Y colorín, colorado, NaNoWriMo se ha acabado

No, no me habían abducido los extraterrestres. Más bien ha sido el NaNoWriMo y como ya comenté hace un par de entradas, me había planteado participar aun sabiendo que no conseguiría las 50000 palabras del reto. No es que no confiara en mi capacidad para hacerlo, es que sé que no tenía ni tengo el tiempo que me gustaría para haberle dedicado a esta iniciativa sin dejar de lado mis responsabilidades y mi vida social. Me lo tomé más como un método para probarme a mí misma y así ha sido.

NaNoWriMo es una gran plataforma con variedad de actividades y foros donde contactar con otros escritores, organizar actividades de escritura, charlas online a modo de tutorial o conferencias, consejos, etc. La verdad es que la página es bastante completa y hasta tiene una sección dedicada a la preparación de los aspectos clave de tu novela antes de escribiral (lo que viene siendo el NaNoPrep). Pero no voy a entretenerme más hablando de las características de la página del NaNoWriMo, porque para eso tenéis cientos de páginas que os lo explicarán mucho mejor que yo.

Lo que sí me gustaría compartir son las conclusiones que he sacado y las cosas que he aprendido sobre mí misma como escritora y que puedo convertir en consejos para vosotros. Porque yo soy de las que piensan que no hay nada mejor que la experiencia para poder dar consejos útiles.

Para poneros en contexto, os diré que mi proyecto literario principal, al que le dedico el 85-90% del tiempo (por no decir el 100%) es una historia de fantasía en la que llevo trabajando incluso desde antes de publicar ‘Nivel 10’. Pero para este mes de escritura intensiva no he querido continuar con esta historia para dejarla reposar y trabajarla con le debido cuidado, así que decidí empezar con el desarrollo en novela de uno de los relatos cortos que escribí hace un par de años y en el que quería profundizar más.

El reto del NaNoWriMo era escribir una novela de 50000 palabras (que, si las comparo con las más de 130000 que tiene ‘Nivel 10’, esto no es nada) en un mes y yo he llegado a las 22137

Sí, sí, podréis pensar «pero, Fani, si no has llegado ni a la mitad…». Lo sé, pero ¡imaginad si le hubiese dedicado más tiempo! Estoy muy contenta y por varios motivos, entre ellos, porque una historia que pensaba que me llevaría bastante tiempo planear, o por lo menos esquematizar sus tramas e ideas, ha ido fluyendo de forma tan natural y orgánica que muchas veces el motivo por el que no escribía más era por no encontrarme frente a un ordenador o una libreta más que por falta de inspiración.

Y, ¿qué es lo que he aprendido de mí misma como escritora que pueda serviros?

 

1. Ponte a ello y pilla carrerilla. 

Si te cuesta ponerte a escribir con cierta frecuencia, analiza tus rutinas diarias y decide el momento en el que tengas un rato libre para escribir. Cuando llegue, si hace falta, date una torta (metafórica y real) para decirte a ti mismo «¡Oye, empieza ya!». Tras varios días dándote bofetadas, llegará el momento en el que no te hará falta tanta violencia autodirigida. Habrás cogido carrerilla y tu cuerpo y tu cabeza habrán asimilado la tarea como parte de la rutina diaria y notarás grandes avances.

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   Vía Wikipedia

A mí me ha pasado algo parecido: tenía cierto recelo a escribir otra historia diferente a la que tenía ya entre manos y eso hacía que me costara ponerme a ello. Pero luego veía el avance y era muy gratificante, lo cual me motivaba para seguir el ritmo. Ahora ya he conseguido escribir 4 capítulos completos y otros dos más que todavía están a medias (lo que calculo que serán aproximadamente un tercio del total de la trama) en un solo mes. En serio, un chute de autoestima y motivación.

Así que usa cualquier truco (post-its por todos sitios, alarmas en el móvil, las ya mencionadas tortas a uno mismo, etc.) que te sirva para ponerte delante del ordenador o de la libreta y empezar a trabajar.

 

2. La imaginación se libera cuando la responsabilidad ata.

Ya me pasaba mientras escribía ‘Nivel 10’ durante mi época de estudiante y qué casualidad que cada vez que tenía que entregar uno de los miles de trabajos que me mandaban en el máster, se me ocurría la escena perfecta para tal o cual capítulo. Algo parecido me ha ocurrido con el NaNoWriMo: estar todo un mes centrada en una sola historia de forma autoimpuesta ha hecho que me llegaran dos buenas ideas que no he dudado en anotar (e incluso empezar a redactar, pero shhh). Además, he conseguido llegar a solucionar un pequeño problema con una de las tramas de la historia de fantasía en la que estoy trabajando y que me tenía para tirarme de los pelos. Como dato anecdótico, en mi época de estudiante de Psicología, vimos en algunas asignaturas cómo se mejora la resolución de problemas cuando no estamos pensando en dicho problema. A modo de serendipia, de bombilla que se ilumina de repente, nuestro cerebro consigue encontrar la luz cuando no tiene la presión bajo la que nos ponemos al darle vueltas a ese dichoso personaje que no avanza o a ese punto de giro que no sabemos cómo introducir.

Si durante la escritura de vuestra novela llegáis a un momento en el que ya no sabéis cómo continuar y os entra la desesperación, ¡tranquilidad! Date tiempo, aparca esa historia y déjala reposar unos días, semanas o incluso meses si es lo que tu historia, tu cabeza o tu cuerpo necesita. Haz otra cosa diferente, bien sea otra historia, relatos cortos, poesía, ensayo, un guión… Cualquier opción es válida mientras le dediques tu tiempo y te evite pensar en el bloqueo que has tenido con la otra historia. Tu cerebro agradecerá el descanso y pronto te recompensará con alguna idea que te ayude a superar esa falta de inspiración o de resolución de tu trama.

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 Cita real de Einstein. Vía Pinterest

 

3. Conoce, acepta y estimula tu forma de escribir.

En el NaNoWriMo puedes ponerte ‘chapas’ o insignias según tus logros o tus características como escritor. Estas ‘chapas’ están más bien enfocadas a la red social (foros, actividades, etc) para que la gente que interactúe contigo sepa qué tipo de escritor eres y qué logros has conseguido durante el mes. Pues bien, hay tres insignias que te clasifican según planifiques o no tu novela: puedes ser planner si te gusta tener toda tu historia, personajes y mundo planificado y estructurado; panster, si lo que te va es la improvisación; y plantser, si eres una mezcla de ambos.

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                             Vía NaNoWriMo.org

Yo, definitivamente, soy una plantser. A veces me obligo a planificar, me hago escaletas, organizo la tramas y subtramas, relleno fichas de personajes, etc. Y sí, está bien, me ayuda mucho, pero luego llega el momento de ponerme a escribir y es entonces cuando veo que la historia me lleva por otros derroteros y que tanto tiempo planificando me ha servido más bien poco. Pero para eso he tenido que probar, retarme con nuevas costumbres de escritura, técnicas, etc., hasta que ya he encontrado la forma en la que más cómoda estoy y que me funciona mejor, y esa es mezclando un poco de planificación e improvisación.

Por eso, analizad vuestra manera de escribir, probad algo que no hayáis hecho y observad cómo os va. Quizá os llevéis una sorpresa o quizá simplemente comprobéis algo que ya sabíais, pero de cualquier forma os servirá para coger confianza. Y cuando ya sepáis vuestra forma de trabajar más efectiva y eficiente, dadle caña porque eso será vuestro motor para avanzar con vuestra novela.

4. Descansa.

Pasar un mes escribiendo casi sin parar agota. A pesar de no haberle dedicado todo el tiempo necesario para completar las 50000 palabras, sí que era raro el día que no escribía esta historia (ya os decía antes, a veces era porque no tenía ni ordenador ni papel para hacerlo), pensaba en las escenas o las planificaba y reorganizaba en mi cabeza. Además, he visto a otros escritores que han conseguido el reto y han admitido acabar exhaustos y cansados tras semejante esfuerzo. Lo bonito de escribir no solo es crear nuevas historias y mundos, sino también la sensación física y psicológica que nos deja el plasmar nuestras emociones en una obra de arte (y con ‘obra de arte’ no me estoy refiriendo aquí a algo ‘maravilloso’ o ‘a la mejor creación del artista’), porque sí, lo que hacemos es añadir nuestro grano de arena al arte de la Literatura, sino también que se remuevan todo tipo de sentimientos, emociones, recuerdos, pasiones, etc. en nuestro interior mientras pulsamos las teclas del ordenador o dejamos que la tinta llene el papel. Y volcar nuestro corazón en una historia te deja con pocas fuerzas, con mucha felicidad (o incluso dolor), pero con pocas fuerzas.

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          Esta ilustración habla por sí misma. Vía Pinterest

Pero cuando nos vaciamos, tenemos que volver a llenarnos y nuestro cerebro necesita ese descanso como el comer. Yo ahora que ha acabado el NaNoWriMo voy a darme este fin de semana para desconectar y tomar fuerzas para seguir escribiendo mis historias. Y da igual si te has agotado tras escribir una novela entera, un capítulo o incluso tan solo una escena muy importante, si tu cabeza te dice «¡PARA!», hazle caso.

 

Hasta aquí mi experiencia en el NaNoWriMo y mis consejos para que la aventura de escribir una novela sea lo más llevadera posible. Espero que os sirvan de algo en vuestro día a día literario. No dudéis en comentar, compartir vuestras opiniones y otros consejos que os hayan ayudado.

Un saludo y que la literatura os acompañe.

 


Gifs extraídos de Gifntext.com y Giphy.com

Imagen de portada extraída de Jamerkel.com

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