo el mundo.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886) es una de esas novelas que, por un motivo u otro, todos conocemos y sabemos de qué va. No solo porque haya muchísimas adaptaciones, sino porque ha influido en la cultura popular de tal forma que, cuando escuchamos o leemos alguna referencia a Jekyll o a Hyde, sabemos muy bien por donde van los tiros. Es lo malo de este tipo de novelas de hace casi dos siglos y que se han quedado en el imaginario colectivo: que esos famosos giros argumentales no te sorprenden como si los leyeras por primera vez. No obstante, la novela sigue teniendo esa atmósfera turbia y un misterio que se va revelando poco a poco y que indaga en la dualidad del ser humano. Cuando lo leí por primera vez, antes de estudiar Psicología, esta novela me formó una idea (algo errónea) de lo que era la personalidad disociativa (o múltiple): un ser violento y despreciable que absorbe la bondad de la otra personalidad. Ahora, tras una relectura con mayor conocimiento sobre el tema, sí que me parece una forma interesante de explorar los dos aspectos opuestos del personaje.

jekyll-and-mr-hyde-poster3

Quienes lo rodean piensan que eran dos personas distintas, una buena y otra mala, porque ¿cómo iba a ser el respetado doctor Jekyll un vil y monstruoso ser? Sin embargo, el propio Jekyll sabía que esa mala y perversa personalidad nacía de él, aunque nadie le creyera capaz de albergar un sentimiento así. De hecho, cuando admiramos a alguien, nos pasa como a los defensores de Jekyll: no concebimos que esa persona tenga defectos. Como psicóloga, esa reflexión me parece más acertada que la de una personalidad disociativa (que viene provocada por una droga producida por el propio Jekyll). En definitiva, una obra imprescindible para los amantes de la novela gótica.

Walter Scott

250px-sir_henry_raeburn_-_portrait_of_sir_walter_scott

Sir Walter Scott nació en Edimburgo y fue abogado aparte de escritor y poeta. Cuando fui a Glasgow, sabía que existía un tal Walter Scott y me sonaba una obra llamada Ivanhoe, pero no tenía ni idea de que este autor era escocés hasta que no llegué allí y empecé a ver su nombre por muchos sitios. Después, en Edimburgo, nuestra guía majísima nos enseñó el Museo de los Escritores, dedicado a Scott, Stevenson y Robert Burns. De este último me hubiera encantado contaros algo más, pero lo único que sé de él es que fue el compositor del famoso villancico ‘Auld Lang Syne’ (y como yo no sé cantar, os dejo a Julie Andrews para esta tarea).

Después de haber estado en Edimburgo (por desgracia no pude pasar por el Monumento a Scott, pero es precioso), para mí era una obligación leer a este autor. A Scott se le puede considerar el padre de la novela histórica tal y como la conocemos ahora, puesto que escribió un gran número de novelas de este género, casi todas bajo pseudónimo. En 1820 publicó Ivanhoe, novela que se alejaba de las anteriores en cuanto a tiempo y lugar donde transcurre la obra. Sus trabajos anteriores trataban de temas escoceses de su pasado reciente, mientras que Ivanhoe se ambienta en la Inglaterra del s. XII en pleno reinado de Ricardo Corazón de León.

scott_monument_from_st-_david_street
Monumento a Scott en Edimburgo

Una novela llena de aventuras en la que no faltan los torneos de caballeros, complots políticos, amoríos, personajes que ocultan su identidad (aunque sea evidente quienes son en realidad) y, también, grandes batallas que ganan los justos. Un par de cosas quedan claras cuando lees la novela: el posicionamiento de Scott a favor de los sajones, los verdaderos ingleses, como se hacen llamar en la historia, en detrimento de los normandos, liderados por Juan Sin Tierra; y el odio que había en aquella época hacia los judíos, así como el intento del autor de limpiar esa mala imagen, que se puede ver sobre todo en el personaje de Rebeca, hija del judío Isaac de York. Además de todo esto, me gustaron mucho los personajes Gurth y Wamba (es último es el loco-cuerdo y el más cómico de la novela); con ellos empieza la trama y se les coge cariño a lo largo de la historia. En fin, que si os gustan las novelas históricas, no os podéis perder este clásico del género y de la literatura universal.

chapter-1st


Este ha sido mi repaso por la tierra de William Wallace y Nessie, un país que adoro y que espero que a vosotros os pique el gusanillo de leer a sus grandes autores.

Podéis dejarme recomendaciones y otros comentarios.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

Mis escritoras: Tracy Chevalier

Conocí a Tracy Chevalier de casualidad. Un día caminaba por la sección de libros de un centro comercial y vi La joven de la perla (1999). Nos miramos con curiosidad y luego con deseo y finalmente me sedujo para que me la llevara. Así empezó mi romance con las novelas de esta mujer.

Nacida en Washington D.C., en 1984 se mudó a Inglaterra, donde comenzó a trabajar en su carrera como escritora de novela histórica. He leído muy poca ficción histórica, pero la mayoría viene de las manos de Chevalier, que consiguió avivar en mí el gustillo por este género. Como lectores, seguro que todos tenemos alguna novela o autor/a con quien hemos descubierto algún género en concreto. En mi caso, las obras de Chevalier me hacían tener ganas de aprender la historia detrás de la trama. Supongo que quien escribe novela histórica busca que sus libros tengan ese efecto en sus lectores: la llama de la curiosidad y la avidez de conocimiento.

Ese es uno de los motivos por los que me gusta tanto esta autora, porque gracias a sus novelas descubro nuevos personajes y hechos históricos que quizá de otro modo desconocería. No he leído todas sus obras, pero sí que tengo una buena colección en mi estantería.

Su obra

Su primera novela fue El azul de la virgen, pero fue con La joven de la perla con la que ganó el reconocimiento de la crítica y del público.

La joven de la perla (1997)

51l5qyl7mvl-_sy344_bo1204203200_

Ambientada en el Delft (Holanda) del s. XVII, narra la historia de Griet, una muchacha que se ve obligada a trabajar como criada en la casa del pintor Johannes Vermeer después de que su padre quedara ciego en un accidente laboral. Allí, la relación con el pintor empieza a estrecharse hasta que, bajo el encargo de su mecenas, Vermeer pinta el famoso cuadro que da nombre a la novela.

De esta novela se hizo además una muy buena adaptación cinematográfica protagonizada por Scarlett johanson y Colin Firth.

La dama y el unicornio (2003)

portada-dama-unicornio_grande

De obras de arte va la cosa. En este caso, Tracy nos adentra en la elaboración de una de las mayores obras del arte medieval: los tapices de La dama y el unicornio. El noble parisiense Jean Le Viste manda al artista Nicolas des Innocents que le haga una serie de tapices con escenas bélicas para celebrar su reciente ascenso en la corte. Sin embargo, la mujer de Le Viste convence al artista para que cambie el motivo. Nicolas empieza a trabajar entonces en los seis tapices que representan los cinco sentidos y que, además, incluyen los retratos de la dama y su hija.

El maestro de la inocencia (2007)

qdnorya

¿Os he dicho que de arte iba la cosa? Con El maestro de la inocencia viajamos ahora al Londres del s.XVIII, donde la familia Kellaway se muda para empezar una nueva vida. Allí tendrán de vecino a nada más y nada menos que William Blake, poeta y pintor de ideas radicales, que se ganará la confianza de Jem y Maisie, los hijos menores de los Kellaway, así como de Maggie, una niña londinense de la que Jem se hace muy amigo. Blake les sirve de guía en su transición de la infancia a la adolescencia en una época en que la Revolución Francesa ya ha estallado y el ambiente en las grandes capitales europeas es, cuanto menos, hostil.

 

Las huellas de la vida (2009)

En esta novela nos alejamos del terreno artístico y nos acercamos al científico. Mary Anning es la protagonista, una niña de familia obrera que gracias al negocio de su padre de vendedor de fósiles, se convierte con el paso de los años en paleontóloga en la Inglaterra del s. XIX. Las huellas de la vida nos narra la pasión de Mary por lo que comienza siendo un pasatiempo y también las dificultades que tenía una mujer humilde en la comunidad científica. Pero sobre todo, nos narra la amistad entre Mary y  Elizabeth Philpot, también coleccionista de fósiles, gracias a la cual consigue vencer esas barreras y mostrar al mundo sus hallazgos.

remarkable-creatures4

Lo que más me gusta de las novelas de Tracy Chevalier es la ambientación y la sensación que transmite en sus descripciones. Conseguía imaginarme el Delft de La joven de la perla con su nieve, sus canales, la casa de los Vermeer; me imaginaba el Londres de finales del XVIII, con el mítico hospital de Bethlem (Bedlam para los amigos) que tantos escalofríos les daba a los jóvenes protagonistas; o también las playas de Lyme Regis, al sur de Inglaterra, la forma de los fósiles, la sofisticación de la Sociedad Geológica de Londres… Esa imaginería que crea Chevalier es la que te adentra en las obras y además despierta tu curiosidad por el pasado. Y eso, para alguien que, como a mí, le encanta la Historia, es un valor añadido. En su página web oficial, además, incluye una sección (en inglés) en la que habla de la inspiración de sus novelas, el trasfondo histórico de las mismas y una galería de imágenes sobre los cuadros, ilustraciones, tapices y otros documentos que aparecen en los libros. Os dejo el enlace de cada una en el título de cada novela.

Sus otras obras son: Ángeles fugaces (2001), El último refugio (2013), At the Edge of the Orchard (2016) y New Boy, que verá la luz el próximo mes de mayo.


Y hasta aquí mi entrada dedicada a esta autora. Espero que os haya gustado y que os animéis a leerla. Si ya la conocíais, no dudéis en comentar vuestra opinión sobre ella.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


Imagen de portada extraída de Speakerpedia.com

Turismo literario: Polonia

Polonia es un país al que le tengo muchísimo cariño. Estudié en Varsovia un año y, mientras estaba allí pude visitar muchas ciudades y conocer esa parte de la historia que no solía salir en los libros de texto, pero que es casi tan importante. Esa parte de la historia de la que hablan los autores en sus grandes obras y la que forja el espíritu de toda una nación. Cuando estaba allí, tenía el problema de que las librerías que veía no tenían libros en inglés ni, mucho menos, en español, y la única que encontré en inglés estaba más especializada en obras internacionales y tenía pocas traducciones de autores polacos. Así que la mayoría de los autores que aquí os traigo los leí a mi vuelta a España.

Otro de los ‘problemas’ que he encontrado al redactar esta entrada es que, como sabéis, Polonia ha sufrido muchos cambios en sus fronteras a lo largo de la historia y, como país, es un relativamente joven. Muchos de los autores que leeréis a continuación no han nacido en lo que hoy en día se considera Polonia, sino que vienen de otras regiones que en su época pertenecieron a Polonia, sobre todo a la Polonia que estaba bajo el Imperio Ruso. Pensándolo mejor, quizá debería haber puesto comillas en el título de la entrada. Pero bueno, espero que me perdonéis esta pequeña trampa histórica y os pique el gusanillo de leer a estos autores. Comenzamos.

Joseph Conrad

joseph_conrad

Nacido en 1857 con el nombre de Jósef Teodor Konrad Korzeniowski, Conrad fue un escritor polaco/ucraniano de nacionalidad británica que escribió en inglés a pesar de ser su tercera lengua. Con corta edad se unió a la marina mercante británica, lo que le otorgó un amplio conocimiento de la vida de marinero. Este conocimiento se ve reflejado en muchas de sus obras. Fue una de sus expediciones al Congo que le sirvió de inspiración para escribir la que es su obra más conocida, El corazón de las tinieblas (1899), que narra y critica las aberraciones de los europeos en África. Pero yo os voy a hablar en esta entrada de Bajo la mirada de Occidente.

Bajo la mirada de Occidente (1911) es la historia de una traición. Kyrilo Razumov es un estudiante sin familia y sin fuertes lazos de apego al que la revolución rusa de principios del s. XX ni le va ni le viene. Pero el espíritu de la época es turbulento, como demuestra el reciente asesinato del ministro de Estado, y poco puede hacer cuando uno de sus compañeros de facultad le confiesa que es él el terrorista y le pide ayuda. Encontramos entonces a un Razumov que, por no sentirse ni de un bando ni de otro, finalmente decide traicionar a su compañero, dando pie a toda una serie de embrollos. Con esta novela, Conrad denuncia la situación sociopolítica de Rusia y nos muestra toda una paleta de personajes complejos, llenos de conflictos internos e incoherencias, y una atmósfera opresora que refleja el ambiente de la época.

Adrzej Szczypiorski

andrzej_szczypiorski

Andrzej nació en 1928 en Varsovia. Fue escritor, activista político y, tras su muerte, se descubrió que también había colaborado con la policía secreta comunista polaca. Desconocido en España, algunas de sus obras sí han sido traducidas al inglés, como es el caso de The Beautiful Mrs. Seidenman (1986), de la que voy a hablar a continuación.

Esta novela ambientada en la Varsovia de 1943 narra la historia de Irma Seidenman, una judía con rasgos arios que consigue hacerse pasar por la viuda de un oficial polaco hasta que la descubren y la arrestan. Es a partir de este suceso que se despliegan el resto de historias y personajes. En The Beautiful Mrs. Seidenman se ve la tragedia de la Varsovia ocupada por los nazis, la dramática realidad del Gueto judío y, mediante saltos en el tiempo narrativo, esta novela nos permite conocer acontecimientos históricos de la ciudad desde la perspectiva de los personajes.

Czesław Miłosz

czeslaw-milosz

Más conocido por su faceta como poeta, Miłosz fue también ensayista y diplomático. Durante la Segunda Guerra Mundial ayudó a muchos judíos en la Varsovia ocupada, por lo que fue galardonado años más tarde con la medalla de los Justos entre las Naciones. Buscó asilo del comunismo en Francia y en EEUU. Fue en París donde escribió La mente cautiva (1953)obra ensayística con la que analiza cómo la propaganda estalinista podía hacerse con las mentes más progresistas e intelectuales y como hasta los más fuertes podían sucumbir ante el miedo o la falsa sensación de seguridad. También analiza y critica a varios autores polacos (bajo diferentes pseudónimos) que habían caído en la nueva doctrina comunista.

Stanisław Lem

Lem es sin duda una de las figuras más importantes de la ciencia ficción. Nacido en Lviv (actual Ucrania) en el seno de una familia burguesa judía, se vio afectado por este entorno a lo largo de su vida. Fue rechazado en algunas universidades de Lviv por su procedencia burguesa, ocultó su origen judío con papeles falsos durante la ocupación nazi y finalmente tuvo que mudarse junto a su familia a Cracovia, donde continuó sus estudios de Medicina. Sus obras han visto de cerca la censura comunista hasta que llegó una época de mayor apertura.

stanisc582aw_lem

Su novela más conocida es Solaris (1961), de la que ya hablé en mi resumen de lecturas favoritas de 2016 y de la que solo diré en esta entrada que se trata no solo de una obra de ciencia ficción, sino también filosófica sobre la posibilidad de llegar a conocer y comunicarnos con otras especies, así como una exploración de la psicología humana y de los ‘fantasmas’ que nos acechan.

La primera obra que leí de Lem fue Congreso de Futurología (1971), novela que me conquistó por dos motivos: su sentido del humor, rayano a veces en lo absurdo; y su giro argumental final. En la novela, Ijon Tichy acude al Octavo Congreso Mundial de Futurología en el Hotel Hilton de Costa Rica, donde estalla una bomba tras una revuelta y muchos de los supervivientes se esconden en las alcantarillas. Ijon pronto se da cuenta de que algo no va bien cuando descubre que lo han drogado contra su voluntad. A partir de ahí, la trama se va desplegando de forma igualmente hilarante y satírica. Ya os digo, para mí fue todo un descubrimiento.


 

Hasta aquí mi repaso literario-turístico de Polonia. Espero que os haya gustado y, si conocéis otros autores polacos, no dudéis en dejar vuestro comentario.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


 

Foto de portada: Plaza del mercado de la Ciudad Vieja (Varsovia)

Mis escritoras: Alice Walker

Llevaba un tiempo queriendo hablar de las escritoras que he leído y que me han influido o impactado de alguna forma. Cuando te das cuenta de que, en general, has leído a tan pocas, hacer memoria de las que han pasado por tus manos puede parecer sencillo, aunque siempre se te acaba pasando alguna.

Quiero empezar con una de las primeras que leí: Alice Walker

Walker es una escritora afroamericana, autora de la novela El color púrpura, por la que ganó el premio Pulitzer en 1983. Pacifista, feminista y activista, luchó junto a Martin Luther King Jr. por el Movimiento de los Derechos Civiles, contra el apartheid en diversos países, así como contra el machismo y la violencia.

alicewalker

Este activismo y feminismo se vio reflejado en su obra, de la que hablaré ahora. No solo estos ideales, sino también las experiencias con su familia influyeron en su literatura: su padre era granjero y su madre criada que trabajaban para propietarios blancos y que, a pesar de las leyes de segregación racial, consiguieron llevarla al colegio y permitirle una educación; quedó ciega de un ojo jugando con su hermano a los vaqueros y este episodio de su vida la convirtió en una chica acomplejada e introvertida que se refugiaba en la poesía; cuando se casó con su primer marido, un abogado judío, ambos sufrieron el acoso del Ku Klux Klan, entre otras cosas.

Aunque ha escrito varias novelas, poemarios y ensayos, es difícil encontrar sus obras traducidas al español, a excepción, claro está, de El color púrpura.

El color púrpura

Publicada en 1982, El color púrpura está ambientada en los Estados Unidos de la década de los 30 y cuenta la historia de Celie, una adolescente afroamericana de catorce años pobre e iletrada que es maltratada y abusada por su padre. Mediante cartas que le escribe a Dios, relata lo que sucede en su vida, su sufrimiento diario así como la relación con su hermana pequeña, Nettie, la cual tiene que huir porque el marido de Celie intenta abusar de ella.

El abuso, la violencia, el sexismo y el racismo están presentes en toda la novela. Guían el mundo en el que vive Celie y al que ella consigue hacer frente gracias a la unión y al apoyo con otras mujeres, que la enseñan a ser fuerte e independiente. Una de esas mujeres es Shug, una cantante de blues de la que Celie se enamora y con la que mantiene una relación. Gracias a Shug, Celie no solo se hace esa mujer luchadora, sino que (y sin entrar en mucos detalles de la trama) consigue conocer el paradero de su hermana.

Y yo no sé pelear. Lo único que sé es ir viviendo.

Tenía unos 15 o 16 años cuando leí El color púrpura y fue uno de esos libros que devoré en unos dos días. No solo era el primer libro escrito por una autora afroamericana que leía, sino que también era el primero con temática lésbica que caía en mis manos. En aquella época no me daba cuenta de lo que podían marcarme las historias, pero sí sabía que había algo en El color púrpura que lo hacía especial para mí. Cuando vives a miles de kilómetros de un país en el que hay tanta diferencia entre las personas y cuando vives en una época posterior a la que hace referencia el libro, cuesta creer que esas cosas pasaran. Resulta irreal pensar en la desigualdad de esa época, pero entonces lees novelas como esta y la realidad se acerca tanto que te congela y te acongoja. Es el poder que tiene la literatura para mostrarnos esa cara del mundo que no conocemos y que debemos ver para que nos haga mejores. A pesar de todo el drama que tiñe a la novela, el mensaje de unión entre mujeres es muy poderoso. Es un mensaje que debemos recordar ahora y siempre.

Querida Nettie:

Ya no le escribo más a Dios. Te escribo a ti.

¿Y qué le ha pasado a Dios?, me pregunta Shug.

¿A quién?

Ella me mira muy seria.

Un diablo como tú no va a preocuparse porque no haya Dios, le digo.

Spielberg dirigió la adaptación cinematográfica en 1985, protagonizada por Whoopi Goldberg, la cual fue nominada a once Oscars (aunque no se llevó ninguno), mientras que Whoopi se llevó el Globo de Oro por su actuación.

También contó con su propio musical en Broadway, que se estrenó en 2005 hasta el 2008 y en 2015 volvió a los escenario con el revival, el cual se llevó dos premios Tony.

(Si veis Orange is the New Black, una de las caras os resultará familiar 😉 )

En definitiva, Alice Walker imprescindible de la literatura contemporánea y que no os dejará indiferentes.


 

Espero que os haya gustado la entrada de hoy. ¿Habéis leído a Walker?

¿Qué otras escritoras me recomendáis? No dudéis en comentar.

Un saludo y que la literatura os acompañe.


 

Foto de portada extraída de FamousAuthors.Org

Turismo literario: Santander

A todos nos ha pasado que un día decides poner un poco de orden en tu pc y, mientras estás reorganizando los archivos, te topas con esa carpeta de fotos del año de la polca o las fotos que hiciste en tu viaje a no sé dónde. Entonces, se te olvida que estabas ordenando tu portátil y te pones a verlas. Pues algo así me pasó el otro día y me dio una idea para una sección: ¿Por qué no hacer una entrada sobre la literatura de un lugar? Cuando viajo, me gusta leer autores de la ciudad o país al que voy y, además, aunque nunca haya visitado ese lugar, a veces sí que he leído escritores locales. Por eso, hablaré de la literatura tanto de los sitios que he visitado, como de los que tan solo he leído sus novelas.  Pues bien, dicho esto, comencemos con Santander y dos de los escritores españoles más queridos por los santanderinos: Jose María de Pereda y Benito Pérez Galgós.

Jose María de Pereda

jmpereda

Estuve en Santander hace algo más de dos años y pasé allí una semana. Como iba sola, me dediqué a investigar las calles y lugares principales y descubrí que una de las avenidas más importantes —y lugar que inspiró algunas escenas de mi novela— era el Paseo de Pereda, que comenzaba en los Jardines de Pereda. Pensé, «¿quién será este tal Pereda que lo nombran tanto en los blogs de turismo cántabro?». Entonces descubrí que es uno de los escritores más queridos de Santander.

Jose María de Pereda nació en Polanco, Cantabria, en 1833 y fue, a parte de escritor, diputado carlista. Comenzó su andadura como periodista en el diario santanderino La Abeja Montañesa y probó suerte en el teatro, pero es su obra narrativa la que más destaca. Considerado uno de los maestros del costumbrismo y gran exponente del realismo español, también fue amigo de Benito Pérez Galdós (de quien hablaré después), a quien conoció en su época en Madrid, y con quien tuvo una fuerte amistad a pesar de sus marcadas diferencias ideológicas. Una de las obras más conocidas de Pereda, y de la que os voy a hablar ahora, es Sotileza.

Publicada en el 1884, Sotileza es un retrato del Santander de la época, concretamente de los pescadores, marineros y de la clase baja. Cuenta la historia de Silda, una niña huérfana que se relaciona con Andresito, hijo de marinero y niño de buenos modales y educación, y otros niños de clase humilde (los ‘raqueros’ que tan famosos son en la ciudad cántabra).

20141005_112112
 

Los 'raqueros', que se lanzaban al agua en busca de las monedas que les tiraban los ciudadanos que querían algo de entretenimiento.

 

Pronto, Silda (o Sotileza como le apoda su segundo padre adoptivo) levanta las pasiones de Andresito, de Muergo, uno de los raqueros, y del hijo de su primer padre adoptivo. Todos estos embrollos amorosos dan pie a lo que no puede faltar en una novela realista española del s.XIX: las habladurías, las malas intenciones de las personas que rodean a estos personajes, las acusaciones de falta de moral, la aparente imposibilidad de salvar las diferencias de clases y todo un retrato de la España más sombría y ‘bienqueda’, cuyos trapos sucios se limpian en casa.

Si algo sorprende Sotileza es el uso del lenguaje: muy detallado en sus narraciones —sobre todo por el uso de la terminología pesquera— y muy fiel la representación que hace del curioso habla santanderina de la época. A parte de su estilo realista y costumbrista, podemos ver en la novela la crudeza de una sociedad comida por la envidia, que se ve reflejada en los personajes de la primera madre adoptiva de Sotileza y su hija, que le hacen la vida imposible y pretenden ensuciar su imagen hasta después de haberse ido de su hogar.

monumento_a_pereda
 

Monumento a Pereda en los Jardines de Pereda (Santander). Los relieves representan escenas de sus obras. El de abajo a la derecha es el padre Apolinar con los raqueros.

 

Estos dos autores que os traigo son grandes exponentes del realismo español del s.XIX y es precisamente este siglo uno de mis favoritos en las letras españolas, quizá solo superado por el modernismo y la Generación del 98 (también tengo que reconocer que es lo que más he leído a nivel nacional, ahí podéis echarme la bronca). Así que ahora vamos a pasar al gran amigo de Pereda y grande de la literatura española: Benito Pérez Galdós.

Benito Pérez Galdós

800px-photo_of_benito_pc3a9rez_galdc3b3s

A Pereda no lo conocía cuando fui a Santander, pero de Galdós no sabía que tenía relación con la capital cántabra hasta que, paseando por un parque cercano a la playa del Sardinero, vi una estatua suya y, en la playa de El Camello, un mural con un fragmento de Gloria (1877) del escritor que hacía referencia al nombre de la misma. Entonces, investigué y descubrí que Benito Pérez Galdós  veraneaba en la ciudad, en ‘San Quintín’, su finca santanderina.

Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria y se mudó a Madrid para estudiar derecho, donde conoció a otros grandes autores (entre ellos, Pereda) y pensadores españoles de la época que influyeron en su vida y en su obra. Sus obras más conocidas son quizá Fortunata y Jacinta y su colección de Episodios nacionales, pero en esta entrada os hablaré de las que yo conozco y los que me han atrapado en la prosa galdosiana, que son TormentoTristana.

Ambas novelas protagonizadas por dos mujeres inmersas en un triángulo amoroso en que son objeto de deseo de un hombre mayor y con cierto poder sobre ella y, a la vez, aman a otro de posición más humilde. Aunque los finales de ambas son algo distintos, se asemejan mucho en el sufrimiento que su condición de mujeres reprimidas les supone. Amparo (apodada Tormento), cuya vida se ha visto truncada por haber roto los esquemas de la mujer sumisa y casta de la época, tan solo quiere la paz que por culpa de su ignominiosa falta (para la época, claro) con Pedro Polo no puede tener. Esa paz la encuentra en Agustín, un hombre que ha viajado y redimido sus faltas y ve la pureza de Tormento. Pero como parece ser común en la novela realista de la época, no todo va a ser fácil. Tormento es arrastrada hasta el mayor abismo de todos: la desesperación que hace honor a su apodo. Y en esto, Galdós muestra una gran destreza y conocimiento de la psicología de los personajes.

20141005_164748

Por otra parte, Tristana es una huérfana que es acogida por un amigo de su familia, don Lope, que la desea y se convierte en un tirano por retenerla. Sin embargo, Tristana se enamora de Horacio, un pintor que, tras los primeros encuentros idílicos y las primeras promesas de amor, empieza a ver una faceta de Tristana que no le gusta: ella quiere ser libre, no quiere ser una mujer más, quiere ser la mejor versión de sí misma. Con Tristana experimentamos el desasosiego de vivir bajo el yugo de un benefactor dominante y asfixiante y la fantasía de un amor que ya se desvaneció hace tiempo y ya no existe.

Ambas protagonistas encuentran salida a su situación de forma distinta, abierta a interpretaciones que, aunque puedan parecer felices, dejan una sensación de derrota propia de este periodo literario. El mito de Dafne y Apolo contextualizado por Galdós.

Porque es precisamente leyendo las letras españolas de este siglo que siento que hay muchos aspectos de nuestra sociedad tan arraigados que resulta frustrante y descorazonador ver que, en el fondo, pocas cosas han cambiado realmente.

Sí, me he puesto derrotista, pero a veces hace falta leer algo escrito hace más de un siglo para darte cuenta de como está el mundo ahora. Y por eso es por lo que os recomiendo a estos dos escritores santanderinos (de nacimiento o de adopción).


Hasta aquí esta entrada de turismo literario. Espero que os haya gustado y que os animéis a leer a los autores o a visitar Santander.

Un saludo y que la literatura os acompañe